• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

Sebastián Piñera

Presentan querella contra Presidente Piñera tras ser captado en Cachagua sin mascarilla

diciembre 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

“El Presidente Piñera nos tiene acostumbrados a hacer alarde público de su desprecio a la normativa sanitaria que todos los chilenos y chilenas debemos respetar, y que cuando no lo hacemos, somos severamente sancionados”, señaló el abogado Luis Mariano Rendón.

En horas de la tarde del pasado sábado, el Presidente Sebastián Piñera fue visto en la playa de Cachagua acercándose a algunas personas y sacándose fotos sin mascarilla.

Por esta razón, y ante la innumerables críticas, el Mandatario ofreció disculpas mediante sus redes sociales, asegurando que “fue un error que lamento”.

Sin embargo, el abogado Luis Mariano Rendón interpuso una querella contra el Presidente por violar las normas sanitarias en tiempos de pandemia.

“Todos pudimos ver como se paseó por la playa sin usar mascarilla, acercándose a escasos centímetros de otras personas con las cuales se fotografió, y todo ello viola la normativa que se estableció por parte del ministerio de Salud para el uso de las playas“, puntualizó el abogado.

“Por un mínimo de respeto al principio de igualdad ante la ley, el Presidente Piñera tiene que ser sancionado, y para ello interpuse la correspondiente querella criminal ante el Juzgado de Garantía de La Ligua“, aseguró Rendón.

Finalmente, el abogado querellante explicó que las sanciones dispuestas en el artículo 318 van desde una multa hasta presidio menor en su grado medio, pero que espera que el mandatario solo sea multado. “Eso igualmente es una sanción penal y que deberá aplicarse en el correspondiente procedimiento penal“, sentenció.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Sebastián Piñera

Oposición critica duramente que cambio de alto mando de Carabineros no incluyera al general director: culpan a Piñera y aseguran que es una mala señal

noviembre 7, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Distintas figuras de la centroizquierda rechazaron que la renovación no haya incluido al general director, Mario Rozas, quien ha sido objeto de críticas por el rol que ha cumplido al mando de la institución uniformada tras el estallido social.

«Me parece sencillamente inexplicable que continúe en su cargo el general Rozas, toda vez que ha demostrado que no cuenta ni con la capacidad ni con el liderazgo necesario para poder enfrentar los múltiples desafíos que tiene Carabineros», comentó el presidente de la DC, Fuad Chahín.

A juicio del dirigente falangista, la principal responsabilidad «en su desafortunada permanencia la tiene el Presidente de la República», ya que el ministro del Interior (Rodrigo Delgado) acaba de asumir el cargo.

Una postura similar expresó el timonel del PS, Álvaro Elizalde, quien afirmó que «es una mala señal que los cambios que son necesario implementar no se hagan realidad y que el nuevo ministro del Interior represente en sus primeros días una línea de continuidad con lo que venía haciendo mal el Gobierno y que ha significado un costo altísimo en términos de credibilidad de las instituciones”, señala Emol.

«Nos hubiera gustado una actitud distinta, una rectificación de los errores y, sobre todo, que se impulsaran cambios que son fundamentales en la reestructuración de Carabineros», planteó el legislador.

Desde el Frente Amplio, en tanto, el diputado Diego Ibáñez (CS) también se refirió al cambio de la Plana Mayor. «Parece ser que hoy la violación a los derechos humanos y las promesas de no dar de baja a nadie, parecen no ser motivos suficientes para remover a un director general de Carabineros que demostró que no tiene ningún control sobre sus subordinados», sostuvo.

Precisó que «han pasado ya cuatro ministros del Interior y sigue el director general de Carabineros en la peor época de la democracia, en la que hemos vivido violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública».

Mientras que el diputado del Partido Liberal, Vlado Mirosevic, aseguró que «es una señal confusa la confirmación del general Rozas en su cargo. Lo digo porque uno hubiese esperado que el Gobierno, después de que asumió un nuevo ministro del Interior, dijera ‘tenemos un compromiso irrestricto con los derechos humanos’ y lamentablemente eso no sucedió así».

