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A reconstruir la centroizquierda

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columna

Discapacidad y educación: una responsabilidad conjunta

diciembre 5, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Valdés Lezana

Rector del Centro de Formación Técnica Estatal de la RM

El 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha establecida en 1992 por la ONU, como una forma de llamar a la conciencia mundial, a destacar la inclusión y trabajar por mejorar día a día las condiciones para todas las personas en situación de discapacidad, logrando así la igualdad.

Y es en esta tarea donde los actores de la educación tenemos un gran desafío, principalmente aquellos que trabajamos en la educación técnica, donde preparamos a jóvenes y adultos para la vida laboral, en un constante trabajo colaborativo con las empresas, que actualmente por la Ley de Inclusión, deben contar con al menos un 1% de trabajadores en situación de discapacidad.

¿Cuál es nuestro papel? Entregar las herramientas, oportunidades y facilidades estructurales para los estudiantes que hoy nos eligen y que están dentro del universo de más de 2 millones de personas con discapacidad en el país.

Es aquí donde ellos conocen por primera vez de cerca el mundo laboral y es donde deben ganar la confianza para enfrentarse luego a un trabajo, sabiendo que tendrán las mismas oportunidades y conocimientos que cualquier otro estudiante.

Un desafío que como CFT Estatal de la Región Metropolitana abordamos día a día, creando estrategias y entregando facilidades a los alumnos que así lo requieran. ¿Po qué? Porque la educación es un derecho humano y porque nuestro país ratificó en el año 2008 la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en el que los Estados parte, reconocen su derecho a la educación, sin discriminación y en igualdad de oportunidades.

Actualmente las cifras nos preocupan y es nuestro deber cambiar este panorama. Según el segundo estudio de la discapacidad en Chile (ENDISC II, 2015), en nuestro país solo el 9,1% de las personas en situación de discapacidad alcanza este nivel de educación superior, lo que se agrava en la inserción laboral posterior, donde hasta 2021 solo el 42,8% participa en el mercado laboral buscando empleo o trabajando.

Y es ahí donde los CFT Estatales tienen y deben hoy aportar, en mejorar esas cifras, en ser un puente para el acceso laboral y lograr una igualdad que va más allá de una campaña anual de recaudación, ya que la tarea es a diario, porque todos tenemos los mismos derechos y debemos demostrarlo a través del acceso a la educación.

¿Lo conseguiremos? Al menos ya, vamos por el camino correcto. //ELF

Publicado en: Columnas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, discapacidad, Educación

Cuando fuimos campeonas: La Escuela n°4, el Cindep y el desarrollo del voleibol en Monseñor Larraín y Las Barrancas

noviembre 24, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Juan Azócar

Hasta hoy, el voleybol constituye uno de los deportes que más se practica en la comuna de Pudahuel, y también en las vecinas Cerro Navia y Lo Prado. Las tres formaron parte de Las Barrancas, donde a comienzos de los años 70, en un ambiente marcado por los vientos de cambios de la época, se introdujo la práctica de este deporte, que pronto fue adquiriendo masividad.

Uno de sus antecedentes inmediatos fue el Programa de Gobierno de la Unidad Popular, en donde se identificaba que una de las necesidades sociales urgentes de la época era la construcción de infraestructura deportiva en todo el país. De acuerdo a ese diagnóstico, en la página 31 del mismo texto se afirmaba que “la educación física y la práctica de todos los deportes, desde los niveles básicos del sistema educacional y en todas las organizaciones sociales de jóvenes y adultos, serán la preocupación constante y metódica del Gobierno Popular”.

Esta preocupación por el deporte tuvo una referencia explícita en el mismo texto, cuando en una de sus 40 medidas se señalaba que “fomentaremos la educación física y crearemos campos deportivos en las escuelas y en todas las poblaciones” y aseguraba que “toda escuela y toda población tendrá su cancha”.

En ese marco, el gobierno de la época estableció el Plan Nacional de Desarrollo del Deporte y la Recreación 1972/1976, en el que se establecían medidas de difusión y fomento para generar conciencia de la importancia de la práctica deportiva, entendiendo esta como una actividad inmersa en la dinámica y el tejido social. A través de la DIGEDER, se proyectó la creación de una red nacional de centros de iniciación deportiva y recreativa (CINDER) y se creó el Programa “Yo hago deporte”, para fomentar el acceso al deporte de acuerdo a las realidades y contextos locales.

En la populosa zona poniente de la capital, ambas iniciativas comenzaron a tomar forma -con distintos niveles de éxito- en diversos sectores de Las Barrancas, siempre teniendo a las escuelas como polos de desarrollo, en tanto que operaban como un natural punto de encuentro comunitario, en donde era posible involucrar a los estudiantes, a los docentes, a las organizaciones vecinales y a los padres y apoderados.

Entre otras acciones, el despliegue de la política implicó la formación de monitores deportivos escolares, recurriendo a los estudiantes más aventajados o comprometidos. Testigo privilegiado y protagonista de ello fue Francisco Ávila, un alumno de esa época que pronto se transformaría en uno de los talentos del emergente voleybol local. “Yo debo haber estado en octavo básico cuando nos tocó actuar como monitores, enseñándoles a los más chicos”. Los monitores recibían un carnet que los acreditaba como tales, e incluso “una especie de sueldo simbólico, un par de chauchas,” por desempeñar ese rol. En el fondo, se buscaba que se constituyeran en una suerte de modelos o referentes positivos a seguir.

El comienzo de todo

La intervención partió el año 1972, a través del trabajo de la Asociación Deportiva Escolar Primaria (ADEP) de Las Barrancas, una coordinación de las veinticuatro escuelas de la comuna, cuyo presidente era José Penela, un joven profesor de educación física de la Escuela N°4. En un documento de esa época, el titular de la ADEP señalaba que la entidad definió como línea de acción “promover y masificar la participación de los escolares en competencias a nivel comunal y nacional, de acuerdo a la política deportiva del Supremo Gobierno”.

Uno de los focos más importantes comenzó a tomar forma en la Escuela N°4, en la Población Monseñor Manuel Larraín, con el apoyo de su director, Sergio Olivares, que organizó una amplia oferta de talleres de iniciación deportiva, conducidos por una pléyade de entusiastas docentes, entre los que destacaban el propio Olivares y la profesora Marta Vallecillo, en tenis de mesa, y el mismo José Penela, a cargo de la rama del futbol.

En el voleybol, la responsabilidad recayó en David Olate, un docente formado en la Escuela Normal Superior Abelardo Núñez, de la que egresó y tituló en 1971. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona sociable, que disfrutaba escuchando programas de tangos y boleros en la radio, al tiempo que leía la prensa escrita cada día, sobre todo sus páginas deportivas. Desde adolescente se aficionó a los deportes, principalmente al fútbol y al basquetbol, que practicó intensamente durante sus años en el Instituto Alonso de Arcilla, un establecimiento educacional del antiguo barrio Brasil de Santiago, en el que cursó su enseñanza básica y secundaria.

