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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Notas

Piñera indulta a dos condenados por violaciones a los DD.HH. de Punta Peuco

agosto 1, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Desde la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos cuestionaron la decisión, argumentando que los beneficiados recién fueron encarcelados en 2017 y 2018, respectivamente.

El Ministerio de Justicia firmó, por orden del Presidente Sebastián Piñera, el indulto para dos condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, quienes cumplen presidio en el Penal de Punta Peuco.

Se trata de Raúl Rojas Nieto, de 84 años y condenado por la Caravana de la Muerte, y Víctor Mattig Guzmán, quien cumple una pena de 10 años por diversos delitos de secuestro.

Según declaró el abogado Raúl Meza, ambos beneficiados ya están en libertad, pero internados en el Hospital Militar y de la FACh, respectivamente.

“Es una señal muy potente la que entrega el Presidente Sebastian Piñera al conceder estos indultos particulares a reos de avanzada edad con enfermedades crónicas, dando paso a una justicia humanitaria y no a la venganza judicial. Esperamos que se concedan más indultos a reos ancianos que estén en una condición de enfermedad crónica y terminal”, afirmó Meza a T13.

Desde organizaciones de defensa de los derechos humanos cuestionaron este indulto, donde la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira, recalcó a radio Universidad de Chile que “hoy lamentamos profundamente este nuevo atentado hacia las víctimas y sus familiares al indultar a Rojas Nieto que está preso recién del 2017 y Victor Mattig que está preso desde el 2018 y sin embargo, pasando a llevar los convenios y tratados internacionales, Sebastián Piñera los indultó”.

“Eso va contra de todos los principios de la lucha que han dado los familiares de víctimas para que haya verdad y justicia y aquí, aprovechándose de la crisis sanitaria de forma cobarde y oculta, el Presidente indulta a estos dos criminales”, sentenció.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Chile, DD.HH., Derechos Humanos, indulto presidencial

CUT pide prohibir despidos en empresas acogidas a la Ley de Protección del Empleo

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Tras las nuevas cifras de desempleo, Bárbara Figueroa aseguró que «la situación en la que estamos no es producto de la pandemia, sino de malas decisiones del Gobierno».

En el Ejecutivo apuntan a mejorar el Seguro de Cesantía, mientras que en el turismo piden medidas urgentes para «rescatar» al sector.

«Más que seguir entregando recursos a las empresas, se requiere impedir que se sigan produciendo despidos», planteó Figueroa, presidenta de la CUT.

Diversas reacciones surgieron tras las nuevas e históricas cifras de desempleo en Chile, marcadas por los efectos de la crisis por la pandemia, y desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) responsabilizaron a las «malas decisiones» del Gobierno por la negativa estadística.

El Instituto Nacional de Estadísticas informó este viernes que el desempleo alcanzó a un 12,2 por ciento entre abril y junio, elevando la cantidad de cesantes en el país a 996.910 personas; es la tasa más alta desde 2010 y, si se analiza por sí sola, es la peor desde 1986.

La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, aseguró que «la situación en la que estamos no es producto de la pandemia, es producto de malas decisiones que tomó el Gobierno».

En ese sentido, sostuvo que «no se puede pretender que sean los trabajadores y trabajadoras los que una vez más tengamos que ceder a nuestras condiciones laborales con tal de garantizar la empleabilidad».

Por ello, planteó que «hoy lo que se requiere, más que seguir entregando recursos a las empresas, es impedir que se sigan produciendo despidos; que las empresas que han optado por la suspensión del contrato» mediante la Ley de Protección del Empleo; la idea es que «se establezcan mecanismos para impedir que luego despidan igual a los trabajadores».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Bárbara Figueroa, Central Unitaria de Trabajadores, cesantía, CUT, Movilizaciones, Nolberto Díaz

Emilia Nuyado (PS) emplazó al ministro del Interior por visita a la Región de La Araucanía

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

La diputada mapuche Emilia Nuyado (PS) emplazó al ministro del Interior, Víctor Pérez, a que durante su visita a La Araucanía “vaya a escuchar a las comunidades afectadas por la represión policial”.

A juicio de la parlamentaria, “hasta el momento el gobierno ha continuado e incluso aumentado las medidas represivas contra nuestra comunidades, por eso el llamado es que de una vez por todas entiendan que no van a resolver las demandas territoriales con armas, carabineros o militares”.

“Si el gobierno solo se reúne con los latifundista, es un claro indicio que continuarán con su política represiva hacia el Pueblo Mapuche y eso no es aceptable bajo ninguna circunstancia. No queremos más mapuche muertos por el Estado”, agregó Nuyado.

Sobre este mismo punto, la legisladora sostuvo que “aquí la primera señal es que se escuche a las voceras del Machi Celestino Cordova, voceros y pu Lonko de Angol, que llevan 89 días de huelga de hambre esperando dialogar con el Gobierno. Pero además debe dar una señal concreta de que se va respetar el convenio 169 de la OIT y comenzar un proceso del restitución de tierras a nuestro pueblo”.

