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A reconstruir la centroizquierda

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Columnista

A propósito de… El tiempo de un Acuerdo Nacional

marzo 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

 

 

Por Ernesto Moreno

Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile

El reciente documento suscrito por diversos miembros de partidos y movimientos políticos, así como del mundo independiente, denominado “El tiempo de un Acuerdo Nacional”, ha dado lugar a numerosas y justificadas reacciones.

En lo particular, soy de aquellos que en un primer momento expresé mi opinión vía WhatsApp, con todas las limitaciones que supone una respuesta inmediata y por ese medio. Sin embargo, creo que esta tribuna permite explayarse algo más sobre el tema.

Más allá del legítimo derecho de todos a dar su opinión, en lo fundamental y para decirlo en una palabra, me parece un texto muy poco feliz. Esto, por varias razones.

En primer lugar y considerando las características de la mayoría de los que firman, se olvida, con atisbos de irresponsabilidad, que la significación e interpretación de un escrito público es inseparable de las circunstancias, momentos y ámbito en el que se da a conocer.

Desde Aristóteles sabemos que “la comunicación es la búsqueda por todos los medios de persuadir”, es decir, de lograr convencer a los otros de nuestra opinión. El contexto y circunstancias en que se da a conocer la carta que analizamos, refuerza aún más sus inevitables efectos y consecuencias, las que están muy lejos de ser neutras o asépticas.

Es por ello que resulta incomprensible y cuestionable que los que suscriben el texto en comento (en su casi totalidad militantes o simpatizantes de partidos de oposición) hablen “de los 14,7 millones de chilenos habilitados para votar y de que tenemos la última palabra”, sin ningún pronunciamiento y menos llamado explícito a votar por el Apruebo.

No es mera casualidad y tiene estrecha relación con lo que estamos señalando, que haya sido Andrés Allamand, opositor acérrimo y emblemático del proceso constituyente , uno de los primeros en celebrar entusiastamente este documento, seguido posteriormente por la Moneda.

En segundo lugar, y con el mayor respeto, me parece que los tres puntos que se señalan ni más ni menos como aquellos que sustentarían el Acuerdo, son sorprendentemente insuficientes.

Para establecer un acuerdo, no basta solamente señalar las malas condiciones económicas y sociales de los sectores vulnerables, los abusos, las demandas sociales insatisfechas y hacer mención al pasar de un par de reformas.

Es imprescindible hablar e identificar las causas estructurales de estas situaciones las que están directamente relacionadas con un modelo socio-económico provisto de una lógica empresarial, propietarista y meritocrática (esta última engañadora y frustrante), a lo que se añade la hegemonía cultural neo-liberal.

Es este modelo el que ha llevado a Chile a los niveles agresivos de desigualdad y concentración de la riqueza que nos han hecho “famosos” en el mundo.

Sobre estas consideraciones, nada relevante ni concreto dice el documento, lo que metodológicamente es preocupante, porque si este diagnóstico no está claro, las propuestas muy probablemente tendrán un sabor a “gatopardismo”.

Asimismo, volver a la majadería de que el crecimiento económico y la solidez de la economía, como tales, nos darán mayor bienestar y seguridad social, implica desconocer lo que ha ocurrido en nuestro país las últimas décadas y no considerar lo que está pasando en el mundo con la desigualdad entre países y dentro de los países, como resultado de la depredación de la política por parte de la economía capitalista.

Recientemente, Thomas Piketttty, después de una investigación histórica acerca de la desigualdad en el mundo, ha concluido que ésta no es principalmente económica, sino ideológica y política.

Detrás de cada visión y opción por tal o cual economía, rol del mercado, del Estado, del capital, de la propiedad y/o de la justicia, hay relaciones de poder ideológicas y políticas entre los diferentes grupos y discursos.

Muchos en Chile han querido taparlo o negarlo, pero esto ha estado presente en nuestra sociedad desde hace ya algún tiempo.

Lo cierto es que no habrá paz en el país, si no transformamos profundamente el sistema socio-económico actual por uno más equitativo y ecológicamente amigable.

En tercer lugar, es indiscutible que no solo los firmantes sino más del 90% de los chilenos han rechazado en las encuestas o a través de declaraciones, la violencia desproporcionada que pequeños grupos han desatado, perjudicando severamente a trabajadores y familias, que por lo demás están con el movimiento social.

No obstante, quedarse solo con la estigmatización de la violencia, sin intentar entender sus motivaciones y causas, equivale a no haber asumido suficientemente la profundidad y radicalidad de lo que estamos viviendo. Hace ya más de 50 años que los obispos latinoamericanos en Medellín hablaron y denunciaron la violencia institucionalizada, la que ellos vinculaban con la injusticia social. Esto no ha sido ajeno a nuestra realidad en pleno siglo XXI.

