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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columinista

LOS RETOS DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA EN ESTOS TIEMPOS DE CAMBIO E INCERTIDUMBRE

febrero 21, 2025 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti
Nada puede sustituir a la fuerza del ethos común, a la energía interna de las convicciones democráticas y de la moralidad civil del pueblo mismo, a la complacencia que encuentra (o debería encontrar) en una libertad real que asegura su dignidad en su existencia de cada día y en un standard de vida verdaderamente humano y a su participación activa en la vida política a partir de las estructuras de base.
Jacques Maritain
  1. Las últimas elecciones municipales y regionales han mostrado la inestabilidad política de la Democracia Cristiana, llevando al partido a una situación crítica que necesita atención. Su representación ha bajado drásticamente, pasando de 47 a 23 alcaldes y de 208 a 95 concejales en tan solo cuatro años, y también ha perdido todos sus gobernadores. Con solo 325.102 votos, que representan el 3,16% del total, la continuidad del partido se encuentra seriamente amenazada, lo que exige una reflexión estratégica urgente antes de las elecciones de noviembre. Por cierto, semejante declive no es algo nuevo, sino que proviene de cambios profundos en la sociedad y en el sistema político.
  2. El fin de la Guerra Fría, la secularización de la cultura política y el debilitamiento de los partidos centristas, han afectado su base de apoyo, tradicionalmente conformada por la población católica. Además, el surgimiento de coaliciones de izquierda y derecha, simultáneo a un faccionalismo interno, ha dado lugar a la formación de partidos marginales y redes clientelares que han agravado su situación. En un plano más contingente, la voluble disposición de la DC a mantener alianzas estables y amplias de centroizquierda, su proverbial renuencia a negociar con la derecha y la confusión de su identidad ideológica, han contribuido a un moderacionismo que convierte la negociación del poder en un fin en sí misma, limitando la acción política a la administración del orden establecido y sus inequidades.
  3. La recurrente reproducción de corrientes conservadoras que acaban alineándose con la derecha, y de otras más progresistas que luchan por promover cambios significativos en sintonía con la trayectoria de la colectividad, lejos de expresar pluralismo democrático, han entorpecido la acción colectiva lo que contrasta dramáticamente con las urgencias del momento. La DC debe realizar una evaluación crítica y un cambio de perspectiva que contemple su renovación ética y política; solo así podrá recuperar su papel como un actor importante de la esfera pública. Proponemos organizar un diálogo técnico y político, bajo la metodología de cabildos comunales, a cargo de los equipos técnicos y profesionales del partido, con el objetivo de lograr una elaboración programática y legislativa efectiva y consistente.
  4. El desafío del aggiornamento interpela no solo a la DC, sino también a sus aliados. La desconexión de la centroizquierda —trasfigurada hoy en un grupo elitista— con las comunidades y territorios, ha favorecido la emergencia de líderes populistas que sugestionan a los que se sienten desatendidos. Esta misma expansión del populismo, ofrece, sin embargo, una oportunidad para vigorizar lazos amplios y unitarios, pues la dispersión de los ya débiles partidos políticos de centroizquierda, constituye un riesgo para la unidad política y social, para la formación y estabilidad de gobiernos de mayoría, y para la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales conquistados a lo largo de las últimas décadas por los gobiernos de la Concertación Democrática, la Nueva Mayoría y Convergencia Social-Apruebo Dignidad. La evidencia electoral reciente y las actuales condiciones nacionales e internacionales, confirman la viabilidad estratégica de impulsar una sola coalición parlamentaria y de gobierno, un programa común y una candidatura presidencial que, más que testimonial, posea el aplomo de una opción realmente competitiva. Para lograr este objetivo es preciso llevar al límite del entendimiento con la izquierda la política de acuerdos propugnada por la actual mesa directiva.
  5. Nos encontramos en un contexto geopolítico espinoso, donde hay crisis acumuladas que pueden provocar grandes cambios en el mundo y en América Latina. Los compromisos son volátiles, inciertos, complejos y ambiguos, lo que significa que acciones extremas pueden surgir en cualquier momento y lugar, y provocar erosiones profundas en la democracia. Ello envuelve un peligro para el sistema internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial, dado que los populismos, tanto de izquierda como de derecha, se infiltran en las democracias avanzadas, convirtiéndose en un peligro para la estabilidad política. Lo hemos vivido en nuestra democracia, donde la desafección afecta negativamente la percepción sobre la clase política y se extiende a todas las instituciones, ocasionando la deslegitimación del sistema en su conjunto. Pero la democracia juega un rol esencial en promover el pluralismo y organizar la diversidad. Crea un entorno favorable para avanzar hacia la justicia y la autodeterminación. Por ello, es importante que el partido escuche aquellas voces de la sociedad que piden la reconstrucción de espacios para la participación activa, y rompa con el estancamiento político a través de la ejecución de políticas públicas que fomenten la participación cívica desde las propias organizaciones sociales y sus bases militantes.
  6. En esta hora la principal amenaza para la paz, la seguridad y la justicia proviene de la extrema derecha, que desafía a las facciones más moderadas de la derecha liberal, arrastrándolas a posturas más conservadoras y autoritarias. Hace cuatro años, esta ultraderecha republicana estuvo a solo 6 puntos de alcanzar la mayoría absoluta. De este modo, el autoritarismo busca instalarse como respuesta a la delincuencia, el terrorismo y la inseguridad. Pero nosotros sabemos, por los años de dictadura, que sin garantías de libertad no puede haber auténtica seguridad, y que la democracia es vital para enfrentar las amenazas del extremismo y el totalitarismo. La experiencia ha sido elocuente: los derechos sexuales y reproductivos se convierten en objetivos de retrocesos bajo gobiernos de ultraderecha, lo que pone en peligro los logros en equidad de género. Asimismo, las políticas medioambientales necesarias para abordar la crisis climática, la contaminación y la pérdida de biodiversidad, son generalmente suprimidas. Por eso, debemos recuperar la participación activa en los movimientos ciudadanos que denuncian los abusos de las isapres, las AFPs, así como de las empresas pesqueras, mineras y forestales, que son los principales bastiones de la ultraderecha y fuentes de injusticias sociales.
  7. Valoramos los avances sociales emprendidos por el gobierno durante este agitado ciclo histórico, como es la reciente aprobación, tras quince años de intransigencias, de la reforma de pensiones. Un arreglo que no trastoca la herencia estructural del modelo, pero que alivia la carga de millones de personas, reivindica el rol del Estado en la seguridad social, y deja sin banderas a la extrema derecha. Esta vez también el partido ha contribuido lealmente a la causa de la justicia social y del bienestar de los trabajadores, como lo ha hecho a lo largo de su trayectoria. Empero, es urgente establecer las bases para un nuevo contrato social que involucre a todos los sectores del país, permitiendo que los partidos canalicen demandas populares sin reemplazar la participación directa de las organizaciones sociales. Este contrato debe fortalecer la defensa de derechos fundamentales, tales como derechos económicos, sociales y humanos. Promover procesos de Diálogo y Concertación Social es crucial para proteger derechos y garantizar justicia social y progreso. Además, la representación política va más allá de elecciones; implica una lucha constante por necesidades y aspiraciones. El trabajo debe ser valorado éticamente, priorizando su dignidad y preservación sobre otros intereses económicos.
  8. El estallido social de octubre de 2019, los dos fallidos procesos constitucionales y las expectativas generadas por el gobierno del Presidente Gabriel Boric, exigen de la DC un análisis reflexivo que la conecte con su historia y le permita adaptarse a la nueva realidad internacional y social de Chile. El partido debe luchar por transformaciones estructurales que superen la institucionalidad heredada de la dictadura y la estrategia de desarrollo impuesta por una minoría oligárquica que no tiene empacho en proclamarse dueña de los fondos previsionales de los chilenos. Es esencial que la DC tome decisiones políticas que fortalezcan a los sectores más vulnerables y retome su esencia ideológica. Que aborde asuntos urgentes, como la lucha de nuestros pueblos originarios contra su secular segregación, estigmatización y pérdida de identidad y reconocimiento. Como la lucha de los migrantes, que buscan refugio, aceptación y un lugar para aportar al desarrollo. Como la lucha por salarios justos, acceso a servicios básicos de educación, de salud y de seguridad pública en comunidades deprimidas. Y como la lucha de los trabajadores por una negociación ramal que fortalezca la capacidad de los sindicatos. Un esfuerzo que implica reconocer al mundo del trabajo, que no se reduce a los sindicatos ni a la formalidad del empleo, como un ámbito fundamental en la labor del partido y en el testimonio de sus figuras destacadas, lo que requiere reorganización y reforma estatutaria.
  9. Chile ofrece condiciones propicias para asegurar bienestar y seguridad a su población gracias a sus diversos recursos naturales. Sin embargo, la realidad indica que faltan garantías adecuadas en bienes públicos y derechos fundamentales. La desigualdad en la distribución de ingresos, reflejada en que la mitad de la población solo accede al 17% de los recursos nacionales, subraya la necesidad de reorientar la estrategia de desarrollo, especialmente ahora ante el reflujo del proteccionismo, que restablece tarifas mínimas y aranceles específicos al cobre, el acero y el aluminio, mientras los artífices de la apertura comercial, la desindustrialización y el extractivismo permanecen en silencio. Y el principal riesgo de la estrategia de desarrollo es abandonarse a la Inteligencia Artificial que, en lo sustantivo, reproduce una relación de poder y dominación entre las economías avanzadas y la periferia rezagada. El único control de nuestra democracia sobre la IA generativa que garantice la autodeterminación del país, conlleva la existencia de una matriz energética de alto consumo eléctrico y de agua en los centros de datos, que solo puede ser sostenida por energías renovables, actualmente blanco de ataques del negacionismo climático frente al llamado permisivismo. El hecho es que sin IA, no hay productividad, crecimiento ni competitividad. Esto, asimismo, implica un enfoque en el uso justo y sostenible de los recursos mineros, forestales y pesqueros. Dicho enfoque era el que entregaban desde los tiempos de Jorge Ahumada, Aníbal Pinto y Osvaldo Sunkel, los congresos de la DC, el último de los cuales tuvo lugar hace 18 años. Debemos reiniciar el proceso de diseño, organización y realización del Congreso Nacional de la Democracia Cristiana, para convertirlo en la máxima instancia de deliberación, camaradería y vocación de futuro de la colectividad.
  10. La democracia es un régimen que asegura a sus ciudadanos el derecho a elegir y ser elegidos, promoviendo así su participación en la vida política. En una democracia, los partidos políticos son intermediarios entre las aspiraciones de la ciudadanía y los candidatos que representan sus intereses. La trayectoria de Michelle Bachelet es un ejemplo de buen gobierno, con políticas inclusivas que han impactado de manera positiva en la sociedad chilena y que han dejado una huella significativa en la historia reciente del país. Su experiencia, tanto nacional como internacional, contribuye al valor de las colectividades políticas de centroizquierda, mientras que su liderazgo representa la superación de un pasado de pérdida de derechos y libertades. Michelle Bachelet fomenta el diálogo y el progreso, elementos esenciales para enfrentar los desafíos contemporáneos, y su candidatura revitalizaría los valores humanistas cristianos defendidos por la Falange Nacional y la Democracia Cristiana. La esperanza nacional de que Chile continúe su trayectoria hacia la democracia y la justicia social nos motiva a ponernos a disposición para buscar un amplio consenso del progresismo con el objetivo de presentar una candidatura única. Nos dirigimos a nuestro partido a través de su Junta Nacional, solicitando que participe activamente en la nominación de Michelle Bachelet como candidata presidencial que represente el más amplio abanico de fuerzas; un apoyo que debe incluir un pacto de gobierno para un período de cuatro años, sustentado en una coalición parlamentaria de mayoría, la cual derive de una lista única de candidatos electos en las elecciones del próximo 16 de noviembre.

 

Néstor Aravena

Carmen Arias

Jorge Calderón

Julio Cárcamo

Miguel Cisternas

Raúl Collado

Jorge Consales

Carlos Contador

Heraldo De Pujadas

Carmen María Del Picó

Hernán Díaz

Raúl Donckaster

Miguel Echeverria

María Antonieta Escobar

Rodolfo Fortunatti

Francisco Garay

Flavio Garrido

Laura Giannici

René González

Luz Gutiérrez

Guido Iturriaga

Víctor León

Nicolás Mena

Alejandra Miranda

Cecilia Montt

Alejandra Núnez

Marcela Piñeiro

Eduardo Reveco

Juan Manuel Sepúlveda

                               José Soto

Cecilia Valdés

Claudina Valdés

Pedro Vera

Homero Varela

Denis Yáñez

Marcelo Yévenes

Marcel Young

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Para que nadie se joda

diciembre 13, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pedro Vera Castillo

A propósito del debate constitucional, queda en evidencia quienes utilizan el lenguaje del odio que profundiza la división entre los chilenos y chilenas.

Desde luego, el excandidato presidencial José Antonio Kast ha llevado la voz cantante a través de sus redes sociales con mentiras y odio concentrados en la joven figura del presidente y sus compañeros de generación y distorsionando ante los chilenos las responsabilidades en temas que importan a los chilenos como la seguridad, las pensiones, la salud y la reforma tributaria.

Incluso, en relación con los derechos humanos y con motivo de cumplirse los 50 años del golpe de estado, ha intentado falsear la historia levantando la imagen del dictador Pinochet como “un gran estadista” que, aparte de los indesmentibles crímenes de lesa humanidad, entregó un país con un 50% de pobreza.

