Por Jorge Pizarro
Senador DC por la Región de Coquimbo
Hemos sido majaderos frente al Ejecutivo y el debate público respecto del deber de expandir la respuesta del Estado a la llamada clase media. Aquello incluye medidas concretas y directas como postergar el pago de contribuciones, por ejemplo.
Es tan evidente la urgencia de generar alternativas para apoyar a las familias que no pueden pagar sus costos esenciales de vida… nadie está pidiendo subsidiar un lujo. Por eso no podemos asentir a medidas basadas en mayor endeudamiento y menos a paquetes “plus” para intentar revertir una crisis del propio sector, como se buscó con el proyecto que permitiría retirar fondos de las AFP por la magnitud de la crisis.
Del Gobierno se esperó su patrocinio en medidas como asegurar servicios básicos y el postnatal de emergencia, en cambio se mostró reacio esquivando el asunto de fondo y enfrascándose en la admisibilidad del proyecto. La situación es precaria no sólo en los sectores más vulnerables y la solución incluye medidas para apoyar con subsidios fiscales a emprendedores que no calificaron para el FOGAPE -más de 500.000 micro y pequeñas empresas- y que si no reciben apoyo fiscal terminarán en quiebra, debilitando más aún el tejido productivo clave para el proceso de recuperación post pandemia.
La fragilidad económica que afecta a la gran cantidad de hogares no es una novedad. Una enfermedad, un evento catastrófico o el pago de la universidad de los hijos puede transformarse en una carga insostenible para la familia. Eso es porque no hemos podido avanzar en lo necesario para que el acceso a la salud, vivienda y educación sea un derecho. Hoy, aquel retraso cobra más que nunca la cuenta. La necesidad es real, un paquete integral que aborde esta crisis sanitaria, económica y social, porque de ahí se desprenden avances pendientes como reformas para erradicar precariedad laboral, mejorar salud pública y sistema de pensiones. Sólo así eso de la “clase media protegida” dejará de ser un slogan.//ELF