Pero, lo más llamativo en este punto es que, a propósito del lugar central que se le da a la violencia en el escrito, paradojal y curiosamente no se hace mención alguna y de manera explícita, a la responsabilidad que le cabe al gobierno, dada su ineptitud, frente a la crisis del Estado de derecho. Asimismo, el texto evidencia un tratamiento más que tibio sobre las violaciones a los derechos humanos que han tenido lugar.

Es muy triste y lamentable constatar cómo, en los hechos y expresándolo inequívocamente a comienzos del punto 2, el documento se suma a la tesis del terror del gobierno, según la cual, la violencia “podría complotar” contra el plebiscito.

Finalmente, es preciso tener presente que los momentos y la situación del Chile 2020 son muy diferentes al de fines de los 80 y al mismo tiempo reafirmar que los consensos son tolerables hasta que uno no hipoteca o transa valores fundamentales en los que cree y/o no termina por adaptarse a situaciones de franca injusticia social.

Los signos de los tiempos nos impelen, no a manipular o negar las diferencias sobre los proyectos de país, sino a objetivarlas y a solventarlas a través de una democracia participativa y transparente.

En esto, el aprobar una nueva Constitución y con la opción convención constitucional, es un paso imprescindible.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, Acuerdo nacional, columna, Columnista, Ernesto Moreno

Entre acuerdos nacionales y humoristas llorones

febrero 27, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

«Ellos están preparando

una fiesta a su retorno

ya nos dieron un suspiro

pero ahora han de quitarlo

No los dejes gobernar

no le entregues el poder

Tras su rostro de bondad

un infierno has de encontrar de seguro» .

(Tata Barahona-No le entregues el poder)

Por Mario Peñaillo Acevedo 

Hay gente a la cual le gusta figurar.

Algunos van a llorar a un festival mediocre y venido a menos, otros hacen cartas donde pretenden hablar desde un púlpito al pueblo de Chile como si fueran dueños de la verdad y cuidadores de las tablas de la ley.

Hablan y escriben con arrogancia y ceguera. Se ponen del lado de un Gobierno que no escucha, que viola sistemáticamente los derechos humanos y que no ha sido capaz después de tres meses de hacer los cambios profundos y amplios que la ciudadanía pide.

Hablan y escriben desde sus cómodas oficinas con grandes ventanales, con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, mientras en las poblaciones el pan sigue subiendo, el invierno se enfrenta a punta de parafina y las pensiones de las viejas y los viejos apenas alcanzan para remedios.

Hablan y escriben fijando posición de al lado de aquellos que no quieren cambios ni respuestas al pueblo chileno, que temen la movilización social, la organización popular, los colores, las palabras al viento, los murales y rallados. Prefieren el orden de los cementerios y la calma que no resuelve nada.

Hablan y escriben siendo benevolentes con los grandes intereses del capital, con aquellos que explotan y abusan del trabajador y trabajadora chilena. Que van a entender lo que es andar horas y horas en una micro o que se tiene que vivir con trescientos mil pesos al mes, o que hay que levantarse a las seis de la mañana para ir a buscar una hora al consultorio.

Ni una palabra a los abusos, violencia y muerte vividos por tantos y tantos estos meses. Ni una condena, ni una miserable expresión de “empatía” con quienes han sufrido el dolor y la tortura.

Para que decir si hay una palabra para el momento histórico que vive Chile, los chilenos, la patria que tanto dicen cuidar. No dicen nada. No rechazan, ni aprueban, solo buscan que el orden y los consensos vuelvan a reinar. Su silencio es demoledor y deja clara las cosas. Temen a la violencia, pero sólo a un tipo de ella. Nada que decir de lo violento que es la colusión, la falta de justicia o la desigualdad.

Así están las cosas. Son ellos y nosotros.

En distintas veredas, en distintos mundos.

Una carta que sólo es escuchada por un gobierno desgastado, sin conducción, con un claro problema de legitimidad y con una condena internacional por las violaciones a los derechos humanos que miles de chilenos y chilenas han vivido este último tiempo.

Una carta que nada tiene que ver con Kramer o Mon Laferte o incluso con Javiera Contador, y que mas se acerca al humorista machista y patriarcal que a punta de llantos fingidos y arrepentimientos de media tinta consiguió salir ileso de las fauces del monstruo de Viña.

Una carta, que solo es para ellos.

Mientras ellos seguirán anhelando “Morande con Compañía” o “Sábados gigantes” nosotros seguiremos bailando en las calles, llevando banderas y pañuelos, saltando y cantando “El baile de los que sobran” y “Mi buen amor”.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Columnista, Mario Peñailillo Acevedo

Una “Quijote sin manchas”, breve trayectoria de M. Antonieta Escobar Silva (DC)

febrero 26, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

«El necesario reconocimiento a quienes se han jugado siempre por los trabajadores, es un gesto que debe ser reconocido; en esta columna Jorge Consales nos invita a conocer a esta gran dirigente gremial Maria Antonieta Escobar», dice el columnista En La Fontana. 

Por Jorge Consales 

Vicepresidente de la Anef

Hoy me encontré con la Toña o la Negra, como la llaman sus amigos y conversando le pregunte por su vida, nos entusiasmamos comentando sus vivencias, muchas de ellas compartidas. Una larga pero a veces desconocida trayectoria sindical y la escribí para contársela.

De Familia Obrera en la población José María Caro, militante DC desde los 15 Años. Trabajó cuidando los hijos de una vecina, luego en una panadería y en el casino de ENDESA donde la despidieron por alegadora y “comunista”.

El año 1980 entró a trabajar en el antiguo Burger Inn, fue delegada sindical y asistía a reuniones de la “CTGACH” (Confederación de Trabajadores Gastronómicos de Chile), se integró a secretaria de la mujer de esa confederación que estaba afiliada a la Coordinadora Nacional Sindical (CNS), presidida por Manuel Bustos y fue parte del Departamento de la Mujer a cargo de la recordada dirigente María Rosas.

Con 28 años de edad, vivió a fondo la época de la resistencia a la dictadura y por la recuperación de la democracia, participo en marchas, paros y protestas nacionales, siendo muchas veces golpeada y detenida. Recuperada la Democracia, fue presidenta de la CUT Provincial Santiago Centro y Consejera Nacional de esa Central. El año 1994 ingresa al MINSAL y en la actual SEREMI Metropolitana de Salud es dirigente de la Asociación de Funcionarios y de la Federación de Asociaciones de la Salud Publica “FEDASAP”.

Desde 1986 que está ligada al frente de trabajadores DC siendo consejera nacional y miembro de su mesa nacional, elegida este año en la lista que encabezó Flavio Garrido, es hoy la Secretaria Nacional de este frente funcional.

No es fácil resumir una vida, menos de quien ha entregado más de 40 años a la actividad sindical y a la lucha social y política, pero sea esta nota nota un sencillo homenaje para esta gran amiga que como muchos otros dirigentes, han estado en la “primera línea” y que siendo un aporte fundamental para la lucha social en nuestro país, no son mencionados y reconocidos como lo merecen.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Columnista, Jorge Consales

Por qué los presidentes no pagan contribuciones de bienes raíces

febrero 25, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Está claro entonces, con esta evidencia, quea los políticos, de ambos bandos, quienes han ejercido el importante y honorífico cargo público de Presidente de la República, con el conocido ardid de no solicitar la recepción final de sus viviendas de placer que tienen en los sectores rurales o agrícolas, evitan pagar ese impuesto territorial, pues el Servicio de Impuestos Internos (SII) catastra para establecer el avalúo fiscal y dicho impuesto, para este tipo de inmuebles, solo los que le son informados por las municipalidades y los conservadores de bienes raíces. Si no tienen recepción final, en la práctica son viviendas que no existen.

Por Patricio Herman 

En ocasiones anteriores nos hemos referido a la casa de veraneo ilegal, construida a fines de la dictadura de Pinochet, que tiene el presidente Sebastián Piñera en el lago Caburgua, por la cual durante 30 años pagó a la Tesorería General de la República, conforme al avalúo fiscal determinado por el Servicio de Impuestos Internos, una insignificante y burlesca suma de dinero asociada solo al terreno rural en donde está emplazada la vivienda. Lo anterior porque ese inmueble no contaba con la correspondiente recepción final de la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Pucón.

Para producir un “justo” empate, unos políticos de derecha denunciaron en la Justicia que la casa de veraneo de Michelle Bachelet, en la misma zona rural de la Araucanía tampoco pagaba ese impuesto territorial, asunto muy difundido por la prensa, aunque sabemos que, por el apremio del juzgado de Policía Local de Cunco, 9ª Región, la ex presidenta finalmente pagó su deuda.

Lo que han hecho ambos políticos es obsceno, pues ellos que fueron elegidos por el pueblo para desempeñarse en la más alta magistratura del país han debido dar el ejemplo en probidad, ética y cumplimiento de sus obligaciones tributarias. A esta fecha debemos entender que Piñera también se puso al día en su obligación tributaria y que nunca más repetirán esas malas prácticasque erosionan nuestro Estado Democrático de Derecho.

Ahora bien, recientemente Ciperchile publicó el reportaje “Ex presidente Lagos y senador Lagos Weber no pagan contribuciones por sus casas en Caleu”, ver link

Aunque el reportaje de Ciperchile no lo dice, desde el año 1997 el sector de Caleu, Provincia de Chacabuco, es parte integrante de las áreas restringidas o excluidas al desarrollo urbano definidas en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) y en ese sector rural están vigentes las siguientes normas:

a) Área de preservación ecológica

Artículo 8.3.1.1 PRMS

En estas áreas se permitirá el desarrollo de actividades que aseguren la permanencia de los valores naturales, restringiéndose su uso a los fines: científico, cultural, educativo, recreacional, deportivo y turístico, con las instalaciones y/o edificaciones mínimas e indispensables para su habilitación.

b) Área de interés agropecuario exclusivo

Artículo 8.3.2.1 PRMS

Corresponden a aquellas áreas con uso agropecuario, cuyo suelo y capacidad de uso agrícola debe ser preservado. En estas áreas, en conjunto con las actividades agropecuarias, se podrá autorizar la instalación de agroindustrias que procesen productos frescos, previo informe favorable de los organismos, instituciones y servicios que corresponda.

Según Ciperchile la casa de placer de Lagos padre en un terreno de 5,85 hectáreas, fue construida antes del año 1997, por lo tanto la restricción aludida no operaba en su caso, aunque sí era exigible la recepción final que nunca se obtuvo. Por el contrario la vivienda de Lagos hijo no se podía construir.

Está claro entonces, con esta evidencia, quea los políticos, de ambos bandos, quienes han ejercido el importante y honorífico cargo público de Presidente de la República, con el conocido ardid de no solicitar la recepción final de sus viviendas de placer que tienen en los sectores rurales o agrícolas, evitan pagar ese impuesto territorial, pues el Servicio de Impuestos Internos (SII) catastra para establecer el avalúo fiscal y dicho impuesto, para este tipo de inmuebles, solo los que le son informados por las municipalidades y los conservadores de bienes raíces. Si no tienen recepción final, en la práctica son viviendas que no existen.

Sobre lo inmediatamente anterior, debemos dejar en claro que todos aquellos que, por falta de suficiente capital, tienen que recurrir al sistema bancario solicitando créditos hipotecarios para comprar sus casas, nunca dejarán de pagar las contribuciones de bienes raíces por la sencilla y elemental razón de que los bancos prestamistas, para iniciar la tramitación de esos créditos, exigen todos los permisos municipales de las viviendas y la plata se le entrega al vendedor una vez que sus abogados realizan unos acabados estudios de títulos. Las constructoras e inmobiliarias que venden en el mercado se comprometen ante los bancos que todos los permisos municipales existen, pues en sentido contrario las instituciones financieras no cursan los créditos.

En cambio, todos aquellos que edifican sin recurrir a los bancos, sobre todo viviendas unifamiliares de placer en sectores rurales, aprovechando el desorden institucionalizado, se pueden dar el lujo de omitir el permiso de edificación y la recepción final de la obra, con lo cual se produce una situación muy desigual. En efecto, se da la paradoja de que los que tienen dinero para pagar al contado pueden hacer trampas engañando al Estado, en cambio la inmensa mayoría de los chilenos que obligatoriamente tienen que financiar las compras de viviendas con créditos bancarios no pueden dejar de pagar las contribuciones, pues el SII ya las tendrán catastradas y por ende, con los permisos municipales de rigor.

Por último, tal como lo hemos dicho en columnas anteriores, la ley de Vivienda y Urbanismo impide la construcción de estas viviendas de veraneo en los sectores rurales, admitiéndose solo las del dueño y sus trabajadores de una actividad agrícola o las necesarias para complementar fines industriales, como también las requeridas para habilitar un balneario o campamento turístico.

Ahora esperamos que nuestros queridos políticos se pongan a la altura de las circunstancias para que nunca más se repitan este tipo de pillerías, más aún si este columnista, cuando correspondía, votó por Lagos y Bachelet.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnista, Patricio Herman

Para salir de la crisis

febrero 21, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Martner

El gobierno y el ministro del Interior Blumel se querellan contra personas que emiten opiniones de extrema izquierda, pero no por la compra de AK 47 por gente de derecha.

