• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

Columnista

Chile necesita urgentemente otra ciencia

septiembre 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Gibert

Ph.D. EICO Universidad de Valparaíso – Corporación un Nuevo Chile es Posible.

Los indicadores de producción científica en los últimos 10 años en Chile son espectaculares. Incluso más que los resultados de la década anterior. La producción de “papers” ha pasado de 6.500 trabajos (2010) a más de 13.400 (2019) por año.

Esto significa que uno o más científicos, un grupo de investigación, han sido capaces de publicar en revistas científicas especializadas un texto, de entre 5 y 25 páginas, sobre resultados de investigaciones originales en más de 200 áreas del saber.

Es un logro extraordinario, sobre todo tomando en consideración que la cantidad de científicos por millón de habitantes es bajo y el presupuesto que Chile dedica a la investigación científica es una cifra equivalente a las donaciones privadas que recibirá el Massachusetts Institute of Technology (MIT) para fundar su Facultad de Inteligencia Artificial. Sin embargo, ¿cuál es el impacto?, ¿cuál es la utilidad de esta capacidad? Hay varias maneras de medir el impacto. Una forma directa es a través de las citaciones asociadas a esta producción.

Cuando el autor de un paper científico cita, hace referencia a otro paper, esto significa que el contenido del paper citado es interesante, principalmente porque aporta un hallazgo o un punto de vista original que cabe reconocer. Si tomamos este indicador, las citaciones están cayendo sistemáticamente desde el año 2015. Esto significa que la relevancia de los trabajos publicados es menor que hace 5 o 10 años.

Con todo, parece no ser un problema local, sino generalizado. La utilidad es más esquiva, pero es posible relacionar de manera indirecta con otros indicadores como el PIB o la calidad del sistema de educación superior. Se usa el PIB porque existe evidencia estadística robusta que indica que a mayor producción científica, mayor crecimiento económico. Esta evidencia también aplica para los países en vías de desarrollo. Como el crecimiento económico chileno ha sido mediocre en los últimos 20 años, se podría suponer que la utilidad de la ciencia en la economía es baja. El otro indicador es la calidad del sistema de educación superior. ARWU 2020, un prestigioso ranking mundial de universidades, sostiene que Chile tiene, de un total de 60 universidades, 4 dentro del grupo de las 1.000 mejores.

Alemania, con algo más de 110 universidades, ubica a 49 de ellas en el selecto grupo; mientras Sudáfrica, con 26 universidades, posee 9 instituciones entre las mejores del mundo. Sin importar el ángulo, el diagnóstico indica que algo no funciona.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Ciencia en Chile, columna, Columnista, Jorge Gilbert

Reflexiones sobre lo esencial de una nueva constitución

septiembre 18, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Martner

Ex PS

Ahora que se acerca la decisión de tener o no una nueva constitución, y en días en que celebramos el nacimiento de la república que consagró la emancipación nacional de la corona española, vale la pena discutir ampliamente sobre qué debe representar una constitución en el siglo XXI.

Pero primero cabe hacer un pequeño paréntesis sobre nuestra historia, en la que las cosas parecen que son pero no son, o lo son mucho después de lo que se supone. La independencia se produjo en realidad no el 18 de septiembre de 1810 sino el 12 de febrero de 1818. En efecto, el 18 de septiembre de 1810 la junta de gobierno se pronunció sobre lo siguiente: «¿Jura usted defender la patria hasta derramar la última gota de sangre, para conservarla ilesa hasta depositarla en manos del señor don Fernando VII, nuestro soberano, o de su legítimo sucesor; conservar y guardar nuestra religión y leyes; hacer justicia y reconocer al supremo Consejero de Regencia como representante de la majestad Real?». Nada muy revolucionario, en verdad, sino muy legitimista frente a la invasión napoleónica de España.

En cambio, el preámbulo del decreto de independencia de 1818 (cuya fecha y lugar son hasta hoy materia de controversia, pues fue firmado una vez en Concepción, otra vez en Chillán y solemnizado en Santiago, con la correspondiente reivindicación local) señala: «Si están cortadas las relaciones de este estado con la antigua metrópoli, si están rotas las ignominiosas cadenas que nos sujetan a ella, y si, para decirlo de una vez, está declarada de hecho por el voto general la independencia política de este estado, parece infundado diferir esta solemne declaración, sin la cual nuestros sacrificios no tendrán el carácter de esfuerzos hechos por hombres libres, y acaso serán confundidos con las pretensiones en que suelen entrar los esclavos para arrancar un partido ventajoso a sus amos. Sin esta declaración, no ocuparemos el rango debido en el cuadro de las naciones, no obtendremos de ellas la protección a que es acreedora la justicia de nuestra causa». La teoría nacional del «de a poco vamos arando», sin que se sepa muy claramente para sembrar exactamente qué, encontró finalmente su cauce.

Volvamos a nuestro tema: el debate sobre la nueva constitución es en realidad el debate sobre una nueva república y debemos hacerlo con la mayor amplitud posible en los próximos meses. Este no es un tema de especialistas en derecho constitucional (quien escribe esto no lo es, desde luego) sino de la sociedad y de todos sus componentes.
Partamos por lo negativo, obligados por un necesario rechazo a lo que tenemos. Para que nunca más se considere legítima una norma impuesta a sangre y fuego, debemos solemnemente dejar atrás una constitución redactada por una dictadura para consagrar la restauración oligárquica en Chile. Aunque fue reformada en 1989 para dar paso a la transición (su proceso está descrito en http://www.memoriachilena.gob.cl/archi…/pdfs/MC0042474.pdf) y luego en democracia múltiples veces, ha mantenido la inaceptable impronta del poder de veto de una minoría que representa los intereses de las oligarquías económicamente dominantes.

La actual constitución es en esencia una máquina de impedir que se gobierne de acuerdo a las decisiones de la mayoría. Se trata del insólito concepto de «democracia protegida» enunciado por Jaime Guzmán, es decir protegida de su principio básico, el de que las opciones mayoritarias prevalezcan en la vida social por sobre privilegios de cualquier índole, lo que no impide respetar el derecho de las minorías a expresarse libremente y a procurar transformarse en mayoría. Subyace a esa concepción de Guzmán la idea elitista de una jerarquía social natural, de un supuestamente necesario dominio de hecho de unos pocos sobre los muchos, que la propia constitución, y si es necesaria la fuerza, no deben permitir sea cuestionado.

El resultado es que ha quedado marcada la idea en la sociedad de que la constitución manda gobernar en función de determinados intereses minoritarios y que ahora debe hacerse lo propio, pero en función de intereses mayoritarios.
En mi opinión (seguramente, como casi siempre, muy minoritaria, qué se le va a hacer), ese no es un enfoque adecuado. Una nueva constitución no debe ser un programa para gobernar, es decir para desarrollar políticas desde el Estado. Debe ser el marco para gobernar, ya sea que las políticas sean de un tipo u otro tipo o bien representen visiones o intereses alternativos.

