• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

columna

La derecha y su nueva Comisión para la Macrozona: Escribir con la mano, borrar con el codo

julio 26, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla

Senador DC

El 21 de junio, todos los partidos políticos de Chile firmaron un compromiso junto al Presidente de la República, dando su respaldo al establecimiento de la Comisión de Paz y Entendimiento para que se avocara a buscar una salida al centenario conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche; conflicto que ha devenido desde el año 1997 en una situación de violencia que hoy se extiende por cuatro regiones del país, abarcando lo que se conoce como Macrozona Sur.

De esta manera, dicha Comisión nació con plena legitimidad y el apoyo transversal de todo el arco político, incluidos todos los partidos de la derecha. Esto trasuntó un acuerdo político al más alto nivel, para que los ocho comisionados nombrados pudieran emprender su trabajo con las debidas espaldas; producto, precisamente, de la transversalidad de los 19 partidos políticos firmantes, amén del Presidente de la República, y en presencia de los más altos personeros del mundo gremial empresarial. De esta manera –sin duda– todos colocaban su firma, respaldo y esperanzas en esta Comisión, para resolver quizás uno de los más complejos y difíciles problemas que tiene el país.

Sin embargo y paralelamente, este 17 de julio la derecha presentó una indicación en el Consejo Constitucional, para crear otra Comisión sobre el mismo tema. En efecto, los consejeros Germán Becker (RN), Pilar Cuevas (RN), Lorena Gallardo (Independiente-RN), Gloria Hutt (Evópoli) e Ivonne Mangelsdorf (RN) ingresaron una enmienda transitoria al texto constitucional en discusión Nº14, para crear una Comisión de Reparación y Buena Convivencia, en el siguiente tenor:

“/DT De las y los consejeros Becker, Cuevas, Gallardo, Hutt y Mangelsdorf.

Disposición transitoria nueva, para agregar, a continuación de la disposición transitoria cuadragésima séptima, una disposición transitoria, del siguiente tenor:

“Artículo transitorio. Créase una Comisión de Reparación y Buena Convivencia, encargada de resolver las solicitudes formuladas en consideración a los títulos señalados en los artículos 12, 63 y 68 de la Ley N° 19.253.

Esta Comisión estará compuesta por seis integrantes designados en el plazo de tres meses desde la entrada en vigencia de esta Constitución: cuatro elegidos en votación única por la mayoría absoluta de los senadores en ejercicio y dos designados por la Corte Suprema en votación única de entre quienes detenten o hayan detentado el cargo de ministro de dicho tribunal o de una Corte de Apelaciones. La Comisión adoptará sus acuerdos por la mayoría absoluta de sus miembros en ejercicio.

Las personas que pertenezcan a pueblos indígenas, de acuerdo con la Ley N° 19.253, podrán presentar solicitudes en el plazo de un año desde la sesión de instalación de la Comisión, de conformidad a lo establecido en la Ley N° 19.880.

En caso de constatarse una merma ilegal de los títulos, la Comisión deberá proponer al Estado acciones de reparación preferentemente indemnizatorias, considerando el valor del detrimento efectivamente causado, respetando siempre los derechos de terceros. Cada beneficiario podrá elegir el modo de reparación al cual adscribirse.

La no presentación de estas solicitudes dentro de plazo producirá la prescripción del derecho a presentar la solicitud”.

Después de esto, ¿en qué pie queda la Comisión solemnemente instalada el 21 de junio?

La derecha debe una explicación, ya que después de comprometerse el 21 de junio, aparece el 17 de julio borrando con el codo lo que firmó con la mano.

Una posibilidad es que haya perdido rápidamente su fe en la primera Comisión, y quiera cambiarla por otra con fundamento constitucional, a su pinta, y bajo su control; y la otra es que quiera irse a la segura, porque si la primera no logra convencerla, podrá sacar su carta bajo la manga, instalada en la nueva Carta Fundamental.

Lo que parecen no dimensionar es que la primera Comisión es fruto de un acuerdo político, y por ende, tiene un fundamento de legitimidad; la segunda –presentada por ellos en el Consejo Constitucional– es unilateral, sin acuerdo, y “pasando la máquina” que dicho sector tiene en esta última instancia y en el Senado, instancia en que –según la indicación presentada– se deberá nombrar por mayoría a 4 de los 6 integrantes de esta comisión “alternativa”.

Tampoco parecen dimensionar que siendo ésta una norma de Derecho Público, la misma rige in actum. Entonces, suponiendo que ambas –la indicación y la nueva Constitución– fueran aprobadas cada una en su momento, desde la fecha de la publicación en el Diario Oficial (y salvo que hubiere una norma particular que dijere lo contrario) ello supondría que la primera Comisión del 21 de junio quedaría legalmente sin competencia sobre las tierras –materia central en todo intento de solución del conflicto– y carente de legitimidad política.

¿Podría, en estas circunstancias, la primera Comisión –durante el lapso de tiempo que va desde ahora, y hasta saber el destino de esta indicación que crea esta segunda Comisión, que se podría extender hasta el 17 de diciembre de este año– trabajar con la tranquilidad necesaria para escuchar, procesar, ceder y buscar los acuerdos políticos para resolver el conflicto? ¿Y más, sabiendo que su funcionamiento está en entredicho, supeditada a un respaldo cuestionado, y que podría hacer estéril su esfuerzo y su trabajo?

Todo lo anterior, sin considerar los aspectos jurídicos que encierra la comentada indicación; ya que al señalar que los títulos de tierras de los artículos 12, 63 y 68 de la Ley Indígena serían de competencia de la nueva Comisión que proponen, se están refiriendo tanto a las tierras mapuche (Artículo 12), como a las de los pueblos del norte (Artículo 63) y las del pueblo Rapa Nui (Artículo 68). Ello significa en los hechos la derogación de dicha ley.

Digámoslo claramente: la indicación de los consejeros de la derecha significa la derogación de la Ley Indígena y el término de la Conadi, porque en definitiva, el corazón de la Ley 19.253 –que son las tierras– sería ahora de competencia de esta Comisión creada por la derecha.

Por último, llama la atención en la indicación que en cuanto a las solicitudes de los interesados se remita a la Ley 19.880, sobre “Bases de los procedimientos administrativos que rigen los actos de los órganos de la administración del Estado”, y lo haga aplicable a un grupo de privados –porque eso son los integrantes de la Comisión– que no constituyen un órgano del Estado, y cuyos procedimientos además de complejos, son sometidos a un sistema de recursos que no sé de qué manera dicho grupo de privados podría resolver.

En resumen, la presentación de la indicación 14 transitoria, presentada por consejeros y consejeras vinculados a la derecha, no solo desconoce la firma que habilitó políticamente la creación de la Comisión Gubernamental del 21 de junio del 2023; sino que produce una perturbación llena de incertidumbres en el desarrollo de su trabajo, que puede llevar a un fracaso de su cometido. Esto profundizaría la conflictiva situación de la Macrozona Sur. Además, la segunda Comisión propuesta el 17 de julio no estaría en condiciones de subsanar este problema, por haber nacido bajo una imposición y no fruto de un acuerdo político. Finalmente derogaría la Ley Indígena, cuestión vital para los pueblos originarios, y particularmente para el pueblo Mapuche.

Que cada cual saque sus propias conclusiones respecto del panorama que, a raíz de esto, se podría presentar en la Macrozona.// ELF

*Columna aparecida en La Tercera.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Francisco Huenchumilla, La Araucanía

La UDI se inmolo por las AFP

julio 25, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

La UDI se inmolo el viernes recién pasado, dijo: «No existe interlocución posible…», recurriendo al peor de los recursos que se usan en política: el chantaje, en este caso, utilizar la permanencia de Giorgio Jackson como ministro de Desarrollo Social para cancelar su participación en el diálogo convocado por la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, cuyo encomiable esfuerzo es alcanzar el acuerdo necesario para concretar la anhelada reforma de las pensiones en el país.

Después de ser sobrepasados en el liderazgo del sector conservador del país por el Partido Republicano, esta fórmula les parece mediáticamente propicia: no hay diálogo posible salvo la salida de Jackson del gabinete, la UDI cree haber hallado la excusa perfecta, es decir, eludir la sanción ciudadana que considera prioritaria la reestructuración del sistema de jubilaciones dado sus profundas injusticias, sacando a relucir una excusa que estiman ocultará su defensa a ultranza del sistema de AFPs

Tratan de tapar el sol con un dedo, su obsesión es un compromiso irracional en la defensa de los intereses minoritarios de los conglomerados financieros que lucran con el negocio de las pensiones condenando a millones de personas a jubilaciones indignas.

Asimismo, el chantaje que cometen es demasiado evidente y su impacto no hará más que acrecentar la hegemonía «republicana» en la derecha chilena. La razón es simple, si se someten a la hegemonía de la ultraderecha será la ultraderecha la que gane.

Los jefes de la UDI están demasiado distantes de la población más sencilla y humilde, por eso no se dan cuenta que en una competencia de posiciones extremas los electores van a preferir el original y no el sucedáneo, o sea, que ese discurso confrontacional fortalece al Partido Republicano que es su fundador y que por más que se radicalicen no lograrán resolver sus carencias de identidad e inconsistencias programáticas y valóricas al proteger las AFP y no a las personas mayores.

Además, resulta evidente que la UDI sale perdiendo en esta polémica, no es casual que, este viernes, a uno de sus diputados le dijeran que «la UDI tendría que estar cerrada», aludiendo a su principal responsabilidad en el financiamiento irregular de la política, proceso donde se conocieron frases tan resonantes como la del «raspado de la olla» de uno de sus senadores más característicos. Los líderes de la UDI definitivamente andan perdidos.

Más aún, el uso del chantaje sólo conduce a perder totalmente la decencia en la acción política, no es así como se fortalecen y proyectan las organizaciones partidarias, más allá del corto plazo que las consume y lleva a perder de vista el largo plazo. La conducta de la UDI parece movida por una ofuscación que la corroe y empuja a una posición incoherente e indescifrable.

En democracia, extorsionar a las fuerzas con las que inevitablemente se debe coexistir en el territorio nacional, al alero de las instituciones democráticas, crispará el clima político y provocará un daño que indefectiblemente pesará en el futuro, en suma, socava y ensucia la política, en primer lugar, a quienes lo practican. No hay que hundirse en el barro, es lo que debiera ser el propósito compartido en el sistema político, pero, por las AFP, a la UDI no le importa. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: Camilo Escalona, columna, Columnas

Reflexiones de senadora Isabel Allende sobre el 11 de septiembre de 1973, a 50 años del golpe

julio 23, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Isabel Allende, senadora PS

El 10 de septiembre, junto a mi madre Tencha, veníamos regresando de México, porque habíamos ido a entregar nuestra solidaridad a nombre del Presidente Salvador Allende, debido al reciente terremoto que había sufrido ese país. Esa noche fui a cenar a Tomás Moro –la casa presidencial donde vivían mis padres- y llevé muy orgullosa mis regalos traídos desde allá para mi padre. Entre ellos, dos chaquetas de verano. Mi padre interrumpió la conversación que tenía con sus asesores para probárselas en el baño. Espontáneamente dijo: «Espero alcanzar a usarlas». Me sorprendí al oírlo y apenas logré musitar: «¿Tan mal estamos?». El Chicho -sobrenombre familiar de mi padre- intentó tranquilizarme.

En la cena de trabajo estaban varios colaboradores, entre ellos Orlando Letelier, Carlos Briones, Augusto Olivares y Joan Garcés. Todos discutieron el plebiscito que pensaba anunciar el presidente -el mismo día 11- para salir de la grave crisis política que vivíamos. Intentamos que la cena fuera normal, pero varias veces fue interrumpida por diferentes llamadas con datos alarmantes de desplazamientos de tropas y otros rumores. Al despedirme de mi padre me llamó la atención que pidiera que me escoltara un coche, pues sabía muy bien que andaba siempre sola y sin protección. Me fui en mi propio auto.

Esa noche me dormí agotada. Las llamadas comenzaron muy temprano el 11, pero no contesté porque estaba cansada y no quería oír más rumores. Finalmente, una llamada de Patricia Espejo, que trabajaba junto a mi hermana Beatriz, Tati, en la secretaría privada de La Moneda, me advirtió que había golpe y que mi padre ya estaba en el palacio presidencial. Sin pensarlo dos veces, me vestí muy rápido. Tal como había convenido con quien era mi marido -después del intento de golpe conocido como el tanquetazo- me dirigí hacia La Moneda y él se llevó a mis dos hijos. No fue fácil llegar hasta allá. Logré dejar mi auto a un par de cuadras y entré faltando pocos minutos para las nueve de la mañana. Como mi vehículo no tenía radio, durante el trayecto no escuché ningún bando militar. Hasta ese momento, carabineros patrullaban las calles y al identificarme como la hija del presidente me dejaban pasar.

Es imborrable para mí la cara de sorpresa de Tati cuando me vio entrar. Ella me pidió que me retirara a Tomás Moro, que creía era un lugar seguro. Me negué. Más tarde, la residencia de Tomás Moro fue bombardeada aunque en ella sólo estaba mi madre. Al ingresar en la oficina de Tati hablé con Eduardo Paredes, quien intentó convencerme que me fuera porque «esto será hasta el final”.

