• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

sociólogo

Hacia dónde debe ir la Democracia Cristiana

mayo 10, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno y Carlos Eduardo Mena

Camaradas DC

Los camaradas Jorge Burgos e Ignacio Walker, han recientemente dado a conocer un artículo en el que plantean algunas tesis acerca de lo que a juicio de ellos debería ser el rol y la estrategia política de la DC en los próximos tiempos.

Dentro de lo que nos parece un legítimo y deseable debate, nos hemos permitido entregar algunas consideraciones y discrepancias con dichas tesis, las que quisiéramos expresar en los siguientes puntos:

1- Los camaradas Burgos y Walker han planteado que la democracia cristiana debe perfilarse como un partido de centro reformista, en que la DC debe ser una minoría dirimente y no subordinada y todo esto, dentro de lo que ellos denominan la hora de la diversidad y no de la unidad.

Creemos que estamos en un caso evidente de voluntarismo político en que se confunden lo que nos gustaría que las cosas fueran con lo que realmente son.

En efecto, los partidos políticos se constituyen en una dinámica tensión entre aquellos que ponen el énfasis en los intereses más que en los valores y entre aquellos que están básicamente por conservar la sociedad tal cual es y los que quieren transformarla. La democracia cristiana nació a la vida política para impulsar valores y para transformar la sociedad y hacerla más democrática y justa.

En este sentido, lo planteado por Burgos y Walker en las primeras líneas del escrito en cuanto a que “cada partido tiene que aparecer frente a su electorado y al país, como lo que es realmente”, agregando que “Solo desde esa posición será posible construir caminos de convergencia desde la coherencia y no del mero oportunismo electoral”, nos parece acertada, pero, lamentablemente, dicha frase no termina por profundizarse o al menos especificarse un poco más en lo que es y/o la razón de ser de la DC. Esto nos parece esencial, ya que de ello se deriva el componente fundamental para responder a cualquier duda o deseo acerca de la” posición y clasificación” de la DC en el ámbito político.

Estamos absolutamente convencidos de que la DC chilena consta de un conjunto de valores y un cuerpo doctrinal, los que acorde con cada realidad y momento histórico, nos llevan a definir y optar por el logro de determinados objetivos en lo político, socio-cultural y económico, lo que constituye lo esencial de nuestra ideología y proyecto de sociedad.

A partir de esta matriz doctrinal e ideológica y en una perspectiva del corto y mediano plazo, los demócratas

cristianos debemos cuestionar y oponernos a un orden social que contiene flagrantes injusticias sociales como son la extrema desigualdad y una agresiva concentración de la riqueza; tenemos que comprometernos por cambiar la actual constitución y, sobre todo, proponer que en el nuevo texto constitucional los derechos sociales, económicos y culturales participen en condición de verdaderos derechos, a la vez de garantizar la propiedad pública de los recursos naturales del país; debemos también implementar un nuevo sistema previsional solidario y digno; debemos apoyar el establecimiento de una renta universal básica para que muchos chilenos pueden vivir su cuarentena y el período post-pandemia en paz; implementar una nueva política impositiva, definitiva y claramente progresiva para el porcentaje de la población de mayores ingresos.

Son precisamente estas opciones, entre otras, y las acciones que se deriven de ello y no nuestros deseos u opciones individuales, las que dilucidarán ante el país el rol que la DC jugará en los próximos meses y años, así como también lo que nos llevará a encontrar más naturalmente las posibles alianzas o unidades (unidades en la diversidad) con otras fuerzas políticas y así darle un gobierno a Chile que implemente las necesarias e impostergables transformaciones que nuestra sociedad demanda.

2- Hay una cierta tendencia mecanicista y error en parte del análisis del texto en comento, particularmente en la identificación clases sociales- partidos. La actual sociedad chilena ha alcanzado una suficiente complejidad que hace que dicha identificación entre partidos políticos y clases sociales sea algo más que discutible. Los partidos no representan necesariamente clases medias, altas o trabajadoras y actualmente se habla incluso de más de una clase media. Por lo tanto, querer patentar que la democracia cristiana representa a las clases medias y que las opciones más progresistas del partido pueden llevar a que ellas se identifiquen con la derecha, no corresponde a la realidad.

Asimismo, es evidente que las adscripciones partidistas de la sociedad cada vez son menos claras, y por tanto, no se puede hablar de centro izquierda o derecha, porque dichas categorías no necesariamente expresan la diversidad y heterogeneidad socio-política de la sociedad, lo que está demostrado con el hecho de que la votación de Michelle Bachelet no fue solamente de izquierda y tampoco fue sólo de derecha la votación de Sebastián Piñera.

Adicionalmente, hay que destacar que la representación política esta severamente cuestionada y los ciudadanos no se sienten representados ni por los partidos ni por las instituciones. Este es un fenómeno mundial y todas las encuestas así lo demuestran.

En el Chile de hoy, esta crisis de representación se deriva de muchos factores pero, los principales tienen que ver con la falta de confianza de la ciudadanía en la política de los partidos y la corrupción que ha afectado de manera generalizada a las instituciones. Si no se toma en cuenta esta situación y se cree que la política del partido podrá volver después de la pandemia como si no hubiese ocurrido nada en el país, especialmente después dl 18 de octubre, es no querer hacerse cargo de esta nueva realidad.

3- Explicar el triunfo de Piñera en la última elección presidencial por los votos que se fueron de los independientes y del centro a la derecha, además de lo ya señalado en el punto anterior, nos parece, con todo respeto, un análisis muy simplista y metodológicamente incorrecto. El tema trasciende sin dudas estas reflexiones, pero convengamos en que se trata de un típico caso de mutlicausalidad con presencia de variados factores y variables. Baste recordar la crisis transversal del mundo político por los vículos dinero-politica, en los que los partidos de gobierno aparecieron claramente comprometidos; la mala comunicación e información acerca de las significativas transformaciones del gobierno de Michelle Bachelet, más allá de sus errores; la falta de asertividad y claridad de los partidos de la coalición oficialista para apoyar algunos proyectos emblemáticos de ese gobierno, en lo que la DC no paso desapercibida desde el primer momento; el suceso Caval; el espectáculo dado por el PS y la propia DC en las nominaciones internas de sus pre-candidaturas presidenciales, en fin, por último algo que uds. deben saber en cuanto que en una votación de solo el 48% del padrón electoral, en medio de un gran desinterés por la política y con una alta volatividad del voto ciudadano, cualquier elección consta con una caja de sorpresa o una inclinación en un sentido u otro no siempre posible de estimar.

4- Se observa una contradicción fundamental del artículo que afecta a lo medular de las tesis de los autores, lo que queda de manifiesto al contrastar las dos afirmaciones más emblemáticas del texto con la conclusión del mismo. El sostener que “esta no es la hora de la unidad de la oposición, sino de la diferenciación” y la aspiración que “ la DC sea una minoría dirimente y no una minoría subordinada”, se torna confuso y claramente contradictorio al concluir con un no disimulado llamado a un proceso de convergencia, en los hechos a una posible unidad, con otras fuerzas políticas (social cristianos, social demócratas, socialistas democráticos y social liberales) ¿Qué hace la diferencia entre este grupo de partidos de oposición y otros con los que se podría converger ?; ¿A partir de qué expediente o circunstancias, salvo cierto prejuicio, la DC sería en esta agrupación una minoría dirimente y no una minoría subordinada?

5- La democracia cristiana debe promover e impulsar coaliciones estables de gobierno que tengan acuerdos programáticos claros y directamente relacionados con los cambios que son necesarios en nuestra sociedad. Ello debe plasmarse en un nuevo pacto social que tenga básicamente los siguientes componentes, algunos de los cuales ya fueron mencionados: 1) llevar a término en el corto y mediano plazo el proceso constituyente, con dos objetivos esenciales entre otros: que los derechos sociales, económicos y culturales participen en condición de verdaderos derechos, estableciéndose como disposiciones constitucionales de principio y que el nuevo texto constitucional garantice la propiedad pública de los recursos naturales del país 2- perfeccionar la democracia como forma de vida y mecanismos de solución de conflictos promoviendo una cada vez mayor interacción entre todos los actores de la sociedad para abordar problemas no solamente nacionales sino globales, impulsando políticas públicas ojalá consensuadas entre los diversos actores.

Esto va a requerir un perfeccionamiento de la democracia para otorgarle más poder a los ciudadanos y complementar de esta manera la democracia representativa con una democracia participativa y deliberativa, estableciendo mecanismos tales como la rendición de cuentas, plebiscitos sobre temas fundamentales, términos anticipados de mandatos etcétera.

Promover la disminución de las viejas y nuevas desigualdades en la sociedad chilena. Entre éstas nos parecen especialmente significativas las inequidades entre las regiones, y entre comunas dentro de las regiones, así como las desigualdades de vida al interior de las ciudades que tienen que ver, con la seguridad ciudadana, el acceso al transporte público y el derecho a vivir en ciudades no contaminadas //ELF

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnista, Coronavirus, Ernesto Moreno, Opinión, sociólogo

Consunción de una práctica incierta

abril 12, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Sociólogo y militante DC

Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana (DC), ha procurado dejar firme que no hay vuelta atrás en la ruptura con la izquierda, partiendo con el quiebre con los comunistas.

En los últimos dos años no existe una sola palabra desdeñosa, descalificadora y humillante de Fuad Chahín hacia el gobierno de Sebastián Piñera y de Chile Vamos, de sus partidos políticos y de sus líderes. Y nunca, como en la entrevista que concede a El Mercurio, el presidente de la Democracia Cristiana (DC) había tratado con tal virulencia verbal al Frente Amplio, el PPD y el Partido Radical, lo que contrasta incluso con el miramiento que reserva en la misma entrevista a Mario Desbordes, el verdadero autor de toda esta trama, según explica Chahín.

Como si hablara desde el gabinete del psiquiatra, en una sesión psicoanalítica, les imputa reacciones neuróticas y de actuar de manera infantil, como niños que «rompen un juguete y al día siguiente quieren que les compren otro; y al día siguiente otro».

El contraste en el cuidado de las formas dispensado a uno y otro sector es clarísimo, pero coherente en el cuidado el cuidado proceder que ha venido observando durante su conducción con el fondo estratégico de apertura hacia el oficialismo.

En la entrevista de El Mercurio -al expirar su mandato en la DC y previendo la inminente inhabilitación de su mesa en la próxima Junta Nacional- Chahín ha procurado dejar a firme que no hay vuelta atrás en la ruptura con la izquierda, partiendo con el quiebre con los comunistas. En esta nueva vuelta de tuerca, solo le concede indulgencias al Partido Socialista (PS), mientras respalda el origen democrático de la recién instalada testera encabezada por la derecha, y, frente a lo que ve como una remota posibilidad de censura a dicha mesa, insiste con la eventual candidatura del malogrado diputado, Gabriel Silber.

Con su conducta, el presidente de la DC busca profundizar el abismo abierto por el «camino propio» que antes ensayaron sin éxito Progresismo con Progreso, de Mariana Aylwin, y Comunidad en Movimiento, de Gutemberg Martínez y Soledad Alvear. El mismo que produjo el estrepitoso fracaso en las elecciones presidenciales y parlamentarias 2017 y en el que han seguido perseverando desde la segunda línea actores como René Cortázar, Jorge Burgos y Genaro Arriagada.

Sin embargo, Chahín afronta tres problemas para ultimar la ruptura con la centroizquierda.

En primer lugar, no tiene cómo justificar si quiera los secretos con la derecha para conformar la mesa de la Cámara de Diputados, aunque éstos no hubieran llegado a buen puerto. El mandato de la Junta Nacional, referente inexcusable de todas las conversaciones políticas de la Democracia Cristiana, es claro y explícito en señalar que «el Partido desarrollará todos los esfuerzos para liderar el desafío, en el marco de la oposición, para impedir que se produzca algún retroceso en los derechos y conquistas que han beneficiado a los más vulnerables». Simplemente, la colectividad no debió haber prestado oídos a los cantos de sirena de Mario Desbordes, que es el presidente de Renovación Nacional, y no un anónimo confidente que sugiere Chahín, porque si no, ¿Qué fuerza vinculante habría tenido semejante negociación? Y si no era Desbordes, ¿Con quién se estaba etendiendo?

En segundo lugar, sus reconversiones a la centroizquierda de haber vulnerado el acuerdo al no votar por Silber- y aquí hay varios que ven bajo el agua porque la votación fue secreta-, son igualmente aplicables a miembros de la bancada demócratacristiana, como acusas algunos, que se habría negado a votar por Karol Cariola, la candidata comunista a la primera vicepresidencia que perdió ante su oponente por un solo voto. En consecuencia, la culpabilidad política viene a ser un asunto de todos en un momento crítico que vive el país.

En tercer lugar, porque si la Democracia Cristiana si no quiere sufrir su extinción, necesita el concurso de la centroizquierda para renovar y conquistar cargos de alcaldes y gobernadores regionales en las elecciones de abril del próximo año, porque sola no puede, y porque en lo que sigue es seguro que no se abrirá una oportunidad de alianza con la derecha. Serían los propios incumbentes, los de abril y octubre de 2021, los que se encargarían de presionar para que Chahín no fuera el interlocutor relevante de futuras necogiaciones.

Entonces se habrá consumado la consunción de una práctica política incierta que dominó durante la pasada década en la Democracia Cristiana, desempeñando así el espejo donde también deberían apreciarse y reflejarse para corregir su comportamiento de oposición todos los partidos de centroizquierda. //ELF.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: análisis, Camarada, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, militante DC, Rodolfo Fortunatti, sociólogo

Sixto Carrasco, sociólogo En La Fontana y crisis social en Chile agravada por coronavirus: «La centroizquierda carece de un diagnóstico compartido de salida al agotamiento del modelo neoliberal»

marzo 18, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con el sociólogo, camarada DC y Magíster en Políticas Públicas, Sixto Carrasco, para analizar el actual escenario de crisis social en Chile agravado por el coronavirus. 

–Pasados ya 5 meses desde el estallido social: ¿Cómo evalúa la crisis, en cuanto a las causas del conflicto y su desarrollo hasta ahora?

-En el verano del 2019, conocimos tres tres casos de prepotencia y abuso que se viralizaron en redes sociales el caso del Presidente de Gasco, Matías Pérez Cruz, el caso del abogado Rosselot y el del Ex Ministro Ministro Chadwick, ellos no sólo fueron una muestra de falta de inteligencia emocional de los involucrados. Todos  fueron una manifestación de algo más profundo, la fractura social del país y la falta de internalización de un principio básico de humanidad, el respeto radical a la dignidad de cada persona. 

-¿Son ejemplos de abusos en Chile? 

-Los tres casos son muestras de la incapacidad como diría Maturana de «aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia» y agregaríamos en el espacio público relacional.

A los casos señalados, es necesario agregar una variada gama de desafortunadas declaraciones de ministros y altas autoridades de gobierno en septiembre y principios de octubre del año 2019, “Quién madruge podrá ser beneficiado con una tarifa más baja en el metro”, “Los románticos puedes comprar flores, que bajaron un  3,6%” o “Los pacientes siempre quieren ir temprano a un consultorio, algunos de ellos, porque no solamente van a ver al médico, sino que es un elemento social, de reunión social”.

Este tipo de declaraciones dieron cuenta de un alto grado de insensibilidades de altas autoridades de gobierno, desconectadas de la ciudadanía. Por ello, podríamos decir que la insensibilidad social tuvo como respuesta la irritabilidad social, la cual se encuentra entre las causas inmediatas del estallido social del 18 de Octubre del año 2019.

A esta causas inmediata, es necesario agregar causas más profundas, ellas parecen encontrarse, en la demanda por “dignidad” y “reconocimiento”, que se expresa en la consigna “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, los abusos cometidos por las grupos empresariales y las élites políticas, parecen haber encontrado un punto de quiebre con el aumento en las tarifas del Metro. Para el sociólogo Manuel Castells, existen explosiones y movimientos sociales, que buscan la expresión de nuevas formas culturales y un elemento común a lo que ocurre en Hong Kong, Barcelona, Irak, -se trata de un fenómeno global-, que tienen como elementos comunes la ruptura entre gobernantes y gobernados y la lucha social por el reconocimiento y la dignidad.

-¿Hay más causas de este descontento social?

-Una tercera causa, se encuentra en la crisis (en buena hora) de las estructuras simbólico patriarcales  estructura de la Iglesia católica, estructuras militares y de carabineros, etc. Las estructuras patriarcales y la mente patriarcal con el predominio de relaciones de dominación- sumisión, están en crisis. Una de las dimensiones del patriarcado, ha sido puesta en escena en el contexto del estallido social, la violencia de género, la canción creada por el colectivo LasTesis, se extendió rápidamente por Chile y variaos países del mundo como un himno de la lucha feminista. Con todo el fenómeno del patriarcado se extiende más allá de la violencia de género, se expresa en las relaciones cotidianas, y en las distintas estructuras sociales, el mito de una Iglesia transparente  “Madre y Maestra”, el mito de Policías probas y profesionales, se han derrumbado, y a la base de ellos está la estructura patriarcal, con una obediencia “respetuosa y sumisa a la autoridad”. 

Por supuesto, junto con ello es necesario agregar la desigualdad social” con sus distintas expresiones, injusticia socioterritorial, económica, educacional y de salud, etc. Como bien conocemos desde inicio de los años noventa Chile fue exitoso en disminuir la pobreza, pero tuvo pocos avances en materia de conseguir mayores grados de igualdad, el año 2013 el sociólogo Ignacio Balbontín señalaba “En la base del conflicto está la desigualdad…las heterogeneidades se aglutinan para enfrentar los abusos derivados de los mercados hiperconectados, protegidos por la desigualdad política plasmada en la institucionalidad. Esto conduce a percibir la urgencia de cambios de fondo, oportunos para evitar una explosión social indescriptible e impredecible”.

En síntesis, entre las causas del estallido social, podemos señalar como causa inmediata la irritabilidad social generada por la insensibilidad y falta de inteligencia emocional de las élites y autoridades de gobierno y como causas más profundas el patriarcado, la desigualdad y la lucha por el reconocimiento y la dignidad.

-¿Es la desigualdad el principal problema de Chile?

