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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

La Democracia Cristiana, ultrasola y dividida

julio 1, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Mauricio Flores A.,

Dirigente sindical, FENATS, Instituto de Salud Pública (ISP)

Estamos viendo una campaña sorprendente del rechazo que ha seducido a unos cuantos DC, dirigentes nacionales, Parlamentarios entre otros.

Por otra parte, la JDC sin inconvenientes ha dado su respaldo al Apruebo.

Y la guinda de la torta nuestro único constituyente, que votó casi todos los artículos favorablemente no está por el Apruebo.

La derecha en cambio votó casi todos los artículos en contra por ende se entiende su opinión por el Rechazo.

Pero los Demócratas Cristianos hoy en el siglo XXI, y con una votación cada vez más disminuida, vuelve a dividirse. Al parecer nos persigue el tema de dos posturas dentro de un mismo partido, hasta cuándo durará el elástico sin que sus restos salpiquen a todos lados?.

Si el texto es malo o no tan bueno como quisiéramos, es un proceso generado en Democracia, Frei Montalva dio su vida oponiéndose a la constitución del 80, modificada muchas veces pero sin perder su origen antidemocrático y con cerrojos por todos lados.

Rechazar es dejar la actual constitución mala y amarrada tal como está, algunos ilusos parlamentarios creen que si se bajan los quórum se podrá reformar lo actual pero olvidan que la derecha tiene el 50% en el Senado le permite bloquear toda reforma a la actual constitución sin consensos como han sidos las espurreas modificaciones que Don Ricardo Lagos Escobar firmará.

Aprobar que es mi opción representa un nuevo comienzo, un nuevo rayado de cancha, diferente al actual, muy diferente en muchas materias, y muy fundamentales en otras como en derechos.

Lo que queda de partido es fundamental generar Unidad, pero parece imposible porque ya públicamente estamos divididos.

Cualquiera de las dos opciones que gane en la junta llevará consigo una gran cantidad de renuncias. Y será la inefable crónica de una muerte anunciada. Esta vez casi definitiva.

Pero el partido sigue vivo en sus dirigentes sindicales, vecinales, alcaldes, concejales, Cores y Gobernadores. Que probablemente luego de la decisión de la junta serán muchos menos.

Un partido en su ocaso o un partido que renace como la famosa historia del Ave Fénix.

Todo dependerá de la consecuencia, de la historia y la Inquietud de mantener viva la DC, no por militar en ella sino porque le reconocemos su importancia en la historia de Chile desde su fundación hasta hoy Dónde los tres Presidentes de la República obtuvieron más del 50% de los votos en primera vuelta hecho único en la historia de Chile.

Camaradas de la Junta Nacional, les invito a dejar de lado sus propios intereses y ser consecuentes, a reflexionar en estos días y recordar que el Partido seguirá existiendo si estamos todos en una sola sintonía y está no es otra que estar con los más pobres, con los que no pueden defenderse, por disminuir las injusticias que a diario se observan, por mostrar a Chile y su juventud que nuestros principios siguen vigentes y que Amamos a Chile. //ELF

Publicado en: Columnas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Fenat, Mauricio Flores

A propósito de una carta de expresidentes nacionales de la Democracia Cristiana

junio 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

(Con respeto, pero con franqueza)

Se ha dado a conocer una carta de ex presidentes nacionales del PDC, en que se propone que el partido acuerde libertad de acción ante el próximo plebiscito de septiembre.

Me permito entregar algunos comentarios y reflexiones sobre dicho texto, de manera que quienes han leído su contenido puedan, simplemente, tener otra opinión sobre la tesis central que suscriben los ex dirigentes nacionales y así enriquecer un debate que, claramente, la carta ha instalado.

Me parece un planteamiento delicado y con severas complicaciones doctrinales y políticas que, además, evidencia algunas contradicciones y/o vacíos no menores para un tema de tanta importancia.

Se reconoce que “el proceso iniciado en noviembre del 2019, apoyado por la mayoría de las fuerzas políticas puso de relieve la necesidad de cambios legales y constitucionales”, sin embargo, frente a la posibilidad de que ello ocurra, lo que sin duda está posibilitado por la actual propuesta de la convención Constitucional y sin mediar ningún argumento que inhabilite en lo esencial el contenido al respecto, simplemente se opta por la libertad de acción.

