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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnista

¿Quién consiguió la mejora en el Ingreso Familiar de Emergencia?

junio 24, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista y camarada DC

Hace diez días, en la Comisión de Hacienda del Senado, el gobierno y los senadores integrantes de dicha comisión, más diputados integrantes de la Comisión de Hacienda de la Cámara, alcanzaron lo que se ha denominado como “marco de acción” para enfrentar la pandemia, la reactivación y el contexto fiscal del próximo tiempo.

Los intereses en juego eran contradictorios, mientras los parlamentarios de oposición buscaban generar las condiciones para que las cuarentenas fueran efectivas, elemento central para superar la pandemia y proteger las vidas de las personas, el gobierno estaba interesado en que se acordara un marco fiscal que limitara los gastos.

Así, mientras el gobierno, cuya exclusiva iniciativa es fundamental para poder legislar en estos temas, proponía un incremento de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que lo llevaba de $65 mil a $ 75 mil, y un marco de gasto total para abordar la pandemia y la reactivación que no llegaba a US$ 8 mil millones, los parlamentarios y partidos de oposición planteaban que el IFE equivaliera a la línea de pobreza, lo que significaba unos $112 mil por persona para una familia de 4 personas, y un marco de gasto de entre US$12 mil y US$15 mil millones.

El resultado final ha sido que el IFE pasó de $65 mil a $100 mil por persona, y que el marco de gasto comprometido quedó en US$12 mil millones.

Es fácil entender que el gobierno tuvo que aceptar los argumentos de los opositores y comprometerse a un mayor gasto en beneficio de las personas. Fue un triunfo de los opositores, pero no una derrota del gobierno, aunque si de sus tozudeces. Pero ni Piñera, ni sus ministros, y tampoco sus medios de comunicación, serán capaces de reconocerlo.

La evidencia es clara. El 19 de marzo, el Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible planteaba que “hay que asegurar un ingreso a quienes deban permanecer en sus casas”, y el 20 y 29 de ese mes precisaba la necesidad de “una Renta Básica temporal para 3,6 millones de trabajadores sin contratos de trabajo” y el 24, para evitar la expansión de la pandemia, reclamaba “un Estado que provea un Ingreso Básico Universal a los chilenos”.

El gobierno a estos llamados respondía con un bono de $50 mil por una sola vez para los beneficiarios del SUF.

El 4 de abril, y luego el 9 y el 16, el Foro proponía una Renta Básica Temporal para todas las familias en el RSH que no cuenten con un ingreso formal, “siendo ideal acercarse a la línea de pobreza”, y el 22 de ese mes precisaba que se necesita una renta de “$126 mil por persona”, siguiendo el incremento de la línea de la pobreza por adulto equivalente, para llegas a 1.750.000 hogares.

El gobierno avanzó con la propuesta del IFE, por un monto de $65 mil el primer mes y luego valores menores los dos siguientes.

El 26 de abril, las bancadas de oposición de la Cámara de Diputadas y Diputados proponen un ingreso para cada familia que lo necesite por un monto equivalente a la línea de la pobreza para los cuatro meses siguientes, y el 8 de junio la Cámara adopta un acuerdo para solicitar ese mismo ingreso.

Ninguna de las propuestas del Foro o de la Cámara se situaba o sitúa fuera del marco presupuestario acordado, y tampoco del que inicialmente proponía el gobierno si se ejecutaba este año.

Se llegó a un punto en que la urgencia obligó a consensuar un monto $12 mil menor que el necesario para una familia de 4 personas, pero $45 mil pesos superior a lo que el gobierno disponía para este mes.

Ganaron las nuevas familias que recibirán el IFE y las que recibirán un IFE mayor, y ganó la política sanitaria.

El gobierno lo ha presentado como su obra, en realidad es obra de la oposición.//ELF

*Columna aparecida en Cooperativa.cl, que republicamos En La Fontana con autorización del autor. 

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Andrés Palma, columna, Columnista, combate del coronavirus, Coronavirus, covid, COVID19, economista, IFE, Ingreso Familiar de Emergencia, medidas económicas

A propósito de los dichos del Presidente Piñera e inadmisibilidad de proyectos de ley

junio 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla

Senador DC

El Presidente de la República una vez más, dando cuenta de la incontinencia verbal que le caracteriza, sale a la palestra nuevamente, esta vez para denunciar a los parlamentarios que presentan proyectos de ley inconstitucionales invadiendo la esfera de competencia privativa del Ejecutivo, trayendo a colación conceptos jurídicos respecto del estado de derecho ( sobre el cual hay un amplio consenso a lo largo de nuestra historia republicana), y como colofón, señala que en los próximos días convocará a una serie de personajes, probablemente de su círculo social, con el objeto de perfeccionar los procedimientos en virtud del cual el Congreso determina la admisibilidad o inadmisibilidad de las mociones de diputados o senadores.