“Cuando comenzamos, el profe no tenía idea de este deporte, su experiencia había sido en el futbol y en el basquetbol. De a poco se fue familiarizando, revisando lecciones, aprendiendo esquemas, creciendo con nosotras”, recuerda Maritza Ávila, entonces alumna de la escuela, que pronto destacaría como una de las principales exponentes del vóleibol local.

A la par de su rol como docente, Olate presidía el Consejo Local de Deportes de Las Barrancas, desde el cual generó una nueva normativa para los clubes deportivos de la comuna, mayoritariamente formados para la práctica del futbol barrial. La disposición exigió que cada nuevo club que se creara, en adelante, debería contar con una rama de voleybol, como requisito para su personalidad jurídica, un trámite imprescindible para la obtención de apoyos y recursos. De esa manera, se contribuyó a instalar el interés de la comunidad por este deporte, que ya se practicaba en buena parte de las escuelas de la comuna.

Como una forma de proyectar el progresivo interés que comenzaba a despertar el trabajo de difusión deportiva, que se expresaba sobre todo en la promoción del voleibol escolar, con cientos de estudiantes participando y el apoyo entusiasta de la comunidad, Olate y otros profesores de la comuna decidieron crear una organización que pudiera canalizar ese esfuerzo. Así, el jueves 13 de abril de 1972, en una asamblea realizada en la Escuela N° 4, se constituyó formalmente el Centro de Iniciación Deportiva de Barrancas, CINDEP, que trascendería en el tiempo y se constituiría en sinónimo del vóleibol comunal. El nombre escogido no fue casual, en tanto hacía un evidente guiño a la reciente y exitosa política de los centros de iniciación deportiva y recreativa promovida por el gobierno, en cuyo marco había empezado la masificación de este nuevo deporte.

¡A Valdivia los boletos!

Uno de los primeros torneos en los que se puso a prueba el nivel de desarrollo del voleibol escolar de Las Barrancas fue el Campeonato Nacional Mixto, disputado en la ciudad de Valdivia.

En el torneo, organizado por la Asociación Deportiva Escolar Primaria (ADEB) participaron 32 equipos de 16 asociaciones locales del país, desde María Elena, por el norte, hasta Puerto Montt, por el sur. Su realización obedeció al plan de difusión del deporte escolar que empujaba la ADEP, y que ese mismo año se tradujo en la realización de múltiples eventos de diversas disciplinas deportivas (basquetbol, tenis de mesa, atletismo y futbol) y en distintas ciudades del país (Tocopilla, Antofagasta, Santiago y Castro, en Chiloé), en tanto que un objetivo secundario era promover el turismo escolar, facilitando que los estudiantes pudieran conocer su país.

Olate preparó un seleccionado femenino y otro masculino, con participación mayoritaria de estudiantes de la Escuela N° 4, y coordinó todo lo necesario para el financiamiento del viaje, a través de algunos aportes del municipio y el Consejo Local de Deportes de Barrancas. También gestionó la gratuidad de los pasajes en tren, ante el entonces Director General de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, Alfredo Rojas Castañeda.

Begoña Bustamante, alumna de la Escuela N° 370 y también integrante de ese seleccionad escolar, recuerda que las incomodidades del viaje -por la larga duración del mismo y porque obviamente no lo hicieron en primera clase- fueron pocas comparadas con la experiencia de salir de Santiago, y de representar a la comuna en lo que más le gustaba hacer: jugar al vóley. Luego de viajar toda la noche, entre guitarreos, algunas pocas horas de sueño y los infaltables huevos duros y termos con café, se encontraron de pronto en la estación ferroviaria de Antilhue. Allí se debía hacer el transbordo a otro tren, para llegar finalmente a la siempre verde Valdivia.

El equipo de Barrancas no disponía de un gran presupuesto, y la falta de algunos implementos se resolvió apelando a la creatividad. Begoña recuerda que no contaban con buzos, una prenda necesaria para vestir cómodamente entre partidos, y absolutamente indispensable en una ciudad templada y lluviosa como Valdivia. Uno de sus hermanos, profesor de educación física en la Escuela N° 370, participaba en un conjunto folklórico en el que sus integrantes -fieles al look de buena parte de los grupos folk de la época-, solían actuar vestidos con largos ponchos de lana. No lo pensó dos veces y se los pidió prestados. Así, los ponchos serían la “salida de cancha” y prenda característica de la delegación durante su paso por Valdivia.

La solución generó algunas dudas al principio, pero luego fue adoptada disciplinadamente por toda la delegación, incluyendo al cuerpo de docentes que acompañó a los escolares, desde el propio Olate hasta los entusiastas profesores Henry Martínez, de la Escuela N° 419, Ximena González, de la Escuela N°370, y Luisa Penela, de la Escuela N°419.

En el resultado final, el seleccionado femenino de Barrancas obtuvo el cuarto lugar, en tanto que el masculino se quedó con el noveno puesto en su categoría.

Casi inmediatamente después del torneo de Valdivia, se realizaron las Olimpiadas Escolares de Las Barrancas, que incluyeron a la mayoría de las disciplinas deportivas, y que se efectuaron entre el 30 de noviembre y 1° de diciembre de 1972, en la que sería la última gran competencia de ese año.

En lo referido al voleybol, las cifras de participación del certamen daban cuenta de la masividad que comenzaba a alcanzar. En efecto, solo en la competencia de voleybol participaron 16 escuelas, con un total de 370 escolares en las canchas.

En las finales respectivas, el equipo femenino de la Escuela N° 4 se coronó como Campeón Olímpico de Las Barrancas, mientras que el de varones quedaba en segundo lugar, luego de perder la definición ante la Escuela N°292.

Fiesta del voleybol en Barrancas

Al año siguiente, prosiguió el trabajo de entrenamiento y la participación de la Escuela N°4 y de los equipos de Barrancas en diversos torneos y partidos.

En ese tiempo debutó la que sería la histórica camiseta oficial del equipo, de color amarillo con detalles negros, según recuerdan Maritza y Ofelia Peralta, otra de las alumnas que formó parte de las primeras generaciones.

“Cada una, como pudo, le agregó el número respectivo en la espalda, algunas lo cosieron a mano, no siempre con los mejores resultados. Otras, con mayor fortuna, lograron hacerlo en la máquina de coser de alguna vecina costurera”, recuerda Maritza, riendo. Las camisetas eran de telas de poca calidad y, además, tratándose de pre adolescentes en pleno desarrollo, “pronto nos quedaron estrechas”, agrega Ofelia. El resultado fue el previsible: irritación en axilas y dolor en el busto y en los hombros, por el roce. Por ello, recuerda Ofelia, debieron agregar una suerte de parches o extensiones de tela en las mangas y en los costados “para hacerlas más cómodas”.

Las condiciones del equipo eran franciscanas, considerando la falta de medios y un detalle no menor: la cancha de la escuela, en esa época, era de tierra. Tampoco contaban con calzado apropiado. Ofelia recuerda que ello se revirtió, parcialmente, cuando la empresa Bata les cedió una partida de zapatillas, que usaban con el máximo cuidado “y luego debíamos devolver, para que las usarán las chicas de los restantes equipos nuestros”.

El entrenamiento cotidiano lo hacían con duras pelotas de plástico y con balones de baby futbol, que “nos dejaban los brazos enrojecidos y los cascos de la pelota marcados en la piel”, rememora Jessica Ramos, otra alumna que se integraría a los equipos de voleybol de la escuela. Los varones, en tanto, intentando aprovechar al máximo el tiempo, entrenaban con frecuencia de noche, instalando focos en la campana de la escuela, en una riesgosa maniobra que implicaba “subirse al techo, tirar los cables, instalar las luces, y al terminar, hacer lo mismo para desmontar”, señala Francisco.

En noviembre de 1973, luego del receso que impuso el golpe de Estado, la Escuela N°4 retomó sus actividades con nuevos bríos, como escenario de un Campeonato Provincial Extraordinario de Voleibol Femenino, que se realizó simultáneamente en su cancha y en otras dos escuelas de la comuna.

La competencia fue organizada por el CINDEP y tuvo como protagonistas al seleccionado de voleibol escolar de Polpaico, equipo que, en el anterior torneo, realizado en 1972, se había coronado como campeón metropolitano; a La Cisterna, vice campeón en ese mismo certamen, a Maipo, Santiago y Renca.  Y al equipo anfitrión de Las Barrancas, que entonces había obtenido el cuarto lugar.

Un reportaje de la época, publicado en las páginas deportivas de El Mercurio, entregaba una panorámica de la importancia que tuvo el torneo realzado en la cancha de Heráldica, al señalar que, entre la amplia oferta de espectáculos deportivos de esos días, “con torneos de atletismo, basquetbol, gimnasia y hockey en patines, realizados en los principales recintos deportivos y colegios del barrio alto, destaca el torneo de voleibol escolar de Las Barrancas, porque no fue la clásica competencia de colegios tradicionales, sino de equipos representativos de las escuelas primarias de las comunas más populares”.

En el mismo reportaje, el propio Olate señalaba cómo se organizó y financió el torneo de voleibol escolar: “las delegaciones se costean el pasaje y nosotros nos encargamos de la estadía. El costo del torneo asciende a los 100 mil escudos, gran parte de ellos los obtuvimos con rifas, veladas y cooperación del comercio y de los vecinos”.

En lo referido al hospedaje de algunas de las delegaciones, Olate daba cuenta del grado de compromiso que la comunidad de Monseñor Larraín tenía con el desarrollo del voleibol, en tanto que muchas familias locales con hijas jugadoras de la Escuela N°4 “alojaron en sus casas a una y hasta dos o tres niñas de los equipos visitantes”

El campeonato tuvo una final dramática entre el equipo local de Barrancas y Polpaico, en un reñido partido que se definió, tras una hora y media de juego, en favor de las locales. El Mercurio señaló que el torneo fue “una obra de esfuerzo llevada con visión de auténticos paladines y que merece el mayor apoyo de las autoridades, porque centraliza una actividad infantil de vastas proyecciones en un medio donde abundan valores que, bien estimulados, podrían engrosar en el futuro los mejores equipos del país”.

No exageraba el redactor de la nota, porque el torneo permitió el lucimiento de jóvenes promesas del voleibol local, que desde las escuelas pronto se abrirían paso a niveles más competitivos. El equipo Barrancas formó con Maritza Ávila, Begoña Bustamante, Gladys Aedo, Teresa Carreño, Elizabeth Inostroza, Rosa Canales, Ofelia Peralta, Ana Gutiérrez y Magna Laguna. La prensa de la época destacó especialmente el desempeño de “Rosa Canales, una remachadora de gran estilo y potencia”, y de “Maritza Ávila, en la misión de armadora del juego”.

En el mismo reportaje, Olate entregaba pistas de cómo se había desarrollado el trabajo del CINDEP, precisando que “el trabajo inicial lo concentramos el primer año en difusión deportiva, y el segundo año abarcamos el nivel competitivo, primero local, luego interprovincial, para finalmente enfocarnos a nivel nacional. En lo organizativo, además de la Escuela N° 4, existen dos sub centros, uno en el sector Sara Guajardo, con 387 participantes, y en la Población Cerro Navia, con 292”.

También entregaba sorprendentes cifras del gran momento que vivía el deporte escolar en Las Barrancas, y no únicamente en el voleibol: “Hoy tenemos un contingente de 30 líderes en las distintas especialidades. Esto que tiene poco más de 3 años de existencia, ha sido la base para competencias que siempre han contado con el apoyo de estos niños. Poseemos torneos de handball, que se desarrollarán la próxima semana, tenis de mesa, atletismo, que tuvo una legión de más de 3 mil atletas, y ahora este voleibol femenino, que gusta porque en nuestra comuna tenemos excelentes alumnas en este popular deporte”.

Consolidando

A partir del 74, el voleybol juvenil de Barrancas comenzó a disputar torneos con tradicionales e importantes clubes, como Unión Española y Universidad Católica, y con competitivos equipos del barrio alto, como Las Condes, Estadio Italiano, Instituto Hebreo, Colegio Alemán y Colegio San Juan Evangelista. Fue la constatación de las importantes diferencias sociales presentes en la sociedad chilena, con realidades contrapuestas entre los distintos sectores de una misma ciudad.

Ofelia recuerda que “cuando íbamos al barrio alto nos topábamos con cabras rubias, súper altas, con los medios cuerpazos, y con una infraestructura de lujo en sus clubes, en sus gimnasios. Nosotras éramos más bien bajitas, veníamos de barrios carenciados, ellas tenían todo a su favor, pero igual les ganábamos”.

“Para nosotros, ir a jugar al barrio alto era como ir a otro planeta, Imagínate que para ir al San Juan Evangelista teníamos que tomar dos micros, una hasta San Pablo con Matucana, y de ahí la Colón Oriente hasta arriba”, rememora Francisco. “En otras ocasiones recurrimos a la micro destartalada de un vecino, al que le dábamos unos cuantos pesos, y ahí llegábamos metiendo bulla con nuestra barra, que eran nuestras familias, supongo que a los del barrio alto también debimos haberles parecido de otro mundo”, reflexiona.

Maritza recuerda que el trato que les dieron en el barrio alto con frecuencia rayó en la discriminación: “Nos hacían vestirnos en los baños, no en los camarines, y en más de una ocasión dijeron, burlándose, que habían llegado las picantes de Barrancas”. Por ello, “cuando comenzamos a hacernos competitivas, y a ganarles en sus propias canchas, nos sentimos doblemente orgullosas, porque eso era como torcerle la mano al destino”.

