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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Notas

Andrea Parra (PPD) violencia en La Araucanía: “Fue producto de una seguidilla de errores”

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

La diputada del PPD y representante de la provincia de Malleco, Andrea Parra, expresó su preocupación por la violenta noche de enfrentamientos que se vivió en la Región de La Araucanía, donde se registraron incendios y destrozos en las municipalidades de Ercilla, Traiguén, Victoria y Curacautín, que se encontraban tomadas desde el lunes pasado por comuneros mapuche en apoyo al machi Celestino Córdova.

“El ministro del Interior, Víctor Pérez, demostró en sus primeras palabras preocupación por La Araucanía, ¿Esta es su preocupación? ¿Dejar que los grupos radicalizados se tomen la agenda?. Lo de anoche fue el producto de una seguidilla de errores. Municipalidades tomadas, desalojos pedidos; Gobernadores e Intendente inertes, un Ministro del Interior que vino a la región como espectador y un jefe de zona del estado de excepción sin iniciativa”, afirmó la diputada Parra.

La ex Gobernadora de la Provincia de Malleco sostuvo que “el Intendente y el Ministro del Interior intentan ocultar su desidia e ineptitud responsabilizando a los alcaldes por no solicitar los desalojos; pero la verdad es que éstos ya lo habían hecho antes de la visita del ministro Víctor Pérez. Hay oficios que lo demuestran”.

“Cuando la República deja de funcionar reina el desorden, las peleas, la venganza y el abuso. Los extremos se toman la cancha. Advierto, desde ya, que como diputada fiscalizadora buscaré responsabilidades por este incumplimiento de deberes constitucionales”, concluyó Parra.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Bancada PPD, congresista, Diputada, Legisladora, Parlamentaria, Partido Por la Democracia, PPD

Partidos y bancadas de oposición criticaron cuenta pública de Piñera y llamaron al Gobierno a resolver de mejor manera el impacto social de la pandemia

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos declaración pública en conjunto de partidos y bancadas de oposición respecto del discurso de cuenta pública del pasado viernes, del Presidente, Sebastián Piñera. 

«DECLARACIÓN PÚBLICA
PARTIDOS POLÍTICOS Y BANCADAS DE OPOSICIÓN

La Cuenta Pública del Presidente de la República, Sebastián Piñera, nos ha decepcionado y ha causado, a todas luces, una profunda indignación a la ciudadanía, por su escasa conexión con la realidad que viven las chilenas y chilenos, que no se han visto reflejados en las palabras del Primer Mandatario, el que habló más como jefe de su coalición, dirigiéndose a partidarios y grupos económicos, que en su rol de Jefe de Estado.

Si bien el discurso realiza un llamado a la unidad y formula lineamientos respecto de la reactivación de la economía, ellos son aún demasiado vagos e imprecisos, por ejemplo, acerca de la concreción de las inversiones en regiones. Constatamos, también, una falta de referencia a la situación internacional y las relaciones exteriores, vitales ante las actuales contingencias.

Percibimos, asimismo, una nula autocrítica acerca de la mala decisión de optar por el contagio progresivo y la inmunidad de rebaño, en la gestión sanitaria, lo que ha colocado al país entre aquéllos con más fallecidos y contagiados por habitante en el mundo. Tampoco vimos un mea culpa respecto de la tardanza e insuficiencia del apoyo social a los hogares y del completo abandono de la clase media.

No podemos dejar de señalar, además, la muy tangencial referencia a lo vivido a partir del 18 de octubre pasado. El estallido social existió y sigue latente. Sin embargo, el Gobierno parece no querer abordar sus causas y carece de una propuesta global para superar la desigualdad ofensiva existente en el país.

Rechazamos, especialmente, la omisión absoluta acerca de las gravísimas violaciones a los derechos humanos ocurridas en esas semanas, que fueron corroboradas en informes de organismos nacionales e internacionales. Lo anterior se ve agudizado, al conocerse la decisión del Presidente de la República de indultar a dos militares condenados por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura cívico militar, lo que pone en entredicho su compromiso con los derechos fundamentales.

El Gobierno ha demostrado que no tiene un derrotero claro y una mirada de futuro para enfrentar las causas del estallido de octubre, ni una propuesta sólida para sacar al país de la aguda crisis social y económica que ha generado la pandemia.

Por el contrario, su agenda política e iniciativas se enfrentan una y otra vez con el sentir de las chilenas y chilenos, como ha quedado demostrado en el rechazo del gobierno al retiro del 10% de los ahorros previsionales, en el veto a la iniciativa aprobada transversalmente para prohibir el corte de servicios básicos y en no haber patrocinado el postnatal de emergencia, que terminó legislando igual.

