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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

Chile 2023, ¿Cómo reducir la brecha de ingobernabilidad democrática?

enero 9, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Sergio Bitar

Exministro de Educación 

Cuando sobrevino la pandemia en 2020, muchos pensamos que la democracia correría riesgos ante la gravedad de la situación de salud y sus secuelas económicas y sociales. Advertíamos que la insuficiencia de capacidades operacionales del sector público socavaría la voluntad democrática y la gobernabilidad. Con razón, se temía que pudieran imponerse prácticas autoritarias para contener protestas, implantar orden, suspender derechos. Y, a la par, se atisbaba el peligro que surgieran estilos populistas que ofertaran fórmulas simplistas para atraer falsamente a la población. Sin embargo, a pesar de todas las insuficiencias y temores la inteligencia ciudadana prevaleció, y se ha confiado hasta ahora en la via electoral para buscar salidas.

¿Seguirá así? En años agitados e inseguros, apremiados por la escasez de recursos, la inflación, las secuelas de la guerra de Ucrania, la incertidumbre, la anomia, el crimen organizado internacional, los gobiernos elegidos han navegado entre turbulencias, algunos estados fallidos han recurrido a restringir las libertades, otros gobernantes han sido reemplazados, sin romper el marco constitucional. Pero los costos han crecido, y hay síntomas preocupantes que se ciernen sobre el año que se inicia. Han emergido nuevos indicios de degradación política, los grupos de extrema derecha han crecido; y otros radicalizados de izquierda buscan atajos inexistentes; los partidos se fragmentan; se ha extendido la protesta legitima, muchas veces infiltrada por grupos violentos, cuyo repudio atrae el autoritarismo.

Estos hechos suscitan reacciones destempladas, en algunos un cuestionamiento a la democracia, otros en críticas contra los gobiernos, en muchos un menosprecio hacia los políticos y los partidos. Muchas personas buscan culpables en vez de descubrir causas más profundas, no ofrecen propuestas, exacerban los ánimos y la polarización. A ratos se propaga una actitud de desazón, desidia y pesimismo, sin horizonte, que subsume a las personas en irritación o una indiferencia estéril.

La declinante gobernabilidad se acentúa a medida que aumenta la brecha entre la menguada capacidad de los gobiernos de actuar y la magnitud y complejidad de los problemas a resolver. Es esencial, entonces, debatir qué causas y procesos profundos subyacen bajo estos síntomas. ¿Es que el Estado se ha vuelto incapaz de resolver los mismos problemas de antes, o es que hay problemas nuevos, como la conciencia de la desigualdad, ansiedad ante el cambio climático, agobio por la pandemia, creciente velocidad de la vida? ¿Estamos deslizándonos inevitablemente a la ingobernabilidad o podemos ingresar a una nueva etapa de innovación institucional para discurrir con fluidez en medio de esa creciente complejidad?

La causa es la implosión de procesos nuevos de mucha mayor complejidad

Una causa principal es la velocidad exponencial de la digitalización, en un mundo interconectado con 8.000 millones de habitantes. Cuando yo nací éramos 2.300 millones, no existía TV, ni internet, ni celulares inteligentes, ni redes sociales. Vaya cambio.

En efecto:

Se expande velozmente la variedad de grupos, sus expectativas y conflictos; se eleva la participación por medios virtuales y el teletrabajo; se fragmentan los espacios de conversación, las plataformas separan en grupos homogéneos que interactúan poco entre sí; se triza y desarticula la esfera pública, que es donde se deben gestar confluencias y acuerdos

Se amplifica la desigualdad de ingresos, crece la conciencia de las diferencias de acceso y oportunidades, y también la percepción de rezago y abandono entre amplios sectores de la población. El Estado no es capaz de frenar el incremento de esta desigualdad o de amortiguarlas o compensarlas con medidas eficaces

Se empodera a cada persona, cada ciudadano pugna por opinar, cuestionar, participar, conglomerarse, emprender acciones rápidas en la red. A ratos, ese empoderamiento alimenta una actitud personalista, con indiferencia por la convivencia colectiva, los partidos políticos se fragmentan, muchos políticos anteponen sus egos, pendientes de sus redes sociales, más que dar solución efectiva a los problemas y responder al bien común (Ej. en Chile: retiros de fondos de pensiones, oposición a reforma tributaria, negligencia ante la violencia)

¿Qué políticas pueden reducir esta brecha?

