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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

El PS hace historia, yo opto por «el hacer»

diciembre 16, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Vanessa Marimón

Militante del PS

En el PS hay quienes aún se niegan a comprender un par de cuestiones centrales: el Rechazo fue con voto obligatorio, cuyo resultado refleja que la población en su amplia mayoría NO adscribe ni por lejos al progresismo y, segundo, que no hemos sido capaces de aproximarnos a la realidad para incidir en esa tendencia desde hace años o décadas.

Dicho en corto: ni existen las masas por los cambios ni somos capaces de movilizarlas. Ese es nuestro dolor. Por eso la derrota del 4 de septiembre es una derrota catastrófica para nuestro sector.

El acuerdo al que las fuerzas políticas llegaron esta semana, refleja en gran medida el resultado de «esa distancia». De ahí que no tenemos protestas ni movilizaciones masivas en su contra, sino un gran silencio ciudadano de alivio y alienación, que también duele, pero cuya existencia es innegable.

Destaco de este acuerdo varios logros que en nuestro sector, encabezado por Paulina Vodanovic y otros personeros socialistas y de Apruebo Dignidad, aún nos cuesta sopesar en su real magnitud y que ya sea por oportunismo, temor o concesión de la derecha, han logrado superponer posiciones para las Bases Constitucionales que anhelamos por tantos años y que tienen como primer símbolo la madre de todas nuestras batallas: el Estado Social de Derecho. Luego, los DDHH y la Democracia como soportes institucionales; el reconocimiento y respeto a los pueblos indígenas; el cuidado del medio ambiente; el interés superior de los NNA, entre otros. En concreto, a mi juicio lo más trascendente política, económica y culturalmente es que se deroga el Estado Subsidiario, matriz de la Constitución del 80, pero también se configuran como intransables principios que siempre se transaron.

Por eso convoco a alejarnos de los maximalismos –recordando además que como partido tenemos una base de apoyo que no supera el 6%–, y apegarnos a los datos para tomar decisiones fundadas y responsables con la decisión de ser parte y apoyar a este Gobierno. Prefiero al PS firmando este acuerdo y contribuyendo al proceso de la escritura de una nueva Constitución que mirando cómo la realidad pasa sobre nosotros o, peor aún, exacerbando contradicciones que no representan a nadie (o a muy, muy pocos).

Con más o menos dolor en el PS y en AD este acuerdo ha fortalecido la coalición de Gobierno y esa es una fortaleza a la que debernos, porque nos comprometimos con un programa transformador que requiere unidad y responsabilidad política.

Sostengo que en lo inmediato nuestro foco debiera estar en buscar los mejores nombres para el apoyo especializado del proceso constitucional y las candidaturas a consejeras y consejeros para centrarnos en el resultado, finalmente eso es lo que quedará escrito.

Opto por quedarme en el hacer.

Un abrazo socialista. //ELF

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Nuevo proceso constituyente, un acuerdo suficiente

diciembre 13, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Christian Torres Castro

Administrador público. Magíster eb Gerencia y Políticas Públicas. 

Afortunadamente, cuando parecía más difícil, la prudencia y la responsabilidad se impusieron. Para ello, la figura del presidente del Senado ha sido clave. Con un estilo alejado del conflicto y centrado en los acuerdos, con prudencia, sin cejar en mantener el diálogo abierto y sin la desesperación de transformarse en el protagonista, Elizalde sin duda se instala, en tiempos de tanta mediocridad, como una figura política de una estatura que hace años no veíamos.

Cierto buenismo ingenuo, sustentado en las declaraciones y compromisos de los partidos, previos al plebiscito, hizo pensar a muchos que el acuerdo para un nuevo proceso constitucional se alcanzaría de manera rápida. Pero estos más de tres meses se encargaron de mostrar lo contrario. El acuerdo no llegaba, mientras el interés por una nueva Constitución decaía semana a semana en una ciudadanía agobiada por tanto problema urgente.

Sin embargo, cuando este acuerdo ya parecía improbable, dos hechos del fin de semana se transformaron en el impulso que faltaba para despejar las diferencias que lo impedían. El primero fue la indignación que causó en diversos sectores la irrupción de Amarillos, el viernes recién pasado, abortando un acuerdo que se encontraba ad portas. Más allá de los descargos de su virginal presidente, lo cierto es que la relevancia que han alcanzado en el debate nacional resulta de difícil explicación.

El segundo hecho lo constituye la entrevista de José Antonio Kast en La Tercera, en que reitera su oposición a un nuevo proceso constituyente y a una nueva Constitución, colocando en una difícil posición a la derecha que se había comprometido a dar continuidad al proceso si el Rechazo resultaba vencedor en el plebiscito de salida de septiembre pasado.

De confirmarse el fracaso definitivo de las conversaciones, se confirmaba también que en la derecha la única voz que importa es la del sector más extremo y conservador. Esa derecha que nunca quiso, no quiere y probablemente nunca querrá una nueva Constitución. Un sector que, si en algún momento cedió al proceso constituyente fue por temor a que la alternativa fuera peor. El 62% de Rechazo en el plebiscito no hizo sino reforzar sus convicciones de dar por cerrado el capítulo o, cuando mucho, realizar reformas a la actual Carta Magna en el Congreso.

Este sector presionó a la derecha más moderna durante todo el proceso de diálogo. Una derecha que, aun convencida de la necesidad de una nueva Constitución, es consciente de que su electorado está mayoritariamente convencido de lo contrario. En consecuencia, tenía el temor de aparecer entregándose a la izquierda “derrotada” y concordando además una fórmula que pusiera en riesgo electoral lo que consideran su triunfo de septiembre pasado.

Por cierto, existe también un sector de izquierda, afortunadamente minoritario, que no asume la realidad del resultado del plebiscito y busca interpretaciones, más para reafirmar sus convicciones que para entender el pensamiento mayoritario. Este sector prefiere mantener una demanda permanente de cambio, que ceder a un proceso que pueda concluir en una nueva Constitución insuficiente para su ideal sociedad.

En este escenario se intentó buscar por meses un acuerdo, con un telón de fondo no sincerado y ajeno al sentido mismo que debiera tener el proceso constituyente. Se trató de una negociación “electoralizada”, condicionada por encontrar un mecanismo que les diera mediana certidumbre a los incumbentes de cuál será su resultado en la elección de los integrantes del nuevo órgano. Así, su elección fue vista en toda la negociación como una elección más, previa a las de alcaldes, gobernadores y parlamentarios. La derecha buscaba su mejor escenario y las izquierdas los suyos. Otros preferirían no medirse.