El Plan Paso a Paso es rechazado por buena parte de la ciudadanía, incluyendo especialistas, que manifiestan no haber sido escuchados, pese a las declaraciones en contrario del propio Presidente Piñera y de las autoridades de salud. Creemos que expone al país a un rebrote y demuestra que no se está entendiendo ni la magnitud de la situación ni el sentir mayoritario de población.

Ante lo anterior, creemos necesario expresar nuestra voluntad de asumir las demandas ciudadanas que se orientan a:
– La necesidad de que la normalización del país, tras la pandemia, tenga un mucho mayor consenso social y técnico que el Plan Paso a Paso, asegurando que los avances en el desconfinamiento estén respaldados en indicadores confiables y transparentes, que minimicen los riesgos de rebrotes. Todos queremos salir del confinamiento, pero debemos hacerlo bien, de manera segura y efectiva.

– Atender seriamente el impacto social que ha generado la crisis en millones de familias trabajadoras y, particularmente, en las mujeres jefas de hogar, discapacitadas, migrantes y trabajadoras de casa particular, como también en la diversidad sexual, cuyas problemáticas han sido invisibilizadas. A cuatro meses de iniciada la pandemia siguen existiendo hogares, como los trabajadores independientes, muchos de ellos vinculados al arte y la cultura, que no acceden a las ayudas sociales otorgadas por el Estado. Es necesario priorizar la protección social, privilegiando el apoyo a las familias, en lugar de favorecer a las grandes empresas y los intereses particulares.

– Avanzar en un plan de reactivación potente y sustentable, en especial en regiones, mediante inversión pública en infraestructura y programas de vivienda que devuelvan el dinamismo a la economía y generen empleos suficientes, para incorporar a los casi tres millones de trabajadores que se encuentran desempleados, con sus contratos suspendidos o subempleados, particularmente a nivel de la PYME. Con este objetivo, es urgente y necesaria una mayor recaudación tributaria con cargo a los más altos patrimonios del país. Sabemos que hay muchas y muchos dispuestos a contribuir, como en todo el mundo, pero seguimos operando con una lógica tradicional que no ayuda a enfrentar este desafío.

– Mantener un compromiso permanente con la defensa y promoción de los Derechos Humanos de las chilenas y chilenos y especialmente con las víctimas de graves vulneraciones ocurridas durante el estallido social. Urge, en este sentido, reforzar el diálogo político para atender la situación de la Araucanía, terminando con la criminalización del pueblo mapuche y avanzar en la necesaria reforma a las policías, ajustando sus procedimientos a un estado democrático.

– Avanzar en la transformación estructural del sistema previsional que las chilenas y chilenos exigen, superando el proyecto de reforma impulsado por el Ejecutivo, con el objeto que tanto los actuales como los futuros pensionados y pensionadas puedan acceder a pensiones dignas.

– Velar por que las niñas, niños y adolescentes puedan culminar su año escolar de un modo seguro, sin un retorno a clases que arriesgue su salud y la de su familia y ocuparnos de la situación de los estudiantes de 4º Medio que deben rendir sus pruebas de acceso a la educación superior. No puede ser que se anuncie el inicio de la licitación de la conectividad 5G y no se diga nada sobre la conectividad a nivel de hogares, que garantice internet a las familias y en especial a los estudiantes y trabajadores de nuestro país.

– Realizar las modificaciones constitucionales y legales, como asimismo procurar que se adopten todas las medidas administrativas indispensables, tales como el aumento de locales y el financiamiento de transporte público, para que el plebiscito del 25 de octubre, que debe comenzar a trazar un nuevo pacto institucional y social para Chile, se efectúe en condiciones seguras y que garanticen la máxima participación de la ciudadanía.

Firman:

-Adriana Muñoz D’albora, Presidenta del Senado.

-Rabindranath Quinteros, Vicepresidente del Senado.

-Rodrigo González, 2º Vicepresidente de la Cámara de Diputados.

-Fuad Chahín, Presidente Partido Demócrata Cristiano.

-Álvaro Elizalde, senador, Presidente Partido Socialista de Chile.

-Camilo Lagos, Presidente Partido Progresista de Chile.

-Carlos Maldonado, Presidente Partido Radical de Chile.

-Jaime Mulet, Presidente Federación Regionalista Verde Social.

-Heraldo Muñoz, Presidente Partido Por la Democracia.

-Catalina Pérez, Presidenta Revolución Democrática.

-Jorge Ramírez, Presidente Partido Comunes.

