En La Fontana conversamos con este experto para que analizara cómo ve a Chile, a cinco meses de producido el estallido social.
Asimismo, se refierió al fenómeno de la desigualdad en el país, que explica e,n parte, la crisis, y plantea su pensamiento respecto de cómo se puede llegar a una salida para el conflicto.
Reyes es licenciado en Sociología de la Universidad de Chile. Lastarrino y cruzado, se considera progresista y liberal. Es consultor independiente en materias de desarrollo local y educación pública. También es asesor de la Bancada de Diputados DC y director de TEAM Consultores Asociados.
"El plebiscito, sobre la base del probable triunfo de la opción "Apruebo", es, esperemos, el inicio del camino pero, obviamente, ello no resuelve cuestiones que no requieren cambio constitucional", dijo sobre el proceso constituyente en curso.
También habló sobre los liderazgos de la Democracia Cristiana (DC) y el actuar del partido en estos tiempos de crisis y de la centro izquierda.
-Pasados ya 5 meses desde el estallido social, ¿Cómo evalúa la crisis, en cuanto a las causas del conflicto y su desarrollo hasta ahora?
-Las causas del conflicto permanecen intactas, pues no tienen que ver con algo circunstancial, sino con la estructura de un modelo socio económico, esencialmente inequitativo y, todas las respuestas, hasta aquí, apuntan a muy pequeñas respuestas a temas de mayor complejidad. No hay avances en justicia tributaria; los grandes grupos económicos siguen lucrando en términos abusivos, con las AFP, los bancos; las Isapres, etc.
Del mismo modo, el exiguo incremento del salario mínimo y de las pensiones más bajas, son solo paliativos de poca monta, que no debieran generar ninguna satisfacción a los millones de movilizados.
-¿Es la desigualdad el principal problema de Chile?
-Por cierto; es el país más desigual del mundo, entre los países de crecimiento medio, como lo ha señalado el Banco Mundial. Esto es lo que está en la base de la protesta social tan extendida y masiva, desde el 18 de octubre. Ello se fue anidando, durante 30 años, a partir de la frase maldita “la medida de lo posible”, que fue la renuncia a gobernar sobre la base de convicciones y, se sucumbió a administraciones que no se atrevieron a ir más allá de lo que “entregaban” los dueños del capital. Esa fue la causa profunda del descontento, que se fue anidando, durante tanto tiempo.
-¿Cómo cree que enfrentó la centroizquierda este fenómeno?
-En principio bien, en el sentido que apoyó las movilizaciones. Desgraciadamente, a la hora de construir propuestas unitarias, que permitieran a los movilizados confiar en una respuesta adecuada del sector, en la centroizquierda han aflorado los egoísmos, incluso al nivel de la pretensión de sacar dividendos de figuración personal, que resulta muy deleznable, dado la magnitud de la crisis.
- ¿Cómo evalúa a los liderazgos demócrata cristianos frente al estallido social?
-Habría que separar. La directiva DC ha sido errática y, desgraciadamente, ha permanecido en la conducta pre 18-O, en el sentido de presumir que, la búsqueda de acuerdos con el gobierno, perfila a la DC como un partido responsable, sin entender que ello es, exactamente, lo más repudiado por los chilenos, que esperan posturas consecuentes, con convicciones que se expresan con claridad, sin ambages.
Luego, como suele suceder, hay expresiones de algunos dirigentes de ese partido que han generado algunos espacios de claridad, en su discurso y su actuar. Probablemente el más claro a ese respecto sea el senador Huenchumilla, que ha puesto el acento en el error de la DC y la centro izquierda de permitir la construcción de una sociedad eminentemente inequitativa, desde la acción de los gobiernos y los partidos de la centro izquierda.
-¿Por dónde usted cree que vamos a llegar a una salida como país?, ¿Solo con la nueva constitución?, ¿Por dónde más?
-El plebiscito, sobre la base del probable triunfo de la opción "Apruebo", es, esperemos, el inicio del camino pero, obviamente, ello no resuelve cuestiones que no requieren cambio constitucional, como el incremento del salario mínimo; el mejoramiento sustantivo de las pensiones, que debiera ser igual al salario mínimo, como piso; planes de salud digna, asegurados para todos y educación gratuita y de calidad. Estas cuestiones están pendientes y, con una adecuada presión, por parte de los partidos de la centro izquierda y las organizaciones sociales, ello puede ser posible, antes de los 2 años que habrá que esperar por la nueva Constitución. //ELF






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