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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Ernesto Moreno

La gran oportunidad perdida

enero 11, 2024 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno 

Después del rechazo a la propuesta de nueva Constitución elaborada por el Consejo Constituyente en el reciente plebiscito del 17 de diciembre, pareciera darse una ocasión propicia para, con una dosis inevitable de auto referencia, relevar nuestro trabajo publicado el 6 de diciembre reciente y titulado “Justo y necesario” (Editorial Trayecto). Su tema central es desarrollar y fundamentar una revalorización y reivindicación del proceso y texto constitucional 2022 a cargo, en dicha oportunidad, de la Convención Constitucional.

El objetivo y motivación fundamental de este trabajo fue intentar aportar un grano de arena para cambiar, o al menos equilibrar un relato de nuestra historia reciente, concretamente, abrir un espacio para reprocesar y analizar lo ocurrido con el escrito elaborado a partir de una hoja en blanco y resultado de 359 días de trabajo de los convencionales entre el 2021 y el 2022. Nuestra búsqueda estuvo centrada en despojar la perspectiva y opinión “patentada” e instalada sobre este hecho inédito, despojándolo de cierto lodo, estigma y enjuiciamiento más bien ligero y, sobre todo, desinformado. Por cierto, no hemos intentado poseer la verdad, pero sí ejercer el sagrado derecho a dar otra versión y presentar otra mirada sobre un hito más que relevante y significativo de nuestra historia.

A través de una metodología simple, con dos hipótesis centrales y con datos e información de primera mano, esto es, lo que se llama fuentes primarias, se fue desarrollando la línea argumental que atraviesa nuestro trabajo, esto es, responder a la pregunta de ¿qué conjunto de circunstancias concurrieron y qué variables intervinientes incidieron para que una altísima votación en favor de un proceso constituyente y de una Convención Constitucional encargada de redactar un nuevo pacto social (plebiscito de octubre del 2020) terminara y diera lugar, paradójicamente, a una abrumadora mayoría que rechazó la propuesta de dicho organismo (plebiscito septiembre 2022)?

La respuesta a esta cuestión y sus implicancias obviamente sobrepasa con mucho las posibilidades de esta columna y los interesados la encontrarán en la publicación que comentamos, sin embargo, lo que sí se puede adelantar es que aquellas razones y causas que más se han vociferado y desplegado como explicaciones entre la ciudadanía, NO corresponden a las conclusiones de nuestra investigación. Esto es, en primer lugar, los convencionales no eran un conjunto de personas que junto “con dar espectáculo”, carecían de las competencias para un trabajo de tal envergadura, no estaban inspirados e influidos por experiencias e ideologías foráneas y mucho menos elaboraron una constitución partisana (expresión de un simplismo que linda con la ignorancia). En segundo lugar, tampoco estamos en presencia de un texto que no acogió las demandas de la sociedad, mal escrito y lleno de insuficiencias, sino que, por el contrario, la propuesta de nueva Constitución plebiscitada el 4 de septiembre del 2022, más allá de ciertas deficiencias y carencias que ciertamente contenía (la mayoría subsanables), a juicio de opiniones nacionales e internacionales, cumplía plenamente los standard democráticos y consagraba definiciones, normas y valores que abrían un espacio para que la sociedad chilena transitara hacia una democracia en que la dignidad de las personas, la justicia social, el rol protagónico de la ciudadanía, la solidaridad, el bien común y diversos derechos de las minorías estuviesen en el centro.

El mayoritario “en contra” a la propuesta republicana y derechista, deja al país en fojas cero respecto a la decisión ciudadana de una nueva constitución y pacto social que regule la vida entre nosotros, asimismo, las reivindicaciones del movimiento social de octubre del 2019 permanecen intactas y sin soluciones de verdad, lo que permite avizorar nubes de incertidumbre sobre el futuro de nuestra sociedad.

En este escenario y desde una perspectiva histórica, después de realizado nuestro trabajo y para decirlo de la manera más cruda y sincera, estimo que la no aprobación del texto de nueva constitución propuesto el 2022 por la Convención Constitucional, constituye una gran oportunidad “farreada” por la mayoría de la ciudadanía para iniciar un camino hacia una mayor y más profunda democracia. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Ernesto Moreno, Nueva Constitución

Ernesto Moreno, sociólogo DC En La Fontana: «Si el domingo fracasa la propuesta de la extrema derecha, el país volverá a la situación de octubre del 2019»

diciembre 14, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Ernesto Moreno, para que comente por qué la sociedad chilena está tan dividida, política y socialmente, ahondar en sus causas y las consecuencias que eso tendría, de cara al plebiscito de salida del 17 de diciembre, en el que compatriotas escogen estar A Favor o En Contra del texto constitucional elaborado en el Consejo Constitucional. 

El también exconcejal de Recoleta y camarada de la Democracia Cristiana (DC) manifiesta sus respuesta de manera abierta, a consultas que le realizamos en nuestro medio online.

-¿Por qué cree que la sociedad chilena está polarizada?

-Desde comienzos del siglo XXI el país muestra una agudización de las injusticias, la desigualdad y la concentración de la riqueza, las que dan lugar a una tensión que subyace a las relaciones entre diferentes actores de nuestra sociedad. Se ha ido progresivamente instalando una controversia frente al proyecto de país que se quiere construir, cuyas opciones constan y se inspiran en referentes valórico- ideológico definitivamente opuestos. Mientras uno, interpelado por valores tales como la justicia social, dignidad de la persona, bien común y una cultura de la cooperación y solidaridad, plantea la imperiosa necesidad de llevar a cabo diferentes transformaciones en las estructuras de nuestra sociedad. El otro, el instalado y más hegemónico, es claramente refractario y obstaculizador de dichos cambios. Las causas de esta polarización se vienen fraguando de antes y el movimiento de octubre del 2019 es una manifestación o chispa en medio de un ambiente contaminado y tenso. (Ojo: ignorar la existencia y los derechos de otros, tarde o temprano genera la violencia).

