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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnista

El desplome

enero 24, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Myriam Verdugo

Consejera Nacional de la Democracia Cristiana 

El 18 de octubre no sólo se aparece en las peores pesadillas de Sebastián Piñera, sino en las de toda la clase política y empresarial en general, además de en las de otros integrantes del club que manda Chile desde tiempos inmemoriales: fuerzas armadas, poder judicial, carabineros, medios de comunicación, iglesia.

Para la elite fue tan brutal lo seguido a la acción de evadir, iniciada por estudiantes del Instituto Nacional y Liceo 1 de Niñas, que estos días sólo se ha consolidado con los duros porcentajes dados a conocer por lo que la clase política denomina, “la biblia”: la encuesta del Centro de estudios públicos, CEP.

Un seis por ciento de aprobación para Piñera, un tres por ciento para el parlamento y un dos por ciento para los partidos políticos, mismos actores que por estos días nos prodigan con una danza de acuerdos, leyes, proyectos, interpelaciones en las que parecen no darse cuenta que se hablan entre ellos y para ellos, no para el pueblo que desde el 18 de octubre los mantiene arrinconados y en estado de perplejidad.

Los primeros días, después del estallido, hubo un reconocimiento de las deudas que el país tiene con la gente. El 25 de octubre vimos y participamos de una de las más masivas manifestaciones en las calles de casi todo el país. Algunos dijeron “entendimos el mensaje”, otros se parapetaron en sus creencias y miedos, otros avalaron la represión brutal contra el pueblo organizado.

Los medios de comunicación descubrieron que el chileno/a medio/a piensa y sabe hablar de corrido.

Se movió levemente el cerco de la desinformación, de la protección mediática del sistema económico, social y cultural que se nos impuso en dictadura y que se “amononó” en la democracia representativa.

Pudimos oír a ciudadano/as que ya no contestaban con monosílabos; que no entregaban la repuesta políticamente correcta, sino que se atrevían a formular opiniones, elaborar argumentaciones claras contra el gobierno y la clase política; respecto del sistema previsional, de los bajos sueldos, de los costos abusivos de los telepeajes, de las deudas del CAE, de la mala atención en hospitales públicos, del precio de los medicamentos, de una justicia nada ciega que ve muy bien cómo está vestido y cuán rebosante es la billetera del acusado y de un largo etc.

Tan desconcertados estaban, que los medios de comunicación hicieron paneles con invitados más diversos, y, a la vez, más representativos del malestar ciudadano, de soluciones y respuestas alternativas; de personas que, ante la ausencia del Estado, idean, crean para salir adelante. En resumen, la pantalla se refrescó.

Pero la intensidad de las movilizaciones bajó en diciembre; se mantienen así en enero y, probablemente, desaparezcan en febrero: “ciclo”, que le llaman. Y eso fue suficiente para regresar a lo mismo.

Y la clase política y la élite volvieron a caminar a su ritmo, debatiéndose entre la mediocridad, la ignorancia, la estupidez.

Volvieron a las pantallas los mismos de siempre, en su mismo tono entre prepotente y agresivo, replicando de alguna manera el escenario vivido tras el triunfo del NO en 1988: “Chicos (estudiantes, sindicalistas, organizaciones sociales), gracias, ya hicieron lo suyo; ahora nos encargamos nosotros, los que sabemos, los ilustrados, los doctorados, los iluminados”. No entendieron nada y parece que se les olvidó el miedo que los impulsó al acuerdo del 15 de noviembre. Se les olvidó que, como a todo el mundo se nos “aparecerá marzo”.

Vivimos un desplome total de las instituciones, de la política, de la religión, de las fuerzas de resguardo del orden público, mientras esta clase dirigente sigue ebria de un poder y autoridad que ya no tiene, caminando, viviendo, respirando como si nada, hasta la estocada final, o hasta el hundimiento de la nave.

¿Qué queda?… Quiero creer que la esperanza. Esperanza de que seamos capaces de construir algo mejor. Pero esa esperanza sólo se sostendrá en la medida que, esta vez, la ciudadanía no se vaya para la casa; que esta vez nos mantengamos alertas, informados, pendientes de recordarle a una nueva clase política cuál es el origen de su autoridad y poder. Nosotros.

Publicado en: Columnas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, expresidenta de la DC, Myriam Verdugo

El Presidente ciego y sordo: Respondiendo a Piñera y su reforma previsional

enero 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal 

Abogado experto en temas de previsión social, y camarada DC. 

