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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Ernesto Moreno

El otro protagonista del proceso constituyente

octubre 1, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo DC

A menos de treinta días del plebiscito, primer hito fundamental del proceso constituyente, el debate se intensifica y las posiciones comienzan a develarse, con algunas sorpresas gratas en favor del apruebo y otras definitivamente oportunistas que responden a una estrategia con cierto perfume maquiavélico (el fin justifica los medios).
En la génesis de este proceso, como ya ha sido debidamente analizado, se encuentra la crisis del sistema político (legitimidad) y una estructura del poder concentradora y abusiva.

Las implicancias de esto y sus ramificaciones derivaron en el movimiento social que en los próximos días cumplirá un año, el cual fue precedido por diferentes movilizaciones en la década anterior (Pingüinos el 2006; Movimiento Estudiantil por la Gratuidad el 2011; No Más AFP el 2016; Movimiento Feminista Universitario el 2018).

Se trata de una tensión social acumulada que alcanza su clímax en un gran movimiento contestatario que reivindica aspiraciones y derechos de la inmensa mayoría de los chilenos. Es la ciudadanía (el pueblo) que se instala como protagonista y principal “propietario” del proceso constituyente.

De este movimiento surge un mandato, con plena legitimidad democrática y popular, para transformar nuestra sociedad en diferentes ámbitos y dotar a los chilenos de plena dignidad.

Sin embargo, hay un componente del actual proceso constituyente, el que denominamos “el otro protagonista”, que es imprescindible abordar y que adquiere un carácter omnicomprensivo y de orientación central en las propuestas para el nuevo texto constitucional.

Se trata del marco valórico-cultural que debe iluminar e impregnar todo el armazón y estructura de la nueva constitución. Es el ethos que forma parte de la esencia del relato constituyente y que permite dilucidar el por qué y a partir de qué queremos relacionarnos entre nosotros y con la sociedad y cuáles son los elementos que definen el núcleo de nuestro destino vital que nos hace parte de una misma comunidad.

Su núcleo está compuesto por un conjunto de valores y/o principios, los que no solo son inherentes al espíritu de una democracia, sino que también participan de ellos los más variados humanismos.

Ellos son la Dignidad de las Personas, la Justicia Social, la Inclusión, el Bien Común, la Comunidad Reflexiva y Participativa y un Medio Ambiente Saludable y Protegido.

En consideración a esta matriz fundamental, cabe entonces preguntarse, ¿quiénes estamos por una nueva constitución redactada por los ciudadanos, ¿lo hacemos porque el gobierno del presidente Piñera ha fracasado rotundamente?, claramente no (aunque sin duda ha fracasado); ¿lo hacemos porque tenemos con la derecha diferencias ideológicas insalvables?, tampoco (aunque dichas diferencias existen); ¿lo hacemos porque creemos que una nueva constitución solucionará automáticamente los problemas, como nos reprochan algunos majaderos?, ciertamente no, en fin, ¿lo hacemos porque queremos aprovechar una eventual mayoría para “aplastar a una minoría?, evidentemente que no. Lo hacemos por mucho más que eso.

Lo hacemos porque la Dignidad de las Personas, nos mandata para asegurar que todos los chilenos alcancen en el curso de su vida umbrales necesarios para una vida plenamente humana en alimentación, salud, educación y recreación.

Lo hacemos porque la Justicia Social es el fundamento de un Estado social de derechos y nos mandata a que las relaciones capital-trabajo sean equilibradas, con negociaciones colectivas por rama y actividad, con un derecho a la huelga real y sin restricciones, con participación de los trabajadores en las empresas y cumpliendo, en los hechos, con el concepto de trabajo decente establecido por la OIT (donde un compatriota, Juan Somavía, fue uno de sus autores).

Lo hacemos porque la Inclusión nos mandata a consagrar un Estado plurinacional y pluricultural, en que todos tengan cabida y se ponga término a todo tipo de discriminación.

Lo hacemos porque el Bien Común nos mandata a que se reivindique la propiedad pública y el Estado pueda asumir el control total y/o una participación significativa de aquellas empresas que manejan los recursos naturales (agua, cobre y litio). El bien común de la sociedad política es el fin supremo del Estado, de donde los bienes económicos que produce la sociedad no pueden concentrarse en manos de unos pocos por lo que dicho Estado debe jugar un rol activo regulando el proceso económico que permita hablar de una sociedad político-céntrica y no económico-céntrica.

Lo hacemos porque el querer construir una Comunidad Participativa y Reflexiva nos mandata a establecer espacios e instancias participativas vinculantes a nivel comunal, regional y nacional, que ayuden a una reorganización del poder en la sociedad y que permitan encauzar las demandas y aportes de la ciudadanía en general y de los grupos de más baja productividad en particular.

Lo hacemos porque un Medio Ambiente Saludable y protegido nos mandata no solo a esperar la buena voluntad de las personas, sino a consagrar en el texto constitucional normas inequívocas que garanticen que las empresas, las más variadas industrias y tecnologías y los ciudadanos, respeten y cuiden el eco-sistema. La premisa capitalista de que hay que crecer, crecer y crecer, porque detrás se encuentra la felicidad humana, no solo ha resultado errada, sino que ha llevado a un extractivismo ilimitado y amoral, sin ninguna consideración con los costos ambientales de su funcionamiento, los que deben ser asumidos con gran impotencia por las respectivas localidades y sus habitantes.
Son estas convicciones y dicho marco valórico los que juegan un rol fundamental en nuestra opción por el Apruebo y le dan sentido a nuestra causa; son estas fuentes las que impulsan los anhelos de quienes aspiramos a una democracia integral, en su forma y en su espíritu.

Después de un par de décadas de logros importantes, pero en que lo más significativo estaba por hacerse, nuestro país y democracia se fue aletargando y pareció que nuestro espíritu y sentido de vida se asentó en supuestas bases seguras e incuestionables, sin dirigir la mirada hacia nuestras voces interiores y las de nuestra gente, entonces, y no podría ser de otra forma, vino la tempestad.

A solo días de este gran e inédito momento en la historia del país y en medio de esta latente y siempre amenazante tempestad, habrá que decir con Platón que, precisamente, “todo lo grande está en medio de la tempestad”.
Y lo grande, lo grandioso de este momento es, ni más ni menos, que ser coherentes con lo que el siempre vigente Maritain aseveraba: “la democracia es el régimen en el cual el Pueblo goza de su mayoría social y política, y la ejerce para decidir su destino”. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, columna, Columnas, Columnista, Ernesto Moreno, sociólogo

La obvia e irresponsable estrategia de la derecha frente al proceso constituyente

septiembre 9, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno Beauchemin

Sociólogo DC

Pareciera no haber dos opiniones en la mayoría del país acerca de que este es un gobierno fracasado. Esto, ya se vislumbra en el transcurso de su primer año de gestión, en que van surgiendo indicadores inequívocos de cómo las diferentes promesas de campaña del entonces candidato Piñera y su coalición política denominada Chile Vamos, se van cayendo estrepitosamente: crecimiento, empleo, distribución del ingreso más equitativa, seguridad ciudadana, mejor medio ambiente, sistema previsional reformado, etc.

El movimiento social de octubre del 2019 y la presencia del Coronavirus, dejan al descubierto un gobierno aferrado a su ideología y caracterizado por una gestión llena de impericias, con desconocimiento de la realidad social, con acciones tardías e insuficientes y dotado de un dogmatismo e incapacidad para entender y adentrarse en lo sustancial de lo que vive la sociedad chilena.

El estallido ciudadano está importantemente vinculado a una falta de voluntad política para llevar a cabo las transformaciones que el modelo de desarrollo imperante demandaba, lo que fue generando un acumulativo proceso de injusticia social, exclusiones y abusos que derivaron en una severa tensión y posterior conflicto social. Sin embargo, no se puede soslayar que este movimiento va precedido por una ola de protestas a partir de comienzos del nuevo siglo, a la vez que hunde sus raíces en una Constitución “a la medida” para proteger y conservar una democracia bajo la égida de la Seguridad Nacional y llena de trampas y cebos destinados a obstruir cualquier intento de cambio.

Es así como, tal cual lo expresan los propios partidos políticos transversalmente, el llamado “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”, es una respuesta a la crisis que vive el país, expresada en importantes y masivas movilizaciones de la ciudadanía.

Con el correr de los meses y enfrentado al próximo plebiscito, las fuerzas gubernamentales y los partidos políticos que conforman Chile Vamos, comienzan a ver con especial temor los resultados del plebiscito, así como la posterior redacción de una nueva Constitución de manos de la ciudadanía, al ganar no solamente la opción Apruebo, sino que también el procedimiento de la Convención Constitucional.

¿Cómo «lee» la derecha a la oposición?

La derecha comienza a leer con mayor claridad algo que la oposición no ha socializado suficientemente entre los electores, esto es, que estamos frente a un momento y oportunidad única después de largas décadas para desplazar y superar definitivamente el neo-liberalismo, junto a su andamiaje valórico-cultural que configura parte esencial de su núcleo ideológico (individualismo, mercantilización de la vida, neutralización del poder político, extractivismo, competencia, exclusión, consumismo).

Ante esta amenaza, se ha comenzado a desplegar una estrategia, tanto por parte de sectores del gobierno como de la coalición política oficialista, que apunta en dos direcciones:

La primera, consistente en una suerte de “modernismo gatopardista”, que se expresa en un discurso y actitud que declara su opción por el Apruebo, lo que va acompañado de propuestas y medidas de modificaciones para el futuro del país en diferentes ámbitos, que les permita posar de progresistas y abiertos (open mind), pero en que el objetivo real es mantener el statu-quo sin transformaciones realmente estructurales.

¿Derecha por el Apruebo?

Sobre la posibilidad de que muchos militantes de Chile Vamos o miembros del gobierno digan que van a votar por el Apruebo, de manera de mimetizar ante la opinión pública un eventual categórico triunfo de esta opción, parece algo sociológica y políticamente impresentable, al mismo tiempo que refleja un típico ejemplo de confundir lo que a uno le gustaría que las cosas fueran con lo que las cosas realmente son.

¿Es real la socialdemocracia de Lavin?

En relación con el giro político “progresista o socialdemócrata”, lo que se busca es conquistar un contingente importante de votantes para su principal y gran objetivo: elegir al menos un tercio de los miembros de la Convención Constitucional.

Es aquí donde emerge la sombra inquietante y la lógica perversa del ex sistema binominal que, para estos efectos, implica que, una vez obtenido un tercio de los miembros de la Convención Constitucional, estos se encapsulen y actúen con una no disimulada intención de obstruir, vetar y/o transar aspectos esenciales de los nuevos contenidos constitucionales que el otro porcentaje de constituyentes quiere plasmar en dicho texto. Contenidos estos últimos que, por lo demás seguramente formarán parte de los condicionantes básicos para las transformaciones imprescindibles en el país.

Los casos recientes más paradigmáticos de esta estrategia, sin duda corresponden a los políticos largamente conocidos Joaquín Lavín y Pablo Longueira. El caso del primero y su capacidad infinita de mimetización, ya ha sido comentada e hilarizada suficientemente en diversos medios y análisis. En relación con Pablo Longueira, pareciera que se hubiera tomado una pócima “de última generación” que lo hizo dormitar largamente y ahora emerge hablando con un lenguaje y categorías definitivamente trasnochadas y provisto de una altanería sorprendente (y me imagino irritante para gran parte de la derecha). “Comunica” que quiere ser presidente de la UDI, “comunica” que quiere ser constituyente y, al borde del paroxismo auto referente, expresa: “he sido el político más honesto de Chile” (¿no será un poquito mucho?).

¿Ningunear el plebiscito?

La segunda línea estratégica está dirigida a deslegitimar, ningunear o derechamente no realizar el plebiscito. Se argumenta por parte de representantes de la derecha que, en el caso de haber una baja participación, el proceso carecería de representatividad y su validez se pondría en cuestión. Es curioso que ellos hayan ya olvidado que en la elección del actual presidente Piñera votó solo el 46% del padrón electoral y nunca escuché de parte de ellos decir que dicha elección fuera ilegítima. Para su tranquilidad, habrá que decirles que toda la información disponible de encuetas y mediciones, apuntan a una concurrencia por sobre el 50%.Agreguemos que, el creer que la ciudadanía no va a concurrir a las urnas el 25 de octubre, es otro indicador de cómo ciertos grupos no han entendido aún el alcance y las implicancias de la gestación de este histórico evento.

Complementa la segunda estrategia de la derecha política, el asumir una especial preocupación por lo poco conveniente que será llevar a cabo el plebiscito en medio de una pandemia, lo que lleva la no disimulada intención de abogar por su suspensión. Nuevamente las contradicciones de esta posición son evidentes, no solo por provenir de quienes sistemáticamente pusieron la economía por sobre la salud de las personas, sino también porque es precisamente su gobierno el que ha tenido la responsabilidad de haber enfrentado la pandemia, debiendo esperarse que, después de siete meses, el país estuviese en otra situación al respecto. Además, hay experiencia internacional probada y exitosa que permiten tomar medidas para la realización segura de estos actos en medio del Coronavirus.
Pero, sin duda que el error más severo de la estrategia derechista, lindando con la irresponsabilidad democrática, consiste en su incapacidad para comprender e internalizar la profundidad y el sentido del proceso constituyente.

La génesis de éste da cuenta de la evidente incapacidad que fue mostrando nuestra sociedad para dar respuesta a las necesidades más sentidas por la gente, lo que fue acompañado por el quiebre de las identidades políticas, particularmente de las organizaciones partidarias. Es precisamente como consecuencia de esta realidad que se abrió un espacio para que el movimiento de octubre asumiera el rol de “vocero” ciudadano y a través de discursos, símbolos, emblemas y consignas, haya presionado sobre las elites de poder para la satisfacción de numerosas y diversas demandas.

¿Legitimidad garantizada?

El proceso constituyente cuenta así con una legitimidad democrático-popular, a partir de una de las expresiones más notables de la voluntad soberana después de muchas décadas. Es el salto cualitativo desde el poder monitoreado por el mercado y la racionalidad instrumental hacia el poder ejercido por los propios ciudadanos autoconvocados.
Estamos en presencia de mecanismos y contenidos forjados por la mayoría de los chilenos que, a modo de una afiatada sintonía, quieren construir nuevas confianzas recíprocas, pero con la audacia y coraje necesarios para transformar un país injusto.

Intentar despojar y/o frustrar esta conquista inmensamente mayoritaria, es irresponsable e implica una afrenta a nuestro futuro democrático.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Camarada, columna, Columnista, DC, Ernesto Moreno, sociólogo

Proceso constituyente: Cuando la voluntad y la esperanza triunfan sobre la adversidad

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo DC

Toda nueva Constitución consta de una arquitectura en la cual los expertos, y los no tan expertos, concentran sus esfuerzos y atención, lo que es acompañado por diferentes debates y controversias. De si la Constitución será minimalista o maximalista, de cómo se configurarán las instituciones, de los derechos y deberes ciudadanos, de la distribución de competencias, de la multiculturalidad, en fin, de las normas esenciales del Estado. 

Sin embargo, nada de este andamiaje será consistente y fiable, si no se funda y es atravesado por el relato que ha estado subyacente desde la génesis de este proceso constituyente y que es la magia y fuerza que le debe dar una impronta nítida e inconfundible.

El relato suele ser considerado en política como una estrategia de persuasión, sin embargo, también es, y de manera especial en este caso, una expresión de convicciones que se despliegan en la verdad, la que no se modifica de acuerdo con las circunstancias ni según sea más o menos útil o práctico.

Es un mensaje que, por sobre todo, aspira a una transformación efectiva del país, sin querer constituirse en una alternativa AL desarrollo, sino que en una alternativa DE desarrollo. Se trata de construir el Chile del Buen Vivir, esto es, una sociedad que consta de un prisma ideológico, cuyos ejes centrales son la justicia social, el bien común y la inclusión; tiene una visión de la vida “des economizada” y un marco valórico-cultural en que los derechos humanos, la solidaridad, la responsabilidad, la participación y la confianza son esenciales. Todo ello, a su vez, inserto en un marco y núcleo ético que le da significación a lo que ciertamente es un hito inédito en la existencia de millones de chilenos.

Estamos en presencia de una reseña que no cree en un crecimiento económico infinito, sino en un crecimiento priorizado, racional, controlado y amigable con los eco-sistemas; donde el desarrollo es más cualitativo que cuantitativo y el bienestar y felicidad se juegan en la cobertura de las necesidades básicas de las personas (alimentación, salud, educación y vivienda) y en posibilitar el acceso de éstas a instancias que les permitan desplegar sus talentos artístico-culturales y recreativos.  

Es un llamado que reivindica los derechos de las minorías étnicas, migratorias y sexuales y que quiere “amigar” al ser humano con el medio ambiente.

Se hace cargo del nuevo mandato cultural que nos desafía a contemplar entre los considerandos de la nueva Constitución, lo establecido en la agenda 2030 para el desarrollo sostenible en cuanto a “garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”.  Definitivamente, no podemos seguir haciendo todo cuanto podamos hacer.

Es un relato que consolida un discurso ciudadano en que resurgen gérmenes de esperanza, construcción de sueños y nostalgias utópicas, los que a través de un proceso de socialización y difusión comunitaria, se deben plasmar en contenidos y disposiciones del instrumento constitucional, de manera de habilitar y condicionar positivamente la construcción de otro país, en que la historia de vida de todos sea diferente. 

Esta narrativa está también unida a la emoción que genera el sentirse efectivamente protagonista de su destino y formar parte de los “diseñadores de un Chile” para los hijos y nietos.

Es una suerte de sinfonía coral, de millones de voces, que se ha instalado en la conciencia de los ciudadanos y los ha motivado y entusiasmado para la construcción de un nosotros. Un nosotros comunitario que deja atrás las mayorías postergadas, frustradas y de cotidianeidad sufrida

Se trata de un relato que no está alimentado de la racionalidad de lo posible; que no quiere seguir escuchando que hay tantas cosas que no se pueden alcanzar “porque siempre ha sido así”; que no cree en los apocalípticos peligros que acompañan a las transformaciones sociales preconizados y profetizados por cierta elite político-económica y tecnocrática, la misma que, precisamente, ha sido beneficiada porque todo ha seguido igual  y que  se ha dejado poseer por ese voluntarismo delirante que, con no disimulada arrogancia, ha vociferado que Chile ha sido uno de los países más exitosos del mundo, por cierto, desde el punto de vista economicista.

No, muy por el contrario, es una narrativa escrita en más de una década e inspirada en diversas manifestaciones, protestas y movilizaciones sociales, cuyo eco resultante es por un nuevo pacto social. 

Es un discurso impregnado de sabiduría popular, de esa sabiduría que respeta a las personas, que es tolerante, pero que tiene claro que una cosa es la tolerancia y otra muy diferente es tener que asumir todas las opiniones de otros y/o transar las propias, despojándolas de su esencia.

Tiene claro que, en torno a un pacto social, hay que hacer esfuerzos para llegar a acuerdos, pero eso no puede ser sinónimo de inmolar las ideas y de actuar de tal forma de no indisponerse con nadie.

Evitar las discusiones de fondo y forzar “consensos” mal entendidos y/o acuerdos prácticos y superficiales, dejan entre ver una coaptación y un efecto succionador por parte de políticas y visiones neoconservadoras y gatopardistas, que derivan en nuevas y mayores frustraciones ciudadanas, con la consecuente y tantas veces mencionada desafección con la política y sus implicancias.

Es una invitación para que nuestro país construya horizontes de esperanzas en que se superen la apatía y el repliegue ciudadano que se excluye de la participación en asuntos públicos, denotando una actitud egoísta que deteriora la eficiencia democrática.

Ser persona es, de manera fundamental, ser responsable de nuestro acontecer y tener conciencia de que, en esta oportunidad tan única, al poner una piedra en la nueva estructura constitucional, se está contribuyendo a construir parte importante de nuestro mundo más cercano.

Se trata de un encuentro intergeneracional que ha llegado a la convicción de que no se puede dejar de lado por mucho tiempo las grandes cuestiones que dicen relación con el sentido de la existencia y con los valores que deben inspirar las acciones frente a los otros y frente al futuro del país.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, columna, Columnista, Ernesto Moreno, Proceso Constituyente, sociólogo

Tres sociólogos analizan En La Fontana la crisis sanitaria y las medidas «insuficientes» del Gobierno para enfrentarla

julio 8, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

La pandemia en Chile sigue afectado de sobremanera a los ciudadanos. Si bien el ministro de Salud, Enrique Paris, señaló que ya estamos frente a una «leve mejoría», en cuanto a la baja el el número de contagios (de un 44% a un 20%), y existe menos mortandad, aún es prematuro bajar la guardia y establecer, al corto plazo, el plan de desconfinamiento.

Sin embargo, esta crisis también devela otra situación: la denominada «pandemia social». Algunos pensarán que tal concepto es erróneo o que la crisis revela más bien la tremenda desigualad social, que arrastra nuestro país por más de tres décadas.

Como una forma de analizar, comparativamente, los efectos del coronavirus, las medidas del Ejecutivo para ir en ayuda de las familias más necesitadas y del plan de protección a la clase media conversamos con tres sociólogos camaradas de la Democracia Cristiana (DC). Uno es Juan Claudio Reyes, el otro es Ernesto Moreno y su colega, Sixto Carrasco.

✨Reyes es militante DC, lastarrino y cruzado; se considera progresista y liberal. Es consultor independiente en materias de desarrollo local y educación pública. También es asesor de la Bancada de Diputados DC y director de TEAM Consultores Asociados.

✨Moreno, en tanto, es sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania). También es concejal de Recoleta y camarada DC.

✨Carrasco es sociólogo, camarada DC y Magíster en Políticas Públicas.

⭕ Consultados sobre si las medidas del Gobierno llegan tarde, los expertos responden. En específico, respecto del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE 2.0), para familias más vulnerables, que aumentó de $65 mil por persona a $ 100 mil, gracias a la presión de la oposición.

-Reyes: «No solo ha llegado tarde con los apoyos financieros, sino con las medidas sanitarias que, de haberse tomado a tiempo, habrían evitado, probablemente, miles de muertos y decenas de miles de contagiados. Y, se ha privilegiado lo económico, por sobre la salud y la vida de los chilenos (…) Toda la preocupación del Gobierno ha sido no tocar el modelo, lo que ha significado despreocupación por la salud de la población, con cuarentenas postergadas y, al asumirlas, no dotar a las familias de la liquidez suficiente para quedarse en casa».

-Moreno: «Solo gracias a las presiones de la oposición, diferentes actores sociales y centros de análisis e investigación, el Gobierno accedió a ir en ayuda de la gente. La llamada del presidente Piñera a un acuerdo nacional, al respecto, además que nadie lo reconoció como tal, sino como una colaboración puntual frente a la emergencia, solo tuvo un propósito comunicacional (…) La inflexibilidad gubernamental, hizo claramente retardar la llegada de la ayuda, lo que obligó a mucha gente a salir a trabajar dando lugar a un fatídico círculo vicioso que perjudicó lo más importante: la pandemia. Los $100 mil por persona finalmente aprobados están aún a una buena distancia del per cápita de la línea de pobreza».

-Carrasco: «Es una medida correcta, para complementar ingresos de las familias mientras estemos en
emergencia sanitaria, pero por supuesto pudo ser implementado antes. Desde un punto de vista sanitario, la medida se debe complementar con otras, para lograr que las personas se queden en casa o disminuyan sustancialmente su movilidad».

⭕ Cobertura social del IFE, que no llega a gran parte de la clase media y opinión sobre mecanismo de préstamos blandos para esta población o retiro del 10% del fondo de las AFP. 

-Reyes: «Lo primero es que se debiera reconceptualizar qué se entiende por “clase media” en Chile. Cuando más del 80% de las personas tiene ingresos por debajo de los $750 mil líquidos, es difícil hablar de clase media y, en todo caso, con los niveles de endeudamiento que tienen están, como suele decirse, ´a un resfrío de caer en la pobreza` (…) Dicho eso, es evidente que, ninguno de los instrumentos ofrecidos como apoyo, alcanzan a los sectores que pagan dividendos o educación superior de alguno de sus miembros. Eso, está pendiente».

-Moreno: «Hay algo más de un millón de hogares que pertenecen a los grupos más vulnerables de nuestra sociedad y, sin embargo, quedaron fuera del beneficio. Muchos de ellos, más otros, pertenecen a eso que sociológicamente se puede llamar ´clase media mentirosa`, debido a que en su mayoría es un conglomerado endeudado y/o moroso en cantidades mensuales que son un porcentaje más que significativo de sus ingresos y cuya situación se ha visto aún más deteriorada por la cesantía y las dificultades laborales».

Y añade: «Lo del retiro del 10% de las AFP, es una expresión de cierta desesperación reinante. Las medidas anunciadas por el Presidente, en su casi totalidad, implican postergar deudas y/o adquirir otras nuevas que es precisamente el karma de este estrato social. Un impuesto aplicado a los más ricos de Chile,(unas 5.840 personas según estimaciones del Boston Consulting Group y publicadas por CIPER), aunque sea por una sola vez, recaudaría unos US$ 6.000 millones, lo que permitiría una ayuda sustantiva y sin costos para los afectados».

-Carrasco: «El Gobierno es muy coherente en estas medidas de préstamos de dinero, con su ideología de base, que es proveer soluciones de mercado para problemas públicos. Ninguna de las medidas del plan se sustenta en un concepto de seguridad social, solamente una, significa subsidio directo para la clase media; y todas las medidas han sido fuertemente criticadas (…) Esto profundiza el endeudamiento de las familias, en un contexto donde de acuerdo al Banco Central, el endeudamiento de los hogares se mantiene en máximos históricos, al representar un 75,4% de sus ingresos».

Sobre esto agrega: «Ante la falta de medidas de transferencias directas, y de real apoyo seguridad social, surge la alternativa del retiro de fondos de AFP. Esta es digámoslo, claramente:´una mala medida`, pero surge como una posibilidad, ante la falta de una solución de Estado y de seguridad social».

⭕ Iniciativas del postnatal de emergencia (tal como ingresó, primeramente, al Congreso) y el no corte de servicios básicos no verían la luz, porque el Ejecutivo no les da prioridad y que los considera proyectos «inconstitucionales».

-Reyes: «El país debiera aprovechar este período para discutir la relación entre las normas y la ética, lo que, de no hacerse ahora, debiera ser la base de la discusión de la nueva Constitución. Es imposible que el Gobierno ponga por sobre la necesidad ética de proteger a los recién nacidos, permitiendo que sus madres,  en las actuales circunstancias, permanezcan en sus casas, con el argumento de la constitucionalidad, en vez de asumir el fondo del tema y proponerlo desde el ejecutivo, con lo que el tema se habría resuelto.

Y prosigue: «Y, en relación a los servicios básicos, negarse a que las familias puedan evitar su pago, mientras han disminuido sus salarios o han desaparecido, para proteger empresas que han tenido altísimas rentabilidades, durante décadas, muestra, una vez más, el privilegio por cuidar los negocios de los amigos, por sobre la salud de la población».

-A Moreno y Carrasco: No se les consultó sobre esta situación.

⭕ Gestión del ministro de Salud, Enrique Paris?, ¿Es más dialogante y convocante a gremios, expertos y alcaldes?

-Reyes: «Después de Mañalich, era imposible encontrar alguien más prepotente e irresponsable. Ya llegará la hora de procesarlo, a Mañalich, penalmente, por la responsabilidad que implico decenas de miles de contagiados y miles de fallecidos que se pudieron evitar. Paris, en tanto, ha percibido bien eso y demostrado cierta autonomía que sería bueno lo siguiera acompañando. Todo lo que venga en salud, para los próximos años, deberá ser más inclusivo y comunitario».

-Moreno: «Todos deseamos que al nuevo ministro le vaya bien. Ciertamente, se ha mostrado más dialogante y con mayor humildad. Ahora bien, la semana pasada hubo una carta firmada por todos los partidos de oposición, sin excepción, y de una gran cantidad de dirigentes y organizaciones ligados a la salud, en que le plantean algunas medidas que sería importante considerar para realmente hacer un giro en la forma de enfrentar la situación sanitaria. Espero que lo considere y las implemente».

-Carrasco: No se pronunció sobre este asunto.

⭕ Se les pregunta si estamos cerca de llegar a controlar la pandemia, con mayor trazabilidad, prioridad a la atención primaria y respeto a las cuarentenas.

-Reyes: «Han tardado semanas en generar los recursos para que la salud primaria aumente la trazabilidad y, en relación a las cuarentenas, es preciso que ellas se mantengan todo lo que sea necesario pero, el requisito básico, es que se genere liquidez en las familias, para que puedan permanecer en casa, con las necesidades básicas cubiertas, sin necesidad de salir a buscar ingresos todos los días».

-Moreno: «Uno puede afirmar a la luz de la experiencia positiva y de la evidencia empírico-científica de los países que nos precedieron en la lucha contra el Covid-19, es que la tríada: diagnosticar, trazar y aislar, la condición fundamental para el éxito en esta lucha (…) Si mantenemos el alto número de test para medir los contagios, implementamos una trazabilidad masiva y técnicamente bien diseñada y aplicamos los correspondientes aislamientos, sin duda tendremos una significativa mejora. En esto, la atención primaria es esencial. Mientras tanto, las cuarentenas deberían mantenerse siguiendo la misma voz de los entendidos y la práctica de otros países».

-Carrasco: No se le preguntó sobre esta materia.

⭕ Cómo ven a la oposición y la centroizquierda, ¿Han estado a la altura para enfrentar la pandemia con unidad?

-Reyes: «En épocas de crisis, tan profundas como la actual, la oposición debe ser colaborativa, sobre la base de que el Ejecutivo actúe de manera inclusiva y, en nuestro caso, durante meses, el Gobierno, sobre la base de la mitomanía presidencial, quiso mostrar al mundo que podían enfrentar la pandemia mejor que nadie, por lo que no solo no dialogó, sino que despreció toda sugerencia y, cuando el desastre era mayor, llamó a un “gran acuerdo” pero, solo con la intención de hacer lo que hace todo especulador “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas” (…) Ahora bien, la oposición, especialmente desde la DC, le ha faltado la voluntad necesaria para actuar de manera unitaria, pese a tener un próximo año cargado de elecciones, que obligan a entenderse para el logro de buenos resultados. La crisis era una buena oportunidad para presentar un frente común, propositivo para enfrentar los temas sanitarios y, sobre todo, para tener un programa sólido para entrar como propuesta al país, para el año que viene. Ojalá aún haya tiempo y, voluntad».

-Moreno: «En esta oportunidad, la oposición y centroizquierda sí han actuado en varias ocasiones con espíritu unitario. Ello, no solo por apoyar a los organismos especializados en sus críticas a las autoridades de salud y en la necesidad de reorientar la gestión anti-virus, sino que, sobre todo, ante la actitud y ligereza con que el Gobierno ha enfrentado los tremendos problemas socio-económicos que han caído sobre millones de chilenos. Dicha unidad se ha plasmado en muchas de las decisiones y discusiones sobre la legislación urgente para el momento.
Creo además, que la oposición ha sido prudente y no ha caído en ningún abuso de la situación sanitaria para su beneficio político (…) El Presidente Piñera, ha dado pruebas de que el humanismo del cual alguna vez han vociferado, ha quedado al desnudo en su demagogia cuando se trata de garantizar, en situaciones extremas como las que vivimos, seguridades y bienestar mínimo a más del 70% de la población que lo necesita. Ante eso, la oposición no puede guardar silencio y nadie podría decir que es aprovechamiento político del momento que se vive».

-Carrasco: «Las oposiciones son un conjunto de archipiélagos, sin un principio ordenador. Esperamos que logren articularse en torno a una agenda económico-social de reconstrucción. Algunas ideas, que podrían ordenar el debate, son las siguientes: En materia económica y productiva, lo que viene es como re-impulsar la economía. En este punto, me parece que la oposición podría recoger las propuesta de economistas como Mariana Mazzucatto, Thomas Piketty y las que hace años viene haciendo en Chile, Ricardo French-Davis. Las resumiría en reimpulso del rol del Estado, en materia de desarrollo productivo, impulso industrializador, desarrollo de obras públicas, nueva reforma tributaria, con impuestos a los super-ricos. Avanzar hacia un Estado social inclusivo, con un fortalecimiento de la salud pública, seguro único de salud y verdadera seguridad social».

⭕ Sobre si está en peligro la realización del plebiscito de octubre, responden: 

-Reyes: «Es difícil la situación actual. Si los contagios no disminuyen fuertemente, en los próximos 40 días, sería irresponsable pretender que en un día se movilicen diez o más millones de chilenos y, se puedan hacer actos de campaña. Tal vez sería razonable considerar la posibilidad de elegir, en abril, directamente la Convención Constituyente, sobre la base de admitir que la opción “Apruebo” habría ganado el plebiscito, sí o sí».

-Moreno: «He podido apreciar cómo algunos, en el Gobierno, en la coalición política oficialista, en la derecha más radical y en gremios empresariales, han visto en esta situación crítica derivada de la lucha contra el virus, una ocasión propicia para, de manera claramente provocadora e irresponsable, hacer un giro en la direccionalidad que se había plasmado en el país. Entonces, la fórmula: crisis por el estallido social = proceso constituyente como primer paso en el inicio de transformaciones fundamentales en el país, se intenta remplazar por esta otra: coronavirus = “justificación” para un movimiento restaurador, destinado a negar y mimetizar el proceso constituyente y todo cambio social (…) El proceso constituyente, partiendo por el plebiscito, es el primer episodio que debe llevarse a cabo en los términos e implicancias que está previsto sin ninguna transacción ni fórmulas extrañas. Es el propio pueblo, por lo demás, quien se convertirá en el gran custodio de que esto sea así».

-Carrasco: «Es difícil predecir, pero se va a requerir un esfuerzo muy grande de reflexión, dialogo y acción,
para enfrentar la profundidad de la crisis que esta pandemia (…) Con aumento de desempleo, la pobreza, y un tremendo retroceso en los logros alcanzados durante años, será necesario un programa de reconstrucción económico-social. La pregunta es si tenemos una élite política, a la altura del desafío. Posiblemente algunos actores políticos y económicos, van a buscar que no se haga el plebiscito, o aplazarlo ad infinitum, pero tarde o temprano Chile va a tener que resolver cuestiones estructurales, del modelo de desarrollo, de la convivencia y valores fundamentales y eso requiere un Nueva Constitución».

⭕ Una nueva Constitución como respuesta para transitar de un Estado subsidiario a un Estado de beneficios sociales:

-Reyes: «Eso es lo que tiene que estar en la base de la discusión constitucional. Los países con mayor equidad generan transferencias directas a las personas (salud, educación, vivienda, transporte, etc.), de hasta un 30% del PIB, Chile no pasa del 5% (…) Esa es la diferencia básica entre un Estado que deja botados a los ciudadanos, como en nuestro caso y unos que se hace cargo de derechos garantizados, generando sociedades más inclusivas, donde jamás se verá la inequidad que observamos por estos lados».

-Moreno: «No tengo ninguna duda de ello, sobre todo, porque como se ha demostrado durante todas estas décadas, ha sido la Constitución actual y el particular concepto que allí se plasmó de subsidiariedad, lo que se convirtió en un obstáculo permanente para hacer transformaciones en nuestro país hacia una mayor justicia social y participación ciudadana. Concretamente, esta nueva carta fundamental debería garantizar que los derechos sociales, económicos y culturales fundamentales de las personas, se establezcan como disposiciones constitucionales»

-Carrasco: No se le consultó  ene específico sobre aquello.

⭕Por último, se refirieron sobre eventualidad de un estallido social 2.0 postpandemia:

-Reyes: «Sin ninguna duda y, si el pasado 17 de octubre había razones para ello, la forma en que se ha enfrentado esta crisis, han agudizado el escenario. Solo es esperable una movilización mayor a la que conocimos hacia fines del año pasado».

-Moreno: «En el Chile post pandemia, lejos de constituir un escenario que frene o desvíe los anhelos ciudadanos de transformación y cambios, creo que instala una ocasión propicia para retomarlos con responsabilidad, pero con decisión. Si esto no ocurre, -y creo que una vez ya lo conversamos-, surge como hipótesis inquietante que el conflicto ya mencionado comience un ciclo agudizante y con altas posibilidades de escalar».

-Carrasco: No se le consultó sobre el particular. //ELF

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Las amenazas y oportunidades para nuestro sistema democrático

julio 7, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo y concejal de Recoleta (DC)

La modernidad “reconceptualizó” la idea y práctica democrática que habíamos heredado desde las tradiciones griegas. Lo hizo, por un lado, impregnándole su proyección universal y convirtiéndola en uno de los indicadores más relevantes de una sociedad políticamente moderna y, por otro lado, colocando en su centro el principio de representatividad como vinculación entre el pueblo y la autoridad.

Pero el mundo y el desarrollo de las sociedades han experimentado inéditos cambios, de manera que los procesos e implicancias que hoy subyacen a las decisiones en torno al poder, se han hecho complejas y, a modo de una muestra del proceso de aculturación, las diferentes ciudadanías han ido forjando y exigiendo un protagonismo en la construcción de su destino.

Todo esto, en medio de una globalización succionante, de un capitalismo voraz y de mediaciones político-institucionales que provocan importantes frustraciones en las demandas de la gente.

Paralelamente, parece haberse olvidado que la democracia no es solamente algo procedimental, sino también y sobre todo, un modelo y estilo de vida, esto es, consta de un espíritu fundado en valores que inspiran y orientan las acciones de sus actores. Al respecto, muchas democracias del mundo, y por cierto la nuestra, han sido infiltradas por una hegemonía valórico-cultural distorsionadora y contraria al mencionado espíritu y fundamento democrático. Los valores y el marco cultural capitalista han operado fomentando acciones y conductas individualistas, competitivas y con aspiraciones sin límites que son la antítesis del bien común, la solidaridad y la inclusión, entre otros.

A medida que entramos en el s.XXI, la democracia sigue siendo el régimen más preferido por la gente (el menos malo dicen otros), sin embargo, la percepción y evaluación de la misma ha ido en franco declive. De una u otra forma, la democracia está siendo puesta a prueba en sus fortalezas, en la confianza en sus instituciones y, a las finales, en su legitimidad.

La última encuesta Latinobarómetro nos indica que en América Latina, entre el 2008 y el 2018, la insatisfacción con la democracia pasó de 51% a un 71% y, en el caso de Chile, un 84% piensa que la democracia tiene problemas y un 74% de chilenos expresa que se gobierna para beneficio de unos pocos poderosos.

Es nuestra impresión que en algunos países, y el nuestro no sería una excepción, se ha alcanzado un cierto punto que nos indica que la arquitectura del modelo contractualista existente se ha tornado insuficiente para satisfacer las fundadas y legítimas demandas sociales, las que en su cantidad y calidad no son más que una ilustración de la frustración y rebeldía frente al sistema.

Chile parece estar llegando al climax de esta situación como resultado del movimiento social de octubre del 2019 y la pandemia actual que recorre dramáticamente el territorio. Se trata de dos sucesos, que aunque de génesis diferente, terminan reforzándose y catapultando una más que plausible agudización de las tensiones sociales. El corona virus, no solamente ha dejado en evidencia la fragilidad y vulnerabilidad humana, sino también ha desnudado lo obsoleto del modelo socio-económico que ha predominado entre nosotros las últimas décadas.

Después de un innegable esfuerzo transformador del segundo gobierno de la presidenta Bachelet, el que por lo demás se vio en varias oportunidades dificultado por los propios partidos políticos que la apoyaban, el poder político cayó en manos de una coalición política encabezada por Sebastián Piñera que, tanto frente al estallido social como en relación a las consecuencias de la pandemia en la vida física y económico – social de las personas, ha dejado al descubierto el marco ideológico y valórico que lo inspira, lo que se ha plasmado en lo que muchos han destacado: medidas insuficientes que, además, llegan siempre tarde; se trata de un gobierno cuya mezquindad e inoperancia le ha impedido cubrir la urgencia y garantizar, en tiempos extremadamente críticos, las seguridades y el bienestar mínimo de la gente.

Cuando un gobierno se niega, pudiéndolo hacer, a este compromiso social básico, está no solamente fallando en la práctica de un humanismo del que tantas veces ha vociferado, sino que pavimenta un camino con suficientes trizaduras como para que los pilares de la democracia, ya cuestionados como hemos analizado anteriormente, se vean aún más debilitados.

Es el propio Jürgen Habermas, hablando de la crisis, quien nos recuerda que éstas alcanzan preocupantes dimensiones, cuando las estructuras sociales se tornan incapaces de resolver satisfactoriamente las diferentes demandas que son necesarias para su conservación.

Chile encara, de manera “recargada”, la alternativa de transformarse en un país justo y solidario o mantener, disfrazar y/o reforzar la insostenible situación actual, que ha sido diagnosticada por diversos organismos y publicaciones.

Es nuestra convicción que la democracia chilena superará su crisis y tomará rutas más estabilizadoras, solo en la medida que se tenga el coraje y la voluntad política de construir e implementar, con la unidad del progresismo y el máximo de actores sociales, un programa de transformaciones y reformas socio-económicas y culturales que alteren significativamente la actual estructura social.

La debilitada y cuestionada democracia chilena, para decirlo en términos de Proust, tiene una oportunidad de ir en busca del tiempo perdido, sin caer en ningún extremismo ni descontrol.

En este camino, el proceso constituyente, partiendo por el plebiscito, se convierte en el condicionante por excelencia para la implementación de dichos cambios. Cualquier intento de transacción y/o aparecimiento de fórmulas extrañas para mimetizarlo o desplazarlo, debe ser rechazado categóricamente. Por lo demás, es el propio pueblo quien constituye el gran custodio para que esto no suceda. //ELF

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Ernesto Moreno (DC), sociólogo y concejal de Recoleta En La Fontana: «Si durante o post pandemia se reinstala el conflicto social se expresará “recargado”, dadas las condiciones de mayor vulnerabilidad que van a existir en el país»

junio 1, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al sociólogo de la Universidad Católica y doctor en sociología de la Universidad de Heidelberg (Alemania), Ernesto Moreno, para consultarle sobre los alcances sociales de esta pandemia del coronavirus, que deriva en graves problemas de salubridad y económicos, en Chile y el mundo. 

El también concejal de Recoleta y camarada de la Democracia Cristiana (DC) considera que el Ejecutivo no ha actuado bien frente a esta crisis sanitaria.

«En esta gestión sanitaria, han intervenido negativamente dos componentes actitudinales y sociales de este Gobierno que ya le han jugado malas pasadas, a propósito de los orígenes del conflicto social iniciado en octubre pasado. En esta oportunidad, dichos componentes se han encarnado en el Presidente de la República y el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Me refiero a cierta arrogancia, altanería y triunfalismo desproporcionado, a lo que se ha sumado la falta de transparencia en la información», parte diciendo en nuestro medio.

-¿A qué se refiere con eso?

-Como todos lo hemos podido constatar, después de que el Gobierno se declaró uno de los países más exitosos en enfrentar la pandemia a comienzos de abril y ser claramente responsables de un relajo y descuido ciudadano respecto a las medidas a tomar con su mal recordada “nueva normalidad” y el “retorno seguro”, hemos terminado en solo algunas semanas con 99.688 contagiados, 1.054 fallecidos, el tristísimo record desde los inicios de la pandemia de 57 personas fallecidas y con una de las tasas mundiales mayores de contagio por 1 millón de habitantes (datos correspondientes al informe entregado el 31 de mayo).

-¿Son insuficientes las ayudas a las familias vulnerables con el bono covid, el ingreso de emergencia y las cajas de alimentos?

-Basta ver las encuestas, ver los noticieros y en mi caso como concejal de Recoleta considerar las llamadas que recibo todos los días de vecinos, para responder categóricamente a esta pregunta que sí, son absolutamente insuficientes. Economistas de todos los sectores han recomendado al Gobierno aumentar el gasto fiscal, principalmente pensando en un aumento del ingreso de emergencia o de establecer una renta básica universal mientras dure la emergencia.

El Foro para el Desarrollo Sustentable ha sacado diferentes y clarísimas declaraciones al respecto. Sin embargo, el gobierno ha mantenido imperturbablemente su posición, dejando al descubierto su opción claramente ideológica que inspira su gestión y modelo de sociedad. Personalmente pienso que la posición del gobierno frente a un ingreso o renta básica para el 70% de la población más vulnerable, dada la situación del país, considerando que están las posibilidades económicas y que ello permitiría una cuarentena digna y real de la gente, ha sido definitivamente inhumana.

-El reparto de cajas con alimentos es una medida poco eficiente en su implementación…

-La medida de los 2 millones y medio de cajas de mercadería a distribuir, habla de la “poca calle” del Gobierno, al desconocer que una caja de mercadería, por buena que sea y para un promedio de 5 personas por familia, alcanza para dos semanas cuando mucho (en una emergencia que sabemos va a durar meses). Además, la operación misma va significar llegar a agosto todavía repartiendo cajas.

Acuerdo nacional

-¿Están las condiciones para una Acuerdo Nacional o Pacto Social al que invitó el Presidente Piñera? 

-Yo haría una distinción fundamental. Una cosa es un acuerdo en relación a las dramáticas circunstancias que vive el país con la pandemia, en el que sí habría que concurrir a buscar acuerdos y otra cosa muy distinta es hablar de un pacto social. En cuanto a un acuerdo a propósito de la pandemia, más allá de los temas netamente económicos y relacionados con la inversión, que no tengo duda van a preocupar especialmente a muchos de los economistas que van a ser parte de estas reuniones, a mi juicio, hay otras prioridades que no se pueden soslayar en dicho acuerdo y que son absolutamente impostergables.

-¿Cuáles serían esas prioridades?

-Concretamente, habría que considerar el abordar la transparencia de la información sanitaria; el establecimiento de un ingreso o renta básica universal definitivamente superior, en torno a los $450-500 mil por familia vulnerable según el Registro Social de Hogares mientras dure la emergencia (esta debería ser una condición absolutamente necesaria para llegar a un acuerdo); término de los despidos de trabajadores y una inyección de recursos técnicos y de infraestructura en el sistema de salud nacional.

-¿Qué rol debe jugar la oposición en este acuerdo?

-La oposición debería velar precisamente para que estas prioridades fueran consideradas y no caer en un comportamiento en que, como se dice en el lenguaje popular, “se le prestara piso” al Gobierno y éste velara solo por sus intereses e inspiración ideológica, pero sin ir a lo esencial y verdaderamente reparador para los más necesitados.
Sobre el pacto social, este se juega en otra cancha, tiene que ver con establecer las condiciones para llevar a cabo las transformaciones que el país debe llevar a cabo y cuyo primer evento está ya definido y es la realización del proceso constituyente con el plebiscito y una nueva Constitución.

-¿Estamos preparados para si viene lo peor con esta pandemia, que deriva en una «pandemia social»?

-Si en lo sanitario viene lo peor, esto es, que se ven sobrepasadas todas las infraestructuras de la red de salud nacional, claramente, no estamos preparados. Si durante o post pandemia se reinstala el conflicto social, en estado de latencia desde el inicio del coronavirus, se expresará “recargado” dadas las condiciones de vulnerabilidad y de mayor pobreza que van a existir en el país, que la propia CEPAL ha estimado en torno al 30%. Podemos estar en presencia de un conflicto más extenso e intenso.

-¿El Gobierno tuvo una actitud triunfalista con su discurso del «retorno seguro» para zonas sin cuarentena?

-Pareciera que algo han aprendido la lección después de que se les desplomaran a pedazos sus tesis y expectativas para la Región Metropolitana (RM). Lo que no logro entender es por qué hay que esperar que las cifras de contagiados tengan que llegar a un número preocupante para que se amerite el establecer la cuarentena, como dijo el ministro Mañalich para el caso de Valparaíso, y no se previene y toman las medidas antes que las cifras sean lamentables. Es una lógica y metodología definitivamente perniciosa.

-¿Se debe mantener la cuarentena total a nivel regional en la RM?

-Hoy hemos tenido, nuevos contagios con un dramático récord de fallecidos, todo lo cual hace absolutamente imprescindible mantener la cuarentena en la RM, a lo menos dos semanas más.

-¿Cómo ve el futuro de Chile en los próximos meses?

-A pesar de la actual situación tan angustiante y dramática para tanta gente, tanto en lo sanitario como en las condiciones de vida, como cristiano tengo esperanza que vamos a salir adelante en la pandemia y posteriormente estaremos en condiciones de retomar algo que sí me parece esencial y que no puede esperar mucho más. Se trata de construir una alternativa socio-económica y cultural a la que hoy tiene la hegemonía en este país. Debemos construir, difundir y socializar un proyecto histórico cualitativamente diferente para nuestra sociedad, lo que por cierto requiere de una coalición política que, en torno a este proyecto, trabaje junto a muchos otros actores sociales.//ELF

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