-La desigualdad tiene distintas manifestaciones, desigualdad territorial, educación, salud, acceso a trabajos de calidad, etc. 

Así que la desigualdad es un fenómeno complejo, que tiene muchas dimensiones. Por ejemplo, la desigualdad territorial, está asociada a las inequidades que se producen en materia ambiental y la generación de “zonas de sacrificio”, a su turno los habitantes de esos territorios, tienen más posibilidades de enfermar y así sucesivamente.

La desigualdad educativa, no solamente dice relación con las diferenciación en la calidad educativa, dice relación con la desigualdad distribución de bienes simbólicos, capital cultural y tiene como resultado agregado, menor participación policía y cohesión social.

 Los tres problemas más mencionados como los más relevantes por la ciudadanía, a los que gobierno y clase política debiera destinar mayor esfuerzo, están directamente vinculados a la desigualdad: Pensiones, salud y educación.

Junto con la desigualdad en sus expresiones materiales, esta la dimensión subjetiva del abuso y la demanda por dignidad que se traduce en las relaciones humanas igualitarias, horizontales y de respeto, esto por supuesto se vincula a la afirmación de diversas identidades, que estuvieron muy invisibilizadas al inicio de la transición, en la década de los noventa, identidades de género, identidad de pueblos originarios, nuevas identidades culturales y movimientos juveniles.

-¿Cómo cree que enfrentó la centro izquierda este fenómeno?

-Como hemos señalado anteriormente, las instituciones que simbólicamente representan el patriarcado están fuertemente cuestionadas, ello es válido para la Iglesia católica, Carabineros, el gobierno y por supuesto los partidos políticos, que son la institución menos confiable para la ciudadanía. De tal manera, grosso modo, podemos decir que la manera en que los distintos actores políticos han actuado en esta coyuntura, es mal evaluada por la ciudadanía.

Pero conviene hacer una precisión, el primer momento del estallido social, que va del 18 de octubre al 15 de noviembre, las demandas son diversas y a veces difusas, sin mecanismos claros para canalizarlas, ante un gobierno incapaz de generar una agenda social sustantiva. Es en esta coyuntura, que emerge la demanda por una nueva Constitución, como un elemento aglutinador, que encuentra un canal institucional a través del acuerdo del 15 de Noviembre con la firma del “Acuerdo por la Paz y nueva Constitución”, donde participan los distintos actores políticos con representación parlamentaria, con autoexclusión del partido comunista.

Por de pronto, la centro izquierda parece carecer de un diagnóstico compartido y de mecanismos de salida al agotamiento del modelo neoliberal extremo de Chile, ello explica en parte, el surgimiento de múltiples nuevos partidos políticos en formación, que contribuirán a una fragmentación del sistema político.

Posiblemente, será parte del proceso navegar en aguas inciertas y turbulentas, por un tiempo, hasta que los diagnósticos y vías de solución decanten, la construcción de una sociedad con mayor solidaridad, sentido de comunidad y un rol del estado más fuerte en el desarrollo económico podría estar en el horizonte, ello se podría mover desde un capitalismo amable e inclusivo a un Estado ocial de derechos.

–¿Cómo evalúa a los liderazgos demócrata cristianos frente al estallido social?

-Todos los, liderazgos políticos han bajado su apoyo por parte de la ciudadanía, la DC no es ajena a ello, con todo actualmente la DC carece de liderazgo con proyección nacional y será necesario trabajar de manera generosa, para proyectar liderazgos.

Dicho lo anterior, es importante destacar algunos liderazgos DC o cercanos a la DC que han tenido un actuar destacado desde el 18 de Octubre, Iván Flores el Presidente de la Cámara de Diputados, que ha tenido un empeño persistente por llegar a acuerdos sustantivos y una búsqueda de generar sintonía entre el Congreso y la ciudadanía, cuestión nada fácil en los tiempos que corren. Claudio castro y Claudia Pizarro, han tenido un importante liderazgo en sus comunas y con posibilidades de proyección.

En el plano de los Derechos Humanos, es destacable el rol jugado por el INDH, encabezado por Sergio Micco, un Humanista Cristiano reconicido.

Finalmente, Yasna Provoste es una Senadora, que por su biografía y características, puede sintonizar bien con las actuales demandas de la ciudadanía.

-¿Por dónde usted cree que vamos a llegar a una salida como país?, ¿Solo con la nueva constitución?, ¿Por dónde más?

-Con una nueva Constitución, con una agenda social sustantiva, y eso acompañado de cambios culturales.

Son un conjunto amplio de asuntos que incluye nueva Constitución, cambios en el modelo de desarrollo y cambios culturales profundos. Por supuesto, existen riesgos asociados, el interés de grupos minoritarios de ambos extremos, por hacer fracasar el plebiscito y los cambios necesarios.

-¿Cómo ha percibido la franja de la oposición por el Apruebo, con los videos que han aparecido en las redes sociales? 

-El Festival de Viña fue la mejor franja posible, con rating superior a 40%, el contexto es muy distinto al plebiscito del Sé y el No, en cuanto a la centralidad de la franja. Por otro lado, los creativos de la derecha han demostrado de manera bastante sistemática su falta de ideas nuevas  y sacan los viejos fantasmas que encuentran cada vez menos eco en la ciudadanía. //ELF

Publicado en: Entrevista, Politica Etiquetado como: Entrevista, Sixto Carrasco, sociólogo

Sociólogo Juan Claudio Reyes En La Fontana: «En la centroizquierda han aflorado los egoísmos»

marzo 4, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con este experto para que analizara cómo ve a Chile, a cinco meses de producido el estallido social.

Asimismo, se refierió al fenómeno de la desigualdad en el país, que explica e,n parte, la crisis, y plantea su pensamiento respecto de cómo se puede llegar a una salida para el conflicto.

Reyes es licenciado en Sociología de la Universidad de Chile. Lastarrino y cruzado, se considera progresista y liberal. Es consultor independiente en materias de desarrollo local y educación pública. También es asesor de la Bancada de Diputados DC y director de TEAM Consultores Asociados.

«El plebiscito, sobre la base del probable triunfo de la opción «Apruebo», es, esperemos, el inicio del camino pero, obviamente, ello no resuelve cuestiones que no requieren cambio constitucional», dijo sobre el proceso constituyente en curso.

También habló sobre los liderazgos de la Democracia Cristiana (DC) y el actuar del partido en estos tiempos de crisis y de la centro izquierda.

-Pasados ya 5 meses desde el estallido social, ¿Cómo evalúa la crisis, en cuanto a las causas del conflicto y su desarrollo hasta ahora?

-Las causas del conflicto permanecen intactas, pues no tienen que ver con algo circunstancial, sino con la estructura de un modelo socio económico, esencialmente inequitativo y, todas las respuestas, hasta aquí, apuntan a muy pequeñas respuestas a temas de mayor complejidad. No hay avances en justicia tributaria; los grandes grupos económicos siguen lucrando en términos abusivos, con las AFP, los bancos; las Isapres, etc.

Del mismo modo, el exiguo incremento del salario mínimo y de las pensiones más bajas, son solo paliativos de poca monta, que no debieran generar ninguna satisfacción a los millones de movilizados.

-¿Es la desigualdad el principal problema de Chile?

-Por cierto; es el país más desigual del mundo, entre los países de crecimiento medio, como lo ha señalado el Banco Mundial. Esto es lo que está en la base de la protesta social tan extendida y masiva, desde el 18 de octubre. Ello se fue anidando, durante 30 años, a partir de la frase maldita “la medida de lo posible”, que fue la renuncia a gobernar sobre la base de convicciones y, se sucumbió a administraciones que no se atrevieron a ir más allá de lo que “entregaban” los dueños del capital. Esa fue la causa profunda del descontento, que se fue anidando, durante tanto tiempo.

-¿Cómo cree que enfrentó la centroizquierda este fenómeno?

-En principio bien, en el sentido que apoyó las movilizaciones. Desgraciadamente, a la hora de construir propuestas unitarias, que permitieran a los movilizados confiar en una respuesta adecuada del sector, en la centroizquierda han aflorado los egoísmos, incluso al nivel de la pretensión de sacar dividendos de figuración personal, que resulta muy deleznable, dado la magnitud de la crisis.

– ¿Cómo evalúa a los liderazgos demócrata cristianos frente al estallido social?

-Habría que separar. La directiva DC ha sido errática y, desgraciadamente, ha permanecido en la conducta pre 18-O, en el sentido de presumir que, la búsqueda de acuerdos con el gobierno, perfila a la DC como un partido responsable, sin entender que ello es, exactamente, lo más repudiado por los chilenos, que esperan posturas consecuentes, con convicciones que se expresan con claridad, sin ambages.

Luego, como suele suceder, hay expresiones de algunos dirigentes de ese partido que han generado algunos espacios de claridad, en su discurso y su actuar. Probablemente el más claro a ese respecto sea el senador Huenchumilla, que ha puesto el acento en el error de la DC y la centro izquierda de permitir la construcción de una sociedad eminentemente inequitativa, desde la acción de los gobiernos y los partidos de la centro izquierda.

-¿Por dónde usted cree que vamos a llegar a una salida como país?, ¿Solo con la nueva constitución?, ¿Por dónde más?

-El plebiscito, sobre la base del probable triunfo de la opción «Apruebo», es, esperemos, el inicio del camino pero, obviamente, ello no resuelve cuestiones que no requieren cambio constitucional, como el incremento del salario mínimo; el mejoramiento sustantivo de las pensiones, que debiera ser igual al salario mínimo, como piso; planes de salud digna, asegurados para todos y educación gratuita y de calidad. Estas cuestiones están pendientes y, con una adecuada presión, por parte de los partidos de la centro izquierda y las organizaciones sociales, ello puede ser posible, antes de los 2 años que habrá que esperar por la nueva Constitución. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, Crisis en Chile, Crisis social, Entrevista, Juan Claudio Reyes, Proceso Constituyente, sociólogo

Sociólogo Juan Claudio Reyes, analiza lo que vive Chile: “La actual crisis es la gran crisis de la élite post dictadura»

enero 29, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El sociólogo de la Universidad de Chile Juan Claudio Reyes y militante de la Democracia Cristiana está preocupado de lo que va a ocurrir en nuestro país en el mes de marzo de cara a las anunciadas movilizaciones que ocurrirán en ese crucial mes del año.

Algunos ya hablan que al presidente Piñera se le «aparecerá rápidamente marzo» con el ingreso de los estudiantes secundarios y universitarios a sus clases, los pagos que se realizan en ese mes, el día de la Mujer del 8 de marzo y el debate político con el plebiscito a un mes y medio de su realización.

Y como analista de la realidad social plantea su tesis de lo que está ocurriendo y de lo que posiblemente ocurrirá.

-¿Era posible prever lo que pasó el 18 de octubre?

-Los sistemas sociales no son muy diferentes a otros sistemas. Es decir, resisten hasta una determinada presión y luego, igual que todos, explotan o se desintegran.

Por eso es que, a todos ellos, se les suele “hacer mantención” y, para ello están los especialistas. Nuestro problema es que los especialistas en la mantención del sistema social del país son, además, incumbentes en sus resultados y, desgraciadamente, la mayoría se acostumbró a administrar sus beneficios, ya no solo en términos políticos, sino que, en demasiados casos, desde el punto de vista de sus intereses económicos.

Entonces, no es tan cierto que “esto no se vio venir”; más bien, escuchando los aullidos del sistema, que generaba una situación de injusticia social abismante, prefirieron, como en el viejo cuento del avestruz, esconder la cabeza en la arena, para no mirar el desenlace, completamente previsible.

Esta es, por lo tanto, la gran crisis de la elite, no solo la económica, que nunca reacciona a tiempo. Aquí hubo una relación incestuosa, con la elite política, que actuaron con extrema irresponsabilidad.

-¿Qué rol cumple el gobierno en esta crisis?

-En principio, el gobierno es parte de la misma elite que desoyó los avisos provenientes de la realidad social.

Ahora, luego de eso, el gobierno ha sido absolutamente incapaz de generar las respuestas adecuadas a las necesidades legítimas planteadas por los movilizados y, en esa medida, es el principal responsable de lo que pueda ocurrir, a partir de marzo.

A esa fecha, el salario mínimo habrá tenido una muy modesta variación (de 240 mil pesos líquidos a 280 mil); la media de salarios (en 500 mil pesos) casi no habrá variado. Las pensiones de la inmensa mayoría permanecerán casi iguales, con anuncios para las próximas décadas (similar a lo que ofrecía José Piñera); las deudas del CAE permanecerán intocadas y, lo que es peor, el nivel de endeudamiento de las familias seguirá en niveles imposibles de pagar.

Como contrapartida de ello, no habrá reforma tributaria que haga que los más ricos paguen más; las utilidades de los Bancos seguirán creciendo; el negocio de las AFP no se habrá tocado y, como consecuencia del mal andar de la economía, anterior al 18 de octubre, más las consecuencias de las protestas, hará que aumenten los niveles de desempleo.

A nada de eso el gobierno está disponible para dar respuesta, ¿Por qué? Simplemente porque tienen, por una parte, un compromiso ideológico con el modelo y, por la otra, la elite de derecha está demasiado ligada a los intereses de la burguesía económica, lo que le impide llegar a acuerdos que afecten los intereses que para ellos son más decisivos, los económicos.

-¿Y la oposición?

-Veremos cuestiones diversas. La actual dividida oposición verá muy afectada su apreciación social y electoral. Deberán asumir parte del castigo por “no ver lo que se venía”. Concursarán movimientos nuevos pero, se verá favorecida por la mayor conexión temática con el sentimiento popular, lo que, probablemente, se exprese en un amplio triunfo de la opción por el cambio de la Constitución, elaborada por una Convención plenamente elegida.

Otra cosa es como se organice para la próxima elección de octubre. Dado su historial, es esperable que no de el ancho y, enfrente ese proceso sin acuerdos globales, lo que le volverá a dar algún aire a la derecha. Y, luego, empezará el proceso para enfrentar la elección presidencial y parlamentaria del próximo año.

Si la oposición hace las cosas, mínimamente bien, puede recuperar el gobierno, pero eso pasa, inevitablemente, por la construcción de una plataforma unitaria, lo que está, desagraciadamente, lejos de ocurrir.

-Y, ¿Qué pasa con la violencia?

Todas las sociedades, por muy ordenadas que sean, mantienen, de manera explícita, o en estado larvado, un cierto sustrato de violencia que, en determinadas condiciones, se expresa como hemos visto en estos meses.

No ha sido “puro lumpen”, ni menos “alienígenas organizados”, por más que el inexperto Ministro del Interior se haya comprado el famoso “informe big data”, que a todos les quema las manos y nadie lo asume.

Son fenómenos complejos. No es lo mismo el saqueo de bandas locales, con el ingreso a los supermercados de “delincuentes de ocasión”, que ven la posibilidad de un buen asado gratis o los pañales desechables para el mes, cuestiones que nunca han podido tener. Tampoco es lo mismo algunas expresiones, en la “primera línea”, de adolescentes, en número importante, ex Sename, que grupos con alto nivel de conciencia política, que se ubican en posiciones extra sistémicas o, incluso, de activos vinculados al narcotráfico, que prefiere a carabineros en Plaza de la Dignidad y no en las poblaciones que ellos controlan.

La carencia de inteligencia del estado no permite mirar estos elementos con seriedad y se asilan en una cierta “falta de condena” de algunos sectores, privilegiando solo los elementos de represión irracional de carabineros que no obedecen a ninguna autoridad civil, recreando los peores tiempos de la represión dictatorial, con efectos sobre las personas muy dramáticos, que ya convirtió al gobierno, en el más represivo y trasgresor de los Derechos Humanos, en períodos democráticos, en la historia del país.

Este es un tema muy delicado. Una policía militarizada y falta de control, unida a autoridades del gobierno interior, completamente faltos de personalidad y calificación, dirigidos por un Presidente ausente, es muy mal mix, para los dos años que quedan de administración.

-¿Y la DC?

-La historia moderna, de las transiciones, suele ser bastante cruel con los partidos que cumplen el rol de articulador del inicio de esos procesos. Chile no está siendo la excepción.

Adicionalmente, lo que se conoció como “centro político” desaparece en el mundo y, algunos dirigentes locales, que leen poco, creen que ahí se encuentra la fuente desde la cual beber, electoralmente, lo que es un error mayúsculo.

Las personas, especialmente los más jóvenes, se orientan más por temas que para las antiguas generaciones no eran prioritarios, como el medio ambiente, los estudios de pos grado o las libertades individuales, entendidas en su más amplia acepción.

A la DC, por su influencia católica y una cierta impronta conservadora, especialmente en su paso por los gobiernos pos dictadura, le ha costado mucho adaptarse y, probablemente no lo hará.

Pero eso no es un drama. Los partidos son esencialmente fungibles y, los que no saben interpretar los “signos de los tiempos”, tienden a desaparecer. Eso puede ocurrir en nuestra realidad, no solo con la Democracia Cristiana.

En este caso, ayuda una cierta degradación de su dirigencia, que ha abandonado los elementos de ideología que acompañaron a ese partido en su historia, introduciéndole una dosis de pragmatismo que, además equivocó los diagnósticos y apareció con compromisos con un gobierno que se desmoronaba, incluso antes del 18-O. Desgraciadamente, su institucionalidad superior porfía con seguir por el mismo caminos y, no hay masa crítica alternativa, como para forzar el cambio de rumbo.

-¿Para lo que viene, pesimista u optimista?

Muy optimista. Me gustan los procesos cuando las sociedades se plantean revisar su historia reciente y, me alienta, que el grito más compartido sea en contra de la inequidad y el abuso.

Desgraciadamente aún no se expresan movimientos sociales y políticos capaces de llevar esa demanda al ámbito institucional. Si no lo hacen los actuales actores, vendrán otros, pero en el mediano plazo es esperable que los elementos que marquen la relación entre los chilenos sean de más cooperación que competencia; más inclusión que segregación y, como aspiración de un sociólogo viejo, más encaminado hacia un sistema de mayor Justicia Social, que a uno del liberalismo despiadado que nos tragamos por más de 30 años.

Por Alfredo Peña R., de Cambio21.cl.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Cambio21.cl, Entrevista, Juan Claudio Reyes, sociólogo

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp