Editorial
Qué duda cabe que el Triunfo del No hace 35 años, fue una real explosión de alegría para el pueblo chileno.
Basta con recordar cómo fue ese 6 de octubre de 1988, donde las calles se inundaron de gente sonriente, feliz por el término de lo que Sol y lluvia, en su momento, denominó la «Cultura de la Muerte» para comenzar una nueva etapa en nuestra vida cívica.
Los abrazos en la Alameda, una Alameda cortada en ambas pistas, sin represión, y donde los abrazos a las fuerzas especiales, en un gesto que años después uno podría entender como un reconocimiento por no haber sucumbido a la tentación de desconocer el resultado del plebiscito, se multiplicaban por la Alameda y el Paseo Ahumada.
Ciertamente, que la década posterior a este gran triunfo fue amarga y feliz, acceder a la evidencia que demostraban las atroces violaciones a los DD.HH., que realizaron los agentes de la dictadura, fue un remezón para toda nuestra sociedad; y las buenas cifras macroeconómicas permitieron sacar de la pobreza a una parte importante de nuestro país.
Es el país que se construyó a partir del 5 de octubre y que hoy requiere de un nuevo pacto social, uno donde todos estemos incluidos y donde todas nuestras ideas estén representadas; un pacto social que permita que las personas sientan que el país los apoyará en los momentos difíciles o cuando llegue el momento de descansar, un pacto social que tenga los cerrojos al abuso pero permita el emprendimiento de las personas; un pacto social que, en definitiva, nos dé más y mejor democracia para todas y todos.
Con el fin de la dictadura y los enclaves autoritarios que dejó, el pacto social que se construyó fue desde lo que dejaba hacer la derecha, desde el cerco infranqueable que estableció la Constitución del 80′ para proteger un modelo económico y de desarrollo.
Esta vez no existen esos cerrojos, las amenazas de Golpe de Estado. Solo están en el imaginario político de algunos, los miedos que tuvimos a finales de los 80′ ya no existen y, por ende, solo dependen de la capacidad de convencer, incluir y movilizarse lograr este nuevo pacto. Esta vez desde una mirada desde la Centroizquierda. //ELF