Un refuerzo importante en la progresiva profesionalización de los equipos de Barrancas fue la colaboración del destacado entrenador Claudio Morales, que había formado parte del equipo de la selección chilena de voleibol. Abierto simpatizante del gobierno de Allende, el técnico fue exonerado de su cargo luego del golpe de Estado. Según Francisco Ávila, Morales llegó a comienzos de 1974 a la comuna, a colaborar con los equipos de varones que entrenaban en la Escuela 4, permaneciendo poco más de un año en esa labor.

“Morales nos mostró las claves y la esencia más competitiva y profesional del voleybol, porque hasta entonces teníamos una mirada totalmente amateur. En su condición de socialista, Morales se quiso reivindicar, poniendo todo su talento y conocimientos al servicio de nuestro equipo, intentando sacar adelante el voleybol de una comuna pobre”, recuerda Francisco.

Por su parte, Jessica Ramos, que pronto se transformaría en una de las jugadoras de mayor proyección surgidas en Barrancas, participó de una extraordinaria instancia de formación, que la orientaría en forma definitiva al voleibol profesional. Mientras cursaba el Séptimo Año Básico en la Escuela N° 4, fue reclutada a la Escuela de Talentos de la Federación de Voleibol de Chile, en la que entrenaban jóvenes promesas del voleibol femenino. La escuela funcionaba en modalidad de internado y como director técnico tenía a una auténtica leyenda de la época: Akira Kato, un entrenador japonés que, años antes, en menos de una década, había logrado transformar al vecino Perú en una superpotencia latinoamericana y mundial en voleibol femenino.

El entrenador nipón tomó las riendas del equipo peruano en 1965, luego de ser invitado por la Federación de Voleibol de ese país. Bajo el brazo traía una receta infalible para alcanzar el éxito, que se traducía en dos palabras: disciplina y trabajo. Sus métodos, que combinaban el juego rápido del vóley japonés con la fuerza del europeo, y el aumento a cinco horas diarias de entrenamiento, pronto darían sus frutos, cuando Perú se impuso en los Juegos Bolivarianos de Ecuador 65. Un liderazgo que reafirmó dos años más tarde, en el 67, cuando su seleccionado femenino ganó a Brasil en el Campeonato Sudamericano, mismo año en que alcanzó el segundo lugar en los Panamericanos de Canadá. De ahí en adelante, uno tras otros se sucederían los triunfos, llegando a alcanzar siete títulos sudamericanos.

El técnico llegó a Chile en 1974, donde replicó el mismo concepto de Escuela de Talentos que tan buenos resultados le había reportado en Perú. El recinto se encontraba en Ñuñoa, y hasta allá llegó, en su primer día de entrenamiento, una expectante Jessica Ramos, acompañada por su madre y por el profesor Olate, en la desvencijada citroneta de este. Allí, el entrenador nipón familiarizaba a las jóvenes en las claves características de su estilo: juego rápido, trabajo defensivo, tácticas complejas de ataque y entrenamiento físico extremo. Hasta hoy recuerda que fueron días extenuantes, con una breve paisa para tomar una frugal colación, consistente en un yogurt, una fruta y un cereal. A diferencia de las otras niñas, fue de las pocas que no pudo alojar, aunque hubiera querido, ya que siendo de Barrancas, y no de provincias, debía ir y volver.

Triunfo en Talca

Entre el 17 y el 24 de octubre de 1976, en Talca, se realizó el Campeonato Nacional de Voleibol Escolar, en las categorías de hombres y mujeres. Meses antes, en cada una de las regiones del país, se habían disputado los torneos en los que se definieron los equipos que irían al nacional en la capital del Maule. El equipo dirigido por el profesor Olate conquistó su cupo en una infartante final disputada con la rama femenina del Instituto Miguel León Prado. Así, los equipos que representaron a la Región Metropolitana en el certamen nacional serían la Universidad Católica, en varones, y el seleccionado del CINDEP/Pudahuel, en mujeres.

El sexteto de voleibol de Pudahuel se constituyó mayoritariamente con alumnas de Octavo y Séptimo Básico de la Escuela N° 4, entre las que destacaron Josefina Narváez, Sonia Matus y Jessica Ramos. Josefina, que había cursado toda su enseñanza básica en la escuela de Monseñor Larraín, recuerda el intenso entrenamiento físico que aplicó el profesor Olate, para hacer más competitivo al equipo, de cara al campeonato de Talca: “fue una previa muy exigente, muchas vueltas corriendo alrededor del colegio, saltos de vallas, saltos del caballete, mucha práctica de levantamiento con balones medicinales para endurecer los dedos y fortalecer los brazos, practica de saques y remaches…fue agotador”.

El equipo alojó en un Internado de Niñas, dependiente de una congregación de religiosas de Talca, donde reinaba un silencio sepulcral, que obviamente fue roto por las travesuras de las adolescentes de Pudahuel, muchas de las cuales salían por primera vez de Santiago. Josefina aún recuerda una escena que se repitió las dos primeras noches, “cuando antes de dormirnos, se nos ocurrió hacer una guerra de almohadas, con todo lo que habíamos llevado para el viaje, huevos duros, galletas, hasta que llegaba la inspectora con la indicación expresa del profe Olate de sosegarnos y dormirnos temprano, para poder ver los partidos que venían al día siguiente…”

Jessica Ramos, por su parte, recuerda que una noche hubo una fiesta en la que se agasajó a todos los equipos participantes del torneo, que se realizó en la Plaza de Armas de Talca, a escasas cuadras del internado donde se alojaban. Al evento fueron todas las delegaciones, excepto ella, “las niñitas de Pudahuel”, como pronto las bautizaron los otros equipos en competencia.

El profesor, intentando que sus jugadoras no se distrajeran, prohibió la asistencia a la fiesta, instrucción que las monjas del internado cumplieron a cabalidad, cerrando con llave las puertas del recinto. “Y nosotras, ahí, escuchando la música y las risas, decidimos escaparnos. Con mucho sigilo nos escabullimos, saltando un muro y la reja, porque la puerta estaba cerrada”, rememora Jessica. Cuando ya habían salido todas, oyeron a alguien que pedía ayuda, en forma desesperada. “Era Helvecia, una de nuestras compañeras, que se había quedado atrapada…así que dos jugadoras saltamos hacia adentro, intentando no hacer ruido, y entre las dos, la empujamos para afuera…”

Entre risas, lograron llegar a la plaza, pero fueron divisadas por el director del torneo, y ante el temor de ser acusadas o peor aún, sancionadas por la organización, corrieron de vuelta al internado. Con la adrenalina a tope y casi sin aire en los pulmones, “saltamos el muro, tiramos a Helvecia hacia adentro y entramos en puntillas al dormitorio”. Una salvada providencial, porque justo se oyeron pasos acercándose desde el pasillo. Era la monja a cargo, que venía con el profe Olate a chequear que todo estuviera en orden. “La monja encendió la luz, echó un vistazo y vio que estábamos todas acostadas. La pobre no levantó los cubrecamas, porque hubiera descubierto que todas estábamos vestidas”, recuerda Jessica, entre risas.

No fue la única anécdota: un día en que tenían agenda libre, la delegación fue invitada a conocer la ciudad. A la hora del almuerzo, fue llevada a un restaurante cuyo menú incorporaba una sopa de mariscos, un plato que no era del agrado de las jugadoras, excepto de una, a la que le encantaba. Las adolescentes comenzaron a pasarle sus platos a la compañera, que los disfrutó con agrado, hasta que comenzó a sentirse mal, con náuseas, vómitos y cólicos. La chica fue llevada de urgencia al hospital regional, con diagnóstico de intoxicación por consumo excesivo de mariscos. El resto del equipo fue castigado y confinado en el internado, hasta que por fin se supo que la adolescente estaba fuera de riesgo.

En lo estrictamente deportivo, el desempeño exhibido en Talca por el sexteto escolar vino a demostrar la consolidación del trabajo formativo que el profesor Olate y sus colaboradores más inmediatos habían logrado desarrollar en el voleibol de esa comuna popular, tanto a nivel colectivo como individual. En efecto, el equipo de Pudahuel se coronó campeón nacional, venciendo al seleccionado de Linares, y Jessica Ramos, por su parte, comenzaba a perfilarse como una joven promesa del voleibol, siendo galardonada como la mejor figura femenina de ese torneo.

Ya en Santiago, las flamantes campeonas fueron agasajadas en una ceremonia con abundantes discursos, canapés y ponche a la romana. Josefina Narváez hasta hoy recuerda que muchas, incluyéndola, no habían probado jamás el dulce y refrescante brebaje, y que, yéndose por lo dulce, “varias terminamos mareadas, y algunas más que mareadas, riéndonos de todo”.

Cruzando la cordillera

A fines de 1976, los equipos surgidos en el seno de la Escuela Co-educacional N° 4, proyectados en el CINDEP, cruzaron la Cordillera de los Andes, aceptando una invitación del prestigioso Club Deportivo y Social CEPADA, histórico referente del voleybol de Mendoza, para disputar un torneo que se realizó entre el viernes 17 y el domingo 19 de diciembre de ese año.

Era la primera salida internacional del joven seleccionado de Pudahuel y por ello, toda la comunidad de la escuela y del CINDEP se movilizó para conseguir los recursos necesarios para financiar el viaje. Así, se realizaron kermesses, completadas y rifas, y se emitieron bonos de colaboración. El profesor Olate, a la sazón presidente del Consejo Local de Deportes de Pudahuel, lograba gestionar apoyos a través de la DIGEDER.

La delegación emprendió el viaje en una destartalada micro de recorrido urbano, en la que –como pudieron- se acomodaron los jóvenes deportistas barranquinos, un par de apoderados, el gestor de la gira y sus colaboradore.

La delegación iba bien provista de todo lo necesario para el viaje, incluyendo mantas, sándwiches, gaseosas, huevos duros. Tampoco faltaron las anécdotas, como el estado catatónico en el que -ya a la altura de Los Andes- quedaron las alumnas que, para evitar los mareos, ingirieron pastillas inductoras del sueño, y las bromas que generó el pánico de las más pequeñas, aterradas ante las innumerables cuestas de la ruta, con el precipicio amenazante al lado del camino.

Ya en Mendoza, CINDEP/Pudahuel compitió en las categorías juvenil masculino y juvenil femenino, enfrentando al anfitrión CEPADA y a competitivos clubes como San Martín, Universidad Nacional de Cuyo, Regatas y Talleres de Mendoza.

Pese a que no se obtuvieron resultados protagónicos, se evaluó positivamente la experiencia de salir a otro país, conocer otras realidades y crecer en competitividad. Luis Aedo, jugador del equipo masculino del CINDEP, resultó distinguido con un diploma al Mérito Deportivo otorgado por la organización anfitriona de Mendoza. El último día, la delegación completa se dedico a pasear por la ciudad y comprarse jeans, aprovechando el cambio favorable, incluso para jóvenes de presupuesto estrecho como ellos.

A esas alturas, el voleybol de Pudahuel, surgido en las canchas de tierra de la Escuela N°4 y de otros establecimientos de la comuna era una realidad concreta, que día a día crecería más, con el protagonismo de decenas de jugadores y jugadoras surgidas de esa experiencia.//ELF

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Reforma solidaria

noviembre 22, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

Consejero Nacional del PDC

Hace una semana, nuestra Junta Nacional renovó el compromiso con la Solidaridad y el Bien Común como principios fundacionales del partido, esto no es baladí especialmente cuando estamos en crisis, estos son momentos de reconocernos nuevamente en estos principios permanentes como nos planteó Maritain, que junto a valores como el amor al prójimo, la libertad, la democracia y la fraternidad, se mantienen inalterables con el paso del tiempo (https://diarioenlafontana.cl/vigencia-del-bien-comun/).

El segundo pilar doctrinario que nos plantea son las circunstancias históricas que puede interpretarse de diversas maneras y cambiar con el tiempo. Hoy estas circunstancias históricas se ven reflejadas en una Reforma Previsional planteada por el gobierno del presidente Boric como una oportunidad histórica de concretar nuestra doctrina para construir solidaridad a través de la redistribución de recursos para lograr equidad en las pensiones que hoy y en el futuro recibiremos las y los chilenos.

¿De qué se trata esta reforma?

Se propone la profundización del sistema mixto, esto significa que el sistema recibirá el actual aporte del 10% que realizamos los trabajadores todos los meses al cual se sumará un aporte del 6% por parte de los empleadores y un tercer aporte del Estado vía reforma tributaria. Con lo cual pasaremos a estar cerca de la media de cotizaciones de la OCDE, que es del 18%. Este modelo siempre ha sido planteado por el PDC, un sistema con aportes de los empresarios, trabajadores y del Estado.

Hoy tenemos una base en capitalización individual y la Pensión Garantizada Universal, PGU que dicho de paso nació en como iniciativa de los equipos (Ayllú) que prepararon la propuesta de nuestra candidata presidencial Yasna Provoste. Con la reforma se mantendrá ambas bases y se incorporará un pilar de seguridad social que aportará 0,1 UF por cada año de cotizado y una compensación por diferencia de cotización de género, estos cuatro pilares más el aumento de la Pensión Garantizada Universal de $193.917 a $250.000 permitirán mejorar substancialmente las pensiones.

