• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

presidente

Presidente Boric: «La Armada es esencial en la continuidad territorial del país»

mayo 22, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

El presidente Gabriel Boric encabezó esta jornada la ceremonia de las Glorias Navales en la Plaza Sotomayor, en Valparaíso, donde aseguró que «la Armada es esencial en la continuidad territorial del país».

En la conmemoración número 143 del combate naval de Iquique, el mandatario aseguró que “La Armada es esencial en la continuidad territorial de nuestro país. Y en los momentos difíciles que vivimos. Todos tenemos que hacer los máximos esfuerzos por buscar el encuentro entre quienes habitan nuestro territorio”.

En la actividad, que no se realizaba hace dos años debido a la pandemia, se encontraban presentes el Comandante en Jefe de la Armada, almirante Juan Andrés de la Maza, la ministra del Interior, Izkia Siches, la ministra de Defensa, Maya Fernández y el presidente del Senado, Álvaro Elizalde.

El presidente Gabriel Boric entregó ofrendas y visitó la cripta de los Héroes de Iquique y Punta Gruesa que se encuentra en la Plaza Sotomayor, donde descansan los restos de los combatientes de Iquique.

“Estar con los próceres de Iquique es emocionante y nos recuerdan los valores que inspiran a nuestra Patria: la lealtad, el coraje, la humildad, e hidalguía son cosas que hoy tienen plena vigencia” afirmó el mandatario.

A las 12:10 horas se realizaron los 21 cañonazos que recuerdan el momento exacto en que se hundió la Esmeralda en el año 1879, momento que fue seguido por un minuto de silencio.

Publicado en: Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Gabriel Boric, La Armada, presidente

Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical por postergación de elecciones: «Nadie está pensando en prorrogarle el mandato a Sebastián Piñera»

marzo 27, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

El presidente del Partido Radical (PR) y precandidato presidencial, Carlos Maldonado, se refirió a la opción de postergar las elecciones del próximo 10 y 11 de abril, y sostuvo que «ojalá no sea necesario» tomar esa medida.

El timonel radical enfatizó que, a pesar de que su deseo es que se realicen los comicios, respetarán lo que señalen los expertos, en especial el Colegio Médico.

«Nosotros hemos dicho que si los especialistas médicos lo señalan, especialmente el Colegio Médico -que sin duda es el organismo que tiene mayor credibilidad y autoridad-, nosotros vamos a apoyar lo que los especialistas digan», planteó Maldonado.

«Quisiéramos que no se pospusieran -explicó- las decisiones que hay que tomar este 10 y 11 de abril son muy relevantes para el futuro de Chile. Ojalá no sea necesario posponer», dijo en radio Cooperativa.

Frente a las constantes prórrogas, el presidente del PR manifestó que «nadie puede saber qué fecha es la buena: la elección de alcalde era en octubre del año pasado (…) sin embargo había menos contagio en octubre que ahora».

«(En caso de postergación) Capaz que en la nueva fecha estemos con el mismo problema y vamos a seguir sin iniciar el proceso constituyente», advirtió Maldonado, agregando: «Creo que nadie está pensando en prorrogarle el mandato a Sebastián Piñera… Que puede ser la consecuencia final de todas estas prórrogas».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Carlos Maldonado, Partido Radical, presidente

La derrota del Presidente Piñera

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Carlos Huneeus

Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones, porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo, se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones es un hecho político de la mayor importancia. Lo es, porque permitirá a millones de chilenos utilizar una parte de sus ahorros para aliviar sus apremiantes necesidades económicas provocadas por el COVID-19. Pero también lo es porque generó un doble cambio de poder, fundamental en estos críticos momentos por los que atraviesa el país y cuando faltan menos de 90 días para el plebiscito constituyente.

El primer cambio de poder ocurrió con la reforma a las AFP, que fracturó uno de los principales cimientos del sistema económico. Las AFP fracasaron en su misión de “eliminar el problema de la jubilación para la inmensa mayoría de los actuales y futuros trabajadores”, que planteó José Piñera –hermano mayor del Presidente– en su discurso al anunciar la creación del sistema de capitalización individual el 6 de noviembre de 1980, cuando era ministro del Trabajo en la dictadura de Pinochet. El cambio que hizo el Congreso abrió la puerta a una reforma estructural del sistema de pensiones, una “cirugía mayor”, que se construirá sobre otro paradigma, basado en la solidaridad y no en la capitalización individual.