Es decir, el Presidente y su círculo de asesores detecta un problema, con las mociones supuestamente inadmisibles por inconstitucionales, y de ahí deriva que tiene con el Congreso un problema de naturaleza jurídica y eso explica la conformación de un grupo de abogados para resolver el problema. Si hay una materia que está ampliamente regulada en nuestro ordenamiento es precisamente ésta, como que hay normas al respecto en la Constitución, en la Lay Orgánica del Congreso y en los Reglamentos de las respectivas Corporaciones; y además por vicios en la tramitación de las leyes puede recurrir en ultima instancia al Tribunal Constitucional (instancia de singular simpatía para un gobierno de derecha).

Se equivoca una vez más el Presidente. El problema que tiene con el Congreso, a propósito de estas mociones supuestamente inadmisibles, es de naturaleza política y no jurídica, como lo plantea en su intervención.
¿Se ha preguntado el Presidente y sus asesores por qué en este escenario de crisis han proliferado distintas mociones parlamentarias, algunas de las cuales pudieran ser discutibles desde el punto de vista de quién tiene la iniciativa de ley? Esta es la pregunta que debería responderse y no presumir equivocadamente que de un tiempo a esta parte los parlamentarios se olvidaron que existe una Constitución.

Esto sucedió porque los parlamentarios vinieron a llenar un vació que el Gobierno no vio o no quiso ver respecto de las necesidades de la gente mas vulnerable; el gobierno falló en el diagnostico de aquello que era necesario hacer y cuando los parlamentarios llenaron ese vacío no halló nada mejor respuesta que atrincherarse en cuestiones formales señalando que aquellos no tenían facultades para inmiscuirse en esas materias, en vez de que, de buena fe, lo hubiera visto como una oportunidad política para buscar los acuerdos que después, tardíamente, tuvo que aceptar, y no haberse enfrascado en una política del goteo que tuvo que abandonar por ineficiente, dándose cuenta, después de estos tropiezos, que el mejor camino posible, sobre todo en situación de crisis, es el dialogo, es la política en su mejor acepción.

Y lo más lamentable que esto ocurre, a poco mas de una semana de haberse firmado un Acuerdo para enfrentar la emergencia, por lo cual uno pudiera haber esperado que esa metodología virtuosa hubiera sido el inicio de una manera diferente de relacionarse del Gobierno con la oposición, dejando atrás la estrategia del “goteo” y del “pirquineo” que le podrán dar rédito en el corto plazo y en el área chica, pero que no sirven para una política de Estado sobre todo en la crítica situación que como país estamos viviendo.

Con grandeza, el Presidente de la República, en vez de convocar a sus amigos, debería instruir a sus Ministros de hacer Política, así con mayúscula, y sentarse a dialogar con los parlamentarios y sus mociones, y buscar los acuerdos para superar los problemas formales y dar una respuesta a las necesidades de la gente que es, en definitiva, lo único que importa. Los parlamentarios saben de razones pero para ello el gobierno tiene que hacer su trabajo. Esto requiere generosidad, buena fe, sentido de estado, y por supuesto, gestión política.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Bancada DC, columna, Columnas, Columnista, combate del coronavirus, Comentario, congresista, Coronavirus, Francisco Huenchumilla, legislador, Opinión, parlamentario, Senador

Dogma de fe

junio 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Hace algunos años, durante el segundo mandato de la Presidenta, Michelle Bachelet, no fueron pocos los que acusaron a ese gobierno de sobreideologizado… incluso de dogmático, de anteponer su agenda militante a los intereses del país y de intransigencia a la hora de establecer diálogos con la entonces oposición. Pues bien, en comparación a la actual administración, ese gobierno resulta ser el vivo ejemplo del pragmatismo político.

En décadas pasadas se utilizaba el concepto de “confesional” para referirse a algunas fuerzas políticas que apegaban su discurso y acción a una determinada confesión religiosa; en nuestro país la Católica. Hoy vemos un sector político que, en la práctica, reemplazó la religión espiritual por un nuevo credo al que se ciñe con verdadero fanatismo dogmática: el neoliberalismo.

La nueva deidad a la que se rinde obediencia absoluta es a la economía de mercado, y mas específicamente a la secta formada bajo el alero de la Universidad de Chicago. Sus enseñanzas y mandamientos permearon tanto a la dictadura cívico militar como a sus sostenedores políticos, y tristemente, a la sociedad chilena en general… Hoy vivimos en un país individualista, donde la solidaridad se disfrazó de caridad; la focalización es la única manera de enfrentar la pobreza y la competencia es la nueva Ley natural.