“Hace años existen demandas claras y pasan por la devolución de nuestras tierras y ninguna autoridad se ha querido hacer cargo de esto”, concluyó la diputada mapuche.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Bancada PS, conflicto mapuche, Diputada, Emilia Nuyado, Partido Socialista, PS, Región de La Araucanía

Camila Avilés, vicepresidenta de la Mujer DC En La Fontana: «Los hombres deben dejar de abortar la paternidad. No hablamos solo de plata, sino que de niños, niñas y jóvenes con necesidades»

julio 31, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

Legisladoras de oposición y del oficialismo, encabezadas por la senadora del Partido Socialista Isabel Allende (PS), ingresaron ayer un proyecto de reforma constitucional para que las familias a las que se les adeuda el pago de pensión alimenticia puedan solicitar el retiro extraordinario de los fondos de jubilación de los deudores, aunque ellos no soliciten el beneficio estipulado para hacer frente a la crisis económica.

Además de Allende, la moción fue respaldada por las senadoras Adriana Muñoz (PPD), Yasna Provoste (DC), Ximena Órdenes (Ind.) y Carmen Gloría Aravena (Ind. ex Evópoli).

“La opción de retiro del 10% de los fondos de las pensiones de las AFP ha significado que se han incrementado a casi 35.000 solicitudes para liquidar las deudas por alimentos, en los primeros días después que se aprobara el retiro del 10% de los fondos. Ello da cuenta de la alta tasa de incumplimiento en las pensiones alimentarias”, señaló Allende. El 84% de las pensiones se encuentran impagas.

Al respecto, consultamos su parecer En La Fontana a la vicepresidenta de la Mujer DC, Camila Avilés, quien se mostró preocupada por la situación de miles de mujeres que no reciben pago alguno por parte de padres de sus hijos.

«Este año el 84% de las personas que deberían haber pagado pensión de alimentos no lo hizo. Eso, equivale a más de $180 mil millones impagos y ahí la que cubre es la mujer que se queda con los hijos e hijas», dijo Avilés.

Acerca de lo anterior, añadió: «Con la medida de retención del 10% de fondos AFP de deudores de pensiones alimenticias se está haciendo un poco de justicia ante la desprotección. Los hombres deben dejar de abortar la paternidad. Aquí no hablamos solo de plata, hablamos de personas, niños, niñas jóvenes con necesidades, personas que amamos pero que no comen amor, no se visten de amor, no pagan sus estudios con amor».

Finalmente, valoró el proyecto de Ley presentado por senadoras de oposición. «Este tipo de políticas son las que se deben implementar. Acciones que entreguen esperanza ante la injusticia… Y desde la política es que debemos terminar con ese maltrato, y no solo sancionar estas conductas de abandono, si no que garantizar que llegue la pensión en tiempo y forma para que las madres puedan estar con sus hijos y sus hijas con un mínimo de tranquilidad», sentenció. //ELF

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Camila Avilés, DC, Democracia Cristiana, No más AFP, PDC, Pensión alimenticia, retiro del 10%, Vicepresidencia Mujer DC

Carta de Huenchumilla a la DC: «Creemos en una economía social y ecológica de mercado basada en una sociedad solidaria y colaborativa»

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos carta del senador por La Araucanía, Francisco Huenchunilla (DC), dirigida a sus camaradas de la Democracia Cristiana, en el marco de la celebración de los 63 años de existencia del partido, que se fundó el 28 de julio de 1957.

«Carta a mis camaradas de la Democracia Cristiana

Estimados camaradas:

Al cumplirse un nuevo aniversario de la fundación de nuestro partido, he querido dirigirme a Uds. para compartir algunas reflexiones y propuestas sobre el presente y el futuro.

La Democracia Cristiana ha sido uno de los partidos más grandes en la historia política del país. Después de transitar por el desierto a partir de la semilla de 1935, vivió su época de esplendor durante los años que van desde la década de los 50 hasta los 2000. La década de los 50 fue testigo del inicio de un crecimiento sostenido, a partir de su fundación el año 1957, y la primera y carismática candidatura presidencial de Eduardo Frei Montalva que lo transformó en un actor clave en la política nacional.

La década de los 60 lo llevó a ser el partido más grande de Chile, alcanzando la presidencia de la República ejerciendo un gobierno que transformó las estructuras sociales, con una profunda penetración en todos los sectores del país y con un amplio respaldo electoral. Se convirtió en factor clave de la política nacional. Esto significó que fue un actor determinante de los sucesos políticos que remecieron al país en el gobierno de la unidad popular y la dictadura que lo derrocó, y que culminó encabezando los dos primeros gobiernos democráticos desde 1990 hasta el 2000. Cincuenta años de primera línea.

De ahí vino un periodo de sostenido −con altibajos−, deterioro electoral que culminó el año 2017 con un porcentaje del 9,95% en la elección de diputados y un 5.88% en la solitaria elección presidencial.
Hoy, un rumor soterrado recorre, hace un tiempo, de norte a sur, a la pluriclasista y comprometida militancia democratacristiana, preguntándose cuál será el destino del partido, asumiendo con muchas interrogantes, que los tiempos mejores pasaron y que ahora estamos en tiempos inciertos.

¿Será que el paso de los años en que se colocó la primera semilla −85 años exactamente, o 63, como Uds. quieran−, produjo el natural deterioro que conlleva la adultez y la consiguiente vejez, o será que el mundo cambió tanto que no supimos, o no pudimos adaptarnos a los nuevos escenarios abiertos en las sociedades humanas del siglo 21?
¿Nos quedamos atrás en nuestra organización y en la forma de resolver y tomar decisiones entre nosotros, y no supimos adaptar nuestro ideario a los nuevos tiempos?

Probablemente, la respuesta es que es eso, y seguramente algo más.
¿Es posible revertir este proceso, a lo menos en parte, y tomar un nuevo aire para evitar el colapso total?
A mi juicio, de mantenerse las actuales circunstancias organizativas, de democracia interna debilitada o solo formal, y sin un relato claro de lo que somos y lo que proponemos (con una visión de sociedad colaborativa, ajena al individualismo); con un relacionamiento errático en las relaciones con el resto de la oposición, y una estrategia equívoca con la derecha y su gobierno, será muy difícil enfrentar los próximos eventos electorales y, en definitiva, el futuro del partido. Se requiere un cambio.

En esa dirección, vengo en proponer una minuta con algunas decisiones que, a mi juicio, habría que tomar en las actuales circunstancias, con el objeto de que, restableciendo la unidad, reposicionemos al partido, con un relato y una identidad que nos permita volver a reconcursar ante el país con la credibilidad necesaria para tener un nuevo aire en la política nacional.

I. Reorganización en la dirección del partido

Con ello me refiero a cómo, a partir de la situación en que hoy nos encontramos , toda vez que la actual dirección se encuentra con su plazo de vigencia vencido, pudiera la DC salir fortalecida en su unidad, y en su eficiencia y eficacia para enfrentar los desafíos del 2020 y del 2021. Por lo tanto no es echar a nadie, sino una solución política para superar los déficits y diferencias internas, pero, al mismo tiempo, se tenga claro que una permanencia de facto en la dirección partidaria solo ahonda nuestras distancias y plantea a la larga un problema de legitimidad en su representatividad.

Una forma de concretar este planteamiento es que, a partir de la situación descrita, su pueda conformar una Mesa de Unidad que integre y represente a los distintos sectores, de tal manera que todos nos sintamos reflejados y contestes en sus decisiones, formando parte de un colectivo que tiene propósitos comunes, superando las desconfianzas presentes basadas en que las motivaciones de algunos tienden más bien a un proceso de acumulación de poder interno partidario, desmejorando la democracia interna, que a una conducción con sentido estratégico.

Creo que, pretender resolver nuestras diferencias mediante elecciones podrá ser un acto formalmente válido, pero sustantivamente dejará intactas nuestras discrepancias. En esas elecciones podrá ganar cualquiera, aunque lo más probable es que, una vez más, triunfe aquel que tiene un mayor control interno y no la tesis más adecuada y conveniente para salir del pozo en que nos encontramos.

Porque la realidad, que parece que algunos no quieren ver, es que nuestro partido se encuentra en una situación límite. Mi proposición entonces es clara y directa: sentarse a la mesa los distintos sectores y tomar la decisión de salvar al partido y conformar una dirección de unidad cuyo objetivo sea sacar a la DC de la situación en que se encuentra y dar un salto adelante.

Una elección en estas circunstancias, esconde los problemas debajo de la alfombra. Si alguien cree que estoy exagerando, bueno: simplemente le recuerdo que estamos en el 5.88% y si ahora replica que soy muy pesimista, le concedo el punto, y acepto que estamos en el 9,95% (que no me da para revertir mi pesimismo); (¿cómo estaremos el 2021? Pronóstico reservado).

Por ello digo, que insistir en la actual conducción, sin acuerdos internos, nos conducirá a una derrota segura, deteriorando, aún más, el “animus societatis” que ha corrido en paralelo al lento, pero sostenido declive electoral.
Creo que la actual organización centralista del partido atenta en contra de todos los procesos descentralizadores que vive Chile y el mundo donde, por una parte, tenemos un discurso público a favor de la descentralización y hablamos de la elección de los Gobernadores, de los municipios y de otorgarles mayores atribuciones, y al interior del partido, toda decisión pasa por una aduana final cuya operatoria todos conocemos. Por ello hablo, que eso debilita la democracia interna y afecta nuestro ánimo societario.

Por ello propongo que se inicie un proceso de descentralización, y para eso, creo que es necesario incorporar a un nuevo actor en la estructura de la toma de decisiones, creando el Consejo de Presidentes Regionales, para que trabaje ejecutivamente con la Mesa Nacional, considerando que el 2021 entrarán en escena los Gobernadores Regionales elegidos por voto directo que se constituirán en potentes y nuevos actores, legitimados por la soberanía popular, sin perjuicio de las atribuciones políticas del Consejo Nacional.

De esta manera, iniciamos un proceso paralelo e inevitable, que tendrá el Estado (y que de todas maneras quedará plasmado en la nueva Constitución) de ser democrático y descentralizado, entre otros atributos; y con visión de futuro, modernizamos al partido.

II. Un partido de oposición

La estrategia seguida por el partido en estos dos últimos años se presenta como equívoca; es decir, que su conducta puede entenderse o interpretarse de diversas maneras, lo que significó que la opinión pública no logró formarse un perfil claro o una identidad nítida de lo que somos como partido político en el Chile de hoy. La manera como nos relacionamos, sobre todo antes del estallido social del 18 de octubre, con el gobierno derechista de Sebastián Piñera, nos dejó lamentablemente con ese lastre de ser un actor de bisagra acomodaticia, sin que quedara claro qué era lo que realmente buscábamos o pretendíamos. Un partido que simplemente se acomoda al poder sin ideas estratégicas de lo que queremos para el país, pierde credibilidad ante la gente.

Por eso creo que se hace necesario que, junto con el cumplimiento de lo propuesto en el número 1°, seamos claros ante el país, que en este nuevo ciclo somos definitivamente un partido de oposición al gobierno de derecha de Sebastián Piñera.

Ser un partido de oposición significa que no compartimos la ideología central individualista que lo anima, ni su proyección estratégica para el país; por ello estamos en la vereda del frente. Lo cual no significa “negar la sal y el agua” como vieja práctica ciega e inconducente. Significa siempre dialogar desde lo que somos y estar abiertos a escuchar; y ello procesarlo en las instancias formales, unitariamente, de buena fe, buscando compatibilizar lo que somos y pensamos con los requerimientos concretos que el país necesita.

Y así, nos presentamos frente al país como un partido serio, unidos el mundo parlamentario con las instancias partidarias formales y “remando todos para un mismo lado”.

III. Un partido de convergencia que busca la unidad y descarta la soledad

Sólo en el gobierno del Presidente Frei Montalva estuvimos en el camino propio, por el escenario político que Chile y el mundo vivía. Nuestra historia general es que hemos tenido convergencia con los sectores de centro izquierda, formando incluso coaliciones de gobierno como fue el periodo post dictadura. Históricamente somos un partido que apuesta por los cambios que viven las sociedades por razones sociales, económicas, tecnológicas y culturales; no somos, en consecuencia, un partido conservador que se queda pegado en el pasado, rumiando las tradiciones. Por ello decimos que somos un partido de vanguardia, o sea que avanza con los tiempos y encabeza los cambios. Por esa razón los partidos aspiran a conducir el Estado: para encabezar los nuevos tiempos y los cambios consecuentes para el bien de la comunidad.

Pero, la porfiada realidad nos baja a tierra, y solo ahí nos damos cuenta que la soledad fue una mala decisión. A veces la soledad es una buena compañera, como en 1958; pero para eso, no hay que equivocarse en el momento y en las circunstancias. El 2017 nos equivocamos.

Por ello, nuestros socios naturales son los partidos del arco de la centroizquierda. El qué, cómo, cuándo y con quién forma parte del difícil arte de la política, que un partido unido con claridad estratégica sabrá sortear con habilidad e inteligencia.

Cada partido tiene su identidad, basada en su historia y en sus ideas; por lo tanto, somos diferentes, pero eso, lejos de ser una dificultad puede ser una ventaja, si con ello ampliamos el arco de nuestra representación social.

Lo importante es que tengamos un basamento común y que, no obstante nuestras características propias, logremos tener un mínimo común denominador, que nos permita tener un proyecto histórico que responda a los requerimientos y necesidades de la sociedad en la hora presente.

También, que tengamos una plataforma estratégica y táctica construida con lealtad, que sea creíble para las chilenas y chilenos, y que nos otorgue el respaldo para acceder a la conducción del estado; una coalición de vanguardia progresista, que encabeza los cambios que toda sociedad va experimentando por la dinámica de la ciencia, la tecnología, lo social, lo económico y lo cultural.

Un partido en solitario, nos reducirá a la intrascendencia y a la tentación dirimente, pariente mediato del comercio detallista, sin sentido estratégico y sin visión de país, llevando a nuestros padres fundadores a darse vuelta en el descanso eterno en que se encuentran.

Hoy día están dadas todas las condiciones para recuperar la conducción del Estado porque la derecha, en la situación crítica que vive y ha vivido el país, se desnudó completamente, quedando al descubierto sus verdaderos intereses prioritarios: el dinero, los negocios, el mercado y los grupos económicos. Nosotros decimos, primero la gente. Por ello, tenemos una tremenda responsabilidad en la tarea de un proceso de doble faz: una rearticulación interna primero, logrando una potente unidad, y después la rearticulación del resto de la oposición, para enfrentar juntos los procesos del 2020 y 2021.

IV. Una adecuada lectura de la crisis social y sanitaria

Para poder avanzar y reposicionarnos, no debemos equivocarnos en la interpretación de lo que hubo y hay detrás del estallido social del 18 de octubre, y de la crisis sanitaria mundial que nos aqueja como generación.
Éste es un fenómeno social latente, que un partido que pretende ser de vanguardia, debe procesar adecuadamente para no equivocarse en los pasos a seguir.

Es evidente que el estallido social fue la culminación de un malestar soterrado que por años se incubó en nuestro país por el modelo de sociedad que habíamos construido; donde, tras el acceso masivo a bienes de consumo y un aparente bienestar, había profundas desigualdades, abusos, gente sobreendeudada, viejos al garete y servicios sociales clasistas, como la salud, la educación y la vivienda.

La crisis sanitaria mundial vino a desnudar completamente el tipo de estado que se había construido bajo la lógica del neoliberalismo individualista, donde queda claro que en este cuadro nadie se salva en solitario; solo una sociedad comunitaria y de cooperación puede salvar a la humanidad de este enemigo invisible que muchos gurúes de la escritura daban por superado.

Por eso afirmaban que la guerra, el hambre y la peste habían quedado en el pasado. Dramáticamente nos dimos cuenta que nuestra soberbia y vanidad nos había jugado una mala pasada. Pero al mismo tiempo, nos damos cuenta que la ciencia y la tecnología tendrán un lugar de privilegio en el nuevo mundo que vendrá.
¿Tendremos que redefinir el rol del Estado? Así será. Habrá que construir una nueva estructura para los derechos sociales, para el medio ambiente y la naturaleza, y una sociedad basada en la colaboración, para caminar hacia una nueva economía circular 4.0.

Mi punto, es que el partido debe estudiar con atención este nuevo escenario, para tomar adecuadas decisiones políticas para el Chile que asoma, cuando volvamos a la “normalidad”; y sepamos si ese estallido social sigue latente o se torna nuevamente manifiesto. En esto no podemos equivocarnos.

V. El plebiscito y el cambio constitucional

El estallido social provocó un hecho inédito en la historia de Chile: por primera vez, todos los sectores políticos estuvieron de acuerdo en que nos diéramos una nueva Constitución; pero que esta vez, contrariando el pasado, fuera hecha mediante el ejercicio de la soberanía popular. Este es un hecho de la máxima importancia, que representa al mismo tiempo todo un desafío para todos los partidos políticos puesto  que, colocados en la parte alta del desprestigio y en la parte baja del respaldo popular, se verán enfrentados a la posibilidad cierta de que una participación masiva de electores pudiera dejarlos, eventualmente, de tener un proceso, como todos esperamos, que culmine en una Convención Constituyente, con una representación diferente y a la baja de la que actualmente tienen.

Por ello, el partido debe prepararse con tiempo para ese evento, buscando con una mente abierta y tolerante a los hombres y mujeres que presentaremos para ser constituyentes, y teniendo clara cuál será nuestra portada de presentación con un relato que nos identifique como un partido que marcha con los cambios, y que aspira a conducirlos.

Junto con ello, el partido debería declararse en estado de “constituyente”, para lo cual cuenta con un sólido grupo de camaradas expertos en materias constitucionales, y colocarnos en situación de entrar sustantivamente al estudio de cuáles serán nuestras propuestas, que levantaremos para estas nuevas reglas del juego que el país se dará mediante el ejercicio de la soberanía popular. Ello será nuestro relato constitucional.
No nos equivoquemos, la improvisación nos llevará a una derrota segura.

VI. El país que queremos

En el mundo tenemos distintos modelos de capitalismo. No es lo mismo EEUU que los países escandinavos, o Alemania, o algunos países asiáticos, o China. Chile es el país del capitalismo más extremo, con versión neoliberal.
Esto significa que el individualismo es el motor de su ideología. Como dijo alguna vez la Sra. Thatcher, “la sociedad no existe, sólo existen los individuos y sus familias”. Por ello, todo se privatiza y se transa en el mercado; todo es mercadería o bien de consumo y la elección de los individuos (los consumidores) es por el sistema de precios. ¿Le suena?

Por eso, en dictadura se privatizó la salud, la educación, la previsión, el agua básicamente; o sea, se privatizaron bienes sociales indispensables y necesarios para todos; los grupos económicos hicieron buenos negocios para ellos, y Chile se transformó en uno de los países más desiguales del planeta. El país prosperó y los frutos de ese esfuerzo se concentraron en unos pocos, a costa de crear una sociedad de mercado y del lucro, donde todo vale y por todo hay que pagar.

Como ya lo dije, tras el masivo acceso al consumo se produjo un aparente y seductor mayor bienestar, pero en forma soterrada se incubaba una sociedad abusiva, desigual, mucha rabia acumulada que finalmente explotó el 18 de octubre, con consecuencias todavía en proceso de manifestación definitiva, y sobre lo cual tenemos la obligación de hacer una lectura adecuada y correcta.

Yo estoy convencido que el país necesita cambiar su modelo de desarrollo. Ese es el desafío que tenemos por delante.
No soy de los que reniegan de lo que hicimos como Concertación. Encabezamos la transición y sacamos al país de la dictadura; redujimos ostensiblemente la pobreza y supimos la verdad de las violaciones de los derechos humanos. Manejamos responsablemente la economía y el país creció. Pero construimos un país desigual con las carencias que ya he señalado, y consciente o inconscientemente (cada cual asumirá sus responsabilidades), por acción o por omisión, caímos en los amarres constitucionales de la dictadura, que obligaba a una negociación que en definitiva consolidó el modelo neoliberal, y que definitivamente explotó el 18 de octubre.

Nosotros no queremos echar la estantería abajo o tirar el mantel. Creemos en la democracia como sistema de convivencia entre los seres humanos y como un sistema para tomar nuestras decisiones que nos afectan y que son obligatorias para todos; pero no somos partidarios de una economía de mercado a secas, donde el bolsillo de cada cual, sea la vara con que nos medimos y que degenera en una sociedad desigual, injusta, individualista como la que hemos construido en estos últimos cuarenta años, y que nos tiene profundamente divididos a los chilenos, sumidos en una crisis de la que no sabemos cuál será su desarrollo y su devenir.

Creemos en una economía social y ecológica de mercado basada en una sociedad solidaria y colaborativa, donde las personas sean tratadas como tales y aspiran a vivir con dignidad; a desarrollar políticas industriales que nos saquen del mero extractivismo; creemos en la igualdad de los seres humanos en origen y en destino; creemos que en Chile hay que hacer cambios profundos en aquellos bienes que no son mercaderías sino personales como la salud, la educación, la seguridad social y la previsión, la vivienda, el urbanismo, los espacios públicos y el transporte.

Tenemos que reencontrarnos con la naturaleza y el cambio climático, las energías limpias, el desarrollo sustentable, las aguas y los bosques, construyendo “un espacio seguro y justo para la humanidad”. Modernizar nuestro Estado, haciéndolo más democrático, participativo, descentralizado y multicultural.
Tenemos que caminar con el desarrollo de la humanidad, estando atentos a los cambios científicos y tecnológicos, especialmente a la inteligencia artificial y cuarta revolución industrial, abiertos a los cambios culturales.

Estimados camaradas: termino esta carta con dos breves reflexiones, una de principios y otra estratégica:
No existe la Política separada de la Ética. Ésta, para nosotros, basada en el cristianismo, nos ilumina para distinguir claramente aquello que es de lo que debe ser, para que, con nuestra libertad y creatividad, encontremos la forma correcta de vivir con nuestros semejantes, construyendo una sociedad justa y solidaria.

Y lo segundo, tal vez debamos buscar un paradigma en nuestras propuestas estratégicas, en este mundo globalizado e interdependiente; y estudiar con mayor detenimiento lo que han construido nuestros camaradas de Alemania, con todas las diferencias históricas, culturales y políticas que tenemos, pero siempre hay una matriz y una forma de gestionar la política y el estado, que nos podrían ayudar, sobre todo en este nuevo mundo que se avizora, tras la crisis mundial.

En unidad, creo que es posible que tengamos una nueva oportunidad.

Les saluda con todo afecto,

Atte.,

Francisco Huenchumilla Jaramillo Senador

Julio del 2020

*Ver carta📎:

Senador Francisco Huenchumilla – Carta a mis camaradas de la DC

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: 63 años DC, carta, celebración, congresista, DC, Democracia Cristiana, Francisco Huenchumilla, legislador, misiva, parlamentario, PDC, Senador, Senadores DC

Juan Manuel Sepúlveda, asesor del Frente de Trabajadores DC: «En coyuntura de tensión social y falta de confianza en las instituciones es importante fortalecer mecanismos de dialogo social»

julio 31, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con Juan Manuel Sepúlveda, demócrata cristiano desde su juventud, dirigente sindical metalúrgico, quien además compartió parte de su vida con Andrés Aylwin, durante la dictadura y luego en los gobiernos de la Concertación.

El 13 de enero de 1978 los tomaron detenidos y los enviaron al norte junto a otros democrátacristianos: fuer una víctima de la dictuadura represiva de Pinochet.

Hoy por hoy, asesora al Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (FTDC). Justamente, para conocer su opinión sobre materias laborales respeto de la contingencia actual habló en profundidad con nuestro medio.

¿Cuál es su evaluación de la ministra del trabajo?

-Creo que la actual Ministra del Trabajo, Sra. María José Zaldívar, ha actuado en conformidad con lo que representa, ha cumplido su papel de garante de un sistema individualista, por lo tanto poco solidario, donde predomina el capital ante el trabajo, que restringe el ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva. Donde se mantiene una legislación laboral influenciada por una visión económica y política heredada del plan laboral de la dictadura. No deja de ser preocupante que, luego de transcurridos 40 años desde su implementación a través de la dictación del DL No. 2.758, no se hayan podido aprobar las modificaciones que atentan contra la libertad sindical y la negociación colectiva que se opone tan directamente a las normas y principios de la OIT sobre la materia. Pero esto no es solo responsabilidad de la actual Ministra del Trabajo, sino que hay una corresponsabilidad compartida de las anteriores ministras y ministros del trabajo. Ahora la situación creo que se tornará más compleja con el nuevo gabinete.

-¿Cuáles son los desafíos laborales del próximo tiempo?

Aquí me detendré un poco más porque son varios y fundamentales, hay grandes desafíos para enfrentar los cambios que nos demanda el futuro del trabajo.

El primero de los primeros, voluntad y disposición amplia de los líderes sindicales para iniciar un proceso de dialogo intersindical y conducir a la redefinición del sindicalismo a fin de transformarlo en un actor de desarrollo y de profundización de la democracia. El objetivo es obvio, enfrentar un proceso conjunto de reposicionamiento del actor sindical en la sociedad civil, con fuerza de interlocución frente a los gobiernos y el empresariado, rescatando sus nuevas potencialidades para socializarlas y hacerlas parte integrante de una nueva conciencia de actor nacional. Esto significa promover la unidad de acción y programática como producto de una discusión profunda, pero con tolerancia y respeto, de cada tema y coyuntura que afecte los intereses de los trabajadores y trabajadoras. Fortaleciendo la organización sindical en su base, orientando la lucha social por la defensa de los derechos y principios fundamentales del trabajo.

Otro es el que le acabo de mencionar, la derogación del DL No. 2758, para generar un nuevo Código del Trabajo que promueva y garantice efectivamente, a todos los trabajadores, el ejercicio pleno de los derechos y principios fundamentales del trabajo, especialmente el de la libertad sindical, el derecho a negociar colectivamente y el derecho de huelga.

Una Constitución democrática que se funde en el valor del trabajo, y los derechos economicos y sociales. La vivienda, la salud, la educación, el sistema de justicia, el régimen de seguridad social y la protección de los más desvalidos, son desafíos pendientes de urgente realización, junto con los derechos humanos de segunda y tercera generación. Bregar por una sociedad de derechos y garantías explícitas en los campos de la protección social, la educación, la justicia y la salud, tengan un estatus reconocido e indiscutible dentro del Estado como promotor del Bien Común, en que estos alcancen una real jerarquía en nuestro ordenamiento institucional. Para que los valores de cooperación y solidaridad se impongan sobre los antivalores que sustentan el individualismo, el consumismo, el enriquecimiento y la mera satisfacción hedonista como motores del desarrollo.

Promover el tripartismo entre el Gobierno, las organizaciones de trabajadores y de empresarios, para impulsar un proceso de dialogo social que conduzca a un nuevo acuerdo social entendido como la articulación democrática de los diferentes intereses presentes en nuestra sociedad. Ello supone, después del radical viraje impuesto por las políticas aplicadas durante las ultimas décadas, una reconstrucción del Estado y una resocialización de la vida nacional. Esta construcción de un nuevo Estado para todos los ciudadanos no puede basarse sino en un nuevo acuerdo social, el mismo que no puede ser construido sino a través del dialogo social. Es en este sentido que el dialogo social alcanza su verdadera dimensión como vía y como método para el procesamiento de los diferentes intereses sociales para alcanzar consensos básicos sobre como construir ese Estado que demandan los ciudadanos. Aun a riesgo de parecer extremo, no habrá Estado al servicio de todos los ciudadanos sino se establece un nuevo acuerdo social. Y no habrá un nuevo acuerdo, y por tanto un nuevo Estado y una nueva sociedad, sino es fruto del dialogo social, dialogo que no será posible sin la activa participación en el mismo de los trabajadores y trabajadoras a través de sus organizaciones sindicales.

Cambio del sistema económico imperante en Chile porque ha favorecido la concentración del poder económico, el monopolio y los acuerdos transversales de empresas, con lo que se ha afectado la transparencia del mercado y ha dejado entregado a esas voluntades la distribución de los beneficios del trabajo y del capital. Una de las formas más duras del capitalismo tomó forma en Chile, tras una campaña sostenida por décadas en contra del papel del Estado en los procesos económicos. La distribución inequitativa del ingreso nacional, la tributación inadecuada, la falta de incentivos reales a la pequeña y mediana empresa, son algunos de los aspectos que han deteriorado el nivel de vida de la clases medias y de los trabajadores. El valor del trabajo como generador de riqueza y conceptos tales como la justicia, la equidad y la solidaridad, han pasado a segundos y terceros planos, sustituidos por la competitividad y la eficacia de los rendimientos macro económicos y de las grandes empresas. Si las políticas energéticas, agrícolas, mineras, industriales, por nombrar las más relevantes, continúan al margen del rol social de la empresa y del Estado mismo, solo apegadas a los criterios de mercado, entonces los beneficios efectivos seguirán orientados hacia quienes hoy controlan la riqueza, pagan bajas remuneraciones y mantienen bajos niveles de ingreso en los sectores medios y bajos.

Comprometerse e involucrarse en la discusión de demandas que han emergido en la sociedad del siglo XXI y que están siendo expresadas como malestar social sin hallar solución. La demanda de los pueblos originarios por el reconocimiento de su cultura y tradiciones, debe dejar de ser tratada como si fueran acciones terroristas, desplegadas en contra del Estado y de la sociedad chilena. El Convenio 169 de la OIT y ratificado por Chile, debe ser aplicado rigurosamente.

La demanda de protección del medio ambiente entraña un compromiso con la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la economía del cambio climático debe ser abordada desde la solidaridad entre las generaciones actuales y las futuras. La mirada de Chile como un pueblo en desarrollo inmerso en América Latina, exige la formulación de políticas de largo plazo que armonicen con el desarrollo integral y equitativo de la sociedad. La familia, considerada como base de la sociedad, es una institución que experimenta cambios en el mundo actual y no puede soslayarse con meras consignas. Sus distintos tipos de conformación deben ser reconocidos en la ley y validados en la conducta de los chilenos.

La cultura entendida no solo como los valores que imperan en la sociedad, sino como el conjunto de los bienes que una sociedad genera desde si misma y que la reflejan en su ser mas intimo, no puede ser patrimonio de minorías. El acceso a los bienes culturales, el desarrollo del pensamiento propio y de la creatividad, la expresión del ser de las personas en sus variadas expresiones, tales como las formas diversas de arte, el pluralismo en los medios de comunicación y el sentido compartido de la historia, son parte clave del desarrollo pleno de una sociedad. La educación, no es solo un asunto de asignación de recursos económicos, sino que determina las posibilidades reales de crecimiento de las personas, de las comunidades y de la sociedad en su conjunto.

-¿La situación laboral en tiempos de pandemia como se enfrenta la gran cesantía?

Creo que el dialogo social tripartito entre el gobierno y las organizaciones de trabajadores y empleadores es un instrumento fundamental para elaborar y aplicar medidas reparadoras sostenibles, a nivel de las distintas regiones y a nivel nacional. Ello requiere organizaciones de interlocutores sociales sólidas, independientes y democráticas. El fomento de la confianza por medio del dialogo es fundamental para que las medidas políticas resulten eficaces. En una coyuntura de mayor tensión social y de falta de confianza en las instituciones, es especialmente importante fortalecer los mecanismos de dialogo social y la confianza en los mismos, a fin de sentar unas bases sólidas que propicien una estrecha colaboración entre empleadores, trabajadores y gobierno. El diálogo social a nivel empresarial es también primordial.

Creo también que las Normas internacionales del trabajo proporcionan una base sólida para actuar a nivel político, habida cuenta de la función primordial que desempeña el trabajo decente para propiciar una recuperación sostenida y equitativa. Debe haber una respuesta a nivel político que haga hincapié en dos objetivos a corto plazo: la protección de la salud y el apoyo económico, tanto con respecto a la demanda como a la oferta.

-¿Cómo aprecia la actual situación del frente de trabajadores del PDC y qué desafíos tiene por delante?

He sido testigo de los esfuerzos y penurias de la actual directiva del FTDC para revertir la actual situación por la que están atravesando y que se torna aún más compleja hoy día. Sin recursos, sin el apoyo institucional del PDC han logrado llevar adelante un ciclo de encuentros con los trabajadores invitando a destacadas personalidades para producir un dialogo alrededor de temas de común interés. Públicamente han establecido posiciones frente a los diferentes temas nacionales. Han intervenido ante los parlamentarios DC para obtener el apoyo a las demandas de los trabajadores, aunque la mayoría de las veces sin éxito. Han presentado denuncias en los organismos internacionales por las violaciones a los derechos fundamentales. Han sido uno de los precursores y sostenedores de la Coordinadora de los Frentes Sindicales de los Partidos de Oposición.

Sin embargo, es un hecho, ampliamente constatado que el FTDC ha venido perdiendo peso como actor dentro del PDC, la composición de los últimos Consejos Nacionales así lo demuestran. Se asiste un debilitamiento institucional o incluso desinstitucionalización del Frente, no se le respeta como institución dentro del partido, no son escuchados ni considerados. Podría ser también por el hecho de que el propio movimiento sindical ha perdido peso dentro del sistema de relaciones laborales del país. Sin duda que la crisis generalizada ha golpeado fuertemente al FTDC. Es inquietante su actual situación, cada vez son menos los trabajadores y dirigentes sindicales que militan en el PDC, no alcanzan al 2% del total de dirigentes sindicales del país. Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que los trabajadores/as y sus organizaciones no son parte sustantiva de la actual política del partido. Estas falencias inciden en las dificultades de incorporación de nuevos cuadros de dirigentes, así como en su reemplazo. Un partido de y para los y las trabajadoras se está quedando sin sus trabajadores y trabajadoras.

Confío en los actuales dirigentes sindicales DC que a través de su convicción, perseverancia, compromiso y voluntad lograran que el FTDC al menos recupere el sitial que ocupaba en el partido hace algunas décadas atrás, con liderazgos respetados y representativos. Un FTDC poderoso, que concentre las labores de capacitación, de difusión, de diagnósticos, de recepción de sugerencias y demandas. Una gran instancia que elabore propuestas, que interactúe, a través de los dirigentes sindicales demócratas cristianos, con las autoridades nacionales, que enfrente los problemas nacionales. Una instancia que multiplique y potencie los aportes de cada uno de sus dirigentes y trabajadores militantes y pueda apoyar a los sindicatos. Es un camino largo de recorrer, nadie lo niega, tendrá avances y retrocesos, como los ha tenido la historia sindical de nuestro país, pero por eso mismo, hay que comenzarlo hoy día, cuando se han acumulado más y mejores experiencias, y no dejarlo para mañana. Es una utopía, una meta. Pero también es un norte, un camino, un horizonte, que este trabajo, -por muchos que sean sus errores y limitaciones- se lo comience a mostrar como posible.

-¿Cómo ha visto el rol del PDC en materias laborales y qué espera de esta colectividad?

-Hubo una buena iniciativa algunos años atrás al crear la Comisión Laboral con el objeto de apoyar al partido en estas materias. Esta Comisión estaba integrada por dirigentes sindicales, parlamentarios, expertos en derecho laboral, economistas, pero que ha dejado de funcionar por lo que señalaba, el trabajo no está dentro de las prioridades de la actual directiva.

La experiencia de estos últimos años indica la necesidad de establecer un estrecho vínculo entre el trabajo parlamentario y el trabajo sindical, en particular cuando se trata de temas laborales.
Sin duda que esta situación debe cambiar, ya es hora.

-¿El 10% abrió la posibilidad para que se cree un nuevo sistema previsional?

Creo que si, pero aún falta mucho por hacer, ha sido un primer paso para continuar avanzando en la derogación del DL No. 3.500 que creó el actual sistema de pensiones.

Tengo esperanza que el plebiscito para aprobar una nueva Constitución nos dará una enorme oportunidad para sustituir un régimen económico que ha sido inmoral y deshumanizante, además de ineficiente en la solución de los grandes problemas de la sociedad chilena y en particular de los trabajadores y trabajadoras. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: Entrevista, Flavio Garrido, Frente de Trabajadores, FTDC, Juan Manuel Sepúlveda

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