-¿Esto es culpa de la clase política y los partidos o también tiene culpa de esto la elite económica de Chile?

-Ambos tienen responsabilidad. Y, lamentablemente, sus omisiones sus acciones han formado un círculo vicioso y agravante del problema. Por un lado, la élite que controla y demanda para sí la mayoría de los bienes y recursos, que son propietarios de las grandes empresas y que a la vez poseen la mayoría de los medios de comunicación, han dado prioridad a sus intereses por sobre el bien común y la mayor justicia, a la vez, que operan todas sus influencias en el poder político frente a cualquier intento de cambiar las cosas. Cualquier intento de transformación es visto como una amenaza a sus privilegios de diferente e índole, sobre todo, los aterra una posible alteración en las relaciones de poder (…) Por su lado, los partidos políticos y los gobiernos han mostrado una -a veces- patética incapacidad para dar respuesta a las necesidades más sentidas por la gente (basta solo pensar en el tema de las pensiones), lo que ha ido acompañado por el quiebre de las identidades políticas, particularmente de las organizaciones partidarias que han dejado en el patio trasero sus fundamentos y razón de ser cayendo en un pragmatismo e inmediatismo que priva al quehacer político de su sentido más profundo y deja a la democracia desprovista de su espíritu.

– ¿Ud. cree que esta polarización podría derivar en un nuevo estallido social?

-Si este domingo fracasa la propuesta de la extrema derecha y derecha en el plebiscito, el país, en los hechos, volverá a la situación de octubre del 2019, en el sentido de que la inmensa mayoría de las demandas de las personas no han sido absorbidas y solucionadas por las autoridades del gobierno y Parlamento. Todo dependerá de cómo funcionen las cosas y qué capacidad tenga el gobierno para concretar algunos de los cambios que prometió al país. En este sentido, me parece arrogante y, con todo respeto, evidencia una cierta ignorancia sociológica e histórica creer que se pueden “declarar clausurados y terminados” los procesos constituyentes, los que, en definitiva, y tal cual lo demostró la experiencia chilena, dependen de dinámicas grupales y sociales que no siempre se pueden predecir ni mucho menos controlar

-¿La reducción de las desigualdades sociales podría incidir en que se reduzca esta polarización?

-Sin duda es un componente fundamental, el que sí debe ir acompañado de otros elementos de manera que sea un cambio que perdure en el tiempo y no sea algo coyuntural resultado de alguna política o plan económico concreto. Estoy pensando en un proceso distributivo sustentado en una adecuada política de tributación, en un salario ético, en negociaciones colectivas por ramas, en una nueva cultura para relacionarnos (más solidaria y menos individualista, más austera y menos de aspiraciones sin límites, más participativa, etc.).

– ¿Luego del plebiscito de salida, cómo cree que la sociedad chilena se pueda reunificar para un gran acuerdo nacional en materias de seguridad, salud, pensiones, educación?

-Dos cosas. Primero, no creo que la derecha vaya a dar “su pasada” a un acuerdo de este tipo. Ellos están en una actitud obstruccionista y defensora de intereses (basta analizar objetivamente sus posiciones frente a estas materias que tu enumeras en la pregunta). Lo que sí podría suceder es que la derecha sí concurra hacia aquellos consensos que terminan en propuestas absolutamente desprovistas de su espíritu original, que se transan lo medular, algo pusilánime, muy publicitadas, pero finalmente no sustancial es (…) En segundo lugar, es cierto que la gente está en este momento con necesidades urgentes que requieren solución. Sin embargo, en una política de mediano plazo no se puede seguir en una acción y gestión político-gubernamental del tipo estímulo respuesta e inmediatista, sino que urge pasar a un proyecto de país valórica y culturalmente sustentado y en el que los acuerdos o los programas apunten a una concepción integral de transformación de la sociedad actual. No se trata de cambiar el sistema democrático, pero sí de hacer cambios en el sistema democrático de manera que, tal como lo señalé en preguntas anteriores, la democracia se profundice, amplíe y se encuentre con su verdadero espíritu. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Democracia Cristiana, Entrevista, Ernesto Moreno, estallido social, polarización, Sociólogo DC

Ernesto Moreno (DC) sociólogo En La Fontana: «Entender o explicar el golpe de Estado, es muy diferente a justificarlo»

agosto 30, 2023 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Ernesto Moreno, para que nos cuente sobre el significado profundo de conmemorar en Chile el Golpe de Estado de 1973, a 50 años de ocurrido. 

El también exconcejal de Recoleta y camarada de la Democracia Cristiana (DC) da respuestas amplias a consultas que le realizamos.

-¿Por qué sigue generando tanta división entre los chilenos, recordar el golpe militar?

-Porque se trata de un momento y etapa muy dramático de nuestra historia, sobre el cual no se ha podido encontrar una lógica que lleve a compartir, horizontalmente, un análisis básico y mínimo sobre lo sucedido. Además, es un episodio que está atravesado por la emotividad de todos los sectores, particularmente, aún está presente ese factor lacerante que pende sobre cientos de personas que siguen esperando saber qué pasó con sus seres queridos.
En la medida que haya un poco de humildad y auto crítica de todos, la que prevalezca sobre el culpar a otros, se estará en un buen camino de reencuentro. Eso sí, quisiera señalar algo de lo que me parece que hay que hacer absoluta claridad, sobre todo a propósito de declaraciones que han hecho diferentes personajes y actores sociales en estos días. Aclarar y/o explicar algo, No es sinónimo de dispensarlo o condonarlo. Con los antecedentes que hoy manejamos, con el tiempo transcurrido y la reflexión que todos hemos hecho, habría que reiterar que entender o explicar el golpe de Estado, es muy diferente a justificarlo. 

-¿Se puede llegar a un consenso político transversal de condenar las violaciones a los Derechos Humanos y el que el «nunca más» sea una consigna generalizada o está muy fracturada la sociedad chilena para eso?

-No solo se puede, sino que se debe. Es una condición absolutamente necesaria para cualquier intento de sanear nuestra convivencia y de construir una democracia sólida. El llamado del Gobierno a suscribir un acuerdo en este sentido y la actitud y posición que asuman los actores políticos, permitirá saber, en los hechos, quiénes están de verdad en una búsqueda de dicho consenso.

-¿Esta herida de país sanará tal vez en el futuro cuando las próximas generaciones ya no porten esa «carga emotiva» de haber vivido esa época o que sus padres la sufrieron, o es algo que no se olvidará jamás?

-Mire, en Alemania después de 70 años del holocausto, el tema es el centro de la memoria, lo que se expresa sistemática y pedagógicamente en ceremonias, difusiones, aspectos constitucionales y un diálogo generacional, entre otros. Ello ha permitido que la inmensa mayoría del país haya procesado y asumido esta sombra de su historia, pero, a la vez, sus implicancias la haya convertido en una enseñanza y sentido en el devenir de su sociedad, reivindicándolo y definitivamente sobrepasándolo con la construcción de una democracia sólida, no solo en lo socio-económico, sino también en lo valórico-cultural.

-Pero estamos en Chile… 

-Es cierto que las experiencias de cada país y los tiempos son diferentes, pero siempre hay enseñanzas en esta línea que Chile podría implementar, especialmente en lo referente a la construcción de una democracia con justicia social, valores comunitarios y prevalencia del bien común. En esto, aún estamos muy lejos.

-¿Cómo cree que el poderes Ejecutivo y el Legislativo deben conmemorar los 50 años del Golpe, sin que eso genere divisiones?

-Bueno, aquí correspondería implementar algo de lo señalado en mi respuesta a la primera pregunta. Esto es, que los parlamentarios sean capaces, a pesar de sus diferencias, de objetivar un set de elementos en común, que contenga un acuerdo sobre los «por qué» del 11 de septiembre y la evaluación de algunas de sus consecuencias. No se trata de un trabajo de investigación o ensayo al respecto, sino de un esfuerzo de instalar dos o tres elementos y considerandos, en los que el Congreso de Chile comunica que ha coincidido como un primer paso. Las acciones provocativas como traer declaraciones del 73′, realizadas en momentos y contextos particularmente perturbadores, termina siendo una provocación que en nada ayuda a desmalezar las situaciones vividas hace 50 años.

-¿No hay motivos que justificaran el Golpe, o desde la mirada sociológica existieron ciertos procesos sociales e inestabilidades que iban a terminar y desencadenar este proceso?

-Aquí hay que separar. Para ser honesto en la respuesta, lo que fue mi sensación y posición en ese momento y lo que es el análisis más sociológico del momento. Este último, creo que lo suscribo hoy igual como era mi percepción hace 50 años, solo que mucho más ratificado con todos los nuevos antecedentes que he leído y estudiadio estos años.

Permítame, aún a riesgo de simplificar en exceso, precisar un mínimo de antecedentes:

El país entró en un espiral de conflicto por una controversia en la que convergieron cuatro perspectivas y/o miradas sobre la sociedad chilena: la del Gobierno y su coalición llamada Unidad Popular, que quería transformar profunda y rápidamente la estructura social chilena dentro de la democracia, los grupos representados por el MIR y el Partido Socialista de Altamirano que querían la revolución y toma del poder por las armas, la Democracia Cristiana y otros sectores que querían que el país siguiera cambiando, prolongando la exitosa revolución en libertad, pero con cierta prudencia y gradualidad y la derecha política y económica, que desde el día uno comenzaron a complotar y sembrar el golpe de Estado con la complicidad de la CIA y los mal recordados políticos norteamericanos Nixon y Kissinger. A ello habría que agregar los distintos actores que también jugaron un rol y tomaron partido en esta controversia político-social, me refiero al movimiento sindical, los gremios, los estudiantes (secundarios y universitarios), la Iglesia, el empresariado y, por cierto, las Fuerzas Armadas, entre los más significativos.

Por lo tanto. sobre una parte de su pregunta, la respuesta es sí, es decir, ciertamente hubo un proceso social y profundas contradicciones en la sociedad chilena que derivaron en su inestabilidad. Concretamente, las relaciones y dinámica como resultado de estas diferentes posiciones y actores, no podía más que generar un efecto combustión en que el conflicto, sustentado en legítimas opciones ideológicas, escaló hasta un nivel crítico, sin que la solución del mismo se guiara por el principio de que «los problemas de la democracia se solucionan con más democracia». En esto, fallamos todos, especialmente quienes tenían algún poder en los diferentes ámbitos de la sociedad.

-¿Y desde su mirada más personal del asunto qué opina? 

-En lo personal, y ciertamente desde la ingenuidad y falta de experiencia de quienes estábamos entre los 20 y 25 años, fui de los que creía que con la llegadalos militares se iban a crear las condiciones para un rápido proceso electoral que permitiera que el país se pronunciara ante nuevas alternativas de Gobierno. Me equivoqué rotundamente y hoy, con la perspectiva del tiempo y los estudios y reflexiones de estos años, estoy absolutamente convencido que el golpe en sí mismo fue una violación a los Derechos Humanos y a la democracia, aún más, tal cual lo ha revelado la Comisión Valech, el Golpe de Estado atentó contra las personas inhumanamente desde el primer momento. La democracia debía haber salvado y perseverado en la democracia. //ELF

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A propósito de una carta de expresidentes nacionales de la Democracia Cristiana

junio 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

(Con respeto, pero con franqueza)

Se ha dado a conocer una carta de ex presidentes nacionales del PDC, en que se propone que el partido acuerde libertad de acción ante el próximo plebiscito de septiembre.

Me permito entregar algunos comentarios y reflexiones sobre dicho texto, de manera que quienes han leído su contenido puedan, simplemente, tener otra opinión sobre la tesis central que suscriben los ex dirigentes nacionales y así enriquecer un debate que, claramente, la carta ha instalado.

Me parece un planteamiento delicado y con severas complicaciones doctrinales y políticas que, además, evidencia algunas contradicciones y/o vacíos no menores para un tema de tanta importancia.

Se reconoce que “el proceso iniciado en noviembre del 2019, apoyado por la mayoría de las fuerzas políticas puso de relieve la necesidad de cambios legales y constitucionales”, sin embargo, frente a la posibilidad de que ello ocurra, lo que sin duda está posibilitado por la actual propuesta de la convención Constitucional y sin mediar ningún argumento que inhabilite en lo esencial el contenido al respecto, simplemente se opta por la libertad de acción.

Se dice que “el desafío que representa la propuesta de la convención constitucional requiere un estudio profundo y riguroso de nuestra historia, de nuestra visión de Chile, del sistema político, de las formas de gobierno y de los deberes y derechos de los ciudadanos”. ¿Hay que entender, y lo digo con el mayor respeto y sin ironía, que para votar en el próximo plebiscito hay que haber tenido formación de tal o cual nivel de conocimientos de manera de responder “el desafío que representa la propuesta de la convención constitucional”?

¿No está teniendo la ciudadanía la oportunidad, que se acrecentará los próximos meses, de acceder a una información importante de sus contenidos, lo que se ha estado haciendo aún más fácil gracias a textos pedagógicos y explicativos que circulan y a las intervenciones de diferentes personas en los medios de comunicación? Una votación trasparente e informada de toda la ciudadanía, y no solo de especialistas y expertos, está absolutamente posibilitada en el próximo evento plebiscitario

Se agrega que en la medida que se cumpla con este requerimiento de estudio profundo y riguroso en las materias ya citadas, se va a tener la posibilidad de “avanzar en la concreción de un Estado Social y Democrático de Derecho que recoja las legítimas demandas de la ciudadanía de manera coherente, efectiva y eficiente”. Nuevamente surge lo paradojal del escrito de los ex presidentes que nos lleva a preguntarnos ¿no plasma y define la propuesta de nueva Constitución, después de largo tiempo, precisamente un Estado Social y Democrático de Derechos que supera un discutible concepto de Estado subsidiario que tantas experiencias dolorosas trajo a los más necesitados de nuestra sociedad y que contrarió durante años nuestro concepto de bien común?.

En íntima relación con estos contrasentidos del texto uno se pregunta, dado que los ex presidentes asumen la necesidad de cambios en el país, el establecimiento de un Estado Democrático y Social de Derechos, una preocupación por el presente y futuro de los pueblos originarios, mayor justicia social, entre otros, y considerando que el nuevo texto constitucional claramente se refiere, incorpora o posibilita la implementación de cada uno de ellos, ¿será la conclusión que más bien los autores de la carta, legítimamente por cierto, no están de acuerdo con la manera que el texto redactado por la Convención Constitucional analiza, vincula y/o define dichos componentes, en cuyo caso y por lo tanto, lo que cabe es recomendar y optar por el rechazo y no por la libertad de acción.?

Afirmo lo anterior, porque en el momento que vive nuestro país, dadas las expectativas de mucha gente y sin olvidar la génesis del proceso constituyente vinculada significativamente al movimiento social de octubre del 2019 y sus implicancias, el pronunciarse por omitir y/o soslayar una opción clara y fundada a cambio de un “laissez-faire”, deviene en una apuesta política arriesgada y algo descomprometida, a la vez que nadie puede desconocer, menos las inteligentes y excelentes personas que firman el documento, que muchas veces una opción por abstenerse, votar en blanco o libertad de acción, adquiere una significación comunicacional que claramente debilita la opción más comprometida y asertiva en relación con lo que se plebiscita.

Discrepo absolutamente de que la libertad de acción “nos evitará problemas”, como se señala en el escrito. Por el contrario, tiendo a pensar que, bajo el expediente de una aparente “prudencia y cordura”, el PDC como organización y en los hechos, nuevamente aparecerá titubeando, mirando para el lado y en un lavado de manos muy poco estético e incoherente con lo que nos define como partido. Ello no será percibido como un hecho político inocuo o pasajero por el país.

En efecto, habida consideración de nuestro marco doctrinal e ideológico, a la luz de los contenidos definitivos del texto propuesto como nueva Constitución, sin olvidar la génesis de este proceso ligada a muchas esperanzas de la gente y en el momento histórico inédito que vive Chile, un acuerdo que no defina un pronunciamiento, cualquiera sea este, ante una alternativa que es clara e inequívoca, constituiría un episodio trágico en nuestra historia partidaria.

Trágico para un partido que se funda en convicciones que lo mandatan ante decisiones en momentos trascendentales y trágico por la evaluación que de ello haría el pueblo de Chile. //ELF

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El sentido común y la nueva Constitución

mayo 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Doctor en Sociología

Es precisamente en la perspectiva de este desafío que debemos resaltar y compartir que los contenidos gruesos y fundamentales de lo que se ha conocido oficialmente como “Propuesta de borrador constitucional”, es un tremendo y esperanzador paso, como un marco que ayuda a encauzar las expectativas de la inmensa mayoría de los chilenos de construir una sociedad más justa, participativa y solidaria. Pudiendo tener más o menos reservas sobre lo obrado, no hay duda que subyace al conjunto de nuevas normas un relato que se aleja definitivamente del predominante en el texto jurídico anterior, cuya génesis se remonta al Gobierno de Pinochet, junto a la derecha política y económica.

Una nueva forma de Estado que deja atrás su distorsionado rol subsidiario, una democracia representativa y participativa, un Estado plurinacional y laico, una mayor regionalización, el reconocimiento de los pueblos originarios y los componentes centrales de la parte dogmático-doctrinaria, entre otros, son ilustración de ello.

Se llega al fin de una etapa en el difícil pero fascinante camino recorrido por la Convención Constitucional, cuya meta es la redacción de nuestro nuevo “Contrato Social”.

Durante un tiempo no despreciable de este proceso, y más allá de las legítimas dudas y controversias, el país ha estado saturado de reportes distorsionados, aseveraciones fuera de contexto y versiones reñidas con la verdad, lo que ha dado lugar a una fatídica fórmula, según la cual, a mayor cantidad de información tergiversada y dispersa, mayor desatención y falta de reflexión serena acerca de lo que formal y realmente ha sido aprobado por el plenario de dicho organismo.

Sectores por todos conocidos, han logrado difundir e instalar una versión de “lo que va a ser” la nueva Carta constitucional, lo que, digámoslo con franqueza, ha terminado erosionando y degradando a lo largo del país, de manera desproporcionada, su verdadero contenido.

En medio de esta controversia, el llamado “sentido común” ha pasado a ser un componente fundamental en la argumentación de muchos de los opositores al trabajo constituyente. Su tesis es que toda Constitución tiene que representar, por sobre todo, el sentido común y, por el contrario, la que no cumpla con este requisito, que sería el caso del nuevo proyecto, deviene en un documento excluyente y deficiente. Todo ello, bajo el entendido de que para estos interpeladores, y tal cual lo expresa la antropóloga Kate Crehan, el sentido común es en sí mismo una verdad, sin complicaciones para comprender y que no exige ni requiere pruebas o evidencias para su aceptación.

Sin embargo, la cuestión es algo más compleja y debatible. Es así como, desde la filosofía griega hasta nuestros tiempos, el sentido común ha tenido diferentes aplicaciones y significados. Baste recordar que Aristóteles lo asociaba con un sexto sentido que le daba una suerte de estructuración a los otros cinco y, además, era clave para comprender el mundo.

Más contemporáneamente, el sociólogo Alfred Schütz, inspirado en Husserl, apunta a cierta espontaneidad cognitiva, a partir de la experiencia, la que permite que las personas adquieran diferentes conductas y actitudes para desenvolverse en la vida cotidiana.

Lo cierto es que el sentido común ha sido y es diverso, suele ser manipulado, muta con el tiempo y pueden coexistir diferentes expresiones de él, lo que lo vincula necesariamente a las inevitables y a veces necesarias controversias acerca de los modelos de sociedad y sus respectivos fundamentos valórico-ideológicos.

De aquí que el sentido común, más que una especie de argumentación y/o creencia que no requiere discusión por su obviedad, siempre implica, de una u otra forma, concepciones y visiones acerca de cómo se cree que debe funcionar la sociedad y el mundo. Si logras socializar, convencer o imponer esta o aquella opción del sentido común en la mayoría de los ciudadanos, entonces fortaleces y/o adquieres un mayor poder político. En este sentido, toda democracia, que siempre debe aspirar a la mayor legitimidad de quienes gobiernan, requiere de una cierta concordancia y entendimiento (no consenso) en torno al sentido común, el que debe ser elaborado con significativa participación ciudadana.

En la sociedad chilena de las últimas dos décadas, se terminó por plasmar y desplegar, a través de diferentes instancias, algún tipo de sentido común, una de cuyas expresiones o sentencias más clásica era aquella que daba como “natural” que, si no te iba bien dentro del sistema económico-social imperante, era porque eras un flojo o evidenciabas una cierta ineptitud que no te permitía acceder a los múltiples beneficios que ofrecía dicho sistema. La sociedad y sus diferentes instancias nada tendrían que decir o hacer al respecto.

Esta versión y creencia en relación con el sentido común, junto a varias otras, particularmente la “obviedad” de que las relaciones entre nosotros estaban orientadas por el individualismo, la competitividad a cualquier costo, la necesidad del crecimiento económico sin mayores condiciones y la sacralización de la propiedad privada, se amalgamaron y dieron lugar a un marco cultural cuya hegemonía ha funcionado y se ha desplegado muy diestramente, convirtiéndose en uno de los pivotes más férreos del neoliberalismo y de las tendencias restauradoras últimamente emergentes en nuestro país.

Dado que, tal cual lo hemos sostenido en diferentes publicaciones desde hace ya un buen tiempo, la deseada transformación de la sociedad chilena requiere y exige también un cambio cultural, surge como imprescindible crear y socializar comunitariamente un nuevo sentido común que lleve a proyectar un futuro cualitativamente distinto a la realidad actual.

Es precisamente en la perspectiva de este desafío que debemos resaltar y compartir que los contenidos gruesos y fundamentales de lo que se ha conocido oficialmente como “Propuesta de borrador constitucional”, es un tremendo y esperanzador paso, como un marco que ayuda a encauzar las expectativas de la inmensa mayoría de los chilenos de construir una sociedad más justa, participativa y solidaria

Pudiendo tener más o menos reservas sobre lo obrado, no hay duda que subyace al conjunto de nuevas normas un relato que se aleja definitivamente del predominante en el texto jurídico anterior, cuya génesis se remonta al Gobierno de Pinochet, junto a la derecha política y económica. Una nueva forma de Estado que deja atrás su distorsionado rol subsidiario, una democracia representativa y participativa, un Estado plurinacional y laico, una mayor regionalización, el reconocimiento de los pueblos originarios y los componentes centrales de la parte dogmático-doctrinaria, entre otros, son ilustración de ello.

Se trata de un relato que nos dice que ya no se puede seguir esperando hasta que “las condiciones lo hagan viable”, a la vez que se aleja de los anuncios apocalípticos frente a cualquier intento de cambio social y cultural. Es un relato que, a pesar de los pesares y sin olvidar que la nueva Constitución es una obra humana, expresa un encuentro intergeneracional, es una invitación a construir horizontes de esperanza, haciendo sentirse a cada chileno como un protagonista de este inédito hecho de nuestra historia.

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Sondeo En La Fontana: Expertos coinciden en que candidatos de oposición obtendrán más votos y esperan una alta participación ciudadana

mayo 14, 2021 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

Los panoramas políticos y sociales que se asoman el próximo lunes, marcarán tendencia para las presidenciales de noviembre. Los resultados de la megaelección de este 15 y 16 de mayo son clave para conocer el futuro de la centroizquierda, la izquierda y la derecha.

Por eso, consultamos En La Fontana la opinión de cuatro especialistas y analistas políticos: 3 sociólogos y 1 abogado. Se trata de Juan Claudio Reyes, Ernesto Moreno y Sixto Carrasco; además de Ricardo Hormazábal. Lo que se viene en Chile Vamos, Unidad Constituyente, el Frente Amplio y otras fuerzas políticas es incierto.

Lo que sí se podría extrapolar, a partir de las votaciones para alcaldes, concejales, gobernadores y constituyentes, según los expertos, es que el bajo respaldo al Ejecutivo y la figura del Presidente, Sebastián Piñera (6%, según últimos sondeos) podría beneficiar a candidatos de centroizquierda, independientes y de izquierda.

-¿Qué expectativas tiene para las mega elecciones de este 15 y 16 de mayo?

Juan Claudio Reyes (sociólogo):

«Creo que es probable que se den algunos escenarios no esperados al principio de este proceso. Primero, probablemente se elijan menos candidatos “independientes” y mucho más de la listas de los partidos; segundo, desgraciadamente no es esperable un salto muy importante en el nivel de participación electoral; tercero, sería esperable una distribución relativamente normal de opciones, es decir, Chile Vamos debiera tener alrededor de un tercio de la votación y, algo más e eso en la representación, por la absurda dispersión de candidatos de oposición (…) Con esos supuestos, no es fácil prever el grado de descontento que podría permanecer en los ciudadanos, que, probablemente, en una proporción importante, le restarán confianza a lo que surja de la Convención Constitucional».

Ricardo Hormazábal (abogado):

«Tengo serias dudas sobre el porcentaje de participación ya que para el plebiscito, con lo relevante del tema, sólo votó el 52% de los electores. Tradicionalmente las elecciones municipales atraen menos que otras, pero la mezcla de gobernadores, alcaldes, constituyentes y concejales es inédita. El rechazo al gobierno y a los partidos es muy fuerte. El clientelismo necesita pocos votantes, por su capacidad para mantener una cartera de votos para los señores feudales.

Asimismo, lesos candidatos a Constituyentes no han marcado temas relevantes que puedan motivar. La pandemia ha hecho que la política se cubra con el debate sobre los retiros de fondos y los casi 20 candidatos presidenciales sin programas y no sobre cómo funcionan los municipios, que Constitución necesitamos para el siglo XXI y que tipo de políticos necesitamos».

Ernesto Moreno (sociólogo):

«La mayor expectativa que tengo para las mega elecciones de este 15 y 16 de Mayo son, en primer lugar, que la ciudadanía tenga una significativa participación y sobre todo que al momento de sufragar tengan claro que no da lo mismo por quien votar, en relación a quienes administran las comunas, en relación a quienes van a gobernar las regiones y, sobre todo en relación a quienes van a redactar la nueva constitución para Chile».

Sixto Carrasco (sociólogo):

«Una alta participación electoral, especialmente en Constituyentes».

-¿Está en juego la democracia y la institucionalidad, considerando que se está eligiendo a constituyentes?

Juan Claudio Reyes:

«No “esta en juego”, el llamado formal es, precisamente a cambiar el orden institucional, desde su matriz, la Constitución. Precisamente, el mecanismo adoptado, de constituyentes elegidos por los ciudadanos es el principal elemento que debiera asegurar la estabilidad y adhesión a lo que ahí se acuerde (…) Esta es una obligación de todos, que debiera fortalecer los acuerdos, para 30 o 40 años, lo que dependerá, entre otras cosas, de los mecanismos que se acuerden, para los textos que luego se plebisciten y, allí, una de las exigencias democráticas, debiera ser ter minar con los quórum supra mayoritarios, contemplados en la Constitución del 80».

Ricardo Hormazábal:

«Nuestra democracia está en riesgo por muchas razones. Las fuerzas centrífugas son muchas. Los conflictos en el sur, La falta de proyecto de futuro como país, las tremendas injusticias que vivimos, la desigualdad terrible, que la pandemia ha desnudado de una manera brutal, la incapacidad del gobierno y la oposición para mostrar caminos de solución y la corrupción política, uniformada y religiosa que ha contaminado a buena parte del país.

¿Cómo no entender que el país necesita una sólida mayoría política, social e institucional para enfrentar estos grandes retos? Bueno, nuestra oposición necesita claridad. El máximo acuerdo posible para la emergencia, para ganar un gobierno y dar soluciones para los próximos 4 años.

Hay señales alentadoras, pero insuficientes. La DC aprende después de su grave error de ir sola, quebrar la oposición y permitir el triunfo de la derecha. Su propuesta política de unidad, no ha sido suficientemente acogida y ha fallado en no hacer gestos políticos de altura. ¿Para que insistir en candidaturas dónde las encuestas muestran que sus candidatos no tienen opción y, divididos, gana la derecha.? ¿Qué no hay reciprocidad? Es una pena, pero el país está primero. ¿Los otros partidos no lo hacen, entonces , por qué no hacer la diferencia? Creo que la DC va a seguir siendo la primera fuerza en la oposición, entonces, la grandeza exige generosidad y capacidad de hacer sacrificios.

Los constituyentes son una ruleta, espero que no rusa. Son tantos los candidatos y tan reducidos los que aportan confianza, conocimientos y espíritu creativo para hacer de Chile un país más justo, que la gente está confusa. Aquí, el dinero está jugando un papel esencial y las fortunas que se gastan los candidatos de derecha y unos pocos candidatos , supuestamente de oposición , entre ellos Cortázar y Correa, prueban que les interesa mucho lo que viene. La oposición, incapaz de hacer acuerdos, auto encerrados en normas electorales que pudieron ser distintas, manteniendo la paridad, pero aumentando el número de candidatos por listas y dictando reglas para favorecer los acuerdos.

La tensión que viviremos en los próximos meses en lo social, se extremará con la presencia de dos órganos elegidos por el pueblo que pueden fácilmente colisionar. El Congreso, gravemente cuestionado el, pero vigente hasta marzo del 2022 y la Convención Constituyente, en funciones desde agosto de este año, hasta julio del año 2022. Hay ejemplos muy claros de los conflictos. Venezuela, Bolivia, entre otros».

Ernesto Moreno:

«A mí me parece que la democracia y su institucionalidad no están en peligro, pero si están profundamente desafiadas, por un lado, para que la democracia se profundice y la ciudadanía se convierta en un actor protagónico de su desarrollo; paralelamente, debemos reforzar lo anterior con una institucionalidad ágil y dúctil. Estamos en presencia de una coyuntura histórica que da la posibilidad para que Chile inicie un proceso de transformaciones y cambios que redunden en una mayor justicia social, en un medio ambiente saludable y en una distribución de las riquezas y recursos equitativos».

Sixto Carrasco:

«Por supuesto que no, lo que está en juego es precisamente profundizar la democracia y la institucionalidad democrática».

-¿Cómo ve el escenario político y social si estas elecciones la gana los candidatos de Chile Vamos?

Juan Claudio Reyes:

«Desde el punto de vista de los resultados, no es esperable que la mayoría la logre Chile Vamos. Si así fuera, sería complejo pero, sería también aquello que eligieron los ciudadanos, pero ello es demasiado improbable».

Ricardo Hormazábal:

«De la misma manera que he explicado antes, pero con una extrema polarización y movilización social que será aprovechada por la ultra izquierda para aumentar sus acciones y favorecer, como siempre, la llegada de la fuerza bruta al servicio de los grupos económicos».

Ernesto Moreno:

«Si los candidatos de Chile Vamos ganan las elecciones comunales y de gobernadores sería desde mi punto de vista preocupante, pero lo que si me parece dramáticamente inquietante es que Chile Vamos obtenga un triunfo o un porcentaje en torno al 35% en la elección de los constituyentes, ya que ello permitiría a la derecha, vía el veto, impedir el que se redacte una constitución que de verdad posibilite y conduzca a un cambio de la sociedad chilena».

Sixto Carrasco: 

«El escenario más probable es que Chile Vamos este más cercano al piso de su votación que al máximo, hace poco Chile vamos decía que ganaría 4-0, es decir, en gobernadores, Alcaldes, Concejales y Constituyentes, la probabilidad de que ello ocurra es muy baja».

-Si por el contrario, ganan los candidatos de la centroizquierda y la izquierda, ¿Cómo ve el panorama político a partir del próximo lunes?

Juan Claudio Reyes:

«No es fácil , porque, en este período, la centro izquierda y la izquierda, han dado las peores muestras de irresponsabilidad, trabajando más para la división de ese sector, mucho más que para el entendimiento, lo que podría terminar, incluso en el triunfo de la derecha en la próxima elección presidencial. Con todo, el esfuerzo debiera estar puesto, ojalá en la mayor parte de los actores relevantes, en buscar, como ha señalado la Senadora Provoste, los “mínimos comunes”, en este caso de la centro izquierda, que permitan la construcción de un programa común, para lo que, en mi opinión será un “gobierno de emergencia”, después de la crisis sanitaria y el desastroso gobierno de Piñera».

Ricardo Hormazábal:

«Mi enfoque central no cambia, salvo que si se logran acuerdos programáticos y políticos para alcanzar esa mayoría política, social e institucional, la minoría ultra, será favorecida por los grupos golpistas. Hay expertos internacionales que vienen a Chile invitados por los grupos económicos y que declaran su pesimismo sobre el futuro de la democracia por la horrible desigualdad y la falta de comprensión de las elites privilegiadas en dar las respuestas necesarias, existiendo, dicen algunos de ellos, los recursos para cambiar esta indignante situación».

Ernesto Moreno:

«Si ganan los candidatos de la centro izquierda e izquierda, se abre una oportunidad excepcional para reimpulsar un proceso de cambios políticos, socio económicos y culturales que la mayoría de los chilenos vienen desde hace ya varios años exigiendo, al comienzo algo tímidamente y posteriormente de manera categórica y manifiesta, una de cuyas expresiones emblemáticas es el llamado “Estallido Social” de octubre 2019. Sin embargo, dichas tendencias políticas deberán ser capaces de responder al gran desafío que implica la capacidad para responder con altura, con unidad y con planteamientos programáticos claros, a las dramáticas condiciones que viven tantos compatriotas y que han sido ilustradas en múltiples estudios e investigaciones».

Sixto Carrasco:

«En el caso de los Constituyentes, lo esperable es que las “oposiciones estén entre un 60 y 70%, pero es necesario precisar que muchos candidatos independientes no responden a la lógica centro izquierda e izquierda. En cualquier caso, el próximo lunes, los conglomerados deberán leer rápidamente los resultados y tomar sus decisiones para la presidencial. En cuanto a la Constituyente, esperamos que sea un especio democrático, de diálogo y que permita generar una Carta Fundamental, que respete los Derechos Humanos, avance en materias económico-sociales, y en una institucionalidad democrática».

-¿Es mejor una primaria de toda la oposición para candidato o candidata únic@ para las presidenciales?

Juan Claudio Reyes:

«Esperaría que primara la cordura y se lograran los acuerdos necesarios, que permitieran una sólida y única candidatura de la oposición. Pero sé que es una expectativa ilusa y, en esa condición, Unidad Constituyente podría, si deja de lado algunas odiosidades infantiles, encontrar alguna fórmula atractiva, que le ofrezca a los chilenos una alternativa atractiva, con posibilidad de encontrar apoyos mayoritarios. Si ello no ocurre, demostraría el más completo fracaso de le élite dirigente de la actual oposición. Sin embargo, algunos parecieran hacer diarios esfuerzos denodados para que esto ocurra».

Ricardo Hormazábal:

«He planteado que debe haber acuerdo en lo programático y en lo estratégico. No debe exigirse renunciar a convicciones doctrinarias. Como aprendí leyendo a Maritain, se pueden producir acuerdo sobre un conjunto de verdades prácticas e impulsarlas en común, sobre todo en temas de derechos humanos. Las AFP, Las ISAPRES, el lucro desatado, la falta de participación en esta democracia semi soberana, nos obliga a entregar respuestas y sumar fuerza política, social e institucional para promoverlas y respaldarlas. La Nueva Mayoría demostró que los comunistas estaban tan preocupados como los otros partidos de tener cargos y no de cambiar el modelo injusto. Tuvieron 2 Ministros, subsecretarios y varios parlamentarios, y no llegó el comunismo, siguió el consumismo. Si los PC dejan su actitud divisionista y provocativa pueden ser parte de este esfuerzo».

Ernesto Moreno:

«Yo fui siempre partidario de hacer un efectivo y sincero intento para realizar una primaria presidencial de toda la oposición. Creo que habría sido una instancia de madurez política y por cierto un primer acuerdo opositor con proyecciones claramente auspiciosas para los resultados de la elección de constituyentes, la presidencial y la posibilidad de elaborar un programa común de transformaciones en el
país».

Sixto Carrasco:

«No existe ninguna posibilidad de primaria única de todas las oposiciones, el escenario más probable es llegar a la presidencial con a lo menos 3 candidatos de oposición».

-¿Si Yasna Provoste tiene una adhesión ciudadana mayor, reflejada en las encuestas, debería ser ella la carta presidencial de la DC, en lugar de Ximena Rincón?

Juan Claudio Reyes:

«Cuando los partidos capacitaban a sus “pre militantes”, en la DC nos repetían que, siempre, había que tener presente que “primero está el país, después el partido y, muy después, las personas”. Ello debiera informar la toma de decisiones ahora. Si la senadora Provoste, como están demostrando los sondeos de opinión tiene más posibilidad de convocar a más ciudadanos a ponerse detrás de la candidatura DC y luego de Unidad Constituyente, con la posibilidad de motivar a otros sectores, ¿Qué razón, ética y estética podría haber para con considerar, como dijo el senador Quintana, un “cambio de jugador”? En otra época, cuando la política era algo más noble, ello habría aparecido de tal obviedad, que nadie lo habría dudado».

Ricardo Hormazábal:

«En 1990 Eduardo Frei Ruiz-Tagle superaba en las encuestas a Patricio Aylwin, pero cuando se definió el candidato DC, sin confusiones, saltó en las encuestas y se logró el acuerdo amplio. Los liderazgos se demuestran haciendo que las encuestas sigan sus lineamientos y no al revés. Ximena Rincón ganó limpiamente una elección interna, Yasna Provoste la ha respaldado con fuerza , es capaz de ganar la primaria por la debilidad de nuestros futuros aliados, entonces por qué debilitarla?

Si ella logra un programa que abandone el modelo neo liberal y se aleja de los neoliberales que tratan de influir, puede ser una ganadora. Yasna es una figura que tiene un rol esencial en la etapa que vivimos. El gobierno ya la dejará caer, porque no habrá acuerdos y sectores de oposición la usan en contra de Ximena.  Si se diera el hecho que las candidaturas aliadas estuvieran dispuestas a sumarse a Yasna Provoste, creo que Ximena apoyaría esa salida. Pero eso es casi irreal. Prefiero fortalecer la candidatura de Ximena ahora y preservar la de Yasna para el futuro».

Ernesto Moreno:

«Ximena Rincón es en propiedad la legítima candidata actual de la DC a través de los procedimientos y normas que las instancias regulares de la organización partidaria han establecido. Es la candidata DC que debería llegar a las primarias de la Unidad Constituyente en pleno derecho. Sin embargo, la historia política de Chile y del mundo, está llena de ejemplos en que un hecho imprevisto, anómalo y altamente significativo, llevan a tomar decisiones y a provocar cambios en tal o cual situación. Un crecimiento sustantivo en el apoyo de la ciudadanía a la opción presidencial de Yasna Provoste, muy por sobre el resto de los candidatos de la Unidad Constituyente, creo que podría hacer temblar el tablero».

Sixto Carrasco:

«La posibilidad de que Yasna Provoste se convierta en candidata, supone varias consideraciones, en primer lugar, pensar estratégicamente, en segundo la decisión de los /as precandidatos legítimos y en tercer lugar poner los intereses generales por encima de las legítimas aspiraciones personales».//ELF

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Ernesto Moreno, Juan Claudio Reyes, Ricardo Hormazábal, Sixto Carrasco, Sociología, sociólogos, Sufragio, votos

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