El segundo cambio de poder se produjo en la arquitectura institucional del sistema político. La reforma significó el triunfo del Congreso Nacional sobre el Presidente, Sebastián Piñera, en una materia de suma prioridad para millones de chilenos, a la cual este se había opuesto con terquedad, empecinado en detenerla. La amplia mayoría parlamentaria que aprobó el retiro del 10% lo obligó a promulgar el proyecto de ley, desistiendo de emplear el veto presidencial.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?
Los parlamentarios de Chile Vamos que habían amenazado con recurrir al Tribunal Constitucional si el proyecto era aprobado, particularmente el senador Andrés Allamand (RN), actual flamante ministro de Relaciones Exteriores, se desistieron de ello para evitar que continuaran la imagen de división en los partidos oficialistas.

Se produjo un cambio de poder a favor del Congreso, que impuso su posición, con el apoyo de sobre un 80% de los chilenos, y se ahondó el debilitamiento del poder del Presidente.

Las AFP y su anclaje en “el modelo”
La reforma constitucional constituye una gran derrota para las AFP, que se habían negado en el pasado a toda reforma que modificara sus bases institucionales. Durante las largas horas de debate parlamentario no hubo voces en ambas Cámaras que las defendieran, a pesar del inmenso poder e influencia que estas detentan. Quienes se opusieron a la entrega del 10% argumentaron que querían defender los ahorros de los trabajadores, no a quienes los administran.

La redefinición del sistema de pensiones está estrechamente relacionada con otro de los pilares del “modelo” económico impuesto por la dictadura: la legislación del trabajo establecida por el “Plan Laboral” de 1979. Esta también fue impulsada por el ministro Piñera y tuvo objetivos políticos, no solo económicos, el de debilitar estructuralmente a los sindicatos para impedirles ser un actor relevante en la empresa y con capacidad de negociación. Se estableció el predominio del capital, excluyendo al trabajo y a los trabajadores.

Las bajas remuneraciones y el empleo precario e inestable que sufren millones de chilenos son las principales causas de las bajas pensiones, tienen acá su origen, en la capitalización individual y la legislación laboral y no en otro lugar.

Ambas “modernizaciones” de la dictadura operaron como una prensa que exprimió a los trabajadores. Por un lado, con el ahorro obligatorio de sus cotizaciones para la previsión, los grupos económicos obtuvieron un flujo mensual de capital fresco con el que se apoderaron del control de empresas, mientras que por otro lado, al debilitar la negociación colectiva, cercenaron el uso de este instrumento de redistribución del ingreso.

Con astucia y para garantizar la fidelidad de militares y carabineros, Pinochet los dejó fuera del sistema de AFP y hoy, a costa del erario nacional, sus pensiones promedio quintuplican a las de quienes están en la capitalización individual.

Los efectos del Plan Laboral fueron reforzados por la cultura antisindical que se expandió como metástasis entre los ejecutivos y controladores de empresas, para impedir que en democracia se restableciera un sindicalismo capaz de articular las demandas de los trabajadores, como ocurre en los regímenes democráticos. Una nueva Constitución debiera restablecer los derechos del trabajo y los trabajadores organizados, sin las disposiciones discriminatorias establecidas en la Carta Fundamental de 1980 y que persisten hasta hoy.

El Presidente Piñera tiene hoy la oportunidad de reformar el sistema de pensiones impuesto por su hermano mayor hace 40 años. Entonces él no era parte del régimen militar y votó No tanto en el plebiscito de 1980, que aprobó la Constitución y “eligió” a Pinochet como Presidente por un mandato de ocho años, como en el de 1988, que desencadenó el fin de la dictadura.

Más allá de una lectura tecnocrática de la Constitución
El segundo cambio de poder se refiere a las relaciones entre el Presidente y el Congreso. El apoyo mayoritario del Parlamento al retiro del 10% no surgió de la nada, sin relación con el contexto social y económico del país. Lo provocó el Gobierno, con su negativa a tomar medidas enérgicas y rápidas para aliviar la difícil situación en que están millones de familias.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?

