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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Abogado

Momento clave para cambiar las AFP: Ante el fracaso de la clase política, ¿Podrá el poder judicial hacer justicia?

junio 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

Abogado y camarada DC

La tragedia que vivimos puede tener soluciones o paliativos de corto plazo que no dañen las ya pésimas pensiones y no sigan enriqueciendo de manera tan injusta a los grupos que controlan a las AFP. Estas medidas deberían ser aprobadas por los órganos colegislativos o, ante su tardanza o rechazo, debieran ser ordenadas por el Poder judicial, de acuerdo a las propias disposiciones de la actual Constitución

Nuestro punto de partida es el derecho de propiedad de los afiliados sobre esos recursos. El artículo 19, N°24º de la CPE dispone que se nos garantiza “El derecho de propiedad en sus diversas especies sobre toda clase de bienes corporales o incorporales” Y agrega que “Sólo la ley puede establecer el modo de adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella y las limitaciones y obligaciones que deriven de su función social. Esta comprende cuanto exijan los intereses generales de la Nación, la seguridad nacional, la utilidad y la salubridad públicas y la conservación del patrimonio ambiental”

¿Alguien tiene dudas que vivimos una situación catastrófica y que los intereses generales de la Nación y la salubridad pública exigen medidas urgentes?

La propia Superintendencia de Pensiones sostiene que “ Los fondos de pensiones pertenecen a los afiliados y no tienen ninguna relación con el capital de la administradora de fondos de pensiones (AFP).Además, recuerda que “La función de la AFP es administrar los ahorros previsionales de las personas, de manera que todas las ganancias que se producen por la inversión de esos recursos pertenecen a los afiliados y son destinados a aumentar los saldos de las respectivas cuentas individuales obligatorias” (Página Web SP, 21.06.2020).

Esta afirmación es falsa, ya que las AFP nos sacan de nuestros fondos más de un millón de dólares diarios, en virtud de una ley espuria, tramitada sin escuchar a los afectados y cuyos costos no se entregan al afiliado.
En esa misma página la Superintendencia de Pensiones (SP) responde que no se pueden retirar los fondos, pero que se puede hacer “como pensión y como excedente de libre disposición, si corresponde, cuando se pensione”. Por supuesto, una norma como esta puede ser cambiada por otra ley, que debe ser iniciativa exclusiva del ejecutivo y aprobada por la mayoría de los parlamentarios en ejercicio. Pero ya veremos que se ha abierto otra opción legal y más apropiada a la emergencia.

También debemos recordar que las AFP no son cajeros automáticos, que no tienen dinero en efectivo, por ello debemos saber dónde están invertidos los recursos que ahorramos por mandato de la ley. La última edición de la Ficha Previsional N°90 de la SP nos informa que, al 31 de mayo del 2020, los Fondos ascienden a unos US$ 186 mil millones de dólares al cambio actual. Pero lo verdaderamente impresionante es que esos recursos equivalen al 78,4% de Producto Interno Bruto de Chile, esto es, a todos los bienes y servicios que produce el sector público y el privado. Y lo manejan 6 Gerentes generales de AFP, sin control alguno de sus verdaderos propietarios. Con esos recursos han comprado medios de comunicación, políticos, universidades y líderes de opinión y se han negado a cooperar con los propietarios, a pesar de la tragedia que vivimos.

Pero, además, el 42,8% de estos cuantiosos recursos están invertidos en el exterior, manejados por los grupos controladores de las AFP y las Compañías de Seguros, mayormente empresas extranjeras. El 57,2% restante está invertido en Chile. Un 22% en instrumentos estatales que se usan para cubrir los enormes forados financieros del sistema de AFP y la escandalosa deuda de los banqueros, llamada subordinada, que salvó a los responsables de los robos que generaron las crisis bancarias de los 80, y que en 1990 se estimó en cerca de 10 mil millones de dólares.
El resto se invierte en el sector privado chileno para que, usando dinero barato, nos priven de un trato justo en los Bancos, las farmacias, las grandes tiendas, las empresas eléctricas, de comunicaciones, del papel o tantas otras. Los grandes grupos económicos disponen de estos recursos para controlar economía, buena parte de los políticos y muchos medios de comunicación. Esta es una razón importante para estos sectores de no meter mano en los Fondos para ayudar a sus propietarios reales.

Personalmente no me convencía de usar estos recursos en la emergencia, por los perjuicios para el futuro pensionado y que los 25 mil millones de dólares de los Fondos de Estabilidad y De Garantía de Pensiones, propiedad del Estado chileno, depositados en el exterior, podrían cubrir perfectamente los desafíos actuales. Pero un destacado especialista, Álvaro Gallegos, ex Superintendente de Pensiones, ha propuesto que el Estado reponga esos recursos mediante un nuevo Bono de Reconocimiento utilizable al momento de pensionarse, similar al que recibimos los trabajadores afiliados a las antiguas Cajas de Previsión. Esta medida es factible financieramente y elimina el daño a los pensionados, por lo que la respaldo plenamente.

Las soluciones concretas

1.- Con estos recursos y esta garantía estatal, las AFP debieran depositar en las cuentas corrientes de sus afiliados que lo soliciten, una suma mensual equivalente al 70% de sus remuneraciones actuales, por el número de meses que se estime apropiado. La mayoría está bancarizada y si no lo están, las propias AFP podrían abrir las cuentas RUT u otras, ya que disponen de todos los datos de sus afiliados, los que podrían confirmar su decisión usando la clave única.
El promedio de remuneraciones de los cotizantes según la ficha N° 90, es de $842 mil pesos, de modo que los dueños de sus recursos recibirían cerca de $600 mil pesos, en promedio. La cuestión es ¿De dónde sacar los recursos, sin agravar la crisis?