«Por el contrario. Son señales que no se entienden, sobre todo después del 25 de octubre y en donde uno esperaría que el Gobierno escuchara esa señal y dijera ‘vamos a respetar los derechos humanos de manera irrestricta’, pero lamentablemente no es lo que estamos viendo», acotó.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Mario Rozas, Sebastián Piñera

La Matrix del Oasis

octubre 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

“Chile es un oasis en Latinoamérica”… Esas fueron las palabras de Sebastián Piñera, entonces Presidente de nuestro país, a finales de Septiembre de 2019, hace poco mas de un año. Unos pocos días mas tarde, el país fue testigo de uno de los estallidos sociales mas importantes de nuestra historia, con millones de chilenos en las calles a lo largo y ancho del territorio nacional exigiendo algo tan elemental como dignidad…

El ex presidente (hoy solo se administra el gobierno hasta el término del mandato formal), pretendía comparar a nuestro país con su vecindario, contrastando su “estabilidad” y “éxito económico”, con el resto de américa, sumida en crisis económicas y sociales… éramos, según esta visión, un oasis de tranquilidad y estabilidad en un árido desierto de caos y pobreza.

Los números hablaban por sí solos, mejor ingreso per capita que nuestros vecinos, mayor producto interno bruto, una economía “sana”, con importantes y muy “valiosos” equilibrios macroeconómicos… en resumen, un ejemplo para el continente… un verdadero oasis.

Y, sin embargo, el país estalló.

Los números demostraron ser solo eso, números, fríos y lejanos de la realidad que enfrentan día a día los chilenos, la elite política y económica se autoconvenció de que éramos exitosos y se encerró en una burbuja, se dejó llevar por la autocomplacencia y se durmió, cayó en un sueño profundo e indolente mientras los chilenos normales debían sufrir horribles pesadillas, agobiados por bajos sueldos e inestabilidad laboral, la triste certeza de que le espera una vejez frágil y pobre debido a pensiones de miseria, una educación deficiente y costosa que los obliga a endeudarse para obtenerla, una salud que condena a quienes no tienen recursos a la enfermedad e incluso a la muerte, y finalmente la sensación, muy justificada, de sentirse desamparado frente a los abusos, que las empresas de servicios, el comercio, las financieras y u largo etcétera, abusan impunemente de los ciudadanos, mientras el Estado es un espectador pasivo que se limita a “atender” a los chilenos, como si fuera un mesón de atención al cliente de alguna Isapre… y reniega de su función básica y natural de “defenderlos”.

Chile no fue el que despertó en octubre de 2019… su elite si. El Oasis en el que creían vivir resultó ser solo un espejismo que decidieron aceptar como una realidad, para no hacer frente a su responsabilidad en las desigualdades que sufría el resto del país. La revolución de la dignidad despertó a los que no querían ver la realidad, porque el resto de los chilenos estamos despiertos hace mucho tiempo.

El oasis no era otra cosa que una suerte de realidad virtual, una “matrix” de libertad y desarrollo, cuyo sustento ideológico descansaba en una Constitución creada al efecto. Esa Carta Fundamental lejos de ser un pacto político y social, era la imposición de una dictadura, y un acto refundacional que buscaba instaurar un nuevo modelo de Estado y sociedad, uno confesional y militante del dogma del neoliberalismo.

Expuesto el engaño de la matrix, borrado el espejismo del oasis, los chilenos por fin hacen ver al mundo la realidad que sufrían, y, consecuentemente con eso, han sido capaces de terminar con la fuente formal de esas proyecciones irreales… la Constitución de 1980. En un acto de madurez y valentía, Chile ha decidido tener una nueva constitución, no reformar una existente, sino refundar nuestra institucionalidad, pero ahora en plena democracia, y con participación de la sociedad en su conjunto.

Los chilenos han hablado fuerte y claro, y han desafiado al sistema político a estar a la altura de la historia; quieren ser protagonistas del cambio; quieren que las decisiones importantes no se tomen a siderales distancias sociales, económicas y hasta físicas de ellos. Exigen ser parte de un nuevo pacto y solo espectadores de los acuerdos a los que lleguen los de siempre, y si el sistema político no entiende la profundidad de ese mensaje, simplemente será superado por la realidad y la historia.