Esas mismas tecnologías disruptivas tienen a su vez un enorme potencial democrático. Con ellas se puede elevar la gobernabilidad a través de la participación, de consultas ciudadanas, alentando la solución de problemas colectivamente, proveer información, y con ello lograr una convivencia más solidaria y democrática.

¿Cómo emplearlas con ese propósito? Hoy, Chile vive un momento propicio para fundar su convivencia en una nueva Constitución, y para valorar los acuerdos como una práctica democrática. Los acuerdos no deben considerarse como concesiones de los débiles, sino como conquistas de los fuertes. Solo tejiendo compromisos que resguarden los derechos y oportunidades de cada uno podremos desplegar el potencial de todos. La reciente aprobación en Chile de la ley que restablece el voto obligatorio es también una medida positiva que exige la responsabilidad ciudadana.

Numerosos académicos y dirigentes, internacionales y nacionales, proponen vías y recomendaciones para acortar la brecha de gobernabilidad.

A lo menos ocho recomendaciones encuentran mayor consenso:

Crear nuevos espacios formales y sistemáticos de diálogo social. La digitalización y virtualidad de las relaciones humanas, e información via plataformas, puede reducir la comunicación interpersonal y elevar la segmentación social y política, fenómenos que debilitan la actividad política. Suele alimentar la desconfianza cuando los que piensan igual están confinados a sitios excluyentes, y por ende se aleja el sentido de comunidad. Cuando crece la individuación, sin referencia a un interés o un proyecto colectivo es mayor el egocentrismo. Muchos dirigentes políticos se afanan por la espectacularidad y la diferenciación, en vez de explorar entendimientos y conciliar intereses. Se ha explorado antes la creación de un Consejo Económico Social Ambiental, con representantes de la sociedad civil, u otras fórmulas equivalentes, con gobernaciones elegidas

Establecer y promover nuevas formas de democracia cercana, priorizando la descentralización, el poder local, y las decisiones directas. Entregar más información a la ciudadanía y crear instancias permanentes de conversación y consulta a nivel comunal o sectorial o social

Regular las plataformas digitales para que ellas mismas reduzcan la manipulación, la polarización y las noticias falsas, cuidando de resguardar la libertad de expresión, sustentada en la veracidad. Y el resguardo a la privacidad de los datos, sustento de la libertad personal

Elevar la cantidad y calidad de los bienes y servicios públicos esenciales a toda la población, esencialmente en salud, educación, vivienda, pensiones y seguridad, a fin de generar mayor igualdad y solidaridad, sustento esencial de un proyecto colectivo. Elevar la eficacia y capacidad del Estado para proveerlas, fortalecer su coordinación interna y acrecentar los recursos humanos, financieros e institucionales para mejorar su ejecución, y con ello alcanzar más inclusión

Impulsar nuevas instancias de coordinación público-privada. Inducir el mayor involucramiento de las empresas en los objetivos nacionales de bienestar y equidad, y en la gestión de los problemas de la comunidad. El Estado no puede solo. La complejidad de la tarea requiere superar la confrontación Estado Mercado y fundar bases para una acción armónica y sinérgica, combinando sin prejuicios una orientación estratégica y políticas públicas con gestión e iniciativa privada

Corregir las normas electorales a fin de disminuir la dispersión de la representación política, e inhibir las actitudes populistas. Incrementar los porcentajes mínimos de votación para que un partido político subsista legalmente, incentivar la formación de coaliciones y la elaboración de programas de gobierno. Sancionar con la pérdida del cargo parlamentario a quien postula por un partido y luego lo abandona, eludiendo su responsabilidad y disciplina de trabajo colectivo

