Por Osvaldo Vega
Militante PPD
Sociólogo, diplomado en Ciencias Sociales, y Magíster en Antropología y Desarrollo
A mí modo de ver, dos hechos han sido relevantes para configurar la realidad social que se nos impone: 1. El estallido social del 18 Octubre del 2019 y los muchos acontecimientos que le siguen; y 2. La crisis mundial de salud por la pandemia del Covid 19.
Tras el estallido social, aparece una solución institucional con el llamado a un plebiscito para decidir sí o no sobre la elaboración de una nueva Constitución. A la pandemia del Coronavirus declarada por la OMS, le sigue una respuesta desde el Estado que busca aminorar los efectos negativos que el virus puede tener primero en las personas, y luego la economía, y en general, en todo ámbito de la sociedad.
Es bueno recordar que la sociedad, más allá de los estados nacionales, se ha impuesto como principio reconocer los Derechos Humanos como un valor universal, que el Estado – representante del sistema político – debe proteger. Es decir, la sociedad operativiza a través del estado este requerimiento. Desde acá parten en general las políticas de inclusión social.
Hoy por hoy, el movimiento social con su masividad que llevó al estado de crisis post 18/10 está en un status quo; no así la crítica y la realidad que fundó al movimiento. Esta crítica apunta a que el modelo económico de desarrollo neoliberal de los últimos 40 años permitió concentrar la riqueza en unos pocos grupos de personas y disminuyó la calidad de vida de millones de personas en algunos casos a niveles críticos donde la inclusión en su dimensión normativa se pone en entredicho y en algunos casos en su dimensión operativa imposible. La crisis sanitaria que se experimenta sigue ese camino. La figura que vamos a usar para explicar se basa en la universalidad del respeto a los Derechos Humanos y todo el posterior desarrollo: derechos económicos, socio culturales, etc. Los que simplemente no son respetados.
Este status quo es gatillado por la aparición del virus Sars-CoV-2 y su diseminación mundial nos llevó a la situación de cuarentena y a la implementación de medidas de distanciamiento social que tiene implicancias para todos los habitantes del planeta y otras medidas en ámbitos político y económicos que hoy copan la agenda pública y que muestran muy bien el carácter multicéntrico de la organización social latinoamericana.
Una lectura de la respuesta que el gobierno de Sebastián Piñera ha tenido en esta crisis status quo, y que vincula los dos hechos enunciados al comienzo de esta reflexión, es el uso político que se hace de este, que creo fundamentalmente intenta dilatar la respuesta que el gobierno debía dar en materias de reforma sociales, y que anteriormente se habían ido aplazado a la espera del plebiscito sobre la nueva Constitución.
Hoy, nada es seguro, la incertidumbre de lo que vendrá nunca había sido tan presente y viva. Una crisis económica galopante con una recesión ad portas, y una sociedad que como nunca experimenta el peligro que la naturaleza puede implicar para la vida humana y del riesgo para la salud que significan decisiones equivocadas sin el respaldo del conocimiento trandisciplinario. //ELF
