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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Andrés Palma

Andrés Palma y propuesta constitucional: «No basta con leer el texto, hay que compararlo con su alternativa, que es seguir reformando el texto actual»

noviembre 28, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

El próximo 17 de diciembre se realiza la elección del plebiscito de salida. Se votará «A favor» o «En Contra» la nueva propuesta de Constitución elaborada por el Consejo Constitucional. Al respecto, hablamos En La Fontana con Andrés Palma, excandidato a dicho proceso constituyente. Postuló por la Democracia Cristiana (DC) en circunscripción N°7, Región Metropolitana, junto a su camarada Carmen Frei. 

Palma es ingeniero comercial y magíster en economía, fue diputado por el distrito 25 entre 1990 y 2002; fue director ejecutivo de Chile Barrio entre 2002-2003 y ministro de Planificación durante 2003-2004. Asesoró al Ministerio Secretaría General de la Presidencia, en materias relacionadas con la modernización del Estado durante 2004.

En 2014 asumió la secretaría ejecutiva de la Reforma Educacional del segundo Gobierno de Michelle Bachelet. Hoy por hoy, es académico de la Universidad de Santiago.

-¿Qué opina de la labor que llevó a cabo el Consejo Constitucional en este segundo proceso constitucional?

-Fue una labor lamentable, cuando las fuerzas que constituyeron la mayoría en el consejo constitucional llamaron a rechazar la propuesta de la convención Constitucional lo hicieron señalando que era necesario «una que nos una», «una de todos» y otros mensajes señalando que si se les daba a ellos la oportunidad tendríamos una constitución en la que los chilenos podríamos sentirnos representado independiente de las orientaciones políticas o ideológicas.
Nada de esto aconteció en el consejo constitucional, y la mayoría circunstancial liderada por el partido republicano, impuso una visión ideológica en el texto constitucional.

-¿Con el texto final, efectivamente, hay un retroceso en cuanto a derechos adquiridos para los ciudadanos y se ven mermados algunos?

-El texto está lleno de frases convocantes que se contradicen con otra frases del texto. En materia laboral, hay retrocesos, también lo hay en la profundización de la democracia, en la representación de los ciudadanos, en materia educacional. Y así, se puede seguir enumerando.

«La propuesta del Consejo intenta retrotraer a la situación existente hasta julio del 2022, y más atrás. De hecho, pone en un rango aún superior a la original de 1.980 los conceptos del neoliberalismo y esa comprensión de la subsidiariedad, es tan distante de la subsidiariedad en su comprensión humanista», dijo.

-¿No se respetaron las recomendaciones de los expertos ni tampoco los 12 acuerdos y primaron los intereses ideológicos?

-Cierto, comisión de expertos había llegado a un acuerdo unánime, desde el partido comunista hasta los republicanos, y y eso generaba la expectativa de que era posible un acuerdo, pese a la mayoría republicana. Por cierto, tampoco los 12 acuerdos marco.

-En el artículo 1 se establece que «El Estado de Chile es social y democrático de derecho», pero, ¿Esa frase es más bien declarativa y, por el contrario, se reivindica el Estado subsidiario?

-El año pasado, en agosto, se hizo el último cambio trascendental a la actual constitución: se eliminó el quórum supra mayoritario de las Leyes Orgánicas Constitucionales. Ese mes, la actual constitución pasó a ser democrática en pleno concepto. La propuesta del Consejo intenta retrotraer a la situación existente hasta julio del 2022, y más atrás. De hecho, pone en un rango aún superior a la original de 1.980 los conceptos del neoliberalismo y esa comprensión de la subsidiariedad, es tan distante de la subsidiariedad en su comprensión humanista.

-¿Se inclinará por el «En Contra», tal como lo señaló el oficialismo y varios partidos oficialistas?