¿No tienen acaso los parlamentarios la función de legislar, es decir, aprobar leyes que imponen conductas obligatorias a la ciudadanía, representar los intereses de esta y participar en la gobernabilidad del país?

Y la ciudadanía, ¿tiene la obligación de confiar en las promesas del Presidente y el ministro de Hacienda de que están haciendo lo mejor posible por ella y que sus demandas serán atendidas con prontitud y eficacia?

Estas preguntas no solo remiten a temas del derecho constitucional, al texto escrito de la Carta Fundamental. Se refieren a la capacidad de la Constitución de adecuarse a situaciones difíciles.

La Constitución no debe ser un freno para las instituciones, cuando los hechos las sitúan en un contexto muy complejo. La Carta Magna tiene una dimensión más amplia en la realidad –»Verfassungswirklichkeit» la llaman los alemanes– que permite su adaptación a un escenario inédito: un Presidente que se niega a atender necesidades urgentes de la población durante una grave crisis. Corresponde entonces a los políticos buscar los mecanismos constitucionales que permitan superar este vacío de poder.

Tenemos experiencia en Chile que las instituciones pueden adecuar la Constitución a una nueva realidad, que tensiona su aplicación. En dictadura, los ministros del Tribunal Constitucional sostuvieron que el Tribunal Calificador de Elecciones debía constituirse antes del plebiscito de 1988 para que actuara en este importante evento y no después, como lo establecía expresamente la Carta Fundamental.

Hubo oposición a la iniciativa parlamentaria del retiro de 10% de las AFP, cuestionando su constitucionalidad y se esgrimieron visiones catastróficas de sus consecuencias si era aprobada. Pero ningún crítico aludió al difícil contexto nacional en que se planteó esta reforma, como para concitar el respaldo de parlamentarios de RN y la UDI.

Lucía Santa Cruz, directora de Banco Santander y del Instituto Libertad y Desarrollo, escribió en su columna regular en El Mercurio que “el 15 de julio (cuando la Cámara votó favorablemente en particular el proyecto) será recordado como un hito clave en el sostenido proceso de destrucción de la institucionalidad democrática y del sistema económico vigentes” (El Mercurio, 17/7/2020).

Jorge Correa Sutil no fue menos elocuente. “Si el 18 de octubre simboliza la crisis social, lo del miércoles pasado (cuando la Cámara aprobó la iniciativa) asoma como el hito que marca el comienzo de otra crisis: una institucional, y de proporciones…”. La Cámara, agregó el articulista, recurrió a “un resquicio” para instalar un “parlamentarismo de facto”, cuyo símbolo “debiera ser el hacha o si se quiere, ahora sí, la retroexcavadora. Ningún edificio, ninguna obra, surgirá de él” (El Mercurio, 11/7/2020).

En términos similares escribieron Enrique Navarro y Sebastián Soto, profesores de derecho constitucional en la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, respectivamente, al afirmar que se cometió una “elusión constitucional”, “esto es, defraudar las formas y el contenido consustancial de la Carta Fundamental” (El Mercurio, 13/7/2020).

Ignacio Walker rechazó la iniciativa y escribió que “la duda queda planteada si este es el anticipo del debate constitucional que viene; una forma de hacer política y de legislar sobre la base del resquicio y la improvisación” (El Mercurio, 11/7/2020).

La rigidez del presidencialismo
El problema político de fondo de la reforma constitucional es que puso de relieve, más que nunca, que las decisiones del Presidente Piñera estaban tensionado gravemente al sistema político, como ningún otro Mandatario democrático en nuestra historia en los últimos 100 años. Es un Presidente minoritario en el Congreso, pero que nunca se ha empeñado por negociar con la oposición, como si estuviera ciego a esta realidad constitucional.

Ignoró las causas del “estallido social” del 18 de octubre de 2019, lo que condujo a que se planteara la pregunta de si acaso podría terminar su mandato. Esa pregunta no fue despejada por la pausa de fin de año y el verano. Quienes entonces defendieron su continuidad en la Presidencia, lo hicieron considerando la incertidumbre que produciría su reemplazo. No previeron que se precipitaría un desafío aún más complejo como es la pandemia del COVID-19. Pero su desempeño no ha sido distinto. La pregunta no ha perdido actualidad.