La economía y el modelo neoliberal imperante son el becerro de oro adorado sin el menor pudor por un gobierno dispuesto a todo por mantenerlo intacto. No importa si éste atenta contra la igualdad y la dignidad de las personas, no importa si garantiza la impunidad para los que abusan, o peor, si se basa en esos abusos… Son verdades reveladas recibidas en un autoritario Sinaí, y plasmadas en unas espurias tablas de la Ley impuestas en dictadura, allá por el año 1980.

En este contexto y mientras el país enfrenta la mayor crisis social y política en décadas, y debe además asumir el portentoso desafío de la peor pandemia del último siglo, las respuestas del Ejecutivo y sus partidarios son sensiblemente pobres, pero por sobre todo, estrictamente limitadas dentro de los estrechos márgenes ideológicos de su fe.

Hemos escuchado por meses a analistas y políticos de todos los sectores decir “este gobierno no comprende la magnitud de la crisis”… ¿De verdad alguien puede creer que personas preparadas e inteligentes no entienden la profundidad de la crisis que vive nuestro país? La triste verdad es que el gobierno de Sebastián Piñera entiende perfectamente tanto las causas como las consecuencias del estallido social que vivimos, y entiende también la compleja crisis social que se derivará de la pandemia que enfrentamos, pero no puede salirse ni un milímetro del libreto grabado a fuego por la dictadura y el modelo que impuso en nuestro país.

En cada área y momento del gobierno que analicemos, podemos encontrar evidencias patentes del apego casi fanático a un modelo económico y social especifico. Si se habla de salud, como solución a las coberturas de enfermedades complejas se propone un seguro, es decir, profundizar el modelo de una salud eminentemente privada y vista como un negocio. Si lo que se discute es apoyar a las personas en la pandemia y cuarentena que enfrentamos, el gobierno insiste en hablar de focalización, de nueva realidad, de préstamos a los trabajadores independientes. Si hablamos del drama de las pensiones, el gobierno plantea solo cambios en la misma lógica y marco conceptual y legal del actual sistema de capitalización individual.

Pese a abrirse a un proceso constituyente, el gobierno mantiene una actitud de negación ante la verdadera nueva realidad que Chile enfrenta, el derrumbe del modelo patriarcal y sus ídolos de barro económicos, y en consecuencia, busca cualquier herramienta legal, política o comunicacional para asegurar que, aunque todo cambie, todo siga igual, en un tragicómico gatopardismo trasnochado.

En definitiva, enfrentamos un gobierno y un sector político atrincherado en un credo irrenunciable e intoxicado por un dogma de fe fracasado. Enfrentamos al gobierno más dogmático desde la Unidad Popular, que nos arrastra a un dualismo artificial y pernicioso que abre el camino al populismo. //ELF

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Se viene julio

junio 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista y camarada DC

Las medidas adoptadas por los bancos, los retiros de los fondos individuales de cesantía y las postergaciones de pagos de impuestos, permisos y licencias tuvieron un sentido correcto en esos momentos, es decir, impulsaban la economía familiar y privada cuando ello era necesario, pero eran limitadas a un tiempo que se suponía sería breve, lo que no era realista y quedó demostrado por los hechos. En su diseño, la pandemia estaría bajo control en el mes de julio y, por ello, se podrían pagar contribuciones, impuestos a la renta, se retomaría la normalidad del empleo y las municipalidades recuperarían los recursos. Nada de esto va a ocurrir, ya que la crisis sanitaria está fuera de control y la situación de las familias y de muchísimas empresas es peor ahora que en marzo.

En el mes de marzo, cuando se desató la pandemia, se tomaron numerosas medidas económicas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y a las familias. Todo ello, en el contexto de un anuncio de políticas sanitarias que tendrían efecto en un plazo de tres meses, debido a que sabíamos cómo hacerlo y, según palabras del propio Presidente Sebastián Piñera, nos estábamos preparando desde enero.

Diversos salubristas, incluidos varios convocados por el Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible, dudaban de el escenario descrito por las autoridades del Gobierno, principalmente debido a la postergación de las políticas de cuarentena total que habían sido necesarias en otros países, la opción por las cuarentenas parciales y el contagio de rebaño propuesto por el entonces ministro Jaime Mañalich, y también por el hecho de que, a diferencia del hemisferio norte, estábamos entrando al otoño, por lo que con el frío y el invierno tendríamos simultáneamente las crisis estacionales por la influenza y el virus sincicial. Aún así, las medidas económicas adoptadas se entendieron como un aporte en el sentido correcto, aunque se consideró que eran insuficientes.