-Igual que más del 90% de la Junta Nacional de la DC, y que el Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible.
Pero creo que este mes, las fuerzas que están En Contra deben ingresar un proyecto de ley de reforma constitucional para regular el funcionamiento de los partidos y definir un verdadero mínimo. A mí, me gusta el 5%, para acceder al Congreso, no para que desaparezcan, sino para que tengan presencia en el Congreso.

-Finalmente, ¿Cuál sería su llamado a la ciudadanía para que vote informada en plebiscito de salida el próximo 17 de diciembre?

–No basta con leer el texto, hay que compararlo con su alternativa, que es seguir reformando el texto actual. Y ver que permite vivir mejor, si se aprueba el nuevo texto se inicia un periodo de incertidumbre, porque hay que cambiar muchas leyes y muchos derechos adquiridos en años de intentos se verán discutidos. Por eso, dado que ya se le democratizó, más vale constitución conocida que por conocer. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Andrés Palma, Entrevista, Nueva Constitución, Proceso Constituyente

Sobre el texto propuesto en materia de educación: Respuesta a la columna de Daniel Rodríguez

octubre 5, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista. Miembro del Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible

El director ejecutivo de Acción Educar, Daniel Rodríguez, discute mis apreciaciones sobre lo que, en materia de derecho a la educación y libertad de enseñanza, está proponiendo el Consejo Constitucional.

Ante mi argumento de que la inclusión de la oración “debiendo el Estado garantizar el financiamiento por estudiante” fija como norma constitucional una forma de financiamiento, lo discute, señalando que “el Estado no puede eludir el deber de financiar la educación considerando a los estudiantes como variable, pero ello es distinto a fijar un solo sistema”.

Obviamente, el Estado debe considerar el número de estudiantes al fijar la forma de financiamiento, pero si el texto constitucional innova respecto de lo existente al incluir la expresión “garantizar el financiamiento por estudiante”, lo que se propone es una forma específica de asignar los recursos y no se refiere, como señala Rodríguez, al “deber de financiar la educación considerando a los estudiantes como variable”. Si esa fuera la intención del constituyente, no usaría la expresión “financiamiento por estudiante”, que hace alusión a una forma específica que se implementa en la actualidad en la educación escolar.

No puede caber duda de que el constituyente decidió optar por conservar el financiamiento vía demanda, con todo lo que ello significa, a favor y en contra, que no está definido en el actual texto constitucional.

De hecho, la letra e) del numeral 22 del Artículo 16 propuesto por el Consejo, tiene una redacción similar al actual inciso cuarto del numeral 10° del Artículo 19, sobre “El derecho a la Educación”, pero este dice: “La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población”; en tanto el propuesto señala: “La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema por estudiante, con la finalidad de asegurar el acceso a ellas de toda la población, a través de establecimientos estatales y privados”.

Como se puede apreciar, los cambios son relevantes y no tienen otro sentido que dejar establecido un sistema específico en el texto constitucional: el financiamiento por estudiante. De no tener ese objeto, ¿cuál sería la razón de especificarlo en reemplazo, más aún, de la gratuidad?

Y esto lleva a dos observaciones adicionales: ¿Por qué se elimina la obligación del Estado de financiar un sistema gratuito? y ¿por qué se señala expresamente que la enseñanza debe realizarse a través de establecimientos estatales y privados?

La explicación a la última pregunta se encuentra en el temor, sumamente infundado por la práctica –incluida la práctica del SAE que validó el derecho de los padres y madres a elegir el establecimiento al que postulen a sus hijos e hijas–, de que se quiera terminar con la educación subvencionada, pero la eliminación de la obligación del Estado a financiar un sistema gratuito solo tiene sentido si se quiere volver a hacer obligatorios ciertos pagos, lo que finalmente reitera el sentido privatizador y segregador que tiene el actual sistema y que se debiera corregir para mejorar la calidad de la educación.

Es un dato que en las letras f), g), h) y j) del numeral 22 del Artículo 16, ya aprobados por el Consejo, se alude al financiamiento de la educación de diversas formas, pero de todo el texto propuesto, salvo para la educación de párvulos, desaparece la palabra gratuidad.

La revisión del texto que aprueba el Consejo no solo debe hacerse en relación con su redacción, sino en comparación con el texto vigente y con lo que sería deseable para tener determinados resultados, en este caso, mejorar la educación.

Al comparar el texto vigente con la propuesta, se puede reiterar que lo aprobado por el Consejo busca mantener la privatización y mercantilización de la educación, al pretender petrificar en la Constitución un modelo que es ampliamente discutido, no por ideología sino por sus resultados. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Andrés Palma, columna, economista, Educación

Urgencia de resolver brechas en la industria del hidrógeno verde

agosto 31, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista (DC), miembro del Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible

Recientemente, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, casi por unanimidad, un proyecto de acuerdo presentado por la diputada Javiera Morales (CS, por Magallanes) en que “solicita a S. E. el Presidente de la República considerar en la Estrategia Nacional y en el Plan de Acción de Hidrógeno Verde medidas ambientales, de ordenamiento territorial, mejoras regulatorias y tributarias para que las Regiones de Magallanes y Antofagasta sean las primeras regiones verdes de Chile”.

En el Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible consideramos que los temas planteados en el proyecto de acuerdo son de la mayor importancia para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde, pero no solo para dicha industria, sino también para el desarrollo armónico de las industrias en todo el territorio.

Si bien la realidad de Magallanes y de Antofagasta (y Atacama) no son homologables desde la perspectiva de la industria del hidrógeno verde, hay puntos comunes de gran importancia. El principal de ellos consiste en que no existe línea de base ni Evaluación Ambiental Estratégica, cuyo reglamento data del año 2015, pero –según la información disponible– no se ha llevado a efecto por los Gobiernos Regionales, como tampoco los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT).

El acuerdo de la Cámara explicita que “es urgente avanzar en la elaboración del ‘Plan Regional de Ordenamiento Territorial’ y un ‘Plan Regulador Intercomunal’ de la Región de Magallanes, y de las demás regiones que alberguen esta industria, que contemplen las áreas aptas y óptimas para la instalación de la industria, respetando los Parques Nacionales, Áreas Protegidas y demás aspectos ambientales que abundan en la Región. Dichos planes, que se deben someter a Evaluación Ambiental Estratégica, deben avanzar en planificación territorial, indicando los lugares más adecuados para instalar las desaladoras y puertos que requiere la industria”.

La importancia de lo anterior fue ratificada por la diputada Morales en reunión con el Foro, al señalar que “ya hay varias empresas que están arrendando terrenos para instalar en el futuro centrales eólicas, infraestructura para producir hidrógeno, que incluye plantas desaladoras, y puertos” y que ya se puede dibujar en el mapa de Magallanes la estructura de arriendos por empresas interesadas en el desarrollo de proyectos de hidrógeno. Otro tanto ocurre ya en Antofagasta, con la diferencia de que en el norte son concesiones de terrenos fiscales y, eventualmente, se podría planificar un ordenamiento por esa vía, en tanto que en Magallanes son arriendos sobre propiedades privadas.

En Magallanes, al no existir un PROT ni haber estudios sobre las migraciones de las aves o sobre las corrientes marinas en el estrecho, es muy difícil pensar que antes de tres o cuatro años puedan iniciarse procesos de inversión. Ello otorga tiempo para resolver cuestiones críticas, como el problema migratorio y posmigratorio, que se relaciona con la gran cantidad de técnicos que llegarían a Magallanes con motivo de las construcciones de las plantas, la relación con el abastecimiento de energía a la comunidad magallánica que hoy día recibe el gas natural, y el tema de los encadenamientos productivos, que resulta fundamental si queremos que el desarrollo de esta industria, en el sur y en el norte, no se limite a ser una fuente de recursos financieros, sino también una generadora de empleos de calidad y de iniciativas que complejicen y diversifiquen la estructura productiva del país.