En el rostro de mi padre advertí una mezcla de sorpresa e incredulidad cuando me vio, junto con lo que creo era una íntima satisfacción de sentirse cerca de sus dos hijas, aunque nuestra presencia le perturbaba profundamente.

Poco después, nos reunió a todos los presentes en el salón Toesca. Recuerdo de sus palabras la decisión de quedarse en La Moneda, porque era el lugar que le correspondía a un presidente constitucional. Dijo que él no iba a dimitir y que había rechazado las ofertas de abandonar el país. Pidió, en cambio, que sus asesores dejaran Palacio, ya que no estaban entrenados para usar armas y porque el mundo debía conocer lo que pasaba. Estaba muy preocupado por proteger a aquellos que consideraba que no debíamos quedarnos.

Había un gran contraste entre su decisión de quedarse y combatir, para dar una lección moral a los «traidores que rompían la ley» y la serenidad con que conducía y se preocupaba de todos los detalles de la defensa. Mi hermana y yo tuvimos varios diálogos muy difíciles con él, quien primero nos pidió, luego nos rogó y, después, con desesperación, nos ordenó salir ante nuestra resistencia.

Finalmente, con mucho dolor, accedimos. Él estaba convencido que respetarían su solicitud de un vehículo militar para alejarnos de La Moneda. Al salir vimos que no sólo no había ningún vehículo, sino que el silencio y la soledad eran totales. Todas las tropas que atacaban el palacio se habían retirado. Alcanzamos a cruzar al otro lado, cuando comenzó el bombardeo, y nos alejamos en dirección opuesta a Palacio, en medio de tiros aislados. Intentamos quedarnos en un hotel, pero lo abandonamos al escuchar un boletín informativo urgente de una radio que decía: «Frente a la resistencia encontrada en Tomás Moro, la Fuerza Aérea se ha visto obligada a bombardear». Las lágrimas que no pude contener, pensando en Tencha que estaba sola, nos delataron.

Habíamos salido seis mujeres y por alguna razón nos perdimos y sólo quedamos cuatro: Tati, Frida Modak, conocida periodista de televisión, Nancy Julián, cubana y esposa del presidente del Banco Central que estaba en La Moneda, y yo. Caminamos hasta la calle Santa Lucía. Allí hicimos autoestop, con la suerte que se detuvo un vehículo grande. Subimos diciendo que éramos secretarias y que no teníamos nada que ver con lo que pasaba. Nos llevaron hasta la Plaza Italia, donde había un fuerte control militar y por primera vez vimos gente detenida, caminando con los brazos en alto. Mientas un militar revisaba los documentos del conductor, Tati, con un embarazo de siete meses, fingió tener contracciones, lo que nos permitió pasar sin más contratiempo. Más allá, por indicación mía, nos bajamos y, por una corazonada, me acordé de una compañera de trabajo que vivía cerca. Aunque nunca había estado en su casa, nos recibió con enorme cariño y preocupación.

 

Allí establecimos los contactos telefónicos. Poco a poco nos enteramos que Tencha estaba a salvo: entre bomba y bomba logró salir y estaba en casa de Felipe Herrera. Más tarde supimos de la muerte del Chicho y también de la de Augusto Olivares, a través de Danilo Bartulín, del equipo de médicos que estaba en La Moneda y al cual dejan libre tras el ataque, aunque después lo vuelven a detener. Pasamos una noche de gran tristeza, todas con el alma encogida. No hay palabras para describir ese dolor.

 

Los sufrimientos siguieron al día siguiente. Después de complicadas negociaciones dijeron que nos autorizarían a asistir al entierro de Salvador Allende. Pero como usaron ese pretexto para atacar la Embajada de Cuba -mi hermana estaba casada con Luis Fernández, cubano y ministro consejero-, y habían herido en una mano el embajador, resolvimos con Tati que no iríamos. Sentimos más dolor e impotencia. En la tarde vino un jeep militar con mi cuñado para buscar a Tati, porque se decretó la expulsión de los cubanos. Allí acordamos con ella que llamaría al embajador de México. No tardó en aparecer con un salvoconducto -estaba prohibido circular- que le autorizaba para recoger a «Isabel Allende e hijos menores». Nos fuimos con Frida y Nancy, temiendo que en cada uno de los muchos controles nos descubrieran; pero la serenidad y presencia del Embajador de México, Gonzalo Martínez, permitió que llegáramos a salvo.