Este es un punto central del presidencialismo: su rigidez. Esto fue resaltado por el profesor Juan Linz: consiste en la ausencia de un mecanismo para enfrentar una crisis política surgida de una muy mala gestión del Presidente, quien persiste en adoptar decisiones perjudiciales para el país y no considera la posibilidad de renunciar.

En el parlamentarismo, un primer ministro que tiene este desempeño renuncia o es apartado del cargo, sin drama. El problema es que el presidencialismo opta por la continuidad del Presidente, con un mandato fijo y exige que lo termine. Por ello, su remoción es muy difícil. La acusación constitucional es una vía legítima para sacar al Presidente, pero el mecanismo es de difícil aplicación, porque acentúa el conflicto político y agrava la polarización, como teme Linz.

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, publicada por El Mercurio hace algunas semanas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo (“estamos mejor que Italia”). Tempranamente –a fines de abril– se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo presidencial, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La misión del nuevo gabinete
El Presidente Piñera ha sufrido una importante derrota política, que disminuyó su poder y este se ha desplazado al Congreso. Ha hecho un nuevo cambio de gabinete, el quinto, como consecuencia de ese fracaso, incorporando a parlamentarios de RN y la UDI. Debe mostrar que es el comienzo de un cambio en su estilo de liderazgo. Se esperan señales claras de esto si aspira a terminar su mandato en marzo de 2022. Ello implica cambiar sus prioridades, concentrarse en sus funciones de jefe de Estado y dejar en un segundo plano la dirección del Gobierno, abriendo un amplio espacio de acción a sus ministros, confiando en sus habilidades políticas.

Los nuevos ministros debieran emplear a fondo el poder que tienen y ocuparlo para persuadirlo a modificar el estilo presidencial de Piñera. Sin cambios en el estilo de liderazgo del Presidente, la crisis política adquirirá considerable mayor gravedad y dañará al proceso constituyente, haciéndolo inviable. En ese escenario, que muy pocos desean, la renuncia del Presidente Piñera cobrará nuevamente actualidad, con mayor vigor que antes. El Presidente no puede estar por encima del país y de la Constitución.

El gabinete ministerial no debe ignorar la profundidad de la crisis y el drama humano que ella trajo consigo. En solo cuatro meses han muerto tres veces más personas por COVID-19 que los asesinados por la dictadura en 16 años y medio. Chile tiene el mismo número de contagiados que países que lo triplican en población. El Presidente desaprovechó las lecciones que dejó el manejo de la pandemia en países desarrollados. No puede ahora, con el desconfinamiento “paso a paso”, ignorar las enseñanzas que está arrojando la “segunda ola” de contagios en países desarrollados.

Al elegir rodearse en La Moneda por dos ministros partidarios del «Rechazo» a una nueva Constitución en el plebiscito y conferir más poder a la UDI, Piñera tiene, incluso más que antes, la obligación de garantizar plena igualdad de condiciones para los partidarios del «Apruebo». De otra manera, se encamina inevitablemente a que la abrumadora mayoría de los votantes en el plebiscito que se pronunciará por el Sí a una nueva Constitución el 25 de octubre, también lo haga como una forma de rechazo a su Gobierno. Sería su tercera derrota en un año. Demasiado para un régimen presidencial.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Carlos Huneeus, columna, Columnista, derrota, La Moneda, Piñera, presidente, Sebastián Piñera, solitario

Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores En La Fontana: «El Mineduc prioriza el pronto regreso a clases y las pruebas estandarizadas, que son cosas que tanto le obsesiona»

junio 30, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con el dirigente principal del magisterio. Mario Aguilar se refirió al rol del Gobierno y del Ministerio de Educación (Mineduc) frente a la situación que viven hoy los profesores, quienes hacen clases online y muchos se han visto sobrepasados con altos niveles de estrés, por lo que su salud mental se ha deteriorado.

El mandamás del Colegio de Profesores no descartaría que el retorno a clases no sea posible este 2020, si es que se agrava la crisis sanitaria. Espera que el plebisicto constituyente de octubre se realice y no ve lejano que se dé en Chile un estallido social 2.0.