Como si fuera poco, en la franja electoral de la derecha, se ha difundido diariamente el slogan: ¡Qué se jodan!

Pero más allá de estos antecedentes, ¿de que se trata un debate y una propuesta constitucional? Desde luego, no se trata de caer en la trampa de discutir artículo por artículo y en la necesidad de concentrarnos solamente en la lectura del texto propuesto.

No olvidemos el origen del proceso. Existe un cuestionamiento mayoritario a la constitución del 80 por su génesis y por sus contenidos, a pesar de reiteradas reformas intentadas por los gobiernos de la concertación. Y no olvidemos, a pesar de que livianamente muchos intentan negarlo, este fue tema de las demandas relevantes levantadas por la movilización social en el estallido social de octubre de 2019. Y fue una Comisión Parlamentaria que acordó enfrentar la crisis abriendo las puertas a la participación ciudadana en la elaboración de una nueva constitución. El 80% ratificó en un plebiscito esta necesidad.

Como sabemos, es claro que un primer proceso, distorsionado por algunas visiones delirantes y por comportamientos extemporáneos, y que enfrentó desde el primer día una campaña millonaria de desprestigio por parte de la derecha económica y la derecha política, fracasó. Seguimos pensando que las temáticas principales que ese proyecto constitucional incorporaba merecían votar APRUEBO y acordar las modificaciones que fueran necesarias.

Ahora este segundo proceso manejado por la derecha, con soberbia e intransigencia, seguirá la misma suerte y fracasará nuevamente.

Desde el humanismo cristiano, la Democracia Cristiana, con una rotunda mayoría de su Junta Nacional ha llamado a votar EN CONTRA.

Más allá del articulado, ¿cuáles son los postulados que deseamos ver plasmados en una nueva constitución los demócrata cristianos?

  • Una constitución que garantice el respeto a los derechos humanos y la defensa de la democracia como valores adquiridos dolorosamente por la sociedad del siglo XXI;
  • Una constitución que garantice el marco de una sociedad comunitaria e inclusiva con la búsqueda permanente y creciente de mayor justicia social y del bien común;
  • Un estado social y democrático de derecho en que el Estado cumpla el rol de garante de derechos sociales básicos y fundamentales como: educación, salud, vivienda, trabajo decente, recreación, seguridad y participación, y la solidaridad sea el valor cultural que le de sustento, no con la obligada incorporación de agentes privados, como lo propone el actual texto, que así mantiene y consagra el negocio privado en todos los ámbitos de los derechos sociales;
  • Una constitución que reconozca e incorpore los derechos de las mujeres y de los trabajadores, en particular su libertad de asociación y el derecho a huelga, y que dignifique y reconozca la plena incorporación de nuestros pueblos originarios en todos los ámbitos de la vida nacional;
  • Una constitución que permita que los chilenos puedan remplazar el modelo neoliberal que nos transformó en una de las sociedades más desiguales y establecer el desarrollo de una economía solidaria, sustentable, con respeto a los recursos naturales, con armonía con el medio ambiente y con combate al cambio climático y que incorpore los nuevos temas civilizatorios que el propio progreso humano va creando; y
  • Una constitución que, en este marco de grandes principios, permita que los gobiernos futuros, y en particular gobiernos progresistas, puedan desarrollar el programa que haya sido votado por los ciudadanos con su elección democrática y no, como el texto propuesto lo hace, imponer un quorum de reforma que hará imposible cualquier modificación y que consolida temas que pertenecen al legítimo debate legislativo.

Pues bien, amigos lectores, nada de esto será posible con la aprobación del texto constitucional que hoy nos propone la derecha.

Por eso, la Democracia Cristiana votará y llama a votar EN CONTRA.

Para que mantengamos abiertas las puertas para construir una sociedad buena y justa para todas y todos los chilenos.

Y para que trabajemos junto al gobierno para resolver, con el acuerdo en el trabajo legislativo, las grandes reformas pendientes y que, legítimamente, la mayoría ciudadana reclama, desde la seguridad hasta las pensiones, y que hasta ahora la derecha continúa obstruyendo y distorsionando.

Precisamente ¡Para que nadie se joda!