 

Sebastián Piñera no escucha al país ni ve la realidad de los pensionados. Este miércoles, en una cadena de radio y televisión dio a conocer la reforma previsional que él y su Gobierno, creen que es «la ideal» para los chilenos y chilenas.

Más del 80% rechaza el fracasado sistema de las AFP y las Compañías de Seguros y el insiste, inútilmente, en palabras vacías para engañar al pais:

1. Habla de aporte patronal del 6% pero dice de manera gradual, sin explicar el plazo. El proyecto actual en el Congreso establece una gradualidad de 8 años. Falsa solución.

2. La mitad de ese aporte será para las AFP, 180 millones de dólares mensuales. Más plata para sus dueños peores pensiones para los trabajadores.

Otros 180 millones serian para un nuevo órgano ,que se crearía por ley,lo que implica más de un año de debate, por lo menos.

3. Ofrece incrementos de 2 o 2,5 UF para quienes tengan cotizaciones por un número de años que la gran mayoría no tiene hoy y que será más difícil de alcanzar en el futuro.

4. No modifica las abusivas expectativas de vida que llegan a 110 años y que no reflejan la realidad, la gran mayoría no vive más de 85 años.

5.Hablar de nuevas empresas, como cooperativas, para ingresar al sistema, es demagogia pura. El sistema de AFP es el malo y por la otra , no puede cualquier empresa competir con gigantes de seguros internacionales;

HAY SOLUCIONES APROPIADAS REALES

Llegar a pensiones promedio superiores a 400 mil mensuales es posible con ese 6%, ya que con 1% se financia un seguro de longevidad a partir de los 85 años.

También alcanza ese 6% para crear Pensión Universal Básica para todos, actuales pensionados y futuros de un monto de $ 150.000 base.

Esa suma se agregaría los fondos que la persona afiliada reúna.

Piñera tampoco reconoce el derecho de los afiliados a decidir si se quedan en una AFP o cotizan en el IPS.

Piñera nada hace para eliminar la expropiación de un millón de dólares diarios que hacen las AFP de nuestros fondos.

En síntesis, los saqueadores de cuello y corbata son premiados por el gobierno.

Espero que la mayoría del Congreso, especialmente los que dicen ser oposición, rechacen estas pésimas opciones y apoyen la movilización pacífica en contra del sistema abusivo y fracasado.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Reforma a las pensiones, Ricardo Hormazábal

Herramientas de fiscalización parlamentaria

enero 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Iván Flores 

Diputado DC

Presidente de la Cámara de Diputados 

En los últimos días se ha criticado el uso de herramientas que dispone la Constitución para que la Cámara de Diputados pueda ejercer su rol fiscalizador. Algunos han señalado que es abuso, otros han dicho que se pierde tiempo legislativo en un momento en que Chile necesita cumplir con su tarea de manera eficiente, otros más avezados han dicho que con el uso de estas herramientas se le niega «la sal y el agua» al Gobierno y tal vez otros pensarán que no sirve para nada. Lo concreto es que la Constitución política de la República le permite a la Cámara ser la única institución que puede fiscalizar los actos de Gobierno realizados por sus funcionarios.

Primera instancia son los oficios de fiscalización utilizados con mayor frecuencia por parlamentarios. La interpelación, que no es otra cosa que convocar a una autoridad para que conteste preguntas relacionadas con su cartera que anticipadamente le hacen llegar los parlamentarios interpeladores. Es así como la autoridad citada tiene la obligación de contestar estas materias y otras que quisiera informar, y este escenario lo considero de alta utilidad, ya que permite informar a la comunidad y a los parlamentarios.

Nuestra Cámara de Diputados tiene una de las más altas proporciones en Latinoamérica de parlamentarios profesionales expertos en las 25 distintas áreas de comisiones técnicas especializadas. Por tanto, no hay que tener miedo a las interpelaciones, es una práctica frecuente para que los Ministros informen a la Cámara y a Chile asuntos de su cartera.

Existe también – más esporádico- como herramienta ultima de fiscalización y censura, la Acusación Constitucional y esto ocurre cuando una alta autoridad comete faltas a las obligaciones que la propia Constitución exige. Así un grupo de parlamentarios puede concurrir a la realización de una Acusación Constitucional.