-¿Cómo aprecia el rol del Mineduc frente a la pandemia del coronavirus?

-Seguimos criticando este enfoque tan tecnocrático de la educación, basado en las cifras y números, en los estándares y en la eficiencia, que en este contexto de pandemia, queda totalmente fuera de lugar; además, no están las condiciones para medir eso. El Mineduc sigue priorizando aspectos de la educación como si fuera un año normal, o por ciertas obsesiones por el currículo, el cumplimiento de planes y programas. Esas cosas que tanto le gustan a ellos y que en tiempos anormales queda fuera de lugar.

-¿Y los profesores han sentido el respaldo del Ejecutivo para ejercer sus labores?

-El apoyo que han tenido los profesores por parte del Ejecutivo ha sido pobre. Bastante limitado el apoyo técnico, en materia curricular, y poco soporte tecnológico, incluso en que mis colegas tengan el equipamiento mínimo para operar. Y el tema de la salud mental del profesorado no ha estado en las prioridades del Mineduc, ni tampoco la de los estudiantes ni apoderados (…) El Mineduc prioriza el pronto regreso a clases y los aprendizajes, que son en realidad, las pruebas estandarizadas, que son cosas que tanto le obsesionan y que han seguido en esta emergencia.  Nosotros hemos estado en franca discusión con ese enfoque, y por eso hemos tenido estos forcejeos, lo cual genera mucha incertidumbre en las comunidades escolares.

-¿Qué esperaría el Colegio de Profesores al respecto?

-Nosotros pedimos más humanidad por parte del Gobierno para entender también las desigualdades. (Jaime) Mañalich fue muy determinante cuando dijo que desconocía la realidad de miles de chilenos, que viven en hacinamiento. Eso es así. Es real esta confesión del exministro de Salud. El Ejecutivo desconoce el Chile real. Cuando partió la pandemia, ellos dijeron: «Bueno, ahora vamos a levantar una plataforma para que todas las clases sean online». Eso reflejó desde el principio, el desconocimiento que tienen de la realidad del país, que es diferente a la del sector oriente de la cota mil.

Retorno a las aulas

-¿El regreso a clases puede verse cada vez más postergado, e incluso, no darse durante el 2020, según se agrave la crisis sanitaria?

-Puede darse ese escenario. No es descartable para nada, considerando que el tema de la pandemia está aún al alza, que no se aprecia preparación de los colegios para generar condiciones sanitarias que den condiciones a las familias. Por tanto, si eso lo veos hoy no se aprecia un retorno a clases al corto plazo y la situación se pueda extender hasta fin de año. A lo mejor se revierte el escenario, pero sea como sea, el Mineduc debe estar preparado e ir trabajando desde ya, sobre la hipótesis de que no se puede volver a clases en todo el año y concentrar sus esfuerzos en apoyar a las familias que no tienen conectividad, apoyar a familias en situación desmejorada para que sus hijos se puedan conectar.

-¿Qué le parece el programa «Tu tutores para Chile», que permite dar práctica profesional futuros docentes?

-Eso no está mal. Puede ayudar a estudiantes  de pedagogía que serán profesores, y pasar este programa como práctica profesional, lo que los puede ayudar mucho, pero no creo que sea la solución definitiva. O sea, puede contribuir, pero no es la solución al problema de fondo y que tiene que ver con la falta de conectividad de las familias chilenas más pobres. No estoy en contra de este plan, en todo caso.

-¿Qué opina sobre la creación de un colegio municipal en Las Condes, tras iniciativa del alcalde, Joaquín Lavin?

-A nosotros nos parece que cuando existan colegios que queden a la deriva en el ámbito particular, el Estado, ya sea directamente o a través de municipio debe tener la opción de hacerse cargo del establecimiento, lo cual me parece una buena solución.

Plebiscito constituyente

-¿El plebiscito constituyente del 25 de octubre puede correr peligro y no realizarse? 

-Espero que se haga. Se tienen que hacer todos los esfuerzos para que se realice. Es una demanda muy sentida de la mayoría de los chilenos. Hay un acuerdo y compromiso de que se realice de muchos sectores políticos y el mundo de la sociedad civil. Yo más bien veo una manipulación de ciertos sectores de la derecha, que no quieren cambios en la constitución y que están aprovechando la situación de la pandemia. El plebiscito tiene que ir sí o sí; y si eventualmente, la situación en octubre fuera muy dramática, lo cual hablaría de un fracaso rotundo del Gobierno, habría que evaluar si se posterga de nuevo, pero hoy es aprovechamiento hablar de postergar el plebiscito por el Covid-19.

-¿Valora la gestión del nuevo ministro de Salud, Enrique Paris, más abierto al diálogo con gremios y especialistas?

-Se dieron cuenta de que el estilo autoritario de Mañalich era inconducente y por eso llamaron a Paris para el cargo, quien está haciendo el esfuerzo para cambiar eso, pero más allá del cambio de estilo, lo que importa acá es el cambio en las políticas de fondo y eso todavía no se alcanza apreciar. Vamos a ver. Aún no es tiempo valorar.

-¿Se podría dar la circunstancia que se de un segundo estallido social?

-Cuando la gente está desesperada y no tiene sustento de lo básico, evidentemente, esa posibilidad es totalmente real y, por tanto, es un escenario que no se puede descartar si el Gobierno sigue sin satisfacer necesidades básica de quien más lo necesitan. Hay un gran porcentaje de clase media que se quedó sin trabajo y no tiene ahorros para subsistir, que está bastante desvalida. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: clases online, Colegio de Profesores, Entrevista, Gremio, Mario Aguilar, Mineduc, Ministerio de Educación, presidente, profesorado

El nuevo presidente de Cámara Iván Flores llamó a reivindicar “prestigio de labor parlamentaria”

marzo 20, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

“Hemos de decidir el aporte que nos distinguirá en esta parte de la historia”, indicó, haciendo mención a la labor que desempeñará en este nuevo desafío.

El recién asumido presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores (DC), declaró que “somos una asamblea rica en diversidad, creo que se puede palpar la hermandad y las diferencias validas y legítimas”.

En un emotivo discurso, el diputado Flores recordó la vuelta a la democracia, destacando la labor de la Cámara y la trayectoria parlamentaria. dijo que lo que se está viviendo hoy es un momento para la humildad. “Somos herederos de una noble tradición, otras y otros nos seguirán”, sostuvo.

En el mismo contexto, el parlamentario llamó a sus pares a ser humildes y responsables. “Hemos de decidir el aporte que nos distinguirá en esta parte de la historia”, dijo, haciendo mención a la labor que desempeñará en este nuevo desafío.

Además, valoró el trabajo realizado y el camino ya recorrido en transparencia y probidad. En ese plano, expresó que “todos han sido grandes avances, pero no basta con que cambiemos todo el alrededor y no cambiemos nosotros mismos”.

Manifestó, además, que hoy como nunca se puede demostrar mayor autoridad y cercanía con la ciudadanía. En ese sentido, llamó a reivindicar el prestigio de la labor parlamentaria y a formar una relación aún más amistosa y constructiva.

El legislador culminó sus palabras agradeciendo a todos quienes confiaron en los nuevos integrantes de la Mesa. “Haremos los mayores esfuerzos por responder a la confianza depositada”, sentenció.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Cámara de Diputados, diputado, Iván Flores, presidente

Manuel Gallardo, presidente de la JDC: «Tenemos que recuperar la fraternidad, reconocimiento y diálogo interno en la DC»

diciembre 28, 2018 by Admin Istrador Deja un comentario

El presidente de la Juventud Demócrata Cristiana (JDC), Manuel Gallardo, conversó En La Fontana, para hacer un balance de su gestión 2018 y de la mesa directiva de la colectividad. Asimismo, planteó los desafíos del partido de cara al Congreso Ideológico Radomiro Tomic 2019, las Municipales 2020 y proyectos políticos.

«Magallánico | Salesiano | Pichanguero y Juventino», así se define en su cuenta de Twitter, el actual presidente de la Juventud Demócrata Cristiana (PDC), Manuel Gallardo, quien asumió el cargo en junio pasado.

El también ex presidente de la Federación de Estudiante de la Universidad de Magallanes, conversó En La Fontana. Analizó su gestión y de la nueva directiva DC durante este año y proyectó sus expectativas que tiene de cara al Congreso Nacional Ideológico Radomiro Tomic, que se efectuará en diciembre de 2019.

Se refirió, asimismo, al desafío de la JDC de instalar a 300 candidatos jóvenes para las elecciones Municipales 2020, tanto para alcaldes como concejales y así «renovar rostros» dentro del PDC. «Ojala lleguemos a un candidato por comuna joven», comenta.

Consultado sobre los desafíos de la falange, sostuvo que debe recuperar su «cultura de fraternidad», definir dos o tres mensajes claros de reformas sociales y tener nuevos rostros.

-¿Cuál es el balance que hace de su gestión y la de la nueva directiva de la DC este 2018?

-Este año, como partido, hemos pasado distintos ciclos, desde lo anímico hasta lo político. Efectivamente, el año 2018 partimos de forma dura por los malos resultados de las elecciones Presidenciales 2017, pero la DC termina el año mejor de como lo empezó. Desde la JDC retomamos una gestión donde habían hartos desafíos, espacios que estaban alicaídos y no había mucho funcionamiento. Por lo tanto, la primera misión que tuvimos en la JDC fue reactivarla y volver ha realizar muchas actividades, marcar presencia en los medios de comunicación y activar a la militancia en asuntos temáticos, en áreas de salud, medio ambiente, etc.

-¿Estaba dividida la JDC cuando asumiste?

-Más que dividida, había bastante desidia cuando llegué al cargo. Estaba inactiva la JDC. Se hicieron cosas, pero en el último año hubo un especial ambiente de decaimiento al interior de la Juventud. Entonces, lo primero, era reactivarla. Volver a instalarla en el escenario principal del partido. En este primer cuarto de gestión que llevo, eso se logró. Ahora tenemos nuevos desafíos.

-¿Cuáles son esos desafíos de la JDC?

-Propusimos la idea de los 300 candidatos jóvenes para las Municipales 2020. Y va hacer una tarea dura, pero si la logramos, eso va a marcar un antes y después en cuanto a las reformas electorales del partido. Esta idea no es solo construir un mensaje más atractivo, sino que sea entregado por emisores distintos. Ojala lleguemos a un candidato por comuna joven. Es una tarea difícil y complicada. Existe desconfianza. Lo hemos conversado al interior de la JDC, de que si se levantan candidaturas jóvenes se terminen bajando después. Hay climas construidos por la experiencia. Nosotros hemos tendido a promover un acuerdo partidario. La mesa comparte nuestra inquietud y la hace no solo desde la JDC, sino que en el partido existe un acuerdo de que es necesario la renovación de rostros.

-¿Cómo se ha abordado en la DC el tema del Congreso Ideológico?

-Lo hemos estado organizado de una forma particular. Hemos definido 5 ejes temáticos que vamos a trabajar: Relaciones internacionales, equidad de género, medio ambiente, autoridad públicas y drogas, y agenda joven. Lo que tenemos programado es hacer ciclos de charlas en los cuales vamos sistematizando información. El próximo año vamos a tener 5 grandes seminarios, que son fines de semanas completos, a partir de abril. Ojala 4 de ellos fuera de Santiago. Y, a partir de eso, vamos a rescatar una gran propuesta que posteriormente sea pasada al Congreso. Entendemos, que plantear el Congreso no es solamente reacción a ciertas propuestas, sino que también de la proposición de ciertas ideas. Existen comisiones temáticas para ello en el partido.

Agenda 2019 y gestión comunicacional

Después de muchos años -dice Gallardo- la DC tiene un movimiento universitario: el FDU (Fuerza Democrática Universitaria). En enero, la JDC parte con una jornada de formación en Quillota, el 5 de enero. Del 11 al 16 de enero, se vienen los trabajo voluntarios en Arica. Del 19 al 22 de enero se efectuará el Encuentro Nacional de Secundarios. En paralelo, se va a trabajar en un encuentro con universitarios. Y vamos a cerrar enero con un encuentro en la Región de La Araucanía para ver temas del conflicto mapuche en la zona.

-¿Cómo se captan a nuevos militantes al partido?

-La captación de militantes es una tarea permanente y tiene diversas de puertas de entrada. La forma de captar a los militantes, hoy en día, es diversa. Las redes sociales son súper importantes. La mayor cantidad de chicos nuevos que han llegado al partido ha sido gracias a estas plataformas. Tendemos a hacer política a través de los medios tradicionales, en donde hemos tenido presencia, pero el target actual nos consume en la redes sociales, y es ahí donde hay que apuntar y saber responder (…) La DC ha bajado en cantidad de militantes y también en calidad. Por tanto, tener una formación en temas específicos y que ese capital humanos se forme en el partido es importante para que se sientan identificados con la DC. Ha habido un esfuerzo desde la directiva para tener nuevos militantes, y eso es bueno, la tarea nuestra es llevar eso a la Juventud, y que no solo militen, sino que también tengan una capacitación y vida militante que sea un aporte.

-¿Cómo analiza la gestión comunicacional de la DC?

-Hay un antes y después, respecto de la gestión comunicacional de la DC, en el sentido de que cuando este Gobierno de Piñera partió, la DC fuera de la escena pública, pero en los últimos meses recuperó terreno. Cuando hay temas país, la DC tiene opinión, o hay alguna contingencia la DC aparece hablando y eso es bueno. Ya sea en el partido, los parlamentarios, la JDC o dirigentes, que hablen sobre un tema específico es relevante. La DC no puede desaparecer de la esfera pública, y debe tener siempre posición frente a los diferentes temas del país. Es una cuestión fundamental. Y esa tarea, al menos, se está cumpliendo.

-¿Cómo se define la DC ideológicamente?, ¿Es un partido de centro?, ¿Es verdad que tiene dos almas?

-Lo dije cuando asumimos en la JDC. La JDC no va a tributar en ninguna de las famosas dos almas del partido. Eso es perder el tiempo. Eso es tributar a una pelea innecesaria. El partido tiene que tributar a las ideas social-cristianas. Y eso siempre va a ir al lado de las transformaciones sociales, del lado de los más desposeídos, y estar al lado de los cambios que son necesarios para que nuestra sociedad chilena sea más justa e igualitaria. Con eso, como piso, me parece que el Congreso tiene dos misiones: un dialogo para definir qué le ofrece la DC al Chile del siglo XXI, porque yo me pregunto cuál fue el último gran mensaje de la DC. Probablemente, fue el mensaje de la transición y han pasado más de 28 años del mensaje de Patricio Aylwin de volver a la democracia, de forma pacífica. ¿Cuál fue el siguiente gran mensaje? Es difícil identificarlo. Antes de eso, fue la reforma agraria. O sea, temas que responden más bien al siglo pasado. Entonces, ¿Cuál es la gran reforma agraria de nuestros tiempos? No la tenemos definida. Y eso se construye con un diálogo con los militantes. Cabe preguntarse, cuán necesario es hacer un Congreso cada 10 años. La sociedad está cambiando. Podría ser cada 5 años o menos tiempo, manteniendo nuestros valores.

Por último, ¿Cuáles son los desafíos de los DC para los próximos años?

-Los desafíos de la DC son tres: Recuperar la capacidad de fraternidad, reconocimiento y diálogo interno. Es una cuestión que se ha ido perdiendo con el tiempo. Tenemos que recuperar la fraternidad y casi calidad humana entre nosotros. Hay que reconocer a los que son parte de nuestro equipo y a quienes no, sabiendo que cada una de las visiones dentro del partido enriquecen a la DC. Segundo, definir uno o dos mensajes claros respecto a las reformas que nosotros creemos que Chile debe tener, pero que le hagan sentido a la gente. Tenemos que poner a todos los liderazgos del partido para que defiendan dos o tres ideas fuertes, a todo nivel de militancia, todos transmitiendo estos mensajes para decir: «Esto es lo que queremos hacer con Chile». Si el día de mañana somos Gobierno, estas dos o tres propuestas serán parte del programa. Y tercero, la renovación de rostros. Estos mensajes tienen que ir acompañados de rostros nuevos, aires frescos. Los rostros nuevos no necesariamente son jóvenes. Hay mujeres y dirigentes de la sociedad civil, que podemos sumar a nuestro proyecto partidista. /ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: DC, Democracia Cristiana, Entrevista, JDC, Juventud Demócrata Cristiana, Manuel Gallardo, presidente

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp