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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Nuevas facultades para gobernadores

julio 23, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Alberto Undurraga

Exministro y exalcalde DC

Los nuevos gobernadores y gobernadoras regionales acaban de debutar en sus cargos presentando a sus equipos de trabajo y esbozando lo que serán sus primeras líneas de acción. Un hito relevante, pues en su gestión están puestas las esperanzas del inicio del tan ansiado proceso de descentralización del país, lo que permitirá asimismo acercar las decisiones a la ciudadanía.

Sin embargo, hay claridad en que sus facultades son insuficientes y para que su labor tenga éxito, es necesario ampliarlas en distintos ámbitos de acción.

Así, ya desde el año pasado el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) propuso avanzar en entregar nuevas atribuciones, en los ámbitos de la planificación, decisiones de inversión y gestión en el área de la infraestructura pública.

Un punto central es fortalecer la capacidad de los nuevos gobiernos regionales de impulsar desde las regiones los planes de inversión a desarrollar, contribuyendo en la generación de equidad y oportunidades. Para ello, creemos que se deben reforzar con mayores equipos técnicos y presupuestos en cada una de las regiones la nueva División de Infraestructura y Transportes, que presenta la ventaja de ser un especio de integración institucional. En contraste con el nivel central, en la práctica se integran las áreas públicas dedicadas a la infraestructura: MOP, MINVU y MTT, lo que puede ser un paso interesante para mayores niveles de integración y coordinación a nivel nacional.

En ese marco, es importante ampliar la facultad que tiene los gobernadores en la planificación de la infraestructura de financiamiento regional a la facultad de participar activamente en la planificación de infraestructura de financiamiento nacional. Esto además debiera ser complementado con la injerencia directa en la priorización de presupuestos sectoriales de ejecución permanente que se hacen en la región, como por ejemplo los planes de infraestructura urbana, la pavimentación rural y urbana y los planes de financiamiento de agua potable rural.

En lo relativo al transporte público -tema fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas-, las nuevas autoridades debieran tener entre sus facultades, en una primera etapa, la gestión del transporte público urbano para, en una segunda fase, también liderar las licitaciones de éste. Esto es clave, tanto por la pertinencia – el transporte urbano debiera ser por definición descentralizado – como por la cercanía que tienen los gobiernos regionales con el territorio, sus particularidades y urgencias.

En la misma línea, también nos parece relevante que entre las facultades de las gobernaciones esté lo relativo a la gestión de transporte interurbano intrarregional, las autopistas urbanas y las decisiones de restricción vehicular por congestión y/o por contaminación. Asimismo, un paso importante es que en las empresas públicas de carácter regional (Metro, Ferrocarriles, Puertos), esté representada la gobernación en sus directorios.

Por cierto, en este proceso de descentralización también debemos definir qué tipo de decisiones de infraestructura es adecuado que sigan en el ámbito nacional, ya sea por su carácter estratégico, por la complejidad de éstas o bien por su impacto nacional. Es el caso, por ejemplo, de la red de carreteras nacionales, la red primaria de aeropuertos, los pasos fronterizos, la política portuaria, el plan de embalses, el transporte inter regional y la política ferroviaria, entre otras áreas relevantes.

El proceso de descentralización que comienza Chile ha sido largamente esperado en cada una de las regiones. Todos debemos colaborar para que sea un éxito, y uno de los factores del éxito es qué transferirles nuevas facultades a los gobernadores para una mejor gestión. El ámbito de la infraestructura pública y transportes es una de las áreas donde deberían tener más facultades.//ELF

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La guerra de los cincuenta años (parte 1)

julio 2, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista DC del Foro para el Desarrollo Justo y Sustentable

Hace cincuenta años Nixon inició la guerra contra las drogas. Ha sido un completo fracaso, pero se insiste en ella. ¿Quiénes son los que la sostienen, quién gana en esta guerra?

El 17 de junio recién pasado, EMOL reproducía un artículo de El Universal de México con el siguiente título: “Guerra contra las drogas” de EE.UU. cumple 50 años: Los operativos y hechos violentos que han marcado a la región.” A continuación, subtitulaba: “En 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon declaró el combate contra el narcotráfico. Desde entonces, han muerto miles de personas y, lejos de ceder, el alcance y la violencia han incrementado.”

Lo que a continuación señalaba el artículo no es nada nuevo: el fracaso de una estrategia reiterada como si fuera exitosa.

Einstein nos enseñó : si algo no funciona, por muchas veces que se repita no va a funcionar. Es el caso de esta guerra de cincuenta años. Entonces cabe preguntarse, ¿por qué, si se sabe que se va a ser derrotado en esta guerra, como lo demuestran cincuenta años de lucha, se insiste en lo mismo?

En primer lugar, sin duda alguna, por visiones ideológicas obtusas que no permiten ver la realidad. La discusión sobre el tema adquiere caracteres de religiosa, ya que el debate científico sobre el efecto en las personas y en la sociedad de las drogas está abierto, hay visiones en pro y en contra de legalizar el consumo de unas drogas y de otras, y no hay un argumento determinante que resuelva la cuestión. Sin embargo, habiendo un consenso generalizado que, desde que se declaró la guerra “han muerto miles de personas y, lejos de ceder, el alcance y la violencia han incrementado”, resulta inexplicable la cerrazón a reconocer el fracaso.

El rostro antiguo de un fracaso repetido

Resulta igualmente paradojal que el país que declaró la guerra hace cincuenta años, y que nos embarcó en ella, no considerara su propia experiencia: declaró ilegal el consumo de alcohol, una droga que en exceso causa enormes daños sociales, para luego levantar esa disposición al comprobar que en lugar de disminuir los daños sociales estos se habían incrementado.

Entonces cabe preguntarse si, dado que es un buen negocio, ¿no habrá otros intereses detrás de mantener esta guerra, luego de cincuenta años de derrotas?

Está claro que, así como ha crecido el negocio del narcotráfico, ha crecido la demanda por seguridad, y respondiendo a ella la oferta de servicios de seguridad. Aunque la seguridad que otorguen sea incierta, ya que no tienen, ni pueden dar ninguna garantía de darla. Su aparente beneficio se construye con más fuerza en la medida que la inseguridad aumenta. Así las policías reclaman mayores recursos, que se incrementan año a año, y muchos expolicías instalan empresas que ofrecen aparente seguridad. Lo dramático de esta situación es que también lo hacen los narcos en los territorios sobre los que van adquiriendo dominio, extendiendo su poder y sus bases de apoyo.

No quiero que se distorsione mi reflexión. Debemos distinguir entre las personas, policías y expolicías, de la industria de la seguridad y su desarrollo. La industria tiene un comportamiento independiente de las personas.

Así como la industria de la seguridad, domiciliaria y personal, otra industria que se beneficia de la guerra es la de las cárceles, especialmente si son concesionadas, como promueve el país que declaró la guerra, y resulta inevitable para los países cuyos gobiernos disponen de menos recursos. Los que administran sistemas concesionados reciben recursos por el número de internos que ingresan a sus establecimientos. ¿Cuál es la proporción de personas recluidas por microtráfico en nuestro país?

También está el negocio de las armas. Es obvio, pero sin guerras no se necesitan armas. En esta guerra hay dos demandas por armamento. Por un lado, están las personas que son incentivadas a tener un arma en casa para su propia defensa ante el clima de inseguridad; pero por otra están los propios narcos que las necesitan para proteger a sus soldados y su negocio frente a otros narcos y a la policía.

En conclusión, se puede decir que hay diversos intereses detrás de esta guerra, económicos los más, pero también ideológicos, y estos son complicados porque reconocer el fracaso de lo afirmado por cincuenta años se transforma en algo difícil de asumir por instituciones, grupos y personas.

Pero, como se enseña en economía, a veces los incentivos son perversos, es decir, conducen a un resultado diferente del que se busca. Es el caso de las políticas de represión al narcotráfico. Con la represión se busca que el narcotráfico desaparezca, pero solo se consigue aumentar el riesgo de comprar y vender drogas. Se sabe que, al aumentar el riesgo en un negocio lo que ocurre es que, como cuesta más producir y acceder a la mercadería, se eleva el precio, pero como la demanda es estable el resultado es que el volumen de negocio aumenta, lo que le permite eliminar riesgos, crecer y corromper. Tal como ocurrió en Estados Unidos para la prohibición del alcohol.

Así ocurre con las drogas ilegales, se suman los intereses de uno y otro lado, aumenta el volumen del negocio, lo que lo hace más rentable y difícil de contener. //ELF

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Lecciones de una elección

junio 14, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

Ex senador y abogado militante DC

Leo declaraciones de un dirigente del PDC que busca traidores a la DC.
Es penoso, hoy la tarea, como dijo Carmen Frei anoche es llegar a formar la mayoría más grande para responder a los chilenos, romper el muro de la desigualdad y convocar a esa gran mayoría que no se motiva .

La soberbia partidista no se justifica. Estoy alegre por los resultados de la DC, por supuesto.

Pero no olvidar que la corrección del grave error del PS y PPD, más el susto de la derecha algo tuvieron que ver.

La izquierda, la que según Lenin, está con la enfermedad infantil del comunismo, deberá cambiar.
No todos los que apoyan a Jadue o Boris son totalitarios.

Un comunista pidiendo que las fuerzas armadas deliberen, es estar cegado por la soberbia de un par de encuestas. O tienen de nuevo grupos armados?
Conozco comunistas que no están en esa locura. Amigos del FRV que conozco son demócratas .

¿Seguirán apoyando esa insensata política? Creo que No. Las FA deliberaron el 73 y vivimos 17 años de horror.

El comunismo es sólo el resultado de las tareas no cumplidas por los demócratas.
Se les combate con ideas y ejemplos. No ocultando lo que son pero a sabiendas que el PC sigue a la injusticia como la sombra al Sol.

La lealtad a la DC se prueba con acciones que cambien el modelo neo liberal, que no se sumen a la derecha y que trabajen con mística por ese proyecto.

Esta directiva llevó de candidatos a Cortázar, el que más plata recibió de la derecha, Correa , abogado del gobierno y de las AFP.

¿Consideran eso una política DC?
En la IV Región, se declaró libertad de acción y el Diputado Walker atacaba a la candidata de oposición, favoreciendo al de la UDI. ¿Eso es política DC?

Yo apoyé a Orrego, a Krist Naranjo y al socialista en la VI Región y me alegra el triunfo de otros DC y de la UC.
Me parece un grave error si algún DC votó por la señorita Oliva
Pero me preocupa que nos ocupemos de eso ahora.

El 60% en 1a vuelta y el 80% en 2a no votó, eso es grave.
Necesitamos un programa de cambio real, la unidad con quienes lo compartamos y una candidata común.

Después de los errores graves que afectaron a Ximena, no desperdiciemos el prestigio adquirido por Yasna.
Unamos a la DC con una directiva unitaria, con un programa claro y con Yasna liderando.

Si los aliados siguen ciegos y no ven que la unidad pasa por un programa común y la proclamación de Yasna, sin más trámites, definamos el camino a seguir y vamos a una primaria convencional.

Es gastar tiempo, plata y abrir heridas.
Con Aylwin, con un país en grave crisis lo hicimos .¿Por qué no hacerlo ahora?
Esos gestos serán percibidos por esa gran mayoría que no vota.

No más neoliberales redactando programas o aprovechándose de cupos en los partidos.
Repito, para no olvidar.

El comunismo es sólo el resultado de las tareas no cumplidas por los demócratas.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Sin categoría Etiquetado como: Columnas, Columnista, Ricardo Hormazábal, Votación

Poder constituyente y poder local: Construir una democracia participativa

junio 3, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible

No tiene sentido ni lógica democrática que las elecciones de diferentes niveles de representación territorial se realicen descoordinadamente, como absurdamente ocurre en nuestro país, favoreciendo el centralismo.

Con motivo de la segunda vuelta en la elección de Gobernador para la región Metropolitana se han suscitado varios foros entre Claudio Orrego y Karina Oliva, respecto de las características de uno y otra en cuanto a su potencial desempeño en la Gobernación he emitido mi opinión en diversas redes sociales. Pero esos debates me han hecho reflexionar sobre algo que espero aborde la asamblea de la Convención Constitucional, y tengo una positiva expectativa, dada la composición de la asamblea.

La reflexión se refiere a la simultaneidad, o no, de los procesos electorales que inciden en todo o partes del territorio, y a la conformación de las candidaturas en esos procesos.

Hoy tenemos varios absurdos enredos, originados en diferentes decisiones tomadas por personas involucradas en los resultados de esas decisiones.

Para ser explícito, los Consejeros Regionales se eligen junto con el parlamento nacional y la presidencia de la República, es decir, un poder claramente regional se elige en conjunto con uno nacional. Si todas las elecciones fueran en un mismo día, para todos los niveles, esto no sería raro. Pero sí lo es debido a que la gobernación de las regiones no se elige junto con los Consejeros Regionales, sino con las alcaldías y concejalías.

Para agregar pelos a la sopa vale destacar que las circunscripciones en que se eligen los Consejeros Regionales son diferentes a las de los parlamentarios. En el caso de la Región Metropolitana esto se hizo para que no compitieran en el mismo territorio.

Esta mezcla de elecciones en diferentes niveles hace que también se mezclen los objetivos y, como he aprendido de la elección reciente, ello no es bueno por dos motivos principales.

El primero es que se confunden los cargos, las funciones y los objetivos. No es la misma función la de un gobernador o gobernadora que la de un alcalde o alcaldesa, ni la de las concejalas y concejales, y tampoco son los mismos sus territorios de desempeño. En suma son distintos sus objetivos. Esto vale también para las elecciones nacionales, de presidenta o presidente y del parlamento, que son simultáneas con los consejeros regionales, como ya lo he escrito.

Pero eso no es lo más complicado, porque si hubiera educación cívica se podría entender fácilmente. Lo más complicado es que la simultaneidad de elecciones en distintos niveles de territorios tiende a centralizar las decisiones y a politizarlas de manera centralista. Explico estas ideas. Centralizan las decisiones porque, en un país marcado por el centralismo contra las autonomías territoriales, va a prevalecer la visión desde el centro político y el espacio territorial más amplio respecto de la visión del territorio de menor densidad. Y las politiza de manera centralista porque serán, hoy legalmente esta establecido así, los acuerdos políticos centrales los que prevalecerán respecto de lo que podría darse en el nivel territorial de menor población o territorio. Y esto no tiene por qué ser así.

Le elección de los constituyentes mostró que era posible que organizaciones de base se unieran para tener representación con mayor vinculación al territorio, como es el caso de las listas de independientes, y eso es positivo para efectos de la representación en una instancia como la asamblea que elaborará una constitución. Pero la diversidad de las listas de independientes también demuestra que en distintos territorios las politizaciones o el tomar partido (aunque no les guste a algunos independientes, eso es lo que hacen al integrar una lista) puede ser diferente que la politización o el tomar partido a nivel nacional.

Las experiencias de primarias convencionales el Providencia y La Reina, acordadas por los todos los partidos de oposición y muchas organizaciones de base de esas comunas, que permitieron la presencia de una única candidata en cada una de esas comunas, en algunos casos contraviniendo las orientaciones e instrucciones de las direcciones nacionales y regionales de sus partidos, muestran que la politización en un territorio local puede ser diferente de la politización nacional. También es el caso de Renca, y es posible que de otros territorios respecto a los que no tengo antecedentes, y tal vez sea el caso de Atacama para la última elección senatorial.

Estos ejemplos sirven para demostrar que la democracia representativa no está agotada, sino que lo que está agotado es la politización centralista, o el centralismo democrático practicado por muchas fuerzas políticas.

Entonces bueno sería que la asamblea de la Convención Constitucional diera pasos para corregirlo. Yo creo que deben ser dos.

El primero, y más obvio, es que las elecciones de cada nivel sean separadas de las de los otros niveles: una elección para el nivel nacional sea que se mantenga el presidencialismo, se avance a un sistema semi presidencial o definitivamente a la democracia parlamentaria (de la que soy partidario); una elección regional, de la gobernación y de los consejeros regionales (que también debiera ser democracia parlamentaria); y una local de alcaldías y concejalías. Tres elecciones en cuatro años no son una dificultad, pero si se adopta el principio del parlamentarismo sería tres elecciones en lugar de cuatro, debido a las segundas vueltas. Hasta habría ahorros.

Pero el más importante sería el que los acuerdos o pactos para cada elección debieran adoptarse en los territorios involucrados y entre los actores de esos territorios, ejerciendo la democracia participativa. Así, en una comuna, como se ejemplificó, las fuerzas políticas y sociales de esa comuna se pondrán de acuerdo o de acuerdos en cómo enfrentar los desafíos de la comuna, y en cada comuna los acuerdos y desacuerdos, y las propuestas responderán a la realidad local más que a la nacional. De manera similar, para las elecciones regionales se podrá acordar pactos y programas de alcance regional, aún entre fuerzas políticas que no tengan la misma posición en el nivel nacional (sería interesante mirar la experiencia del País Vasco), debido a las particularidades que los territorios tienen y sus poblaciones demanden.

Por cierto, las elecciones nacionales son las elecciones políticas por excelencia, y allí si serán las estructuras políticas, los partidos, a nivel nacional las que construyan acuerdos y programas, como hasta ahora ha sido.

Volviendo a la elección de la Región Metropolitana, tal vez los resultados habrían cambiado, y los previsibles para el próximo fin de semana también, si se hubiera practicado ya esta forma de democracia.

Si cambiamos la forma de hacer política en los territorios locales y regionales, ampliando la democracia participativa, mejoraremos la convivencia, la eficiencia y la sapiencia de nuestro país.

Las y los constituyentes pueden hacerlo efectivo.//ELF

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Las expectativas del «Pueblo»

mayo 28, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge A. Cash Sáez

Abogado

Soy cristiano. Formado en los valores y principios del humanismo cristiano. En consecuencia, la culpa surge como compañera natural de la tarea política, deformando quizás lo que debiese aflorar espontáneamente, producto de la observación permanente de la realidad, y muy especialmente, de las condiciones de quienes viven en la más absoluta marginalidad y abandono.

Del mismo modo, formo parte de una generación que bordea los 40 años, de activo compromiso partidario, de sólida formación política y profesional. Sin embargo, y con honrosas excepciones, profundamente desconectados con lo que está pasando realmente en Chile. Muchos de nosotros fuimos candidatos y muchos fuimos ampliamente derrotados.

En mi caso, como candidato a constituyente por el distrito Nº 9 de la Región Metropolitana, que comprende a las comunas de Renca, Conchalí, Huechuraba, Quinta Normal, Cerro Navia, Lo Prado, Independencia y Recoleta, simplemente me quedé sin argumentos. No fue un asunto de culpa. 

Fue constatar la existencia de ciudadanos que viven en condiciones infrahumanas, desechados por las instituciones, públicas y privadas, que han asentado culturalmente una renovada conciencia de clase y que se expresa en concreto, en una fractura de confianza con el orden institucional vigente. Lo anterior, ha dado lugar a un desarrollado sentido de “autotutela”, facilitando casi con alfombra roja el ingreso del narcotráfico, prestamistas y otros grupos delictuales abocados estratégicamente a satisfacer necesidades públicas.

La realidad descrita, explica en buena medida la “limpieza” y reemplazo drástico de las estructuras y lógicas poder fijadas con posterioridad a la Constitución de 1980 que tuvo lugar en las denominadas “mega-elecciones”, al mismo tiempo, que permite predecir la sustitución de instituciones políticas críticas que nos han acompañado desde Portales a la fecha.

Surge en consecuencia, la necesidad de comprender el resultado electoral, no desde la lógica del debilitamiento de los partidos tradicionales ni mucho menos de sus fuentes de pensamiento e inspiración histórica, sino más bien, desde la insondable desolación de millones de chilenas y chilenos que simplemente no esperaban nada de la política. Así, el problema no era el manejo de las expectativas, el punto es que simplemente no existían expectativas.

De este modo, es trascendental, imperativo y definitivo para cualquier fuerza política, más o menos tradicional, que realmente se proponga mostrar un camino serio de reforma, conducción y gobierno, una ponderación urgente y responsable de los hechos electorales del pasado 15 y 16 de mayo, en el marco, claridad y entendido que “el pueblo” nada espera de nosotros.//ELF

 

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Un cambio en paz para Chile

mayo 21, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Matías Walker

Diputado DC

Para los que fuimos parte del Acuerdo por La Paz y la Nueva Constitución del 15 de Noviembre, estas elecciones tendrán un sabor especial: por primera vez en la historia de Chile podremos escribir una Constitución, una Nueva Constitución, en democracia. Pero a ese histórico acuerdo le faltaba algo, y por eso, no puedo dejar de sentir un inmenso orgullo de haber presidido la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados cuando tramitamos y aprobamos la asignación paritaria de escaños y los escaños reservados para pueblos originarios – junto a mayores facilidades para la participación de independientes – en la nueva Convención Constitucional.

Por cierto que nada de lo anterior fue fácil: las barras bravas de los extremos políticos se dedicaron a vociferar contra el acuerdo, y otros se negaban a avanzar en estos necesarios perfeccionamientos. Sin embargo, el resultado no deja de brindarnos un tremendo orgullo: tendremos la primera Convención paritaria del mundo y comenzaremos a reparar una deuda histórica con las primeras naciones que habitaron nuestro territorio, imitando otros buenos ejemplos como el de Nueva Zelanda.

Para los que representamos a las regiones, será otro motivo de orgullo el terminar con las Intendencias, que vienen de La Colonia, y la figura del Intendente designado a dedo desde Santiago. La elección de Gobernadores Regionales y el traspaso de 40 competencias desde el nivel central constituirán un paso histórico para la tan necesaria y postergada descentralización del país. Como Democracia Cristiana y Unidad Constituyente fuimos capaces de realizar un buen ejercicio de consulta ciudadana, con una significativa participación, que dotó a nuestros candidatos y candidatas a gobernadores regionales de un inmejorable posicionamiento y legitimidad.

Atrás quedó el fallido intento del PC y lo que quedó del FA de imponer la figura de los pactos por omisión, que en la práctica significaba que la DC debía omitir a sus mejores hombres y mujeres en regiones emblemáticas, para así generar una suerte de “competencia protegida” en favor de sus candidatos. Obviamente no lo aceptamos, lo que los motivó a correr al Servel a inscribir sus propias primarias, mientras dejaban a sus compañeros sentados en la sede del Partido Socialista.

Aún cuando no tuvimos la misma capacidad de acuerdos en materia de listas de alcaldes y concejales, confío que la ciudadanía respaldará a los alcaldes que aún en medio de la pandemia lideraron la ejemplar respuesta de la atención primaria de salud y durante el estallido social convocaron a cabildos ciudadanos por medio de los cuales se canalizaron las inquietudes de la gente de manera pacífica y participativa, alentando de esta manera lo que fue el germen del momento constituyente que luego, desde el Congreso Nacional, y con los tan vilipendiados partidos políticos, fue dotado de forma y contenido concreto. Y si de elección municipal se trata, para nadie es un misterio la consecuencia que para la definición presidencial tendrá el número de alcaldes a elegir por Chile Vamos, versus los ediles que obtendrán las oposiciones.

¿Cuál es el llamado que hacemos? Pues a votar por los candidatos y candidatas que se la jueguen por el cambio con paz social; que entiendan que Chile cambió, que la ciudadanía no quiere seguir tolerando más abusos, pero que tan poco quiere tolerar la violencia, el narcotráfico y la inseguridad, cuya falta de control ha constituido otra de los fracasos del actual Gobierno y de sus 4 ministros del Interior y Seguridad Pública. Invitamos a votar por los candidatos y candidatas a constituyentes que entiendan que una Constitución es la Casa Común, de todos y de todas, como dice el espléndido libro que Patricio Zapata lanzó el 2015; que sólo en el espacio del diálogo y los acuerdos de cara a la ciudadanía podremos reconocer al otro, como homenaje a Maturana, y que la Nueva Constitución sea el espacio que nos de un sentido de pertenencia como Nación, para de esa manera también re legitimar nuestra democracia. Una carta fundamental donde no se impida que los trabajadores pueden negociar mejores salarios en pie de igualdad con sus empleadores, y que a través de reconocer la propiedad privada y la iniciativa individual genere condiciones permanentes para la innovación, el crecimiento y el desarrollo sustentable. Una Constitución que al ponerse en el lugar de todos entienda que ningún ser humano debe sobrevivir con 50 litros de agua diarios, porque se afecta su dignidad. Un nuevo trato social que respete y haga respetar el principio del interés superior del niño; que el amor y las familias no distinguen orientación sexual y que todos podemos contribuir a un sistema de pensiones más solidario, sin que ello signifique expropiar los ahorros de los trabajadores y trabajadoras. Y de la misma manera, un Chile que permita que todos podemos aportar a un seguro universal de salud, con atención garantizada, sin que ello inhiba la contratación de seguros complementarios para el que lo desee.

Aunque nos traten de amarillos, o de “buenistas” (como nos dicen los odiosos en las redes sociales) es posible elegir candidatos y candidatas que se jueguen por los cambios, por constituir una verdadera alternativa a la centro derecha, que nuevamente en La Moneda no logró concretar ninguno de sus compromisos de campaña: Ni crecimiento, ni seguridad, ni mucho menos paz social. Pero que también esos cambios los podamos generar en paz y con barrios más seguros, sobre la base de la participación de los vecinos y del diálogo; sin renegar de lo mucho que avanzamos en 30 años, pero con conciencia de que subsisten y proliferan miles de campamentos, lo que no tendrá solución mientras solo destinemos un subsidio de 850 unidades de fomento para transformarlo en una vivienda dentro de barrios más integrados.

Es posible, en definitiva, generar una alternativa a Chile Vamos (aliado en estas elecciones a José Antonio Kast) y que a través de una primaria de las fuerzas de centro izquierda, ofrezcamos a Chile cambios con gobernabilidad y en paz, alejados de todo populismo de quienes solo pretenden dividir a nuestro país. Ese es el desafío que nos jugamos el próximo sábado y domingo.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnas, Matías Walker

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