En este escenario, si bien no es un acontecimiento frecuente, las cuatro interpelaciones que van a ser desarrolladas en los próximos días no deberían ser vistas como una pérdida de tiempo del trabajo legislativo, sino que como oportunidad para que los ministros informen de lo que se está haciendo como respuesta a la demanda social.

Por otro lado, hemos tomado la precaución que estas sesiones especiales sean realizadas en un horario distinto al que ocupa el debate legislativo…Así, no hay que tener miedo a la fiscalización ni a las herramientas que la propia Constitución establece, decir lo contrario es manifestar una molestia por temores infundados.

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2020, el paraíso soñado

diciembre 29, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala

Periodista de CNN Chile 

Se acabó el tiempo del paraíso soñado”, cantó alguna vez Aparato Raro. Una frase que calza perfecto con el año que comienza. Porque 2020 alguna vez fue ese paraíso soñado.

En 2020, Chile sería un país desarrollado, nos dijo el entonces ministro de Hacienda Andrés Velasco en 2007. En 2020, los chilenos se pensionarían con el 100% de su sueldo, nos explicó la Asociación de AFP en 2000.

Examinemos esas promesas, a solo horas de que se puedan declarar oficialmente fallidas.

El pronóstico de Velasco fue uno más de una larga serie. Ya en 1984, la dictadura proclamaba que estábamos a las puertas del desarrollo. Luego, ministros y presidentes movieron el paraíso soñado para 2000, 2010, 2015, 2018, 2020, 2025 y por última vez -lo dijo el Presidente Piñera el año pasado- para 2030.

“Si seguimos creciendo a esta velocidad, el año 2020 alcanzaremos los ingresos de un país, por ejemplo, como Portugal. Entonces podremos decir que somos desarrollados”, decía Velasco.

La Asociación de AFP basaba su cálculo en que los fondos tendrían una rentabilidad de entre 6 y 7%, “que es la pronosticada por expertos del sistema para Chile”, decían.

Las trampas son parecidas. Primero, suponer que el futuro se mueve en línea recta, y que tanto el crecimiento gracias al modelo extractivista como las altas rentabilidades de los 80 y 90 podían proyectarse hasta el infinito sin reformas profundas.

Y segundo, reducir la compleja realidad a un solo número, sin entender que un sistema previsional moderno depende de una serie de factores más allá de la rentabilidad (tasas de cotización, esperanza de vida, ahorro colectivo, solidaridad).

Menos, que el desarrollo no es solo un asunto de “ingresos”, sino también de otras variables, como la igualdad, la cohesión social o la complejidad de la economía.

Sí, el PIB per cápita de Catar, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait es mayor que el de Suecia, Suiza, Canadá o Alemania, pero sería absurdo sostener que son por ello sociedades más desarrolladas. Tener un país desigual que vende materias primas no es sinónimo de desarrollo.

Nuestro 2020 tiene su espejo histórico, hace justo un siglo. Estas trampas no son nuevas; estas cegueras sobre el futuro son apenas el eco de otras.

La república parlamentaria nació en 1891, tras el trauma de la Guerra Civil. Nuestra república contemporánea nació en 1990, tras el trauma de la dictadura. Ambas crecieron al abrigo de una economía monoexportadora (salitre antes; cobre ahora) que deja enormes rentas en manos de unos pocos. Cómodas en ese arreglo, ambas oligarquías se resistieron a evolucionar junto a las sociedades que gobernaban, permaneciendo como circuitos de poder cerrados, con relaciones espurias entre el poder político y económico.

“El presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen la intranquilidad. En una palabra: ¿Progresamos?”, se preguntaba hace 100 años Enrique Mac Iver, una de las voces lúcidas que interpelaban a una dirigencia autocomplaciente.

La irrupción de la clase obrera, presa de la miseria y la insalubridad, pero cada vez más organizada en ciudades y salitreras, fue enfrentada con indiferencia por la oligarquía. “De problemas sociales no se hablaba”, advertía el historiador Guillermo Subercaseux.

La respuesta a la agitación social fue la represión, como en la huelga de la carne y la matanza de la Escuela Santa María. La tensión subió hasta 1920, con la elección del populista Arturo Alessandri, quien proponía impuestos directos y reformas sociales. Pero la institucionalidad fue incapaz de canalizar el cambio, desatando una larga crisis: la caída de la república parlamentaria, golpes y revueltas militares, la Constitución de 1925, la dictadura de Ibáñez, experimentos exóticos como los 12 días de “República Socialista”, el regreso de Alessandri y la Masacre del Seguro Obrero.

Un siglo después, nuestra “cuestión social” es distinta: ahora se trata de la irrupción de una clase media con acceso al consumo y a la educación superior, organizada espontáneamente en torno a redes virtuales. Pero el quid del asunto se repite: una clase dirigente demasiado cerrada en su composición, demasiado estrecha en su mirada del país, demasiado cómoda en la repartición de rentas que dependen de la extracción y no de la innovación.

Y por eso su respuesta ante el desafío social que se incubó por años fue, de nuevo, una mezcla de impericia, frivolidad y represión.

“Los poderosos siempre buscan el control total del gobierno, menoscabando el progreso social en favor de su codicia”, advierte el execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional Simon Johnson. “Contrólelos mediante una democracia efectiva o verá cómo fracasa su país”, concluye.

Ahora que llegamos a 2020 y constatamos que ese paraíso soñado ya no existe, es el momento: o construimos esa democracia efectiva o vemos cómo la advertencia de Johnson se convierte en realidad.

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De qué estamos hablando

diciembre 22, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala 

Periodista de CNN Chile

Bastó que, en una entrevista radial, la periodista Verónica Franco preguntara al Presidente Piñera por un “cambio de modelo” para provocar este monólogo:

Si usted cuando me habla de cambio de modelo está pensando en el modelo venezolano…

No…

… donde destruyeron la democracia…

-No…

-… donde atropellan los derechos humanos todos los santos días, donde tienen al pueblo entero condenado a la muerte por hambre o por falta de medicamentos…

-… Es que no es dicotómico, Presidente…

-Entonces cuando hablamos de cambio de modelo, yo quiero decir, ¿de qué estamos hablando?

Le dicen “cambio de modelo” y él escucha “Venezuela”. El abismo entre la burbuja presidencial y el resto del país es enorme.

Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Ni en las protestas abundan las banderas venezolanas, ni en la consulta de los municipios los ciudadanos votaron por un régimen chavista, ni en ninguna encuesta seria los chilenos piden convertirse en Chilezuela. Esa fantasía sólo existe en las mentes de un puñado de extremistas de izquierda y derecha (algunos, lamentablemente, muy escuchados en La Moneda).

Lo que los chilenos exigen se parece mucho más a cualquier informe de organismos internacionales capitalistas que a alguna asamblea revolucionaria.

La calle y la OCDE hablan a coro. Veamos.

Más del 94% de los 2 millones y medio de votantes de la consulta ciudadana está a favor de un IVA menor para productos de primera necesidad. Coinciden en ello con una de las principales críticas de la OCDE a nuestro país: que nuestro sistema tributario está patas para arriba. Se basa en impuestos al consumo, que golpean a los más pobres, y no en los tributos a la riqueza. Chile recauda el 41% de sus impuestos a través del IVA, contra apenas el 20% de promedio en la OCDE. Por eso, el organismo nos recomienda “incrementar impuestos ambientales, sobre la propiedad y a la renta para aumentar la equidad y estimular el crecimiento”.

Un modelo en que paguen más, no los que compran pan o leche, sino los que más contaminan, más ganan y más tienen. De eso estamos hablando.

La calle también exige frenar la destrucción del medio ambiente y los efectos de la privatización del agua. En la consulta municipal de Coquimbo, 90% apoyó que el agua sea pública.

Pues bien, según la Cepal, somos el país OCDE que menos invierte en proteger el medio ambiente: 0,1% del PIB. Y la OCDE advierte que en Chile “la contaminación atmosférica de las zonas urbanas es permanentemente alta, el agua es escasa y está contaminada, se está perdiendo hábitat y existe gran vulnerabilidad al cambio climático”. Por eso, el club de los países desarrollados nos exige tipificar el delito ambiental, con penas de cárcel efectiva.

Un modelo que cuide medio ambiente y castigue a los que lo destruyen. De eso estamos hablando.

“Mejorar las pensiones” es la primera prioridad de los chilenos según la consulta municipal. Nuestra tasa de reemplazo (la jubilación comparada con los últimos sueldos) es de 33,5% en los hombres y de 30,3% en las mujeres, la mitad del promedio OCDE (63%).

El Centro Internacional para la Gestión de Pensiones advierte que “la crisis de las pensiones chilenas no se puede resolver dentro de los límites del sistema actual” y que es necesario crear un “tercer pilar” (junto al ahorro individual y las pensiones solidarias) que “incluya elementos colectivos para mitigar riesgos entre generaciones”.

Un modelo de pensiones mixto y sustentable. De eso estamos hablando.

El 97,4% de los votantes en la consulta apoya sanciones más duras para la corrupción. Un informe de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), recomienda lo mismo: la pena máxima para el uso de información privilegiada hoy es una multa de hasta $420 millones, sin cárcel efectiva. En Estados Unidos o Corea del Sur, esos delitos suponen hasta 20 años de prisión.

Un modelo que se tome la libre competencia en serio y, por lo tanto, castigue a quienes hacen trampa. De eso estamos hablando.

La crítica al sistema extractivista se da por igual en cabildos, organizaciones sociales y en la academia. “Chile debe diversificar su economía hacia actividades no relacionadas con los recursos naturales. La economía sigue siendo muy dependiente del cobre (…) los bajos niveles de inversión en innovación e investigación y desarrollo (I+D) frenan la productividad”, dice la OCDE.

Un modelo que no se base en extraer piedras, sino en generar conocimiento e innovación, saliendo de nuestro vergonzoso puesto de colistas de la OCDE en I+D. De eso estamos hablando.

Quien mejor resume el desafío de Chile es el físico César Hidalgo, cocreador del Índice de Complejidad Económica, un ranking en que llevamos 40 años estancados (en 1980 éramos 61º; hoy somos 60º). Los datos del índice demuestran que crecimiento e igualdad no son metas contradictorias: ambas dependen de que Chile se vuelva más complejo y deje atrás “una economía primitiva y estática”, dice Hidalgo.

Ya lo hicieron en su momento países que eran más pobres que nosotros, como Corea o Singapur: pasar de un modelo básico, extractivista y vertical, que ya dio todo lo que podía dar, a uno basado en la innovación y el conocimiento.

Presidente: de eso estamos hablando.

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El desafío de los Derechos Humanos en Chile

diciembre 16, 2019 by Admin Istrador 1 comentario

La firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, se ha transformado en un gran paso para la humanidad, al establecer los principios base del respeto a las personas, acordado entre las naciones firmantes en el contexto de las masacres de millones de seres humanos que dejaron las dos guerras mundiales y las dictaduras totalitarias.

Por Eduardo Reveco, ingeniero, ex director del Centro de Integración y Desarrollo Social

Para nuestra Nación es un tema tremendamente sensible, luego de las violaciones a los DDHH ocurridas en la dictadura de Pinochet y cuyo fantasma revive con fuerza al ver la represión al pueblo mapuche, el asesinato de Camilo Catrillanca y la durísima represión ejercida en las movilizaciones sociales que se han dado a partir del 18 de Octubre que dejó a 240 jóvenes con lesiones oculares y algunos con perdida de la visión completa, represión que significó muertes, violaciones, torturas y seguimientos.

En este terrible escenario se puso a prueba al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH, que cimplió, vosibilizando esos delitos con una labor encomiable y valiente.

A más de un mes del estallido social, nos queda claro que las isntituciones tienen mucho por mejorar. No puede ser, ver declaraciones deliberantes de las FFAA y de Orden frente a las querellas y denuncias que se le imputan, no puede ser, las fuerzas de orden deben mejorar o reformularse urgentemente.

En este esfuerzo el INDH debe involucrarse con un firme rol fiscalizador para detectar debilidades y faltas e ir ajustando preventivamente el proceder de las policías. No podemos esperar encontrarnos en las manifestaciones legitimas y pacíficas con jóvenes con graves lesiones oculares y perdidas de visión, producto de balines que eran más acero que caucho y desligar responsabilidades en los proveedores, y que decir del uso en los guanacos de agua con químicos que queman la piel. Además, nos encontramos con el incumplimiento de los protocolos y la tremenda falta de criterio al reprimir durante las marchas pacíficas, lo peor, estaba escrito y eran de público conocimiento.

El INDH hace la diferencia de cuando luchabamos contra la dictadura, en donde no existía institución estatal que velara por el respeto nuestros derechos fundamentales, por lo que esperamos de esta institución acciones proactivas y no sólo reactivas, partiendo por la revisión permanente de los protocolos de las fuerzas de orden detectando falencias, corrigiéndolas y redefiniendo el rol de estas hasta tener un ente policial realmente ajustado a las exigencias democráticas.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Crisis en Chile, Derechos Humanos, Eduardo Reveco, INDH, Instituto Nacional de Derechos Humanos, Sergio Micco

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