Se dice que “el desafío que representa la propuesta de la convención constitucional requiere un estudio profundo y riguroso de nuestra historia, de nuestra visión de Chile, del sistema político, de las formas de gobierno y de los deberes y derechos de los ciudadanos”. ¿Hay que entender, y lo digo con el mayor respeto y sin ironía, que para votar en el próximo plebiscito hay que haber tenido formación de tal o cual nivel de conocimientos de manera de responder “el desafío que representa la propuesta de la convención constitucional”?

¿No está teniendo la ciudadanía la oportunidad, que se acrecentará los próximos meses, de acceder a una información importante de sus contenidos, lo que se ha estado haciendo aún más fácil gracias a textos pedagógicos y explicativos que circulan y a las intervenciones de diferentes personas en los medios de comunicación? Una votación trasparente e informada de toda la ciudadanía, y no solo de especialistas y expertos, está absolutamente posibilitada en el próximo evento plebiscitario

Se agrega que en la medida que se cumpla con este requerimiento de estudio profundo y riguroso en las materias ya citadas, se va a tener la posibilidad de “avanzar en la concreción de un Estado Social y Democrático de Derecho que recoja las legítimas demandas de la ciudadanía de manera coherente, efectiva y eficiente”. Nuevamente surge lo paradojal del escrito de los ex presidentes que nos lleva a preguntarnos ¿no plasma y define la propuesta de nueva Constitución, después de largo tiempo, precisamente un Estado Social y Democrático de Derechos que supera un discutible concepto de Estado subsidiario que tantas experiencias dolorosas trajo a los más necesitados de nuestra sociedad y que contrarió durante años nuestro concepto de bien común?.

En íntima relación con estos contrasentidos del texto uno se pregunta, dado que los ex presidentes asumen la necesidad de cambios en el país, el establecimiento de un Estado Democrático y Social de Derechos, una preocupación por el presente y futuro de los pueblos originarios, mayor justicia social, entre otros, y considerando que el nuevo texto constitucional claramente se refiere, incorpora o posibilita la implementación de cada uno de ellos, ¿será la conclusión que más bien los autores de la carta, legítimamente por cierto, no están de acuerdo con la manera que el texto redactado por la Convención Constitucional analiza, vincula y/o define dichos componentes, en cuyo caso y por lo tanto, lo que cabe es recomendar y optar por el rechazo y no por la libertad de acción.?

Afirmo lo anterior, porque en el momento que vive nuestro país, dadas las expectativas de mucha gente y sin olvidar la génesis del proceso constituyente vinculada significativamente al movimiento social de octubre del 2019 y sus implicancias, el pronunciarse por omitir y/o soslayar una opción clara y fundada a cambio de un “laissez-faire”, deviene en una apuesta política arriesgada y algo descomprometida, a la vez que nadie puede desconocer, menos las inteligentes y excelentes personas que firman el documento, que muchas veces una opción por abstenerse, votar en blanco o libertad de acción, adquiere una significación comunicacional que claramente debilita la opción más comprometida y asertiva en relación con lo que se plebiscita.

Discrepo absolutamente de que la libertad de acción “nos evitará problemas”, como se señala en el escrito. Por el contrario, tiendo a pensar que, bajo el expediente de una aparente “prudencia y cordura”, el PDC como organización y en los hechos, nuevamente aparecerá titubeando, mirando para el lado y en un lavado de manos muy poco estético e incoherente con lo que nos define como partido. Ello no será percibido como un hecho político inocuo o pasajero por el país.

En efecto, habida consideración de nuestro marco doctrinal e ideológico, a la luz de los contenidos definitivos del texto propuesto como nueva Constitución, sin olvidar la génesis de este proceso ligada a muchas esperanzas de la gente y en el momento histórico inédito que vive Chile, un acuerdo que no defina un pronunciamiento, cualquiera sea este, ante una alternativa que es clara e inequívoca, constituiría un episodio trágico en nuestra historia partidaria.