Ver columna anterior del autor: Aquí nadie se rinde

El 6% tiene un fuerte componente solidario y redistributivo que configura una estructura de de seguridad social que en primer lugar va a cubrir las diferencias de cotizaciones producto del género, en segundo lugar se va a compensar a quienes han dedicado su vida al cuidado de familiares enfermos y tercero mejora de pensiones con 0,1 UF por cada año cotizado. Para lograr esto un 4,2% va a cuentas nocionales o cuenta personal del 6%, cuenta que es distinta a la cuenta de capitalización individual y el restante 1,8% va a un fondo común para luego distribuirlo equitativamente.
Por otro lado, se propone separar la administración de cuentas de la administración de fondos. ¿Qué significa esto?

Hoy existe integración vertical, o sea las AFP se encargan de recaudar las cotizaciones, realizar la cobranza, registrar en las cuentas de capitalización individual, emitir las cartolas, responder a las consultas de los afiliados, calcular las pensiones , pagar beneficios si se opta por la modalidad de retiro programado y realizar marketing y licitaciones de captura de nuevos afiliados, funciones que son clasificadas como administración de cuentas individuales, además de estas funciones también realiza las tareas de administración de los fondos que significa invertir/desinvertir y mover los dineros en mesas de dinero con el objetivo de rentabilizar los ahorros previsionales de cada uno/a de nosotros/as.

La reforma plantea separar estos dos roles, dejando la administración de cuentas en manos de una entidad pública denominada Administradoras de Pensiones Autónomas (APA) y la administración de los fondos en manos de inversor público o privados. Las AFP tal como las conocemos hoy dejaran de existir.

El APA se propone como una entidad pública autónoma que tendrá un funcionamiento semejante al Banco Central, que no podrá tocar las platas y realizará el rol de administrar las cuentas reduciendo significativamente los costos de las comisiones que hoy nos cobran las AFP. Los inversores privados/público realizaran la administración financiera de los fondos de pensiones o sea invertir los dineros y lograr rentabilidad la cual debería beneficiar a los afiliados traspasándole la ventaja de administrar un mayor volumen de recursos

La base estructural de esta reforma es un avance significativo en dignidad y justicia para quienes hoy están jubilados y para quienes lo harán en el futuro, es una reforma estructural que avanza en retomar el camino de la Seguridad Social que Chile tenían hasta las reformas de la Dictadura que introdujo a las AFP, pero por sobre todo, generando instancias de participación y pedagogía política que permita lograr sustento y legitimidad a la nueva organización de la seguridad social en Chile

Creo que es un paso en el sentido correcto y por lo mismo sería una buena iniciativa que la directiva del PDC tomara los puntos antes planteados y abriera el espacio de discusión y propuestas conformando una comisión político-técnica, que permita apoyar y guiar el trabajo parlamentario con el objetivo de sacar adelante este tercer intento de reforma previsional siendo protagonistas de este nuevo Chile solidario trabajando por el Bien Común y mejorando la calidad de vida de todas y todos sus hijas e hijos. //ELF

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El caminar de la DC

noviembre 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista y militante de la Democracia Cristiana (DC) 

Patricio Escobar ha publicado un artículo en La Mirada Semanal con el título: “El ocaso de la DC”.

Su análisis intenta ser una mirada desde la estratificación social, poniendo énfasis en el rol que la democracia cristiana jugó para interpretar a la clase media. Todas las visiones nos aportan elementos para entender la crisis de nuestro partido y de la política y las instituciones.

Creo que ninguna sola, por sí misma, es completa o real. Así, entiendo la visión de Escobar cómo lo que es, no más que ello, una reflexión más sobre la crisis, pero que supera la interpretación de ella como el resultado casi exclusivo de la pérdida de la fraternidad o los conflictos de poder. Sostiene Escobar que en su etapa de crecimiento, y antes de llegar al gobierno, “la DC leía adecuadamente su segmento social de referencia” (la clase media o las clases medias).

Afirma que la irrupción de la democracia cristiana en la vida política chilena “fue obra de una generación que supo leer el espíritu de su época y forjar una identidad alrededor de ese sector social de dinamismo ascendente”, para luego, cuando ”la clase media comenzó a percibir el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones… adhirió con fuerza al ideario reformador de Frei Montalva”.

Sin embargo, afirma Escobar, las clases medias son volubles y, así como apoyaron a Frei Montalva, luego se volcaron hacia Allende y más tarde a Pinochet, hasta “cuando los horrores de la represión la incomodaron y la crisis de inicio de los años 80 la empobreció de manera importante”.

Este comportamiento líquido continuó durante la transición y hasta ahora, determinando que “el derrotero seguido por la DC es el resultado de la transformación social que ha experimentado su sector social de referencia”, solo que ahora es la DC “una organización incapaz de leer el espíritu de su época y los anhelos y temores de su grupo de referencia, aquel que le da sentido y razón de ser”.

Doy por sentado que es efectivo que la DC ha sido incapaz de leer el espíritu de la época, lo que se refleja en la pérdida de apoyo electoral, especialmente en los grandes centros urbanos, y en su virtual desaparición en los espacios de las organizaciones de jóvenes, profesionales y trabajadores, en los que basaba su fuerza y su capacidad de renovación. Adicionalmente destaco algo que está ausente en el análisis de Escobar la importancia que tuvo el campesinado en la fuerza política de la DC, principalmente como resultado de los procesos de reforma agraria y de sindicalización y regulación de la jornada de trabajo en el sector agrícola. Los cambios en la forma de vida y de producción del sector rural, y la acelerada urbanización de la sociedad han provocado una virtual desaparición del campesinado, con impacto evidente en el principal partido que los representó.

No obstante, el peso del mundo rural en la DC se refleja aún en su presencia electoral: los alcaldes DC son principalmente de localidades rurales, y la DC está casi ausente en el Norte Grande, donde solo tiene un parlamentario y -además- un número exiguo de Consejeros Regionales. Algo similar ocurre con la presencia del mundo popular poblacional en la fuerza electoral y política de la DC, que si bien Escobar lo menciona como parte de la obra del gobierno de Frei Montalva no le atribuye la importancia que tuvo. Como efectos de la Promoción Popular se generó un movimiento social que sobrevivió a la dictadura, muchas veces con el amparo de la Iglesia católica, y fue parte del activo movilizador de la política en la recuperación de la democracia.

La presencia DC en ese mundo fue muy relevante, como quedó demostrado en las elecciones nacionales y locales de inicios de la transición. Sin embargo, en parte por las exitosas políticas de la Concertación, pero también por la transformación cultural vivida por el conjunto de la sociedad y por la penetración del narcotráfico, ese movimiento y esa fuerza se diluyeron, con un costo en calidad de vida que hoy sufre el país, y pérdida de representación de la DC en dicho mundo, cuya evidencia mayor se da en la Región de Santiago. No obstante, el tema del análisis en base a clases, y enfatizando lo que ha ocurrido con los sectores medios en nuestra sociedad, no parece baladí. Es un tema que está siendo analizado por muchos autores y autoras, especialmente dado el hecho que muchos no vieron venir el estallido de octubre.