Los que prefieren seguir viviendo en la matrix, los que creen que Sebastián Piñera sigue siendo Presidente, los que no despertaron con el estallido social, los que no despertaron con la crisis social provocada por la pandemia que enfrentamos, los que creen que el plebiscito destruirá el oasis en que viven… siempre serán bienvenidos a construir una nueva realidad a partir de los sueños y esperanzas, porque el nuevo Chile debe incluir y nunca excluir, y en el nuevo pacto social y político que construiremos, pueden y deben caber todos.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnas, David Pellizzari Ossa, guerra, Oasis, Sebastián Piñera

Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) solicita a Piñera que nombre, a la brevedad, al representante del gremio en el directorio de Codelco

agosto 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos carta de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) dirigida al Presidente de la República, Sebastián Piñera, para exigir, en el más breve plazo, el nombramiento del representante de la FTC para el Directorio de Codelco.

La misiva parte así: «La Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) hizo llegar a usted la nómina con los cinco integrantes de dicha organización que componen la quina para determinar él o la representante laboral en el Directorio de Codelco, conforme a lo establecido en la Ley 20.392».

Acto seguido, porisgue: «Sabemos del importante rol de la Corporación del Cobre, para aportar recursos al Estado de Chile, que hoy más que nunca, son necesarios para enfrentar las secuelas que está generando la pandemia Covid-19. Y los trabajadores, representados por esta Federación, desde siempre han dado muestras de compromiso con esta empresa del Estado, con Chile y su gente, legado histórico e imperativo ético intransable para esta emblemática organización sindical».

Y añade el texto: «La Federación ha realizado el proceso de definición de candidatos, de manera seria, responsable y con apego estricto a su normativa interna y respetando lo dispuesto en la Ley».

En consecuencia -dicen en la FTC- «nos genera profunda inquietud la dilatación sin precedentes, de una decisión de la mayor urgencia y relevancia, no solo para el presente y futuro de Codelco, sino también para la reputación e imagen de la empresa más importante del Estado de Chile».

Finalmente, concluyen en la carta dirigida al mandatario que: «Solicitamos a usted realizar al más breve plazo, el nombramiento de representantes de la Federación de Trabajadores del Cobre en el Directorio de Codelco, respetando así la institucionalidad de la FTC, que históricamente ha sido un actor relevante para seguir aportando como legítimos representantes de los trabajadores, a la sustentabilidad y desarrollo de esta gran empresa del Estado, en beneficio de las chilenas y chilenos que más lo necesitan».

*Ver carta completa:

*Ver video relacionado:

 

 

 

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: carta, Codelco, Corporación del Cobre, directorio, Federación de Trabajadores del Cobre, FTC, misiva, Sebastián Piñera

Partidos y bancadas de oposición criticaron cuenta pública de Piñera y llamaron al Gobierno a resolver de mejor manera el impacto social de la pandemia

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos declaración pública en conjunto de partidos y bancadas de oposición respecto del discurso de cuenta pública del pasado viernes, del Presidente, Sebastián Piñera. 

«DECLARACIÓN PÚBLICA
PARTIDOS POLÍTICOS Y BANCADAS DE OPOSICIÓN

La Cuenta Pública del Presidente de la República, Sebastián Piñera, nos ha decepcionado y ha causado, a todas luces, una profunda indignación a la ciudadanía, por su escasa conexión con la realidad que viven las chilenas y chilenos, que no se han visto reflejados en las palabras del Primer Mandatario, el que habló más como jefe de su coalición, dirigiéndose a partidarios y grupos económicos, que en su rol de Jefe de Estado.

Si bien el discurso realiza un llamado a la unidad y formula lineamientos respecto de la reactivación de la economía, ellos son aún demasiado vagos e imprecisos, por ejemplo, acerca de la concreción de las inversiones en regiones. Constatamos, también, una falta de referencia a la situación internacional y las relaciones exteriores, vitales ante las actuales contingencias.

Percibimos, asimismo, una nula autocrítica acerca de la mala decisión de optar por el contagio progresivo y la inmunidad de rebaño, en la gestión sanitaria, lo que ha colocado al país entre aquéllos con más fallecidos y contagiados por habitante en el mundo. Tampoco vimos un mea culpa respecto de la tardanza e insuficiencia del apoyo social a los hogares y del completo abandono de la clase media.

No podemos dejar de señalar, además, la muy tangencial referencia a lo vivido a partir del 18 de octubre pasado. El estallido social existió y sigue latente. Sin embargo, el Gobierno parece no querer abordar sus causas y carece de una propuesta global para superar la desigualdad ofensiva existente en el país.

Rechazamos, especialmente, la omisión absoluta acerca de las gravísimas violaciones a los derechos humanos ocurridas en esas semanas, que fueron corroboradas en informes de organismos nacionales e internacionales. Lo anterior se ve agudizado, al conocerse la decisión del Presidente de la República de indultar a dos militares condenados por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura cívico militar, lo que pone en entredicho su compromiso con los derechos fundamentales.

El Gobierno ha demostrado que no tiene un derrotero claro y una mirada de futuro para enfrentar las causas del estallido de octubre, ni una propuesta sólida para sacar al país de la aguda crisis social y económica que ha generado la pandemia.

Por el contrario, su agenda política e iniciativas se enfrentan una y otra vez con el sentir de las chilenas y chilenos, como ha quedado demostrado en el rechazo del gobierno al retiro del 10% de los ahorros previsionales, en el veto a la iniciativa aprobada transversalmente para prohibir el corte de servicios básicos y en no haber patrocinado el postnatal de emergencia, que terminó legislando igual.

El Plan Paso a Paso es rechazado por buena parte de la ciudadanía, incluyendo especialistas, que manifiestan no haber sido escuchados, pese a las declaraciones en contrario del propio Presidente Piñera y de las autoridades de salud. Creemos que expone al país a un rebrote y demuestra que no se está entendiendo ni la magnitud de la situación ni el sentir mayoritario de población.

Ante lo anterior, creemos necesario expresar nuestra voluntad de asumir las demandas ciudadanas que se orientan a:
– La necesidad de que la normalización del país, tras la pandemia, tenga un mucho mayor consenso social y técnico que el Plan Paso a Paso, asegurando que los avances en el desconfinamiento estén respaldados en indicadores confiables y transparentes, que minimicen los riesgos de rebrotes. Todos queremos salir del confinamiento, pero debemos hacerlo bien, de manera segura y efectiva.

– Atender seriamente el impacto social que ha generado la crisis en millones de familias trabajadoras y, particularmente, en las mujeres jefas de hogar, discapacitadas, migrantes y trabajadoras de casa particular, como también en la diversidad sexual, cuyas problemáticas han sido invisibilizadas. A cuatro meses de iniciada la pandemia siguen existiendo hogares, como los trabajadores independientes, muchos de ellos vinculados al arte y la cultura, que no acceden a las ayudas sociales otorgadas por el Estado. Es necesario priorizar la protección social, privilegiando el apoyo a las familias, en lugar de favorecer a las grandes empresas y los intereses particulares.

– Avanzar en un plan de reactivación potente y sustentable, en especial en regiones, mediante inversión pública en infraestructura y programas de vivienda que devuelvan el dinamismo a la economía y generen empleos suficientes, para incorporar a los casi tres millones de trabajadores que se encuentran desempleados, con sus contratos suspendidos o subempleados, particularmente a nivel de la PYME. Con este objetivo, es urgente y necesaria una mayor recaudación tributaria con cargo a los más altos patrimonios del país. Sabemos que hay muchas y muchos dispuestos a contribuir, como en todo el mundo, pero seguimos operando con una lógica tradicional que no ayuda a enfrentar este desafío.

– Mantener un compromiso permanente con la defensa y promoción de los Derechos Humanos de las chilenas y chilenos y especialmente con las víctimas de graves vulneraciones ocurridas durante el estallido social. Urge, en este sentido, reforzar el diálogo político para atender la situación de la Araucanía, terminando con la criminalización del pueblo mapuche y avanzar en la necesaria reforma a las policías, ajustando sus procedimientos a un estado democrático.

– Avanzar en la transformación estructural del sistema previsional que las chilenas y chilenos exigen, superando el proyecto de reforma impulsado por el Ejecutivo, con el objeto que tanto los actuales como los futuros pensionados y pensionadas puedan acceder a pensiones dignas.

– Velar por que las niñas, niños y adolescentes puedan culminar su año escolar de un modo seguro, sin un retorno a clases que arriesgue su salud y la de su familia y ocuparnos de la situación de los estudiantes de 4º Medio que deben rendir sus pruebas de acceso a la educación superior. No puede ser que se anuncie el inicio de la licitación de la conectividad 5G y no se diga nada sobre la conectividad a nivel de hogares, que garantice internet a las familias y en especial a los estudiantes y trabajadores de nuestro país.

– Realizar las modificaciones constitucionales y legales, como asimismo procurar que se adopten todas las medidas administrativas indispensables, tales como el aumento de locales y el financiamiento de transporte público, para que el plebiscito del 25 de octubre, que debe comenzar a trazar un nuevo pacto institucional y social para Chile, se efectúe en condiciones seguras y que garanticen la máxima participación de la ciudadanía.

Firman:

-Adriana Muñoz D’albora, Presidenta del Senado.

-Rabindranath Quinteros, Vicepresidente del Senado.

-Rodrigo González, 2º Vicepresidente de la Cámara de Diputados.

-Fuad Chahín, Presidente Partido Demócrata Cristiano.

-Álvaro Elizalde, senador, Presidente Partido Socialista de Chile.

-Camilo Lagos, Presidente Partido Progresista de Chile.

-Carlos Maldonado, Presidente Partido Radical de Chile.

-Jaime Mulet, Presidente Federación Regionalista Verde Social.

-Heraldo Muñoz, Presidente Partido Por la Democracia.

-Catalina Pérez, Presidenta Revolución Democrática.

-Jorge Ramírez, Presidente Partido Comunes.

-Luis Felipe Ramos, Presidente Partido Liberal de Chile.

-Guillermo Teillier, Presidente Partido Comunista de Chile.

-Gael Yeomans, Presidenta Partido Convergencia Social.

-Marcela Hernando, diputada, Vicepresidenta Partido Radical de Chile.

-Joanna Pérez, diputada, Vicepresidenta Partido Demócrata Cristiano.

-Juan Ignacio Latorre, senador Revolución Democrática.

-Carlos Montes Cisternas, Jefe Bancada de senadores Partido Socialista de Chile.

-Alejandro Navarro, senador Partido Progresista de Chile.

-Ximena Órdenes, Jefa Bancada de senadores Partido por la Democracia.

-Ximena Rincón, Jefa Bancada de senadores Partido Demócrata Cristiano.

-Giorgio Jackson, Jefe Bancada de diputados Revolución Democrática.

-Claudia Mix, Jefa Bancada de diputados Partido Comunes.

-Luis Rocafull, Jefe Bancada de diputados Partido Socialista de Chile.

-Raúl Soto, Jefe Bancada de diputados Partido por la Democracia.

-Alejandra Sepúlveda, Jefa Bancada de diputados Federación Regionalista Verde Social.

-Alexis Sepúlveda, Jefe Bancada de diputados Partido Radical de Chile.

-Camila Vallejo, Jefa Bancada de diputados Partido Comunista de Chile Gonzalo Winter, Jefe Bancada de diputados Partido Convergencia Social.

*Ver declaración:

DECLARACIÓN PÚBLICA 01082020 v6

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: bancadas de oposición, Coronavirus, Cuenta pública, declaración pública, Diputados, Dirigentas de oposición, oposición, Sebastián Piñera, Senadores

La derrota del Presidente Piñera

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Carlos Huneeus

Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones, porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo, se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones es un hecho político de la mayor importancia. Lo es, porque permitirá a millones de chilenos utilizar una parte de sus ahorros para aliviar sus apremiantes necesidades económicas provocadas por el COVID-19. Pero también lo es porque generó un doble cambio de poder, fundamental en estos críticos momentos por los que atraviesa el país y cuando faltan menos de 90 días para el plebiscito constituyente.

El primer cambio de poder ocurrió con la reforma a las AFP, que fracturó uno de los principales cimientos del sistema económico. Las AFP fracasaron en su misión de “eliminar el problema de la jubilación para la inmensa mayoría de los actuales y futuros trabajadores”, que planteó José Piñera –hermano mayor del Presidente– en su discurso al anunciar la creación del sistema de capitalización individual el 6 de noviembre de 1980, cuando era ministro del Trabajo en la dictadura de Pinochet. El cambio que hizo el Congreso abrió la puerta a una reforma estructural del sistema de pensiones, una “cirugía mayor”, que se construirá sobre otro paradigma, basado en la solidaridad y no en la capitalización individual.

El segundo cambio de poder se produjo en la arquitectura institucional del sistema político. La reforma significó el triunfo del Congreso Nacional sobre el Presidente, Sebastián Piñera, en una materia de suma prioridad para millones de chilenos, a la cual este se había opuesto con terquedad, empecinado en detenerla. La amplia mayoría parlamentaria que aprobó el retiro del 10% lo obligó a promulgar el proyecto de ley, desistiendo de emplear el veto presidencial.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?
Los parlamentarios de Chile Vamos que habían amenazado con recurrir al Tribunal Constitucional si el proyecto era aprobado, particularmente el senador Andrés Allamand (RN), actual flamante ministro de Relaciones Exteriores, se desistieron de ello para evitar que continuaran la imagen de división en los partidos oficialistas.

Se produjo un cambio de poder a favor del Congreso, que impuso su posición, con el apoyo de sobre un 80% de los chilenos, y se ahondó el debilitamiento del poder del Presidente.

Las AFP y su anclaje en “el modelo”
La reforma constitucional constituye una gran derrota para las AFP, que se habían negado en el pasado a toda reforma que modificara sus bases institucionales. Durante las largas horas de debate parlamentario no hubo voces en ambas Cámaras que las defendieran, a pesar del inmenso poder e influencia que estas detentan. Quienes se opusieron a la entrega del 10% argumentaron que querían defender los ahorros de los trabajadores, no a quienes los administran.

La redefinición del sistema de pensiones está estrechamente relacionada con otro de los pilares del “modelo” económico impuesto por la dictadura: la legislación del trabajo establecida por el “Plan Laboral” de 1979. Esta también fue impulsada por el ministro Piñera y tuvo objetivos políticos, no solo económicos, el de debilitar estructuralmente a los sindicatos para impedirles ser un actor relevante en la empresa y con capacidad de negociación. Se estableció el predominio del capital, excluyendo al trabajo y a los trabajadores.

Las bajas remuneraciones y el empleo precario e inestable que sufren millones de chilenos son las principales causas de las bajas pensiones, tienen acá su origen, en la capitalización individual y la legislación laboral y no en otro lugar.

Ambas “modernizaciones” de la dictadura operaron como una prensa que exprimió a los trabajadores. Por un lado, con el ahorro obligatorio de sus cotizaciones para la previsión, los grupos económicos obtuvieron un flujo mensual de capital fresco con el que se apoderaron del control de empresas, mientras que por otro lado, al debilitar la negociación colectiva, cercenaron el uso de este instrumento de redistribución del ingreso.

Con astucia y para garantizar la fidelidad de militares y carabineros, Pinochet los dejó fuera del sistema de AFP y hoy, a costa del erario nacional, sus pensiones promedio quintuplican a las de quienes están en la capitalización individual.

Los efectos del Plan Laboral fueron reforzados por la cultura antisindical que se expandió como metástasis entre los ejecutivos y controladores de empresas, para impedir que en democracia se restableciera un sindicalismo capaz de articular las demandas de los trabajadores, como ocurre en los regímenes democráticos. Una nueva Constitución debiera restablecer los derechos del trabajo y los trabajadores organizados, sin las disposiciones discriminatorias establecidas en la Carta Fundamental de 1980 y que persisten hasta hoy.

El Presidente Piñera tiene hoy la oportunidad de reformar el sistema de pensiones impuesto por su hermano mayor hace 40 años. Entonces él no era parte del régimen militar y votó No tanto en el plebiscito de 1980, que aprobó la Constitución y “eligió” a Pinochet como Presidente por un mandato de ocho años, como en el de 1988, que desencadenó el fin de la dictadura.

Más allá de una lectura tecnocrática de la Constitución
El segundo cambio de poder se refiere a las relaciones entre el Presidente y el Congreso. El apoyo mayoritario del Parlamento al retiro del 10% no surgió de la nada, sin relación con el contexto social y económico del país. Lo provocó el Gobierno, con su negativa a tomar medidas enérgicas y rápidas para aliviar la difícil situación en que están millones de familias.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?

¿No tienen acaso los parlamentarios la función de legislar, es decir, aprobar leyes que imponen conductas obligatorias a la ciudadanía, representar los intereses de esta y participar en la gobernabilidad del país?

Y la ciudadanía, ¿tiene la obligación de confiar en las promesas del Presidente y el ministro de Hacienda de que están haciendo lo mejor posible por ella y que sus demandas serán atendidas con prontitud y eficacia?

Estas preguntas no solo remiten a temas del derecho constitucional, al texto escrito de la Carta Fundamental. Se refieren a la capacidad de la Constitución de adecuarse a situaciones difíciles.

La Constitución no debe ser un freno para las instituciones, cuando los hechos las sitúan en un contexto muy complejo. La Carta Magna tiene una dimensión más amplia en la realidad –»Verfassungswirklichkeit» la llaman los alemanes– que permite su adaptación a un escenario inédito: un Presidente que se niega a atender necesidades urgentes de la población durante una grave crisis. Corresponde entonces a los políticos buscar los mecanismos constitucionales que permitan superar este vacío de poder.

Tenemos experiencia en Chile que las instituciones pueden adecuar la Constitución a una nueva realidad, que tensiona su aplicación. En dictadura, los ministros del Tribunal Constitucional sostuvieron que el Tribunal Calificador de Elecciones debía constituirse antes del plebiscito de 1988 para que actuara en este importante evento y no después, como lo establecía expresamente la Carta Fundamental.

Hubo oposición a la iniciativa parlamentaria del retiro de 10% de las AFP, cuestionando su constitucionalidad y se esgrimieron visiones catastróficas de sus consecuencias si era aprobada. Pero ningún crítico aludió al difícil contexto nacional en que se planteó esta reforma, como para concitar el respaldo de parlamentarios de RN y la UDI.

Lucía Santa Cruz, directora de Banco Santander y del Instituto Libertad y Desarrollo, escribió en su columna regular en El Mercurio que “el 15 de julio (cuando la Cámara votó favorablemente en particular el proyecto) será recordado como un hito clave en el sostenido proceso de destrucción de la institucionalidad democrática y del sistema económico vigentes” (El Mercurio, 17/7/2020).

Jorge Correa Sutil no fue menos elocuente. “Si el 18 de octubre simboliza la crisis social, lo del miércoles pasado (cuando la Cámara aprobó la iniciativa) asoma como el hito que marca el comienzo de otra crisis: una institucional, y de proporciones…”. La Cámara, agregó el articulista, recurrió a “un resquicio” para instalar un “parlamentarismo de facto”, cuyo símbolo “debiera ser el hacha o si se quiere, ahora sí, la retroexcavadora. Ningún edificio, ninguna obra, surgirá de él” (El Mercurio, 11/7/2020).

En términos similares escribieron Enrique Navarro y Sebastián Soto, profesores de derecho constitucional en la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, respectivamente, al afirmar que se cometió una “elusión constitucional”, “esto es, defraudar las formas y el contenido consustancial de la Carta Fundamental” (El Mercurio, 13/7/2020).

Ignacio Walker rechazó la iniciativa y escribió que “la duda queda planteada si este es el anticipo del debate constitucional que viene; una forma de hacer política y de legislar sobre la base del resquicio y la improvisación” (El Mercurio, 11/7/2020).

La rigidez del presidencialismo
El problema político de fondo de la reforma constitucional es que puso de relieve, más que nunca, que las decisiones del Presidente Piñera estaban tensionado gravemente al sistema político, como ningún otro Mandatario democrático en nuestra historia en los últimos 100 años. Es un Presidente minoritario en el Congreso, pero que nunca se ha empeñado por negociar con la oposición, como si estuviera ciego a esta realidad constitucional.

Ignoró las causas del “estallido social” del 18 de octubre de 2019, lo que condujo a que se planteara la pregunta de si acaso podría terminar su mandato. Esa pregunta no fue despejada por la pausa de fin de año y el verano. Quienes entonces defendieron su continuidad en la Presidencia, lo hicieron considerando la incertidumbre que produciría su reemplazo. No previeron que se precipitaría un desafío aún más complejo como es la pandemia del COVID-19. Pero su desempeño no ha sido distinto. La pregunta no ha perdido actualidad.

Este es un punto central del presidencialismo: su rigidez. Esto fue resaltado por el profesor Juan Linz: consiste en la ausencia de un mecanismo para enfrentar una crisis política surgida de una muy mala gestión del Presidente, quien persiste en adoptar decisiones perjudiciales para el país y no considera la posibilidad de renunciar.

En el parlamentarismo, un primer ministro que tiene este desempeño renuncia o es apartado del cargo, sin drama. El problema es que el presidencialismo opta por la continuidad del Presidente, con un mandato fijo y exige que lo termine. Por ello, su remoción es muy difícil. La acusación constitucional es una vía legítima para sacar al Presidente, pero el mecanismo es de difícil aplicación, porque acentúa el conflicto político y agrava la polarización, como teme Linz.

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, publicada por El Mercurio hace algunas semanas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo (“estamos mejor que Italia”). Tempranamente –a fines de abril– se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo presidencial, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La misión del nuevo gabinete
El Presidente Piñera ha sufrido una importante derrota política, que disminuyó su poder y este se ha desplazado al Congreso. Ha hecho un nuevo cambio de gabinete, el quinto, como consecuencia de ese fracaso, incorporando a parlamentarios de RN y la UDI. Debe mostrar que es el comienzo de un cambio en su estilo de liderazgo. Se esperan señales claras de esto si aspira a terminar su mandato en marzo de 2022. Ello implica cambiar sus prioridades, concentrarse en sus funciones de jefe de Estado y dejar en un segundo plano la dirección del Gobierno, abriendo un amplio espacio de acción a sus ministros, confiando en sus habilidades políticas.

Los nuevos ministros debieran emplear a fondo el poder que tienen y ocuparlo para persuadirlo a modificar el estilo presidencial de Piñera. Sin cambios en el estilo de liderazgo del Presidente, la crisis política adquirirá considerable mayor gravedad y dañará al proceso constituyente, haciéndolo inviable. En ese escenario, que muy pocos desean, la renuncia del Presidente Piñera cobrará nuevamente actualidad, con mayor vigor que antes. El Presidente no puede estar por encima del país y de la Constitución.

El gabinete ministerial no debe ignorar la profundidad de la crisis y el drama humano que ella trajo consigo. En solo cuatro meses han muerto tres veces más personas por COVID-19 que los asesinados por la dictadura en 16 años y medio. Chile tiene el mismo número de contagiados que países que lo triplican en población. El Presidente desaprovechó las lecciones que dejó el manejo de la pandemia en países desarrollados. No puede ahora, con el desconfinamiento “paso a paso”, ignorar las enseñanzas que está arrojando la “segunda ola” de contagios en países desarrollados.

Al elegir rodearse en La Moneda por dos ministros partidarios del «Rechazo» a una nueva Constitución en el plebiscito y conferir más poder a la UDI, Piñera tiene, incluso más que antes, la obligación de garantizar plena igualdad de condiciones para los partidarios del «Apruebo». De otra manera, se encamina inevitablemente a que la abrumadora mayoría de los votantes en el plebiscito que se pronunciará por el Sí a una nueva Constitución el 25 de octubre, también lo haga como una forma de rechazo a su Gobierno. Sería su tercera derrota en un año. Demasiado para un régimen presidencial.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Carlos Huneeus, columna, Columnista, derrota, La Moneda, Piñera, presidente, Sebastián Piñera, solitario

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3
  • Página 4
  • Página 5
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 9
  • Ir a la página siguiente »

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp