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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

El «retiro acotado», que no es retiro

abril 15, 2022 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

Editorial

Hoy por hoy, ya hay fecha fijada para que la Sala de la Cámara de Diputados vote proyectos del Quinto Retiro de los fondos previsionales, ya sea el del Gobierno o los 7 fusionados por los parlamentarios.

La sesión se realizará el próximo lunes 18 de abril, donde la mezcla de las iniciativas legales llegará con informe negativo al Congreso, mientras que el «Quinto Retiro Acotado» presentado por el Ejecutivo llega con aprobación general por parte de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social y la Comisión de Hacienda de la Cámara.

Sin embargo, la idea gubernamental ha sido criticada por diferentes bancadas y recientemente la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, quiso referirse también Quinto Retiro Acotado: «El nuevo proyecto es un retiro de fondos de pensiones, más acotado, pero es un retiro. Y como tal, es un retiro que jibariza el mercado de capitales en el largo plazo».

Mientras que el titular de Hacienda, Mario Marcel, ha dicho que con la medida: «No vamos a tener una presión de consumo demanda».

Como sea, la propuesta del Gobierno ¿Es realmente un retiro de fondos de pensiones AFP? A nuestro juicio, no. Y es más bien un salvataje al sector financiero, tal como lo plantea el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue. Es decir, las personas no podrán si quiera tener en sus bolsillos sus ahorros y transferirlos a pagar deudas, sino que el pago se hará automático desde los sitios web oficiales de las AFP hacia las entidades donde sus clientes reporten deuda o morosidad.

Las personas podrán realizar retiros exclusivos con un máximo de UF150 y mínimo de UF35. Pero con la condición de que este dinero pasará directamente a instituciones donde consumidores tengan pagos pendientes y será utilizado exclusivamente en los criterios de seguridad social, es decir:

– Exigir el pago de pensiones alimenticias.

– Pago de deudas de salud.

– Adquisición de la primera vivienda (Subsidio DS1 y DS59).

– Pago de deudas hipotecarias de crédito hipotecario.

– Pago de deudas de servicios básicos vencidas hasta el 31 de marzo de 2022.

– Pago de otras deudas financieras.

Creemos que la implementación de la medida es engorrosa y requiere de, a lo menos, 8 meses de implementación práctica ha señalado la gerenta de la Asociación de AFP, Constanza Bollmann. Las personas requieren hoy, y no en unos meses más, las ayudas.

Nos inclinaríamos más por iniciativa del diputado Jaime Naranjo (PS), quien ha propuesto un IFE focalizado para los meses de invierno, lo cual nos parece más plausible y tendría menos efectos negativos en la economía afectada con alta inflación no vista en décadas y altas tasas de interés, que impiede un uso expedito de productos financieros.

Es de esperar que si se aprueba la iniciativa del «Retiro acotado» en la Cámara Baja, el Senado mejore la propuesta y se recojan indicaciones que le den viabilidad más eficiente para ir en ayuda directa de la población que se beneficiará con la medida, que no es la gran mayoría, dado que no todos cuentan con fondos previsionales. Lo más probable es que se incorpore un bono para quienes tengan un monto a inferior a $1 millón en sus cuentas individuales. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Editorial, Opinión del medio, Quinto retiro, retiro acotado

Ayudar al triunfo del Apruebo: Reconocer los riesgos y coordinar la acción

abril 14, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Sergio Bitar

Exministro de Educación

Quienes pensamos que es esencial para Chile un proyecto de Constitución superior a la actual debemos advertir los riesgos del rechazo, para corregir a tiempo. Es prioridad para los partidarios del apruebo levantar la voz cuando nos deslizamos hacia un terreno pantanoso. Ya lo viví en otro momento histórico de Chile, cuando el voluntarismo nublaba la realidad.

Para asegurar una mayoría por el apruebo es preciso actuar en dos frentes principales: a) corregir los artículos que provocan un desequilibrio del sistema político, que debilita la democracia o que generan una dispersión de instancias que traben la gestión gubernamental; y b) comunicar y explicar a la ciudadanía los verdaderos alcances de las normas nuevas, rebatiendo con prontitud los argumentos falaces del rechazo.

¿Qué riesgos hay?