Es urgente, por lo tanto, que el Gobierno adopte un nuevo paquete de medidas fiscales que amplíe los plazos, reponga los recursos a los municipios y a los fondos de cesantía que han debido usar los trabajadores, muchos que hoy están siendo despedidos, y establezca un subsidio a las pequeñas empresas para que no se siga perdiendo capacidad productiva, entre otras medidas. Para ello, dispone de un fondo por doce mil millones de dólares, que no tiene sentido guardar para tiempos mejores, que, si se guardan, serán peores.

El principal esfuerzo provino del Banco Central, que extendió la política monetaria con un bajo interés y la apertura de nuevas líneas de financiamiento por miles de millones de dólares y, luego, por el Gobierno, que impulsó una serie de proyectos de ley que incluían: un bono de cincuenta mil pesos para los mismos beneficiarios del bono marzo (el Bono COVID) y que las empresas pudieran suspender los contratos de sus trabajadores y estos cobraran el seguro de cesantía, ampliar la operación del Fondo de Garantía para la Pequeña y Mediana Empresa tanto en montos como su extensión a un grupo de grandes empresas.

Además, se estableció la supresión del impuesto de timbres y estampillas para las operaciones que se realizaran entre marzo y septiembre –más de cuatrocientos millones de dólares, principalmente en favor de los contribuyentes de más altos ingresos– y postergaciones de pago de permisos de circulación, contribuciones de bienes raíces e impuesto a la renta para las pymes, todas estas medidas por los pagos a realizarse en abril, mayo y junio.

Otro esfuerzo significativo provino de la banca comercial, que postergó los pagos de dividendos y cuotas que se vencían en esos mismos tres meses, con diferentes criterios de imputación. Unos, pasando las cuotas para el vencimiento de la última en el calendario original y, otros, prorrateando en los pagos que se deben realizar a partir de julio.

Posteriormente el Gobierno, atendiendo a los errores en su diseño original, impulsó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), a pagarse en los meses de mayo, junio y julio, una política nuevamente insuficiente que ya tuvo que ser modificada ampliando sus montos, plazos y cobertura. Esta ampliación de plazos, que en principio es hasta agosto, pero la ley permite su prolongación si siguen las condiciones sanitarias que ha generado la pandemia, muestra que lo diseñado en marzo no fue realista. Lamentablemente es un reconocimiento tardío de que las políticas sanitarias del Gobierno estaban erradas.

Desde el punto de vista económico, las medidas adoptadas por los bancos, los retiros de los fondos individuales de cesantía y las postergaciones de pagos de impuestos, permisos y licencias tuvieron un sentido correcto en esos momentos, es decir, impulsaban la economía familiar y privada cuando ello era necesario, pero eran limitadas a un tiempo que se suponía sería breve, lo que no era realista y quedó demostrado por los hechos. En su diseño, la pandemia estaría bajo control en el mes de julio y, por ello, se podrían pagar contribuciones, impuestos a la renta, se retomaría la normalidad del empleo y las municipalidades recuperarían los recursos. Nada de esto va a ocurrir, ya que la crisis sanitaria está fuera de control y la situación de las familias y de muchísimas empresas es peor ahora que en marzo.

Y se viene el mes de julio, plazo en que no se va a poder pagar las contribuciones y las licencias, tampoco los dividendos y cuotas, ni se cubrirá el déficit municipal que ya superará los quinientos millones de dólares, impidiendo que algunos municipios, tal vez muchos, puedan entregar su servicio a la comunidad, más necesario hoy que en otros momentos e, incluso, pagar las remuneraciones a sus funcionarios.

Es urgente, por lo tanto, que el Gobierno adopte un nuevo paquete de medidas fiscales que amplíe los plazos, reponga los recursos a los municipios y a los fondos de cesantía que han debido usar los trabajadores, muchos que hoy están siendo despedidos, y establezca un subsidio a las pequeñas empresas para que no se siga perdiendo capacidad productiva, entre otras medidas. Para ello, dispone de un fondo por doce mil millones de dólares, que no tiene sentido guardar para tiempos mejores, que, si se guardan, serán peores.

