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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

La DC ante el deber de la memoria

julio 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Podríamos asumir que no existe culpa, ni tampoco inocencia de todo un pueblo. Que la culpa y el perdón no pueden ser colectivos. Que toda la sociedad no puede ser inculpada por actos que no cometió. Pero que quienes vivieron la experiencia del golpe de Estado ―nunca antes más conscientes que entonces de la realidad política del país―, no pueden ignorar todo lo que ocurrió, embriagando su conciencia en un falso olvido.

Con ocasión de conmemorarse cincuenta años del golpe de Estado en Chile, el presidente Gabriel Boric ha propuesto una convención entre partidos políticos que, en lo sustantivo, rechace la acción violenta de grupos sediciosos para apoderarse del gobierno, y reafirme la vigencia y respeto de los derechos humanos considerados anteriores y superiores al Estado.

La iniciativa ha generado críticas en sectores de izquierda y derecha, y reticencias en las colectividades políticas nacidas y herederas de la colaboración con la dictadura.

La investidura de jefe de Estado

¿Es necesario el beneplácito de los partidos políticos para confirmar la adhesión del país a los principios y valores de la república, la democracia, la convivencia pacífica y la dignidad inherente a la persona humana, que sugiere el presidente?

Es bueno que los partidos apoyen un compromiso semejante, pero su sola adhesión no es suficiente para darle solemnidad y representatividad a la promesa. Antes bien se precisa que ésta sea refrendada por la investidura del jefe de Estado, que es la representación de los intereses permanentes de Chile.

No otra fue la magnificencia y sobriedad que exhibió el presidente de Alemania, el democristiano Richard von Weizsäcker, en su discurso ante el Parlamento Federal al conmemorar el cuadragésimo aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Y no menos que ésta es la expectativa que deberíamos abrigar sobre la memoria del golpe de Estado.

No es un día de celebración, dijo el presidente, y no debemos separar el 8 de mayo de 1945 del 30 de enero de 1933, cuando el fascismo arribó al poder. Y si hubo quienes creyeron que luchaban y sufrían por una buena causa, prosiguió el mandatario, todo aquello sirvió a los propósitos inhumanos de un liderazgo criminal.

Parafraseando el discurso del presidente von Weizsäcker, también nosotros podríamos declarar que, junto a los miles de muertos, se levanta una montaña de sufrimiento humano por los desaparecidos, por los torturados, por los exiliados, por los relegados, por los exonerados, por el hambre y la miseria, por el miedo al arresto y la muerte… y por las mujeres, tantas veces omitidas e ignoradas.

Podríamos asumir que no existe culpa, ni tampoco inocencia de todo un pueblo. Que la culpa y el perdón no pueden ser colectivos. Que toda la sociedad no puede ser inculpada por actos que no cometió. Pero que quienes vivieron la experiencia del golpe de Estado ―nunca antes más conscientes que entonces de la realidad política del país―, no pueden ignorar todo lo que ocurrió, embriagando su conciencia en un falso olvido. Deberían admitir lo que vieron, oyeron o supieron.

Los hechos y la voluntad política

Es posible que la declaración de la Democracia Cristiana del 12 de septiembre de 1973 encienda nuevas controversias respecto de lo que en ella se describe como desastre económico, caos institucional, violencia armada, crisis moral y peligros de destrucción y totalitarismo del gobierno de Allende.

Por sí o por no, seguirá suscitando polémica la carta del expresidente Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor del 8 de noviembre de 1973, ensayo histórico sobre el gobierno de Allende estructurado sobre la hipótesis general de que la Unidad Popular buscaba establecer en Chile una dictadura marxista totalitaria que, combinada con Cuba, permitiría el control del hemisferio sur americano.

Resultará, en todo caso, fútil la pretensión ideológica de forzar el consenso en torno a dichas tesis y a sus opuestas.

Con todo, no hay justificación moral ni política para el golpe de Estado.

No hay excusa para el bombardeo de La Moneda, el primer acto de agresión a los derechos humanos. No hay descargo que valga para el cese de las instituciones democráticas.

Algunos, como el Grupo de los Trece, lo supieron desde el primer momento. Otros, por la comprensión universalista que brinda el ejercicio diplomático, lo combatieron sin ambigüedades. Y hubo quienes, refugiándose en el ostracismo y la colaboración, dejaron hacer.

Muchos hasta hoy afirman que no sabían ni sospechaban nada. Sólo décadas después, cuando fueron desclasificados los archivos secretos, se habrían enterado de que la CIA financió operaciones de propaganda de sus dirigentes. ¿Debería imputárseles complicidad con quienes se lo ocultaron? Von Weizsäcker diría que ninguna persona inteligente esperaría que se vistieran la camisa de penitente solo por ser democratacristianos.

Soberanía, condición irrenunciable

Sin que sirva de atenuante a la intervención norteamericana, también sus rivales de izquierda habrían sabido de los ingentes recursos procedentes del campo socialista recién cuando, tras la caída de la Unión Soviética y del Muro de Berlín, se abrieron los registros de la KGB y de la Stasi, como lo revela la fecunda obra de la desaparecida escritora de origen ruso, Olga Ulianova.

Aquel era el mundo de la Guerra Fría. Un lugar donde el realismo cínico relativizaba la libertad, la democracia y la autodeterminación de los pueblos.

Sin embargo, culpables o no, contemporáneos o no, todos somos afectados por las consecuencias del golpe de Estado y debemos hacernos responsables de ellas. Es por eso que el deber de la memoria y la promesa de mañana están representados en la investidura del jefe de Estado.

Alemania, Italia, Francia y los países invadidos, podrán explicar que la causa del ascenso y expansión del fascismo fue la debilidad de las democracias europeas, pero nunca ello supondrá prestar legitimidad a la regresión moral y humana que significó su implantación. La misma distinción es aplicable a los hechos de nuestro pasado.

En los últimos cincuenta años se ha escrito más sobre las causas que condujeron al golpe de Estado de 1973, que todo lo registrado y publicado sobre las circunstancias que desembocaron en la Guerra Civil de 1891. Con seguridad, el debate político y académico de aquellos sucesos continuará su marcha, pero no podrá justificar la naturaleza intrínsecamente violenta y contraria al progreso civilizatorio de ambas rupturas. //ELF

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Democracia es memoria y futuro

julio 21, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jaime de Aguirre Hoffa

Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

A 50 años del 11 de septiembre de 1973, ayer lanzamos ‘Árboles por la Memoria’. Plantemos árboles nativos en diferentes espacios públicos y privados y sitios de memoria de las 16 regiones de Chile, como recuerdo y homenaje a las víctimas de la dictadura.

Este 2023 nuestro país conmemora 50 años del golpe de Estado. Un acontecimiento que no solo significó el quiebre de nuestra democracia, sino que la irrupción de una dictadura tan cruel como feroz, que violó sistemáticamente los derechos humanos y que, a la vez, marcó una herida de sangre y fuego en nuestra historia política, social y cultural.

Esta conmemoración representa un desafío y una obligación ineludible para el Estado y la sociedad chilena en su conjunto, en particular cuando principios y valores fundamentales que sostienen a la democracia están siendo cuestionados en distintas partes del mundo.

Desde el Gobierno, y en nuestro rol de coordinación como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, hemos asumido la tarea planteando esta conmemoración como una oportunidad para encontrarnos, dialogar y reflexionar sobre la importancia de la democracia como una conquista colectiva que hemos de cuidar y fortalecer.

Verdad, justicia, reparación, memoria y no repetición son deberes permanentes del Estado con las víctimas de la dictadura. Como representantes del Estado de Chile tenemos la responsabilidad de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para reparar el daño, buscando toda la verdad y avanzando en justicia. Hoy, a 50 años del 11 de septiembre de 1973, tenemos además el desafío y oportunidad de abordar las violaciones a los derechos humanos del pasado, un asunto especialmente prioritario cuando coexisten generaciones que no vivieron de forma directa el horror. Esta será la única forma de promover una cultura de respeto a los derechos humanos en el presente y en el futuro, y contribuir así a un mayor encuentro, a la cohesión social y garantizar un futuro en paz para todos y todas.

Democracia es memoria y futuro. La memoria es fundamental para entender y aprender de nuestra historia y la democracia permite procesar nuestras diferencias por la vía institucional y sin violencia. Son la base para consolidar una sociedad que se proyecta al futuro valorando su pluralidad, pero que comparte como principio incondicional el nunca más a un golpe de Estado y a las consecuentes violaciones a los derechos humanos.

Una política de la memoria no tiene como fin reabrir nuestras heridas y no avanzar, sino que busca todo lo contrario: construir un futuro mejor. Por eso es posible decir que la memoria no solo apela y se hace en función al pasado, sino que también a la luz de un horizonte que anhelamos. En este sentido, la consolidación de una cultura democrática sana y fuerte, donde todos podamos convivir en justicia y armonía, requiere consensuar bienes y valores compartidos.

Como institución estamos convencidos que la reflexión cultural y artística es fundamental para estos objetivos, ya que contribuye a instalar en el centro de nuestra cultura de modo amplio y diverso los valores y principios de la memoria, la democracia y el futuro. De ahí la relevancia de encontrarnos a propósito de esta fecha con una contundente programación de actividades, organizadas por diversos ministerios, instituciones públicas y privadas, sitios de memoria, agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura y de detenidos desaparecidos, y organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil. Gran parte de la información asociada a este hito se encuentra en nuestro sitio www.50.cl, plataforma que reúne la cartelera de actividades nacionales e internacionales, noticias, contenidos audiovisuales, entre otros insumos.

Como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ya hemos realizado una serie de acciones conmemorativas estos últimos meses. Hoy, por ejemplo, en conjunto con el Ministerio de Agricultura y la Red de Sitios, lanzamos Árboles por la Memoria en la Corporación 3 y 4 Álamos, lugar que es testimonio de uno de los centros de detención y tortura utilizados por la dictadura y por donde pasaron más de 6.000 presos políticos. Esta iniciativa significará que las próximas semanas plantemos árboles nativos en diferentes espacios públicos y privados y sitios de memoria de las 16 regiones de Chile, como recuerdo y homenaje a las víctimas de la dictadura.

A este hito se suma la visita realizada a la Isla Dawson junto a autoridades y familiares de presos políticos; la aprobación por parte del Consejo de Monumentos Nacionales de la declaratoria como Monumentos Históricos de siete nuevos sitios de memoria (con lo que cada región cuenta con un espacio de memoria reconocido patrimonialmente); el renombramiento del Velódromo del Estadio Nacional como Velódromo Sergio Tormen; el traspaso del Sitio Histórico excentro de Detención Balneario Popular Rocas de Santo Domingo a la Fundación por la Memoria San Antonio; y el acto de reconocimiento al rol de las iglesias y organizaciones en la defensa de los derechos humanos (Vicaría de la Solidaridad, Comité de Cooperación para la Paz y Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas); entre otras acciones.

Además, como muestra del compromiso de nuestro Gobierno con las políticas de la memoria, para este 2023 creamos como institución el Programa Sitios de Memoria. La iniciativa del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural brinda apoyo a organizaciones que gestionan espacios de memoria que han sido reconocidos como Monumento Histórico Nacional, con el fin de asegurar la correcta ejecución de sus planes de gestión de resguardo patrimonial y apoyar su sostenibilidad a largo plazo. En esta primera versión seleccionó a un total de 13 sitios de memoria de todo Chile.

Hace pocos días Ana María Arón, psicóloga y hermana de la periodista detenida desaparecida Diana Arón, nos decía: “Hay que recordar para poder sanar”. Esa es precisamente nuestra invitación: a volver a pasar por el corazón y la reflexión estos hechos y a nuestros muertos para construir un mejor futuro. Un futuro donde podamos convivir en paz y sellemos un compromiso colectivo con la democracia, y en el que nunca más toleremos un golpe de Estado y las violaciones a los derechos humanos. // ELF

➡️COLUMNA aparecida en diario El País de España. 

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América del Sur, un nuevo comienzo

julio 20, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Henry Saldivar

Los presidentes sudamericanos se reunieron el pasado 30 de mayo en Brasilia, convocados por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, quien buscaba reforzar la desvalorizada integración del sur y poner en tabla el rol de la región en la nueva geopolítica internacional, en momentos en que varios de los concurrentes afrontan conflictos políticos, crisis económicas y tensos vínculos bilaterales.

Los presidentes no se reunían desde la VIII Cumbre de la Unasur en Quito, en el 2014, ocasión en que se transfirió la presidencia pro témpore de la Unasur del presidente de Surinam, Dési Bouterse, al presidente de Uruguay, José Mujica. Lo más valioso entonces de la convocatoria es que acudieron todos al llamado del presidente Lula. Como es lógico después de nueve años de desencuentros, se puede considerar una Cumbre aproximativa.

Estando así las cosas, no fue entonces una gran sorpresa que los presidentes acordaron establecer solo un grupo de contacto, integrado por los cancilleres, quienes trazarán una hoja de ruta para la integración. Este es ni más ni menos que el logro de esta Cumbre. Un resultado modesto, pero realista.

Este es el consenso, un mínimo que retrotrae la integración de la región hacia sus inicios en las primeras cumbres presidenciales donde se buscaba acordar políticas de integración regional y temas de interés para la región. Sin embargo, el encuentro era necesario ya que se considera un foro clave para el conjunto de temas pendientes entre los países participantes.

En la declaración final los presidentes acordaron «reafirmar la visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de nuestros pueblos». Los cuatro compromisos son similares a los acordados hace 23 años. 1. Democracia y Derechos Humanos 2. Desarrollo Sostenible y Justicia Social 3. Estado de Derecho y Estabilidad Institucional 4. Defensa de la Soberanía y No Injerencia en Asuntos Internos.

Los compromisos tuvieron una discusión de fondo. Si bien es cierto que la presencia del presidente de Venezuela fue acogida con respeto por parte de sus homólogos, también las críticas estuvieron presentes. Lo que muestra que América del Sur es un territorio que tiene problemas comunes y requiere de todos sus miembros para resolverlos. Es meritorio que la Cumbre haya adoptado compromisos entre sus miembros, aunque en su discurrir se revelara una tensión interna sobre todo en materia de Democracia y Derechos Humanos, el que parece equilibrarse con otro compromiso, el de la Defensa de la Soberanía y la No Injerencia en Asuntos Internos.

La presentación de la «cuestión» de Venezuela como una narrativa demonizada por los enemigos del régimen por parte del presidente Lula recibió sendos reproches, tanto del presidente de Uruguay y, del Presidente Boric, quien destacó a los derechos humanos y la democracia como las bases de su acercamiento regional. Lula y Boric quedaron en las antípodas. El primero ha buscado un acercamiento pragmático, el segundo ha sincerado una cuestión de principios.

La sorpresa fue el total y absoluto rechazo a relanzar la Unasur. Todo va a comenzar de nuevo ya que el esfuerzo estará enfocado en instaurar «un diálogo regular, con miras a impulsar el proceso de integración de América del Sur y proyectar la voz de la región en el mundo». Aunque ¿se puede decir que América del Sur está en movimiento de nuevo?

Los cancilleres quedaron sin plazo para realizar su labor. Tampoco será expedito, y será sometido a un trámite regular, aunque se espera una colaboración sin pausa ante el cometido. Los cancilleres tienen un menú de opciones en materia de integración. Una de ellas, es la creación de un área de libre comercio en América del Sur.

Esto implica reemplazar el paradigma europeo por el norteamericano: La UE o el Nafta. A diferencia de la Unión Europea, el Nafta no establece organismos gubernamentales supranacionales ni crea un cuerpo de leyes por encima de las leyes nacionales de cada país. Nafta es un tratado en virtud del derecho internacional, del que forman parte los tres países de América del Norte. Eso es lo que llamaríamos una integración menos ideológica y más comercial. Lo que parece un buen punto de partida para acrecentar el intercambio intrarregional en América del Sur.

Existen obstáculos, y el principal es que gran parte de la opinión pública considera que la integración debe ser entre democracias que respeten los DD.HH. y el Estado de derecho, lo que implica restaurar una democracia legítima en Venezuela. La transparencia, los procedimientos institucionales y la separación de poderes se ha vuelto crucial en las democracias del sur. La democracia venezolana tiene tareas pendientes: retirar a los militares de la política contingente, garantizar elecciones legítimas, repatriar a millones de sus compatriotas y permitir la alternancia en el poder. //ELF

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Ley de Educación Especial: Una reforma impostergable

julio 18, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Manuel Vallaseca

Desde hace algunos años, el sistema educativo en Chile ha tendido a la integración de los niños, niñas y adolescentes con necesidades educativas especiales (NEE) en la modalidad de educación regular, es decir, aquella dirigida a toda la población.

A través de los Programas de Integración Escolar (PIE), adoptados mediante convenios entre los colegios y el Ministerio de Educación (Mineduc), los establecimientos reciben a niños con necesidades transitorias (NEEP) y permanentes (NEET). Los alumnos integrados —como se les denomina— son sujetos de una evaluación diagnóstica, adecuaciones curriculares y subvenciones diferenciadas. Con estos elementos, se busca adaptar parcialmente el sistema regular para satisfacer las NEE.

En teoría, el modelo actual pareciera ser una solución satisfactoria para los desafíos que surgen de la integración. En la práctica, presenta problemas muy graves, desde su marco regulatorio hasta lo que ocurre en las salas de clases. En junio de este año, presentamos el informe “Estado de la educación especial en Chile”, que detalla el funcionamiento de la educación especial y profundiza en la implementación de los programas de integración escolar.

Las problemáticas descritas derivan de un mal diseño de política pública. Primero, la dispersión y ausencia de orden de las normas ha causado un exceso de carga administrativa e incertidumbre para los establecimientos. Segundo, la falta de articulación de reformas estructurales, como la Ley de Inclusión Escolar, con las reglas vigentes, tiene como consecuencia una admisión sin control, lo que hace impredecible la composición de la matrícula, en términos de NEE, e impide una adecuada preparación para los colegios. En tercer lugar, los decretos de evaluación diagnóstica y adecuaciones curriculares, al estar desactualizados y ofrecer poca flexibilidad, no permiten que, con los escasos recursos disponibles, las escuelas puedan responder de forma óptima a los desafíos que surgen de la admisión actual.

Por las razones expuestas, una reforma a la educación especial, específicamente, a los programas de integración escolar, es impostergable. Ella debería consolidar, actualizar y flexibilizar la normativa actual, fundamentalmente compuesta por decretos, en una Ley de Educación Especial. Esta debería permitir a los establecimientos responder, con más recursos, capacidades y autonomía, a las necesidades especiales que se presenten en su interior.

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Ricardo Hormazábal le responde a Carlos Peña: «No fue el socialismo, con sabor a vino tinto y empanadas, que proclamaba Allende en sus discursos, sino la inaceptable dictadura del proletariado»

julio 16, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana publicamos carta al director enviada a El Mercurio ppr parte de Ricardo Hormazábal. 

«Estimado Sr. director.

En la edición de 17.07, el profesor Carlos Peña comenta el libro de don Patricio Aylwin, La Experiencia Política de la UP y llega a algunas conclusiones sobre la DC que me parecen erradas. Sostiene que la DC “se intoxicó de utopismo”. La DC impulsaba una Revolución en Libertad, pacífica y respetuosa de los derechos humanos. Se podrá discrepar de ese enfoque, pero no ser confundido con una propuesta totalitaria o excluyente. La DC planteó que, para continuar con los cambios iniciados con Frei, se necesitaba ser mayoría política, social e institucional. No era una visión abstracta. Sabíamos que la derecha y USA promovieron en 1969 un Golpe de Estado para derrocar al presidente Eduardo Frei Montalva, para evitar que siguiera con los cambios democráticos y que, por otra parte, la Revolución Cubana estaba ganando influencia en la izquierda tradicional para que se sumara a la lucha armada. Por ello, era vital fortalecer las mayorías democráticas en todas las instancias. La izquierda completa rechazó ese llamado.

¿Cuántas misas de duelos se habrían evitado si la consigna “con Tomic ni a misa” no hubiese intoxicado a la entonces UP?

Cuando la derecha y la izquierda coinciden para arrinconar a la DC para las elecciones de 1973, este partido se ve obligado a formar la CODE con la derecha. Tomic le advirtió a Allende la magnitud del error y la figura moral más destacada del PDC, Bernardo Leighton, declara que para salvar la democracia nos aliaríamos con la derecha o con el diablo si es necesario. Eso es realismo político para aplicar valores.

El Sr Peña se equivoca al diferenciar la sociedad que buscó crear la UP, no fue el socialismo, con sabor a vino tinto y empanadas, que proclamaba Allende en sus discursos, sino la inaceptable Dictadura del Proletariado, que fue promovido por la mayoría de las fuerzas de la UP, cómo se ha demostrados en múltiples publicaciones.

Aylwin y figuras como Almeyda, Lagos, Silva Cima y otros aprendieron del horror y lograron un acuerdo con resultados que el presidente Boric, ahora en España, reconoce.

Cordialmente,

Ricardo Hormazábal Ex presidente del PDC».

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¿Transición justa en Chile?

julio 14, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Una mirada desde la Secretaría de Medio Ambiente y Transición Justa de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT CHILE)

Por Alejandro Ochoa Gaboardi, Secreatario General Federación de Contratista ENAP Concón.

Teniendo en cuenta que la inclusión del término Transición Justa (TJ) en el Preámbulo del Acuerdo de París (AP) implicó un reconocimiento al mundo del trabajo y sentó precedentes dando impulso a iniciativas para el abordaje de la crisis climática. Sin embargo, el concepto está siendo adoptado y reinterpretado por diferentes espacios, tan diversos como antagónicos, convirtiéndose en un término camaleónico, modificando su contenido en función de los intereses del interlocutor. En este contexto, en la COP 26 en Glasgow, los sindicatos plantearon la preocupación por la reinterpretación que gobiernos y empresas estaban haciendo del término “Transición Justa” como forma de legitimar las promesas de crecimiento y de prosperidad económica basados en la economía verde y las emisiones cero netos.

Sin embargo, con la retórica no basta y la realidad muestra que, a pesar de los distintos pactos, acuerdos e instrumentos (vinculantes o no) que los países y empresas han firmado, los trabajadores seguimos sufriendo las consecuencias del cambio climático y continuamos expuestos a procesos de transición que han omitido sistemáticamente la “justicia”.

En este contexto de auge de las transiciones, donde en muchos casos, la transición justa se utiliza como equivalente a la transición energética, en Chile se están dando tanto procesos de transición energética corporativa como de expansión energética que no son más que Caballos de Troya que intentan perpetuar un modelo anacrónico que pretende ser pintado de verde.

Como ya ha expresado esta Secretaría de la CUT de CHILE, la Transición Justa es más que una transición energética y la transición energética justa es mucho más que un cambio de fuentes de energía. Apunta a garantizar el acceso a la energía como derecho y la democratización de esta.

Por esta razón, resaltamos las experiencias de países como Honduras, que buscan apostar a una transformación del sistema energético pensado en el acceso a la energía como derecho, y se encuentran con diversos obstáculos que reflejan las estructuras de poder que permanecen intactas detrás de los sistemas energéticos en los países. El control privado y transnacional de los sistemas energéticos, sumado a los mecanismos que permiten a las empresas acudir al CIADI, son los principales obstáculos a la hora de diseñar e implementar políticas de transición justa en los países de la región.

En este sentido la Transición Justa, debe formar parte de los procesos de implementación de los acuerdos asumidos, dentro de las NDC, de los Planes Nacionales de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y de los planes de descarbonización a largo plazo reconociendo a la TJ como un derecho de los/as trabajadores/as y de las comunidades afectadas a contar con un trabajo decente con garantías de protección social que contemple a todos y todas las afectadas por las políticas climáticas y aquello que están padeciendo los impactos de manera más severa para no dejar a nadie atrás.

Por lo tanto, demandan el diseño e implementación de planes de transición justa dentro de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas de los países de la región con diálogo social, trabajo decente y respeto de los derechos fundamentales del trabajo y de los derechos de las comunidades en sus territorios.

Chile es uno de los países donde la transición estaría respaldada por una “Estrategia de Transición Justa en el Sector de la Energía” promovida por el Ministerio de Energía que prevé el cierre de sus termoeléctricas a carbón, pero, que, en la práctica, ha demostrado la falta de previsión y garantías para asegurar el sustento a los/as trabajadores/as directos, subcontratados e indirectos de sectores dependientes de esa actividad.

Sobre esta base, la CUT ha desarrollado una postura para sus diálogos con las autoridades que hasta el momento sigue en desarrollo y se expresa en las páginas siguientes.

Plan de Estrategia de transición justa y sustentable CUT – Chile (expuesto en espacios internacionales)

Para instalar una TJ efectiva en el país con los trabajadores se debe primero que todo, tener una base de antecedentes referidas a:

u Retiro de centrales a carbón, existiendo una primera fase de cierre acordada al 2024, con tal de cumplir la meta de cese de generación eléctrica en base a carbón antes del año 2040.

u El sector energético es el responsable del 78% de las emisiones de GEI del país.

u Resultados de este plan actualmente:

1. Beneficios: socios ambientales a través de la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y reducción de contaminantes atmosféricos locales: NOx, SO2, MP10..

2. Consecuencias: Pérdidas de empleos directos, subcontratados e indirectos.

PRINCIPIOS de una TRANSICIÓN JUSTA en CHILE (según CUT)

1. Justicia Social y Buen Vivir.

2. Trabajo digno y significativo.

3. Distribución equitativa de los recursos y el poder.

4. Economías Ecológicas regenerativas.

5. Conservar y proteger la cultura y las tradiciones históricas.

6. Impulsar acciones a nivel local, regional, nacional e internacional.

7. Tener tolerancia y abrazar la diversidad en todos sus sentidos.

8. Solidaridad

9. Equidad e igualdad de género

10. Cruzar las fronteras del Clima.

11. DEMOCRACIA en plenitud de su definición.

Malas experiencias de transición en Chile:

CASO DEL CARBÓN DE LOTA:

En la década del 90 se Intento construir estrategias de desarrollo más permanentes para la deprimida zona carbonífera (ciudad de Lota) Pero no se consideró la complejidad de los factores territoriales y culturales en juego, tampoco se le asignó valor a la historia y patrimonio minero de dichas comunas.

La capacitación para la reconversión de la mano de obra local tampoco estuvo asociada a la instalación de nuevas actividades productivas para lo cual no se realizaron estudios de empleabilidad, ni planes de empleo, en resumen, todos los análisis de dicha transición coinciden en que sus consecuencias fueron lamentables.

Por lo que las conclusiones al respecto es que no existen programas de reconversión exitosos en el país, no existen diagnósticos y propuestas de política pública, no hay una mesa Nacional Tripartita, (Gobierno, Empresarios, Trabajadores); Solo hay un programa de descarbonización, un cronograma de desactivación de industria carbonera. Y hoy no hay intenciones de una transición justa -más allá de este Cronograma- con mediciones a corto, mediano y largo plazo.

Por lo tanto, a nuestro parecer se han omitidos elementos importantes en las zonas donde se instalan físicamente as industrias extractivas, (zonas de Sacrificio), como por ejemplo los Impactos en salud y desafíos de reparación para las comunidades y trabajadores/as expuestos, sobre todo subcontratados e indirectos. La reparación de los daños a la salud, la remediación ambiental y la restauración de los pasivos ambientales. Lo importantes de realizar estudios epidemiológicos que establezcan los daños sobre la salud de la población local y trabajadores propios y subcontratados e indirectos.

Las Comunidades están expuestas a tasas de mortalidad más altas que en otras zonas, con Hospitales sin la clasificación para enfrentar estas realidades. Se niegan aplicar justicia si las industrias contaminantes dejan de operar y se retiran de un territorio, sin remediación. Incluso el proceso no contempla programa público ni privado de reconversión laboral y restauración ambiental, asociada al cierre de centrales, incluso invisibilizando el mundo subcontratado y la relación del trabajo indirecto.

Reconversión Laboral y Protección Social:

Para poder cumplir con estos parámetros importantes en una Transición Justa hay que por lo menos contener los siguientes elementos, debe haber fundamentalmente una transformación de estas industrias y los empleos asociados a ella, y para ello, diseñar, financiar e implementar programas de transición con generación de capacidades laborales, productivas, organizativas y culturales, tendientes a aprovechar las oportunidades que existen en cada comuna. También debe haber un trabajo de identificación de oportunidades y priorización de acciones para la reconversión económica local debe tener carácter participativo, inclusivo y contar con financiamiento, comunicación y promoción para su adecuada apropiación por parte de la comuna y la población local, además de su visibilidad a nivel nacional.

Comentarios finales

Por lo tanto, en Chile, el plan de descarbonización no cumple y no tiene principios de transición justa, pues desconoce factores sociales, políticos, culturales, laborales, etc. No considera la reconversión laboral de TODOS los sectores laborales. El cronograma no considera evaluación de la crisis ambiental, no establece matrices productivas social y ecológicamente sustentables.

Sumando a esto, la omisión deliberada del Gobierno anterior de considerar a los sindicatos y a la ciudadanía está estrechamente ligado a una concepción restringida del concepto cortoplacista de transición justa, y de evitar a entrar a temas de fondo como la autodeterminación de las comunidades sobre el territorio.

Tratando de generar aportes como Central Unitaria de Trabajadores, hemos creado la SECRETARIA DE MEDIO AMBIENTE, para apoyar en la construcción de una política pública de TJ, y hemos también solicitado al Gobierno actual, una MESA TRIPARTITA NACIONAL.

Por lo tanto, ¿Chile se dirige hacia una transición energética democrática y justa?

Aún no, ya que:

Actualmente tenemos una democracia de baja intensidad que afecta la gobernanza ambiental y energética con deficientes mecanismos de participación ciudadana dentro de un País extremadamente centralizado que posee mucha debilidad de instrumentos de planificación territorial.

Ni siquiera actualmente se ha iniciado un levantamiento serio sobre el daño real que han causado estas industrias en la salud, en lo social, en lo ambiental, etc. En las Zonas de sacrificios, incluso en los niños y niñas, aún hay intoxicaciones en los colegios de Quintero y Puchuncavi.

La Soberbia y lentitud de los Ministerios del gobierno para regular y establecer medidas en políticas públicas para el desarrollo ordenado de transición justa. Todo muy a criterio de las Empresas trasnacionales implicadas.

Institucionalidad ambiental. El Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental

En relación con la institucionalidad ambiental y el SEIA (servicio de evaluación de impacto ambiental), tras el anuncio por parte del MMA (Ministerio Medio Ambiente) de que se reforzará su funcionamiento, aún vemos que es urgente que se aborden puntos y que urge resolverlos a la brevedad para fortalecerla, como, por ejemplo, Permisividad al fraccionamiento de proyectos para que no sea evaluado el impacto de un proyecto en su totalidad, existe deficiente evaluación de los efectos sinérgicos entre proyectos emplazados en un mismo territorio, en tema de Participación ciudadana SEIA, no sólo no es vinculante, sino que tampoco posee una influencia relevante en la toma de decisión final sobre los proyectos y esta participación en la EIA (evaluación de impacto Ambiental). Lamentablemente en la actualidad la ley considera procesos participativos sólo para aquellos proyectos que requieren un estudio de impacto ambiental.

El poder de las grandes Corporaciones y el rol de los tratados internacionales

Aún está al debe abordare de manera efectiva la influencia de las grandes corporaciones y el rol de los tratados internacionales para lograr un real resguardo de los derechos de los trabajadores ante las grandes inversiones,

Inversión extranjera en sector energético. Estatal china State Grid que a principios de 2021 adquirió la distribuidora eléctrica CGE, con lo que pasó a dominar el 57% del mercado de distribución eléctrica chilena.
Poder de las corporaciones. Caso Campiche.
Tratados internacionales de última generación. TPP11 y Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE)
Impacto de las leyes y políticas laborales

-Actualmente la Legislación laboral que propicia la precarización de las condiciones de trabajo a través de la subcontratación, límites a la negociación colectiva y acción sindical.

Por ejemplo, las Termoeléctricas. 4.390 empleos directos (37% contratados y 63% subcontratados). En el sector laboral, de acuerdo con sindicatos, los servicios subcontratados representan cerca de un 80% y ha sido utilizado por las empresas principales como un mecanismo para abaratar costos a costa de los trabajadores. Por lo que no se cumple lo planteado por la OIT para un proceso de Transición justa en cuanto a un proceso mediante diálogo social significativo que tenga como resultado el trabajo decente para todos y todas.

La Constitución: Elementos en debate

– Cuestionar el rol subsidiario del Estado y propiedad privada como derecho supremo

– Constitución y modelo de desarrollo

– Constitución como marco de organización social en tiempos de múltiples crisis

– Necesidad de internalizar crisis climática, límites y desigualdades

– Constitución que des mercantilice, que fortalezca lo público, lo común

– Frente a la lógica estado privado privilegiar las comunidades, la democratización y la descentralización.

Finalmente ¿Transición Justa en Chile? Aun NO.

Bibliografía:

Central Sindical de las Américas https://csa-csi.org/. https://csa-csi.org/2022/11/04/cop-27-posicionamiento-del-movimiento-sindical-de-las-americas-frente-a-la-conferencia-de-las-naciones-unidas-sobre-el-cambio-climatico/

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