Trágico para un partido que se funda en convicciones que lo mandatan ante decisiones en momentos trascendentales y trágico por la evaluación que de ello haría el pueblo de Chile. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: carta, columinista, columna, Columnas, Ernesto Moreno, expresidentes DC, militante DC, misiva, sociólogo

Un relato supremacista

junio 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

En más de cuatro mil palabras de un discurso sobreidelogizado, uno de los expresidentes de la Democracia Cristiana firmantes de la carta a favor de la libertad de acción, Ignacio Walker, expone sus razones para votar Rechazo.
Procurando aliviar de la pesada carga de leerlo, podría asegurar que su relato se resume en la siguiente frase: «el texto constitucional que se nos ofrece contiene una disolución de la nación chilena entendida como unidad en la diversidad, una dinámica de fragmentación institucional, un germen de ingobernabilidad, y unas instituciones que comprometen las bases del desarrollo económico y social».

Pero la argumentación para sostener cada uno de estos epígrafes bebe del discurso ideológico y doctrinario exhibido por la derecha durante el último año de funcionamiento de la Convención Constitucional. Es, francamente, un discurso de derechas, pero, sobre todo, es la defensa supremacista de la Constitución de 1980, de su Código de Aguas, de su Plan Laboral, de su Reforma Educacional, de su sistema previsional, de su visión neoliberal de la garantía de derechos económicos, sociales y culturales.

Un supremacismo que lleva a concluir con desprecio que el reconocimiento de los pueblos indígenas entraña la disolución de la nación chilena, la de los no mapuche, no diaguitas, no pehuenches, blancos: «Chile se disuelve en un conjunto de pueblos indígenas o naciones pre-existentes representativos del 12% de la población», ha escrito Walker. Y cuestiona la identidad y autonomía de aquellos pueblos, en una tesis reñida con los valores y principios de la Democracia Cristiana.

Pero que, como en Italia y España, con gobiernos autonómicos, la historia enseña que en Chile también existía una presencia de imperios, dominios, etnias y culturas que fue asfixiada por la tradición centralista reivindicada por Walker, y correctamente reemplazada en un grado superlativo de pluralismo democrático, por la Cámara de las Regiones.

Se especula sobre las secesiones que ocurrirían en la macrozona sur al proyectar los actuales focos de conflicto, algo sin asidero en la realidad porque la nueva Constitución mantiene la autoridad del Estado sobre un solo territorio. Se cuestiona como sobrerrepresentación la justa participación de los pueblos originarios en las asambleas deliberantes. Y, desde luego, reniega de las garantías de derechos que aseguran la exigibilidad y judicialización de su ejercicio.
Por eso, dice que la nueva Constitución divide. La profecía autocumplida de quienes vienen polarizando al país desde sus posiciones de poder y de riqueza. Son ellos los que no se han resignado a su derrota y culpan de su fracaso a un país que ha elegido cambiar las injusticias latentes.

La octavilla, como toda propaganda política que se precie de tal, parte por identificar a un enemigo contra el cual volcar las odiosidades, agravios y segregaciones políticas. Parte con una falacia ad hominem, a saber, que el texto que recibirá el Presidente de la República, es una Constitución partisana de izquierda porque ha sido escrita por la izquierda, lo que, además de desautorizar a sus autores y no a sus contenidos, es un engaño y un agravio a tantos aliados que han contribuido a forjar el desarrollo de nuestro país.

Con ello, desconoce la legitimidad democrática del proceso constituyente, incluida la voluntad soberana del país que eligió a los 155 convencionales, y las normas de quórum impuestas desde el Congreso para satisfacer las expectativas del acuerdo del 15 de noviembre de 2019.// ELF

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La política monetaria y el orden social

junio 24, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Martner

El problema con el enfoque ortodoxo de política monetaria es que crea una dificultad persistente: no permitir un crecimiento razonable de la producción y del empleo, es decir, sustentado en las capacidades productivas y de importación existentes y en el estímulo de la inversión sostenible, en nombre de luchar contra la inflación externa.

El Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central (BC) de junio señala: «La principal causa del aumento de la inflación en nuestro país sigue siendo el excesivo aumento del gasto en 2021, lo que provocó una fuerte presión sobre los precios de los bienes y servicios». Esto es simplemente absurdo, pues los propios datos del BC muestran que, en términos desestacionalizados, tanto el consumo de los hogares (-0,3%) como la inversión (-5,9%) han bajado en el primer trimestre. Seguirán haciéndolo por el triple efecto del fin de los retiros y de las transferencias de emergencia, la caída de los salarios reales y el propio aumento excesivo de tasas de interés por el Banco Central.