-Luis Felipe Ramos, Presidente Partido Liberal de Chile.

-Guillermo Teillier, Presidente Partido Comunista de Chile.

-Gael Yeomans, Presidenta Partido Convergencia Social.

-Marcela Hernando, diputada, Vicepresidenta Partido Radical de Chile.

-Joanna Pérez, diputada, Vicepresidenta Partido Demócrata Cristiano.

-Juan Ignacio Latorre, senador Revolución Democrática.

-Carlos Montes Cisternas, Jefe Bancada de senadores Partido Socialista de Chile.

-Alejandro Navarro, senador Partido Progresista de Chile.

-Ximena Órdenes, Jefa Bancada de senadores Partido por la Democracia.

-Ximena Rincón, Jefa Bancada de senadores Partido Demócrata Cristiano.

-Giorgio Jackson, Jefe Bancada de diputados Revolución Democrática.

-Claudia Mix, Jefa Bancada de diputados Partido Comunes.

-Luis Rocafull, Jefe Bancada de diputados Partido Socialista de Chile.

-Raúl Soto, Jefe Bancada de diputados Partido por la Democracia.

-Alejandra Sepúlveda, Jefa Bancada de diputados Federación Regionalista Verde Social.

-Alexis Sepúlveda, Jefe Bancada de diputados Partido Radical de Chile.

-Camila Vallejo, Jefa Bancada de diputados Partido Comunista de Chile Gonzalo Winter, Jefe Bancada de diputados Partido Convergencia Social.

*Ver declaración:

DECLARACIÓN PÚBLICA 01082020 v6

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: bancadas de oposición, Coronavirus, Cuenta pública, declaración pública, Diputados, Dirigentas de oposición, oposición, Sebastián Piñera, Senadores

Proceso constituyente: Cuando la voluntad y la esperanza triunfan sobre la adversidad

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo DC

Toda nueva Constitución consta de una arquitectura en la cual los expertos, y los no tan expertos, concentran sus esfuerzos y atención, lo que es acompañado por diferentes debates y controversias. De si la Constitución será minimalista o maximalista, de cómo se configurarán las instituciones, de los derechos y deberes ciudadanos, de la distribución de competencias, de la multiculturalidad, en fin, de las normas esenciales del Estado. 

Sin embargo, nada de este andamiaje será consistente y fiable, si no se funda y es atravesado por el relato que ha estado subyacente desde la génesis de este proceso constituyente y que es la magia y fuerza que le debe dar una impronta nítida e inconfundible.

El relato suele ser considerado en política como una estrategia de persuasión, sin embargo, también es, y de manera especial en este caso, una expresión de convicciones que se despliegan en la verdad, la que no se modifica de acuerdo con las circunstancias ni según sea más o menos útil o práctico.

Es un mensaje que, por sobre todo, aspira a una transformación efectiva del país, sin querer constituirse en una alternativa AL desarrollo, sino que en una alternativa DE desarrollo. Se trata de construir el Chile del Buen Vivir, esto es, una sociedad que consta de un prisma ideológico, cuyos ejes centrales son la justicia social, el bien común y la inclusión; tiene una visión de la vida “des economizada” y un marco valórico-cultural en que los derechos humanos, la solidaridad, la responsabilidad, la participación y la confianza son esenciales. Todo ello, a su vez, inserto en un marco y núcleo ético que le da significación a lo que ciertamente es un hito inédito en la existencia de millones de chilenos.

Estamos en presencia de una reseña que no cree en un crecimiento económico infinito, sino en un crecimiento priorizado, racional, controlado y amigable con los eco-sistemas; donde el desarrollo es más cualitativo que cuantitativo y el bienestar y felicidad se juegan en la cobertura de las necesidades básicas de las personas (alimentación, salud, educación y vivienda) y en posibilitar el acceso de éstas a instancias que les permitan desplegar sus talentos artístico-culturales y recreativos.  

Es un llamado que reivindica los derechos de las minorías étnicas, migratorias y sexuales y que quiere “amigar” al ser humano con el medio ambiente.

Se hace cargo del nuevo mandato cultural que nos desafía a contemplar entre los considerandos de la nueva Constitución, lo establecido en la agenda 2030 para el desarrollo sostenible en cuanto a “garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”.  Definitivamente, no podemos seguir haciendo todo cuanto podamos hacer.

Es un relato que consolida un discurso ciudadano en que resurgen gérmenes de esperanza, construcción de sueños y nostalgias utópicas, los que a través de un proceso de socialización y difusión comunitaria, se deben plasmar en contenidos y disposiciones del instrumento constitucional, de manera de habilitar y condicionar positivamente la construcción de otro país, en que la historia de vida de todos sea diferente. 

Esta narrativa está también unida a la emoción que genera el sentirse efectivamente protagonista de su destino y formar parte de los “diseñadores de un Chile” para los hijos y nietos.

Es una suerte de sinfonía coral, de millones de voces, que se ha instalado en la conciencia de los ciudadanos y los ha motivado y entusiasmado para la construcción de un nosotros. Un nosotros comunitario que deja atrás las mayorías postergadas, frustradas y de cotidianeidad sufrida

Se trata de un relato que no está alimentado de la racionalidad de lo posible; que no quiere seguir escuchando que hay tantas cosas que no se pueden alcanzar “porque siempre ha sido así”; que no cree en los apocalípticos peligros que acompañan a las transformaciones sociales preconizados y profetizados por cierta elite político-económica y tecnocrática, la misma que, precisamente, ha sido beneficiada porque todo ha seguido igual  y que  se ha dejado poseer por ese voluntarismo delirante que, con no disimulada arrogancia, ha vociferado que Chile ha sido uno de los países más exitosos del mundo, por cierto, desde el punto de vista economicista.

No, muy por el contrario, es una narrativa escrita en más de una década e inspirada en diversas manifestaciones, protestas y movilizaciones sociales, cuyo eco resultante es por un nuevo pacto social. 

Es un discurso impregnado de sabiduría popular, de esa sabiduría que respeta a las personas, que es tolerante, pero que tiene claro que una cosa es la tolerancia y otra muy diferente es tener que asumir todas las opiniones de otros y/o transar las propias, despojándolas de su esencia.

Tiene claro que, en torno a un pacto social, hay que hacer esfuerzos para llegar a acuerdos, pero eso no puede ser sinónimo de inmolar las ideas y de actuar de tal forma de no indisponerse con nadie.

Evitar las discusiones de fondo y forzar “consensos” mal entendidos y/o acuerdos prácticos y superficiales, dejan entre ver una coaptación y un efecto succionador por parte de políticas y visiones neoconservadoras y gatopardistas, que derivan en nuevas y mayores frustraciones ciudadanas, con la consecuente y tantas veces mencionada desafección con la política y sus implicancias.

Es una invitación para que nuestro país construya horizontes de esperanzas en que se superen la apatía y el repliegue ciudadano que se excluye de la participación en asuntos públicos, denotando una actitud egoísta que deteriora la eficiencia democrática.

Ser persona es, de manera fundamental, ser responsable de nuestro acontecer y tener conciencia de que, en esta oportunidad tan única, al poner una piedra en la nueva estructura constitucional, se está contribuyendo a construir parte importante de nuestro mundo más cercano.

Se trata de un encuentro intergeneracional que ha llegado a la convicción de que no se puede dejar de lado por mucho tiempo las grandes cuestiones que dicen relación con el sentido de la existencia y con los valores que deben inspirar las acciones frente a los otros y frente al futuro del país.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, columna, Columnista, Ernesto Moreno, Proceso Constituyente, sociólogo

DC Región de La Araucanía rechaza hechos de violencia y crítica al Gobierno por su incapacidad en resolver este conflicto

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos declaración pública de la Directiva Regional del Partido Demócrata Cristiano (PDC) de la región de La Araucanía, frente a los últimos hechos de violencia ocurridos en nuestra región, particularmente en algunas comunas y municipios de la Provincia de Malleco.

Al respecto, esta directiva manifiesta a la opinión pública lo siguiente:

«1.- La Araucanía por décadas vive inmersa en un conflicto histórico – político, innegable y con particulares características, qué sumadas a condiciones sociales y económicas de carencia, nos tienen a todos/as sin exclusión, envueltos en la incertidumbre.  

2.- Este conflicto entre el Pueblo Mapuche y el Estado, demanda la búsqueda de una salida política, que los distintos Gobiernos han sido incapaces de generar, por falta de conocimiento, diagnostico errado y una mirada sesgada, que ha facilitado la equivocación y por ende contribuye a la desesperanza y desconfianza.

3.- La credibilidad del Gobierno y del Estado, está cuestionada. Por décadas, la solución impuesta en este territorio ha sido policial, judicial y paliativa, dejando de lado el tema de fondo y desconsiderando la solución política y dialogada. 

4.- Expresamos nuestro rechazo total a todo hecho de violencia, particularmente a los ocurridos en las últimas horas. La convivencia democrática no acepta la violencia como método de resolución de conflictos y por ende, no es parte del orden social, comunitario y menos del estado de derecho. Igualmente condenamos la instigación a la misma, su fomento o motivación debe ser sancionado con todo el peso de la ley, y el sistema democrático debe establecer una dura pena a hechos de este tipo. 

5.- Hace solo 48 horas, nuestro Senador por La Araucanía, Francisco Huenchumilla Jaramillo, se reunió con el nuevo Ministro del Interior don Víctor Pérez, a quien describió en detalle la situación histórica, política, social y económica que por años vive nuestra región, de la misma manera y a solicitud del Sr Alcalde de la comuna de Victoria, don Javier Jaramillo, se comunicó el Jueves 30 de Julio recién pasado, con el Subsecretario de Interior, con el objeto, que el Gobierno buscará un solución a la situación que se estaba viviendo en distintos municipio de Malleco.

6.- Es el Gobierno de Chile quién tiene la principal responsabilidad política en la situación vivida en Araucanía, no puede eludir su responsabilidad. Como Democracia Cristiana, hacemos propia la causa de la justicia y por ende creemos firmemente que Chile debe buscar una salida política a este conflicto histórico, sustentada en el respeto, participación, aceptación y por sobre todo con una mirada humanista.

7.- La incapacidad política evidenciada por el Estado en estas décadas y acrecentada en estos últimos años por un gobierno errático, sirve como justificación ideal para aquellos que confunden causas justas con procedimientos violentos, fomenta el racismo, contribuye al clasismo, en definitiva, atiza la segregación social en la región más conflictuada y pobre de Chile. La Araucanía y su gente no merece continuar en el abandono y bajo la conducción incapaz de quienes no han logrado comprender lo profundo del problema que vivimos – esencialmente político».

Atte. 

Directiva Regional

Partido Demócrata Cristiano

Región de La Araucanía

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: conflicto mapuche, diseñador gráfico, Francisco Huenchumilla, Mapuches, Racismo, Región de La Araucanía, Violencia desatada

Senadora Ximena Rincón (DC): “Pensiones deben pagarse aún si deudor no retira su 10%”

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Una reforma constitucional que establece la figura de la subrogación para permitir que padres, madres, hijos a quienes se les debe pensiones alimenticias, puedan solicitar directamente el 10% AFP de los deudores, presentó la senadora por el Maule, Ximena Rincón, quien explicó que la iniciativa anunciada por el Presidente de la República en su Cuenta Pública, no sirve en el caso de aquellos que por no pagar su deuda deciden no hacer efectivo el retiro de fondos previsionales.

La iniciativa que presentó junto los senadores Francisco Huenchumilla, Pedro Araya, Francisco Chahuán y David Sandoval, permite que el acreedor podrá concurrir a la AFP del deudor de la pensión y hacer la solicitud de retiro solo con el certificado del Tribunal de Familia que acredite la deuda.

“El proyecto que anunció el mandatario en su cuenta pública no sirve si el deudor no retira sus fondos, como varios han anunciado por redes sociales. En cambio, la reforma constitucional que presentamos instala una subrogación legal que permite a hijos, madre o padre, según sea el caso, acceder al retiro de fondos si el moroso no quiere hacerlo”, explicó la legisladora.

Además dijo que para que la reforma constitucional sea efectiva, se requiere que el tribunal entregue una “solicitud de liquidación de deuda” en donde aparece cuánto es lo adeudado y, sobre esa base, el acreedor puede solicitar el retiro del diez por ciento, pero siempre dentro de los límites de retiro establecidos entre 35 y 150 UF.

Rincón explicó que la subrogación consiste en que una persona, a quien se le debe la pensión alimenticia, pasa a ocupar el lugar de otra, en este caso el deudor alimentario, pasando a tener sus mismos derechos y obligaciones sobre el retiro de fondos y, en consecuencia, podrá hacer por sí misma la solicitud del retiro de fondos.

Finalmente, la senadora por el Maule explicó que a diferencia de otros proyectos que buscan lograr el pago de la pensión alimenticia, la figura de la subrogación permite que el propio acreedor de la pensión se dirija a la AFP con un certificado de deuda de pensión emanado del tribunal de familia, para solicitar el diez por ciento, lo que agiliza enormemente el trámite y dificulta maniobras evasivas.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: congresista, Legisladora, No más AFP, Pensión alimenticia, retiro del 10%, Senadora, Ximena Rincón

La derrota del Presidente Piñera

agosto 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Carlos Huneeus

Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones, porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo, se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones es un hecho político de la mayor importancia. Lo es, porque permitirá a millones de chilenos utilizar una parte de sus ahorros para aliviar sus apremiantes necesidades económicas provocadas por el COVID-19. Pero también lo es porque generó un doble cambio de poder, fundamental en estos críticos momentos por los que atraviesa el país y cuando faltan menos de 90 días para el plebiscito constituyente.

El primer cambio de poder ocurrió con la reforma a las AFP, que fracturó uno de los principales cimientos del sistema económico. Las AFP fracasaron en su misión de “eliminar el problema de la jubilación para la inmensa mayoría de los actuales y futuros trabajadores”, que planteó José Piñera –hermano mayor del Presidente– en su discurso al anunciar la creación del sistema de capitalización individual el 6 de noviembre de 1980, cuando era ministro del Trabajo en la dictadura de Pinochet. El cambio que hizo el Congreso abrió la puerta a una reforma estructural del sistema de pensiones, una “cirugía mayor”, que se construirá sobre otro paradigma, basado en la solidaridad y no en la capitalización individual.

El segundo cambio de poder se produjo en la arquitectura institucional del sistema político. La reforma significó el triunfo del Congreso Nacional sobre el Presidente, Sebastián Piñera, en una materia de suma prioridad para millones de chilenos, a la cual este se había opuesto con terquedad, empecinado en detenerla. La amplia mayoría parlamentaria que aprobó el retiro del 10% lo obligó a promulgar el proyecto de ley, desistiendo de emplear el veto presidencial.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?
Los parlamentarios de Chile Vamos que habían amenazado con recurrir al Tribunal Constitucional si el proyecto era aprobado, particularmente el senador Andrés Allamand (RN), actual flamante ministro de Relaciones Exteriores, se desistieron de ello para evitar que continuaran la imagen de división en los partidos oficialistas.

Se produjo un cambio de poder a favor del Congreso, que impuso su posición, con el apoyo de sobre un 80% de los chilenos, y se ahondó el debilitamiento del poder del Presidente.

Las AFP y su anclaje en “el modelo”
La reforma constitucional constituye una gran derrota para las AFP, que se habían negado en el pasado a toda reforma que modificara sus bases institucionales. Durante las largas horas de debate parlamentario no hubo voces en ambas Cámaras que las defendieran, a pesar del inmenso poder e influencia que estas detentan. Quienes se opusieron a la entrega del 10% argumentaron que querían defender los ahorros de los trabajadores, no a quienes los administran.

La redefinición del sistema de pensiones está estrechamente relacionada con otro de los pilares del “modelo” económico impuesto por la dictadura: la legislación del trabajo establecida por el “Plan Laboral” de 1979. Esta también fue impulsada por el ministro Piñera y tuvo objetivos políticos, no solo económicos, el de debilitar estructuralmente a los sindicatos para impedirles ser un actor relevante en la empresa y con capacidad de negociación. Se estableció el predominio del capital, excluyendo al trabajo y a los trabajadores.

Las bajas remuneraciones y el empleo precario e inestable que sufren millones de chilenos son las principales causas de las bajas pensiones, tienen acá su origen, en la capitalización individual y la legislación laboral y no en otro lugar.

Ambas “modernizaciones” de la dictadura operaron como una prensa que exprimió a los trabajadores. Por un lado, con el ahorro obligatorio de sus cotizaciones para la previsión, los grupos económicos obtuvieron un flujo mensual de capital fresco con el que se apoderaron del control de empresas, mientras que por otro lado, al debilitar la negociación colectiva, cercenaron el uso de este instrumento de redistribución del ingreso.

Con astucia y para garantizar la fidelidad de militares y carabineros, Pinochet los dejó fuera del sistema de AFP y hoy, a costa del erario nacional, sus pensiones promedio quintuplican a las de quienes están en la capitalización individual.

Los efectos del Plan Laboral fueron reforzados por la cultura antisindical que se expandió como metástasis entre los ejecutivos y controladores de empresas, para impedir que en democracia se restableciera un sindicalismo capaz de articular las demandas de los trabajadores, como ocurre en los regímenes democráticos. Una nueva Constitución debiera restablecer los derechos del trabajo y los trabajadores organizados, sin las disposiciones discriminatorias establecidas en la Carta Fundamental de 1980 y que persisten hasta hoy.

El Presidente Piñera tiene hoy la oportunidad de reformar el sistema de pensiones impuesto por su hermano mayor hace 40 años. Entonces él no era parte del régimen militar y votó No tanto en el plebiscito de 1980, que aprobó la Constitución y “eligió” a Pinochet como Presidente por un mandato de ocho años, como en el de 1988, que desencadenó el fin de la dictadura.

Más allá de una lectura tecnocrática de la Constitución
El segundo cambio de poder se refiere a las relaciones entre el Presidente y el Congreso. El apoyo mayoritario del Parlamento al retiro del 10% no surgió de la nada, sin relación con el contexto social y económico del país. Lo provocó el Gobierno, con su negativa a tomar medidas enérgicas y rápidas para aliviar la difícil situación en que están millones de familias.

¿Qué harían el Congreso y los partidos de oposición y de Gobierno en otra democracia, presidencial o parlamentaria, si frente a una grave crisis sanitaria y social como la de Chile hoy, que tiene a la población con hambre y angustia, el Presidente o el primer ministro no tomaran decisiones para paliar esas condiciones adversas?. ¿Debieran los parlamentarios cruzarse de brazos, resignarse a esta abulia del Presidente y sus ministros y olvidarse de la gravedad de la crisis económica y social? O, por el contrario, ¿debieran buscar una vía para resolver estas dificultades a través de las instituciones, con la convicción que aliviarán las condiciones de vida de una gran parte de la población?

¿No tienen acaso los parlamentarios la función de legislar, es decir, aprobar leyes que imponen conductas obligatorias a la ciudadanía, representar los intereses de esta y participar en la gobernabilidad del país?

Y la ciudadanía, ¿tiene la obligación de confiar en las promesas del Presidente y el ministro de Hacienda de que están haciendo lo mejor posible por ella y que sus demandas serán atendidas con prontitud y eficacia?

Estas preguntas no solo remiten a temas del derecho constitucional, al texto escrito de la Carta Fundamental. Se refieren a la capacidad de la Constitución de adecuarse a situaciones difíciles.

La Constitución no debe ser un freno para las instituciones, cuando los hechos las sitúan en un contexto muy complejo. La Carta Magna tiene una dimensión más amplia en la realidad –»Verfassungswirklichkeit» la llaman los alemanes– que permite su adaptación a un escenario inédito: un Presidente que se niega a atender necesidades urgentes de la población durante una grave crisis. Corresponde entonces a los políticos buscar los mecanismos constitucionales que permitan superar este vacío de poder.

Tenemos experiencia en Chile que las instituciones pueden adecuar la Constitución a una nueva realidad, que tensiona su aplicación. En dictadura, los ministros del Tribunal Constitucional sostuvieron que el Tribunal Calificador de Elecciones debía constituirse antes del plebiscito de 1988 para que actuara en este importante evento y no después, como lo establecía expresamente la Carta Fundamental.

Hubo oposición a la iniciativa parlamentaria del retiro de 10% de las AFP, cuestionando su constitucionalidad y se esgrimieron visiones catastróficas de sus consecuencias si era aprobada. Pero ningún crítico aludió al difícil contexto nacional en que se planteó esta reforma, como para concitar el respaldo de parlamentarios de RN y la UDI.

Lucía Santa Cruz, directora de Banco Santander y del Instituto Libertad y Desarrollo, escribió en su columna regular en El Mercurio que “el 15 de julio (cuando la Cámara votó favorablemente en particular el proyecto) será recordado como un hito clave en el sostenido proceso de destrucción de la institucionalidad democrática y del sistema económico vigentes” (El Mercurio, 17/7/2020).

Jorge Correa Sutil no fue menos elocuente. “Si el 18 de octubre simboliza la crisis social, lo del miércoles pasado (cuando la Cámara aprobó la iniciativa) asoma como el hito que marca el comienzo de otra crisis: una institucional, y de proporciones…”. La Cámara, agregó el articulista, recurrió a “un resquicio” para instalar un “parlamentarismo de facto”, cuyo símbolo “debiera ser el hacha o si se quiere, ahora sí, la retroexcavadora. Ningún edificio, ninguna obra, surgirá de él” (El Mercurio, 11/7/2020).

En términos similares escribieron Enrique Navarro y Sebastián Soto, profesores de derecho constitucional en la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, respectivamente, al afirmar que se cometió una “elusión constitucional”, “esto es, defraudar las formas y el contenido consustancial de la Carta Fundamental” (El Mercurio, 13/7/2020).

Ignacio Walker rechazó la iniciativa y escribió que “la duda queda planteada si este es el anticipo del debate constitucional que viene; una forma de hacer política y de legislar sobre la base del resquicio y la improvisación” (El Mercurio, 11/7/2020).

La rigidez del presidencialismo
El problema político de fondo de la reforma constitucional es que puso de relieve, más que nunca, que las decisiones del Presidente Piñera estaban tensionado gravemente al sistema político, como ningún otro Mandatario democrático en nuestra historia en los últimos 100 años. Es un Presidente minoritario en el Congreso, pero que nunca se ha empeñado por negociar con la oposición, como si estuviera ciego a esta realidad constitucional.

Ignoró las causas del “estallido social” del 18 de octubre de 2019, lo que condujo a que se planteara la pregunta de si acaso podría terminar su mandato. Esa pregunta no fue despejada por la pausa de fin de año y el verano. Quienes entonces defendieron su continuidad en la Presidencia, lo hicieron considerando la incertidumbre que produciría su reemplazo. No previeron que se precipitaría un desafío aún más complejo como es la pandemia del COVID-19. Pero su desempeño no ha sido distinto. La pregunta no ha perdido actualidad.

Este es un punto central del presidencialismo: su rigidez. Esto fue resaltado por el profesor Juan Linz: consiste en la ausencia de un mecanismo para enfrentar una crisis política surgida de una muy mala gestión del Presidente, quien persiste en adoptar decisiones perjudiciales para el país y no considera la posibilidad de renunciar.

En el parlamentarismo, un primer ministro que tiene este desempeño renuncia o es apartado del cargo, sin drama. El problema es que el presidencialismo opta por la continuidad del Presidente, con un mandato fijo y exige que lo termine. Por ello, su remoción es muy difícil. La acusación constitucional es una vía legítima para sacar al Presidente, pero el mecanismo es de difícil aplicación, porque acentúa el conflicto político y agrava la polarización, como teme Linz.

Piñera tiene un estilo de gobierno perjudicial ante la crisis del país. Tarda en tomar decisiones porque evalúa los antecedentes utilizados por sus ministros, convencido que sabe más que ellos. La fotografía de su escritorio en La Moneda, colmado de numerosas y gruesas carpetas, publicada por El Mercurio hace algunas semanas, muestra a un jefe de Gobierno abrumado, que se inmiscuye en todos los asuntos de la administración.

Subestimó el peligro del coronavirus y sobreestimó la capacidad del Estado chileno para enfrentarlo (“estamos mejor que Italia”). Tempranamente –a fines de abril– se apresuró a anunciar la vuelta a la normalidad con el “retorno seguro”, decisión que llevó al aumento exponencial del número de contagiados y fallecidos, poniendo a Chile como el número uno en el mundo por millón de habitantes. Y él prosigue con el mismo estilo presidencial, sin conseguir superar la desconfianza de la población.

La misión del nuevo gabinete
El Presidente Piñera ha sufrido una importante derrota política, que disminuyó su poder y este se ha desplazado al Congreso. Ha hecho un nuevo cambio de gabinete, el quinto, como consecuencia de ese fracaso, incorporando a parlamentarios de RN y la UDI. Debe mostrar que es el comienzo de un cambio en su estilo de liderazgo. Se esperan señales claras de esto si aspira a terminar su mandato en marzo de 2022. Ello implica cambiar sus prioridades, concentrarse en sus funciones de jefe de Estado y dejar en un segundo plano la dirección del Gobierno, abriendo un amplio espacio de acción a sus ministros, confiando en sus habilidades políticas.

Los nuevos ministros debieran emplear a fondo el poder que tienen y ocuparlo para persuadirlo a modificar el estilo presidencial de Piñera. Sin cambios en el estilo de liderazgo del Presidente, la crisis política adquirirá considerable mayor gravedad y dañará al proceso constituyente, haciéndolo inviable. En ese escenario, que muy pocos desean, la renuncia del Presidente Piñera cobrará nuevamente actualidad, con mayor vigor que antes. El Presidente no puede estar por encima del país y de la Constitución.

El gabinete ministerial no debe ignorar la profundidad de la crisis y el drama humano que ella trajo consigo. En solo cuatro meses han muerto tres veces más personas por COVID-19 que los asesinados por la dictadura en 16 años y medio. Chile tiene el mismo número de contagiados que países que lo triplican en población. El Presidente desaprovechó las lecciones que dejó el manejo de la pandemia en países desarrollados. No puede ahora, con el desconfinamiento “paso a paso”, ignorar las enseñanzas que está arrojando la “segunda ola” de contagios en países desarrollados.

Al elegir rodearse en La Moneda por dos ministros partidarios del «Rechazo» a una nueva Constitución en el plebiscito y conferir más poder a la UDI, Piñera tiene, incluso más que antes, la obligación de garantizar plena igualdad de condiciones para los partidarios del «Apruebo». De otra manera, se encamina inevitablemente a que la abrumadora mayoría de los votantes en el plebiscito que se pronunciará por el Sí a una nueva Constitución el 25 de octubre, también lo haga como una forma de rechazo a su Gobierno. Sería su tercera derrota en un año. Demasiado para un régimen presidencial.

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