En La Fontana conversamos con el senador Francisco Huenchumilla de la Democracia Cristiana (DC), quien analizó las causas del estallido social en Chile, el sistema socioeconómico que impera en el país, la actuación del partido en esta materia y la posible salida pacífica del conflicto.
Para referirse a la situación que afecta al país, con 26 días desde que estalló el conflicto, el senador por la Región de La Araucanía, exintendente y exministro DC, conversó con nuestro medio.
Partió analizando acerca de las causas de por qué se dio este escenario de convulsión ciudadana.
-¿Cómo analiza el presente convulsionado del país?
-Chile está viviendo una profunda crisis, donde la ciudadanía está interpelando a las instituciones políticas. Este fue un proceso que se fue incubando en los años, y es un reclamo respecto del tipo de sociedad que hemos construido, en los últimos 40 años. Desde tiempos de la dictadura se dio un giro en el tipo de capitalismo que teníamos en Chile. Y se impuso lo que se denomina el modelo neoliberal.
-¿La crisis es por culpa del modelo neoliberal?
-Lo explica en gran parte, porque es un modelo que fija todo en un sistema de precios, en el que se paga por todo y cada cosa tiene su precio, marcado por el más profundo individualismo. La sociedad no existe, lo que existe es el individuo, que elige y prefiere, pagando por todo, y se rasca con sus propias uñas (....) Chile instaló el modelo más ultra del liberalismo en el mundo. Por eso, que aquí se paga por el agua, porque los privados se apropiaron de este bien que era natural. Y ese e el problema que tenemos en todo Chile. Se paga por la salud, por la educación. La previsión la ahorra cada uno como puede. En este sistema no hay colaboración, no hay solidaridad. Entonces, una sociedad neoliberal es abusiva. Es decir, contrario a lo que dice la doctrina cristianismo, como lo dice la DC dentro de sus principios.
-De ahí se entiende el malestar ciudadano...
-La gente se alza hoy en día, en contra del abuso, contra la desigualdad, el clasismo. Tenemos una educación clasista absolutamente. De lo que pueden pagar los ricos, los menos ricos, y clase media alta. Y con un buen apellido puede encontrar buena escuela. Hacen un negocio de la educación los grupos económicos. Entonces, hay una queja y un resentimiento profundo de la sociedad. Un sector del país es el ganador. El Chile que está bien. Versus el otro Chile -la mayoría- que forma parte de los perdedores. Eso es lo que hay detrás de esta profunda crisis.
-¿Una salida a esta crisis sería una nueva Constitución con asamblea constituyente?
-Creo que se requiere una nueva Constitución Política, pero no entre cuatro paredes con los actuales parlamentarios, porque nosotros mismos estamos cuestionados en nuestra legitimidad. La gente siente que formó parte del mismo club de los que están arriba. Por eso, se requiere que volvamos a preguntarle a la gente qué tipo de sociedad quiere. Y se puede hacer eso de forma ordenada. Hay mucha experiencia en el mundo respecto de eso. Tiene que haber una vuelta a la soberanía popular para elegir una asamblea constituyente, que puede hacer de Chile un país más justo y un nuevo modelo de sociedad (...) Tenemos una gran responsabilidad de cómo salir de esta crisis. Y, por tanto, ahí tienen una tremenda responsabilidad los partidos políticos.
Actuación de la DC
-¿Cómo evalúa el actuar de la DC en esta crisis y la responsabilidad que tiene?
-La DC se ha equivocado profundamente, en estos últimos años, en este último tiempo. Nosotros tenemos un conjunto de principios que se basan en el cristianismo. La ética de lo que somos como partido es el cristianismo. La ética son los valores que te iluminan para tomar decisiones. Cristo se la jugó por los más pobres, por los más necesitados. Y nosotros como partido, con el tiempo, nos fuimos metiendo en el sistema. Y muchos camaradas, en este partido pluriclasista, los de más arriba se metieron en el sistema. Administraron el sistema. Entonces, el partido se quedó anestesiado en este sistema egoísta. Yo que vengo de un pueblo originario, no tuve una acogida buena en la DC, cuando comencé a ser militante.
-¿Hubo errores de la mesa directiva?
-Claro. Como DC hemos cometido un profundo error de diseño y de estrategia. El haber planteado un entendimiento con la derecha en la Cámara de Diputados, que fracasó por lo demás, respecto de lo tributario y de otras materias que se estaban legislando. Entonces, nos quedamos como un partido aislado, que colaboró con la derecha en búsqueda de una identidad distinta de la que teníamos históricamente. Actualmente, tenemos una bajísima credibilidad como partido. La marca Democracia Cristiana hoy no tiene ningún valor ante la opinión pública y el resto de los partidos de oposición nos aísla porque no nos cree.
-¿Quién debe asumir estos errores?
-Esa responsabilidad la tiene que asumir el presidente del partido, Fuad Chahín. Algo de eso le he dicho en privado, pero creo que es la hora de dar un giro profundo en esta materia, y hacer un giro en su conducción y organización. El presidente del partido debe actuar con mirada de Estado, pensando en el futuro, o sino estamos llevando el partido a la debacle total. Mi pregunta es: ¿En las próximas elecciones municipales y para gobernadores y concejales, cómo se va a presentar alguien con la marca DC?, ¿Usted cree que la gente va a votar por nosotros? Si no hacemos un giro ideológico como partido, estamos perdidos. Hago un llamado a la dirigencia del partido a que sea generosa. Cuando uno se equivoca es grande cuando reconoce sus errores y le da una nueva oportunidad al partido. Hago un llamado desde afuera sin ánimos personales de dirigir el partido, sino que simplemente, estamos mal, hay que regorganizarse y hacer un giro. Por eso, es importante que Chahín haga un gesto en ese sentido. Y todo esto lo digo con mucho afecto.
-Por último, ¿Cómo se sale de esta crisis?
-Frente a la crisis que tenemos, donde hay una crisis de representatividad y credibilidad hacia la clase política, tenemos que volver a la soberanía popular y la gente tiene que decidir qué Chile queremos, y qué modelo de sociedad queremos construir. Por eso, tenemos que hacer una nueva constitución mediante asamblea constituyente. No hay que tenerle miedo a ese término porque hay muchas experiencias en el mundo exitosas y se pueden hacer las cosas bien. Tenemos que tener una sola voz en la oposición para decirle al gobierno, que estimamos que la salida de esto es volver a la soberanía popular, a través de una asamblea constituyente, detallando en la metodología, para dar el ejemplo al mundo y decirles que podemos hacer las cosas bien, de forma seria y así la gente nos vuelva a querer, y para eso se requiere decisión y eso le pido a los dirigentes de mi partido. // ELF
Por Gabriel Angulo G.






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