¿Dónde quedó en este caso la condena de la violencia? Elocuente silencio de la derecha, que emplaza a medio mundo todo el día exigiendo esa condena cuando se trata de destrucciones urbanas y piedrazos a la policía por pequeños grupos, desgraciadamente a la deriva y sin proyecto, a los que se quiere asimilar la legítima protesta popular masiva, que es otra cosa muy distinta.

En eso está Chile, avanzando día a día a un Estado policial con una jerarquía de Carabineros que no se concentra en controlar como corresponde a los que delinquen, trafican o saquean sino en reprimir manifestaciones de protesta, empujada por autoridades divididas e incompetentes que sólo se cohesionan en su temor al movimiento social.

Y con una mayoría en la derecha que no quiere una Constitución que exprese la soberanía popular y con una minoría de este sector dispuesta a discutir una nueva Constitución (para eso dispone, en todo caso, del candado de los dos tercios) que apenas se expresa por imposición de la derecha dura y unos ministros que insólitamente no pueden hablar del tema.

El país tiene que volver a ser gobernado. En abril, es fundamental una gran movilización por el Apruebo. Luego, el gobierno debe asumir de una vez la voluntad popular y llamar a discutir con amplitud y de inmediato un nuevo pacto social de largo plazo como sustrato de la nueva Constitución.

Si no está dispuesto a hacerlo y su único proyecto de país sigue siendo mantener el dominio oligárquico del 1%, no le quedará sino adelantar las elecciones presidenciales y parlamentarias para que el país salga de la crisis democráticamente con autoridades que gocen de una nueva legitimidad.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, Carta fundamental, carta magna, columna, Columnista, Crisis en Chile, Gonzalo Martner

El que condena pasa

febrero 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Fernando Atria

Abogado constitucionalista

Predeciblemente, el tema de “la violencia” es hoy un arma arrojadiza, usada por la derecha contra la oposición. La acusación no es que ésta dirige las protestas (aunque algunos han llegado cerca de decir esto): es que no la condenan de modo “suficientemente categórico”. Es que hoy se exige de cada uno una condena, y se atribuye a la respuesta un grado de intensidad. Solo los que condenan con el grado máximo de intensidad pasan. Los demás son cómplices.

Esto no es razonable. La alteración del orden público que ya ha durado cuatro meses no se explica como una suma de hechos individuales en las calles. Es el resultado de un proceso lento pero persistente de deslegitimación institucional, un proceso que, aunque era notorio, fue ignorado. Hasta que el 18 de octubre “estalló”.

¿Quiénes son responsables de la violencia que se ha producido en el contexto de este “estallido”? Es claro que en sentido jurídico, el responsable de cada saqueo, de cada incendio, de cada acto de brutalidad policial, etc. es quien lo perpetra. Pero es igualmente claro que esa discusión debe darse en tribunales. La discusión pública, por su parte, no busca identificar responsabilidades jurídicas, sino políticas.

¿Y quiénes son los políticamente responsables por el “estallido” y los daños que ha causado? A mi juicio, la respuesta es clara: quienes, frente a la deslegitimación evidente que sufrían las instituciones públicas, le negaron urgencia y quienes se opusieron a las soluciones posibles, eligiendo en vez la indiferencia y la negación.

Porque ahora sabemos que la última oportunidad de solucionar el problema constitucional en paz fue el proceso constituyente de la Presidenta Bachelet. Ese proceso fracasó por la oposición decidida de la derecha y, aunque más insidiosamente, de grupos internos a la Nueva Mayoría. Irónicamente, de los mismos que hoy exigen condenas categóricas y se reservan el derecho a calificar la intensidad de las condenas de los demás.

Hoy se cobran las cuentas impagas de una transición que hasta hace poco era celebrada por quienes la hicieron como “ejemplar”. La de las instituciones políticas, primero neutralizadas por las trampas constitucionales aunque después se acomodaron a ellas y hoy han perdido toda credibilidad, y la de Carabineros de Chile, que “se han mandado solos” durante estos treinta años (como dijo el ahora irónicamente apodado “Panzer”), de modo que nunca aprendieron a mantener el orden sin violar derechos humanos y han devenido, entonces, ineficaces.

Cuando la pregunta por el restablecimiento del orden público se plantea en este contexto, es claro que la respuesta está en un orden constitucional que asegure que las instituciones del Estado se someterán a control ciudadano y podrán de ese modo recuperar su legitimidad. Contribuir a eso, más que competir para condenar de modo más categórico que los demás, es tomarse este problema en serio.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Abogado, columna, Columnista, Fernando Atria

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