Efectivamente, quienes participamos en las multitudinarias manifestaciones pudimos constatar que eran principalmente sectores medios los que ahí estábamos, independiente de que luego, en la medida que grupos violentos y radicalizados fueron apropiándose de los espacios, las clases medias abandonaron las manifestaciones. Esos sectores, desde comienzos de siglo han venido tomando distancia de los partidos políticos e identificándose con la categoría «no expresa posición» en las encuestas.

Esto también se ha expresado en las elecciones: Parisi, el candidato anti-política y anti-partidos ha resultado tercero en la última elección y en las dos que se ha presentado ha superado a la opción de centro (DC) por casi tres veces. Es necesario estar abiertos a entender lo que ocurre en la sociedad para poder realizar propuestas que conduzcan el cambio. De lo contrario ocurrirá que el cambio lo conducirán otros o, lo que es más peligroso aún, caeremos en el populismo de repetir lo que digan las encuestas para hacerse del poder. Para eso está el PDG. Es un hecho también que la DC enfrenta un momento de ruptura, y para muchos de los que se van y de los que se quedan, la DC estaría recorriendo el camino de quienes se fueron al MAPU. Política y socialmente no hay similitud entre el momento que vive Chile hoy con el que vivió a fines de los años 60 y comienzo de los 70 del siglo pasado, y tampoco lo es en el interior de la DC.

Los que hoy rompen (o se declaran en estado de reflexión) acusando una izquierdización del partido dan pasos hacia la derecha. Parece una izquierdización, pero no lo es. Primero porque, si mantenemos la lógica de izquierdas y derechas sin otorgarle mayor contenido, ocurre que la derecha chilena es tan extrema que cualquier propuesta de cambio le parece izquierdista.

Segundo, porque si analizamos los contenidos que fundamentarían esa acusación, sería ser de izquierda levantar propuestas contenidas desde años en los programas de la DC, como las reformas tributarias, de pensiones y otras, o la Revolución de la Dignidad que proponía el último programa partidario. Por eso duele la ingenuidad con que, con el argumento centrista, algunos camaradas y ex camaradas dan pasos a la derecha. Pero esa discusión lleva a reflexionar sobre el Centro, y si la DC es un partido de Centro. Un partido que se define “de centro” es un partido que carece de doctrina o que, si la tiene, la administra en función del acceso al poder.

Desde la Falange Nacional y la fundación de la Democracia Cristiana, sin definirse como confesional, la DC ha declarado que su inspiración fundamental se encuentra en la Doctrina Social de la Iglesia.

Es el discernimiento en base a esos principios lo que la ha llevado a tomar posición y a construir propuestas para el país, las que no siempre han sido acogidas como ocurrió para el plebiscito del 4 de septiembre pasado. La incapacidad de hacer un proceso de renovación del pensamiento, que debiera estar basado en las últimas encíclicas papales como Laudato Si y Fratelli Tutti, entre otras, ha permitido que las corrientes centristas dominen la conducción del movimiento en una lucha más por el poder que por diferencias ideológicas. También ha influido la crisis de la Iglesia Católica chilena, que prácticamente ha abandonado la formación y reflexión sobre la “cuestión social”, que tanta falta hace, frente al individualismo predominante.

En el libro «Ignacio Palma Vicuña: Apasionado de Libertad», citando al creador de la Flecha Roja para explicar su sentido, dice que esta busca «representar el gran destino de nuestra patria… cruzada por barras que representan los obstáculos a vencer, obstáculos que son internos y externos», y más adelante se señala «la flecha que cruza las barreras de la izquierda y de la derecha se lee cómo un signo convencional para señalar lo distinto, para no identificarse en el espectro político ni de derecha ni de izquierda, superando las barreras de la pobreza y la injusticia» (pág. 68).

Si no nos identificamos con ese espectro, tampoco podemos ser de centro. Por ello don Jaime Castillo, nuestro principal ideólogo definió que la democracia cristiana no era un partido de centro sino uno “de vanguardia”, que no estaba por el equilibrio del actual orden social, sino por cambios profundos realizados en democracia El mismo libro, al analizar la ruptura de la Falange con el partido Conservador, agrega: «La principal diferencia con los conservadores radicaba en que la Falange apelaba a la tradición, … pero no abogaban por la preservación de la sociedad, sino por su cambio. Era por tanto un movimiento de izquierda dentro del tronco conservador y católico, pues buscaba la transformación de la sociedad, en un sentido incluso revolucionario» (pág. 86).

Consecuentemente, más adelante, Frei Montalva encabezaría un proceso revolucionario democratizador y progresista: la Revolución en Libertad. Ser de centro equivale a renunciar a las transformaciones y pasar a administrar el orden establecido o, lo que es peor, actuar como bisagra para tener poder, pero nunca conducir.

En enero de 1991, Radomiro Tomic en una carta enviada con motivo de un debate similar escribió: «Pienso que debería ser absolutamente claro para todo demócrata-cristiano … que la DC habrá perdido lo esencial de su razón de ser el día en que se sienta y se ofrezca como un mejor administrador del capitalismo. … No se trata … de declararse partidario de corregir «los excesos del capitalismo», pero no su racionalidad y estructura.»

«Aunque sea por un lapso de algunos años denunciar por todos los medios la herencia mutiladora y enfermiza que nos legara la Revolución francesa … que los chilenos están divididos y deben seguir estando divididos en Derecha, Izquierda y Centro; «facilismo» estúpido que consagra y legitima los antagonismos destructores de la unidad esencial que nace para todos de la condición de haber nacido chilenos.»

El estar más allá de esa herencia mutiladora y enfermiza es lo que permitió que la DC fuera una fuerza revolucionaria nacional y popular. Cuando se transformó en un partido de centro comenzó su decadencia, cuando cundió el temor a la justicia y se optó por el orden del modelo, porque eso era el centro. No fue de centro el gobierno de Frei Montalva, y tampoco el de Patricio Aylwin. Fueron gobiernos de transformación social, política y económica que dieron respuesta a las demandas de los sectores medios y populares. La fuerza de la Democracia Cristiana no radicaba en ser de centro, sino en convocar a grandes transformaciones en democracia.

Fue la pérdida de ese sentido transformador, sustituido por quienes, desde la conducción y con distintos matices, quisieron y lograron transformar a la DC en un partido de centro, lo que ha llevado a la que fuera principal fuerza política del país sea incapaz de representar a los sectores que desean otro orden social, igual y más profundamente democrático.

En plena dictadura El Mercurio dedicó una editorial acusándome de no ser de centro, de no “guardar el medio entre los extremos». Le respondí: «Los extremos en este país se sitúan en la Democracia y la dictadura; la paz y la violencia; el respeto a los derechos humanos y su conculcación; la verdad y la mentira; la justicia y la injusticia; la libertad y la opresión. Ante cualquiera de estas alternativas me resisto enérgicamente a ser moderado, a guardar el medio entre estos extremos …».