Y la banca y el sector financiero, con el apoyo del Banco Central, deben también volver a hacer su parte. Chile les agradecerá y ellas mismas se verán beneficiadas.//ELF

*Columna que apareció en ElMostrador.cl y la republicamos acá EnLaFontana.cl con autorización del autor.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Andrés Palma, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19

Momento clave para cambiar las AFP: Ante el fracaso de la clase política, ¿Podrá el poder judicial hacer justicia?

junio 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

Abogado y camarada DC

La tragedia que vivimos puede tener soluciones o paliativos de corto plazo que no dañen las ya pésimas pensiones y no sigan enriqueciendo de manera tan injusta a los grupos que controlan a las AFP. Estas medidas deberían ser aprobadas por los órganos colegislativos o, ante su tardanza o rechazo, debieran ser ordenadas por el Poder judicial, de acuerdo a las propias disposiciones de la actual Constitución

Nuestro punto de partida es el derecho de propiedad de los afiliados sobre esos recursos. El artículo 19, N°24º de la CPE dispone que se nos garantiza “El derecho de propiedad en sus diversas especies sobre toda clase de bienes corporales o incorporales” Y agrega que “Sólo la ley puede establecer el modo de adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella y las limitaciones y obligaciones que deriven de su función social. Esta comprende cuanto exijan los intereses generales de la Nación, la seguridad nacional, la utilidad y la salubridad públicas y la conservación del patrimonio ambiental”

¿Alguien tiene dudas que vivimos una situación catastrófica y que los intereses generales de la Nación y la salubridad pública exigen medidas urgentes?

La propia Superintendencia de Pensiones sostiene que “ Los fondos de pensiones pertenecen a los afiliados y no tienen ninguna relación con el capital de la administradora de fondos de pensiones (AFP).Además, recuerda que “La función de la AFP es administrar los ahorros previsionales de las personas, de manera que todas las ganancias que se producen por la inversión de esos recursos pertenecen a los afiliados y son destinados a aumentar los saldos de las respectivas cuentas individuales obligatorias” (Página Web SP, 21.06.2020).

Esta afirmación es falsa, ya que las AFP nos sacan de nuestros fondos más de un millón de dólares diarios, en virtud de una ley espuria, tramitada sin escuchar a los afectados y cuyos costos no se entregan al afiliado.
En esa misma página la Superintendencia de Pensiones (SP) responde que no se pueden retirar los fondos, pero que se puede hacer “como pensión y como excedente de libre disposición, si corresponde, cuando se pensione”. Por supuesto, una norma como esta puede ser cambiada por otra ley, que debe ser iniciativa exclusiva del ejecutivo y aprobada por la mayoría de los parlamentarios en ejercicio. Pero ya veremos que se ha abierto otra opción legal y más apropiada a la emergencia.

También debemos recordar que las AFP no son cajeros automáticos, que no tienen dinero en efectivo, por ello debemos saber dónde están invertidos los recursos que ahorramos por mandato de la ley. La última edición de la Ficha Previsional N°90 de la SP nos informa que, al 31 de mayo del 2020, los Fondos ascienden a unos US$ 186 mil millones de dólares al cambio actual. Pero lo verdaderamente impresionante es que esos recursos equivalen al 78,4% de Producto Interno Bruto de Chile, esto es, a todos los bienes y servicios que produce el sector público y el privado. Y lo manejan 6 Gerentes generales de AFP, sin control alguno de sus verdaderos propietarios. Con esos recursos han comprado medios de comunicación, políticos, universidades y líderes de opinión y se han negado a cooperar con los propietarios, a pesar de la tragedia que vivimos.

Pero, además, el 42,8% de estos cuantiosos recursos están invertidos en el exterior, manejados por los grupos controladores de las AFP y las Compañías de Seguros, mayormente empresas extranjeras. El 57,2% restante está invertido en Chile. Un 22% en instrumentos estatales que se usan para cubrir los enormes forados financieros del sistema de AFP y la escandalosa deuda de los banqueros, llamada subordinada, que salvó a los responsables de los robos que generaron las crisis bancarias de los 80, y que en 1990 se estimó en cerca de 10 mil millones de dólares.
El resto se invierte en el sector privado chileno para que, usando dinero barato, nos priven de un trato justo en los Bancos, las farmacias, las grandes tiendas, las empresas eléctricas, de comunicaciones, del papel o tantas otras. Los grandes grupos económicos disponen de estos recursos para controlar economía, buena parte de los políticos y muchos medios de comunicación. Esta es una razón importante para estos sectores de no meter mano en los Fondos para ayudar a sus propietarios reales.

Personalmente no me convencía de usar estos recursos en la emergencia, por los perjuicios para el futuro pensionado y que los 25 mil millones de dólares de los Fondos de Estabilidad y De Garantía de Pensiones, propiedad del Estado chileno, depositados en el exterior, podrían cubrir perfectamente los desafíos actuales. Pero un destacado especialista, Álvaro Gallegos, ex Superintendente de Pensiones, ha propuesto que el Estado reponga esos recursos mediante un nuevo Bono de Reconocimiento utilizable al momento de pensionarse, similar al que recibimos los trabajadores afiliados a las antiguas Cajas de Previsión. Esta medida es factible financieramente y elimina el daño a los pensionados, por lo que la respaldo plenamente.

Las soluciones concretas

1.- Con estos recursos y esta garantía estatal, las AFP debieran depositar en las cuentas corrientes de sus afiliados que lo soliciten, una suma mensual equivalente al 70% de sus remuneraciones actuales, por el número de meses que se estime apropiado. La mayoría está bancarizada y si no lo están, las propias AFP podrían abrir las cuentas RUT u otras, ya que disponen de todos los datos de sus afiliados, los que podrían confirmar su decisión usando la clave única.
El promedio de remuneraciones de los cotizantes según la ficha N° 90, es de $842 mil pesos, de modo que los dueños de sus recursos recibirían cerca de $600 mil pesos, en promedio. La cuestión es ¿De dónde sacar los recursos, sin agravar la crisis?

Muy claro y directo: Obligando a las AFP a invertir los recursos en Chile. Tenemos 80 mil millones de dólares, que, recuperados de manera gradual, pueden financiar la medida, y, no olvidar, son 7 veces los recursos que el grupo de especialistas que convocó el Colegio Médico estiman se necesitan para enfrentar la crisis. Además, esta decisión implicaría que otros 240 millones de dólares mensuales, recaudables de manera indefinida, nos darían un amplio margen para incorporar mejoras, en tanto de logran las mayorías necesarias para introducir cambios de fondo en el fracasado sistema de pensiones del capitalismo individual, con subsidios del Estado.

2.-Si se permitiera a los antiguos funcionarios públicos subcotizados en los ochenta, optar por volver al IPS, podrían pensionarse con el doble o más de lo que recibirían ahora de las AFP, financiando el gasto con sus propios recursos.

3.-Cambiar la tabla artificial de expectativas de vida que aplican las AFP. Hoy nos estiman expectativas de vida de 110 años y así nos pagan pensiones miserables y mantienen el control de nuestros fondos por más años. Los invito a visitar la página Web de la AFP Capital en que se informa que las expectativas de vida de las mujeres llegan a los 91 años y a los 86 los hombres. Si se recogiera la propuesta hecha por la Senadora Ximena Rincón y el Profesor Patricio Basso, de rebajar las expectativas de vida de 110 años a 85, cerca de 500 mil pensionados con Retiro programado podrán incrementar sus pensiones entre un 40 y un 80%., al mes siguiente de aprobarse una ley.

Rebajar las exigencias para la pensión anticipada por Retiro Programado, esto es obtener una pensión superior al 50% del promedio de las últimas remuneraciones y superior a la pensión mínima. Esto permitiría que muchos trabajadores cesantes pudieran acceder a la gran mejora que indico más adelante.
Pero esta sería la pega de los políticos que deberían escuchar el clamor popular y actúar con responsabilidad. Hasta el momento no han cumplido su función. Mucha paja y poco grano.

El papel del poder judicial

Cerca de un millón de Recursos de Protección han sido acogidos por los tribunales evitando los abusos en las ISAPRES, pero a pesar de sus peticiones a las autoridades políticas, estás, en numerosos gobiernos, se han negado a legislar, por el poder de los grupos que lucran con nuestra salud. Las ISAPRES insisten, porque sólo un 25% de sus afiliados recurre a reclamar, a pesar que hay ahora abogados que no cobran honorarios a los afectados. Las costas que han sido fijadas son modestas, pero a los abogados les sirve y las isapres no dejan de apelar porque los costos se trasladan a todos sus clientes.

En materia de AFP, los Tribunales han empezado a tomar conciencia de la magnitud de los abusos y a aplicar lo que debería ser la máxima principal de los magistrados: la finalidad del derecho es la justicia. Es respetable la formación positivista de muchos integrantes del Poder Judicial, pero hay normas expresas que les permiten cumplir con su rol, en el marco de la Constitución, sin afectar sus principios.

Un reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta es impactante por la calidad de su argumentación y la valentía de sus integrantes para enfrentar las presiones y seguir aplicando las normas constitucionales y legales. En la página 19 de la sentencia se lee: “Lo sustancial, es el fundamento sobre los cuales descansa esta diferencia conceptual y la importancia que tiene en un Estado de Derecho Democrático, porque si la sociedad carece de instrumentos que permitan garantizar el ejercicio justificadamente equitativo y legítimo de derechos fundamentales, protegiendo al afectado y consolidando un Estado de Derecho donde impere la justicia, la seguridad y paz social, frente a la colisión o conflictos de garantías, derechos o facultades que terminan en los ciudadanos a propósito de la aplicación particular de una ley, no cabe sino concluir la impunidad del poder estatal frente a los individuos y por ello, la judicatura debe sostener una doctrina que mire hacia ese horizonte que destaque la importancia y transcendencia del respeto del individuo en todos sus sentidos, que es el fin último de cualquier asentamiento humano”

Luego defiende de manera racional y fundada en derecho, el rol de las Cortes al estudiar los Recursos de Protección: “Tal vez, uno de los aportes más significativos al crecimiento de la libertad fue la introducción de este Recurso de Protección (art. 20 de la Constitución), rara avis dentro del reino de la norma expresa. Con él se pretende salvaguardar ciertos derechos que la Constitución considera esenciales para la permanencia del Estado de Derecho. Se aspira poner atajo a la veleidad ilegal o arbitraria de la autoridad o de simples particulares. Destacamos, “ilegal” o “arbitraria”. Como se puede ver, el constituyente consciente o inconscientemente, hizo un distingo entre lo que es ilegal y lo que es arbitrario. Permitió que un acto fuera objeto de reproche constitucional no solo cuando lo fuera por ser ilegal, sino que también cuando fuera arbitrario. De esta manera, desde la más alta regla se amplió la perspectiva del juez. Se permitió que los tribunales superiores de justicia intervinieran no solo cuando la ley era quebrantada, sino que también cuando la justicia fuere pasada a llevar” Lo medular de la fundamentación, es que, por decisión del legislador, “Se extendió la visión y el poder del juez. La Constitución lo libera en este recurso, al menos en parte, de la tiranía de la ley” Reconoce que sus fallos son casuísticos, inspirados solo por la justicia o injusticia que vean en cada caso pero que “pretenden restablecer el “imperio del derecho” y dar la debida protección al afectado. Esta protección variará en cada caso determinado.”

Con esta interpretación, la Corte Suprema podría obligar a las AFP mantener fondos para pagar una pensión mínima legal y entregar el resto de los fondos para pagar dividendos, deudas de hospitalización por el COVID19 y otros fines. Y todo ello, actuando en el marco Constitucional.
Ejemplos a seguir

Una maestra, María Angélica Ojeda, con el respaldo de su abogada, Verónica López obtuvieron de los ministros Oscar Claveria, Virginia Soublette y Fernando Orellana un fallo que debe aparecer en la historia de la lucha por los valores que todo ordenamiento jurídico debe promover: La justicia. Estos letrados mostraron sabiduría jurídica y coraje moral.

Invito a los afiliados a buscar abogados comprometidos con el ideal de justicia para recurrir a las Cortes de Apelaciones en busca de la justicia que los legisladores no entregan. Es constitucional, es pacífico y es justo. Es probable que, como ocurre con la colega López no haya costas que percibir, pero es un aporte indispensable a la sociedad chilena.

Ojalá que otras Cortes, en especial la Corte Suprema, aprecien la desesperación de la ciudadanía por los abusos de que es víctima, y, al igual como lo ha hecho frente a las ISAPRES, cumpla su deber de hacer primar la Constitución y la Justicia frente a la arbitrariedad de algunas leyes y el abandono de deberes de miembros del gobierno y el parlamento.

¿Será posible que nuestros magistrados extiendan a las AFP el coraje moral y la sabiduría que han mostrado para enfrentar las arbitrariedades de las isapres?

Como hombre de derecho, espero que así sea.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Abogado, Camarada, Cambio21.cl, columna, Columnista, Luis Mesina, No más AFP, Ricardo Hormazábal

La otra nueva realidad

junio 20, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Algunos ven los recientes sucesos en Estados Unidos desde un prisma ideológico. Ven en esos acontecimientos, así como en otros episodios similares alrededor del mundo, una crisis del modelo económico y sus parámetros culturales. Sin ir más lejos, lo mismo escuchamos a propósito del llamado “estallido social” que vivimos en nuestro país, reduciendo el análisis a los efectos del neoliberalismo en nuestra sociedad.

Pero, ¿Qué pasa en Hong Kong, donde miles de personas se enfrentan al poder central de China (Gobernada por el Partido Comunista) para mantener un grado mínimo de libertad y autonomía, o en Líbano y el mundo árabe en general, donde las banderas de lucha son otras?

Hay otra forma de aproximarse al fenómeno. Una más integral y comprensiva de la naturaleza misma de nuestro orden socio-cultural, en la que, por cierto, el modelo neoliberal es uno de los engranajes esenciales, pero no el único.

Cuando vivimos el emocionante 8 de marzo, no solo asistimos a una manifestación multitudinaria e histórica, fuimos testigos (y protagonistas) del principio del fin de un modelo de sociedad, de un patrón cultural impuesto por siglos, al punto de ser considerado el orden normal o natural de las cosas y las relaciones humanas… somos la generación que finalmente le pondrá la lápida al modelo patriarcal.

Todas las estructuras de poder están en crisis, y eso va más allá de un sistema económico o una ideología política… se trata de la estructura social misma, y por eso no importa si estás en Hong-Kong peleando contra la opresión autoritaria de China, en Nueva York contra la discriminación racial o en Chile contra los abusos y por la recuperación de nuestra dignidad.

Hemos vivido en una sociedad marcada por patrones culturales que normalizan la violencia, que confunden valentía con insensibilidad, que considera debilidad la expresión de emociones, que confunde liderazgo con autoritarismo, que concibe la autoridad como una relación puramente vertical, y la vida misma como una competencia eterna que divide a las personas en mejores y peores, buenos y malos, blancos y negros, y un largo etcétera de categorías que solo sirven para fomentar la discriminación y el odio. Ese es el modelo impuesto desde una concepción patriarcal del mundo y que está haciendo agua por todos lados.

Es una contradicción dirán algunos…¿Por qué si el modelo es el que genera o valida la violencia, la expresión de su crisis es más violencia…? Porque ese mismo modelo o patrón cultural reprime las emociones, incluso las mas básicas y, por tanto, genera las condiciones para estallidos colectivos que pueden incluso derivar en violencia, como una suerte de válvula de escape socio-emocional. Así lo hemos visto en Estados Unidos a propósito de la violencia racial, y así lo vivimos en Chile con la revolución por la dignidad de octubre pasado.

Pero, ¿Qué tienen en común estos fenómeno de crisis? Algunos solo ven la violencia, otros el descontento con un modelo socio-económico como elementos comunes, pero la respuesta es más humana: todos afectan la dignidad humana y desentierran las emociones más elementales de todo ser humano… y también son las huellas de un modelo cultural en crisis.

Pero, ¿Por qué son ejemplos de un modelo patriarcal…? Una forma de responder a esa pregunta sería imaginar (o soñar más bien) en un modelo alterno, uno que valore también los aspectos tradicionalmente “femeninos” de la humanidad y preguntarnos si lo que pasa en el país del norte, o lo que vivimos en Chile pasaría o tendría el mismo tratamiento institucional en ese modelo dual e inclusivo… La verdad, cuesta imaginar que en una sociedad que valore las emociones y no las reprima sistemáticamente, que conciba la autoridad en términos horizontales de mayor igualdad y colaboración y no solo una competencia eterna y en que el liderazgo se ejerza con respeto de esos principios básicos, fuera capaz de generar las condiciones para que esos hechos siquiera ocurrieran y mucho menos los normalizara o tolerara si aún así se produjeran.

Como ejemplo paradigmático, en Estados Unidos, tanto la crisis sanitaria como ahora la reacción de la ciudadanía contra la violencia racial, han sido enfrentadas casi como si se tratara de una caricatura del machismo… con prepotencia, amenazas y violencia.

En nuestro país el modelo patriarcal ha normalizado el abuso, la violencia contra la mujer y contra toda minoría, la violencia no solo física, sino también psicológica y hasta social y cultural, normaliza también la discriminación y un formato institucional centralista y autoritario…¿Un ejemplo reciente? El manejo de la pandemia, que enfrentamos, ha estado marcado por el autoritarismo y el centralismo, lo que ha redundado en decisiones tardías y descontextualizadas por el desprecio de las opiniones de otros y por la casi pueril pretensión de “competir” por quién tiene más autoridad, más poder de decisión, por a quién corresponde decidir o no algo, lo que se ve patéticamente demostrado en la incapacidad de atender a las opiniones y propuestas de los alcaldes… El gobierno ha hecho gala de una de las características más odiosas del patriarcado… la concepción vertical del liderazgo y la necesidad imperiosa de “imponer” sus decisiones, de ejercer su potestad sin miramientos y sin considerar alternativas colaborativas o de dialogo.

Este es el modelo que se desmorona a pedazos, esta es la verdadera crisis que vivimos, y que no es sino un anhelado cambio de era, hacia una que devuelva la dignidad a la parte violentada de la humanidad… la femenina. En este contexto, se debe entender también el cambio sustantivo en nuestro pacto social y nuestro ordenamiento constitucional, que debe preparar a Chile para ésta, la “otra” nueva realidad. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: 8 de marzo, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, David Pellizzari Ossa, estallido social, Las Tesis, patriarcado, Un violador en tu camino

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