Propagar y alentar una cultura de acuerdos y no violencia. Afianzar un relato de que no hay democracia sin orden público, y respeto a los derechos humanos, que la inseguridad socava la convivencia y el Estado, junto a la sociedad civil, deben combatir la droga, el crimen organizado y la violencia anarquista

Priorizar la educación para la democracia en la escuela, universidades, organizaciones sociales, y priorizar el desarrollo de los jóvenes para pensar futuros y resguardar los derechos de las nuevas generaciones. Anticipar y concordar acciones ambientales para la supervivencia de todos. //ELF

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Isapres: Jaque mate, salvar o reformar

diciembre 26, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

Mucho se ha escrito sobre la crisis de las isapres, pero no tanto sobre cómo resolver el problema. Justamente allí reside su complejidad, ya que han sido los tribunales, tanto el Constitucional como los de justicia, los que de modo persistente han ido presionando para que el Poder Legislativo de una vez por todas tome cartas en el asunto y legisle para resolver las graves fallas del sistema.

Cuáles son dichos problemas: primero, que discriminan por sexo y edad; segundo, que descreman a quienes tienen mayor riesgo (no se puede olvidar que un alto directivo señaló que las isapres no eran para personas enfermas) y, por tanto, terminan desprotegiendo a aquellos que más lo necesitan, establecen preexistencias que obligan a estar cautivos a quienes tienen padecimientos crónicos y ofrecen miles de “planes” al gusto del consumidor que son atractivos para personas y grupos familiares jóvenes y sanos y una frustración para quienes tienen el infortunio de envejecer y enfermar; y tercero, no generan ningún incentivo a la prevención y a anticipar el daño en salud, no tienen ningún mecanismo de control de costos y todo el riesgo se lo transfieren al usuario.

En fin, fueron diseñadas en los 80 como una efectiva máquina de lucrar y no para ser comprendidas como entidades de seguridad social en salud. Si los problemas son tan graves, la pregunta obvia es: ¿por qué sobrevivieron sin cambios significativos por tanto tiempo? La respuesta a ello es compleja. Por una parte, posibilitaron el acceso a prestadores privados a un sector de la población que valora el poder elegir y tener una atención oportuna; por otra, ejercieron un eficiente lobby para bloquear por décadas cambios substantivos al statu quo (la mayoría de los parlamentarios son beneficiarios del sistema) y, lo que es más lamentable, jamás se logró voluntad ni capacidad política para resolver este espinoso tema.

Curiosamente hoy, son los tribunales los que han puesto al sistema en jaque mate, revelando que las isapres no son negocio. Las alternativas son darle un perdonazo o salvataje, lo que a mi juicio sería simplemente inmoral (afortunadamente ello no es apoyado por la opinión pública, así lo señalan las encuestas), o decidirse por legislar por un sistema de seguridad social en salud donde los fondos se mancomunen y el riesgo se comparta solidariamente (como sucede en todos los países con buenos sistemas de salud valorados por sus ciudadanos), superando la actual injusta e inequitativa segmentación y fragmentación de nuestro sistema de salud.

Las herramientas técnicas para avanzar hacia un sistema universal de salud, compromiso que Chile tiene desde el 2014 con organismos internacionales, no son únicas y en nuestro país se deberán considerar las expectativas y requerimientos de distintos sectores, especialmente con respecto a la colaboración público-privada en la prestación, con el objeto de viabilizar políticamente una solución urgente.

El peor de los mundos, sería que un gobierno que se propuso un sistema universal y un fondo solidario termine, por incapacidad de generar acuerdos, salvando a las isapres y manteniendo el statu quo. Tengo esperanzas de que ello no ocurra. //ELF

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Un mundo sin ruedas

diciembre 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jordi Valenzuela Muñoz

Lector de EnLaFontana.cl

El 19 de diciembre no fue cualquier día. En concreto, desde el año 2015 que está propuesto a la ONU que ese día se conmemore como el Día Internacional del Transporte. La elección de fecha no es aleatoria, puesto que fue un 19 de diciembre de 2014, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución instando a todos los miembros a eliminar las trabas al transporte y fomentar su crecimiento.

¿Y cómo va la cosa en Chile, y en específico, en la Región de Los Lagos?

Mal. Muy mal.

Me es difícil resumir todo lo que he vivido en nuestro transporte público y también todos los testimonios que he recabado en el último tiempo.

En las comunas de Puerto Varas, Frutillar y Calbuco, turísticas por excelencia, la situación es similar y a la vez no muy prometedora. Durante los últimos años se han construido nuevos sectores, con paraderos y señaléticas de solo bus y más, pero la ausencia de transporte es evidente. Casas del Valle, Praderas de Frutillar, Paisajes del Sur, Alta Esperanza, Brisas de Puerto Varas, Mirador y otros, todos estos sectores con alta población, pero sin microbuses, y colectiveros reticentes a ir. El caso más crítico es el de Brisas de Puerto Varas, que cuenta con una garita de colectivos, pero que – según relatan vecinos -, no llevan a la gente aunque espere fuera y aunque hayan adversas condiciones climáticas. Pero esto no se queda aquí, ya que peor situación se vive en Los Muermos, donde no existe un transporte diario hacia el sector de Río Frío, obligando a los vecinos – en palabras del propio alcalde de Los Muermos – a “hacer dedo”. Dentro del radio urbano de la comuna tampoco existen colectivos ni microbuses. En Fresia la situación es casi idéntica. Por otro lado, la ciudad del velero vive una situación inversa, donde los vecinos de sectores históricos y de las terrazas de Puerto Montt, no tienen transporte a sus poblaciones, y miran con recelo la sobreoferta de transporte que tiene Alerce y Mirasol.

Y para viajar desde afuera a la capital regional uno podría esperar mejor cobertura, pero no. En Maullín, los vecinos del cerro Ten-Ten, detrás de la Municipalidad, deben pagar $2,000 para ir al centro en taxi (no hay colectivos), y ahí recién en el terminal deben pagar $2,200 más para ir a Puerto Montt, donde además deberán tomar un colectivo o microbus. En total una persona que vive en Ten-Ten, debe desembolsar cerca de $10,000 diarios para viajar 80 kilómetros a Puerto Montt, lo que contrasta tremendamente con los usuarios de la línea 712 en Santiago, que por casi 98 kilómetros no pagan más de $800 el viaje. Esta es la situación más horrorosa, pero en otras comunas no cambia mucho la situación. En Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas, Calbuco y Los Muermos, los pasajes no han parado de subir, significando un viaje a Puerto Montt casi $6,000 diarios, lo que representa un porcentaje altísimo comparado a los sueldos de la región. Todo esto con frecuencias antojadizas y término de operaciones a cerca de las 19 horas. No dejo atrás a Fresia, que en una situación casi de película, subió $200 los pasajes a comienzo de año para luego subir otros $500 a mediados de año. Una de las empresas subió $200 en vez de $500, ¿y el resultado?: tuvo que retirarse de la comuna porque empezaron a vandalizar sus buses en el terminal. En Cochamó, el hermano más pequeño de nuestra Provincia, cuesta retratar la situación porque los recorridos son prácticamente éticos, apenas 2 veces al día.

Todo lo mencionado sólo confirma lo difícil que es resumir lo que acontece a nuestra región en este tema. Me gustaría detallar lo que sucede en sectores rurales también, pero sinceramente, ahí la situación es agónica. En una conversación con la Presidenta de la JJVV de Ralún, me comenta que en algunas ocasiones se cae el equipaje de los buses en la carretera. En otros sectores rurales, ni transporte hay, o el que había, se retiró. Incluso hace unos días vimos como en Maullín un chofer en estado de ebriedad chocó en 2 ocasiones mientras llevaba a Carelmapu a los pasajeros que en realidad iban a Puerto Montt.

Nuestro país está en deuda con las regiones. Está en deuda con la Región de Los Lagos. Nuestras autoridades son quienes poco han hecho por solucionarlo, y lo saben. No sólo hay pésimas frecuencias, recorridos no planificados y altísimos valores, también hay nula mantención y limpieza de máquinas, malos tratos y no respeto de tarifas rebajadas. Una situación crítica.

Espero, quiero y lucho porque esto cambie. Llamo a quienes se sientan igual de pasados a llevar, a hacer lo mismo. //ELF

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El PS hace historia, yo opto por «el hacer»

diciembre 16, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Vanessa Marimón

Militante del PS

En el PS hay quienes aún se niegan a comprender un par de cuestiones centrales: el Rechazo fue con voto obligatorio, cuyo resultado refleja que la población en su amplia mayoría NO adscribe ni por lejos al progresismo y, segundo, que no hemos sido capaces de aproximarnos a la realidad para incidir en esa tendencia desde hace años o décadas.

Dicho en corto: ni existen las masas por los cambios ni somos capaces de movilizarlas. Ese es nuestro dolor. Por eso la derrota del 4 de septiembre es una derrota catastrófica para nuestro sector.

El acuerdo al que las fuerzas políticas llegaron esta semana, refleja en gran medida el resultado de «esa distancia». De ahí que no tenemos protestas ni movilizaciones masivas en su contra, sino un gran silencio ciudadano de alivio y alienación, que también duele, pero cuya existencia es innegable.

Destaco de este acuerdo varios logros que en nuestro sector, encabezado por Paulina Vodanovic y otros personeros socialistas y de Apruebo Dignidad, aún nos cuesta sopesar en su real magnitud y que ya sea por oportunismo, temor o concesión de la derecha, han logrado superponer posiciones para las Bases Constitucionales que anhelamos por tantos años y que tienen como primer símbolo la madre de todas nuestras batallas: el Estado Social de Derecho. Luego, los DDHH y la Democracia como soportes institucionales; el reconocimiento y respeto a los pueblos indígenas; el cuidado del medio ambiente; el interés superior de los NNA, entre otros. En concreto, a mi juicio lo más trascendente política, económica y culturalmente es que se deroga el Estado Subsidiario, matriz de la Constitución del 80, pero también se configuran como intransables principios que siempre se transaron.

Por eso convoco a alejarnos de los maximalismos –recordando además que como partido tenemos una base de apoyo que no supera el 6%–, y apegarnos a los datos para tomar decisiones fundadas y responsables con la decisión de ser parte y apoyar a este Gobierno. Prefiero al PS firmando este acuerdo y contribuyendo al proceso de la escritura de una nueva Constitución que mirando cómo la realidad pasa sobre nosotros o, peor aún, exacerbando contradicciones que no representan a nadie (o a muy, muy pocos).

Con más o menos dolor en el PS y en AD este acuerdo ha fortalecido la coalición de Gobierno y esa es una fortaleza a la que debernos, porque nos comprometimos con un programa transformador que requiere unidad y responsabilidad política.

Sostengo que en lo inmediato nuestro foco debiera estar en buscar los mejores nombres para el apoyo especializado del proceso constitucional y las candidaturas a consejeras y consejeros para centrarnos en el resultado, finalmente eso es lo que quedará escrito.

Opto por quedarme en el hacer.

Un abrazo socialista. //ELF

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Otro Censo que no sirve

diciembre 8, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Iván Flores 

Senador DC

Cando las cosas se hacen mal, hay que decirlo y con total franqueza.

El 2012, por primera vez, el Censo de Población fue un fracaso que obligó a un nuevo enorme gasto. Una vergüenza. El peor de la historia, dijeron muchos.

Pero suma y sigue, porque nuevamente, durante el segundo gobierno del Presidente Piñera, se realizó el Censo agropecuario destinado a definir políticas públicas de apoyo concreto al mundo rural y a los sectores productivos vinculados al sector Silvoagropecuario y a toda la ruralidad nacional.