1. Alimentar la campaña del rechazo con declaraciones y propuestas radicales de algunos convencionales. Es indispensable limitar su difusión o señalar que son materias no aprobadas por la mayoría. Circulan por redes denuncias variedad de hechos negativos sobre la Convención. La capacidad de aclaración a la opinión pública es muy pobre

2. El sufragio obligatorio llevará a las urnas a personas que normalmente no votan, menos interesadas en política y pocos conocen la Constitución. Es muy probable que no lean el nuevo texto y que su voto dependa más de las críticas que escuchen y temores que despierten temor al apruebo. Representan cerca del 50% del universo electoral

3. Paralelamente, sectores partidarios del rechazo están proponiendo una «tercera opción», que restaría fortaleza al principal argumento del Apruebo, que es terminar con la Constitución nacida en dictadura para construir una gestada en democracia. Esta «tercera opción» pretende persuadir de que en caso de ganar el rechazo no se mantendría la Constitución actual

4. Las lecciones de otros plebiscitos ilustran también otros riesgos. Una principal es que los electores no realizan un análisis de los textos, menos cuando se trata de temas complejos. Cuando se trata de una opción binaria -sí o no-, las campañas se concentran en pocos temas controversiales que sensibilizan en contra. El rechazo buscará sumar a los diversos grupos que se oponen por razones distintas

En Chile es más probable que los ataques se focalicen en temas y argumentos como: el aborto (sin límites) , la política indígena (se les favorece sobre los demás, hay dos sistemas de justicia), inmigrantes (quitan empleo y traen delincuencia), fondos individuales de pensiones (nos los quitarán), unicameralismo (concentra el poder, la Convención busca crear un Parlamento a su semejanza y disminuir al actual Senado), «organizaciones políticas» (se esconde la intención de desarmar los partidos y crear múltiples grupos que llevarán a la ingobernabilidad), menor independencia del Poder Judicial (ayudará a la delincuencia), Ministerio Público (se diluye la autoridad, será ineficiente), profusión de poderes regionales y locales (más difícil gobernar para resolver problemas)

Dos ejemplos de derrota: los plebiscitos de Inglaterra y Colombia en 2016

Conviene tener presente y revisar las causas de dos derrotas en plebiscitos cuyos partidarios consideraban seguros: la permanencia de Inglaterra en la Unión Europea y el Acuerdo por la Paz en Colombia. En 2016, Cameron en Inglaterra y Santos en Colombia convocaron a sendos plebiscitos. El primero para afirmar la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Lo daban por seguro, y en los últimos días las encuestas cambiaron, no alcanzaron a reaccionar y fracasaron. Las causas que se han dado son variadas, los argumentos más gravitantes habrían sido: la pérdida de soberanía, los extranjeros, la inmigración y la xenofobia.

El segundo plebiscito fue para aprobar los Acuerdos de Paz en Colombia. La pregunta a los electores fue: ¿apoya Ud. el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? ¡Quien podría votar no! El presidente Santos acababa de recibir el Premio Nobel de la Paz. Y ganó el No. Aun se discuten las causas, pero muchos sostienen que las heridas de la larga violencia socavaron la credibilidad del intento y que muchos se resistían a acoger a los lideres de la guerrilla en el sistema político.

Ambos plebiscitos se perdieron, con graves consecuencias. Esto debe alertar a los chilenos confiados.

¿Qué hacer?

Si bien faltan meses y el voto es aún fluido, la decisión de cada votante se está consolidando rápido y se irá tornando más difícil revertir.

1. La primera alarma debe resonar entre los y las convencionales. Se trata de atender lo que ocurre fuera de la Convención, en la sociedad, que al final juzgará la labor realizada. Tener la mayoría de la Convención no es sinónimo de contar con la mayoría nacional. El grupo más identitario y radical debe apreciar que la radicalidad daña al apruebo al confundir acuerdos de comisiones con acuerdos de pleno. Deben dimensionar que las fuerzas conservadoras son más poderosas, que la representación que poseen en la Convención. Y actuar en consecuencia, buscando puntos de encuentro

2. Los convencionales deben fijar un objetivo compartido para trabajar los próximos 3 meses (abril, mayo y junio): retener a la mayor parte de los que votaron apruebo, no descalificar a los que dudan. Se debe negociar en vez de declamar

3. En relación con el sistema político, también se debe tener en cuenta la experiencia operativa, cómo lograr que funcione bien el aparato público. Si el sistema político y administrativo funciona mal no se satisfarían las expectativas, se elevaría la frustración y fracasarían los cambios

4. Junto con rebatir las interpretaciones distorsionadas, los partidarios del apruebo deben proclamar los propósitos que movilizan a favor del apruebo: derechos económicos y sociales, bienes públicos universales, solidaridad, sostenibilidad, descentralización y poder regional y local, y seguridad. También realzar las nuevas metas del futuro: igualdad, diversidad, feminismo, digitalización, y gobernabilidad democrática. En ellos se debería concentrar el esfuerzo comunicacional

5. Estudiar el posible comportamiento de los nuevos electores que participarán debido al voto obligatorio. No es seguro que tengan un comportamiento similar a los ciudadanos políticamente más activos. Son más del 50%. Urge estudiar sus preferencias e inquietudes, para cada estrato etario, de género, nivel socio económico. ¿Poseen una mayor propensión al rechazo? ¿Qué temores o deseos inducen su voto? ¿Cómo ofrecer más información y aclaración de los contenidos?

6. La Convención debiera otorgar poderes adicionales a la Comisión Armonizadora para que pueda proponer fórmulas alternativas que alcancen los 2/3, si no se logran con los procedimientos actuales. Y luego la Convención decidirá

7. Es esencial convocar desde ya a todos los partidarios del apruebo y constituir una instancia de coordinación para mostrar los avances, recorrer el país, realizar cabildos, convocar, oír y deliberar, dar seguridad. La Convención terminara sus funciones el 5 de julio. Luego hay plazo hasta septiembre para explicar y persuadir a favor del apruebo. ¿Quiénes conducirán la campaña y propondrán sus contenidos? ¿Serán los colectivos, el Gobierno, los partidos o espontáneos?

8. El PC y el FA deben alinearse para superar el riesgo de rechazo. Sus diferencias aumentan el riesgo, como también su distanciamiento de los convencionales de centro izquierda. Las dos coaliciones que sostienen al Gobierno de Boric deben hacer un esfuerzo mayor para aunar sus votos

La Convención está realizando una tarea trascendental en un tiempo brevísimo. Somos testigos de un ejercicio de participación y elaboración democrática único en la historia, no sólo en Chile. No hay que desesperar ni temer. Confío que se impondrá una vocación de transformación y acuerdo que asegure el triunfo que abra un nuevo periodo de progreso. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, exministro, Sergio Bitar

Los caminos de la vida recorridos por la DC

abril 8, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Editorial

Anoche, asumió la nueva directiva de la Democracia Cristiana que encabeza el alcalde de La Granja, Felipe Delpin.

Asume después de un proceso marcado por la agudización de las tensiones internas de dicha colectividad y en el contexto de un declive electoral que ha significado una mínima expresión en la Convención Constituyente y su caída libre en lo que respecta a la fuerza electoral en diputados y senadores, situación que se viene arrastrando desde ya varios años.

¿Es el fin de la Democracia Cristiana? Si y no.

Claramente, es el fin de ciclo de un momento de la historia del país después del retorno a la democracia en el año 1988. Es el fin de un proceso que, marcado por el estallido social como punto culmen, arrastro consigo legitimas demandas sociales comprimidas por mucho tiempo bajo el alero de la estabilidad y el crecimiento que ofrecieron los gobiernos de la Concertación, la derecha y la Nueva Mayoría al país.

Y también es el ingreso a un nuevo momento de la vida nacional determinado por la elaboración de una nueva constitución y por el ascenso al poder de una coalición de gobierno que nunca había estado en dicha situación. Sumado a eso, una ciudadanía mas volátil, un mundo cada vez mas incierto, una democracia liberal más cuestionada y nuevos requerimientos y demandas de los y las ciudadanas a la cuales la clase política tradicional no estaba preparada para aceptar y sintonizar con ellas. Es un nuevo tiempo. Y para los nuevos tiempos se requieren nuevas respuesta y soluciones. Ese es el gran desafío no solo para los demócratas cristianos, sino para todo el espectro político nacional.

Las soluciones que alguna vez se ofrecieron ya no son suficientes para contener y canalizar las múltiples expresiones y necesidades que hoy en pleno siglo XXI están presentes.

Si la Democracia Cristiana sigue mirando por el espejo retrovisor buscando en su historia pasada como responder a este momento será el fin de ella, pues es necesario entender que esas respuestas estuvieron acordes con el momento histórico que les toco vivir.

Si la Democracia Cristiana logra sintonizar con los dolores y esperanzas de las nuevas mayorías nacionales, escuchando con claridad sus peticiones y voces, podrá construir un nuevo relato de cara a los actuales tiempos en la búsqueda de seguir siendo un instrumento de cambio social y de justicia humana.

Habrá que ver por qué senderos el partido de la falange optará. En esa decisión se juega su fin o su continuidad. //ELF

Por Mario Peñailillo

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Reflexiones desde la Convención: adaptaciones colectivas y frustraciones personales

abril 7, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Stingo

Abogado y convencional

Debe ser terrible para ellos y ellas. Durante un año trabajan en un lugar que les desagrada. Debe ser triste tener que ir diariamente a ese espacio, no a construir con otros, sino que a destruir. Tener como misión, durante doce meses, que el proyecto al cual dedicas más de diez horas diarias, fracase. Deben volver a sus casas molestos, irritados. Sus cercanos les deben alentar: “Lo estás haciendo por Chile”. Pero saben que no lo están haciendo por Chile.

Puede que estas reflexiones a algunos les resulten de perogrullo. Las manifiesto porque a mí me ayudan a ordenar mi mente y puede que hagan sentido a más de una persona.

Hoy vemos en la Convención Constitucional (CC), que algunos de sus miembros sorpresivamente han tomado partido por posiciones del Rechazo con bastante antelación al cierre del proceso. Faltan muchos temas por discutirse y no han sido aprobadas ni un tercio de los artículos finales.

Obviamente, no me refiero a convencionales como Marinovic, Montealegre, Arrau, Cantuarias, Hubbe, Hurtado o Cretton, que desde que pisaron el edificio del ex Congreso venían con la misión de hacer fracasar el proceso, obstaculizar al máximo la tarea y buscar el Rechazo de salida.

Igual debe ser terrible para ellos y ellas. Y no es que tenga la más mínima empatía con aquellos convencionales, pero debe ser penoso. Un año de la vida. Durante un año trabajan en un lugar que les desagrada. Debe ser triste tener que ir diariamente a ese espacio, ya sea de forma presencial o vía remota, no a construir con otros, sino que a destruir. Tener como misión, durante doce meses, que el proyecto al cual dedicas más de diez horas diarias, fracase. Debe ser tremendo. Deben volver a sus casas molestos, irritados. Sus cercanos les deben alentar: “Lo estás haciendo por Chile”. Pero saben que no lo están haciendo por Chile. Buscan un resultado que es absolutamente incierto y muy probablemente adverso. Si gana el Apruebo, habrán entregado un año de sus vidas en una empresa que odian. Horas de sueño y estudio para nada. Debe ser irritante. Y lo peor, buscaron estar ahí. Hicieron campaña para ello.

Entonces comienzas a manifestar ese fastidio. Ya no aguantas. Tienes fantasías sexuales con un zapato (pueden buscar el discurso de esa convencional). Ofendes a diestra y siniestra… Bueno, solo a la siniestra. Y descalificas a todos y a todas las que presentan iniciativas, indicaciones y normas que te parecen aberrantes para tus intereses.

Les cuento que comenzaron a dejar de ir, poco a poco, a ese viejo edificio. Para algo que sirva la tecnología. Algunos van, se mandan su diatriba y se van. Supongo que para no tener que soportar a los indígenas, a los comunistas, a los pueblos y a los locos por el agua.

En fin, volviendo al punto central, decía que algunos convencionales están tomando prematuramente partido por el Rechazo, y yo creo que es porque se frustraron y no pudieron sobreponerse. Todos los que llegamos a la CC vinimos con alguna idea de lo que sería el proceso, con el rol que cumpliríamos y con la Constitución que queríamos redactar. Durante el proceso que hemos ido viviendo, todos y todas nos hemos frustrado, ya sea porque se rechaza una norma que creíamos importante de aprobar o porque no resulta una negociación. Nos enojamos porque no logramos que una indicación sea acogida por la comisión o por el Pleno, o nos apenamos porque alguna norma quedó en el camino. Frente a estas desilusiones, no menores por cierto, algunos logran sobreponerse, adaptarse y volver a la cancha. Otros se ofuscan y deciden botar por la borda sus ilusiones. Eso está pasando con un grupo de convencionales. Se dejaron llevar por la rabia y por la negación.

Esto tiene varias razones y quisiera plantear algunas que pueden explicar unas y otras conductas. Creo que, además de las experiencias personales, capacidad de adaptación y cierta flexibilidad, importa si estás trabajando dentro de un grupo que te acompaña o estás bregando solo. Los colectivos o bancadas no tienen solo un papel político. Los compañeros y compañeras te ayudan a ver tus errores, te apañan, te ayudan a bajar las expectativas, a subir el espíritu, te muestran visiones distintas a la tuya, etcétera.

En mi modesta opinión, algunos convencionales de la ex Concertación y de centro derecha no han tenido la suficiente compañía, por un lado, y sabiduría, por el otro, como para asimilar los fracasos y realizar el aprendizaje necesario. Entre otras cosas, no consiguieron entender que no son los líderes que creyeron ser; que se debe negociar con aquellos que piensan similar pero no igual; que las diferencias son útiles; no pudieron sobreponerse a la frustración de no ser considerados como pretendían y a que, en definitiva, no tienen la verdad absoluta y que esta se reparte entre muchas personas y grupos sociales y políticos. No lograron entender que debían ceder más de a lo que estaban dispuestos inicialmente, si realmente querían hacer una Constitución para la mayoría de los chilenos.

Por cierto que este aprendizaje es para los 154 que estamos en esta maravillosa tarea. Algunos pudimos entenderlo y otros no. Depende de ellos todavía si realmente serán un aporte y cómo pasarán a la historia. //ELF

*Columna publicada en: LaVozDeLosQueSobran.cl

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Abogado, columna, Columnas, Columnista, constituyente, Convención, Convencional, Daniel Stingo, Opinión

Se vino marzo, ahora llegó abril y se nos apareció el 10%

abril 4, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pedro Araya

Senador independiente

Queramos o no la discusión respecto del derecho a retiro de fondos desde las cuentas de capitalización individual, que administran las AFP, por parte de los trabajadores y afiliados al sistema privado de pensiones, sigue abierta en nuestro país. Ello unido a la reiterada oposición a dicho mecanismo por parte del Gobierno que contribuí a elegir, creo será casi un trauma kármico para el Presidente Gabriel Boric, y para nuestro Ministro de Hacienda Mario Marcel, de no enfrentar ambos con racionalidad, diálogo y realismo este tema. Por cierto, con mucha, pero mucha Política, atributo manifiestamente deficitario en estos primeros 20 días de nueva gobernanza.

En efecto, el gobierno anterior partió en este tema siempre con las palabras oposición y rechazo, usó y abusó de la estigmatización temática, y terminó en un nivel de enredo, confusión, inconsistencia y desprestigio que lo llevó, incluso, a presentar y aprobar una iniciativa del propio Presidente Sebastián Piñera sobre la materia, a amenazar reiteradamente con recurrir, y efectivamente interponer requerimiento, ante el Tribunal Constitucional en más de una oportunidad y a dar palos de ciego en un tema que mi experiencia, en varios años de tramitación de los diversos proyectos de reforma constitucional sobre la materia, me ha llevado a concluir que los caminos del gobierno anterior no son el camino, que el actual gobierno no puede pretender tal caótico derrotero y que es preciso construir entre todos una alternativa realista y de beneficio país que con mi equipo más directo, y a quienes agradezco su esfuerzo y dedicación, conocidos y amigos pro bono incluidos, hemos ido desarrollando y que creo conveniente colocar a disposición del país y de este debate que parece no terminar nunca.

El primer objetivo, a nuestro juicio, de estas nuevas iniciativas sobre derecho a retiro de fondos, debe ser el ser capaces de legislar una herramienta constitucional que permita un cierre definitivo de esta discusión, de manera de poder centrarnos en el fondo del problema que no es otro que la construcción de un sistema de pensiones con real contenido de seguridad social, donde la capitalización de nuestros ahorros sea un medio para incrementar los mismos, pero no el modo de su apropiación por terceros ni menos su fin último el de exclusivo sostén y desarrollo del mercado de capitales, aunque su existencia, en la práctica, ayude a ello y a su profundización.

El segundo objetivo debe ser el de ser capaces de determinar, con inteligencia y precisión, la finalidad adecuada que debe darse al derecho a retiro, de manera que sea verdaderamente contributivo para nuestra ciudadanía y no un exclusivo insumo de temporalidad para cubrir legítimas contingencias, pero debilitador en extremo de nuestros ahorros necesarios para enfrentar mejor una vejez inminente para todas y todos.

Nótese que hablamos de “derecho a retiro”, y no de retiro a secas, pues tenemos la más absoluta convicción que en la medida que reconozcamos el retiro como un derecho de todo afiliado, sentamos sólidas bases para una solución definitiva, terminando con los mismos debates, las mismas argumentaciones y el agotamiento de preciosas horas legislativas, efectivamente más fecundas en la generación de un robusto sistema de pensiones que en el vaciamiento de los significativos recursos del actual, amén del potencial de creación de normas jurídicas de impactos impredecibles dada la cada vez mayor creatividad legislativa.

Pero, es posible lo anterior ?, se preguntarán quienes leen esta columna. Se podrán alcanzar los dos objetivos planteados precedentemente ? La respuesta es sí, es posible; y sí, se pueden alcanzar los dos objetivos, pero ello requiere, reitero aunque sea majadero, que el gobierno no repita el derrotero de su antecesor que, como bien sabemos, condena al fracaso cuando no a una contradicción, incoherencia y desprestigio evidentes, ello por no ser dicho camino contributivo al desafío natural de la política que es, precisamente, un arte en la búsqueda del bien común.

Desde ya, y sabedores de lo disruptivo que resulta en toda época, y aún más en estos tiempos, la tentación de recurrir al mecanismo de los quórums supra mayoritarios como una especie de candado para poner término a nuevas iniciativas de retiros de fondos desde las AFP, ello toda vez que más que una solución legislativa terminaría siendo un elemento de cuestionamiento de la democracia y del trabajo parlamentario, es que creemos imprescindible proponer una solución distinta, pero real y robusta, que poniendo fin a la necesidad de futuras iniciativas legislativas, instale un reforzado reconocimiento sobre la propiedad de nuestros ahorros previsionales y nuestra capacidad de goce y disposición, presente y futura, frente a las necesidades, contingencias y urgencias que la vida depara a todo ser humano, pero con una mínima priorización y conjugación de bien individual y de bien común que, también, desarrollaremos aquí.

Concretamente, creemos constituye una mejor solución el consagrar una norma constitucional que reconozca el derecho a retiro permanente y automático sobre un determinado porcentaje de la rentabilidad anual sobre nuestros fondos, monto de rentabilidad sobre el que debemos concordar en el debate legislativo, pero que anticipamos como adecuado cuando supere el 7% anual.

Ello permitiría que todo afiliado y cotizante que anualmente obtenga, por ejemplo, un 8% o más de rentabilidad sobre sus fondos, tendría un derecho garantizado a retiro del 1% o más de su rentabilidad anual sobre los mismos, siendo obligación de la AFP respectiva el traspaso automático a la cuenta dos que el afiliado tuviere, o que la administradora debería abrir para él (sin ningún costo, comisión o impuesto), de todos los respectivos saldos por sobre el piso de rentabilidad anual, piso de rentabilidad garantizada eso sí como de exclusiva finalidad previsional.

Obviamente lo lógico sería establecer, también, un techo, de manera de armonizar adecuadamente el potencial de ahorro para la pensión futura via rentabilidad con el potencial de retiro por mayor rentabilidad para legítimo goce y disposición presentes.

Aquí, nuevamente, debemos en el Congreso determinar ese techo, pero nos anticipamos a creer y proponer que un 17% de rentabilidad anual es una buena cifra que permite conjugar satisfactoriamente ambos propósitos. Así, el traspaso permanente y automático de rentabilidad, sólo por sobre un promedio determinado, no debilita el ahorro ni la rentabilidad sobre él para la pensión futura, quedando garantizada su mantención en la cuenta obligatoria y de disposición de largo plazo, produciéndose el traspaso obligatorio y automático a la cuenta dos sólo en el respectivo exceso y rango respectivos.

En otras palabras, lo máximo que estaría obligada a traspasar a cuenta dos la AFP, en nuestra propuesta, es un 10% de rentabilidad anual sobre los fondos del trabajador, respetando siempre el piso y el techo dichos.

Esta propuesta, además de poner fin a la necesidad de nuevos proyectos de retiro y a reiteradas discusiones de conocida argumentación en pro y en contra, tiene la virtud de garantizar a perpetuidad el destino exclusivamente previsional y futuro o de largo plazo, por tanto, tanto del ahorro obligatorio de los trabajadores, como del piso mínimo de rentabilidad sobre dichos ahorros (en la propuesta y ejemplo 7%), permitiendo y garantizando sí el goce y disposición presentes sobre una parte razonable de aquella rentabilidad que supere el piso y hasta el techo ya señalados.

Como bien consta al país, la cuenta dos ya ha sido utilizada en anteriores proyectos de retiro de fondos y creemos es, por lejos, la mejor solución para el trabajador, ello toda vez que permite una operación de traspaso y materialización del derecho a retiro sobre rentabilidad de manera permanente y automática, garantiza luego del traspaso el mismo esquema de administración de cartera y portafolio de inversiones que la administradora puso a disposición de sus afiliados, incluso cuando existe doble elección de fondos, permite el retiro por parcialidades de los fondos respectivos sin pérdidas por cambio de administración a un operador sin misión de rentabilización y no obsta al íntegro traspaso futuro, en cualquier tiempo, a cualquier otro operador financiero, como, tampoco, a su acumulación exclusiva e indefinida, si así lo decidiere el trabajador, para mejorar su pensión futura u otros propósitos.

Pensiones de Alimentos

Lo propuesta precedentemente desarrollada garantiza un cierre virtuoso del tema retiros y avanza en el cumplimiento del segundo objetivo planteado, quedando, a nuestro juicio, pendiente su profundización, esto es, ser capaces de determinar, con inteligencia y precisión, la finalidad adecuada que debe darse al derecho a retiro, de manera que sea verdaderamente contributivo para nuestra ciudadanía y no un exclusivo insumo de temporalidad para cubrir legítimas contingencias, pero debilitador en extremo de nuestros ahorros necesarios para enfrentar mejor una vejez inminente para todas y todos.

Así y si bien una parte de dicho objetivo ya se cumple con la propuesta, creemos es perfectamente posible ampliarlo y profundizarlo, por tanto, pues si hay un punto de transversal acuerdo en Chile es el que dice relación con las pensiones de alimentos, ello dada su alta y vergonzosa morosidad y la escasa respuesta legislativa en democracia para enfrentar lo que constituye un problema estructural para el desarrollo y felicidad de miles de familias y niños, niñas y adolescentes en nuestro país. Tal es así, que es precisamente en esta materia que el retiro de fondos ha sido tremendamente fecundo, al punto de constituir un mecanismo de corrección efectiva y eficiente frente al rezago monstruoso de recursos económicos por acumulación de deuda alimenticia existente en nuestro país.

Efectivamente, gracias a los tres (3) proyectos de retiro de fondos aprobados por el Congreso, lograron destinarse más de U$700 millones a solucionar deudas y necesidades que se arrastraban por años, y décadas en muchos casos, generando brechas de sostenibilidad de la economía familiar de un impacto y daño inconmensurables para cualquier sociedad.

Claramente son los U$700 millones más virtuosos y mejor recuperados por la via de los retiros, y que si bien es una suma pequeña en comparación con el global acumulado en nuestras cuentas de capitalización, toda vez que representan menos del 0,5% del total de dichos recursos; como contrapartida de su relevancia y envergadura, esos mismos recursos equivalen a casi dos tercios de la tasa de encaje obligatoria de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

La triste y cruda realidad que impacta a miles de alimentarios – en su mayoría niños, niñas y adolescentes – que no reciben su pensión, quienes para julio del año 2020, previo al inicio de los pagos del primer retiro, representaban el 84% de esas pensiones impagas, es un drama del que tenemos la obligación irrenunciable de hacernos cargo de forma definitiva, y en lo personal mi principal motivación para contribuir a este debate.

Las soluciones de corte penal demuestran ser poco efectivas, los registros públicos de morosos manifiestamente segregadores y más bien mediáticos que contributivos a una solución verdadera, la laceración familiar no es sana para ninguna sociedad y la tardanza del estado en respuestas oportunas y contundentes, eficientes y eficaces, una negligencia impúdica y vergonzosa.

Todo lo anterior atestigua con creces la importancia de vincular la fórmula de cierre virtuoso del mecanismo de los retiros, con una solución más potente, permanente y de toda justicia respecto de la aún existente deuda morosa por pensiones de alimentos en nuestro país y de la que a futuro inevitablemente se pueda generar, garantizando de paso el pleno cumplimiento de los dos objetivos inicialmente planteados en esta columna.

Concretamente, sobre la base de la fórmula de cierre precedentemente expuesta, y no condicionando el derecho a retiro permanente y automático de fondos dado que está diseñado como un mecanismo de disponibilidad presente de ahorros previsionales que se mantienen, mediante el traspaso a la cuenta dos, en la esfera de administración de la AFP y bajo las mismas reglas que regulan esa administración, dicha fórmula sí permite condicionar la salida y egreso efectivo de dichos recursos, desde la cuenta dos, al previo pago de las pensiones de alimentos decretadas respecto del afiliado y alimentante moroso. Así, y mediante la priorización por ley del uso de dichos recursos, contribuiríamos a dar solución continua a la deuda por pensiones de alimentos de manera rápida, justa, efectiva y eficientemente.

No hacer lo anterior, mantendría siempre la legítima tentación de nuevos proyectos centrados en los retiros para fines alimentarios y que serían de transversal apoyo y segura aprobación, alternativa que mal incentiva el mercado laboral informal o, en su defecto, la declaración parcial y menor de remuneraciones, situaciones que se atenúan fuertemente al despejarse la fórmula de pago de la deuda alimentaria, esto es, mediante el gravamen sólo del exceso de la rentabilidad de nuestros fondos sobre el promedio definido por el legislador.

En suma, nuestra propuesta logra cumplir los dos objetivos planteados, constituyéndose en una alternativa de cierre virtuoso del mecanismo de los retiros, construyendo, además, un mecanismo para saldar deuda alimentaria morosa presente y futura, garantizando ahorro previsional para la vejez, incluso la del alimentante moroso, desincentivando tentaciones de informalidad o de pago en negro de una parte de las remuneraciones, y potenciando flujos seguros de recursos para el pago de pensiones alimenticias morosas y no morosas, ello dado el carácter de libre disponibilidad que las rentabilidades dichas tendrían a futuro.

Estamos conscientes que la fórmula expuesta obliga a un cambio radical en los proyectos de quinto (5) retiro de fondos presentados en la Cámara de Diputadas y Diputados, pero recién iniciada su tramitación ello es perfectamente posible y no incompatible con el derecho a retiro de una parte de nuestros ahorros, derecho que, a nuestro juicio, debe sí contemplar otros dos cambios: a) que efectivamente sea sobre la base del 10% de los fondos y no del 100% como ha terminado siendo en los casos de las personas de menor ahorro, situación que ha llevado a cero sus cuentas de capitalización, pulverizando ahorro y rentabilidad; b) que carezca de límites o techos cuando el destino de los fondos sea el pago de dividendos hipotecarios o el apalancamiento de recursos para acceder a los mismos, alternativa que se transforma en un calce de activos que no afecta la liquidez del sistema al no contribuir a un mayor flujo de dinero hacia la economía vía un mayor consumo.

Esperemos nuestra propuesta haga eco en el Gobierno y la oposición, pues el país no está para gustitos personales ni menos para propuestas incapaces de velar por el bien común. Nuestra disposición a lo anterior es total y estoy cierto el resto de mis colegas en el Senado sabrán apreciar ello, de manera que marzo no sea sólo la aparición de un diez por ciento (10%) más. //ELF

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Nueva Constitución: ¿La Casa Común de todos o la sobreprepresentación de algunos grupos?

abril 1, 2022 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

Editorial

Como medio de comunicación online nos jugamos por el Apruebo. Hicimos campaña por esta opción, porque creemos en los cambios profundos, desde la base jurídica, que podrían darse con el establecimiento de una nueva carta fundamental.

No obstante, la que se está redactando ahora en la Convención, ¿Es el texto definitivo de la «casa común de todos» ? Al parecer, no es tan así. A simple vista, estarían primando visiones de grupos de interés, como el de los pueblos originarios. ¿Y qué pasa con el resto de chilenos? Es una pregunta que, hasta ahora, se responde de manera parcial.

El pleno de la Convención Constitucional aprobó esta semana 14 de los 19 artículos y 163 indicaciones del informe de reemplazo presentado por la comisión de Derechos Fundamentales.

Respecto al Artículo 6 sobre titularidad de los derechos, se aprobaron los siguientes incisos:

– “Las personas naturales son titulares de derechos fundamentales. Los derechos podrán ser ejercidos y exigidos individual o colectivamente”.

– “Los Pueblos y Naciones Indígenas son titulares de derechos fundamentales colectivos”.

– “La Naturaleza será titular de los derechos reconocidos en esta Constitución que le sean aplicables”.

¿Cómo la gente exigirá al Estado, de forma individual o colectiva, derechos fundamentales? Demandas particulares o colectivas, recursos de protección o alguna figura legal que, a posteriori, debería establecer el legislador.

Respecto del último inciso, ¿Dé qué manera se pretende hacer valer el derecho de la naturaleza?, ¿Cualquier persona, por cualquier proyecto de inversión podría alejar la vulnerabilidad al ecosistema, sin criterios técnicos? Creemos que es un precepto muy amplio, que puede generar múltiples interpretaciones.

La constitución debe tener las bases precisas, de fácil entendimiento, y que no genere ambigüedad de interpretaciones por parte del legislador ni de jueces o abogados.

Las personas pertenecientes a «Pueblos o Naciones Indígenas», ¿Son titulares de derechos fundamentales colectivos solo por el hecho de ser parte de estas etnias originarias? Y qué pasa, entonces, con el resto de los chilenos. Estos pueblos son minoría, tienen que reivindicar sus derechos, pero no imponer una especie de «discriminación positiva» a costa del resto de la población -la mayoría- que no pertenece a estos grupos, y tener hasta justicia propia y escaños reservados en varias elecciones populares.

La plurinacionalidad y la autodeterminación, son conceptos que se quieren establecer: ¿No será una exageración reivindicativa de estos pueblos, como el mapuche? Duda razonable que surgen a partir de normas ya aprobadas en el pleno de la Convención.

La «neurodiversidad», la plurinacionalidad, la interculturalidad, entre otros, son conceptos rebuscados, ue se han aprobado en algunas normas constitucionales, que pueden llevar a una mala interpretación por parte de legisladores, abogados y jueces.

La Nueva Constitución o es de todos (de la gran mayoría) o no será, tal como plateaba el propio Frente Amplio (FA). Si el Apruebo gana en el plebiscito de salida solo con un 60% (Y no con  80%) vs 40% Rechazo será un fracaso, dado que será foco de conflicto y no de paz, de división y no de unidad, que es lo que debería aspirar una nueva carta magna.

Las demandas de diferentes grupos como animalistas, asesoras del hogar, ecologistas, artistas, veganos y vegetarianos, libre cultivadores de cannabis, entre muchos otros, podrían plantear a legisladores sus iniciativas para generar proyectos de Ley, sobre sus materias de interés, pero no usar la constitución para eso: introducir normas pupulares solo les sirvió para punto político y visibilizar sus demandas. //ELF

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