Cuando lo más relevante fue concordado, el marco de contenidos, parecía que el mecanismo sería cuestión de horas. Pero los meses demostraron que los contenidos no eran lo más importante. Para los partidos, lo era cómo asegurar un buen resultado en la elección, desvirtuando con esto y poniendo en riesgo todo el proceso.

La idea de los expertos fue un buen punto de fuga, pero los representantes de los partidos tienen claro que no es un tema de fondo. Bastaría que cada partido conformara buenos equipos de expertos que acompañaran el proceso y que sus representantes les hicieran caso en lo razonable.

El proceso constituyente no es ni puede ser un evento electoral más. Ese error ya se cometió en el proceso electoral constituyente recién concluido y sería irresponsable repetirlo. La única preocupación respecto del órgano constituyente debe ser su legitimidad frente a la ciudadanía. El fracaso más grande es que, en un futuro nuevo plebiscito de salida, nos encontráramos otra vez divididos entre un Apruebo y un Rechazo.

Afortunadamente, cuando parecía más difícil, la prudencia y la responsabilidad se impusieron. Para ello, la figura del presidente del Senado ha sido clave. Con un estilo alejado del conflicto y centrado en los acuerdos, con prudencia, sin cejar en mantener el diálogo abierto y sin la desesperación de transformarse en el protagonista, Elizalde sin duda se instala, en tiempos de tanta mediocridad, como una figura política de una estatura que hace años no veíamos.

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Otro Censo que no sirve

diciembre 8, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Iván Flores 

Senador DC

Cando las cosas se hacen mal, hay que decirlo y con total franqueza.

El 2012, por primera vez, el Censo de Población fue un fracaso que obligó a un nuevo enorme gasto. Una vergüenza. El peor de la historia, dijeron muchos.

Pero suma y sigue, porque nuevamente, durante el segundo gobierno del Presidente Piñera, se realizó el Censo agropecuario destinado a definir políticas públicas de apoyo concreto al mundo rural y a los sectores productivos vinculados al sector Silvoagropecuario y a toda la ruralidad nacional.

Un Censo que se realizó durante la época más dura de la pandemia, insistiéndose en el uso de mecanismos virtuales para poder realizar las encuestas, en lugares donde el acceso a la conectividad digital era muy escaso o inexistente.

Pues bien, con estupor, RECIÉN nos enteramos en la comisión de Agricultura, tras la exposición de la directora de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, Andrea García, del fracaso total de este Censo.

Sí, así como se lee; del total fracaso porque no hay estimaciones del error muestral, no se logró encuestar a por los menos el 25 por ciento de los territorios, etc., etc. y, en resumen, otro Censo que no sirve.

Independientemente del error de origen, hoy tenemos más de 21.000 millones…21.000 millones!!gastados y con una respuesta inservible. El error es tan grande que no permite saber exactamente en qué situación se encuentra el sector agropecuario y forestal del país, mucho menos de la ruralidad. Ni siquiera sabemos con certeza cómo están respondiendo las regiones agrícolas al cambio climático, la falta de agua, a los problemas que tenemos de atomización de la propiedad rural, tampoco tenemos nada que nos indique del comportamiento de los rubros frente a un mercado distorsionado cómo el que tenemos en el país, además de abierto y dependiente de los vaivenes internacionales. Un desastre.

Se gastaron más de 21 mil millones de pesos, y hoy tenemos otro Censo más fracasado. ¿Es grave? por supuesto. Por eso no basta con reconocer este error. Se deben perseguir responsabilidades, pero también buscar formas urgentes de subsanar lo ocurrido.

Por eso, estamos pidiendo al Contralor que, de acuerdo a sus facultades, y ante la altísima suma de recursos públicos involucrados, no obteniéndoseresultados válidos sobre los cuales construir políticas públicas y desarrollar la agricultura nacional, se realice una exhaustiva auditoría para aclarar los hechos y se adopten todas las medidas respectivas.

Po otra parte, esperamos, y así lo he manifestado, que las autoridades respectivas propongan soluciones y alternativas porque el mundo rural no puede seguir esperando el apoyo y fortalecimiento que requiere. //ELF

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La división de la Democracia Cristiana

diciembre 7, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla Jaramillo

Senador DC

Toda separación es dolorosa, pero todas tienen sus causas y razones. Cuando los problemas no se afrontan a tiempo, sobrevienen las crisis, y se tornan inevitables. Siempre abogué por que los distintos grupos bajaran sus banderas propias –y escondieran los cuchillos largos– con el único propósito de salvar al partido; pero ello no fue posible, y así lo dije públicamente. Hoy día, esa separación es una realidad. Este hecho hay que verlo como una oportunidad de sanación, y de explorar nuevos caminos, para ambos grupos que compartimos juntos las vicisitudes de la política, con triunfos y derrotas.

¿Qué nos pasó entre medio? Soy, a despecho de la mayoría de los que se fueron, de aquellos que piensan que no fue la falta de fraternidad en nuestras relaciones humanas partidistas la causa de esta separación; al revés, la pérdida de la fraternidad se produjo porque lentamente nos fuimos distanciando respecto de la mirada del mundo y su desarrollo –específicamente en Chile–, y también por el afán de determinados dirigentes muy importantes, que hicieron de la conquista del poder interno la razón de su acción política, exacerbando las luchas fratricidas, creando verdaderas maquinarias donde todo valía, y donde el ethos democrático interno se debilitó, bajo la premisa “o estás conmigo o estás en contra mí”, con lo cual las decisiones internas colectivas perdieron legitimidad.
El ambiente de convivencia democrática nunca se recuperó. Y finalmente colapsó.

El partido nació bajo el liderazgo de grandes hombres del siglo XX que, con la inspiración y la ética del cristianismo, optaron por la renovación del catolicismo conservador que se había quedado, cual estatua de sal, mirando el pasado; y cuyos próceres no supieron leer adecuadamente la naciente nueva doctrina social de la Iglesia, que había surgido de la “Rerum Novarum” y de la “Quadragesimus Annus”, que anunciaban los nuevos tiempos. De la misma manera, estos hombres se apartaron de la Revolución de Octubre, que inspirada en el materialismo desafió al capitalismo como una alternativa, pero que finalmente colapsó con la caída del muro y el derrumbe de la URSS.
La Revolución en Libertad marcó para siempre lo que fue y es la Democracia Cristiana: una fuerza democrática progresista, que se pone al lado de los necesitados, de los pobres y de la clase media; en contra de los abusos de una sociedad capitalista, que trataba a los campesinos como siervos de la gleba; donde las ciudades estaban rodeadas por poblaciones marginales o callampas, y donde cundía el analfabetismo en la mayor parte de la población.

Eduardo Frei Montalva hizo la Reforma Agraria, a despecho de los poderes agrarios, y permitió la organización de los campesinos, mediante la sindicalización. Hoy día Frei Montalva, con esa política, sería un revolucionario.
A los pobladores marginados los organizó con la política de la Promoción Popular, y con la dictación de ley de Juntas de Vecinos y Organizaciones Comunitarias (que todavía en el siglo XXI sigue dando sus frutos); y creó el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo, que hasta el día de hoy coloca al Estado en un rol fundamental, para que las familias chilenas accedan a la casa propia. También hizo la Reforma Educacional, que dio un potente salto en la cobertura para atender a millones de niños y sacarlos del analfabetismo.

La DC creía en una sociedad comunitaria, basada en la solidaridad y en la justicia social; nunca estuvo, en su doctrina, el individualismo como el centro o el motor de la sociedad, sin perjuicio de creer y practicar una economía social de mercado donde pudiera desplegarse la iniciativa y la creatividad del ser humano. Siempre creímos en el hombre como ser social, con un destino compartido, basado en el bien común y en la solidaridad; y rechazamos el individualismo egoísta, donde el hombre camina solo en este mundo, sin importarle la suerte de los demás –y donde lo central es el mercado y su sistema de precios–.

La dictadura hizo, por la fuerza y sin democracia, un cambio revolucionario en la economía y en la sociedad, basados en la doctrina de los Chicago Boys, tributarios de Milton Friedman y otros pensadores, para los cuales el centro de la humanidad no es la sociedad –alguna vez Margaret Thatcher dijo que la sociedad no existía, solo individuos y sus familias– sino el individuo y el mercado, como único asignador de los recursos con su sistema de precios. Por todo ello se inició un proceso masivo de privatización y desregulación, donde todo fue al mercado. Así lo vivimos –y lo seguimos viviendo– dramáticamente los chilenos y chilenas, con la salud, con la educación y con las pensiones; porque hubo un cambio cultural, en virtud del cual todo se vende y se compra dependiendo del tamaño de tu bolsillo, fomentándose el individualismo, el consumismo y el hedonismo. Todo ello generó que, al término de la dictadura, teníamos 5 millones de pobres en Chile.

La Concertación hizo la transición a la democracia con sabiduría, audacia y un necesario sentido de la realidad. Luchó contra la pobreza con políticas sociales que permitieron a millones de chilenos salir de esa inhumana situación, con un adecuado manejo de la economía, y fueron 30 años de avances para el país. Sin embargo, ello significó, probablemente de una manera inconsciente y casi automática, optar por un tipo de capitalismo extremo basado en el individualismo, al estilo norteamericano, que consolidó el mercado como único asignador de los recursos; y sin perjuicio de las políticas sociales implementadas, la salud, la educación y las pensiones, centralmente, fueron y son tributarios de aquel sistema. El acceso depende, en definitiva del tamaño de tu bolsillo, con millones de estudiantes endeudados y con incierto futuro laboral, y con pensiones insuficientes (mejoradas, ahora en parte, con aportes del Estado).

En la educación, bajo el principio de la libertad de elegir, hay una verdadera pirámide de castas (desde Las Condes y Vitacura, hasta los modestos liceos de Cholchol y de Lumaco). Sin duda, una sociedad clasista. La salud, otro bien público indispensable para la dignidad de las personas, también sufre de un clasismo motivado y dependiente del tamaño de tu bolsillo.

Los jóvenes nacidos en dictadura, o en la transición, despertaron a la realidad cuando sus padres, ya viejos, se jubilaron para darse cuenta de que las luminosas promesas de los economistas de la dictadura eran sólo eso, promesas incumplidas; pero que los grandes grupos económicos no habían perdido el tiempo, puesto que con los ahorros forzosos de los trabajadores habían creado y usado un millonario mercado de capitales –en dólares–. La pregunta es, ¿esa es la sociedad que queremos los demócrata cristianos, basada en el individualismo, en el lucro y en el clasismo? ¿o queremos una sociedad basada en la solidaridad de los seres humanos, con justicia social, y con niveles de igualdad que resguarden nuestra dignidad?

Y a la hora de los quiubos, ¿dónde estará nuestro corazón? Yo siempre entendí que la DC estaba del lado de los necesitados, fiel al mensaje de los Evangelios. Creo que muchos de nuestros ex camaradas se entusiasmaron y adormecieron con el modelo, se

hicieron parte de él, trabajaron y trabajan con los grupos económicos, les financiaron sus campañas parlamentarias y de convencionales, se aliaron con la derecha para boicotear la Reforma Tributaria, o le financiaron la campaña al Rechazo –a cuyo frente se colocaron como portaestandartes de la derecha–; algunos y algunas nunca leyeron los programas presidenciales.

Trataron entonces de justificarse, y le echaron la culpa a la falta de fraternidad, olvidándose que ésta es fruto de proyectos compartidos, y de la práctica de una democracia interna que ellos demolieron con sus maquinarias de poder interno. Perdieron legitimidad partidaria, y la fraternidad se quebró.

Esos camaradas cometieron, a mi juicio, dos errores claves. No entender que hay vida más allá del capitalismo neoliberal norteamericano, para el cual el mercado lo es todo. Que existen otros tipos de capitalismo, como el que practican los demócrata cristianos de Alemania, con una economía social y ecológica de mercado, donde la educación, la salud y las pensiones no se rigen por la lógica del mercado; o los ejemplos del capitalismo europeo, como en España, Portugal o los países escandinavos, e incluso muchos países asiáticos.

Nunca he logrado entender a la DC chilena, que se afana y se ufana de sus vínculos con la Fundación Konrad Adenauer, y que sin embargo nunca adoptó, como su modelo a seguir, la economía social y ecológica de mercado del partido hermano, con los necesarios ajustes, acorde con las diferentes realidades históricas, políticas y culturales.
El otro error que cometieron nuestros ex camaradas es haber pisado el palito de la derecha, de un anticomunismo trasnochado. A estas alturas, en el mundo del siglo XXI, ese no es tema más que para los sectores conservadores, los nacionalistas o los populistas de derecha.

El experimento de la Unión Soviética, que desafió a la sociedad surgida desde la Revolución Industrial, fracasó y desapareció. Hoy existe un comunismo de nuevo tipo, representado por China y Vietnam, donde se combina el centralismo democrático inspirado en el marxismo leninismo, y una economía capitalista, en un mundo abierto y globalizado; sin afán proselitista a la usanza de la Guerra Fría. Son países claves y determinantes en la economía mundial, y con los cuales todas las derechas económicas del mundo se sienten cómodas y satisfechas. ¿Qué pasará en el futuro? Bueno, eso es otro cuento.

Ahora, la Democracia Cristiana tiene el camino libre y abierto para iniciar un proceso de modernización y reestructuración; con militantes con nombres y apellidos, con compromiso personal, con disciplina y bien formados en doctrina y política; con una mirada de la sociedad del siglo XXI, que tiene desafíos distintos a los que tuvieron nuestros padres fundadores, basados siempre en los valores evangélicos de que el hombre es tu próximo, y nuestro norte es construir una sociedad solidaria, más justa e igualitaria, con libertad personal, con iniciativa creadora, con una vida sobria y auténtica, con democracia interna plena, participativa y descentralizada, donde brille la verdadera fraternidad. //ELF

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Discapacidad y educación: una responsabilidad conjunta

diciembre 5, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Valdés Lezana

Rector del Centro de Formación Técnica Estatal de la RM

El 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha establecida en 1992 por la ONU, como una forma de llamar a la conciencia mundial, a destacar la inclusión y trabajar por mejorar día a día las condiciones para todas las personas en situación de discapacidad, logrando así la igualdad.

Y es en esta tarea donde los actores de la educación tenemos un gran desafío, principalmente aquellos que trabajamos en la educación técnica, donde preparamos a jóvenes y adultos para la vida laboral, en un constante trabajo colaborativo con las empresas, que actualmente por la Ley de Inclusión, deben contar con al menos un 1% de trabajadores en situación de discapacidad.

¿Cuál es nuestro papel? Entregar las herramientas, oportunidades y facilidades estructurales para los estudiantes que hoy nos eligen y que están dentro del universo de más de 2 millones de personas con discapacidad en el país.

Es aquí donde ellos conocen por primera vez de cerca el mundo laboral y es donde deben ganar la confianza para enfrentarse luego a un trabajo, sabiendo que tendrán las mismas oportunidades y conocimientos que cualquier otro estudiante.

Un desafío que como CFT Estatal de la Región Metropolitana abordamos día a día, creando estrategias y entregando facilidades a los alumnos que así lo requieran. ¿Po qué? Porque la educación es un derecho humano y porque nuestro país ratificó en el año 2008 la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en el que los Estados parte, reconocen su derecho a la educación, sin discriminación y en igualdad de oportunidades.

Actualmente las cifras nos preocupan y es nuestro deber cambiar este panorama. Según el segundo estudio de la discapacidad en Chile (ENDISC II, 2015), en nuestro país solo el 9,1% de las personas en situación de discapacidad alcanza este nivel de educación superior, lo que se agrava en la inserción laboral posterior, donde hasta 2021 solo el 42,8% participa en el mercado laboral buscando empleo o trabajando.

Y es ahí donde los CFT Estatales tienen y deben hoy aportar, en mejorar esas cifras, en ser un puente para el acceso laboral y lograr una igualdad que va más allá de una campaña anual de recaudación, ya que la tarea es a diario, porque todos tenemos los mismos derechos y debemos demostrarlo a través del acceso a la educación.

¿Lo conseguiremos? Al menos ya, vamos por el camino correcto. //ELF

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Cuando fuimos campeonas: La Escuela n°4, el Cindep y el desarrollo del voleibol en Monseñor Larraín y Las Barrancas

noviembre 24, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Juan Azócar

Hasta hoy, el voleybol constituye uno de los deportes que más se practica en la comuna de Pudahuel, y también en las vecinas Cerro Navia y Lo Prado. Las tres formaron parte de Las Barrancas, donde a comienzos de los años 70, en un ambiente marcado por los vientos de cambios de la época, se introdujo la práctica de este deporte, que pronto fue adquiriendo masividad.

Uno de sus antecedentes inmediatos fue el Programa de Gobierno de la Unidad Popular, en donde se identificaba que una de las necesidades sociales urgentes de la época era la construcción de infraestructura deportiva en todo el país. De acuerdo a ese diagnóstico, en la página 31 del mismo texto se afirmaba que “la educación física y la práctica de todos los deportes, desde los niveles básicos del sistema educacional y en todas las organizaciones sociales de jóvenes y adultos, serán la preocupación constante y metódica del Gobierno Popular”.

Esta preocupación por el deporte tuvo una referencia explícita en el mismo texto, cuando en una de sus 40 medidas se señalaba que “fomentaremos la educación física y crearemos campos deportivos en las escuelas y en todas las poblaciones” y aseguraba que “toda escuela y toda población tendrá su cancha”.

En ese marco, el gobierno de la época estableció el Plan Nacional de Desarrollo del Deporte y la Recreación 1972/1976, en el que se establecían medidas de difusión y fomento para generar conciencia de la importancia de la práctica deportiva, entendiendo esta como una actividad inmersa en la dinámica y el tejido social. A través de la DIGEDER, se proyectó la creación de una red nacional de centros de iniciación deportiva y recreativa (CINDER) y se creó el Programa “Yo hago deporte”, para fomentar el acceso al deporte de acuerdo a las realidades y contextos locales.

En la populosa zona poniente de la capital, ambas iniciativas comenzaron a tomar forma -con distintos niveles de éxito- en diversos sectores de Las Barrancas, siempre teniendo a las escuelas como polos de desarrollo, en tanto que operaban como un natural punto de encuentro comunitario, en donde era posible involucrar a los estudiantes, a los docentes, a las organizaciones vecinales y a los padres y apoderados.

Entre otras acciones, el despliegue de la política implicó la formación de monitores deportivos escolares, recurriendo a los estudiantes más aventajados o comprometidos. Testigo privilegiado y protagonista de ello fue Francisco Ávila, un alumno de esa época que pronto se transformaría en uno de los talentos del emergente voleybol local. “Yo debo haber estado en octavo básico cuando nos tocó actuar como monitores, enseñándoles a los más chicos”. Los monitores recibían un carnet que los acreditaba como tales, e incluso “una especie de sueldo simbólico, un par de chauchas,” por desempeñar ese rol. En el fondo, se buscaba que se constituyeran en una suerte de modelos o referentes positivos a seguir.

El comienzo de todo

La intervención partió el año 1972, a través del trabajo de la Asociación Deportiva Escolar Primaria (ADEP) de Las Barrancas, una coordinación de las veinticuatro escuelas de la comuna, cuyo presidente era José Penela, un joven profesor de educación física de la Escuela N°4. En un documento de esa época, el titular de la ADEP señalaba que la entidad definió como línea de acción “promover y masificar la participación de los escolares en competencias a nivel comunal y nacional, de acuerdo a la política deportiva del Supremo Gobierno”.

Uno de los focos más importantes comenzó a tomar forma en la Escuela N°4, en la Población Monseñor Manuel Larraín, con el apoyo de su director, Sergio Olivares, que organizó una amplia oferta de talleres de iniciación deportiva, conducidos por una pléyade de entusiastas docentes, entre los que destacaban el propio Olivares y la profesora Marta Vallecillo, en tenis de mesa, y el mismo José Penela, a cargo de la rama del futbol.

En el voleybol, la responsabilidad recayó en David Olate, un docente formado en la Escuela Normal Superior Abelardo Núñez, de la que egresó y tituló en 1971. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona sociable, que disfrutaba escuchando programas de tangos y boleros en la radio, al tiempo que leía la prensa escrita cada día, sobre todo sus páginas deportivas. Desde adolescente se aficionó a los deportes, principalmente al fútbol y al basquetbol, que practicó intensamente durante sus años en el Instituto Alonso de Arcilla, un establecimiento educacional del antiguo barrio Brasil de Santiago, en el que cursó su enseñanza básica y secundaria.

“Cuando comenzamos, el profe no tenía idea de este deporte, su experiencia había sido en el futbol y en el basquetbol. De a poco se fue familiarizando, revisando lecciones, aprendiendo esquemas, creciendo con nosotras”, recuerda Maritza Ávila, entonces alumna de la escuela, que pronto destacaría como una de las principales exponentes del vóleibol local.

A la par de su rol como docente, Olate presidía el Consejo Local de Deportes de Las Barrancas, desde el cual generó una nueva normativa para los clubes deportivos de la comuna, mayoritariamente formados para la práctica del futbol barrial. La disposición exigió que cada nuevo club que se creara, en adelante, debería contar con una rama de voleybol, como requisito para su personalidad jurídica, un trámite imprescindible para la obtención de apoyos y recursos. De esa manera, se contribuyó a instalar el interés de la comunidad por este deporte, que ya se practicaba en buena parte de las escuelas de la comuna.

Como una forma de proyectar el progresivo interés que comenzaba a despertar el trabajo de difusión deportiva, que se expresaba sobre todo en la promoción del voleibol escolar, con cientos de estudiantes participando y el apoyo entusiasta de la comunidad, Olate y otros profesores de la comuna decidieron crear una organización que pudiera canalizar ese esfuerzo. Así, el jueves 13 de abril de 1972, en una asamblea realizada en la Escuela N° 4, se constituyó formalmente el Centro de Iniciación Deportiva de Barrancas, CINDEP, que trascendería en el tiempo y se constituiría en sinónimo del vóleibol comunal. El nombre escogido no fue casual, en tanto hacía un evidente guiño a la reciente y exitosa política de los centros de iniciación deportiva y recreativa promovida por el gobierno, en cuyo marco había empezado la masificación de este nuevo deporte.

¡A Valdivia los boletos!

Uno de los primeros torneos en los que se puso a prueba el nivel de desarrollo del voleibol escolar de Las Barrancas fue el Campeonato Nacional Mixto, disputado en la ciudad de Valdivia.

En el torneo, organizado por la Asociación Deportiva Escolar Primaria (ADEB) participaron 32 equipos de 16 asociaciones locales del país, desde María Elena, por el norte, hasta Puerto Montt, por el sur. Su realización obedeció al plan de difusión del deporte escolar que empujaba la ADEP, y que ese mismo año se tradujo en la realización de múltiples eventos de diversas disciplinas deportivas (basquetbol, tenis de mesa, atletismo y futbol) y en distintas ciudades del país (Tocopilla, Antofagasta, Santiago y Castro, en Chiloé), en tanto que un objetivo secundario era promover el turismo escolar, facilitando que los estudiantes pudieran conocer su país.

Olate preparó un seleccionado femenino y otro masculino, con participación mayoritaria de estudiantes de la Escuela N° 4, y coordinó todo lo necesario para el financiamiento del viaje, a través de algunos aportes del municipio y el Consejo Local de Deportes de Barrancas. También gestionó la gratuidad de los pasajes en tren, ante el entonces Director General de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, Alfredo Rojas Castañeda.

Begoña Bustamante, alumna de la Escuela N° 370 y también integrante de ese seleccionad escolar, recuerda que las incomodidades del viaje -por la larga duración del mismo y porque obviamente no lo hicieron en primera clase- fueron pocas comparadas con la experiencia de salir de Santiago, y de representar a la comuna en lo que más le gustaba hacer: jugar al vóley. Luego de viajar toda la noche, entre guitarreos, algunas pocas horas de sueño y los infaltables huevos duros y termos con café, se encontraron de pronto en la estación ferroviaria de Antilhue. Allí se debía hacer el transbordo a otro tren, para llegar finalmente a la siempre verde Valdivia.

El equipo de Barrancas no disponía de un gran presupuesto, y la falta de algunos implementos se resolvió apelando a la creatividad. Begoña recuerda que no contaban con buzos, una prenda necesaria para vestir cómodamente entre partidos, y absolutamente indispensable en una ciudad templada y lluviosa como Valdivia. Uno de sus hermanos, profesor de educación física en la Escuela N° 370, participaba en un conjunto folklórico en el que sus integrantes -fieles al look de buena parte de los grupos folk de la época-, solían actuar vestidos con largos ponchos de lana. No lo pensó dos veces y se los pidió prestados. Así, los ponchos serían la “salida de cancha” y prenda característica de la delegación durante su paso por Valdivia.

La solución generó algunas dudas al principio, pero luego fue adoptada disciplinadamente por toda la delegación, incluyendo al cuerpo de docentes que acompañó a los escolares, desde el propio Olate hasta los entusiastas profesores Henry Martínez, de la Escuela N° 419, Ximena González, de la Escuela N°370, y Luisa Penela, de la Escuela N°419.

En el resultado final, el seleccionado femenino de Barrancas obtuvo el cuarto lugar, en tanto que el masculino se quedó con el noveno puesto en su categoría.

Casi inmediatamente después del torneo de Valdivia, se realizaron las Olimpiadas Escolares de Las Barrancas, que incluyeron a la mayoría de las disciplinas deportivas, y que se efectuaron entre el 30 de noviembre y 1° de diciembre de 1972, en la que sería la última gran competencia de ese año.

En lo referido al voleybol, las cifras de participación del certamen daban cuenta de la masividad que comenzaba a alcanzar. En efecto, solo en la competencia de voleybol participaron 16 escuelas, con un total de 370 escolares en las canchas.