 

Pedro Vera Castill

 

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Frei y la DC

noviembre 25, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Pedro Vera Castillo

Delegado Junta Nacional DC

Nuevamente, el expresidente Frei, militante de la Democracia Cristiana, ha optado por expresar públicamente una opinión distinta a la acordada por su partido en materia constitucional. Esto confirma, una vez más, la desafección creciente de Frei con los postulados, principios y propuestas de su partido. Desde luego, observación no menor, no hace referencias al humanismo cristiano que es el fundamento de nuestra acción política. Vale la pena, contestar de inmediato las acusaciones de intolerancia que el mismo levanta para cuestionar cualquier crítica. De acuerdo con nuestros estatutos: los militantes “se obligan a entender el mundo desde esta visión (el humanismo cristiano) y actuar en consecuencia, adhiriendo, profesando y promoviendo los principios antes señalados, y a respetar la estructura, organización y estatutos del Partido Demócrata Cristiano”. Y se agrega: “actuar en conformidad con los principios, estatutos, reglamentos internos, acuerdos e instrucciones de los órganos directivos del partido…”

Tampoco está en discusión la libertad de conciencia. Ella no necesita ser establecida ni defendida, existe como un derecho humano esencial que cada persona puede ejercer en el secreto de la urna, justamente cuando está a solas con su conciencia.

Lo que claramente queda excluido para un militante, es la libertad de opinión y la libertad de acción cuando ellas contradicen los acuerdos del partido adoptados válidamente, en este caso por una mayoría del 92% en nuestra reciente Junta Nacional.

Hay que poner atención en las inexplicables contradicciones de Frei.

En su declaración del 8 de julio de 2022 (anterior proceso), Frei señaló: “siempre he sostenido la necesidad de que Chile tenga una nueva Constitución, que sea más democrática, justa e inclusiva…”. Y destacó, entre los elementos positivos de esa propuesta: “Me refiero al tránsito hacia un Estado Social y Democrático de derechos, a la ampliación de los derechos sociales, al reconocimiento de los pueblos originarios y la multiculturalidad, a los derechos de las minorías sexuales, a la supresión de las leyes supra mayoritarias, y a la definición de nuevas formas de participación. En lo económico respaldo el fin del Estado subsidiario. Y ciertamente, valoro el fortalecimiento de los derechos de la mujer, la preocupación más profunda por el cambio climático, y la aparición de otros derechos, particularmente aquellos asociados a las nuevas tecnologías.” ¡Justamente las razones de porque su partido llamó a aprobar en esa oportunidad!

El Frei de hoy, en cambio, inexplicablemente nos urge y señala: “Chile debe terminar con la incertidumbre y la inseguridad social y jurídica que menoscaban la calidad de vida de los chilenos y que limitan las inversiones en un momento en que el país las requiere con urgencia”. Y asume Frei que todo esto se logrará con el triunfo de la opción A FAVOR que él hace suya.

¡La Junta Nacional de la DC fue clara en reconocer que no existe el ambiente social y político para iniciar un nuevo proceso constituyente! ¡La mayor parte de las fuerzas progresistas ha señalado lo mismo!

Lo que no se le puede pedir a los demócrata cristianos, es que renunciemos a nuestra aspiración de que, en algún momento de nuestra historia futura, será necesario construir con la ciudadanía una constitución que – en las palabras del propio Frei – “sea más democrática, justa e inclusiva…y que ponga fin al modelo neoliberal del estado subsidiario”.

Nada de eso será posible con el actual proyecto constitucional, por eso vamos a votar EN CONTRA.

Y queda, además, en evidencia que Eduardo Frei – por contradicciones personales – hace mucho tiempo que dejó de pensar como sus camaradas. //ELF

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El gigantismo estatal de los republicanos

octubre 18, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla

Senador DC

Se reconoce constitucionalmente a Bomberos, Gendarmería, las Fuerzas Armadas, la autoridad marítima, Carabineros y la PDI, pero a la vez se ordena crear una policía fronteriza. Estos guiños son una evidente especialización sobre dos asuntos públicos sensibles para la ciudadanía: delincuencia y migración.

Las bases constitucionales ordenaban la construcción de un Estado social y democrático de derecho. La derecha se ha encargado de mantenerlo, pero junto con la construcción de mecanismos de subsidiariedad. La Comisión de Venecia sostiene que son compatibles, siempre que sirvan al propósito de construir un Estado social. ¿Qué Estado construyeron los republicanos que dominan el Consejo Constitucional?

La derecha a lo Nozick o Hayek, que clamaba por un Estado mínimo, no está presente en el borrador. Este texto contiene un esquema de poderes complejo, con más organismos, y con una fuerte devaluación de lo constitucional hacia un entramado legal de numerosas instituciones. Hay un relato implícito con la rebaja a 138 diputados como indicación de ahorro fiscal.

Sin embargo, esta propuesta de Republicanos contiene 41 organismos estatales, de los cuales 20 son nuevos. Los podemos dividir en 20 organismos constitucionales autónomos; ocho fuerzas armadas, policiales o de emergencia; seis consejos directivos; cuatro servicios públicos y tres órganos consultivos. Hay más Estado, comparado con la propia Convención Constitucional de 2022 y su propuesta, que organizaba 16 organismos autónomos constitucionales.

Al poder tradicional, representado por el Congreso Nacional y el Poder Judicial, lo dota de organismos técnicos y asesores que se contrapesan (Consejo de Evaluación de Leyes y Políticas Públicas, Consejo de Control Ético, Oficina de Asesoría Parlamentaria, Consejo Directivo de Formación Judicial, de Disciplina y de Administración del Poder Judicial, por separado).

Los nuevos organismos constitucionales son siempre colegiados (Agencia Nacional de Integridad Pública, el Servicio Civil bajo el Consejo de Alta Dirección Pública, Consejo para la Transparencia, Servicio Nacional de Acceso a la Justicia y Defensoría de las Víctimas, etc.), incrementando la lógica transaccional de sus decisiones, el costo fiscal de estos servicios y la natural ralentización de las decisiones administrativas.

Los problemas políticos se enfrentan de un modo jurisdiccional, cuando no todos lo son. Está el problema de los derechos prestacionales en materia de políticas sociales y la prohibición de que los jueces, mediante el recurso de protección, cambien políticas públicas. O que el Tribunal Constitucional intervenga sobre la tramitación de las leyes, pero no como un problema de constitucionalidad, sino que de pura legalidad de procedimientos internos del Congreso.

Se reconoce constitucionalmente a Bomberos, Gendarmería, las Fuerzas Armadas, la autoridad marítima, Carabineros y la PDI, pero a la vez se ordena crear una policía fronteriza. Estos guiños son una evidente especialización sobre dos asuntos públicos sensibles para la ciudadanía: delincuencia y migración.

Es curioso que solo quedan dos órganos unipersonales: el Presidente de la República y el contralor general de la República, aunque este último por una votación fallida contra la creación propuesta de un Consejo de la Contraloría.

El texto revela una burocratización del poder, y una administrativización de los servicios constitucionales, bajo la construcción de un sinnúmero de instituciones, procedimientos, recursos e impugnaciones que tenderán a incrementar la conflictividad más que a mitigarla. La Constitución sigue los conflictos, los articula con organismos, crea más Estado y no necesariamente más eficacia, al dotarlos de mecanismos de control intrainstitucionales mediante los organismos colegiados y superiores de decisión, sin perjuicio de ampliar los controles externos.

Es decir, más burocracia, más cargos que repartir y más gasto fiscal. En otras palabras, un gigantismo estatal. //ELF

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Detenidos desaparecidos: Entre certezas y esperanzas

septiembre 6, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por José Valencia Castañeda

Durante el periodo comprendido entre 1973 y 1990 en nuestro país se produjeron 1.469 casos de desaparición forzada, desde el retorno a la democracia sólo ha sido posible identificar 307 de estas víctimas. Esta realidad, es sin lugar a dudas la secuela más dramática de ese período en Chile.

Este hecho, genera además una serie de situaciones sociales que van más allá del comprensible dolor de los familiares. En el contexto de la búsqueda de sus seres queridos, parte importante de ellos comenzaron una lucha inclaudicable que se sostiene hasta hoy basada en convicciones, afectos y sobre todo anhelos.

Por otra parte, el trabajo silencioso de peritos chilenos y extranjeros, busca respuestas, luchando contra el paso del tiempo y los obstáculos que deliberadamente pusieron los ejecutores pensando que algún día los cuerpos serían encontrados e identificados. El rigor científico, los recursos y la coordinación constante con las familias son aspectos imprescindibles para la identificación. En esta difícil tarea, los familiares de las víctimas constituyen un frente de trabajo y acompañamiento permanente a través de La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, esta organización emblemática se constituyó en los inicios del Régimen Militar y las esperanzas que originaron su formación fueron cambiando en el camino, antes su ilusión era encontrarlos vivos, ahora piden justicia y saber dónde están.

Uno de los pasos más importantes en materia de búsqueda y de labor pericial, fue iniciativa de la Presidenta Michelle Bachelet en su primer periodo de Gobierno. La ex mandataria reposicionó el tema de las violaciones a los derechos humanos cometidas en dictadura, y lo hizo abordando la deuda más grande que el Estado chileno mantiene con las víctimas y sus familias. Declaró oficialmente el 30 de agosto como “Día Nacional del Detenido Desaparecido”, fecha que ya estaba establecida a nivel internacional. Implementó un sistema de identificación de víctimas con la Unidad Especial de Identificación de Detenidos Desaparecidos del Servicio Médico Legal, cuando estaba como director Nacional de la entidad forense, el Dr. Patricio Bustos, la instancia contó con los mejores expertos, nacionales y extranjeros, con el propósito de abordar la dolorosa labor de verificación de identidad de osamentas y restos.

Los autores intelectuales de las deleznables desapariciones de personas, procuraron poner la mayor cantidad de obstáculos para que los familiares nunca pudieran encontrar a sus seres queridos. Con este oscuro propósito, en un acto macabro exhumaron los cadáveres, para sepultarlos luego en otros lugares y evitar así que algún cómplice arrepentido pudiera aportar datos a la búsqueda. Existen también testimonios y evidencias de desentierros de sólo parte de los cuerpos, para confundir aún más las futuras pericias, además de las declaraciones de militares que confesaron, que muchos de los apresados luego de ser fusilados fueron arrojados al mar, otros incinerados con leña y petróleo para reducirlos a cenizas -idea recogida del nazismo-. En la misma lógica, en las sepulturas el Patio 29 del Cementerio General, los agentes de la dictadura depositaron dos cuerpos en los ataúdes para entorpecer las eventuales indagaciones, todo esto, elaborado como parte de una estrategia coordinada por el aparato de Inteligencia del dictador, en el marco del plan de encubrimiento denominado por los propios ideólogos de la masacre como “Operación Retiro de Televisores”.

Recientemente y a casi 50 años del Golpe Cívico Militar, el Presidente Gabriel Boric anunció el Plan Nacional de Búsqueda Verdad y Justicia, se trata de un nuevo e importante paso en la compleja labor de búsqueda e identificación de víctimas de desaparición forzada, que contará con presupuesto asignado y permanecerá como política pública para ser implementada, desarrollada y asumida por todos los estamentos del Gobierno. La elaboración del proyecto se diseñó con la participación de las agrupaciones de familiares de víctimas, las organizaciones de sitios de memoria y otros actores relevantes del ámbito de los derechos humanos.

La complejidad en la búsqueda e identificación de restos, no es tan sólo por el transcurso de los años y las limitaciones de la ciencia, el principal escollo está en las medidas que tomaron los criminales para impedir que las víctimas fueran encontradas, la mayor dificultad está en el acuerdo con que se juramentaron los victimarios y en el silencio cómplice que han guardado sigilosamente durante décadas encubriendo evidencias e información, pero sobre todo, protegiendo a los responsables directos de la barbarie.

Para el familiar de un detenido desaparecido la situación “es una tortura permanente”, como dijo un integrante de la Cámara de los Lores en el proceso a Pinochet. Los años pasaron, la vida siguió, pero esa herida sigue abierta. La situación del detenido desaparecido es la suma de todas las arbitrariedades y vejámenes de un régimen dictatorial, es la detención arbitraria, la tortura, la incomunicación y la muerte. En la mayoría de los casos de desaparición forzada, no existen responsables procesados por los Tribunales de Justicia, tampoco ha sido posible ubicar los cuerpos y en otros la identificación constituye un dilema mayor. Lamentablemente los años pasan y muchos de los genocidas van a morir en sus casas en la más absoluta impunidad, confabulados en un pacto de silencio, sin entregar ningún antecedente que nos permita conocer el paradero de las víctimas. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: A 50 años del golpe de Estado, columinista, columna, Columnas, Pepe Valencia

50 años del golpe de Estado en Chile

agosto 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Michelle Bachelet

Expresidenta de Chile

El 11 de septiembre de 1973 fue un día trágico que marcó nuestra historia como país. Aplastó nuestras esperanzas de vencer una tremenda desigualdad estructural, acabó con el Gobierno de Salvador Allende y con nuestra democracia; también nos dividió profundamente. A 50 años del golpe de Estado es necesario revisar ciertos mínimos comunes para poder proyectarnos como país hacia los próximos 50 años, porque la historia hay que comprenderla para no repetirla.

Cuando hoy hablamos del golpe de Estado, debemos entender que el 70% de los chilenos y chilenas no había nacido hace 50 años. Es decir, quienes fuimos testigos de esos hechos brutales somos hoy una minoría en nuestro país. Y somos justamente quienes vivimos de cerca estos acontecimientos quienes tenemos una responsabilidad con la memoria, porque es lo que nos permite como sociedad reconocernos en el presente, y conectar el ayer con el mañana.

La política, en términos simples, consiste en procesar nuestras diferencias de manera pacífica, respetando las libertades y visiones de unos y otros; es clave entender las limitaciones y ponerse de acuerdo en cuestiones básicas. En 1973 la política fue derrotada y eso es algo que no puede volver a ocurrir.

Un golpe de Estado no puede justificarse jamás. Nunca puede formar parte de las opciones que tienen los países para resolver sus diferencias, porque no es más que la forma de aplastar a un Gobierno y aterrorizar a un pueblo. Esta es una de las cuestiones básicas en las que debemos estar de acuerdo hoy. Imágenes como la del bombardeo a La Moneda y los tanques rodeando la casa de Gobierno, no pueden dejar a nadie indiferente.

En segundo lugar, no importa cuán complejo sea el contexto político, la democracia no debe ser puesta en duda nunca. La dictadura no hizo más que confirmar el enorme abismo que separa una democracia, con todas sus imperfecciones, y un régimen que recurre a la fuerza más brutal para eliminar las libertades civiles y políticas básicas.

La democracia no es un sistema perfecto, pero es el mejor sistema que tenemos. Es un sistema que cuenta con las herramientas e instituciones para corregir sus falencias. La democracia se construye en un diálogo entre miradas plurales y diversas en donde la autocrítica y la crítica honesta son bienvenidas en cualquier proceso político; son, de hecho, una de las armas de la democracia.

Una tercera cuestión en la que todos debemos estar de acuerdo, es que los crímenes de lesa humanidad no tienen cabida en nuestra patria ni en ningún lugar del mundo. Aún estamos cargando dolores como sociedad, porque durante 17 años una política de Estado se basó en aniquilar a quienes pensaban distinto o a quienes se consideraban peligrosos.

Nada nunca podrá justificar que se atropelle la dignidad que nos define como humanidad.

Es innegable que hay hechos incuestionables, documentados, y las heridas son más difíciles de sanar si hay quienes niegan o justifican lo que ya establecieron comisiones como Rettig o Valech, o las mismas investigaciones judiciales. Esto deteriora nuestra posibilidad de ser comunidad. Es por ello que nuestro deber moral es hacer todo lo posible para que no se repitan casos tan dolorosos como los que se vivieron durante la dictadura.

En Chile cuando hablamos del golpe de Estado, de la dictadura, de los crímenes de lesa humanidad, no hablamos de conceptos abstractos, sino que hablamos de hechos que quedaron marcados a fuego en nuestra memoria individual, institucional y nacional.

Cuando observamos las encuestas sobre la democracia y cómo se ha perdido la credibilidad en esta, debemos alertarnos. Un ejemplo de ello es la última encuesta CEP que refleja la desconfianza de chilenos y chilenas hacia el sistema político institucional. La frase “a la gente como uno le da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario” es apoyada por el 25% de los encuestados y las encuestadas. Otras encuestas muestran que para un porcentaje de chilenos y chilenas el mejor gobernante de Chile ha sido Augusto Pinochet.

Septiembre siempre llega como un espejo en el que nos reconocemos como chilenas y chilenos, y en estos 50 años debemos mirarnos y reconocernos como hermanos de un mismo país para llevarnos a defender y profundizar la democracia, y respetar siempre los derechos humanos. Esa es una responsabilidad de todos nosotros. Debemos asegurar que haya verdad plena, justicia plena y un compromiso de todos de cuidar la democracia. De ahí la importancia del Plan de Búsqueda de Detenidos Desaparecidos anunciado por el actual Gobierno.

Recientemente leí las memorias de Patricio Aylwin, La experiencia política de la Unidad Popular. Al inicio y al final el expresidente se pregunta qué podríamos haber hecho mejor o distinto para haber logrado cambiar el curso de los acontecimientos. La desconfianza en ese entonces hizo imposible llegar a acuerdos, algo de lo que debemos aprender. Debemos también cuidar el lenguaje y la forma en que nos relacionamos los unos con los otros, porque las formas también importan y debemos cuidarlas.

A 50 años de una tragedia conocida mundialmente por su brutalidad, debemos tener claridad sobre lo que vivimos. Debe ser una lección para el futuro que construiremos para los próximos 50 años, para que en nuestro país nadie dude sobre la gravedad de lo ocurrido, para que todos tengan la sensatez de que eso no puede volver a ocurrir. Para que seamos un Chile más unido, en el que todos luchemos por nuestro más profundo anhelo: terminar con la desigualdad que ha marcado históricamente a nuestro país, alcanzar el bienestar y la dignidad para todas y todos quienes habitan nuestro territorio.

La memoria es una herramienta poderosa. Recordar el golpe de Estado y sus consecuencias nos permite reflexionar sobre nuestro pasado, comprender nuestro presente y, lo más importante, construir un futuro mejor. No olvidemos el pasado, pero utilicémoslo como un faro para guiar nuestras acciones futuras y construir un Chile más justo y equitativo. //ELF

*Columna aparecida en El País de España.

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