Las presiones futuras de demanda interna no son tales y menos en el horizonte de 24 meses con el que debe operar la meta de 3% de inflación del Banco Central (una de 4% sería más pertinente en un contexto de mayor inflación externa, dicho sea de paso, ver).

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos subió recientemente por segunda vez, frente a las presiones inflacionarias, la tasa de interés de refinanciamiento. Con este ajuste, quedó fijada en un rango de entre 1,50% y 1,75%. El Banco Central de Chile aumentó la tasa de interés de política monetaria sucesivamente desde 0,5% en junio de 2021 a 9,0% en junio de 2022. Se podrá notar la diferencia de magnitud. En un caso, moderación para evitar una recesión. En el otro, precipitación para provocar, según su voluntad declarada, una recesión. Dos opciones, dos políticas.

Es impresionante ver que las autoridades de un Banco Central declaren que la inflación importada debe combatirse mediante una recesión que dure hasta el año próximo. Rosanna Costa declaró que “es absolutamente necesario el ajuste de la economía que vamos a tener el 2023 para que (…) converja la inflación”. El BC prevé -0,5% de PIB en 2023 y le parece muy bien, sin ninguna consideración sobre el empleo y el sufrimiento económico y psíquico de las familias afectadas directamente y de los asalariados que temerán perder su empleo.

Más aún, se permite señalar por escrito en su informe que «reducir la inflación es una tarea prioritaria para el país». La misión del Banco Central es mantener bajo control la inflación en un horizonte de dos años, no en cada coyuntura. Y punto. Ciertamente no le corresponde declarar qué es o no prioritario para el país, por mucho que contener la inflación lo sea, pero siempre en un contexto de problemas públicos diversos, entre ellos, el del desempleo, los que deben ser arbitrados por las autoridades democráticamente electas y por nadie más.

Por su parte, el ministro de Hacienda y expresidente del BC, Mario Marcel, comentó hace algunos días que las próximas alzas de tasas «es algo que el Banco Central tiene que calibrar con cuidado, porque hoy en día, como bien se señala en el IPoM, todas las presiones adicionales en el margen, todas las sorpresas de inflación que hemos tenido, son todas derivadas de los aumentos de precios internacionales, entonces eso el Banco Central no lo va a cambiar mucho con política monetaria». Este es el enfoque que debieran tener los responsables de la política monetaria.

Más ampliamente, los que creen que la inflación externa se puede impedir deprimiendo la economía, que los impuestos deben mantenerse bajos y pagados por los que menos tienen (IVA) y que el gasto social debe ser mínimo, son los mismos que luego se quejan del incremento del comercio ilegal en nuestras ciudades, y, más grave aún, de los saqueos y violencias urbanas, en un trasfondo de reclutamiento creciente de contingentes de jóvenes por el narcotráfico. Se debe evitar que se transformen en situaciones endémicas mediante una amplia batería de políticas y no en medio de una economía deprimida.

Más aún, el problema con el enfoque ortodoxo de política monetaria es que crea una dificultad persistente: no permitir un crecimiento razonable de la producción y del empleo, es decir, sustentado en las capacidades productivas y de importación existentes y en el estímulo de la inversión sostenible, en nombre de luchar contra una inflación externa que será más amplia por un período relativamente prolongado. Los miembros adicionales del Consejo del Banco Central y los nuevos aspectos que debe considerar en su política monetaria previstos en la nueva Constitución, debieran ayudar a corregir esta anomalía peligrosa.

Los que solo piden orden, pero sin crear las condiciones sociales y económicas para que ese orden se produzca, no están siendo responsables con el devenir de la sociedad chilena. Es que, al parecer, consideran que no es su tema, sino simplemente el de mantener sus privilegios. De lo demás, que se encarguen el Gobierno, la policía y los militares y que se las arreglen como puedan. Pero sin modificar las causas estructurales del malestar social chileno, que son primordialmente la desigualdad y los abusos de poder. //ELF

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La vigencia de la vida en comunidad

junio 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

En una época en que en el mundo y en Chile ha reinado sin contrapeso el liberalismo, más conocido como neoliberalismo, caracterizado por el predominio de la búsqueda del “Estado mínimo” y del capitalismo popular. Por otro lado, asistimos al fracaso y derrumbe del comunismo en Europa, luego de la caída del muro de Berlín que afectó a la izquierda tradicional, que tampoco ha vuelto a su gloria.