Un Censo que se realizó durante la época más dura de la pandemia, insistiéndose en el uso de mecanismos virtuales para poder realizar las encuestas, en lugares donde el acceso a la conectividad digital era muy escaso o inexistente.

Pues bien, con estupor, RECIÉN nos enteramos en la comisión de Agricultura, tras la exposición de la directora de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Andrea García, del fracaso total de este Censo.

Sí, así como se lee; del total fracaso porque no hay estimaciones del error muestral, no se logró encuestar a por los menos el 25 por ciento de los territorios, etc., etc. y, en resumen, otro Censo que no sirve.

Independientemente del error de origen, hoy tenemos más de 21.000 millones…21.000 millones!!gastados y con una respuesta inservible. El error es tan grande que no permite saber exactamente en qué situación se encuentra el sector agropecuario y forestal del país, mucho menos de la ruralidad. Ni siquiera sabemos con certeza cómo están respondiendo las regiones agrícolas al cambio climático, la falta de agua, a los problemas que tenemos de atomización de la propiedad rural, tampoco tenemos nada que nos indique del comportamiento de los rubros frente a un mercado distorsionado cómo el que tenemos en el país, además de abierto y dependiente de los vaivenes internacionales. Un desastre.

Se gastaron más de 21 mil millones de pesos, y hoy tenemos otro Censo más fracasado. ¿Es grave? por supuesto. Por eso no basta con reconocer este error. Se deben perseguir responsabilidades, pero también buscar formas urgentes de subsanar lo ocurrido.

Por eso, estamos pidiendo al Contralor que, de acuerdo a sus facultades, y ante la altísima suma de recursos públicos involucrados, no obteniéndoseresultados válidos sobre los cuales construir políticas públicas y desarrollar la agricultura nacional, se realice una exhaustiva auditoría para aclarar los hechos y se adopten todas las medidas respectivas.

Po otra parte, esperamos, y así lo he manifestado, que las autoridades respectivas propongan soluciones y alternativas porque el mundo rural no puede seguir esperando el apoyo y fortalecimiento que requiere. //ELF

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La división de la Democracia Cristiana

diciembre 7, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla Jaramillo

Senador DC

Toda separación es dolorosa, pero todas tienen sus causas y razones. Cuando los problemas no se afrontan a tiempo, sobrevienen las crisis, y se tornan inevitables. Siempre abogué por que los distintos grupos bajaran sus banderas propias –y escondieran los cuchillos largos– con el único propósito de salvar al partido; pero ello no fue posible, y así lo dije públicamente. Hoy día, esa separación es una realidad. Este hecho hay que verlo como una oportunidad de sanación, y de explorar nuevos caminos, para ambos grupos que compartimos juntos las vicisitudes de la política, con triunfos y derrotas.

¿Qué nos pasó entre medio? Soy, a despecho de la mayoría de los que se fueron, de aquellos que piensan que no fue la falta de fraternidad en nuestras relaciones humanas partidistas la causa de esta separación; al revés, la pérdida de la fraternidad se produjo porque lentamente nos fuimos distanciando respecto de la mirada del mundo y su desarrollo –específicamente en Chile–, y también por el afán de determinados dirigentes muy importantes, que hicieron de la conquista del poder interno la razón de su acción política, exacerbando las luchas fratricidas, creando verdaderas maquinarias donde todo valía, y donde el ethos democrático interno se debilitó, bajo la premisa “o estás conmigo o estás en contra mí”, con lo cual las decisiones internas colectivas perdieron legitimidad.
El ambiente de convivencia democrática nunca se recuperó. Y finalmente colapsó.

