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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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DC

Jaime Baeza, cientista político y académico de la U. De Chile En La Fontana: «Soy un convencido de que debemos caminar hacia un sistema semipresidencial»

noviembre 21, 2019 by Admin Istrador 1 comentario

En La Fontana entrevistamos al especialista en política para analizar la situación de crisis que afecta al país y su postura respecto de cómo debe ser la nueva constitución en Chile, tras el acuerdo histórico del pasado 15 de octubre, manifestado por la clase política.

Chile se apronta, en abril, a votar por una nueva constitución y el mecanismo para ello, en abril de 2020. Para resolver algunas dudas y saber qué aspectos se deben considerar en una eventual carta fundamental, el periodista doctor en ciencia política de la Universidad de Essex, Inglaterra, y master of arts en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Georgetown, Estados Unidos, Jaime Baeza, conversó En La Fontana.

Partió señalando la importancia de que la ciudadanía decida tener una nueva constitución y que ésta no se impuesta por la elite política y empresarial, dentro de «cuatro paredes».

-¿Cómo se enfrenta la ansiedad de la población respecto del cambio constitucional?

-Una nueva constitución no soluciona todos los problemas de la crisis en Chile. Sin embargo, está dentro del marco del problema gracias al principio de subsidariedad, que debe ser cambiado. Esto, porque pensamos que el Estado debe tener una presencia y no por eso va a ser menos libre la economía, y no por eso va a ser todo estatal. Por el contrario, si uno mira las economías europeas donde hay una presencia de más Estado, el capitalismo funciona igual, como Alemania o el Reino Unido. La diferencia es que allá el rol del Estado, va más allá de lo subsidiario.

-¿Qué es preferible, una constitución larga o corta? Es decir, ¿Una constitución general o especifica?

-Si ponemos todo en la parrilla y tenemos una constitución de 800 páginas, eso no es aceptable en una sociedad democrática. Mejor tener una constitución, pero en la que estemos todos de acuerdo. Y cada artículo va para la pelea política, porque en una asamblea constituyente vamos a lograr mucho más que dentro de las»cuatro paredes».

-¿Qué régimen político debe primar en Chile?

-En Chile, se habla de que existe un régimen presidencialista. Lo que hay es un régimen presidencialista cesarista. Soy un convencido de que debemos caminar hacia un sistema semipresidencial, que entregue herramientas para las salidas de las crisis. Creo en la figura el primer ministro con un Congreso unicameral.

-¿Qué cosas deben estar en esta nueva constitución, a su parecer?

-La constitución actual es la base de los muchos problemas que tenemos en nuestra sociedad. Por tanto, es un inicio para definir nuestras reglas del juego con un rol de Estado más activo, y todo lo que tenga que ver con ello, debe ir impreso en esta constitución.

-¿Qué cosas no deben estar en una constitución?

-Los maximalismos son súper peligrosos. Habían escenarios más ideales, por supuesto, más allá del acuerdo histórico, pero este acuerdo es un punto de inicio a los cambios que el país requiere. Es la realidad que tenemos y con eso debemos jugar. Y eso no significa ni tranzar, ni «cocina», ni «cuatro paredes». Significa que con la cancha que tenemos, debemos alcanzar lo máximo que podamos en derechos ciudadanos. Si partimos con el maximalismo antes de jugarlo, es súper difícil ganar algo así, porque se pone el deber ser por sobre lo que se pude dar en la realidad.

-¿Qué rescataría de la constitución de 1980?

-Si no se logra acuerdo volvemos a una hoja en blanco y no se vuelve a la constitución del 80 ´. En ciencia política siempre se ha dicho que entre más grande el acuerdo, más chico el acuerdo (…) Y el artículo N°19 de la actual constitución reconoce una serie de Derechos Humanos, pero no los garantiza. La idea es que en la nueva constitución se plasmen aquellos derechos que sean posibles de garantizar. No ofrezcamos estas mega constituciones que después nadie pueda cumplir, porque eso tiene que ver con la confianza pública. No prometamos lo que no se puede cumplir. Dejaría la salud, educación y previsión como derechos que garantiza el Estado, como derechos exigibles. Seamos consecuentes entre lo que decimos y hacemos.

-¿Qué rol debe jugar la Democracia Cristiana (DC) en todo este proceso de la nueva constitución?

-La DC se la tiene que jugar por un rol más eficiente y convincente por la asamblea constituyente, que es, en definitiva, la convención constituyente. Los demócrata cristianos nos tenemos que jugar por eso. Hay que involucrarnos en que los chilenos comunes y corrientes nos juguemos por esto, y que delegados ciudadanos puedan estar en esta convención constitucional, no solo partidos.

-Por último, ¿Cómo se puede establecer un estado de beneficios (estado benefactor) desde la constitución?

-No podemos decir que vamos a priorizar 100 cosas y después decir que vamos a poder financiar solo tres. Por tanto, yo priorizaría salud pública, educación pública y previsión. El Estado tendrá que priorizar eso y no otras cosas, o que se revisen después. Tenemos que pasar a un Estado social activo, como es en los países europeos, donde ningún país ha colapsado, aunque me digan lo contrario. Eso es mentira. La Unión Europea no tiene economía neoliberal. Ese modelo no es sano. //ELF

Por Gabriel Angulo González

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: DC, democracia, Democracia Cristiana, Entrevista, Jaime Baeza

En sede nacional de la DC se lleva a cabo conversatorio sobre una Nueva Constitución para Chile

noviembre 19, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Pasadas las 18 horas de ayer, unos 50 camaradas de la Democracia Cristiana (DC) se dieron cita en la sede nacional de la colectividad para participar de un conversatorio sobre una Nueva Constitución para Chile.

El panel de charlistas lo moderó el exministro y exdiputado, Andrés Palma, quien presentó al senador Francisco Huenchumilla (DC), y el politólogo constitucionalista, Jaime Baeza, referente camarada de la DC comunal de Providencia. Habló primero el especialista, haciendo un análisis como cientista político de la constitución y luego habló el parlamentario.

«Tenemos que llegar a un régimen semi-presidencial, con válvulas de escape que permitan refundar la actividad política del país, porque seguimos teniendo una suerte de cesarismo presidencial. Y también hay que recoger las inquietudes del territorio. El partido representa a sectores rurales, y dirigentes de distintos pueblos de Chile y sectores marginales con menores acceso a servicios básicos, y es allí donde la actual constitución  ha sido centralista al abandonar a la población de estos sectores de la periferia y regionales. Es decir, se divide para gobernar», comentó Baeza en su exposición.

Sobre lo mismo, añadió: «Hay que movilizar, transformar y motiva a personas que hoy están con dudas y que se sienten desafectas de todo esto. De aquí al mes de abril tenemos que educar a nuestros militantes sobre lo que significa una nueva constitución, dado que lo que hizo la DC al participar del acuerdo histórico e lo correcto. En esta convención constitucional debemos llevar a la gente a votar por el 100%, y no el 50:50 -opción mixta- porque creo que el Congreso debe seguir funcionando para sacar adelante la agenda social. De lo contrario, la gente seguirá movilizada».

Mirada de un parlamentario

Mientras el senador por la Región de La Araucanía, Francisco Huenchumilla señaló En La Fontana: «Toda la oposición más la Democracia Cristiana, tienen un tremendo desafío político de meterse en el proceso constituyente. Participar en el plebiscito y en la elección de los delegados constituyentes para efectos de que vote mucha gente y los 8 millones del padrón electoral, sino que 12 millones de chilenos ojala», apuntando a los 2/3 de mayoría que se debe tener para aprobar los artículos que contenga la nueva constitución.

Acerca de la necesidad de tener esta nueva carta fundamental, el legislador comentó en su discurso, lo siguiente: » Es válido que como chilenos queramos fijar nuevas reglas del juego en la sociedad. Entonces, que sean los chilenos que decidan si se quiere el cambio, el mecanismo y, a través de los delegados constituyentes, el contenido de la misma. De esta forma, tenemos un primer paso para cambiar este modelo neoliberal individualista y que ha provocado este estallido social. El rol del Estado debe intervenir más en la esfera pública, dado que el sistema público está en decadencia. Por tanto, debemos transitar hacia un sistema de economía social de mercado como la sociedad alemana, donde el Estado juega un rol fundamental en el área de la educación, salud y pensiones», dijo.

*Ver video de la jornada en nuestro canal de Youtube:

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Asamblea Constituyente, Convención Constituyente, Conversatorio, DC, Democracia Cristiana, Francisco Huenchumilla, Nueva Constitución, Senador

Crisis social en Chile: Reflexiones dentro de la DC para superarla

noviembre 17, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Hace poco más de un mes, homenajeamos a un grupo de abogados DC, por su acción en defensa de los DDHH, en dictadura. Bonito y muy merecido homenaje. La pregunta es, ¿por qué en las actuales condiciones, mucho más benignas que las vividas entre el 73 y el 90, no actuó un grupo similar? Simplemente porque hemos cambiado. Los 30 años de “transición” cambiaron el sentido de la militancia y el compromiso. Ayer estuvimos dispuestos a dar la vida; hoy, nos cuesta entregar algo de tiempo.

Por Juan Claudio Reyes

Que hermoso hubiera sido ver una “brigada de camisas azules” recorriendo comisarías y fiscalías, reclamando por los derechos de hombres, ancianos, mujeres y niños, que han sido abusaos…pero no estuvimos.

Hoy se ha alcanzado un muy importante acuerdo para elaborar una nueva constitución, que reemplace a la impuesta el año 80. Muy importante esfuerzo, que debe ser valorado.

Pero, ¿alguien cree que esa es la razón por la cual nuestros compatriotas salieron a la calle?

Es evidente que ello no fue así.

Salieron por las condiciones humillantes en que viven. Por los salarios de hambre que reciben millones de ellos; por la decisión dramática de tantos viejos , que deben optar por comer o comprar sus remedios; por las condiciones de explotación, propias del siglo 19, que sufren cientos de miles de mujeres y hombres, en los “servicios externalizados” por las grandes empresas; por las deudas que acompañan a cientos de miles de familias, por creer en la promesa de que era fantástico “tener el primer estudiante universitario de la familia”, endeudando a todos, a favor de bancos que obtienen las más altas rentabilidades de su historia; por tener que mirar de lejos, remedios que necesitan y que son más caros que en los países más caros de Europa; por tener que mirar como los más ricos viven mejor que en Suecia, mientras ellos viven como en Africa, dentro de la misma región; por tener que destinar más del 70% de sus escuálidos ingresos a pagar créditos, no tomados para gasto superfluo, sino para comer; por tarifas de servicios básicos, entregados por el Estado a los privados, con rentabilidad asegurada del 10%, mientras los sueldos y salarios no suben ni la mitad de ello.

En fin, por condiciones de vida indigna, que algunos, entre nosotros, creen que ello no debe ser cuestionado, porque “han salido de la pobreza”, olvidando que la lucha histórica del Humanismo Cristiano es por la EQUIDAD; es decir, por condiciones de Justicia Social, que tal vez algunos nunca aprendieron, como concepto sustantivo.

¿Cuándo hablaremos de esto?

Tal vez nunca. Nuestra organización ya no se ocupa de estas cuestiones. Vive encerrada en los espacios de la institucionalidad. Por eso los DC que marchamos somos cada vez menos; con dolor, nos encontramos con casi nadie de los que andábamos las calles en dictadura y, en demasiados casos, los más jóvenes, especialmente profesionales que han hecho su vida en el aparato del Estado, se suman al coro de quienes, desde la derecha, entregan respuestas manidas, que están más cerca de la peor interpretación del neo liberalismo, adoptado como muletilla, para no tener que involucrarse en alternativas que requerirían más compromiso. ¿Para qué, si así estamos bien?, se le escucha a tantos profesionales del partido, que no logran ver más allá de su propio egoísmo.

¿Cuántas veces habrá que repetir que “Chile despertó”?

Podremos entender, colectivamente, ¿qué significa eso?

Estoy seguro que si se entiende. Lo que ocurre es que hay una negativa compulsiva a aceptarlo, en todo lo que ello implica.

Luego de chocar con el iceberg, los pasajeros del Titanic seguían bailando, al son de una orquesta que se hundía y que tocó hasta que la marea se llevó sus instrumentos. Pero ellos, como si nada.

Igual hacía Nerón, tocando la lira, mientras Roma ardía.

¿Lograremos reaccionar a tiempo?

No es fácil. Para ello se necesitan liderazgos que no aparecen, aún cuando entre nosotros hay camaradas muy capaces.

Tal vez si se dejara de lado una suerte de “hoguera de las vanidades”, en que se consumen unos a otros y, por un ratito, se volviera a la idea de “Bien Común”, elemento esencial que ayudó a construir nuestro partido.

Y hay una coyuntura especialmente propicia.

Si logramos interpretar la motivación primaria de quienes salieron a la calle, tal vez empezaríamos a encorar el camino por el cual conducirnos. Lo nuestro no es la respuesta típicamente reaccionaria. “no hay recursos para eso”. Nunca los habrá para satisfacer las demandas sociales básicas de la población, desde una respuesta neo liberal. El chorreo JAMAS permeará a los más necesitados y, lo esperable, es que se acostumbren como siempre, a través de la historia “a gozar las migajas del banquete”.

Se requiere entonces que los democratacristianos nos alejemos de las respuestas aprendidas en estos 30 años y arranquemos un poco de las respuestas taaaan responsables. ¿Ustedes creen que, desde mediados de la década del 50, cuando Moreno; Chonchol, Mery, Goic, Trivelli y otros recorrían campos y ciudades, diciendo “la tierra para el que la trabaja”, ¿sabían “exactamente” cuánto costaría hacer la Reforma Agraria? Sin embargo, la gente los seguía, porque apuntaban a un concepto de justicia elemental, que a todo el mundo le hacía sentido. ¿Qué mensajes similares enviamos nosotros hoy”?

De este tenor: NINGUNO

Entonces, los “guardianes del santo sepulcro” nos dirán “es que hay que ser responsables”.

Muy bien, pregunta: el país tiene hoy alrededor de 30 mil millones de dólares en fondos soberanos, rentando en el extranjero. Cuándo había acumulado 25.000, ¿el país estaba en riesgo? Evidentemente que no. Entonces, ¿porque no ocupar esos 5000 millones de diferencia para implementar políticas que no signifiquen gasto permanente?, como eliminación de las deudas del CAE, TAG, renegociación de créditos a través del BancoEstado, etc. y, subsidio a la mano de obra en pymes, durante 4 o 5 años, al incrementar el salario mínimo a 450 mil pesos, obligatoriamente pagado por las empresas de mayor tamaño?

Y, los que se convencieron del modelo, incluso más allá que algunos de derecha, nos volverán a decir que eso es ser irresponsables.

Me permito contestarles. Lo irresponsable es ver a ancianos morir en la miseria; a familias perder las viviendas por créditos CAE; a enfermos que mueren por no tener remedios por el alto costo, o a jóvenes que prefieren ser soldados del narcotráfico, porque es más rentable que trabajar por salarios miserables.

En fin, como siempre se suele decir “las crisis son también una oportunidad.

¿Sabrá la DC, con una humildad que le ha desaparecido, leer adecuadamente el mensaje profundo del levantamiento social en de desarrollo?

No tenemos muchas alternativas. Más allá de evaluaciones autocomplacientes, es evidente que nos alejamos, cada vez más, del cariño y el respeto de los chilenos. Ojalá que nuestros dirigentes sean capaces de convocar, con la apretura de la que hasta hoy carecen, a una reflexión colectiva, que permita elaborar una propuesta al país que vaya muuuuucho más allá de los temas institucionales.

¿O alguien cree que toda la movilización se resuelve con el estudio de la nueva constitución, que se empezará a discutir, recién, a principios del año 2021?

Camaradas, como en muchas otras coyunturas, en cada una de ellas se prueba la capacidad de los liderazgos.

Ojalá no tengamos que repetir, como en otras ocasiones, a través de la historia, que no pudimos hacer la tarea “porque los grandes hombres, o están muertos o no han nacido”.

Un abrazo fraterno a todos.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, DC, Democracia Cristiana, Juan Claudio Reyes

Derecha e izquierda unidas no serán vencidas: Histórico Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución

noviembre 15, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Durante esta madrugada hubo humo blanco: un acuerdo político transversal por una nueva constitución. Se viene una convención constitucional. La ciudadanía decide si quiere o no nueva constitución. Si es así, luego votan sobre un mecanismo mixto o de constituyentes elegidos para ello.

Noche histórica del 15 de noviembre, podría ser si llega a buen puerto. Un plebiscito decide si se quiere nueva constitución y el mecanismo, ya sea una convención mixta constituyente (50% de parlamentarios) o una convención constituyente.

Las reformas profundas y la «Agenda social» debe ir de la mano.

Participaron y firmaron este acuerdo de 12 punto los siguientes partidos: La Democracia Cristiana (DC), Evópoli, Renovación Nacional (RN), la Unión Demócrata Independiente (UDI), Partido Comunes, Revolución Democrática (RD), Partido Radical (PR), Partido Socialista (PS), Partido Por la Democracia (PPD), Partido Liberal, y Gabriel Boric. Se restaron el Partido Humanista (PH), y el Partido Comunista (PC).

«Esto surje a partir de la desigualdad, la injusticia, del abuso. De tantos que se sienten al margen del desarrollo del país. En este proceso, muchos chilenos perdieron tanto. Algunos perdieron la vida. Otros perdieron la vista, otros su fuente de trabajo, su emprendimiento, pero nuestra responsabilidad es que después de esto surja un nuevo Chile, que garantice más dignidad, democracia y justicia social», comentó Fuad Chahín, presidente de la Democracia Cristiana (DC).

Acerca de esta materia, añadió: «Por primera vez en la historia de la patria, tienen que ser los chilenos y chilenas donde participen todos en el plebiscito para la elección de los miembros constituyentes y luego en la ratificación de los acuerdos para tener una constitución que los chilenos sientan propia, que se sientan orgullosos de sus constitución. Una que nos represente a todos y que no sea la imposición de unos sobre otros, que sea esa casa que nos cobija a todos, sin distinción y que nos permita profundizar nuestra democracia y que nos permita avanzar hacia un desarrollo auténticamente humano. Hoy, es solo el inicio y es tarea de todos que este proceso termine como todos quienes abrieron esta herida quieren: que esta Constitución traiga más dignidad y justicia social para las personas».

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Acuerdo histórico, Acuerdo nacional, DC, Democracia Cristiana

Salidas a la crisis: plebiscito o elecciones anticipadas

noviembre 14, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal 

Abogado y DC histórico 

La crisis de gobernabilidad se prolonga ya por casi por un mes. Se ha profundizado la sensación de inseguridad entre todos los habitantes, incluidos la abrumadora mayoría que apoyamos las diversas demandas ciudadanas. También constatamos la incapacidad de las elites políticas para canalizar estas peticiones con la urgencia necesaria. La injusticia social busca refugiarse, una vez más, en el orden, ese que la doctrina social de la Iglesia Católica define como la violencia institucionalizada o el desorden establecido.

No necesitamos emplazamientos para criticar la violencia. Tenemos una historia personal que lo demuestra, así como el ejemplo de millones de chilenos que les damos respuesta marchando y protestando pacíficamente, repudiando y enfrentando, cuando se puede, a los minúsculos grupos anarquistas y delincuentes comunes que se aprovechan de la conmoción.

El 26 de noviembre de 2013, el Papa Francisco publicó Evangelii Gaudium. En ese texto, expresó su rechazo a “una economía de la exclusión”, a “la nueva idolatría del dinero”, a “un dinero que gobierna en lugar de servir” y a “la inequidad que genera violencia”. “Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata”, aseguró. El Santo Padre también atacó que todo entre en el juego de la competencia y de la ley del más fuerte, ya que esto ha llevado a que muchos sean excluidos. “Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del ‘descarte’ que, además, se promueve”.

El Mercurio del domingo 10.11.2019, publicó una entrevista a Paul Romer, Premio Nobel Economía 2018, algunas opiniones que cito: “Chile como muchos países que han adoptado la ideología neoliberal, no ha hecho el tipo de inversiones que se requieren para tener un gobierno efectivo.” En otro párrafo agrega: “Es un error pensar que en Chile la situación es sólo de ley y orden, y que con un gobierno que aplique mano dura basta”. Y algo destaca de su entrevista: “Se necesitan nuevos líderes”. Y, en mi opinión, lamentablemente, en el “mercado chileno”, esa es una mercadería muy escasa.

Los datos duros

Diversas encuestas ratifican que la ciudadanía no tiene confianza en el Presidente Piñera. Una empresa de encuestas muy cercana al propio Presidente le otorga sólo un 13 % de respaldo. Es cierto, también, que el desprestigio de los partidos viejos y nuevos es colosal. Menos del 4% de los encuestados confían en ellos, a pesar de las ahora diligentes propuestas para rebajar la dieta, reducir el número de parlamentarios y otras medidas que no atacan el fondo del modelo. Según una encuesta de Termómetro Social realizada entre el martes 29 y el 1 de noviembre, más del 70% sostiene que tanto el Presidente como el Congreso Nacional no están dispuestos a reconocer el conflicto real y contestar las demandas.

Tomic nos señalaba en los años sesenta lo que él llamaba la crisis de la democracia representativa, el alejamiento de los representantes respecto de los representados, cuestión que fue promovida expresamente por el neoliberalismo concertacionistas, que logró un rol decisivo en la DC, el PS, el PPD y el PR. El libro de Carlos Huneeus sobre la Democracia semisoberana en Chile es lectura obligada en este aspecto.

Cierto, hubo importantes avances sobre todo en la disminución de la pobreza dura, otros avances sociales importantes y, sobre todo, en la convivencia democrática. Pero también, se lograron acuerdos con la derecha para desmovilizar al mundo social, debilitar los partidos y fortalecer una cultura transversal de individualismo entre los chilenos. Las AFP, las ISAPRES, las privatizaciones de las empresas sanitarias, eléctricas, de comunicaciones y la cultura usuraria en las empresas financieras han tenido respaldo transversal, a pesar de sus fracasos brutales.

Nunca he olvidado a Mounier, que enseñaba que el espíritu burgués empapa todas las clases sociales. Eso pasa hoy en Chile, agravado por la falta de liderazgos morales y políticos. El individualismo y la corrupción coexisten siempre en la vida del ser humano, pero a mi generación en la DC la afectó menos, por el ejemplo de los líderes que tuvimos. Leighton, Frei Montalva, Tomic, entre otros. Con un Patricio Aylwin que superó las expectativas previas. Se equivocaban, cierto, pero tenían estatura moral y política para cambiar de actitud. En cambio, nosotros los de entonces, ya no somos los mismos.

Hoy, el dinero, el poder mezquino, las ambiciones descontroladas, el neoliberalismo en lo filosófico, y económico, creció descontroladamente, a lo que se sumó la crisis brutal del marxismo leninismo. Muchos promotores de esas doctrinas se hicieron fácilmente liberales por razones filosóficas, los menos, el materialismo común al Marxismo Leninismo, al Neo liberalismo y la corrupción un número mayor. Los partidos ya no tienen militantes, tienen clientela, verdaderos siervos de los señores feudales sean estos Alcaldes honestos o corruptos.

La presencia de agitadores extranjeros es una campaña de mentiras diseñada en USA. Trump está en eso, ayudado por Maduro y sus cómplices, que buscan el caos y vengarse de Piñera. Este hizo el torpe papel de protagonista en la frontera venezolana esperando un Golpe de ESTADO que fracasó. Ni Bolsonaro, ni Macri lo acompañaron en ese vergonzoso episodio. Estoy seguro que hay agentes de seguridad, venezolanos activos, pero para espiar a los cientos de miles inmigrantes que han huido del desastre de Maduro. Así lo hacen los dictadores.

Pero la violencia está creada por la cultura del oportunismo, de la corrupción y la exclusión. ¿Podrá sobrevivir Piñera con su “agenda social”? El Presidente está confuso, típico de la definición de desgobierno. Desconcierto, violencia, falta de disciplina. Provoca, incluso sin querer, cuando pretende usar las protestas a su favor. No es una persona con inteligencia emocional y sus excesos de narcisismo son malos asesores. Está cediendo hoy, pero puede retroceder mañana. La coalición de derecha se empieza a abrir, hay fisuras importantes, pero, creo que, si el miedo se incrementa, se unirán una vez más.

El odio recíproco entre los ciudadanos y la policía, va a ser un obstáculo gigante. 40 generales de carabineros expulsados del cuerpo en un año y medio, por corrupción, más debilidades formativas de varios años, acentúan la brecha. Las divisiones y malas artes al interior de esa institución la afecta duramente. Cuando una autoridad tiene el respeto de sus conciudadanos es muy valiosos, sino, el miedo es un sustituto frecuente. Hoy vemos creciendo el número de los que no los respetan ni les temen. Constatamos con sorpresa y molestia que carabineros no concurre con la prontitud necesaria para frenar excesos de pequeños grupos. Hoy vemos que se concentran más en la investigación posterior a los hechos, incumpliendo su deber preventivo. ¿Los drones no envían las imágenes necesarias? Pongan la TV. Horas y horas mostrando los mismos destrozos, con dirección incluida.

Que más de 45 generales en menos de dos años, hayan salido de carabineros por fraudes, corrupción y mentiras no es un tema menor. Es muy dañino. Las sociedades necesitan policías para preservar los valores humanos, pero que actúen profesionalmente, usen las armas y el entrenamiento entregado de una manera civilizada. Humanamente, entiendo la rabia de esos carabineros, recibiendo insultos y agresiones increíbles. En mi vida he estado muchas veces en las calles, en democracia o dictadura y nunca, nunca, agredí a un policía, siempre fui víctima. Y no por cobardía. Primero porque la violencia utilizada de manera injustificada, es cierto, pero nunca me dispararon balines a los ojos. Me rompieron lumas en la espalda, recibí chorros del guanaco, gases tóxicos, golpizas en los vehículos y en las comisarías. Sólo en dictadura sentí el cañón de una pistola en la boca o el de una metralleta con bala pasada en el estómago. Pero también conocí gestos humanos de otros policías, que atesoro por lo que valían en momentos complicados.

Por formación política, en nuestros cantos en dictadura decíamos: “Uniformado, entiende de una vez, la lucha no es contigo, es contra Pinochet”. Pero ver las escenas dónde policías disparan balines o golpean masivamente a manifestantes desarmados y no violentos se multiplican por los avances tecnológicos y me indignan. Si tienen que usar la violencia contra los violentos, se supone que están entrenados para ello y que usaran los medios apropiados que practican en su fase formativa.

Muchas veces defendí operativos policiales en el centro de Santiago contra lanzas que se victimizaban, y lo seguiré haciendo mientras pueda. Mi amigo Alejandro Goic, destacado actor chileno, protegió en una marcha a una carabinera en riesgo y fue brutalmente agredido por los propios carabineros. Pero la furia y ceguera es tal, que una carabinera que terminó su sacrificado servicio y vestía de civil, fue cobardemente golpeada por sus colegas, debiendo ser internada en el hospital institucional Necesitamos hacer un esfuerzo recíproco para poner fin a esta relación de odio creciente y tan malsana entre policías y ciudadanos. El primer escalón se construye comprometiéndonos a no apoyar impunidad para los que violan esas normas.

Creo que es muy difícil aceptar que sigan legislando y gobernando varias personas que han infringido la ética y han defendido un modelo tan injusto. Ya en el siglo XVII el Cardenal Jean-François Paul de Gondi (1613-1679) escribió: “Una nación no siente el extremo de la miseria hasta que sus gobernantes han perdido toda vergüenza, porque ese es el instante en que los súbditos se despojan de todo respeto”. Pero estoy dispuesto a tragarme el sapo, por el Bien Común. Por mis convicciones democráticas y el ejemplo de líderes que admiro, no apoyo ni apoyaré soluciones fuera del marco democrático, pero si estoy convencido que hay que presionar lícitamente a la clase política para que apruebe medidas que permitan que sea el ciudadano el que tenga la palabra final.

Para ello, creo que debemos concentrarnos ahora en las soluciones, porque el país tiene claro que los responsables se encuentran en todos los sectores, los que, de buena o mala fe, fueron apartando al soberano de las decisiones.

LAS ALTERNATIVAS

14 partidos de la oposición firmaron, este martes 14 de noviembre de 2019, una declaración en la que se declararon a favor de un plebiscito y una asamblea constituyente como las vías apropiadas para elaborar una nueva Constitución para Chile que buscaría establecer un nuevo modelo político, económico y social. Este documento es una respuesta a una propuesta del gobierno que se abrió a iniciar un proceso para un nuevo texto constitucional, pero usando como mecanismo un Congreso Constituyente, buscando claramente preservar el modelo.

Por otra parte, diversos parlamentarios han señalado que la única salida posible a la grave crisis que vivimos es adelantar las elecciones de Presidente y parlamentarios, propuesta que coincide con opiniones que he entregado en este medio. En estos días, el destacado académico chileno Carlos Huneeus ha publicado un artículo en el que se hace una pregunta, ¿Podrá terminar su período el Presidente Piñera? Luego, el autor citado enuncia antecedentes muy sólidos, aporta una conclusión y una propuesta.

La conclusión es terminante: “El Presidente Piñera no podrá terminar su mandato, ni debiera empeñarse en ello. El país requiere un liderazgo presidencial ahora, que asuma las funciones políticas de jefe de Gobierno y líder de la coalición gobernante, que se proponga restablecer el Estado de derecho, impulse políticas económicas (pensiones, salud, transporte público, etc.) siguiendo otro paradigma, distinto al de neoliberalismo radical con el cual se construyó “el modelo”, y dé los pasos necesarios para llegar a una Nueva Constitución. El Presidente Piñera no está en condiciones de asumir esa función por sus limitaciones de liderazgo y por su identificación con “el modelo

Comparto plenamente esta aseveración, aunque no me parece apropiado establecer un régimen semipresencial de hecho como sugiere Huneeus. Soy partidario de establecerlo en la nueva Constitución, pero de manera armónica y legitimado por la mayoría.

Quiero recordar que, en 1973, pocos días antes del Golpe, la DC propuso nuevas elecciones para los parlamentarios elegidos apenas 6 meses antes, yo era uno de ellos entonces, para facilitar la renuncia del Presidente Allende y dejar en manos del pueblo la decisión. El gobierno de esa época no se pronunció, la derecha calló y el Golpe de Estado destruyó la democracia por 17 años.

También me parece importante recordar que, en la primera semana de septiembre de 1973, el General en retiro Carlos Prats, hombre de confianza de Allende al igual que Pinochet, asesinado posteriormente por éste, le sugirió al Presidente Allende que no llamara a Plebiscito, sino que pidiera permiso constitucional al Congreso y saliera del país. Es evidente que el Presidente Allende no lo escuchó.

De manera muy clara no me cierro a ninguna solución que mantenga los cauces institucionales. Si el acuerdo más amplio se produce por una Asamblea Constituyente, elegida por los ciudadanos, con facultades para desatar los nudos gordianos e ideológicos de la Constitución vigente, en buena hora. Sigo pensando que tener dos órganos legislativos funcionando puede ir generando problemas adicionales y que la solución puede dilatarse excesivamente.

Si hay elecciones para Presidente y Congreso Nacional hay tiempo para que se preparen alternativas constitucionales, políticas concretas y alternativas de gobierno serias y estables. Esta opción permite construir el nuevo marco normativo y, adicionalmente, contaremos con legisladores legitimados expresamente por los ciudadanos para ir introduciendo las nuevas normas legales necesarias para implementar los valores que impregnen la nueva carta fundamental.

El rol de las actuales autoridades, sería dictar las normas que favorezcan la más amplia e informada decisión ciudadana, por ejemplo, como la manera más expedita del plebiscito que deberá pronunciarse sobre las alternativas que se elaboren, y, algo muy importante, adoptar las medidas indispensables para eliminar la violencia criminal desatada.

Es urgente apurar el despacho de normas para reducir las remuneraciones de los altos funcionarios de empresas del Estado, de los miembros del Gabinete y los Parlamentarios, así como corregir normas electorales que permiten a las cúpulas partidarias imponer candidatos, ampliar los cupos para que puedan participar personas nuevas, establecer filtros más eficientes en temas de probidad y representación.

Despejado el aumento del 20% a las Pensiones Básicas Solidarias es esencial avanzar en soluciones concretas y para ahora a la clase medida. Bastaría la voluntad política del Presidente para que las pensiones de la clase media subieran cerca de un 30%, al mes siguiente, sin dictar ley alguna. Es cierto, no lo hizo la Concertación y la Nueva Mayoría cuando estuvo en el gobierno.

Por eso, el rechazo ciudadano a esta clase política. Ahora tienen la oportunidad de hacerlo. Y salir con dignidad.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, DC, Democracia Cristiana, Nueva Constitución, PDC, Ricardo Hormazábal

Senador Francisco Huenchumilla (DC) En La Fontana: «Tiene que haber una vuelta a la soberanía popular para elegir una asamblea constituyente»

noviembre 14, 2019 by Admin Istrador 1 comentario

En La Fontana conversamos con el senador Francisco Huenchumilla de la Democracia Cristiana (DC), quien analizó las causas del estallido social en Chile, el sistema socioeconómico que impera en el país, la actuación del partido en esta materia y la posible salida pacífica del conflicto.

Para referirse a la situación que afecta al país, con 26 días desde que estalló el conflicto, el senador por la Región de La Araucanía, exintendente y exministro DC, conversó con nuestro medio.

Partió analizando acerca de las causas de por qué se dio este escenario de convulsión ciudadana.

-¿Cómo analiza el presente convulsionado del país?

-Chile está viviendo una profunda crisis, donde la ciudadanía está interpelando a las instituciones políticas. Este fue un proceso que se fue incubando en los años, y es un reclamo respecto del tipo de sociedad que hemos construido, en los últimos 40 años. Desde tiempos de la dictadura se dio un giro en el tipo de capitalismo que teníamos en Chile. Y se impuso lo que se denomina el modelo neoliberal.

-¿La crisis es por culpa del modelo neoliberal?

-Lo explica en gran parte, porque es un modelo que fija todo en un sistema de precios, en el que se paga por todo y cada cosa tiene su precio, marcado por el más profundo individualismo. La sociedad no existe, lo que existe es el individuo, que elige y prefiere, pagando por todo, y se rasca con sus propias uñas (….) Chile instaló el modelo más ultra del liberalismo en el mundo. Por eso, que aquí se paga por el agua, porque los privados se apropiaron de este bien que era natural. Y ese e el problema que tenemos en todo Chile. Se paga por la salud, por la educación. La previsión la ahorra cada uno como puede. En este sistema no hay colaboración, no hay solidaridad. Entonces, una sociedad neoliberal es abusiva. Es decir, contrario a lo que dice la doctrina cristianismo, como lo dice la DC dentro de sus principios.

-De ahí se entiende el malestar ciudadano…

-La gente se alza hoy en día, en contra del abuso, contra la desigualdad, el clasismo. Tenemos una educación clasista absolutamente. De lo que pueden pagar los ricos, los menos ricos, y clase media alta. Y con un buen apellido puede encontrar buena escuela. Hacen un negocio de la educación los grupos económicos. Entonces, hay una queja y un resentimiento profundo de la sociedad. Un sector del país es el ganador. El Chile que está bien. Versus el otro  Chile -la mayoría- que forma parte de los perdedores. Eso es lo que hay detrás de esta profunda crisis.

-¿Una salida a esta crisis sería una nueva Constitución con asamblea constituyente?

-Creo que se requiere una nueva Constitución Política, pero no entre cuatro paredes con los actuales parlamentarios, porque nosotros mismos estamos cuestionados en nuestra legitimidad. La gente siente que formó parte del mismo club de los que están arriba. Por eso, se requiere que volvamos a preguntarle a la gente qué tipo de sociedad quiere.  Y se puede hacer eso de forma ordenada. Hay mucha experiencia en el mundo respecto de eso. Tiene que haber una vuelta a la soberanía popular para elegir una asamblea constituyente, que puede hacer de Chile un país más justo y un nuevo modelo de sociedad (…) Tenemos una gran responsabilidad de cómo salir de esta crisis. Y, por tanto, ahí tienen una tremenda responsabilidad los partidos políticos.

Actuación de la DC

-¿Cómo evalúa el actuar de la DC en esta crisis y la responsabilidad que tiene?

-La DC se ha equivocado profundamente, en estos últimos años, en este último tiempo. Nosotros tenemos un conjunto de principios que se basan en el cristianismo. La ética de lo que somos como partido es el cristianismo. La ética son los valores que te iluminan para tomar decisiones. Cristo se la jugó por los más pobres, por los más necesitados. Y nosotros como partido, con el tiempo, nos fuimos metiendo en el sistema. Y muchos camaradas, en este partido pluriclasista, los de más arriba se metieron en el sistema. Administraron el sistema. Entonces, el partido se quedó anestesiado en este sistema egoísta. Yo que vengo de un pueblo originario, no tuve una acogida buena en la DC, cuando comencé a ser militante.

-¿Hubo errores de la mesa directiva?

-Claro. Como DC hemos cometido un profundo error de diseño y de estrategia. El haber planteado un entendimiento con la derecha en la Cámara de Diputados, que fracasó por lo demás, respecto de lo tributario y de otras materias que se estaban legislando. Entonces, nos quedamos como un partido aislado, que colaboró con la derecha en búsqueda de una identidad distinta de la que teníamos históricamente. Actualmente, tenemos una bajísima credibilidad como partido. La marca Democracia Cristiana hoy no tiene ningún valor ante la opinión pública y el resto de los partidos de oposición nos aísla porque no nos cree.

-¿Quién debe asumir estos errores?

-Esa responsabilidad la tiene que asumir el presidente del partido, Fuad Chahín. Algo de eso le he dicho en privado, pero creo que es la hora de dar un giro profundo en esta materia, y hacer un giro en su conducción y organización. El presidente del partido debe actuar con mirada de Estado, pensando en el futuro, o sino estamos llevando el partido a la debacle total. Mi pregunta es: ¿En las próximas elecciones municipales y para gobernadores y concejales, cómo se va a presentar alguien con la marca DC?, ¿Usted cree que la gente va a votar por nosotros? Si no hacemos un giro ideológico como partido, estamos perdidos. Hago un llamado a la dirigencia del partido a que sea generosa. Cuando uno se equivoca es grande cuando reconoce sus errores y le da una nueva oportunidad al partido. Hago un llamado desde afuera sin ánimos personales de dirigir el partido, sino que simplemente, estamos mal, hay que regorganizarse y hacer un giro. Por eso, es importante que Chahín haga un gesto en ese sentido. Y todo esto lo digo con mucho afecto.

-Por último, ¿Cómo se sale de esta crisis?

-Frente a la crisis que tenemos, donde hay una crisis de representatividad y credibilidad hacia la clase política, tenemos que volver a la soberanía popular y la gente tiene que decidir qué Chile queremos, y qué modelo de sociedad queremos construir. Por eso, tenemos que hacer una nueva constitución mediante asamblea constituyente. No hay que tenerle miedo a ese término porque hay muchas experiencias en el mundo exitosas y se pueden hacer las cosas bien. Tenemos que tener una sola voz en la oposición para decirle al gobierno, que estimamos que la salida de esto es volver a la soberanía popular, a través de una asamblea constituyente, detallando en la metodología, para dar el ejemplo al mundo y decirles que podemos hacer las cosas bien, de forma seria y así la gente nos vuelva a querer, y para eso se requiere decisión y eso le pido a los dirigentes de mi partido. // ELF

Por Gabriel Angulo G.

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: DC, Francisco Huenchumilla, parlamentario, Senador, Senadores DC

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