Y recordaba lo que en el Apocalipsis (3,15-16) se escribe a la iglesia de Laidicea: «Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como estás tibio y no eres ni frío ni caliente, voy a escupirte de mi boca». Conocen nuestras obras y nos están escupiendo de las urnas. Hay que dejar la tibieza. //ELF

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Individualismo vs colaboración

noviembre 19, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcelo Trivelli

Exintendente Metropolitano y coodinador Fundación Semilla

Las sociedades completamente individualistas no funcionan, como tampoco funcionan aquellas totalmente colectivas. Una persona por sí sola no es capaz de sobrevivir y aquella que carece de identidad, porque está mimetizada en la masa, se convierte en un engranaje sin vida propia.

Enfrentamos hoy el desafío de buscar un equilibrio entre individualismo y colaboración. En otras palabras, ¿cuánto creemos que la vida depende del esfuerzo personal y cuánto de la colaboración con los demás?

A nivel planetario tenemos el desafío de revertir la crisis climática y la COP 27 reafirma la convicción: que nadie, ni persona ni país, pueden lograr éxito de manera individual. “Nuestro planeta se acerca rápidamente a un punto de inflexión que hará irreversible el caos climático”, advirtió Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, al tiempo que advirtió: “la humanidad tiene una opción: cooperar o perecer”.

La colaboración no sólo nos propone un camino de salvación, sino que además nos abre las posibilidades de un mayor bienestar individual.

El individualismo es hoy la cultura hegemónica que domina las relaciones entre países y entre personas. Cada día más, el mundo avanza en un proceso de individualización que tiene impactos negativos en el bienestar de las personas aún cuando no hay plena conciencia de ello. No nos damos cuenta como el individualismo exacerbado está deteriorando nuestra salud mental y nuestras relaciones, aumentando las brechas económicas, sociales, culturales y ambientales.

El individualismo va aislando a las personas que dejan de confiar en sus semejantes y centran toda su atención en el esfuerzo individual. Hago lo que quiero o me las arreglo como puedo y quiero parecen ser las consignas de nuestros tiempos.

Según un estudio de Global Advisor – IPSOS (2022) realizado en treinta países muestra a Chile entre el tercio de menor confianza interpersonal. Solo un 20% de la población dice confiar en la mayoría de las personas; siendo aún menor entre mujeres (16%) y un poco más alto en hombres (24%).

La producción y liberación hormonal juegan un rol importante en cómo se sienten las personas. La colaboración mejora la confianza generando oxitocina, la principal hormona de la felicidad y el bienestar.

La conducta de la colaboración se adquiere en el ejercicio de la relación con otras personas y por ello la escuela es determinante en la socialización de niñas, niños y jóvenes. La suspensión de clases presenciales debido a la pandemia de COVID-19 y los problemas que enfrentaron los y las estudiantes, y también el mundo adulto, al regresar a clases presenciales, demostró empíricamente los beneficios de la colaboración v/s el individualismo.

Por desgracia, muy rápidamente nos estamos olvidando de estos aprendizajes relegando a un segundo plano el fomento de las relaciones sociales y la educación socioemocional en el sistema educativo.

 

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Aquí nadie se rinde

noviembre 9, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco

y Carmen María del Picó

Somos quienes nos quedamos, aquellos y aquellas que no renunciamos y que seguimos creyendo en la alternativa del humanismo cristiano para alcanzar el bien común. Ese bien común que nos habla de solidaridad, de colaboración, de ecología, de comunidad. Somos, por tanto, quienes, siguiendo el ejemplo, la huella y compromiso de nuestros padres fundadores, creemos en la palabra dignidad: dignidad de empleos y no sacrificios; dignidad de salarios y no miserias; dignidad de pensiones y no mendrugos; dignidad de salud y no bingos; dignidad de educación y no deudas, por lo tanto, creemos en un Estado social y democrático de derechos, continuando la senda del ideal cristiano.

Somos también quienes, en medio de una las crisis más profundas que ha tenido nuestro partido a lo largo de su historia, seguimos apostando por él y su vigencia. Seguimos creyendo en que solo la unidad, nos hará salir de este momento de cambios, con la mirada puesta en el fortalecimiento de los lazos y el cariño con quienes se han quedado y no en quienes decidieron partir.

Promovemos generar el máximo de acuerdos, posponiendo incluso legítimos intereses, a objeto de respetar y fortalecer nuestra institucionalidad y una conducción que nos proponga, no sólo sanar éticamente nuestro partido, sino también la práctica democrática a través de la renovación de todas nuestras estructuras orgánicas.

En el mismo sentido, es imperativo llevar a cabo el VI Congreso ideológico y prepararnos para la futura convención constituyente, donde no solo importarán los nombres propuestos, sino que también la plataforma a discutir.

Lea columna anterior de autor Eduardo Reveco: Mario, semilla de libertad

Para tales efectos, tenemos los mejores cuadros de constitucionalistas que sabrán entregar los contenidos de manera rigurosa y pertinente.

Estar por el partido significa también aclarar y transparentar los gastos incurridos por las directivas anteriores, incluidas las llamadas “ventas opacas” de parte de nuestra infraestructura material. Queremos, por tanto, sanear y ordenar nuestra casa para desde esta nueva cara, salir a recuperar las confianzas de muchos que se han quedado en sus hogares ante tanto desorden e incertidumbre. Solo de esta manera haremos frente a la situación de aislamiento del cariño y respeto de nuestros hermanos y hermanas.

Somos quienes buscamos liderazgos distintos a aquellos narcisistas, mesiánicos y cargados de egocentrismo, donde la humildad, la amistad cívica, la fraternidad y el respeto hacia el otro y sus cosmovisiones, han quedado olvidadas. Lo nuestro no son los proyectos personales, ni las imposiciones de caudillos. Somos un equipo que ofrece lealtad, manos limpias, humildad, transparencia y prácticas de construcción de partido con todos y todas, de manera horizontal e inclusiva. Queremos reponer estas prácticas que enaltecieron a la Democracia Cristiana.

Camaradas: En estas horas de crisis, debemos estar presentes. Invitamos a nuestros y nuestras camaradas a hacerse parte de este esfuerzo de reconstrucción partidaria. Ya el plebiscito quedó atrás y lo único que nos motiva, sobre todo a quienes votamos apruebo, es recuperar las confianzas y la fraternidad de aquellos camaradas que, en la soledad de la urna, lo hicieron por otra alternativa.

Queremos decirles que continuamos acá, que no renunciaremos y que seguiremos trabajando por nuestros sueños compartidos.

A este esfuerzo, noble y fraterno de reencuentro con nuestra alma profunda queremos invitarlos e invitarlas. //ELF

“Porque nadie es más grande que el Partido”

          Somos más DC que nunca

 

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