El partido nació bajo el liderazgo de grandes hombres del siglo XX que, con la inspiración y la ética del cristianismo, optaron por la renovación del catolicismo conservador que se había quedado, cual estatua de sal, mirando el pasado; y cuyos próceres no supieron leer adecuadamente la naciente nueva doctrina social de la Iglesia, que había surgido de la “Rerum Novarum” y de la “Quadragesimus Annus”, que anunciaban los nuevos tiempos. De la misma manera, estos hombres se apartaron de la Revolución de Octubre, que inspirada en el materialismo desafió al capitalismo como una alternativa, pero que finalmente colapsó con la caída del muro y el derrumbe de la URSS.
La Revolución en Libertad marcó para siempre lo que fue y es la Democracia Cristiana: una fuerza democrática progresista, que se pone al lado de los necesitados, de los pobres y de la clase media; en contra de los abusos de una sociedad capitalista, que trataba a los campesinos como siervos de la gleba; donde las ciudades estaban rodeadas por poblaciones marginales o callampas, y donde cundía el analfabetismo en la mayor parte de la población.

Eduardo Frei Montalva hizo la Reforma Agraria, a despecho de los poderes agrarios, y permitió la organización de los campesinos, mediante la sindicalización. Hoy día Frei Montalva, con esa política, sería un revolucionario.
A los pobladores marginados los organizó con la política de la Promoción Popular, y con la dictación de ley de Juntas de Vecinos y Organizaciones Comunitarias (que todavía en el siglo XXI sigue dando sus frutos); y creó el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo, que hasta el día de hoy coloca al Estado en un rol fundamental, para que las familias chilenas accedan a la casa propia. También hizo la Reforma Educacional, que dio un potente salto en la cobertura para atender a millones de niños y sacarlos del analfabetismo.

La DC creía en una sociedad comunitaria, basada en la solidaridad y en la justicia social; nunca estuvo, en su doctrina, el individualismo como el centro o el motor de la sociedad, sin perjuicio de creer y practicar una economía social de mercado donde pudiera desplegarse la iniciativa y la creatividad del ser humano. Siempre creímos en el hombre como ser social, con un destino compartido, basado en el bien común y en la solidaridad; y rechazamos el individualismo egoísta, donde el hombre camina solo en este mundo, sin importarle la suerte de los demás –y donde lo central es el mercado y su sistema de precios–.

La dictadura hizo, por la fuerza y sin democracia, un cambio revolucionario en la economía y en la sociedad, basados en la doctrina de los Chicago Boys, tributarios de Milton Friedman y otros pensadores, para los cuales el centro de la humanidad no es la sociedad –alguna vez Margaret Thatcher dijo que la sociedad no existía, solo individuos y sus familias– sino el individuo y el mercado, como único asignador de los recursos con su sistema de precios. Por todo ello se inició un proceso masivo de privatización y desregulación, donde todo fue al mercado. Así lo vivimos –y lo seguimos viviendo– dramáticamente los chilenos y chilenas, con la salud, con la educación y con las pensiones; porque hubo un cambio cultural, en virtud del cual todo se vende y se compra dependiendo del tamaño de tu bolsillo, fomentándose el individualismo, el consumismo y el hedonismo. Todo ello generó que, al término de la dictadura, teníamos 5 millones de pobres en Chile.

La Concertación hizo la transición a la democracia con sabiduría, audacia y un necesario sentido de la realidad. Luchó contra la pobreza con políticas sociales que permitieron a millones de chilenos salir de esa inhumana situación, con un adecuado manejo de la economía, y fueron 30 años de avances para el país. Sin embargo, ello significó, probablemente de una manera inconsciente y casi automática, optar por un tipo de capitalismo extremo basado en el individualismo, al estilo norteamericano, que consolidó el mercado como único asignador de los recursos; y sin perjuicio de las políticas sociales implementadas, la salud, la educación y las pensiones, centralmente, fueron y son tributarios de aquel sistema. El acceso depende, en definitiva del tamaño de tu bolsillo, con millones de estudiantes endeudados y con incierto futuro laboral, y con pensiones insuficientes (mejoradas, ahora en parte, con aportes del Estado).

En la educación, bajo el principio de la libertad de elegir, hay una verdadera pirámide de castas (desde Las Condes y Vitacura, hasta los modestos liceos de Cholchol y de Lumaco). Sin duda, una sociedad clasista. La salud, otro bien público indispensable para la dignidad de las personas, también sufre de un clasismo motivado y dependiente del tamaño de tu bolsillo.

Los jóvenes nacidos en dictadura, o en la transición, despertaron a la realidad cuando sus padres, ya viejos, se jubilaron para darse cuenta de que las luminosas promesas de los economistas de la dictadura eran sólo eso, promesas incumplidas; pero que los grandes grupos económicos no habían perdido el tiempo, puesto que con los ahorros forzosos de los trabajadores habían creado y usado un millonario mercado de capitales –en dólares–. La pregunta es, ¿esa es la sociedad que queremos los demócrata cristianos, basada en el individualismo, en el lucro y en el clasismo? ¿o queremos una sociedad basada en la solidaridad de los seres humanos, con justicia social, y con niveles de igualdad que resguarden nuestra dignidad?

Y a la hora de los quiubos, ¿dónde estará nuestro corazón? Yo siempre entendí que la DC estaba del lado de los necesitados, fiel al mensaje de los Evangelios. Creo que muchos de nuestros ex camaradas se entusiasmaron y adormecieron con el modelo, se

hicieron parte de él, trabajaron y trabajan con los grupos económicos, les financiaron sus campañas parlamentarias y de convencionales, se aliaron con la derecha para boicotear la Reforma Tributaria, o le financiaron la campaña al Rechazo –a cuyo frente se colocaron como portaestandartes de la derecha–; algunos y algunas nunca leyeron los programas presidenciales.

Trataron entonces de justificarse, y le echaron la culpa a la falta de fraternidad, olvidándose que ésta es fruto de proyectos compartidos, y de la práctica de una democracia interna que ellos demolieron con sus maquinarias de poder interno. Perdieron legitimidad partidaria, y la fraternidad se quebró.

Esos camaradas cometieron, a mi juicio, dos errores claves. No entender que hay vida más allá del capitalismo neoliberal norteamericano, para el cual el mercado lo es todo. Que existen otros tipos de capitalismo, como el que practican los demócrata cristianos de Alemania, con una economía social y ecológica de mercado, donde la educación, la salud y las pensiones no se rigen por la lógica del mercado; o los ejemplos del capitalismo europeo, como en España, Portugal o los países escandinavos, e incluso muchos países asiáticos.

Nunca he logrado entender a la DC chilena, que se afana y se ufana de sus vínculos con la Fundación Konrad Adenauer, y que sin embargo nunca adoptó, como su modelo a seguir, la economía social y ecológica de mercado del partido hermano, con los necesarios ajustes, acorde con las diferentes realidades históricas, políticas y culturales.
El otro error que cometieron nuestros ex camaradas es haber pisado el palito de la derecha, de un anticomunismo trasnochado. A estas alturas, en el mundo del siglo XXI, ese no es tema más que para los sectores conservadores, los nacionalistas o los populistas de derecha.

El experimento de la Unión Soviética, que desafió a la sociedad surgida desde la Revolución Industrial, fracasó y desapareció. Hoy existe un comunismo de nuevo tipo, representado por China y Vietnam, donde se combina el centralismo democrático inspirado en el marxismo leninismo, y una economía capitalista, en un mundo abierto y globalizado; sin afán proselitista a la usanza de la Guerra Fría. Son países claves y determinantes en la economía mundial, y con los cuales todas las derechas económicas del mundo se sienten cómodas y satisfechas. ¿Qué pasará en el futuro? Bueno, eso es otro cuento.

Ahora, la Democracia Cristiana tiene el camino libre y abierto para iniciar un proceso de modernización y reestructuración; con militantes con nombres y apellidos, con compromiso personal, con disciplina y bien formados en doctrina y política; con una mirada de la sociedad del siglo XXI, que tiene desafíos distintos a los que tuvieron nuestros padres fundadores, basados siempre en los valores evangélicos de que el hombre es tu próximo, y nuestro norte es construir una sociedad solidaria, más justa e igualitaria, con libertad personal, con iniciativa creadora, con una vida sobria y auténtica, con democracia interna plena, participativa y descentralizada, donde brille la verdadera fraternidad. //ELF

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