Muy claro y directo: Obligando a las AFP a invertir los recursos en Chile. Tenemos 80 mil millones de dólares, que, recuperados de manera gradual, pueden financiar la medida, y, no olvidar, son 7 veces los recursos que el grupo de especialistas que convocó el Colegio Médico estiman se necesitan para enfrentar la crisis. Además, esta decisión implicaría que otros 240 millones de dólares mensuales, recaudables de manera indefinida, nos darían un amplio margen para incorporar mejoras, en tanto de logran las mayorías necesarias para introducir cambios de fondo en el fracasado sistema de pensiones del capitalismo individual, con subsidios del Estado.

2.-Si se permitiera a los antiguos funcionarios públicos subcotizados en los ochenta, optar por volver al IPS, podrían pensionarse con el doble o más de lo que recibirían ahora de las AFP, financiando el gasto con sus propios recursos.

3.-Cambiar la tabla artificial de expectativas de vida que aplican las AFP. Hoy nos estiman expectativas de vida de 110 años y así nos pagan pensiones miserables y mantienen el control de nuestros fondos por más años. Los invito a visitar la página Web de la AFP Capital en que se informa que las expectativas de vida de las mujeres llegan a los 91 años y a los 86 los hombres. Si se recogiera la propuesta hecha por la Senadora Ximena Rincón y el Profesor Patricio Basso, de rebajar las expectativas de vida de 110 años a 85, cerca de 500 mil pensionados con Retiro programado podrán incrementar sus pensiones entre un 40 y un 80%., al mes siguiente de aprobarse una ley.

Rebajar las exigencias para la pensión anticipada por Retiro Programado, esto es obtener una pensión superior al 50% del promedio de las últimas remuneraciones y superior a la pensión mínima. Esto permitiría que muchos trabajadores cesantes pudieran acceder a la gran mejora que indico más adelante.
Pero esta sería la pega de los políticos que deberían escuchar el clamor popular y actúar con responsabilidad. Hasta el momento no han cumplido su función. Mucha paja y poco grano.

El papel del poder judicial

Cerca de un millón de Recursos de Protección han sido acogidos por los tribunales evitando los abusos en las ISAPRES, pero a pesar de sus peticiones a las autoridades políticas, estás, en numerosos gobiernos, se han negado a legislar, por el poder de los grupos que lucran con nuestra salud. Las ISAPRES insisten, porque sólo un 25% de sus afiliados recurre a reclamar, a pesar que hay ahora abogados que no cobran honorarios a los afectados. Las costas que han sido fijadas son modestas, pero a los abogados les sirve y las isapres no dejan de apelar porque los costos se trasladan a todos sus clientes.

En materia de AFP, los Tribunales han empezado a tomar conciencia de la magnitud de los abusos y a aplicar lo que debería ser la máxima principal de los magistrados: la finalidad del derecho es la justicia. Es respetable la formación positivista de muchos integrantes del Poder Judicial, pero hay normas expresas que les permiten cumplir con su rol, en el marco de la Constitución, sin afectar sus principios.

Un reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta es impactante por la calidad de su argumentación y la valentía de sus integrantes para enfrentar las presiones y seguir aplicando las normas constitucionales y legales. En la página 19 de la sentencia se lee: “Lo sustancial, es el fundamento sobre los cuales descansa esta diferencia conceptual y la importancia que tiene en un Estado de Derecho Democrático, porque si la sociedad carece de instrumentos que permitan garantizar el ejercicio justificadamente equitativo y legítimo de derechos fundamentales, protegiendo al afectado y consolidando un Estado de Derecho donde impere la justicia, la seguridad y paz social, frente a la colisión o conflictos de garantías, derechos o facultades que terminan en los ciudadanos a propósito de la aplicación particular de una ley, no cabe sino concluir la impunidad del poder estatal frente a los individuos y por ello, la judicatura debe sostener una doctrina que mire hacia ese horizonte que destaque la importancia y transcendencia del respeto del individuo en todos sus sentidos, que es el fin último de cualquier asentamiento humano”

Luego defiende de manera racional y fundada en derecho, el rol de las Cortes al estudiar los Recursos de Protección: “Tal vez, uno de los aportes más significativos al crecimiento de la libertad fue la introducción de este Recurso de Protección (art. 20 de la Constitución), rara avis dentro del reino de la norma expresa. Con él se pretende salvaguardar ciertos derechos que la Constitución considera esenciales para la permanencia del Estado de Derecho. Se aspira poner atajo a la veleidad ilegal o arbitraria de la autoridad o de simples particulares. Destacamos, “ilegal” o “arbitraria”. Como se puede ver, el constituyente consciente o inconscientemente, hizo un distingo entre lo que es ilegal y lo que es arbitrario. Permitió que un acto fuera objeto de reproche constitucional no solo cuando lo fuera por ser ilegal, sino que también cuando fuera arbitrario. De esta manera, desde la más alta regla se amplió la perspectiva del juez. Se permitió que los tribunales superiores de justicia intervinieran no solo cuando la ley era quebrantada, sino que también cuando la justicia fuere pasada a llevar” Lo medular de la fundamentación, es que, por decisión del legislador, “Se extendió la visión y el poder del juez. La Constitución lo libera en este recurso, al menos en parte, de la tiranía de la ley” Reconoce que sus fallos son casuísticos, inspirados solo por la justicia o injusticia que vean en cada caso pero que “pretenden restablecer el “imperio del derecho” y dar la debida protección al afectado. Esta protección variará en cada caso determinado.”

Con esta interpretación, la Corte Suprema podría obligar a las AFP mantener fondos para pagar una pensión mínima legal y entregar el resto de los fondos para pagar dividendos, deudas de hospitalización por el COVID19 y otros fines. Y todo ello, actuando en el marco Constitucional.
Ejemplos a seguir

Una maestra, María Angélica Ojeda, con el respaldo de su abogada, Verónica López obtuvieron de los ministros Oscar Claveria, Virginia Soublette y Fernando Orellana un fallo que debe aparecer en la historia de la lucha por los valores que todo ordenamiento jurídico debe promover: La justicia. Estos letrados mostraron sabiduría jurídica y coraje moral.

Invito a los afiliados a buscar abogados comprometidos con el ideal de justicia para recurrir a las Cortes de Apelaciones en busca de la justicia que los legisladores no entregan. Es constitucional, es pacífico y es justo. Es probable que, como ocurre con la colega López no haya costas que percibir, pero es un aporte indispensable a la sociedad chilena.

Ojalá que otras Cortes, en especial la Corte Suprema, aprecien la desesperación de la ciudadanía por los abusos de que es víctima, y, al igual como lo ha hecho frente a las ISAPRES, cumpla su deber de hacer primar la Constitución y la Justicia frente a la arbitrariedad de algunas leyes y el abandono de deberes de miembros del gobierno y el parlamento.

¿Será posible que nuestros magistrados extiendan a las AFP el coraje moral y la sabiduría que han mostrado para enfrentar las arbitrariedades de las isapres?

Como hombre de derecho, espero que así sea.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Abogado, Camarada, Cambio21.cl, columna, Columnista, Luis Mesina, No más AFP, Ricardo Hormazábal

Ricardo Hormazábal (DC), abogado En La Fontana sobre un nuevo modelo previsional: «La realidad nos hace necesario tener un sistema de seguridad social mixto, pero tripartito, con cotizaciones obligatorias, pero elegido por cada persona»

mayo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El debate por reformar nuestro sistema de pensiones continúa. Han surgido varias iniciativas legales que buscan suprimir el Decreto Ley 3.500 que mantiene vigente este modelo de capitalización individual.

A fines de abril, senadores Alejandro Navarro (PRO), Juan Ignacio Latorre (RD), Alfonso De Urresti (PS), junto a las senadoras Yasna Provoste (DC) y Ximena Órdenes (IND) y representantes de la Coordinadora No Más AFP encabezados por Luis Mesina, presentaron en el Senado el proyecto de ley que busca derogar el decreto ley 3.500 de 1981, nacionalizar los fondos administrados por las AFP y crear una nueva institucionalidad para la administración de los fondos de pensiones.

Luis Ricardo Hormázabal Sánchez, es abogado de la Universidad de Chile. En 2018 refichó su militancia en la falange. El expresidente de la DC, y exsenador conversó En La Fontana. Analizó los pormenores de este proyecto legal y ahondó en la necesidad de que exista un nuevo sistema de pensiones en Chile.

-¿Usted estaría de acuerdo con derogar este decreto que acaba con las afp?

-Lo que partió con un Decreto Ley en dictadura fue fortalecido por diversas leyes en democracia, así que ya basta de echarle la culpa a Pinochet. La Concertación, la Nueva Mayoría y la derecha son los responsables de ese engendro, contrario a los principios de la seguridad social.

Yo soy partidario de un sistema previsional, pensiones, salud, cesantía, apoyo a la vivienda y a la familia acorde con lo que la OIT denomina seguridad social y que se aplica en casi todos los países del mundo, gobierne la derecha, el centro o la izquierda. Allí aportan los empleadores, los trabajadores y el Estado. Según la OIT de los 30 países que intentaron el modelo chileno, ya van quedando una docena y con resultados tan nefastos como en Chile.

-¿Es viable y necesario este tipo de iniciativas?

-Hacer cambios de fondo en un modelo económico social y cultural fracasado e inhumano es urgente, pero imposible en estas circunstancias. Con nuestra propia plata, se ha comprado apoyo político, de medios de comunicación, de universidades para mantenerlo. Los ciudadanos muestran en las encuestas que están en contra del sistema y que desprecian a los políticos. También se nota cuando vota menos del 50 % en las elecciones. Las grandes movilizaciones nos permitieron tener plebiscito y Convención Constituyente, pero la pandemia está siendo usada para anularla y seguir en lo mismo. Si no actuamos con inteligencia, serenidad y generosidad terminada la pandemia del virus seguirá la Pandemia Neoliberal.

Si los uniformados no estuvieran tan desprestigiados, ya habrían dado un golpe de Estado, apoyado por mucha gente, entre las que yo nunca estaré, aunque comparto el enojo ciudadano.

Este proyecto no es viable porque sea un sistema exitoso, sino porque como lo saben sus propios autores, los parlamentarios no tienen facultades constitucionales para hacerlo, no tienen los votos en el Congreso para aprobarlo y no pasaría en el Tribunal Constitucional. Además, al vulnerar Tratados internacionales sobre protección de inversiones nos arriesgan a duras sanciones en nuestro comercio exterior.

-¿Se pueden expropiar los fondos previsionales de los trabajadores chilenos?

-La expropiación exige pagar por los bienes nacionalizados. ¿Por qué pagar si el principal patrimonio somos los trabajadores? Si nos vamos, tenemos todo el derecho a llevarnos nuestros recursos sin que se pueda invocar derechos violados o tratados incumplidos. Y sin darles un peso más.

Es pura pirotecnia publicitaria, de pobre calidad política, ya que engañan a la gente. No es un paso de gente valiosa. Así se lo dije a un asesor del Senador Navarro que me consultó sobre esto.

No debe extrañarse ningún lector que cuando el Presidente del PDC pidió a los Diputados DC que me invitaran a exponer a la Cámara, ningún DC estuvo presente, Y que ningún DC del Senado me haya invitado a exponer. Y eso que mis propuestas coinciden con las del V Congreso del PDC, incluso con algunas ideas de Fuad Chaín.

La norma que prohíbe a los parlamentarios presentar proyectos comprometiendo fondos públicos la impulsó Don Eduardo Frei Montalva y fue aprobada en una Reforma Constitucional en 1970, Yo la apoyé entonces y como Diputado, Senador, académico y ciudadano, la sigo apoyando,

Hay experiencias que indican que si un buen número de parlamentarios, con argumentos serios y respaldo social le piden al Presidente que impulse una medida determinada, un bien Presidente lo acepta. Tomic y la DC lograron el acuerdo de Jorge Alessandri para crear la Junaeb, Aylwin, impulsó una indemnización a todo evento de las empleadas de casa particular que propusimos Hernán Vodanovic y yo como Senadores y así hay varios ejemplos.

¿Por qué ahora no? Porque el Presidente Piñera sabe que hay gente de la oposición que está cooptada por la ideología neoliberal o las platas mal usadas.

-¿No es populismo lo del senador navarro de querer nacionalizar los fondos de pensiones?

-Son cinco senadores los firmantes y yo no lo llamaría populismo, lo llamo demagogia.

-¿Usted optaría por un sistema mixto o de reparto a secas?

-En Chile hay varios sistemas de pensiones. Uno, basado en la seguridad social; los uniformados, otro; de capitalización individual, financiado por los trabajadores, gran negocio para los dueños de las AFP y Compañías de Seguros e inhumano para los millones de civiles. Que además cuenta con subsidios del Estado y exenciones del IVA. Un tercer sistema es estatal, financiado por todos los ciudadanos y favorece a los más pobres. Pensión Básica Solidaria de $150 mil pesos mensuales, entre otros beneficios.

La realidad nos hace necesario tener un sistema de seguridad social mixto, pero tripartito, con cotizaciones obligatorias, pero elegido por cada persona. Con una Pensión Universal para todos, los actuales y futuros pensionados, que tenga como piso el valor de la Pensión Básica Solidaria.

-¿Las pensiones deben ser administradas 100% por el estado o en combinación con entidades privadas?

-La Seguridad Social debe ser pública, NO estatal. La debe administrar una entidad pública, con representantes del Estado, trabajadores y empleadores cotizantes.

Deben existir entidades sin fines de lucro, como lo fueron originalmente las Cajas de Compensación, las mutuales de Seguridad y pueden existir entidades con fines de lucro, como complementos para los que quieran o puedan.

-¿Se puede hacer algo ahora?

-Por supuesto que sí. Dada la urgencia, se pueden tomar medidas que no cambien ahora este sistema, pero que den respuestas .Será un próximo gobierno el que lo haga si logramos evitar que La desesperación nos lleve a un golpe y que la oposición cambie de mentalidad.

1.-Lo más importante, dejemos que los trabajadores puedan decidir si se quedan en las AFP o se vuelven al IPS. Si se van, se llevan sus propios Fondos y pueden sacar pensiones mucho mejores financiadas con sus propios recursos;

2.-Suspendamos el pago de cotizaciones previsionales en AFP e ISAPRES mientras dure la pandemia: Han obtenido ganancias fabulosas y no podemos dejarlas que las repartan como utilidades;

3.- Cambiemos los injustos cálculos de expectativas de vida de los 110 años actuales a los 85 años. Esto beneficia a 500 mil pensionados de Retiro Programado, cuyas pensiones subirían en más del 50% y permite que cientos de miles jubilen ahora con pensiones más dignas;

4.-Que se inviertan los 600 millones de dólares mensuales que aportamos los trabajadores en Chile, en Bonos estatales para financiar créditos blandos para todos los trabajadores de clase media y pobres, así como para las empresas.

Este dinero no va ir a especulación, apoyará compras de bienes y servicios en el país, Pago de IVA y una buena parte se puede recuperar en unos años.

5.-Que se programe el retorno gradual de los 80 mil millones de dólares de nuestros Fondos actualmente en el exterior para financiar los programas especiales;

6,- Crear un Seguro de longevidad para financiar las pensiones a partir de los 85 años, que tiene un costo mensual de 90 millones de dólares, financiados con el aporte patronal del 6%, con subsidios estatales para PYMES. Esta medida aportaría 360 millones de dólares mensuales. Dada la crisis, se puede dar un préstamo a los empresarios para pagarlo con 6 meses de gracia y en 4 cuotas anuales.

-¿Y el hecho de ocupar los Fondos de Cesantía de los trabajadores para enfrentar la crisis es válido?

-No comparto las propuestas de gastar de los Fondos de Cesantía o de Pensiones ya que eso daña a los trabajadores. Hay recursos de más para enfrentar la emergencia.

El Banco Central les facilita 24 mil millones de dólares a la Banca, a tasas preferentes y estos sólo lucrarán con ello. Si falta plata, se pueden poner Bonos estatales para que los compren las AFP, Compañías de Seguro y los Bancos, A largo plazo, en UF con un interés mejor que las pérdidas que hoy nos cargan en los Fondos

Salir de la crisis es posible económicamente. Falta la voluntad política y reganar la confianza ciudadana. Ratifiquemos el cambio indispensable votando apruebo en Octubre, Convención 100% elegida en abril del 2021. Tenemos que hacer fracasar la maniobra del gobierno de usar la pandemia para evitar la expresión popular.

Ah, y los que quieren pactar con la derecha ahora, por fin a cara descubierta, que lo hagan desde afuera. Condujeron al PDC por más de una década hasta dejarlo convertido en una minoría, aislada y en crisis. No estuvieron solos, los otros partidos siguieron la misma dirección.

No comparto los salvatajes individuales, aunque los respeto. Tomic, Leighton, Fuentealba y otros, rechazamos el Golpe de Estado, pero no nos fuimos. Aportamos donde pudimos y nos sentimos felices de acompañar a líderes que aprendieron de sus errores y tuvieron la humildad y sabiduría de encontrar el camino del encuentro. Es un buen momento para superar las pequeñeces y las maniobras de los grupos económicos y los señores feudales. Primero, cuidemos nuestras vidas y la de nuestros conciudadanos: Seamos más solidarios que nunca y superemos nuestros desencuentros aportando al Bien Común. Que Dios ilumine a los líderes para que encuentren pronto el camino //ELF.

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: Abogado, Analista, Coronavirus, DL 3.500, Entrevista, Ricardo Hormazábal, sociólogo

Daniel Riquelme, abogado de Unión Portuaria de Chile: “Aprobar tiene que ver con cerrar las puertas a la constitución del 80´”

marzo 11, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos esta entrevista del abogado sindicalista, asesor jurídico de Unión Portuaria de Chile, Consfetema y ANAMURI, que apareció en sitio oficial de Confusam.cl.

En esta ocasión, habla sobre sus expectativas respecto del proceso constituyente y el plebiscito del 26 de abril. Se refiere a los alcances que significa en Chile que gane el #Apruebo.

-¿Qué es la voluntad constituyente?

-Toda crisis política está acompañada de una voluntad constituyente. En Chile, en todos los procesos de quebrantamiento de la institucionalidad ha habido voluntad constituyente, lo que no ha habido es su canalización. Es decir, todas las constituciones se han fraguado en condiciones autoritarias o en dictaduras militares y, por lo tanto, la voluntad constituyente fue suplantada por la de las oligarquías que gobernaban al país en ese momento.

-¿Este concepto de que el poder constituyente reside en el pueblo es real o solo una frase bonita?

-Es una expresión que adhiere a las ideas de la Revolución Francesa, de que el pueblo es el depositario final de la soberanía. Pero en Chile, por el legado de la colonia, tenemos un fuerte presidencialismo, donde la voluntad popular queda en un segundo lugar.

-Pero, ¿es un derecho?

-La idea de que la soberanía reside en el pueblo, es la proclamación de libertad de los seres humanos para dotarse de normas por las que quieren vivir, no de que alguien se las imponga. La política moderna está garantizada por ese ejercicio de que la voluntad popular prime. Eso es en teoría, en la práctica es condicionada por factores como la situación de las fuerzas políticas, la voluntad del pueblo o las condiciones macroeconómicas.

-¿Qué diferencia existe entre una Asamblea Constituyente y una Convención Constituyente?

-La posibilidad de hacer una nueva Constitución -aun con estas limitaciones-, es una apertura, si será un avance dependerá del resultado. La diferencia es que el poder constituyente que se construirá tiene limitaciones de antemano como el quórum de los dos tercios o aquellas sobre los tratados internacionales. Estas limitan que el poder se ejerza de manera plena.

Una Asamblea Constituyente que expresa un poder constituyente originario debe ser plenamente potenciaria para poder regularse y asegurar condiciones democráticas en su resultado. Por eso es una apertura, pero no asegura un resultado. No hay ningún mecanismo que lo asegure, la Asamblea Constituyente tampoco lo hace de antemano, pero genera condiciones más igualitarias.

-¿Qué proyectas que ocurrirá durante este proceso?

-Una de las grandes falencias tiene que ver con que las organizaciones sociales, sindicales y populares puedan competir por un escaño en la Constituyente. Esto quedó nuevamente supeditado a la voluntad de los partidos políticos y, si bien, está la posibilidad de inscribir candidaturas independientes, competir con la maquinaria electoral partidaria es complejo y termina distorsionando la legitimidad de origen. Este proceso no nació de los partidos políticos sino de la gente que se movilizó en la calle, y la limitación a priori del sistema político generará un escenario de tensión permanente. También se producirán otros debates que quedaron mínimamente contemplados en el Acuerdo por la Paz y en la reforma constitucional posterior. Por ejemplo, ¿Qué pasará cuando no haya acuerdo de dos tercios?, ¿Qué pasará si eso se le delega al Congreso y este negocia con su dos por ciento de aprobación?, ¿Dónde está su legitimidad? Ahí, se abre una puerta que puede instalar una coyuntura que son los plebiscitos dirimentes. Es decir, que cuando no haya materia de acuerdo de los dos tercios, sea la ciudadanía la que decida.

El debate será entre una constitución de mínimos como quiere la derecha; es decir una constitución que asegure las mínimas cuestiones y el resto quede normado por la Constitución del 80´ o entregado a la ley, o una constitución autocontenida que asegure la mayor cantidad de derechos y la mayor cantidad de limitaciones a la arbitrariedad del poder.

-¿Volver a regirnos por la Constitución del 80´ en los temas sin acuerdo es solo una idea?

-Como no quedó amarrado, dependerá de la correlación de fuerzas. El acuerdo es tan deficiente técnicamente que dejó esa puerta abierta.

-¿Llamarías a votar pese a las restricciones que tiene el proceso?

-Uno de los grandes triunfos ideológicos de la dictadura fue separar lo político de lo social como si fuesen esferas desconectadas. El 26 de abril es una expresión de que están profundamente conectadas porque un proceso constituyente sin movilización social, está condenado a ser una Constitución de mínimos. Si bien este proceso tiene muchas limitaciones a priori, hay que presionarlo para que sea lo más cercano a lo que quiere la calle. Mi llamado es a votar para aprobar, porque tiene que ver con cerrar las puertas a que la Constitución del 80’ nos siga gobernando.

Publicado en: Notas Etiquetado como: Abogado, Daniel Riquelme, dirigente, Unión Portuaria de Chile

El que condena pasa

febrero 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Fernando Atria

Abogado constitucionalista

Predeciblemente, el tema de “la violencia” es hoy un arma arrojadiza, usada por la derecha contra la oposición. La acusación no es que ésta dirige las protestas (aunque algunos han llegado cerca de decir esto): es que no la condenan de modo “suficientemente categórico”. Es que hoy se exige de cada uno una condena, y se atribuye a la respuesta un grado de intensidad. Solo los que condenan con el grado máximo de intensidad pasan. Los demás son cómplices.

Esto no es razonable. La alteración del orden público que ya ha durado cuatro meses no se explica como una suma de hechos individuales en las calles. Es el resultado de un proceso lento pero persistente de deslegitimación institucional, un proceso que, aunque era notorio, fue ignorado. Hasta que el 18 de octubre “estalló”.

¿Quiénes son responsables de la violencia que se ha producido en el contexto de este “estallido”? Es claro que en sentido jurídico, el responsable de cada saqueo, de cada incendio, de cada acto de brutalidad policial, etc. es quien lo perpetra. Pero es igualmente claro que esa discusión debe darse en tribunales. La discusión pública, por su parte, no busca identificar responsabilidades jurídicas, sino políticas.

¿Y quiénes son los políticamente responsables por el “estallido” y los daños que ha causado? A mi juicio, la respuesta es clara: quienes, frente a la deslegitimación evidente que sufrían las instituciones públicas, le negaron urgencia y quienes se opusieron a las soluciones posibles, eligiendo en vez la indiferencia y la negación.

Porque ahora sabemos que la última oportunidad de solucionar el problema constitucional en paz fue el proceso constituyente de la Presidenta Bachelet. Ese proceso fracasó por la oposición decidida de la derecha y, aunque más insidiosamente, de grupos internos a la Nueva Mayoría. Irónicamente, de los mismos que hoy exigen condenas categóricas y se reservan el derecho a calificar la intensidad de las condenas de los demás.

Hoy se cobran las cuentas impagas de una transición que hasta hace poco era celebrada por quienes la hicieron como “ejemplar”. La de las instituciones políticas, primero neutralizadas por las trampas constitucionales aunque después se acomodaron a ellas y hoy han perdido toda credibilidad, y la de Carabineros de Chile, que “se han mandado solos” durante estos treinta años (como dijo el ahora irónicamente apodado “Panzer”), de modo que nunca aprendieron a mantener el orden sin violar derechos humanos y han devenido, entonces, ineficaces.

Cuando la pregunta por el restablecimiento del orden público se plantea en este contexto, es claro que la respuesta está en un orden constitucional que asegure que las instituciones del Estado se someterán a control ciudadano y podrán de ese modo recuperar su legitimidad. Contribuir a eso, más que competir para condenar de modo más categórico que los demás, es tomarse este problema en serio.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Abogado, columna, Columnista, Fernando Atria

«Fuerza Común”: Fernando Atria inscribe su nuevo partido político en el Servel

febrero 14, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Con respecto a la consulta sobre si participarán de la franja televisiva por el plebiscito, Atria indicó que “vamos a buscar todas las maneras que tenemos para hacer presente esa posibilidad».

Fernando Atria llegó durante este viernes a las oficinas del Servicio Electoral (Servel) en Santiago para iniciar el proceso de inscripción de su nuevo partido político llamado “Fuerza Común”.

Junto a militantes de la futura colectividad, el ex-militante PS afirmó que “el 18 de octubre irrumpió una fuerza social que dijo ‘no’ a la política que conocemos, ‘no’ a la Constitución, pero esa fuerza social ahora necesita organizarse para poder incidir y decidir en lo que viene, en el proceso constituyente y más allá”, según consigna La Tercera.

En la misma línea, complementó que “el esfuerzo de Fuerza Común es contribuir a crear condiciones para esa organización. Nosotros no nos creemos mejores que el resto, simplemente aquí hay una vía más posible para que esa fuerza que irrumpió pueda organizarse para el plebiscito del 26 de abril en que necesitamos un triunfo resonante del ‘Apruebo’ y luego la convención constitucional a su elección en octubre y su desarrollo posterior”.

El abogado constitucionalista explicó que esta “idea nace de un grupo de personas que hemos ido constatando una necesidad que se ha ido sintiendo en el propio movimiento social. He estado en incontable asambleas, cabildos, reuniones de barrios, sindicatos, juntas de vecinos, universidades y en todas ellas surge en algún momento la pregunta de cómo incidiremos en el proceso constituyente que viene”.

Con respecto a la consulta sobre si participarán de la franja televisiva por el plebiscito, Atria indicó que “vamos a buscar todas las maneras que tenemos para hacer presente esa posibilidad, que la tarea actual es el plebiscito del 26 de abril, que la ciudadanía participe y vote (…) a que el resultado sea categórico”.

Tras la inscripción de hoy, el Servel debe revisar la documentación para declarar a la colectividad “partido en formación”. “Fuerza Común” deberá reunir un número mínimo de firmas en tres regiones del país contiguas.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: "Fuerza Común", Abogado, Fernando Atria, Jurista, Servel

Fernando Atria, abogado constitucionalista En La Fontana: «Solo habrá una nueva constitución en la medida en que la política, el día después que gane el apruebo, empiece a ser distinta»

febrero 13, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

El jurista conversó este verano con nuestro medio. Lo hizo para analizar el proceso constituyente en curso, que se origina tras el «acuerdo» del 15 de noviembre de 2019, por el estallido social, y que tiene su primer evento de transcendencia el próximo 26 de abril cuando se realiza el plebiscito. El electorado decide si aprueba o no una nueva constitución; también se elige el mecanismo para redacción de nueva carta fundamental: convención constituyente o convención mixta.

Chile decide. Su pueblo. Y pese a «campañas del terror» o alentadoras en construir «la casa común de todos», con spot de TV propagandísticos, que comienzan a lanzarse oficialmente el próximo 26 de febrero, entre quienes desean mantener el ordenamiento jurídico heredado de la dictadura y quienes abogan por reglas de juego nuevas en democracia, la batalla mediática y por redes sociales será con «uñas y dientes» .

El oficialismo, la oposición, los independientes y organizaciones sociales, cada cual tiene algo que decir y aportar al respecto.

Para analizar más en detalle lo que significa una nueva constitución, y los alcances que tiene en la sociedad chilena, que pide a gritos cambios profundos al modelo socioeconómico reinante, conversamos con Fernando Atria, abogado constitucionalista, y académico, quien hace años viene argumentando en favor de una nueva carta magna, redactada en democracia por representantes legítimos de la ciudadanía y que contribuya a terminar con las desigualdades arrastradas hace más de 30 años por el neoliberalismo enquistado en Chile.

Atria renunció al Partido Socialista (PS) a principios de octubre de 2019, antes del estallido social. Tomó esa decisión debido al «clientelismo visto en el partido que ya no es fiel a sus traiciones socialistas». Por lo mismo, pronto inscribirá su nuevo partido: «Fuerza Común», movimiento que aboga por una nueva constitución que atribuya al Estado una función de realización de derechos sociales «y no de asegurar condiciones del mercado».

-¿Cómo cree que va encaminado el proceso constituyente desde el «gran acuerdo» del 15 de noviembre a esta parte? 

-El acuerdo abrió una posibilidad que había estado cerrada por 30 años. En ese sentido, creo que es un acuerdo que debe ser celebrado. Veo que, desde entonces, ha habido especialmente desde la derecha un ánimo de recular el proceso. Y eso se demuestra en que muchos prominentes políticos estuvieron por el apruebo y ahora salen como partidarios del «Rechazo», pero creo que este intento de recular no va a resultar. El proceso constituyente va a seguir adelante y va a terminar positivamente. El efecto que tendrá este intento de recular va a crear más molestia en la población, más polarización, más conflictividad.

-¿A qué apunta con este ánimo de recular el proceso? 

-Esto se ha manifestado en la constante advertencia acerca de qué es lo que va a pasar en marzo, etc., como campaña del terror. Y eso se va agudizar cada vez con mayor fuerza, a medida que pasen los días y comiencen las campañas oficiales. Y eso va a conseguir que todo sea más difícil. Habría sido mejor que, en lugar de hacer campañas del terror, acerca de que la hoja en blanco es partir de cero, el salto al vacío y todas esas sandeces, lo que va hacer es que será más complicado todo. Pero, bueno, son los términos en los que hay que continuar y ahora la cuestión decisiva es el plebiscito del próximo 26 de abril , y dar hincapié, sobre todo, en la cantidad de personas que van a participar de la instancia, porque lo que ocurra ahí, será el resultado que dará el dato decisivo en todo este proceso.

 

«La constitución lo que hace es definir las características de la política. Hoy, lo que tenemos es una crisis de legitimación de la política institucional», dice Atria En La Fontana.

-Todo indica, o es más probable, que gane la opción «Apruebo», según diferentes sondeos…

-Si hay una participación, especialmente alta, en que la gente vaya a votar para este plebiscito, comparado a lo que estábamos acostumbrados con un 40% o 50% de participación, y se salta a un 70% u 80%, en ese escenario, va a ganar, evidentemente el «Apruebo» y la convención constitucional.

-¿Usted llama a no marcar AC (Asamblea Constituyente), como proponen algunos dirigentes de la mesa de Unidad Social, en los votos para que éstos sean válidos ante el Servel?

-Yo creo que es un error llamar a marcar AC. Tal vez, fue importante marcar AC en el año 2013, como una forma de abrir posibilidades que estaban cerradas. Hoy, esas posibilidades están abiertas, algunas de ellas por lo menos y, en ese contexto, el argumento que siempre existe en contra de marcar el voto, también, es que puede introducir cierta incerteza en el escrutinio del acto electoral (…) Entonces, ese argumento puede ser vencido si lo que está en juego es suficientemente significativo, como yo creo que era el año 2013. Hoy, existiendo la convención constituyente como posibilidad y de que el pueblo diga «No» a la constitución de Pinochet, no se justifica marcar AC en el voto.

-En términos prácticos, ¿La convención constituyente es lo mismo que la asamblea constituyente o tienen sus matices?

-En términos políticos y sociales, son términos equivalentes al llevarse a la práctica.

-¿El quórum de 2/3 será la piedra de tope para que se incorporen los cambios que se requieren en la redacción de una nueva constitución?

–La cuestión fundamental es que solo habrá nueva constitución, en la medida en que la política, el día después de que gane el «Apruebo», empiece a ser distinta. Que empecemos a ver los ciudadanos que la política está cambiando, no que sean cambios de un día para otro y de forma radical, pero que se note que se está cambiando. Porque la clase política, que es despreciada por la mayoría de los ciudadanos, deberá ser vista no como la elite del desempoderamieto ciudadano y pasar a ser vista como la política del empoderamiento ciudadano. Esa es la cuetión central de la constitución. Para eso, creo yo, la regla de los 2/3 es una hoja genuinamente en blanco. Es una regla que no es la mejor. Va a tener problemas en su operación, pero al menos no van a existir más las trampas de la actual constitución (…) Este 2/3 significa deshacernos definitivamente de la constitución de Pinochet y, segundo, lo que quede en la nueva constitución va a ser que esta vez sí, después de 30 años de retórica, genuinamente, se logre un gran acuerdo. Eso va a ser el acuerdo social más grande de los últimos 30 años. Todos los demás han sido acuerdos falsos, bajo la amenaza de la derecha que si no le gusta, se baja y chao. Con este acuerdo no va a pasar eso.

-¿Y qué debería contener la nueva constitución?

-Eso va a depender de la capacidad de los miembros de la convención, que aún no está elegida para llegar a los acuerdos.

-¿Y qué trampas se deben eliminar? 

-La constitución se caracteriza por trampas constitucionales que yo esperría que no reaparecieran en la nueva constitución. Me refiero a quórums exagerados para generación de leyes, la configuración que tiene el Tribunal Constitucional (TC). Esas dos cuestiones fundamentales deberían desaparecer. Eso, tiene que ver con la incapacidad de la política, porque se impiden que existan políticas públicas transformadoras, como lo hemos visto en los últimos 30 años.

-Entonces, ¿Cuáles son sus expectativas para la nueva constitución? 

-Lo que espero que ocurra con la nueva constitución es que desaparezca, y fuera erradicado, el principio del Estado subsidiario, que no está en el texto de la constitución explícito. Pero está en una serie de otras disposiciones políticas. Por ejemplo, las reglas sobre el Estado empresario. Sobre cómo puede actuar el sector público en la economía. Lo que es más notorio y que es fácil de entender para las personas es que, cuando se trata de derechos sociales, la constitución actual le impone al Estado el deber fundamental de asegurar las condiciones del mercado, en vez de imponerle el deber fundamental de realizar esos derechos sociales (…) Menciona algunos derechos, como el de la educación, la salud, etc., pero en los hechos, lo que eso significa, es que el Estado tiene el deber de asegurar las condiciones del mercado en esas tres esferas, y eso es lo que ha significado es el deterioro progresivo.

-¿El Estado subsidiario se suprimirá definitivamente?

-El Estado subsidiario, en esto, se manifiesta en que el Estado tiene el deber, bajo la constitución actual, de asegurar las condiciones del mercado, incluso en esferas de derechos sociales. Lo que yo esperaría es que la nueva constitución le impusiera al Estado el deber no solo de proteger el mercado, sino que garantizar derechos sociales.

-¿Y cómo se financiarían esos derechos sociales garantizados en educación, salud, vivienda, seguridad ciudadana, etc.?

-Al día siguiente que se apruebe una nueva constitución se verá eso. Porque si se define que el Estado debe garantizar derechos sociales, pero dado que tenemos recursos limitados, allí determinaremos cuál es la mejor forma de organizar esas esferas. Esa es la discusión típica de la política normal. Hoy, esa discusión está atravesada con la idea de que lo fundamental es asegurar condiciones para el mercado, si esa ida sale y podemos entonces tener una discusión genuina y política respecto de determinar la mejor manera de realizar derechos sociales, atendiendo a la asignación de recursos, eso sería una gran contribución de la nueva constitución.

-¿Qué es lo que se juega en una nueva constitución? 

-La constitución lo que hace es definir las características de la política. Hoy, lo que tenemos es una crisis de legitimación de la política institucional. La constitución nueva no va a resolver los problemas sociales, pero el hecho de que toda la política, no haya sido capaz de solucionar estos problemas, es lo que explica, en buena parte, la deslegitimación que existe hoy (…) La constitución no ha a solucionar inmediatamente los problemas, por ejemplo, de salud. Eso lo soluciona una política pública idónea, pero que sea distinta a la que conocemos en la actualidad, porque en 30 años hemos visto que no ha sido capaz de solucionar estos problemas sociales. La nueva constitución, entonces, no es la solución de todos esos problemas, pero es la condición necesaria para que esos problemas puedan ser solucionados.

-¿Usted esperaría mayor unidad de la oposición para que se la juegue por el #Apruebo?

-Mientras más unidad mejor. Ahora bien, por cierto las condiciones actuales vislumbrar una oposición completamente unida por el «Apruebo» no parece algo tan factible, pero todos los esfuerzos que se puedan hacer en esa dirección son bienvenidos. Lo que realmente importa es saber cuánta gente va a ir a votar. Es decir, si vota el 80% del electorado lo más probable es que gane el «Apruebo» y con ello el efecto de eso se va a sentir en el resto del proceso constituyente.

-En ese sentido, el hecho que se haya rechazado en el Congreso el voto obligatorio para el plebiscito del 26, ¿Incide en que voten menos personas y exista más abstención?

-Como lo que yo creo que lo más importante es tener un estimado de cuánta gente votará efectivamente, por cierto, que el voto voluntario es una mala noticia. Habría sido mucho mejor que hubiese sido obligatorio. Sin embargo, creo que la razón fundamental por la que muchas personas han dejado de votar -de ahí la alta abstención que se registra-es que han aprendido que votar o no votar da un poco lo mismo, que no cambian las cosas, que votar el fútil (…) Par este plebiscito, considerando lo del estallido sociales es cada vez más claro que votar el 26 de abril no será fútil. Y eso, dará las condiciones para que existan más votantes. por cierto, que la unión de las fuerzas del «Apruebo» crearía mejor aún mayores condiciones (…) Para la nueva política del futuro, dar solución que se le dé al tema de la participación de los pueblos originarios, paridad de género y de personas que no están ligadas a partidos políticos es fundamental.

-¿Por qué renunció al Partido Socialista (PS)? 

-Yo renuncié al partido socialista, incluso antes del llamado estallido social, a principios de octubre, porque me convencí de que la fuerza que estábamos haciendo dentro del partido, de transformar por dentro el PS para que pudiera ser un partido que estuviera a la altura de la tradición socialista en Chile, ya no tenía espacio. Por eso, es que estoy fuera del PS.

-¿Cómo se viene marzo? 

-Yo creo que va haber movilizaciones, y ellas le van a recordar, sobre todo a aquellos, que están reculando el proceso, es que este proceso es necesario y espero que las cosas resulten para bien en ese sentido.

-¿Estarán las condiciones para una nueva carta fundamental si hay manifestaciones? 

-Hay toda esta campaña de que no están las condiciones para que se realice el plebiscito. Es un poco absurda esa campaña. El plebiscito ya está constitucionalmente previsto. Entonces, al menos que quieran violar su propia constitución, esta elección va. Además, es algo conmovedor que se preocupen tanto de las condiciones para la realización del plebiscito lo que siempre, o hasta hace poco, defendían un plebiscito realizado en Estado de sitio, en plena dictadura, con proscripción de los partidos políticos como fue el plebiscito del año 1980.

-¿Es perjudicial que existan varias elecciones este año, con las Municipales 2020, elección a gobernadores y delegados constituyentes? 

-Habría sido mejor una elección separada. Entonces, eso puede producir confusión innecesaria en el electorado (…) Desde el 15 de noviembre lo que ha habido es otro estallido, el estallido deliberativo. Desde el 15 de noviembre considero que Chile está en estado de asamblea, en el sentido de que en todas partes se han hecho cabildos o diferentes instancias para discutir sobre lo que significa una nueva constitución, con un grado de masividad que yo no había visto nunca antes. Entonces, todos se dan cuenta de que esto es una cuestión importante respecto de lo cual que aprender, discutir e informarse. Y eso está pasando, lo cual es positivo porque produce autoeducación cívica enfatizara eso para acelerar un proceso que es ya masivo. //ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, 2/3, Abogado, campaña del terror, cara fundamental, carta magna, Convención Constituyente, Derecha, Entrevista, Fernando Atria, izquierda, La casa común de todos, Paridad de género, Plebiscito, reglas del juego

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