Estos fracasos trajeron aparejado el surgimiento de mezclas de sistemas, como el Ruso en donde coexiste un sistema político autocrático con un sistema capitalista, en China tenemos un modelo más extremo, un sistema político con un partido político único, el Partido Comunista Chino, coexistiendo con un sistema de mercado fuerte, mezclas que nunca hubiésemos considerado en los años previos, pero ahí están.

En este escenario mundial, donde podemos ver problemas sociales, que ni el mercado atiende ni el estado logra resolver, se perfilan algunos pensadores que plantean alternativas tal como la filosofía política del comunitarismo, que nos propone un renovado enfoque de la vigencia del Bien Común (https://diarioenlafontana.cl/vigencia-del-bien-comun/), retomando los valores morales sociales y de las instituciones básicas de cohesión social.

Entre los más destacados tenemos a Charles Taylor, Alasdair MacIntyre y Michael Sandel que partiendo de la crítica al liberalismo y a la modernidad como un consenso indiscutible de todos ellos, pretenden recuperar una tradición anterior ya abordadas por Jacques Maritain y Emanuel Mounier en el siglo pasado, en un contexto histórico de guerras mundiales y de la guerra fría. Ambos nos planteaban el “Bien Común como el fin u objetivo de la sociedad política, aspirando está a un Bien Común superior venido desde la conciencia comunitaria, más que a una mera colección de bienes individuales”.

Desde este común denominador Taylor nos replantea el comunitarismo indicando que “no somos individuos independientes que acuerdan convivir estableciendo pactos políticos y económicos basados en el interés. Antes de todo eso, estamos unidos por lazos de solidaridad, historia, cultura y valores. La modernidad, al marginar este aspecto, ha favorecido el atomismo social. Esto es lo que hay que corregir: se trata de que volvamos a ser una comunidad”.

*Ver columna anterior del autor: El PDC y el desafío ecológico

Por otro lado, la encíclica Fratelli Tutti publicada por el Papa Francisco, en 2022, nos plantea claramente que estamos llamados a ser con otros, tenemos que hacernos cargo de otros para ser personas y en ello nos jugamos nuestro ser transcendente; existimos en comunidad.

Cuando miramos las políticas públicas desde la comunidad, desde los lazos de solidaridad que solo la vida en comunidad nos provee, planteamos soluciones más cercana a las personas alejándonos de la formas de resolver centrados en la burocracia estatal como lo resolvería un socialdemócrata o confiar la solución a las leyes del mercado, si hay demanda de un servicio, la libre competencia la satisfará del modo más eficaz y más barato, como lo plantearía el neoliberal.

Como Democracia Cristiana tenemos el desafío de entender estas rearticulaciones de pensamientos y fuerzas en torno a la comunidad y replantearnos claramente desde la conciencia comunitaria que nos plantea Maritain, desde los lazos de solidaridad, historia, cultura y valores como nos actualiza Taylor y desde el hacernos cargo del otro, de nuestro ser transcendente como nos propone Fratelli Tutti, esta evolución nos permitirá como partido dar respuesta en los tiempos de cambios permanentes que están en curso. Un partido renovado que despliega los valores de la solidaridad, las responsabilidades comunitarias impulsando la colaboración y la confianza social como formas de convivencia. //ELF

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Estado plurinacional: La casa de todos

junio 13, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Cristian Gutiérrez Pangui

En estos días ha estado en la agenda de la discusión política el ¨peligro¨ que sería para nuestro sistema democrático el optar por un Estado Plurinacional.

Indigenismo, le ha llegado a llamar un exSenador.

Flaco favor se le hace, con esta propaganda intencionada, a los avances de tener una sociedad más justa e inclusiva, y sobre lo cual se estaba avanzado, con la irrupción de la agenda de reparación a los pueblos originarios. Basta recordar el peso simbólico de tener a la primera Presidenta Diaguita del Senado, Yasna Provoste, a la par de la Presidenta Mapuche de la Convención Constitucional, Elisa Loncón.

Precisamente una de las pocas banderas que cobijó transversalmente la necesidad de contar con una nueva constitución (no cualquier constitución, estamos de acuerdo), fue el reconocimiento a la exclusión y despojo vivido por las comunidades indígenas, ya sea desde el punto de vista material, como de la incidencia en la vida cívica del país.

Hasta la indiferenciación entre los conceptos de Estado y Nación han llegado a utilizar quienes por alguna razón sienten un temor infundado a que Chile legítimamente se reconozca a sí mismo como un Estado Plurinacional (¨preferiría llamarme Estado Mestizo¨ llegó a decir un parlamentario, como si aquella denominación tuviera consecuencias jurídicas).

No se trata de ser alarmistas como señalan quienes nos dicen que vamos directo al indigenismo, pero tampoco debemos ser ingenuos y mantener la situación en el estado actual, un espacio folclórico, como les gustaría a quienes prefieren hablar sólo de la multiculturalidad. Aislando de nuevo la integridad que significa lo plurinacional.

Es evidente que el miedo a la plurinacionalidad es más bien el miedo a los modelos fracasados de la izquierda en Latinoamérica. Por eso es tan importante señalar que No es cierto que la izquierda haya llevado la vanguardia en la incorporación de los pueblos indígenas a la vida constituyente, como nos quieren hacer creer mencionando a Ecuador y Bolivia como el camino no deseado por nuestros camaradas más de derecha.

Colombia, cuyo país se caracterizó históricamente por gobiernos conservadores y liberales, posee desde 1991 en su Constitución un sistema no proporcional de representación para minoría étnicas, indígenas y negritudes.  En el Chile del 2022, aun se nos pretende vender que este es un sesgo de color político, cuando en verdad es un tema de inclusión y justicia reparadora, para tener en nuestra vida cívica, en el debate de los tres poderes del estado, la voz de los pueblos originarios, y no sólo la de los herederos de una patria que ¨pacificó¨ su territorio a sangre y fuego.

Y ya que nos gusta mirar a Europa, es bueno recordar que el artículo 2 de la Constitución Española señala que ¨garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas¨ ¿Y por qué ocurre esto? Porque precisamente los partidos políticos de la transición española (en especial, la Unión de Centro Democrático liderada por Adolfo Suárez) entendieron, en 1978, que el uso del plurinacionalismo contribuye a evitar la división de las sociedades en estados o en países. Esa es, por ejemplo, la experiencia española con la Comunidad Autonómica del País Vasco. A Esukadi no se le entiende como otro Estado, lo que se hace es reconocerlo territorialmente, con sus rasgos autonómicos, en muchas materias. Aquí no hay separatismo, ni un Estado dentro de otro Estado (como sí ocurre con el Vaticano). Y digamos que no ha sido precisamente la izquierda quien ha desarrollado mejor su potencial electoral en este escenario, sino más bien el Partido Nacionalista Vasco EAJ-PNV, partido aliado de la Democracia Cristiana Chilena.

Y si de decisiones políticas se trata, el tratamiento de un Estado Plurinacional ha sido debatido con ahínco y generosidad en los órganos partidarios de todos los colores desde hace varios años. En su Junta Nacional del 26 de septiembre del 2020, su máximo órgano decisor, el Partido Demócrata Cristiano aprobó por una amplísima mayoría, que ¨se compromete con nuestros pueblos originarios, en su reivindicación de avanzar hacia un Estado Plurinacional¨ (punto 9 del voto político), ratificando con ello un acuerdo anterior de su Consejo Nacional. El PDC no habla de multiculturalidad, se compromete explícitamente con un Estado Plurinacional.

De hecho, en esos mismos días la Senadora Ximena Rincón y el Senador Francisco Huenchumilla acudieron con su firma para la presentación de las indicaciones en Comisión, y lograr tener, por fin, escaños reservados para los pueblos originarios. Este proyecto se resolvió en Comisión Mixta, donde uno de sus mejores defensores fue, el entonces Diputado, Matías Walker. Todo un trabajo que prestigió a la Democracia Cristiana y del cual fue un incesante impulsor el Frente Indígena del mismo Partido.

Por tanto, lo que queda es honrar la palabra y no seguir desprestigiando una actividad política a la que se le conoce por decir una cosa y hacer otra. Tampoco a usar la Plurinacionalidad como un fantasma para la democracia. Más bien es un valor y un acto de fortalecimiento de ella. //ELF

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