En las finales respectivas, el equipo femenino de la Escuela N° 4 se coronó como Campeón Olímpico de Las Barrancas, mientras que el de varones quedaba en segundo lugar, luego de perder la definición ante la Escuela N°292.

Fiesta del voleybol en Barrancas

Al año siguiente, prosiguió el trabajo de entrenamiento y la participación de la Escuela N°4 y de los equipos de Barrancas en diversos torneos y partidos.

En ese tiempo debutó la que sería la histórica camiseta oficial del equipo, de color amarillo con detalles negros, según recuerdan Maritza y Ofelia Peralta, otra de las alumnas que formó parte de las primeras generaciones.

“Cada una, como pudo, le agregó el número respectivo en la espalda, algunas lo cosieron a mano, no siempre con los mejores resultados. Otras, con mayor fortuna, lograron hacerlo en la máquina de coser de alguna vecina costurera”, recuerda Maritza, riendo. Las camisetas eran de telas de poca calidad y, además, tratándose de pre adolescentes en pleno desarrollo, “pronto nos quedaron estrechas”, agrega Ofelia. El resultado fue el previsible: irritación en axilas y dolor en el busto y en los hombros, por el roce. Por ello, recuerda Ofelia, debieron agregar una suerte de parches o extensiones de tela en las mangas y en los costados “para hacerlas más cómodas”.

Las condiciones del equipo eran franciscanas, considerando la falta de medios y un detalle no menor: la cancha de la escuela, en esa época, era de tierra. Tampoco contaban con calzado apropiado. Ofelia recuerda que ello se revirtió, parcialmente, cuando la empresa Bata les cedió una partida de zapatillas, que usaban con el máximo cuidado “y luego debíamos devolver, para que las usarán las chicas de los restantes equipos nuestros”.

El entrenamiento cotidiano lo hacían con duras pelotas de plástico y con balones de baby futbol, que “nos dejaban los brazos enrojecidos y los cascos de la pelota marcados en la piel”, rememora Jessica Ramos, otra alumna que se integraría a los equipos de voleybol de la escuela. Los varones, en tanto, intentando aprovechar al máximo el tiempo, entrenaban con frecuencia de noche, instalando focos en la campana de la escuela, en una riesgosa maniobra que implicaba “subirse al techo, tirar los cables, instalar las luces, y al terminar, hacer lo mismo para desmontar”, señala Francisco.

En noviembre de 1973, luego del receso que impuso el golpe de Estado, la Escuela N°4 retomó sus actividades con nuevos bríos, como escenario de un Campeonato Provincial Extraordinario de Voleibol Femenino, que se realizó simultáneamente en su cancha y en otras dos escuelas de la comuna.

La competencia fue organizada por el CINDEP y tuvo como protagonistas al seleccionado de voleibol escolar de Polpaico, equipo que, en el anterior torneo, realizado en 1972, se había coronado como campeón metropolitano; a La Cisterna, vice campeón en ese mismo certamen, a Maipo, Santiago y Renca.  Y al equipo anfitrión de Las Barrancas, que entonces había obtenido el cuarto lugar.

Un reportaje de la época, publicado en las páginas deportivas de El Mercurio, entregaba una panorámica de la importancia que tuvo el torneo realzado en la cancha de Heráldica, al señalar que, entre la amplia oferta de espectáculos deportivos de esos días, “con torneos de atletismo, basquetbol, gimnasia y hockey en patines, realizados en los principales recintos deportivos y colegios del barrio alto, destaca el torneo de voleibol escolar de Las Barrancas, porque no fue la clásica competencia de colegios tradicionales, sino de equipos representativos de las escuelas primarias de las comunas más populares”.

En el mismo reportaje, el propio Olate señalaba cómo se organizó y financió el torneo de voleibol escolar: “las delegaciones se costean el pasaje y nosotros nos encargamos de la estadía. El costo del torneo asciende a los 100 mil escudos, gran parte de ellos los obtuvimos con rifas, veladas y cooperación del comercio y de los vecinos”.

En lo referido al hospedaje de algunas de las delegaciones, Olate daba cuenta del grado de compromiso que la comunidad de Monseñor Larraín tenía con el desarrollo del voleibol, en tanto que muchas familias locales con hijas jugadoras de la Escuela N°4 “alojaron en sus casas a una y hasta dos o tres niñas de los equipos visitantes”

El campeonato tuvo una final dramática entre el equipo local de Barrancas y Polpaico, en un reñido partido que se definió, tras una hora y media de juego, en favor de las locales. El Mercurio señaló que el torneo fue “una obra de esfuerzo llevada con visión de auténticos paladines y que merece el mayor apoyo de las autoridades, porque centraliza una actividad infantil de vastas proyecciones en un medio donde abundan valores que, bien estimulados, podrían engrosar en el futuro los mejores equipos del país”.

No exageraba el redactor de la nota, porque el torneo permitió el lucimiento de jóvenes promesas del voleibol local, que desde las escuelas pronto se abrirían paso a niveles más competitivos. El equipo Barrancas formó con Maritza Ávila, Begoña Bustamante, Gladys Aedo, Teresa Carreño, Elizabeth Inostroza, Rosa Canales, Ofelia Peralta, Ana Gutiérrez y Magna Laguna. La prensa de la época destacó especialmente el desempeño de “Rosa Canales, una remachadora de gran estilo y potencia”, y de “Maritza Ávila, en la misión de armadora del juego”.

En el mismo reportaje, Olate entregaba pistas de cómo se había desarrollado el trabajo del CINDEP, precisando que “el trabajo inicial lo concentramos el primer año en difusión deportiva, y el segundo año abarcamos el nivel competitivo, primero local, luego interprovincial, para finalmente enfocarnos a nivel nacional. En lo organizativo, además de la Escuela N° 4, existen dos sub centros, uno en el sector Sara Guajardo, con 387 participantes, y en la Población Cerro Navia, con 292”.

También entregaba sorprendentes cifras del gran momento que vivía el deporte escolar en Las Barrancas, y no únicamente en el voleibol: “Hoy tenemos un contingente de 30 líderes en las distintas especialidades. Esto que tiene poco más de 3 años de existencia, ha sido la base para competencias que siempre han contado con el apoyo de estos niños. Poseemos torneos de handball, que se desarrollarán la próxima semana, tenis de mesa, atletismo, que tuvo una legión de más de 3 mil atletas, y ahora este voleibol femenino, que gusta porque en nuestra comuna tenemos excelentes alumnas en este popular deporte”.

Consolidando

A partir del 74, el voleybol juvenil de Barrancas comenzó a disputar torneos con tradicionales e importantes clubes, como Unión Española y Universidad Católica, y con competitivos equipos del barrio alto, como Las Condes, Estadio Italiano, Instituto Hebreo, Colegio Alemán y Colegio San Juan Evangelista. Fue la constatación de las importantes diferencias sociales presentes en la sociedad chilena, con realidades contrapuestas entre los distintos sectores de una misma ciudad.

Ofelia recuerda que “cuando íbamos al barrio alto nos topábamos con cabras rubias, súper altas, con los medios cuerpazos, y con una infraestructura de lujo en sus clubes, en sus gimnasios. Nosotras éramos más bien bajitas, veníamos de barrios carenciados, ellas tenían todo a su favor, pero igual les ganábamos”.

“Para nosotros, ir a jugar al barrio alto era como ir a otro planeta, Imagínate que para ir al San Juan Evangelista teníamos que tomar dos micros, una hasta San Pablo con Matucana, y de ahí la Colón Oriente hasta arriba”, rememora Francisco. “En otras ocasiones recurrimos a la micro destartalada de un vecino, al que le dábamos unos cuantos pesos, y ahí llegábamos metiendo bulla con nuestra barra, que eran nuestras familias, supongo que a los del barrio alto también debimos haberles parecido de otro mundo”, reflexiona.

Maritza recuerda que el trato que les dieron en el barrio alto con frecuencia rayó en la discriminación: “Nos hacían vestirnos en los baños, no en los camarines, y en más de una ocasión dijeron, burlándose, que habían llegado las picantes de Barrancas”. Por ello, “cuando comenzamos a hacernos competitivas, y a ganarles en sus propias canchas, nos sentimos doblemente orgullosas, porque eso era como torcerle la mano al destino”.

Un refuerzo importante en la progresiva profesionalización de los equipos de Barrancas fue la colaboración del destacado entrenador Claudio Morales, que había formado parte del equipo de la selección chilena de voleibol. Abierto simpatizante del gobierno de Allende, el técnico fue exonerado de su cargo luego del golpe de Estado. Según Francisco Ávila, Morales llegó a comienzos de 1974 a la comuna, a colaborar con los equipos de varones que entrenaban en la Escuela 4, permaneciendo poco más de un año en esa labor.

“Morales nos mostró las claves y la esencia más competitiva y profesional del voleybol, porque hasta entonces teníamos una mirada totalmente amateur. En su condición de socialista, Morales se quiso reivindicar, poniendo todo su talento y conocimientos al servicio de nuestro equipo, intentando sacar adelante el voleybol de una comuna pobre”, recuerda Francisco.

Por su parte, Jessica Ramos, que pronto se transformaría en una de las jugadoras de mayor proyección surgidas en Barrancas, participó de una extraordinaria instancia de formación, que la orientaría en forma definitiva al voleibol profesional. Mientras cursaba el Séptimo Año Básico en la Escuela N° 4, fue reclutada a la Escuela de Talentos de la Federación de Voleibol de Chile, en la que entrenaban jóvenes promesas del voleibol femenino. La escuela funcionaba en modalidad de internado y como director técnico tenía a una auténtica leyenda de la época: Akira Kato, un entrenador japonés que, años antes, en menos de una década, había logrado transformar al vecino Perú en una superpotencia latinoamericana y mundial en voleibol femenino.

El entrenador nipón tomó las riendas del equipo peruano en 1965, luego de ser invitado por la Federación de Voleibol de ese país. Bajo el brazo traía una receta infalible para alcanzar el éxito, que se traducía en dos palabras: disciplina y trabajo. Sus métodos, que combinaban el juego rápido del vóley japonés con la fuerza del europeo, y el aumento a cinco horas diarias de entrenamiento, pronto darían sus frutos, cuando Perú se impuso en los Juegos Bolivarianos de Ecuador 65. Un liderazgo que reafirmó dos años más tarde, en el 67, cuando su seleccionado femenino ganó a Brasil en el Campeonato Sudamericano, mismo año en que alcanzó el segundo lugar en los Panamericanos de Canadá. De ahí en adelante, uno tras otros se sucederían los triunfos, llegando a alcanzar siete títulos sudamericanos.

El técnico llegó a Chile en 1974, donde replicó el mismo concepto de Escuela de Talentos que tan buenos resultados le había reportado en Perú. El recinto se encontraba en Ñuñoa, y hasta allá llegó, en su primer día de entrenamiento, una expectante Jessica Ramos, acompañada por su madre y por el profesor Olate, en la desvencijada citroneta de este. Allí, el entrenador nipón familiarizaba a las jóvenes en las claves características de su estilo: juego rápido, trabajo defensivo, tácticas complejas de ataque y entrenamiento físico extremo. Hasta hoy recuerda que fueron días extenuantes, con una breve paisa para tomar una frugal colación, consistente en un yogurt, una fruta y un cereal. A diferencia de las otras niñas, fue de las pocas que no pudo alojar, aunque hubiera querido, ya que siendo de Barrancas, y no de provincias, debía ir y volver.

Triunfo en Talca

Entre el 17 y el 24 de octubre de 1976, en Talca, se realizó el Campeonato Nacional de Voleibol Escolar, en las categorías de hombres y mujeres. Meses antes, en cada una de las regiones del país, se habían disputado los torneos en los que se definieron los equipos que irían al nacional en la capital del Maule. El equipo dirigido por el profesor Olate conquistó su cupo en una infartante final disputada con la rama femenina del Instituto Miguel León Prado. Así, los equipos que representaron a la Región Metropolitana en el certamen nacional serían la Universidad Católica, en varones, y el seleccionado del CINDEP/Pudahuel, en mujeres.

El sexteto de voleibol de Pudahuel se constituyó mayoritariamente con alumnas de Octavo y Séptimo Básico de la Escuela N° 4, entre las que destacaron Josefina Narváez, Sonia Matus y Jessica Ramos. Josefina, que había cursado toda su enseñanza básica en la escuela de Monseñor Larraín, recuerda el intenso entrenamiento físico que aplicó el profesor Olate, para hacer más competitivo al equipo, de cara al campeonato de Talca: “fue una previa muy exigente, muchas vueltas corriendo alrededor del colegio, saltos de vallas, saltos del caballete, mucha práctica de levantamiento con balones medicinales para endurecer los dedos y fortalecer los brazos, practica de saques y remaches…fue agotador”.

El equipo alojó en un Internado de Niñas, dependiente de una congregación de religiosas de Talca, donde reinaba un silencio sepulcral, que obviamente fue roto por las travesuras de las adolescentes de Pudahuel, muchas de las cuales salían por primera vez de Santiago. Josefina aún recuerda una escena que se repitió las dos primeras noches, “cuando antes de dormirnos, se nos ocurrió hacer una guerra de almohadas, con todo lo que habíamos llevado para el viaje, huevos duros, galletas, hasta que llegaba la inspectora con la indicación expresa del profe Olate de sosegarnos y dormirnos temprano, para poder ver los partidos que venían al día siguiente…”

Jessica Ramos, por su parte, recuerda que una noche hubo una fiesta en la que se agasajó a todos los equipos participantes del torneo, que se realizó en la Plaza de Armas de Talca, a escasas cuadras del internado donde se alojaban. Al evento fueron todas las delegaciones, excepto ella, “las niñitas de Pudahuel”, como pronto las bautizaron los otros equipos en competencia.

El profesor, intentando que sus jugadoras no se distrajeran, prohibió la asistencia a la fiesta, instrucción que las monjas del internado cumplieron a cabalidad, cerrando con llave las puertas del recinto. “Y nosotras, ahí, escuchando la música y las risas, decidimos escaparnos. Con mucho sigilo nos escabullimos, saltando un muro y la reja, porque la puerta estaba cerrada”, rememora Jessica. Cuando ya habían salido todas, oyeron a alguien que pedía ayuda, en forma desesperada. “Era Helvecia, una de nuestras compañeras, que se había quedado atrapada…así que dos jugadoras saltamos hacia adentro, intentando no hacer ruido, y entre las dos, la empujamos para afuera…”

Entre risas, lograron llegar a la plaza, pero fueron divisadas por el director del torneo, y ante el temor de ser acusadas o peor aún, sancionadas por la organización, corrieron de vuelta al internado. Con la adrenalina a tope y casi sin aire en los pulmones, “saltamos el muro, tiramos a Helvecia hacia adentro y entramos en puntillas al dormitorio”. Una salvada providencial, porque justo se oyeron pasos acercándose desde el pasillo. Era la monja a cargo, que venía con el profe Olate a chequear que todo estuviera en orden. “La monja encendió la luz, echó un vistazo y vio que estábamos todas acostadas. La pobre no levantó los cubrecamas, porque hubiera descubierto que todas estábamos vestidas”, recuerda Jessica, entre risas.

No fue la única anécdota: un día en que tenían agenda libre, la delegación fue invitada a conocer la ciudad. A la hora del almuerzo, fue llevada a un restaurante cuyo menú incorporaba una sopa de mariscos, un plato que no era del agrado de las jugadoras, excepto de una, a la que le encantaba. Las adolescentes comenzaron a pasarle sus platos a la compañera, que los disfrutó con agrado, hasta que comenzó a sentirse mal, con náuseas, vómitos y cólicos. La chica fue llevada de urgencia al hospital regional, con diagnóstico de intoxicación por consumo excesivo de mariscos. El resto del equipo fue castigado y confinado en el internado, hasta que por fin se supo que la adolescente estaba fuera de riesgo.

En lo estrictamente deportivo, el desempeño exhibido en Talca por el sexteto escolar vino a demostrar la consolidación del trabajo formativo que el profesor Olate y sus colaboradores más inmediatos habían logrado desarrollar en el voleibol de esa comuna popular, tanto a nivel colectivo como individual. En efecto, el equipo de Pudahuel se coronó campeón nacional, venciendo al seleccionado de Linares, y Jessica Ramos, por su parte, comenzaba a perfilarse como una joven promesa del voleibol, siendo galardonada como la mejor figura femenina de ese torneo.

Ya en Santiago, las flamantes campeonas fueron agasajadas en una ceremonia con abundantes discursos, canapés y ponche a la romana. Josefina Narváez hasta hoy recuerda que muchas, incluyéndola, no habían probado jamás el dulce y refrescante brebaje, y que, yéndose por lo dulce, “varias terminamos mareadas, y algunas más que mareadas, riéndonos de todo”.

Cruzando la cordillera

A fines de 1976, los equipos surgidos en el seno de la Escuela Co-educacional N° 4, proyectados en el CINDEP, cruzaron la Cordillera de los Andes, aceptando una invitación del prestigioso Club Deportivo y Social CEPADA, histórico referente del voleybol de Mendoza, para disputar un torneo que se realizó entre el viernes 17 y el domingo 19 de diciembre de ese año.

Era la primera salida internacional del joven seleccionado de Pudahuel y por ello, toda la comunidad de la escuela y del CINDEP se movilizó para conseguir los recursos necesarios para financiar el viaje. Así, se realizaron kermesses, completadas y rifas, y se emitieron bonos de colaboración. El profesor Olate, a la sazón presidente del Consejo Local de Deportes de Pudahuel, lograba gestionar apoyos a través de la DIGEDER.

La delegación emprendió el viaje en una destartalada micro de recorrido urbano, en la que –como pudieron- se acomodaron los jóvenes deportistas barranquinos, un par de apoderados, el gestor de la gira y sus colaboradore.

La delegación iba bien provista de todo lo necesario para el viaje, incluyendo mantas, sándwiches, gaseosas, huevos duros. Tampoco faltaron las anécdotas, como el estado catatónico en el que -ya a la altura de Los Andes- quedaron las alumnas que, para evitar los mareos, ingirieron pastillas inductoras del sueño, y las bromas que generó el pánico de las más pequeñas, aterradas ante las innumerables cuestas de la ruta, con el precipicio amenazante al lado del camino.

Ya en Mendoza, CINDEP/Pudahuel compitió en las categorías juvenil masculino y juvenil femenino, enfrentando al anfitrión CEPADA y a competitivos clubes como San Martín, Universidad Nacional de Cuyo, Regatas y Talleres de Mendoza.

Pese a que no se obtuvieron resultados protagónicos, se evaluó positivamente la experiencia de salir a otro país, conocer otras realidades y crecer en competitividad. Luis Aedo, jugador del equipo masculino del CINDEP, resultó distinguido con un diploma al Mérito Deportivo otorgado por la organización anfitriona de Mendoza. El último día, la delegación completa se dedico a pasear por la ciudad y comprarse jeans, aprovechando el cambio favorable, incluso para jóvenes de presupuesto estrecho como ellos.

A esas alturas, el voleybol de Pudahuel, surgido en las canchas de tierra de la Escuela N°4 y de otros establecimientos de la comuna era una realidad concreta, que día a día crecería más, con el protagonismo de decenas de jugadores y jugadoras surgidas de esa experiencia.//ELF

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