Después salimos con el embajador a buscar a Tencha, la cual estaba muy dolida con todo lo que había pasado, y a pesar de todo, pudo asistir al entierro anónimo de mi padre, en el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar, en el mausoleo de la familia Grove Allende. Ella siempre dijo durante años que no sabía si efectivamente el que estaba en ese ataúd cerrado era Salvador Allende. Nos costó mucho convencerla que se fuera a la embajada con nosotros, porque deseaba quedarse en Chile y denunciar lo que pasaba.

Abandonamos el país un sábado 15 de septiembre por la noche, en medio de un gran despliegue militar y una gran tristeza. Nunca pensamos que el exilio iba a durar casi 17 años y que, en mi caso, 15 años después, el 1 de septiembre de 1988 -año del plebiscito- entraría a Chile desde Buenos Aires, con amenaza de deportación primero, una multa a Aerolíneas Argentinas y, en pleno vuelo, la sorpresa de un decreto que estableció el fin del exilio.

Con la perspectiva que sólo otorga el paso del tiempo, es indudable que Salvador Allende supo expresar en su aproximación a la política algunas de las más esenciales virtudes de un líder. Fue tolerante sin dejar de defender los principios por los que luchaba, adhiriendo a la doctrina del Partido Socialista de Chile, pero desechando toda visión esquemática y simplista.

Planteaba «la vía chilena al socialismo» construyendo un camino al socialismo en democracia, pluralismo y libertad, a partir de la legalidad vigente y de acuerdo con la idiosincrasia e institucionalidad chilena. A diferencia de los llamados socialismos reales, este modelo enfatizaba la participación, el pluralismo y las libertades, con una concepción de un Estado democrático, que situaba el centro de las preocupaciones en la igualdad social.

Hoy, ad portas del Plebiscito de Octubre, donde podremos definir la realización de una nueva Constitución para Chile, con la seguridad que ganaremos y podamos realizarla a través de una Convención Constituyente, paritaria y con representación de pueblos originarios, que garantice una verdadera protección social y un Estado Social y Democrático de Derechos, recuerdo nuevamente la iniciativa de mi padre por contar con una carta magna hecha en democracia, con la aprobación de todas y todos.

Como familia Allende Bussi agradecemos a todos los que han recordado a Salvador Allende, con distintos homenajes y manteniendo viva su memoria.

Rescatar nuestra historia y proyectarnos con fuerza hacia el futuro es una tarea prioritaria. Salvador Allende no es un mito sino una fuerza que está viva, de cara al siglo XXI. Su confianza en Chile y su destino, representan su estatura moral, la de un presidente que prefirió entregar su vida por la democracia. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: 50 años del Golpe, columna, Columnas, Isabel Allende

La DC ante el deber de la memoria

julio 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Podríamos asumir que no existe culpa, ni tampoco inocencia de todo un pueblo. Que la culpa y el perdón no pueden ser colectivos. Que toda la sociedad no puede ser inculpada por actos que no cometió. Pero que quienes vivieron la experiencia del golpe de Estado ―nunca antes más conscientes que entonces de la realidad política del país―, no pueden ignorar todo lo que ocurrió, embriagando su conciencia en un falso olvido.

Con ocasión de conmemorarse cincuenta años del golpe de Estado en Chile, el presidente Gabriel Boric ha propuesto una convención entre partidos políticos que, en lo sustantivo, rechace la acción violenta de grupos sediciosos para apoderarse del gobierno, y reafirme la vigencia y respeto de los derechos humanos considerados anteriores y superiores al Estado.

La iniciativa ha generado críticas en sectores de izquierda y derecha, y reticencias en las colectividades políticas nacidas y herederas de la colaboración con la dictadura.

La investidura de jefe de Estado

¿Es necesario el beneplácito de los partidos políticos para confirmar la adhesión del país a los principios y valores de la república, la democracia, la convivencia pacífica y la dignidad inherente a la persona humana, que sugiere el presidente?

Es bueno que los partidos apoyen un compromiso semejante, pero su sola adhesión no es suficiente para darle solemnidad y representatividad a la promesa. Antes bien se precisa que ésta sea refrendada por la investidura del jefe de Estado, que es la representación de los intereses permanentes de Chile.

No otra fue la magnificencia y sobriedad que exhibió el presidente de Alemania, el democristiano Richard von Weizsäcker, en su discurso ante el Parlamento Federal al conmemorar el cuadragésimo aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Y no menos que ésta es la expectativa que deberíamos abrigar sobre la memoria del golpe de Estado.

No es un día de celebración, dijo el presidente, y no debemos separar el 8 de mayo de 1945 del 30 de enero de 1933, cuando el fascismo arribó al poder. