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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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sociólogo

La DC en la centroizquierda

agosto 13, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Doctor en Ciencias Políticas y Sociología 

No es posible entender el Estallido y el malestar social que lo alienta, sin tomarle el peso al daño que ha ocasionado a la centroizquierda, en términos de credibilidad y de resultados políticos y electorales, la proverbial actitud de los autocomplacientes. De cara al cambio de época, parece haber llegado la hora de procesarla.

En vísperas del aniversario 63° de la fundación de la Democracia Cristiana, el 28 de julio pasado, el senador Francisco Huenchumilla envió una carta a la militancia del partido. En ella el exintendente de La Araucanía formula una propuesta que, en lo sustantivo, exhorta a la conformación de una directiva nacional «unitaria», término que alude a la concurrencia de la vasta diversidad de visiones políticas y estratégicas de la colectividad. Mesa «ampliada», además, a un consejo de presidentes regionales con facultades ejecutivas generales.

El exministro ofrece cuatro argumentos para sustentar esta propuesta. De entrada, señala que se precisa un cambio, a la luz del desgaste electoral y orgánico que viene exhibiendo el partido. Seguidamente, que la actual mesa tiene su mandato vencido, y que no corresponde que éste se prolongue por la vía de los hechos consumados. Luego, que se requiere integrar y representar a los distintos sectores para que todos se sientan reflejados en la nueva conducción. Por último, que una elección interna no es solución, porque se convertiría en una lucha de poder que postergaría el debate esencial sobre las definiciones de fondo.

Autocomplacencia: el freno al progreso

Cada una de estas razones tiene elementos a favor y en contra, que es conveniente aquilatar en su mérito —que lo tienen—, para formarse un juicio político ajustado a la realidad y actuar en consecuencia.

La preocupación del senador Huenchumilla por el declive de la DC es un hecho concreto que puede ser demostrado a la luz de las estadísticas electorales de la transición. Solo que este descenso no se inicia el año 2000, como sugiere el autor, sino en la segunda mitad del gobierno de Aylwin. Y si bien la promesa Para Los Nuevos Tiempos de Frei, consiguió atenuar esta caída, hacia el año 1997 la pendiente se hizo demasiado evidente como para desconocerla. Y no fue ignorada. O, mejor dicho, nadie quedó indiferente al debate que, por entonces, protagonizaron los calificados de modo peyorativo como autocomplacientes y autoflagelantes, y que ya daba cuenta de las insatisfacciones que empezaban a despertar en la población tanto la negociación como los límites de la democratización. No es posible entender el Estallido y el malestar social que lo alienta, sin tomarle el peso al daño que ha ocasionado a la centroizquierda, en términos de credibilidad y de resultados políticos y electorales, la proverbial actitud de los autocomplacientes. De cara al cambio de época, parece haber llegado la hora de procesarla.

«Esperaría que los hombres y mujeres que siguen añorando el pasado, dejen la conducción de esta transición —ha emplazado la senadora Yasna Provoste―. Tuvieron su tiempo, deben dejar paso para que la DC se fortalezca en una alianza para las transformaciones».

La mesa conducida por el exdiputado Fuad Chahín se instaló hace más de dos años gracias a la alianza mayoritaria y representativa de las principales facciones de poder interno. Lo hizo con el sugestivo propósito de emprender «la revolución de la dignidad» y de poner al PDC en la primera línea del debate nacional. El Estallido del 18 de Octubre puso la revolución de la dignidad en primera línea, y empujó al PDC a firmar una salida institucional, que no otra cosa fue el acuerdo del 15 de noviembre por el cual se fijó un plebiscito para reformar la Constitución. El mandato de la actual mesa está vencido desde el Estallido, como superados y agotados están los programas y adhesivos de los grupos que le brindaron apoyo. De ahí la urgencia de la sucesión.

Es deseable, como indica el senador, que una nueva mesa refleje la diversidad interna, pero es también una aspiración muy sentida que no haya facultad de veto de ninguno de sus miembros sobre la gestión política, lo cual hoy se ve como un requisito difícil de satisfacer. Porque ha surgido una diversidad distinta, como la destacada por seis presidentes regionales, que no es conciliable con las antiguas fórmulas que llevaron al fracaso, y que debe abrirse paso para gobernar.

Otra diversidad, mayoritaria y unitaria

Aquella diversidad es la que se expresa en el cambio de la Constitución, a diferencia de su pura enmienda. Se manifiesta también, en una Convención Constituyente, enteramente elegida por la ciudadanía, a diferencia de una Convención Mixta, donde una parte de la asamblea esté compuesta por actuales parlamentarios, como se recordará era el camino aconsejado por los resabios autocomplacientes. Se revela en el retiro del diez por ciento de las AFPs, a diferencia del dogma liberal que considera intocable la herencia económica del régimen civil militar. Se expone en el deseo de construir una mayoría de centroizquierda para gobernar, a diferencia de quienes quisieran mantenerse en el confinamiento político y en un «virtual pacto por omisión», que permite a la derecha conquistar el poder y conservarlo. Se muestra en el futuro que nace después de esta crisis social, sanitaria, económica y política, a diferencia del pasado que muere con ella.

Esta nueva conducción debería clausurar la experiencia neoliberal y, por eso, su misión debería ser representar la identidad de vanguardia, reformadora y popular que ha encarnado en sus momentos estelares la Democracia Cristiana. Hoy por hoy, es perentorio para todos marcar estas diferencias.

Por último, el senador Huenchumilla ha planteado que no es conveniente realizar una elección interna que mantendría las cosas como están. Convengamos que siempre ha existido el riesgo de que la lucha por los cargos desatienda la renovación de las ideas. Sin embargo, admitamos que nada mantendría mejor las cosas como están que una mesa de integración que detuviera el tiempo en los equilibrios de poder —y en las ideas que le dieron origen— anteriores al Estallido. Sería un anacronismo a la luz de la actual coyuntura.

La elección de una nueva dirección política es imperativa para el aggiornamento de la centroizquierda, y lo es para un partido que aspira a ser parte de la historia política y constitucional que se abrió con el Estallido.

No hay nada que impida la renovación de la mesa de la Democracia Cristiana y, sí muchos desafíos futuros que la justifican.

Si el Plebiscito del 25 de octubre se realiza, y no hay comuna del territorio nacional en estado de cuarentena, entonces debería ser el momento de concretar dicho proceso, aun cuando no se haya efectuado la junta nacional pendiente.

Desde luego, el senador Francisco Huenchumilla, cuya misiva ha justificado estos párrafos, es una de las mejores opciones que posee la Democracia Cristiana para encabezar este desafío.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: camarada DC, columna, Columnista, Democracia Cristiana, doctor, PDC, Rodolfo Fortunatti, sociólogo

Proceso constituyente: Cuando la voluntad y la esperanza triunfan sobre la adversidad

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo DC

Toda nueva Constitución consta de una arquitectura en la cual los expertos, y los no tan expertos, concentran sus esfuerzos y atención, lo que es acompañado por diferentes debates y controversias. De si la Constitución será minimalista o maximalista, de cómo se configurarán las instituciones, de los derechos y deberes ciudadanos, de la distribución de competencias, de la multiculturalidad, en fin, de las normas esenciales del Estado. 

Sin embargo, nada de este andamiaje será consistente y fiable, si no se funda y es atravesado por el relato que ha estado subyacente desde la génesis de este proceso constituyente y que es la magia y fuerza que le debe dar una impronta nítida e inconfundible.

El relato suele ser considerado en política como una estrategia de persuasión, sin embargo, también es, y de manera especial en este caso, una expresión de convicciones que se despliegan en la verdad, la que no se modifica de acuerdo con las circunstancias ni según sea más o menos útil o práctico.

Es un mensaje que, por sobre todo, aspira a una transformación efectiva del país, sin querer constituirse en una alternativa AL desarrollo, sino que en una alternativa DE desarrollo. Se trata de construir el Chile del Buen Vivir, esto es, una sociedad que consta de un prisma ideológico, cuyos ejes centrales son la justicia social, el bien común y la inclusión; tiene una visión de la vida “des economizada” y un marco valórico-cultural en que los derechos humanos, la solidaridad, la responsabilidad, la participación y la confianza son esenciales. Todo ello, a su vez, inserto en un marco y núcleo ético que le da significación a lo que ciertamente es un hito inédito en la existencia de millones de chilenos.

Estamos en presencia de una reseña que no cree en un crecimiento económico infinito, sino en un crecimiento priorizado, racional, controlado y amigable con los eco-sistemas; donde el desarrollo es más cualitativo que cuantitativo y el bienestar y felicidad se juegan en la cobertura de las necesidades básicas de las personas (alimentación, salud, educación y vivienda) y en posibilitar el acceso de éstas a instancias que les permitan desplegar sus talentos artístico-culturales y recreativos.  

Es un llamado que reivindica los derechos de las minorías étnicas, migratorias y sexuales y que quiere “amigar” al ser humano con el medio ambiente.

Se hace cargo del nuevo mandato cultural que nos desafía a contemplar entre los considerandos de la nueva Constitución, lo establecido en la agenda 2030 para el desarrollo sostenible en cuanto a “garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”.  Definitivamente, no podemos seguir haciendo todo cuanto podamos hacer.

Es un relato que consolida un discurso ciudadano en que resurgen gérmenes de esperanza, construcción de sueños y nostalgias utópicas, los que a través de un proceso de socialización y difusión comunitaria, se deben plasmar en contenidos y disposiciones del instrumento constitucional, de manera de habilitar y condicionar positivamente la construcción de otro país, en que la historia de vida de todos sea diferente. 

Esta narrativa está también unida a la emoción que genera el sentirse efectivamente protagonista de su destino y formar parte de los “diseñadores de un Chile” para los hijos y nietos.

Es una suerte de sinfonía coral, de millones de voces, que se ha instalado en la conciencia de los ciudadanos y los ha motivado y entusiasmado para la construcción de un nosotros. Un nosotros comunitario que deja atrás las mayorías postergadas, frustradas y de cotidianeidad sufrida

Se trata de un relato que no está alimentado de la racionalidad de lo posible; que no quiere seguir escuchando que hay tantas cosas que no se pueden alcanzar “porque siempre ha sido así”; que no cree en los apocalípticos peligros que acompañan a las transformaciones sociales preconizados y profetizados por cierta elite político-económica y tecnocrática, la misma que, precisamente, ha sido beneficiada porque todo ha seguido igual  y que  se ha dejado poseer por ese voluntarismo delirante que, con no disimulada arrogancia, ha vociferado que Chile ha sido uno de los países más exitosos del mundo, por cierto, desde el punto de vista economicista.

No, muy por el contrario, es una narrativa escrita en más de una década e inspirada en diversas manifestaciones, protestas y movilizaciones sociales, cuyo eco resultante es por un nuevo pacto social. 

Es un discurso impregnado de sabiduría popular, de esa sabiduría que respeta a las personas, que es tolerante, pero que tiene claro que una cosa es la tolerancia y otra muy diferente es tener que asumir todas las opiniones de otros y/o transar las propias, despojándolas de su esencia.

Tiene claro que, en torno a un pacto social, hay que hacer esfuerzos para llegar a acuerdos, pero eso no puede ser sinónimo de inmolar las ideas y de actuar de tal forma de no indisponerse con nadie.

Evitar las discusiones de fondo y forzar “consensos” mal entendidos y/o acuerdos prácticos y superficiales, dejan entre ver una coaptación y un efecto succionador por parte de políticas y visiones neoconservadoras y gatopardistas, que derivan en nuevas y mayores frustraciones ciudadanas, con la consecuente y tantas veces mencionada desafección con la política y sus implicancias.

Es una invitación para que nuestro país construya horizontes de esperanzas en que se superen la apatía y el repliegue ciudadano que se excluye de la participación en asuntos públicos, denotando una actitud egoísta que deteriora la eficiencia democrática.

Ser persona es, de manera fundamental, ser responsable de nuestro acontecer y tener conciencia de que, en esta oportunidad tan única, al poner una piedra en la nueva estructura constitucional, se está contribuyendo a construir parte importante de nuestro mundo más cercano.

Se trata de un encuentro intergeneracional que ha llegado a la convicción de que no se puede dejar de lado por mucho tiempo las grandes cuestiones que dicen relación con el sentido de la existencia y con los valores que deben inspirar las acciones frente a los otros y frente al futuro del país.//ELF

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Sixto Carrasco (DC), sociólogo En La Fontana y crisis del coronavirus: «Se requiere que el Gobierno aumente su capacidad de escucha y proponga un programa fiscal y paquete de medidas más sustantivo»

junio 2, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con el sociólogo, camarada DC y Magíster en Políticas Públicas, Sixto Carrasco, para analizar el actual escenario de crisis social en Chile agravado por el coronavirus.

Se refiere al acuerdo nacional, entre Gobierno y oposición, convocado por el Presidente, Sebastián Piñera, para enfrentar el Covid-19 y llegar con ayudas efectivas a las familias chilenas.

-¿Cómo evalúa hasta el momento la gestión del Gobierno?

-La reacción inicial del Gobierno fue una reacción tardía en la intensidad de las medidas que se tomaron. Decretó muy tempranamente un triunfo al hacer un llamado a la «nueva normalidad»; el 20 de abril la Subsecretaría de Salud Pública invitaba a tomar un cafecito con los amigos, respetando la distancia social. Esto fue, por supuesto, muy temprano, se buscaba que los funcionarios públicos volvieran a sus tareas, que los estudiantes volvieran a la escuela, impulsar la economía, etc. Prontamente, esta estrategia mostró sus fallas y fue necesario retroceder porque las cifras de contagiado fueron aumentando (…) Hubo poca capacidad del Gobierno de escuchar a los actores relevantes en el asunto, en este caso, Colegio Médico, sociedades científicas y expertos epidemiólogos.

-¿Son insuficientes las ayudas a las familias vulnerables como el bono covid-19, ingreso de emergencia y las cajas de alimentos?

-Si bien estas medidas van en la línea correcta, resultan muy insuficientes para paliar los efectos de la crisis económica generada por el desarrollo de la pandemia. En este sentido, diversos centros de pensamiento, de políticas públicas y grupos de economistas como el Foro para un Desarrollo Sustentable Justo y Sostenible han planteado la necesidad de crear una renta básica temporal que sería una solución más de fondo a la crisis que estamos viviendo.

El Colegio Médico también han insistido en la necesidad de desarrollar un programa con un mayor gasto fiscal, dado que los actuales programas y paquetes económicos han sido insuficientes para responder a la profundidad de la crisis.

-¿Era mejor la entrega de dinero directo a las personas en lugar de dar cajas de alimentos?

-El desempleo en el Gran Santiago, superó el 15%, su nivel máximo en 35 años y seguramente la tasa de desempleo va a superar el 10%. La respuesta debe ser coherente con la profundidad de la crisis económica. Respecto del último, es decir las las cajas de alimento, es una medida más bien de orden neopopulista que ha tenido múltiples problemas logísticos y eso se pudo abordar de otra manera, ya sea aumentando el monto del ingreso de emergencia o transfiriendo directamente o desarrollando una estrategia más descentralizada. El tema de las cajas más bien responde a una lógica de posicionamiento político.

Pandemia social

-¿Usted cree que como sociedad estamos preparados por si se viene lo peor, lo que deriva en una «pandemia social» ?

-Desde un punto de vista sanitario, como lo señalan las propias autoridades, el sistema está muy estresado y es posible que las próximas semanas el número de contagiados y de quienes requieren camas críticas aumente. Por lo tanto, estamos en una situación límite. Desde el punto de vista económico y social, se requiere que el Gobierno aumente su capacidad de escucha y proponga un programa fiscal y paquete de medidas más sustantivo; en pocas semanas hemos retrocedido muchos años en materia de superación de la pobreza, han vuelto las ollas comunes y el “hambre”, en los sectores más pobres de la población, la “clase media”, en tanto, esta muy desprotegida.

-Dadas dichas circunstancias, ¿Están las condiciones para un acuerdo nacional o pacto social?

-Más allá de si existen las condiciones políticas, existe la necesidad y las condiciones económicas para desarrollar un programa fiscal, que incluya un paquete de medidas más sustantivo para enfrentar la crisis, y que asuma la necesidad de una renta básica temporal, y terminar con el cuenta gotas de medidas.

-¿Qué rol debe cumplir la oposición en esta pandemia?

-Más bien diría que el rol principal está desplazado hoy al Colegio Médico, algunos think tanks y líderes de opinión. Las oposiciones, son eso, un conjunto de archipiélagos, sin un principio ordenador. Esperamos que logren articularse en torno a una agenda económico-social de reconstrucción.

-Por ultimo, ¿Cómo ve el futuro de Chile en los próximos meses?, ¿Se ve afectado con esto el plebiscito constituyente de octubre?

-Es difícil predecir, pero se va a requerir un esfuerzo muy grande de reflexión, dialogo y acción, para enfrentar la profundidad de la crisis, y que no son otras que las fracturas y desigualdades sociales de Chile. Con aumento de desempleo, la pobreza, y un tremendo retroceso en los logros alcanzados durante años, será necesario un programa de reconstrucción económico-social. La pregunta es si tenemos una élite política, a la altura del desafío. Posiblemente algunos actores políticos y económicos, van a buscar que no se haga el plebiscito, o aplazarlo ad infinitum, pero tarde o temprano Chile va a tener que resolver cuestiones estructurales, del modelo de desarrollo, de la convivencia y valores fundamentales, y eso requiere una nueva Constitución.//ELF

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Ernesto Moreno (DC), sociólogo y concejal de Recoleta En La Fontana: «Si durante o post pandemia se reinstala el conflicto social se expresará “recargado”, dadas las condiciones de mayor vulnerabilidad que van a existir en el país»

junio 1, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Ernesto Moreno, para consultarle sobre los alcances sociales de esta pandemia del coronavirus, que deriva en graves problemas de salubridad y económicos, en Chile y el mundo. 

El también concejal de Recoleta y camarada de la Democracia Cristiana (DC) considera que el Ejecutivo no ha actuado bien frente a esta crisis sanitaria.

«En esta gestión sanitaria, han intervenido negativamente dos componentes actitudinales y sociales de este Gobierno que ya le han jugado malas pasadas, a propósito de los orígenes del conflicto social iniciado en octubre pasado. En esta oportunidad, dichos componentes se han encarnado en el Presidente de la República y el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Me refiero a cierta arrogancia, altanería y triunfalismo desproporcionado, a lo que se ha sumado la falta de transparencia en la información», parte diciendo en nuestro medio.

-¿A qué se refiere con eso?

-Como todos lo hemos podido constatar, después de que el Gobierno se declaró uno de los países más exitosos en enfrentar la pandemia a comienzos de abril y ser claramente responsables de un relajo y descuido ciudadano respecto a las medidas a tomar con su mal recordada “nueva normalidad” y el “retorno seguro”, hemos terminado en solo algunas semanas con 99.688 contagiados, 1.054 fallecidos, el tristísimo record desde los inicios de la pandemia de 57 personas fallecidas y con una de las tasas mundiales mayores de contagio por 1 millón de habitantes (datos correspondientes al informe entregado el 31 de mayo).

-¿Son insuficientes las ayudas a las familias vulnerables con el bono covid, el ingreso de emergencia y las cajas de alimentos?

-Basta ver las encuestas, ver los noticieros y en mi caso como concejal de Recoleta considerar las llamadas que recibo todos los días de vecinos, para responder categóricamente a esta pregunta que sí, son absolutamente insuficientes. Economistas de todos los sectores han recomendado al Gobierno aumentar el gasto fiscal, principalmente pensando en un aumento del ingreso de emergencia o de establecer una renta básica universal mientras dure la emergencia.

El Foro para el Desarrollo Sustentable ha sacado diferentes y clarísimas declaraciones al respecto. Sin embargo, el gobierno ha mantenido imperturbablemente su posición, dejando al descubierto su opción claramente ideológica que inspira su gestión y modelo de sociedad. Personalmente pienso que la posición del gobierno frente a un ingreso o renta básica para el 70% de la población más vulnerable, dada la situación del país, considerando que están las posibilidades económicas y que ello permitiría una cuarentena digna y real de la gente, ha sido definitivamente inhumana.

-El reparto de cajas con alimentos es una medida poco eficiente en su implementación…

-La medida de los 2 millones y medio de cajas de mercadería a distribuir, habla de la “poca calle” del Gobierno, al desconocer que una caja de mercadería, por buena que sea y para un promedio de 5 personas por familia, alcanza para dos semanas cuando mucho (en una emergencia que sabemos va a durar meses). Además, la operación misma va significar llegar a agosto todavía repartiendo cajas.

Acuerdo nacional

-¿Están las condiciones para una Acuerdo Nacional o Pacto Social al que invitó el Presidente Piñera? 

-Yo haría una distinción fundamental. Una cosa es un acuerdo en relación a las dramáticas circunstancias que vive el país con la pandemia, en el que sí habría que concurrir a buscar acuerdos y otra cosa muy distinta es hablar de un pacto social. En cuanto a un acuerdo a propósito de la pandemia, más allá de los temas netamente económicos y relacionados con la inversión, que no tengo duda van a preocupar especialmente a muchos de los economistas que van a ser parte de estas reuniones, a mi juicio, hay otras prioridades que no se pueden soslayar en dicho acuerdo y que son absolutamente impostergables.

-¿Cuáles serían esas prioridades?

-Concretamente, habría que considerar el abordar la transparencia de la información sanitaria; el establecimiento de un ingreso o renta básica universal definitivamente superior, en torno a los $450-500 mil por familia vulnerable según el Registro Social de Hogares mientras dure la emergencia (esta debería ser una condición absolutamente necesaria para llegar a un acuerdo); término de los despidos de trabajadores y una inyección de recursos técnicos y de infraestructura en el sistema de salud nacional.

-¿Qué rol debe jugar la oposición en este acuerdo?

-La oposición debería velar precisamente para que estas prioridades fueran consideradas y no caer en un comportamiento en que, como se dice en el lenguaje popular, “se le prestara piso” al Gobierno y éste velara solo por sus intereses e inspiración ideológica, pero sin ir a lo esencial y verdaderamente reparador para los más necesitados.
Sobre el pacto social, este se juega en otra cancha, tiene que ver con establecer las condiciones para llevar a cabo las transformaciones que el país debe llevar a cabo y cuyo primer evento está ya definido y es la realización del proceso constituyente con el plebiscito y una nueva Constitución.

-¿Estamos preparados para si viene lo peor con esta pandemia, que deriva en una «pandemia social»?

-Si en lo sanitario viene lo peor, esto es, que se ven sobrepasadas todas las infraestructuras de la red de salud nacional, claramente, no estamos preparados. Si durante o post pandemia se reinstala el conflicto social, en estado de latencia desde el inicio del coronavirus, se expresará “recargado” dadas las condiciones de vulnerabilidad y de mayor pobreza que van a existir en el país, que la propia CEPAL ha estimado en torno al 30%. Podemos estar en presencia de un conflicto más extenso e intenso.

-¿El Gobierno tuvo una actitud triunfalista con su discurso del «retorno seguro» para zonas sin cuarentena?

-Pareciera que algo han aprendido la lección después de que se les desplomaran a pedazos sus tesis y expectativas para la Región Metropolitana (RM). Lo que no logro entender es por qué hay que esperar que las cifras de contagiados tengan que llegar a un número preocupante para que se amerite el establecer la cuarentena, como dijo el ministro Mañalich para el caso de Valparaíso, y no se previene y toman las medidas antes que las cifras sean lamentables. Es una lógica y metodología definitivamente perniciosa.

-¿Se debe mantener la cuarentena total a nivel regional en la RM?

-Hoy hemos tenido, nuevos contagios con un dramático récord de fallecidos, todo lo cual hace absolutamente imprescindible mantener la cuarentena en la RM, a lo menos dos semanas más.

-¿Cómo ve el futuro de Chile en los próximos meses?

-A pesar de la actual situación tan angustiante y dramática para tanta gente, tanto en lo sanitario como en las condiciones de vida, como cristiano tengo esperanza que vamos a salir adelante en la pandemia y posteriormente estaremos en condiciones de retomar algo que sí me parece esencial y que no puede esperar mucho más. Se trata de construir una alternativa socio-económica y cultural a la que hoy tiene la hegemonía en este país. Debemos construir, difundir y socializar un proyecto histórico cualitativamente diferente para nuestra sociedad, lo que por cierto requiere de una coalición política que, en torno a este proyecto, trabaje junto a muchos otros actores sociales.//ELF

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: Coronavirus, COVID19, Entrevista, Ernesto Moreno, medidas económicas, Medidas sanitarias, sociólogo

Juan Claudio Reyes, sociólogo En La Fontana: «En la medida en que esta crisis sanitaria se exacerba colaborará a incrementar el descontento ciudadano respecto del modelo neoliberal»

mayo 30, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana dialogamos con el sociólogo de la Universidad de Chile, Juan Claudio Reyes, acerca de la crisis sanitaria del coronavirus, vista desde el punto de vista social, situación que ha ventilado aún más las desigualdades intrínsecas en Chile.

«No existe lo que se podría llamar “pandemia social”. Si es cierto que, en la medida en que esta crisis sanitaria se exacerba, colaborará a incrementar el descontento ciudadano respecto del modelo de desarrollo, que hizo crisis el pasado 18 de octubre», comenta al respecto en nuestro medio.

Reyes, militante de la Democracia Cristiana (DC), es lastarrino y cruzado; se considera progresista y liberal. Es consultor independiente en materias de desarrollo local y educación pública. También es asesor de la Bancada de Diputados DC y director de TEAM Consultores Asociados.

-¿Cómo evalúa hasta el momento la gestión del Gobierno respecto del combate del coronavirus en Chile?

-Hay dos aspectos distintos a considerar. El primero tiene que ver con lo estrictamente sanitario y, allí, hemos pasado de “el mejor sistema de salud del planeta”, según Mañalich y de que “estábamos preparados desde enero”, de Piñera, a una condición en que tenemos, desde hace algunos días, la mayor cantidad de contagios del mundo, por cada millón de habitantes y, el tope en la cantidad de camas para atender a los contagiados.

Y, ahora, el Ministro de Salud, luego de maltratar a todos aquellos que le dijeron que estuvo equivocado, desde el principio, debe reconocer que “las fórmulas de proyección con las que yo mismo me seduje en enero, se han derrumbado como castillo de naipes».

-El Ejecutivo tuvo una actitud relajada al principio…

-Eso solo demuestra que, desgraciadamente, esta crisis sanitaria nos encontró en las peores manos. Luego, en el ámbito de la contención de las consecuencias sociales, el tema es, si se puede, aún peor. ¿Por qué? Pues porque el Gobierno, respaldado por todos los partidos de derecha, tomaron la decisión de que era más importante la economía que las salud de la población, por lo que no estableció cuarentenas a tiempo y, aún no las provoca para la Región de Valparaíso, por ejemplo, con la consecuencia de tener varios miles de contagios evitable y decenas de fallecidos que se pudieron haber salvado.

Apoyo a la familias

-¿Son insuficientes las ayudas a las familias vulnerables como el bono covid, el ingreso de Emergencia y las cajas de alimentos?

-En lo que dice relación con el apoyo financiero, para que los más vulnerables ´puedan estar en sus casas`, el Gobierno ha tenido la más alta insensibilidad que se podía esperar. Es imposible que millones de chilenos puedan hacer cuarentena, si no tienen los recursos mínimos para alimentarse y recibir los servicios básicos que no podrán pagar, por un tiempo. Eso hará más crisis en los próximos meses.

Nadie puede explicar la torpeza del programa de canastas, después de negarse a entregar los mismos recursos que ellas cuestan, directamente a las familias, para dinamizar la economía local (los almacenes de barrio), en vez de este despliegue de la peor forma de propaganda, que tiene a todas las comunidades estresadas y que ya está generando protestas en las calles.

-¿Usted cree que como sociedad estamos preparados por si se viene lo peor con esta pandemia, que deriva en una pandemia social?

-No existe lo que se podría llamar “pandemia social”. Si es cierto que, en la medida en que esta crisis sanitaria se exacerba, colaborará a incrementar el descontento ciudadano respecto de nuestro modelo neoliberal de desarrollo, que hizo crisis el pasado 18 de octubre. Eso es esperable y, el Gobierno juega con fuego, al no tomar medidas activas, para paliar los efectos de la crisis. Ello es completamente esperable. Por eso, es que se debiera trabajar en dos líneas: una enfrentar las condiciones de la crisis sanitaria y, la otra, de más largo aliento, para entrar a resolver las inequidades que se acumulan por décadas.

-¿El Gobierno tiene una actitud triunfalista con su discurso del «retorno seguro» o «nueva normalidad» para zonas sin cuarentena?

-Este Gobierno tiene el síndrome del “winner”; es decir, por la personalidad del Presidente, siempre está tratando de demostrar que son “los mejores”, lo que rara vez les resulta. Por ello transmitían, desde el principio, que era el “país que mejor lo estaba haciendo” o que “de muchas partes del mundo están viendo cómo lo hacemos en Chile”, hasta que, “se cayó el castillo de naipes”.

Y, entonces, como buenos especuladores, cuando se les desarma todo, llaman a “un gran acuerdo nacional”. O sea, como siempre, “las utilidades se privatizan y las pérdidas se socializan”. Dicho de otro modo, “cuando las cosas van bien”, los exitosos somos nosotros; cuando van mal, “la culpa es de la gente”, como proclaman hoy.

Acuerdo nacional

-¿Están las condiciones para un acuerdo nacional o pacto social que dijo el Presidente Piñera hoy?, ¿Qué rol debe cumplir la oposición durante esta pandemia?

-No hay que confundir. Nuevamente, son dos espacios temporales distintos. Una cosa es ponerse de acuerdo para enfrentar la crisis, para lo cual se requiere que el Gobierno y la derecha, acepten que lo prioritario es aumentar el gasto fiscal, para lo que hay condiciones, como lo han señalado los economistas convocados por el Colegio Médico y, luego, una discusión profunda de las condiciones que había en el país, antes del 218 de octubre.

Lo que pretende la derecha, los empresarios y el gobierno, es “volver a la normalidad” del 17 de octubre y, eso es completamente inaceptable. Esas condiciones de extrema inequidad fueron las razones de las movilizaciones y ellas no desaparecen con la crisis sanitaria, sino que se acrecientan. La base mínima, para cualquier acuerdo, tiene que ver con la disposición para un cambio radical del modelo neoliberal que arrastra el país por más de 40 años.

-¿Cómo ve el futuro de Chile en los próximos meses, afecta esto al plebiscito constituyente?

-Esa es la pretensión de la derecha, que firmó los acuerdos del 15 de noviembre solo por temor, sin ningún convencimiento y, ahora, encuentran la excusa perfecta para dar píe atrás. Esa es la otra condición básica para discutir cualquier posibilidad de acuerdo. Si no se respeta ese acuerdo, no hay base para avanzar.//ELF

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: Camarada, Contingencia, Coronavirus, COVID19, DC, Entrevista, Juan Claudio Reyes, sociólogo

Ricardo Hormazábal (DC), abogado En La Fontana sobre un nuevo modelo previsional: «La realidad nos hace necesario tener un sistema de seguridad social mixto, pero tripartito, con cotizaciones obligatorias, pero elegido por cada persona»

mayo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El debate por reformar nuestro sistema de pensiones continúa. Han surgido varias iniciativas legales que buscan suprimir el Decreto Ley 3.500 que mantiene vigente este modelo de capitalización individual.

A fines de abril, senadores Alejandro Navarro (PRO), Juan Ignacio Latorre (RD), Alfonso De Urresti (PS), junto a las senadoras Yasna Provoste (DC) y Ximena Órdenes (IND) y representantes de la Coordinadora No Más AFP encabezados por Luis Mesina, presentaron en el Senado el proyecto de ley que busca derogar el decreto ley 3.500 de 1981, nacionalizar los fondos administrados por las AFP y crear una nueva institucionalidad para la administración de los fondos de pensiones.

Luis Ricardo Hormázabal Sánchez, es abogado de la Universidad de Chile. En 2018 refichó su militancia en la falange. El expresidente de la DC, y exsenador conversó En La Fontana. Analizó los pormenores de este proyecto legal y ahondó en la necesidad de que exista un nuevo sistema de pensiones en Chile.

-¿Usted estaría de acuerdo con derogar este decreto que acaba con las afp?

-Lo que partió con un Decreto Ley en dictadura fue fortalecido por diversas leyes en democracia, así que ya basta de echarle la culpa a Pinochet. La Concertación, la Nueva Mayoría y la derecha son los responsables de ese engendro, contrario a los principios de la seguridad social.

Yo soy partidario de un sistema previsional, pensiones, salud, cesantía, apoyo a la vivienda y a la familia acorde con lo que la OIT denomina seguridad social y que se aplica en casi todos los países del mundo, gobierne la derecha, el centro o la izquierda. Allí aportan los empleadores, los trabajadores y el Estado. Según la OIT de los 30 países que intentaron el modelo chileno, ya van quedando una docena y con resultados tan nefastos como en Chile.

-¿Es viable y necesario este tipo de iniciativas?

-Hacer cambios de fondo en un modelo económico social y cultural fracasado e inhumano es urgente, pero imposible en estas circunstancias. Con nuestra propia plata, se ha comprado apoyo político, de medios de comunicación, de universidades para mantenerlo. Los ciudadanos muestran en las encuestas que están en contra del sistema y que desprecian a los políticos. También se nota cuando vota menos del 50 % en las elecciones. Las grandes movilizaciones nos permitieron tener plebiscito y Convención Constituyente, pero la pandemia está siendo usada para anularla y seguir en lo mismo. Si no actuamos con inteligencia, serenidad y generosidad terminada la pandemia del virus seguirá la Pandemia Neoliberal.

Si los uniformados no estuvieran tan desprestigiados, ya habrían dado un golpe de Estado, apoyado por mucha gente, entre las que yo nunca estaré, aunque comparto el enojo ciudadano.

Este proyecto no es viable porque sea un sistema exitoso, sino porque como lo saben sus propios autores, los parlamentarios no tienen facultades constitucionales para hacerlo, no tienen los votos en el Congreso para aprobarlo y no pasaría en el Tribunal Constitucional. Además, al vulnerar Tratados internacionales sobre protección de inversiones nos arriesgan a duras sanciones en nuestro comercio exterior.

-¿Se pueden expropiar los fondos previsionales de los trabajadores chilenos?

-La expropiación exige pagar por los bienes nacionalizados. ¿Por qué pagar si el principal patrimonio somos los trabajadores? Si nos vamos, tenemos todo el derecho a llevarnos nuestros recursos sin que se pueda invocar derechos violados o tratados incumplidos. Y sin darles un peso más.

Es pura pirotecnia publicitaria, de pobre calidad política, ya que engañan a la gente. No es un paso de gente valiosa. Así se lo dije a un asesor del Senador Navarro que me consultó sobre esto.

No debe extrañarse ningún lector que cuando el Presidente del PDC pidió a los Diputados DC que me invitaran a exponer a la Cámara, ningún DC estuvo presente, Y que ningún DC del Senado me haya invitado a exponer. Y eso que mis propuestas coinciden con las del V Congreso del PDC, incluso con algunas ideas de Fuad Chaín.

La norma que prohíbe a los parlamentarios presentar proyectos comprometiendo fondos públicos la impulsó Don Eduardo Frei Montalva y fue aprobada en una Reforma Constitucional en 1970, Yo la apoyé entonces y como Diputado, Senador, académico y ciudadano, la sigo apoyando,

Hay experiencias que indican que si un buen número de parlamentarios, con argumentos serios y respaldo social le piden al Presidente que impulse una medida determinada, un bien Presidente lo acepta. Tomic y la DC lograron el acuerdo de Jorge Alessandri para crear la Junaeb, Aylwin, impulsó una indemnización a todo evento de las empleadas de casa particular que propusimos Hernán Vodanovic y yo como Senadores y así hay varios ejemplos.

¿Por qué ahora no? Porque el Presidente Piñera sabe que hay gente de la oposición que está cooptada por la ideología neoliberal o las platas mal usadas.

-¿No es populismo lo del senador navarro de querer nacionalizar los fondos de pensiones?

-Son cinco senadores los firmantes y yo no lo llamaría populismo, lo llamo demagogia.

-¿Usted optaría por un sistema mixto o de reparto a secas?

-En Chile hay varios sistemas de pensiones. Uno, basado en la seguridad social; los uniformados, otro; de capitalización individual, financiado por los trabajadores, gran negocio para los dueños de las AFP y Compañías de Seguros e inhumano para los millones de civiles. Que además cuenta con subsidios del Estado y exenciones del IVA. Un tercer sistema es estatal, financiado por todos los ciudadanos y favorece a los más pobres. Pensión Básica Solidaria de $150 mil pesos mensuales, entre otros beneficios.

La realidad nos hace necesario tener un sistema de seguridad social mixto, pero tripartito, con cotizaciones obligatorias, pero elegido por cada persona. Con una Pensión Universal para todos, los actuales y futuros pensionados, que tenga como piso el valor de la Pensión Básica Solidaria.

-¿Las pensiones deben ser administradas 100% por el estado o en combinación con entidades privadas?

-La Seguridad Social debe ser pública, NO estatal. La debe administrar una entidad pública, con representantes del Estado, trabajadores y empleadores cotizantes.

Deben existir entidades sin fines de lucro, como lo fueron originalmente las Cajas de Compensación, las mutuales de Seguridad y pueden existir entidades con fines de lucro, como complementos para los que quieran o puedan.

-¿Se puede hacer algo ahora?

-Por supuesto que sí. Dada la urgencia, se pueden tomar medidas que no cambien ahora este sistema, pero que den respuestas .Será un próximo gobierno el que lo haga si logramos evitar que La desesperación nos lleve a un golpe y que la oposición cambie de mentalidad.

1.-Lo más importante, dejemos que los trabajadores puedan decidir si se quedan en las AFP o se vuelven al IPS. Si se van, se llevan sus propios Fondos y pueden sacar pensiones mucho mejores financiadas con sus propios recursos;

2.-Suspendamos el pago de cotizaciones previsionales en AFP e ISAPRES mientras dure la pandemia: Han obtenido ganancias fabulosas y no podemos dejarlas que las repartan como utilidades;

3.- Cambiemos los injustos cálculos de expectativas de vida de los 110 años actuales a los 85 años. Esto beneficia a 500 mil pensionados de Retiro Programado, cuyas pensiones subirían en más del 50% y permite que cientos de miles jubilen ahora con pensiones más dignas;

4.-Que se inviertan los 600 millones de dólares mensuales que aportamos los trabajadores en Chile, en Bonos estatales para financiar créditos blandos para todos los trabajadores de clase media y pobres, así como para las empresas.

Este dinero no va ir a especulación, apoyará compras de bienes y servicios en el país, Pago de IVA y una buena parte se puede recuperar en unos años.

5.-Que se programe el retorno gradual de los 80 mil millones de dólares de nuestros Fondos actualmente en el exterior para financiar los programas especiales;

6,- Crear un Seguro de longevidad para financiar las pensiones a partir de los 85 años, que tiene un costo mensual de 90 millones de dólares, financiados con el aporte patronal del 6%, con subsidios estatales para PYMES. Esta medida aportaría 360 millones de dólares mensuales. Dada la crisis, se puede dar un préstamo a los empresarios para pagarlo con 6 meses de gracia y en 4 cuotas anuales.

-¿Y el hecho de ocupar los Fondos de Cesantía de los trabajadores para enfrentar la crisis es válido?

-No comparto las propuestas de gastar de los Fondos de Cesantía o de Pensiones ya que eso daña a los trabajadores. Hay recursos de más para enfrentar la emergencia.

El Banco Central les facilita 24 mil millones de dólares a la Banca, a tasas preferentes y estos sólo lucrarán con ello. Si falta plata, se pueden poner Bonos estatales para que los compren las AFP, Compañías de Seguro y los Bancos, A largo plazo, en UF con un interés mejor que las pérdidas que hoy nos cargan en los Fondos

Salir de la crisis es posible económicamente. Falta la voluntad política y reganar la confianza ciudadana. Ratifiquemos el cambio indispensable votando apruebo en Octubre, Convención 100% elegida en abril del 2021. Tenemos que hacer fracasar la maniobra del gobierno de usar la pandemia para evitar la expresión popular.

Ah, y los que quieren pactar con la derecha ahora, por fin a cara descubierta, que lo hagan desde afuera. Condujeron al PDC por más de una década hasta dejarlo convertido en una minoría, aislada y en crisis. No estuvieron solos, los otros partidos siguieron la misma dirección.

No comparto los salvatajes individuales, aunque los respeto. Tomic, Leighton, Fuentealba y otros, rechazamos el Golpe de Estado, pero no nos fuimos. Aportamos donde pudimos y nos sentimos felices de acompañar a líderes que aprendieron de sus errores y tuvieron la humildad y sabiduría de encontrar el camino del encuentro. Es un buen momento para superar las pequeñeces y las maniobras de los grupos económicos y los señores feudales. Primero, cuidemos nuestras vidas y la de nuestros conciudadanos: Seamos más solidarios que nunca y superemos nuestros desencuentros aportando al Bien Común. Que Dios ilumine a los líderes para que encuentren pronto el camino //ELF.

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: Abogado, Analista, Coronavirus, DL 3.500, Entrevista, Ricardo Hormazábal, sociólogo

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