Por otra parte, el estudio contratado por Corfo el año 2019 señaló la existencia de numerosas brechas institucionales y de mercado para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde. De acuerdo con dicho informe (Informe Final Mercado de Hidrógeno Verde en Chile), las principales brechas transversales se refieren a la falta de información para lograr el entendimiento del potencial del H2V como vector energético, carencia de capital humano capacitado en H2V y falta de regulación específica y de mecanismos de certificación, a lo que se suman los desafíos técnicos sectoriales para la aplicación del hidrógeno y los problemas de financiamiento de una industria con alto potencial pero incipiente desarrollo. El examen detenido de estas brechas nos revela que, salvo en cuanto al conocimiento del potencial del hidrógeno, entre 2019 y 2023 es poco lo que se ha avanzado, pese a los esfuerzos de Corfo.

Se suma a lo anterior el que los combustibles fósiles, en especial el diésel, siguen siendo subsidiados mediante diversos mecanismos, lo que no facilita la transformación de la matriz energética hacia el uso de fuentes limpias, en particular el H2V.

Las necesarias medidas “ambientales, de ordenamiento territorial, mejoras regulatorias y tributarias” que solicita el acuerdo parlamentario son urgentes para colocar a Chile a la vanguardia de la industria del hidrógeno verde, para hacer verdes las regiones de Magallanes y Antofagasta, pero no solo para esas regiones.

Los estudios internacionales han señalado que el pasado 1 de agosto el planeta consumió la totalidad de los recursos que la naturaleza aporta en un año; es decir, estamos consumiendo 1,7 veces lo que la Tierra es capaz de producir en un año. Esos antecedentes nos refuerzan respecto de la urgencia de avanzar en el camino de reemplazar fuentes contaminantes por fuentes limpias, como el H2V.

Esto es aún más apremiante en nuestro país, ya que nuestro consumo de la naturaleza es mayor que el del conjunto del planeta. Si la Tierra consume 1,7 veces el producto de la naturaleza, los chilenos lo hacemos 2,7 veces. En otras palabras, ya el 15 de mayo consumimos el producto que genera nuestra naturaleza en un año. Ciertamente, hay otras emergencias coyunturales, como los efectos de los temporales que hemos sufrido, pero hay que tomar conciencia de que ellas se producen porque no damos sentido de urgencia al cambio necesario para que dejen de ocurrir. //ELF

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Casen 2022: Una buena noticia en pobreza

julio 28, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista. Miembro del Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible

Se dieron a conocer los resultados generales de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional 2022 (Casen). Esperábamos esta información con ansiedad para saber si la caída en los indicadores de avance social producto de la pandemia, que mostró la anterior encuesta (Casen 2020), se mantenían o eran coyunturales.

En este primer análisis vemos que las cifras dadas a conocer nos indican que los resultados del 2020 eran coyunturales, atribuibles a la pandemia y a la ausencia de adecuadas políticas de compensación, pero se han revertido ya en el 2022, en que un 6,5% de la población se encuentra en situación de pobreza según ingresos, una cifra no solo menor al 2020 (10,8%) sino también al 2017, año que podríamos considerar como normal, en que este indicador era de 8,6%.

Es interesante recordar que, con la excepción del 2020, la pobreza según ingresos ha disminuido secuencialmente desde que se han publicado los resultados de la encuesta Casen, en 1990, coincidentemente con el retorno a la democracia, año en que, de acuerdo con la actual metodología, el indicador de prevalencia de pobreza fue de 68,5%. Si consideramos la población actual, hoy son casi un millón trescientas mil personas, y si proyectáramos la población actual a la tasa de 1990 serían algo más de trece millones seiscientas mil personas. La continuidad de la lucha para reducir la pobreza ha reducido a la décima parte las familias que sufren esta carencia de ingresos.

Igualmente positiva es la evolución del indicador de pobreza extrema, o indigencia, como prefiero llamarlo en base a su definición técnica (esto es, personas cuyo ingreso no les permite adquirir la canasta básica de alimentos). Al igual que la pobreza, la indigencia aumentó fuertemente con la pandemia, de 2,3% en el 2017 a 4,3% el 2020, pero recuperó la tendencia a la disminución en 2022, cuando la prevalencia alcanzó a solo un 2% de la población.

El que se recuperen las tendencias y que nos alegremos por ello no debe, no obstante, dejar de preocuparnos por estas cifras: si cuatrocientas mil personas indigentes sufren hambre y/o desnutrición, tenemos una obligación pendiente como país. No basta con la caridad ni con las actuales políticas.

Sin duda, estos resultados se deben en parte muy importante a políticas focalizadas en las familias pobres, que se han profundizado en estos últimos años y gobiernos. Entre ellas se deben considerar la PGU y su incremento, el aumento en el salario mínimo, los aportes por el incremento del precio de los alimentos, y otros beneficios que entrega el Estado. Estas políticas recientes tienen su raíz en otras de larga data, pero en esta coyuntura deben tener mayor peso, debido a que, especialmente en las décadas de 1990 y del 2000, el aporte del crecimiento de la economía, con impacto en empleos y salarios, era mucho mayor que después.

También son buenos los resultados de la evolución del indicador de pobreza multidimensional, aunque ello no es satisfactorio en todas sus cinco categorías. Recordemos que este indicador considera las dimensiones de Educación, Salud, Trabajo y Seguridad Social, Vivienda y Entorno, y Redes y Cohesión Social, y si bien en el conjunto se detecta una mejora, no es así respecto al escenario previo a la pandemia en Trato Igualitario (componente de Redes y Cohesión Social), que pasa de una carencia en un 14% de los hogares en 2017, a una de 17,6% en 2022; tampoco en Entorno de Vivienda ni en Ocupación, que pasan de un 9,4% de los hogares a un 10,1%, y de un 10,1% a un 10,7%, respectivamente. Tampoco es buen resultado el incremento de las carencias respecto al escenario pandémico que se observa en las dimensiones Seguridad Social y Atención en Salud, donde las carencias en 2020 se presentaban en un 22% y 5,6% de los hogares, respectivamente, y en 2022 lo hacen en el 28,5% y el 6,3% de los correspondientes hogares.

Continuando con la revisión de las cifras de pobreza multidimensional, y a la espera de los resultados precisos del sector, llama la atención lo que se observa en cuanto a la dimensión de Educación, donde el subindicador de hogares con carencia de escolaridad se incrementa en un monto no estadísticamente significativo entre 2020 y 2022 (pasa de un 23,7% de los hogares a un 23,9%), pero el de asistencia mejora significativamente, variando de 4,4% a 1,8% de los hogares entre 2020 y 2022, como era esperable, y de 2,2% en 2015 y 2,3% en 2017 a 1,8% en 2022, lo que pondría en cuestión la discusión sobre la tendencia al incremento del ausentismo. En todo caso, como señalo, habrá que esperar la revisión de las cifras desagregadas.

Los indicadores de distribución del ingreso también entregan información interesante. Los indicadores mejoran respecto al año 2020, pero respecto al año 2017 tienen un comportamiento desigual.

Los índices que relacionan los ingresos del trabajo de la población más pobre con la población de mayores ingresos se deterioran, lo que refleja un problema con las remuneraciones de los asalariados y personas sin calificaciones en relación con los mejor calificados; algo similar, aunque en menor magnitud, ocurre con los ingresos autónomos (que incluyen las pensiones y rentas); pero no ocurre con los ingresos monetarios, que mejoran también respecto al 2017, demostrando la importancia que han tenido las políticas de transferencias el último tiempo.