La acción de gobierno es la que se propone satisfacer las necesidades individuales y colectivas de las personas viviendo en sociedad. Variará según las visiones, intereses, objetivos, prioridades y énfasis de los/las que reciban el mandato de gobernar, que la ciudadanía está llamada a validar o reemplazar periódicamente al elegir a los gobernantes y legisladores. Lo propio ocurre con las competencias regionales (ordenamiento territorial, infraestructura regional, fomento productivo, coordinación de los servicios sociales), ahora que elegiremos gobernadores regionales además de consejeros, y las competencias locales (múltiples tareas de servicio directo y cotidiano a la comunidad) a cargo de alcaldes y concejales con toda la diversidad de la sociedad y de sus territorios.
¿Cuáles deben ser, entonces, las definiciones básicas a establecer en una nueva constitución, ya que no programas de gobierno?

Primero, la definición según la cual Chile es una República, cuya soberanía reside en el pueblo y solo en el pueblo.
Segundo, la definición de que la chilena es una república democrática regida por un Estado de derecho, en la que la soberanía se expresa a través de representantes electos periódicamente por la ciudadanía y de referendums. El Estado de derecho provee los marcos para la toma de decisiones públicas sujetas al gobierno de las reglas y no a la voluntad arbitraria de las personas que ejercen el poder político y para que estas decisiones no puedan violentar derechos de la ciudadanía sino hacerlos efectivos.

Una república democrática en la que prevalece el Estado de derecho no consagra el control de los gobernados por los gobernantes, como en la visión autoritaria y oligárquica, sino al revés, es decir el control de los gobernantes por los gobernados, junto con establecer mecanismos de protección de los derechos de los gobernados. Por ello, los gobiernos siempre son de turno (ojalá deje de usarse la expresión «gobierno de turno» de modo despectivo, pues por definición en democracia los gobiernos lo son: si no fuera así estaríamos en presencia de una dictadura).

El Estado de derecho es indispensable para la cautela de derechos fundamentales inherentes a todos los seres humanos, inalienables y aplicables en igual medida a todas las personas. La nueva constitución debe hacer suya la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 que establece que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” y que “todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación”.

Para consagrar su estabilidad, esta parte de la constitución no debe poder ser modificada por la mayoría (nunca con quórums que consagren un poder de veto de la minoría, pues se trata de un principio antidemocrático) sin el pronunciamiento en el mismo sentido de dos legislaturas sucesivas.

Tercero, la definición se debe completar consagrando que la república es un Estado democrático y también social de derecho. El Estado social reconoce derechos colectivos y el derecho legítimo no solo de los individuos sino también de grupos sociales y sus representaciones (sindicatos, juntas de vecinos y territoriales, colegios profesionales, agrupaciones empresariales o de actividad) de incidir en las decisiones públicas, en el marco de la prevalencia del interés general a cargo de los órganos de representación de la soberanía popular.

El individuo es necesariamente miembro de diversas comunidades a las que deben reconocerse derechos fundamentales, cuya violación constituye una vulneración de los derechos fundamentales de la persona al hacer ilusoria su libertad. Estos derechos colectivos son indispensables para que los individuos alcancen su autodeterminación.

Cuarto, el Estado democrático y social de derecho chileno debe ser uno que reconozca, fruto de la historia, su carácter plurinacional, es decir un Estado construido como expresión de una nación de naciones, en la que los pueblos-naciones originarios tienen derechos colectivos en el marco de un Estado de derecho común. No olvidemos lo escrito solemnemente por Bernardo O’higgins el 12 de marzo de 1819: «Araucanos, cunchos, huilliches y todas las tribus indígenas australes: ya no os habla un Presidente que siendo sólo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados».

Quinto, la definición de que el Estado es unitario (las leyes rigen para todo el territorio), pero al mismo tiempo es desconcentrado para ejercer determinadas responsabilidades (la aplicación de la ley y de las políticas gubernamentales se puede transferir a órganos con grados de autonomía en el territorio, aunque sujetos a instrucciones jerárquicas) y es descentralizado para ejercer determinadas competencias (las regiones y comunas pueden establecer normas propias para sus funciones y atribuciones exclusivas, y sus autoridades elegidas están sujetas a la ley pero no a instrucciones jerárquicas).

La ley, democráticamente establecida y modificada en su caso de acuerdo a las preferencias de los ciudadanos expresadas por sus representantes en deliberaciones periódicas o directamente mediante referendum o iniciativa popular de ley, es la llamada a concretar estos principios básicos de la república. Corresponde en primerísimo lugar a la constitución enunciarlos formalmente, junto a los derechos fundamentales y a la organización de los poderes del estado y su control, los que derivan de estos principios, incluyendo la organización de los poderes estatales, su separación y mecanismos de control mutuo y los mecanismos de participación de los gobernados en las decisiones públicas.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Gonzalo Martner

¿Verdad histórica sobre el golpe o falsedades evidentes?

septiembre 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal Sánchez,

Abogado, ex-Senador de la República.

Este medio ha publicado una columna de Edison Ortíz, en la que se omite el marco global de los acontecimientos que analiza, descalifica, sin base confiable, a figuras históricas como Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin y exige a la DC asumir su responsabilidad en el Golpe del 73. Para esos fines utiliza antecedentes falsos o incompletos y se basa en opiniones de personas que tienen una responsabilidad importante en las posiciones más extremas de la ex UP.

Como demócrata, actor político de tercera fila en la crisis del 73 y como académico que he estudiado y publicado sobre estos temas, he aprendido la importancia de respetar opiniones de personas que piensan distinto a mis convicciones u opiniones, pero con la mínima exigencia de honestidad intelectual para todos.

En diversas publicaciones a lo largo de los años he insistido que los graves errores cometidos por la UP no justifican los tremendos Horrores que nos impuso la dictadura. He mencionado los antecedentes de la guerra fría, lideradas por USA y la URSS, el impacto de la Revolución Cubana, las acciones de la CIA y otros servicios secretos de países comunistas, que nos usaron como parte de su juego mundial. Pero he sostenido con argumentos que creo sólidos, basados en documentos y declaraciones de integrantes de ese conglomerado que la principal responsabilidad es de la UP y reconocido que una fuerza tan gravitante como la DC de ese momento no puede dejar de reconocer una cuota en el desastre.

En el texto citado, se descalifica de un modo arbitrario a Eduardo Frei Montalva y se menosprecia a una persona del nivel de Patricio Aylwin. ¿Se puede criticar a estas figuras? Por supuesto, como todos, cometieron errores o expresaron posiciones que también, yo no compartí en su momento. Pero su grandeza moral e intelectual estuvo en su capacidad de reconocer los errores y actuar buscando acuerdos para reconstruir una vivencia civilizada y justa en Chile. Don Eduardo Frei Montalva pagó con su vida esos esfuerzos, asesinado por esbirros de Pinochet que temieron su capacidad de convocar voluntades internas y por el merecido respeto que se tenía en el exterior. El autor sobrevuela sobre este crimen. Aún más, intenta rebajar el nivel intelectual y político de Patricio Aylwin tratándolo de subordinado de Frei Montalva, negándole su brillo propio como profesional, político y desconociendo el trascendental papel jugado por él como Presidente de la transición chilena.