Pero el análisis del coeficiente de Gini –el indicador más utilizado para medir distribuciones del ingreso– nos muestra algo muy importante: el cambio de menor magnitud se produce en relación con el ingreso autónomo de los hogares, que es el que incluye las pensiones. ¿No será necesario revisar nuestro sistema de pensiones y aprobar ya una reforma? //ELF

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Padre del Presidente Boric hace público su apoyo para este domingo: respalda al candidato DC Andrés Palma para el Consejo Constitucional

mayo 3, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Luis Boric Scarpa, padre del Presidente Gabriel Boric, le entregó su apoyo al candidato al Consejo Constitucional por la región Metropolitana Andrés Palma, representante de la Democracia Cristiana (DC).

Pese a que Boric Scarpa vive y vota en la región de Magallanes y Palma es uno de los candidatos de la DC para competir al órgano constituyente por la región Metropolitana, el padre del Presidente lo valoró como candidato y dijo que le entregaría su apoyo si votara en esta zona del país.

“Si estuviera inscrito en Santiago votaría por Andrés Palma, uno de los pocos candidatos que realmente basa su compaña en propuestas que competen a la nueva Constitución que queremos y necesitamos”, escribió Luis Boric en su cuenta de Twitter.

Recordemos que la DC no es parte del gobierno, pero compite para las elecciones al Consejo Constitucional en la lista junto al Partido Radical y al PPD, un partido que sí es oficialistas.

Los demás partidos de gobierno forman la lista Unidad para Chile, y allí está el Frente Amplio, el Partido Comunista (PC), el Partido Socialista (PS), el Partido Liberal y el Frente Regionalista Verde Social (FRVS).

Tras el comentario del padre del Presidente, Palma, quien fuera ministro de Planificación y Cooperación durante el Gobierno de Ricardo Lagos, lo agradeció y valoró.

“Quiero agradecer, profundamente, las palabras que por Twitter me ha dedicado don Luis Boric, el papá del Presidente de la República. Me emociona, me compromete, algo que yo no me esperaba y que muestra que hemos ido por buen camino”, manifestó el candidato DC que también fue diputado.

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Consideraciones para la Constitución de un Chile sostenible

abril 27, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma Irarrázaval

Podemos mencionar dos aspectos, entre muchos, que el texto constitucional debe resolver. Uno, las limitaciones a la propiedad y cómo, en una futura Constitución, hacemos más viables y consistentes sus limitaciones en base a su función social. Hoy día el Estado puede poner límites, pero es necesario hacerlo mucho más concreto y operativo. Dos, la inapropiabilidad de los bienes comunes, que lleva a preguntarse cuáles son esos bienes comunes. Hoy día, en Chile, el agua es un bien nacional de uso público, pero es apropiable desde el punto de vista de los derechos. No es lo mismo que yo le entregue a una comunidad la facilidad para que desarrolle una sociedad sobre la base de ciertos bienes comunes, a que el derecho solo sirva para ser transado.

De manera general, las constituciones no son solo un marco jurídico que rige al Estado sino que, sobre todo, deben reflejar ese acuerdo social por el cual, en este caso la sociedad chilena, quiere construirse hacia el futuro.

En ese sentido, hay que tomar en cuenta algo que nos dice Naciones Unidas sobre esta triple crisis que estamos viviendo a nivel global: la crisis climática, la crisis de pérdida de diversidad y la crisis de contaminación. Tres crisis que han sido, sin duda, ocasionadas por la acción humana, así como no cabe duda de que somos nosotros los que podríamos revertirlas o al menos detenerlas, tal como refleja, por ejemplo, el último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

¿Cómo reaccionamos a eso desde nuestra Constitución? La actual Carta Magna solo estaría actuando, o potencialmente tiene la facultad de actuar, a través del artículo 19 Nº 8, que dice: “La Constitución asegura a todas las personas el derecho de vivir en un medio ambiente libre de contaminación. Es deber del Estado velar para que este derecho no sea afectado y tutelar la preservación de la naturaleza”. Desde ahí se ha construido el actual marco normativo y legal para poder generar una Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente y para poder introducir ciertos elementos de carácter precautorio y preventivo respecto de las intervenciones humanas. Pero el diagnóstico también es bastante coincidente en que esto no es suficiente, porque los desafíos que nos plantea la triple crisis son mucho mayores. En esta columna solo abordaremos algunos que deben tener cabida en la Constitución.

En primer lugar, es necesario reconocer la crisis climática. Eso es bien importante en un país tan vulnerable a los efectos del cambio climático, porque situar en la Constitución este reconocimiento va a permitir que el marco normativo que se despliegue después (por ejemplo, la Ley Marco de Cambio Climático existente), pueda hacerse cargo de lo que somos responsables, de lo que podemos aportar y cómo podemos mitigar y adaptarnos a ese proceso, tanto en lo físico como en el financiamiento para ello, también desde el punto de vista cultural.

En segundo lugar, reconocer que hay un derecho humano al medio ambiente y también un deber de protección, transitando desde el derecho de vivir en un medio ambiente libre de contaminación hacia el derecho a un medio ambiente sano, que es mucho más integral que solo habitar sin contaminación. Este derecho, a diferencia de lo que dice la actual Constitución, podría no ser solo deber del Estado. Hay otras constituciones en el mundo (España, por ejemplo) que también ponen como parte de los deberes del individuo e, interesantemente, de las comunidades, el que este derecho se cumpla y que el medio ambiente esté sano.

En tercer lugar, es importante potenciar el tema de la función social tanto de los ecosistemas como de la propiedad, y también la función ecológica de la propiedad. En este orden podemos mencionar dos aspectos, entre muchos, que el texto constitucional debe resolver. Uno, las limitaciones a la propiedad y cómo, en una futura Constitución, hacemos más viables y consistentes sus limitaciones en base a su función social. Hoy día el Estado puede poner límites, pero es necesario hacerlo mucho más concreto y operativo. Dos, la inapropiabilidad de los bienes comunes, que lleva a preguntarse cuáles son esos bienes comunes. Hoy día, en Chile, el agua es un bien nacional de uso público, pero es apropiable desde el punto de vista de los derechos. No es lo mismo que yo le entregue a una comunidad la facilidad para que desarrolle una sociedad sobre la base de ciertos bienes comunes, a que el derecho solo sirva para ser transado.

Un cuarto punto importante para alcanzar el desarrollo sostenible, es que la sociedad –que es este tercer factor dentro del desarrollo sostenible– también pueda formar parte de él. Y para eso es muy importante potenciar el derecho a la participación: a una participación oportuna, informada (comunidades educadas ambientalmente) y, ojalá, vinculante desde el punto de vista de que la opinión de esas comunidades se tome en cuenta en la legislación. Una participación temprana e informada reduce la cantidad de conflictos socioambientales y permite que los Estados y los gobiernos reaccionen de mejor forma ante el contexto cambiante pero, por sobre todo, permite que las comunidades sean parte de las soluciones y puedan tener un desarrollo mucho más sostenible, porque incorpora a la sociedad no solo en las ganancias sino que también en la producción de ese desarrollo.

Por último, es vital el reconocimiento de la diversidad del país. No podemos generar y tener solo legislación que trata este territorio uniforme y homogéneamente. La Constitución del 80 es una hecha para un país que pareciera paisajísticamente homogéneo, donde todos los territorios son iguales y donde todas las comunidades son iguales a pesar de que en la realidad no es así. No podemos tratar, por ejemplo, el tema del agua en la Región de Aysén del mismo modo que en la Región de Atacama. La Constitución debe reconocer la diversidad que existe tanto en los ecosistemas como en la manera en que estos han sido modeladores de las comunidades que los habitan y que, por lo tanto, son comunidades también muy diversas, cada una con sus particularidades culturales.

En consecuencia, es central que la nueva Constitución, junto con reconocer la crisis climática y establecer un desafío de desarrollo sostenible como meta, reconozca la diversidad de territorio y que, por lo tanto, la legislación que se derive de ella también sea capaz de establecer las distinciones correspondientes. //ELF

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