Para enfocar las falsedades del artículo, parto señalando que la Dictadura del Proletariado, era el modelo que seguían la mayoría de los partidos de la UP y que, como ha declarado uno de los principales asesores del presidente Allende, Darcy Riveiro, brasileño, critica duramente a las fuerzas políticas que rodeaban al Presidente y acusaba que los desvariados sólo querían aceptar el modelo cubano.

[pdf-embedder url=»https://diarioenlafontana.cl/wp-content/uploads/2020/09/legados47.pdf»]

Yo creo que , junto a Allende, había personas como Aniceto Rodríguez, Alberto Jerez, Rafael Agustín Gumucio y unos pocos más que compartían esa visión.

Uno de los citados por Ortiz, Joan Garcés, en su libro “Allende y la Experiencia Chilena” relata como la UP le niega a Allende su autoridad como presidente para tomar decisiones para impedir el Golpe de Estado. Nada dice de las memorias del General Prats, cuando a pocos días del Golpe, ya en retiro, le insiste al presidente Allende que la única salida posible a la crisis, es que pida un año de permiso al Congreso y salga del país.

Los DC presentamos en los primeros días de septiembre del 73 la propuesta de adelantar las elecciones presidencial y parlamentaria para que el pueblo chileno pudiera resolver democrática y pacíficamente la crisis. Así se puede ver en el titular del Diario La Prensa, pro DC, en su edición del día 11.09, que no pudo circular por los dramáticos hechos pero cuya copia se puede ver en la Biblioteca Nacional. Todos los parlamentarios DC, incluido yo que el Diputado más joven de ese periodo, ofrecimos nuestras renuncias, pero no tuvimos acogida en las otras fuerzas.

El autor busca demoler la imagen de todos los DC, especialmente de las dos grandes figuras mencionadas. Veamos algunos ejemplos y la respuesta que merece.

1.- Afirma que don Eduardo Frei recibía, desde 1962 un estipendio de U$ 180.000 de los servicios de inteligencia estadounidenses, mientras a su partido le donaban U$ 50.000. (Covert Action IN Chile, 1963-1973, pág. 40) Si el lector busca ese documento, en esa página, no encuentra nada. https://www.intelligence.senate.gov/sites/default/files/94chile.pdf

Dado que he leído antes esos antecedentes, sí conozco la existencia de una referencia, en sus páginas 15 y 16, en que se afirma que el 27 de agosto de 1962, un Grupo especial en USA , aprobó la entrega, a través de un tercer país, de US$ 180 mil dólares a la DC. (On August 27, 1962, the Special Group approved the use of a thirdcountry funding channel and authorized $180,000 in fiscal year 1963 for the, Chilean Christian Democrats). Nunca hemos ocultado que nuestros amigos DC de Alemania, Italia, Bélgica, principalmente, apoyaban tareas de formación política democrática en Chile, sometidos a los controles de sus propias instancias democráticas. Ignoro si alguno de ellos sirvió de intermediario, lo que se mantuvo oculto para el liderazgo DC, como lo señalan estos documentos. La infamia sobre don Eduardo queda destruida: No existe ese pago a Eduardo Frei Montalva.

Es un hecho que, para las elecciones de 1964, tanto USA como la URSS apoyaron a diversos candidatos. El PC recibió aportes directos e indirectos de la URSS y los estadounidenses intervinieron en la forma que esos documentos oficiales mencionan y el señor Ortiz tergiversa. El año 64, la CIA participó en la campaña DC aportando, según ellos, casi la mitad de los costos totales, pero sin informar al candidato ni a los máximos dirigentes.

Expresamente reconocen que decidieron expresamente “NO informar al candidato DC”. The Central Intelligence Agency spent more than $2.6 million in support of the election of the Christian Democratic ‘candidate, in part to prevent the accession to the presidency of Marxist Salvador Allende. More than half of the Christian Democratic candidate’s campaign was financed. by the United States, although he was not informed of this assistance. (página 9). Agregan que apoyaron actividades de organizaciones que eran en ese tiempo dirigidas por DC.

El informe agrega que USA intervino en esa elección aportando cerca de 4 millones de dólares que se entregaron a diversas organizaciones para distribuir entre diversos partidos, la DC incluida.

Reconocen que “The United States was involved on a massive scale in the 1964 presidential election in Chile. The Special Group authorized over three million dollars during the 1962-64 period to prevent the election of. a Socialist or Communist candidate. A total of nearly four million dollars was spent on some fifteen covert action projects, ranging from organizing slum dwellers to passing funds to political parties. “Covert action during the 1964 campaign was composed of two major elements. One was direct financial support of the Christian Democratic campaign. The CIA underwrote slightly more than half of the total cost of that campaign”. “The Special Group decided not to inform the Christian Democratic candidate, Eduardo Frei, of American covert support of his campaign” (pág 14).

El grupo que asignaba los recursos informa que esos eran entregados a través de distintos intermediarios “A number of intermediaries were therefore mobilized to pass the money to the Christian Democrats”(Idem) Asimismo, el informe del Senado de USA, se reconoce que la CIA realizaba campañas independientes de las que realizaba la DC”. “The CIA ran political action operations independent of the Christian Democrats’ campaign in a number of important voter blocks” Esos datos no le sirven al señor Ortiz, por eso los ignora.

2.- Eduardo Frei habría implementado una “campaña del terror” contra Allende en la elección de 1964. Nueva falsedad. En los documentos que él cita, se constata que la CIA reconoce que la campaña del terror la montaron y dirigieron ellos, al margen de la DC y del candidato. “In addition to support for political parties, the CIA mounted a massive anti-communist propaganda campaign. Extensive use was made of the press, radio, films, pamphlets, posters, leaflets, direct mailings, paper streamers, and wall painting. It was a «scare campaign,» which relied heavily on images of Soviet tanks and Cuban firing squads and was directed especially to women. (pág 15).

3.- Involucra a la DC y a Eduardo Frei M, en las operaciones de Nixon y la CIA para detener la elección de Allende. No es cierto, los propios documentos ya citados lo desmienten. Allí se reconoce que USA destinó US$250.000 dólares para que el embajador Korry intentara sobornar a los parlamentarios DC y ellos mismos reconocen que fracasaron. The Committee authorized a contingency fund of $250,000 for covert support of projects which Frei or his associates deemed important. The funds were to be handled by Ambassador Korry and used if it appeared that they would be needed by the moderate faction of the Christian Democratic Party to swing congressional votes to Alessandri. The only proposal for the funds which was discussed was an attempt to bribe Chilean Congressmen to vote for Alessandri. That quickly was seen to be unworkable, and the $250,000 was never spent.) (páginas citadas).

4.-Acusa a Eduardo Frei Montalva de haber participado en una operación de la CIA para que el Congreso eligiera al señor Alessandri, usando los votos DC en el Congreso, luego de lo cual, don Jorge renunciaría para permitir la elección de don Eduardo como Presidente de Chile, con apoyo de la derecha. A esa opción se la denominó el “Gambito Frei” Los desmintió Frei Montalva, lo negó el Cardenal Silva Henríquez, pero insisten en la mentira. También ignoran sus propias fuentes. Esos documentos reconocen que nunca Frei estuvo disponible. El texto indica: “CIA’s Track I aimed at bringing about conditions in which the Frei gambit could take place. To do this, the CIA, at the direction of the 40 Committee, mobilized on interlocking political action, economic, and propaganda campaign. As part of its political action program, the CIA attempted indirectly to induce President Frei at least to consent to the gambit or, better yet, assist in its implementation. The Agency felt that pressures from those whose opilion and views he valuedin combination with certain propaganda activities-represented the only hope of converting Frei. In Europe and Latin America, influential members of the Christian Democratic movement and the Catholic Church were prompted either to visit or contact Frei. In spite of these efforts, Frei refused to interfere with the constitutional process, and the re-election gambit died” (páginas citadas).

5.- El señor Ortiz intenta vincular a don Eduardo Frei en el asesinato del General Schneider, para lo cual cita a General Viaux, que colaboró con la CIA y la derecha chilena en un golpe de Estado precisamente contra el gobierno de Frei en 1969. Don Eduardo le habría enviado un mensajero personal para darle su respaldo a sus acciones criminales. Es tan torpe el uso de esta fuente, que el artículo menciona como emisario de Frei Montalva a un militante de Patria y Libertad, Nicolás Díaz Pacheco, condenado por participar en ese crimen. Lo confunde con un gran militante DC, mi querido amigo, ya fallecido, Nicolás Díaz Sánchez.

6.- Se afirma que Eduardo Frei Montalva concurrió el 18.09.73, junto a Gabriel González Videla y Jorge Alessandri, para participar del Te Deum de la Iglesia católica, al lado de la Junta Militar. Su fuente, una imagen captada por un “fotógrafo argentino”. Pero sí la entrada la vimos todos por TV, lo que no vimos fue lo que ocurrió adentro. Dejemos que sean los propios agentes de la CIA los que describan lo que ocurrió al interior.

¿Qué dice la Embajada de USA sobre ese acto? “El informe de la Embajada de EE.UU. el 19 de septiembre destaca la asistencia de los tres ex presidentes al Te Deum con motivo de la Fiesta Nacional, pero diferencia las actitudes de González Videla quien “fue sobrepasado de júbilo al punto de no encontrar palabras para agradecer las FF.AA.” y Jorge Alessandri con su “abrazo al general Pinochet” versus la de “ex Presidente, pero político activo Eduardo Frei quien solamente admitió que había venido a orar con los líderes religiosos por la paz y la reconstrucción del país”. La descripción que hace el documento permite ver la negativa de Frei de acercarse a saludar a los miembros de la Junta como una afrenta”.

El mismo documento de la CIA entrega un dato sorprendente para algunos, no para los que conocimos a Eduardo Frei Montalva. “Ex presidente Eduardo Frei está considerando exilio hasta que la dirección del nuevo gobierno se aclare[…]”CIA, Central Intelligence bulletin Chile, 1973-09-18, CIA, en HISTORIA No 47, vol. II, julio-diciembre 2014: 401-441 ISSN 0073-2435 OLGA ULIANOVA* EL DESPLIEGUE DE UN ANTAGONISMO: EL EX PRESIDENTE FREI MONTALVA Y EL DICTADOR PINOCHET EN LOS ARCHIVOS ESTADOUNIDENSES (1973-1982)**.

7.- Para acusar a Frei de golpista, calificativo injurioso y falso, se dice” La voluntad golpista de Frei, se confirma con su renuencia a pactar con Allende las empresas del área de propiedad pública que alcanzaban a 91”. ¿Cuál es la fuente de este académico para una acusación tan grave?. Carlos Altamirano, el principal promotor de la vía armada y jefe del partido que más problemas le generó al Presidente Allende. ¿Qué antecedente confirma esta afirmación? El artículo dice que “la propuesta fue deslegitimada por Frei a través de un llamado telefónico hecho desde Yugoslavia” Estábamos en 1973, gobernaba la UP . Pero no se tiene reparos en afirmar “Un llamado telefónico de Frei, ordenando el desahucio inmediato del acuerdo, hecho desde un país extranjero, puso las cosas en su lugar”.

Esta afirmación no sólo es falsa, sí constata la acción ilegal de las autoridades de ese gobierno. ¿Se espiaba a la oposición, ¿se tenían intervenidos los teléfonos de Eduardo Frei Montalva, Presidente del Senado? Además, muestra un desconocimiento total sobre el funcionamiento de un partido como la DC, que, en esa materia, era representado por Renán Fuentealba Moena, un líder de envergadura.

Como no puede engañarse siempre a todos todo el tiempo, se cita a Carlos a Altamirano de nuevo, reconociendo “desde luego, es un hecho cierto que el Gobierno de la UP buscó honesta y reiteradamente un entendimiento con la DC. Es cierto también que en el seno de la izquierda se formularon reservas legítimas y justificadas sobre el éxito y conveniencias de tal iniciativa. Pero es necesario dejar plenamente establecido que ningún partido de la UP obstaculizó el desarrollo del diálogo propuesto”.

Los antecedentes entregados por Joan Garcés, Darcy Riveiros, Carlos Prat y otros que cito en mis artículos y el libro La DC y el gobierno de Allende, demuestran lo contrario. La posición antidemocrática de parte del PS, del Mapu Garretón y de otras fuerzas al interior de la UP y por fuera las acciones y provocaciones del MIR fueron un componente más a los pésimos resultados del gobierno que facilitaron el nefasto Golpe de Estado.

No cabe duda que aún hay diferencias sobre el pasado y debemos ser capaces de reconocerlas sin afectar la construcción de un presente y futuro distinto. El Plebiscito del 25 de Octubre y la elección de una Convención Constituyente 100% elegida nos abre la puerta para construir un mejor futuro.

Respetemos nuestras diferencias y seamos rigurosos en los argumentos que entregamos. Chile necesita élites respetables que ofrezcan opciones basadas en la cultura de los derechos humanos, para que el pueblo, el verdadero soberano, pueda decidir libre, pacífica e informadamente sobre nuestro destino común.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Golpe Militar, Ricardo Hormazábal, Salvador Allende

Medio ambiente desprotegido: Arrogancia de especie

septiembre 11, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Nuestro Estado, nuestra Constitución, nuestra legislación en general, no protegen el medio ambiente, no protegen nuestro entorno, ni la naturaleza, no le asignan valor en si mismo suficiente para ser considerado un sujeto de protección legal o Constitucional, este es el resultado de un proceso de mercantilización de nuestro Derecho y de la Política medioambiental, para ser justos, no solo en nuestro país, pero, siendo Chile la Corea del Norte del neoliberalismo, este fenómeno es particularmente grave en nuestro caso.

Vivimos en una versión surrealista de nuestro mundo, una en que la economía es una religión incuestionable y determina prácticamente toda la vida de los seres humanos, y, aunque suene increíble, la del medio ambiente también.

Los Derechos de los Trabajadores son “costos”, y los trabajadores son un “mercado”, nuestro Estado usa el concepto de rentabilidad para todo, incluso para los proyectos sociales, y, por tanto, en este contexto, no resulta extraño que, ya desde la conceptualización, el medio ambiente sea una rama mas de la economía de nuestro país, y así puede entenderse que, la naturaleza, nuestro entorno, al medio en el que vivimos, se le asigne valor, solo en tanto se trate de un “recurso” del que el hombre pueda disponer, el solo concepto delata nuestra mirada arrogante y antropocentrica de la materia, en que nuestro entorno está a nuestra disposición, y no tiene valor, sino solo en consideración a su utilidad para la humanidad, los “recursos naturales” son regulados en cuanto a su “explotación” no porque se valoren, sino para asegurar su disponibilidad hacia el futuro, se establecen sanciones para quien contamine, no porque afecte la biodiversidad o la naturaleza, sino porque pone en riesgo la salud de las personas, de hecho, se establecen rangos de tolerancia, que permiten la contaminación hasta un punto en que no afecten significativamente al ser humano, sin importar el daño que experimentan los demás seres vivos del planeta. Se consagran conceptos como bonos de carbono “transables”, como si fueran títulos bursátiles con los que algún inversionista pudiera especular y, en general, un sistema legal basado en multas a beneficio fiscal, lo que, en términos simples, significa, que el que tiene dinero puede contaminar…

Pero, si no protege el medio ambiente, ¿Qué protege nuestra legislación ambiental?

Nuestra feble institucionalidad ambiental, además de insuficiente, tiene su foco desproporcionadamente centrado en la protección del desarrollo económico, y, en segundo plano, la salud de las personas. Para todo el entramado legal y burocrático en la materia, el “cliente” mas importante es la empresa… su desarrollo “sustentable”, el fomento de la producción con “responsabilidad” ambiental, y, en general, el desarrollo del país, medido este ultimo con indicadores económicos por su puesto. No hay una protección al valor de la naturaleza en sí misma, y ningún instrumento legal o administrativo que la proteja.

En el momento histórico que vivimos, en el que, por vez primera, existe un camino institucional que puede desembocar en una Constitución generada democráticamente, resulta oportuno plantearse una reflexión profunda sobre el modo en que entendemos nuestra relación con nuestro entorno, con nuestro planeta y su biodiversidad, y el modo en que esa nueva relación, ese nuevo trato se debe expresar en una nueva Carta Fundamental.

Resulta imperioso plantearse la opción de abandonar el antropocentrismo trasnochado y transitar a un modelo mas cercano al biocentrismo, que privilegie el equilibrio de las especies y nuestro entorno, tal como la naturaleza lleva siglos tratando de enseñarnos.

El ser humano es apenas un parpadeo en la larga historia de nuestro planeta, otras especies dominaron el planeta por millones de años antes de perecer, extinguirse o verse forzados a evolucionar antes que el hombre siquiera fuera capaz de razonar y destacarse de entre los demás animales del planeta, y por tanto, su soberbia y miopía histórica es francamente incomprensible, pero, tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo inconmensurable hacia una nueva era, depende de nuestra generación superar nuestra arrogancia como especie.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, David Pellizzari Ossa

A cuarenta y siete años del Golpe Militar: ¿Nos olvidamos de los errores y horrores?

septiembre 11, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

Camarada DC, abogado y exsenador

George Santayana, poeta nacido en España, educado en USA y fallecido en 1952 en la Roma eterna: nos legó una frase muy citada: “Aquéllos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”
El Golpe de Estado de 1973 se produjo por la incapacidad de construir un acuerdo político que valorara la democracia y la diversidad para seguir haciendo justicia social y, aún hoy tenemos diferencias sobre como actuaron los diferentes actores. Yo he escrito un libro y muchos artículos sobre ello y participado en distintos seminarios sobre el particular, tratando de persuadir y ser persuadido sobre las causas reales. ¿Es importante hacerlo? Por supuesto. Por algo he iniciado este artículo con la frase de Santayana.

Pero ese proceso es para aprender de los errores cometidos y valorar los aciertos. Uno muy importante fue hacer que las diferencias no impidieran acuerdos muy valiosos para alcanzar una vida más civilizada. Esas coincidencias permitieron un acuerdo político con quienes tenían un poder brutal. Manejaban las armas, la economía y los medios de comunicación. Si, tuvimos que aceptar a Pinochet en el ejército hasta 1998, pero no les dimos impunidad como la exigían. Algunos se burlan de “la justicia en la medida de lo posible” Al mismo tiempo, solidarizan y defienden a los sandinistas que llegaron al poder dándole amnistía total a los esbirros de Somoza. Hablé el tema con el Comandante Daniel Ortega el año 2000, que gobierna hoy con mano de hierro, ese país.

Él me señaló que tuvieron que aceptarlo porque era la única manera de parar la guerra civil que desangraba a su país. Otros le dan categoría de héroe a un juez español que activó juicios contra la dictadura chilena y no llevó ninguno en su país, dónde los 40 años de Franco estuvieron marcados por violaciones brutales a los derechos humanos. Hay admiradores de Nelson Mandela que son críticos de lo hecho en Chile. Yo también admiro a Mandela, porque él fue un hombre excepcional. Chile los asesoró para enfrentar la situación al comienzo de su gobierno. ¿Qué exigieron en Sud África? Acorde con su cultura y sus condiciones, exigieron que los culpables reconocieran sus crímenes y luego se fueron libres. ¿Cómo te perdono si no reconoces lo que hicisteis?

En Chile han transcurrido 30 años y asesinos y torturadores siguen siendo procesados o están cumpliendo condenas. No ha sido fácil, pero lo hemos hecho. Se dictaron normas básicas para beneficiar en lo posible a las víctimas, insuficientes para algunos, pero valiosas para una gran mayoría. ¿Cuál de estos críticos es capaz de hacer lo imposible? Los políticos comprometidos hacemos nuestra la tarea que es, EXTENDER LAS

Fronteras de lo posible

Otros critican que la transición se hizo entre 4 paredes y a espaldas del pueblo. ¿Las elecciones por internet que hacen algunos movimientos, con una participación tan pobre, se hacen al aire libre? Se puede hacer daño al pueblo en la calle, quemando estaciones del Metro o Buses o en reuniones cerradas bajo techo. En 1989, el 92% de los ciudadanos inscritos apoyo los acuerdos de 54 cambios a la Constitución logrados entre la oposición y la dictadura.

A mí me habría gustado incluir otras cosas, pero no se pudo y apoyé el gran avance y no me arrepiento. ¿A espaldas del pueblo? El líder de la transición, Patricio Aylwin, fue elegido Presidente de Chile por más del 50% de los votantes. Su sucesor, Eduardo Frei RT, obtuvo más votos, porque ya eran menos los chilenos que tenían miedo a la democracia. Las segundas vueltas se hicieron obligatorias con Lagos y Michelle Bachelet porque las promesas no se cumplían y el modelo neo liberal se fortalecía. Las críticas a estas políticas y conductas me parecen justificadas y necesarias.

Llevo 20 años fuera de cargos de poder, porque no he aceptado esas medidas, he reclamado, hecho las denuncias y presentado propuestas distintas. He pagado los costos de ser minoría y opositor al modelo, sin arrepentirme de ello, pero Nunca, Nunca, he actuado ni actuaré para favorecer a la derecha.

Estoy muy preocupado por la respuesta que puede producir la incapacidad política de ofrecer soluciones acordes con las exigencias de la pandemia sanitaria y los abusos de la pandemia neoliberal. Estoy convencido que la grave crisis actual, es muy diferente a la que vivimos en 1973, aunque los grupos de derecha perseveran en sus campañas odiosas destinadas a incrementar el miedo y buscar respuestas autoritarias para mantener una desigualdad pocas vistas en el país. Para variar, cuentan con la complicidad de minorías anarquistas o de ultra izquierda que promueven acciones violentas que sólo ayudan a los objetivos antidemocráticos de grupos empresariales y políticos. El lenguaje bélico del Presidente, el involucramiento de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico y como fuerza represiva a las movilizaciones pacíficas es muy dañino y peligroso.

La situación no es igual al 73, dónde hubo fuerzas importantes que creían en la violencia armada para obtener o mantener el poder, pero hay peligros nuevos. Las fuerzas centrífugas que apuntan a la división del país, la violencia de minorías irracionales y la falta de sensibilidad de los que tanto tienen, se seguirán expresando. Los acuerdos inaceptables que les otorgan impunidad a los políticos culpables de delitos o faltas a la ética, generan indignación en la ciudadanía y en los uniformados. Si podemos trabajar juntos, aunque no revueltos para el plebiscito, es un avance. Pero si no actuamos juntos en las elecciones, el país puede pasar a ser ingobernable. ¿Es legítimo perfilarse como fuerza política? Sí, en la medida que no pulverice la necesaria capacidad de acuerdos.

No son los temas del 73 los que nos dividen y, a pesar de su profundidad, pudimos darle a Chile una salida. Ahora se requiere esa madurez, reconocer con valentía que estamos orgullosos de muchos de los logros y que reconocemos los errores en AFP, ISAPRES, Educación, probidad y participación. Los nuevos políticos debieran aportar algo más que críticas y actitudes arrogantes. Tienen un muy buen componente humano y tienen la obligación de usarlos pare el Bien Común.

Entre tanto, los ciudadanos no creen en nadie, las encuestas y las votaciones muestran esta grave circunstancia. En la histórica Fech, no participan ni el 15% de los estudiantes, los sindicatos no resisten bien el embate del neoliberalismo y los personalismos. La estrategia del neo liberalismo para debilitar el mundo político y social ha tenido éxito, la democracia semisoberana construida, ha logrado mantener un modelo económico y social fracasado, fortalecida por la corrupción de muchos integrantes de las elites civiles, militares y religiosas. Que el 50% de los ciudadanos no vaya a votar en las últimas elecciones presidenciales, a pesar de tener opciones extremistas y de todos los sectores es una advertencia que no puede ser desoída.

El extremismo de izquierda tiene éxito en los medios de la derecha, al generar violencia que daña a los que dicen defender. Les responden grupos neonazis que salen a agredir, protegidos por la fuerza pública y que no tienen pudor para organizar seminarios sobre Hitler, como lo hizo en estos días el Banco Security. Los ricos no usan el Metro ni el Transantiago, tampoco los afectan las barricadas, porque no viven en esos barrios y si algunos incursionan en las comunas dónde viven, sólo los asustan más y aumentan las presiones para una respuesta represiva odiosa. Debemos destacar que algunos extremistas, así como funcionarios policiales que cometieron delitos, están siendo juzgados por los Tribunales, no sin superar, en estos casos, las trabas de altos mandos. La corrupción en los grados superiores uniformados ha provocado una baja de la moral interna y generalizado una rabia por la falta de respeto a la autoridad y los ataques que reciben todos sus integrantes. Estoy seguro que son más las mujeres y hombres honestos en los cuerpos armados, así como en los distintos sectores civiles y religiosos, pero el sentir ciudadano no lo diferencia.

No debemos generalizar

No todos los políticos, sacerdotes, pastores, jueces, uniformados, sindicalistas y empresarios son corruptos. Castigo ejemplar para los culpables y respeto para los inocentes. ¡Cómo no entienden nuestros uniformados que la tortura, el asesinato y la violencia excesiva “no es desempeño profesional”! Son los propios protocolos aplicables en las guerras los que dictan normas para el trato de los derrotados. Son normas aprobadas por los Altos Mandos los que indican que no se pueden disparar balines, bombas lacrimógenas y otros elementos represivos a la cabeza de los manifestantes. Si la vida de estos servidores está en riesgo, se aplica el derecho a defensa propia, derecho que existe para todos.

Pensar en una sociedad dónde no se respete a la autoridad, se atente impunemente contra la integridad física o la vida de los integrantes de las fuerzas de orden, es desconocer el indispensable papel que cumplen estas entidades. Conozco como actúan y los medios en que desarrollan su tarea, he estado en las calles muchas veces y he visto verdaderos profesionales y brutos abusivos. En muchas ocasiones, incluso en dictadura, nos despedimos hasta de mano, reconociendo nuestros distintos roles. Pero no pueden sentirse ofendidos cuando ellos mismos tienen conductas diferentes. He observado a carabineros que intentan controlar los excesos de algunos funcionarios, pero la excesiva debilidad del mando hace muy difícil esa tarea. Los entiendo, a mi pasa cuando nos acusan a todos los políticos de corruptos.
Sé lo difícil que es hacer cumplir esas normas cuando tú propia vida está en peligro o eres testigo de las heridas de tus colegas. ¿Es humano ese sentimiento? Claro que sí. Pero un profesional es aquella persona que se entrena para actuar como una persona preparada, no para improvisar ante las situaciones que les corresponde vivir.

Los discursos ambiguos en contra de la violencia extremista son tan dañinos como los de los que se hacen cómplices de la represión bruta. No son los extremistas los únicos que usan e lenguaje bélico. Ha sido este gobierno derechista el que nos ha tratado a todos los opositores como enemigos, marionetas de gobiernos extranjeros o de los grupos extremos que saben que no cuentan con nosotros.

La debilidad de los partidos, las federaciones de estudiantes y los sindicatos, se muestra también por nuestra incapacidad para controlar a los extremistas en las legítimas movilizaciones masivas que realizamos. En plena dictadura, fuimos capaces de controlar esos excesos, por persuasión previa o por acción en la calle. Por ello, nunca un uniformado fue asesinado, golpeado o torturado en nuestras protestas. La historia muestra que siempre las víctimas desarmadas fueron nuestras.

Me preocupa el clima de odiosidad que se ha ido imponiendo. Es cierto, yo mismo me indigno cuando los que gobiernan no escuchan, cuando veo la represión desatada, y, me duele mucho, que tengamos tantos compatriotas que sufren lesiones graves por acción criminal de los que nos deben cuidar. Para mí es evidente que la decisión del Presidente Piñera de cambiar 41 generales hasta llegar a uno que le diera confianza personal, ha dañado a la Institución y al país. Un error más grave que el del gobierno anterior, de no cambiar al General Director como responsable de los actos de corrupción grave en la Institución conocidos en esa época.

Creo que es vital cumplir con lo acordado en noviembre. Que el pueblo participe en un plebiscito de entrada y otro de salida, y que exista la posibilidad de crear una Convención Constituyente 100% elegida, que redacte un texto más acorde con nuestra realidad es un gran paso. Apoyo con toda convicción este acuerdo y advierto de los riesgos de no cumplirlos, pero no debemos olvidar que los problemas reales siguen, porque sólo hemos conocido medidas de parche. Y las diferencias no pueden impedir un acuerdo sobre cómo salir de la crisis.

¿No había diferencias, aún mayores, cuando Eduardo Frei Montalva emocionaba y unía a los asistentes al Teatro Caupolicán, antes de la farsa plebiscitaria de 1980? Si las había. Pero ese acto masivo, emocionante, organizado por un equipo amplio, que coordinó Belisario Velasco y en el que me tocó ser el animador, los adversarios de ayer empezamos a recorrer el largo camino de 9 años que nos llevó a la victoria. Antes del triunfo, tuvimos precios muy altos que pagar. Don Eduardo fue asesinado por Pinochet porque buscaba la unidad en la diversidad para recuperar la democracia.

Frei Montalva, Aylwin, Valdés, Almeyda, Aniceto Rodríguez, Carlos Briones, Enrique Silva, Ricardo Lagos, Armando Jaramillo, y tantos otros dejaron el pasado atrás y se comprometieron a defender la vida, promover la justicia social, recuperar la democracia para todos y actuar pacíficamente para construir una Patria para Todos. Para el plebiscito de 1988, superando las vacilaciones de otros partidos, fuimos juntos a derrotar al tirano y logramos acuerdos para apoyar al que se convirtió en el líder indispensable de la transición, Patricio Aylwin Azócar. La unidad esencial duró 20 años, suficientes para una transición necesaria y con grandes logros, aunque luego el abandono de los proyectos de cambio y la penetración de la ideología neo liberal en las fuerzas concertacionistas y de la Nueva Mayoría, nos hicieron perder la confianza popular dos veces.

Las diferencias actuales son grandes, pero el pueblo nos muestra el camino. No se puede seguir con las AFP, las ISAPRES, la Educación clasista, el lucro desenfrenado. El Estado, que es sólo una parte de la sociedad política, no puede ser sólo el guardián del desorden que favorece a los poderosos. Necesitamos un Estado promotor del Bien Común y de la Justicia Social, que nos dé participación a los otros actores de la sociedad, las personas, los gremios, las comunidades, las sociedades. Un Estado que proteja el medio ambiente y a la creación más valiosa de la humanidad, la persona humana.

La teoría democrática moderna exige un Estado fuerte y cuerpos intermedios muy activos, por lo que ante su debilidad se deben definir políticas que hagan que sus posibles integrantes les tengan confianza. Más control en las reglas y transparencia en la administración de los recursos de las organizaciones son indispensables. Ninguna sociedad puede partir de cero y los líderes actuales deben escuchar y nosotros aceptar lo que sea positivo. Chile necesita que cambien, que con seriedad y humildad busquen los caminos apropiados para disminuir el odio ambiente y el egoísmo desenfrenado. No necesitamos un nombre de candidato o candidata presidencial. Necesitamos propuestas y acciones que muestren que han entendido que Chile necesita una mayoría política, institucional y social.

En ese hermoso discurso de 1980, Don Eduardo Frei Montalva improvisó unas palabras que quiero repetir aquí: La Esperanza de Chile no tiene el nombre de una persona. La Esperanza de Chile, es el pueblo de Chile.

¿Se cree alguna o alguno de las figuras actuales que tienen más meritos que este gran líder asesinado?
Los méritos de cada una de las personas que quieren asumir el liderazgo en la oposición, son respetables, no tengo dudas de ello. Pero eso no basta. Tienen que probar su capacidad para construir propuestas sólidas y viables. Tienen que ser capaces de reunir una amplia mayoría que concuerde con un programa, además de la estrategia pacifica y electoral que Chile necesita, hoy, tanto como en 1970 y en 1990: Una mayoría política, institucional y social.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: 11 de septiembre, Abogado, columna, Columnas, Columnista, exsenador, Golpe Militar, Ricardo Hormazábal

La obvia e irresponsable estrategia de la derecha frente al proceso constituyente

septiembre 9, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno Beauchemin

Sociólogo DC

Pareciera no haber dos opiniones en la mayoría del país acerca de que este es un gobierno fracasado. Esto, ya se vislumbra en el transcurso de su primer año de gestión, en que van surgiendo indicadores inequívocos de cómo las diferentes promesas de campaña del entonces candidato Piñera y su coalición política denominada Chile Vamos, se van cayendo estrepitosamente: crecimiento, empleo, distribución del ingreso más equitativa, seguridad ciudadana, mejor medio ambiente, sistema previsional reformado, etc.

El movimiento social de octubre del 2019 y la presencia del Coronavirus, dejan al descubierto un gobierno aferrado a su ideología y caracterizado por una gestión llena de impericias, con desconocimiento de la realidad social, con acciones tardías e insuficientes y dotado de un dogmatismo e incapacidad para entender y adentrarse en lo sustancial de lo que vive la sociedad chilena.

El estallido ciudadano está importantemente vinculado a una falta de voluntad política para llevar a cabo las transformaciones que el modelo de desarrollo imperante demandaba, lo que fue generando un acumulativo proceso de injusticia social, exclusiones y abusos que derivaron en una severa tensión y posterior conflicto social. Sin embargo, no se puede soslayar que este movimiento va precedido por una ola de protestas a partir de comienzos del nuevo siglo, a la vez que hunde sus raíces en una Constitución “a la medida” para proteger y conservar una democracia bajo la égida de la Seguridad Nacional y llena de trampas y cebos destinados a obstruir cualquier intento de cambio.

Es así como, tal cual lo expresan los propios partidos políticos transversalmente, el llamado “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”, es una respuesta a la crisis que vive el país, expresada en importantes y masivas movilizaciones de la ciudadanía.

Con el correr de los meses y enfrentado al próximo plebiscito, las fuerzas gubernamentales y los partidos políticos que conforman Chile Vamos, comienzan a ver con especial temor los resultados del plebiscito, así como la posterior redacción de una nueva Constitución de manos de la ciudadanía, al ganar no solamente la opción Apruebo, sino que también el procedimiento de la Convención Constitucional.

¿Cómo «lee» la derecha a la oposición?

La derecha comienza a leer con mayor claridad algo que la oposición no ha socializado suficientemente entre los electores, esto es, que estamos frente a un momento y oportunidad única después de largas décadas para desplazar y superar definitivamente el neo-liberalismo, junto a su andamiaje valórico-cultural que configura parte esencial de su núcleo ideológico (individualismo, mercantilización de la vida, neutralización del poder político, extractivismo, competencia, exclusión, consumismo).

Ante esta amenaza, se ha comenzado a desplegar una estrategia, tanto por parte de sectores del gobierno como de la coalición política oficialista, que apunta en dos direcciones:

La primera, consistente en una suerte de “modernismo gatopardista”, que se expresa en un discurso y actitud que declara su opción por el Apruebo, lo que va acompañado de propuestas y medidas de modificaciones para el futuro del país en diferentes ámbitos, que les permita posar de progresistas y abiertos (open mind), pero en que el objetivo real es mantener el statu-quo sin transformaciones realmente estructurales.

¿Derecha por el Apruebo?

Sobre la posibilidad de que muchos militantes de Chile Vamos o miembros del gobierno digan que van a votar por el Apruebo, de manera de mimetizar ante la opinión pública un eventual categórico triunfo de esta opción, parece algo sociológica y políticamente impresentable, al mismo tiempo que refleja un típico ejemplo de confundir lo que a uno le gustaría que las cosas fueran con lo que las cosas realmente son.

¿Es real la socialdemocracia de Lavin?

En relación con el giro político “progresista o socialdemócrata”, lo que se busca es conquistar un contingente importante de votantes para su principal y gran objetivo: elegir al menos un tercio de los miembros de la Convención Constitucional.

Es aquí donde emerge la sombra inquietante y la lógica perversa del ex sistema binominal que, para estos efectos, implica que, una vez obtenido un tercio de los miembros de la Convención Constitucional, estos se encapsulen y actúen con una no disimulada intención de obstruir, vetar y/o transar aspectos esenciales de los nuevos contenidos constitucionales que el otro porcentaje de constituyentes quiere plasmar en dicho texto. Contenidos estos últimos que, por lo demás seguramente formarán parte de los condicionantes básicos para las transformaciones imprescindibles en el país.

Los casos recientes más paradigmáticos de esta estrategia, sin duda corresponden a los políticos largamente conocidos Joaquín Lavín y Pablo Longueira. El caso del primero y su capacidad infinita de mimetización, ya ha sido comentada e hilarizada suficientemente en diversos medios y análisis. En relación con Pablo Longueira, pareciera que se hubiera tomado una pócima “de última generación” que lo hizo dormitar largamente y ahora emerge hablando con un lenguaje y categorías definitivamente trasnochadas y provisto de una altanería sorprendente (y me imagino irritante para gran parte de la derecha). “Comunica” que quiere ser presidente de la UDI, “comunica” que quiere ser constituyente y, al borde del paroxismo auto referente, expresa: “he sido el político más honesto de Chile” (¿no será un poquito mucho?).

¿Ningunear el plebiscito?

La segunda línea estratégica está dirigida a deslegitimar, ningunear o derechamente no realizar el plebiscito. Se argumenta por parte de representantes de la derecha que, en el caso de haber una baja participación, el proceso carecería de representatividad y su validez se pondría en cuestión. Es curioso que ellos hayan ya olvidado que en la elección del actual presidente Piñera votó solo el 46% del padrón electoral y nunca escuché de parte de ellos decir que dicha elección fuera ilegítima. Para su tranquilidad, habrá que decirles que toda la información disponible de encuetas y mediciones, apuntan a una concurrencia por sobre el 50%.Agreguemos que, el creer que la ciudadanía no va a concurrir a las urnas el 25 de octubre, es otro indicador de cómo ciertos grupos no han entendido aún el alcance y las implicancias de la gestación de este histórico evento.

Complementa la segunda estrategia de la derecha política, el asumir una especial preocupación por lo poco conveniente que será llevar a cabo el plebiscito en medio de una pandemia, lo que lleva la no disimulada intención de abogar por su suspensión. Nuevamente las contradicciones de esta posición son evidentes, no solo por provenir de quienes sistemáticamente pusieron la economía por sobre la salud de las personas, sino también porque es precisamente su gobierno el que ha tenido la responsabilidad de haber enfrentado la pandemia, debiendo esperarse que, después de siete meses, el país estuviese en otra situación al respecto. Además, hay experiencia internacional probada y exitosa que permiten tomar medidas para la realización segura de estos actos en medio del Coronavirus.
Pero, sin duda que el error más severo de la estrategia derechista, lindando con la irresponsabilidad democrática, consiste en su incapacidad para comprender e internalizar la profundidad y el sentido del proceso constituyente.

La génesis de éste da cuenta de la evidente incapacidad que fue mostrando nuestra sociedad para dar respuesta a las necesidades más sentidas por la gente, lo que fue acompañado por el quiebre de las identidades políticas, particularmente de las organizaciones partidarias. Es precisamente como consecuencia de esta realidad que se abrió un espacio para que el movimiento de octubre asumiera el rol de “vocero” ciudadano y a través de discursos, símbolos, emblemas y consignas, haya presionado sobre las elites de poder para la satisfacción de numerosas y diversas demandas.

¿Legitimidad garantizada?

El proceso constituyente cuenta así con una legitimidad democrático-popular, a partir de una de las expresiones más notables de la voluntad soberana después de muchas décadas. Es el salto cualitativo desde el poder monitoreado por el mercado y la racionalidad instrumental hacia el poder ejercido por los propios ciudadanos autoconvocados.
Estamos en presencia de mecanismos y contenidos forjados por la mayoría de los chilenos que, a modo de una afiatada sintonía, quieren construir nuevas confianzas recíprocas, pero con la audacia y coraje necesarios para transformar un país injusto.

Intentar despojar y/o frustrar esta conquista inmensamente mayoritaria, es irresponsable e implica una afrenta a nuestro futuro democrático.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Camarada, columna, Columnista, DC, Ernesto Moreno, sociólogo

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 18
  • Página 19
  • Página 20
  • Página 21
  • Página 22
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 40
  • Ir a la página siguiente »

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp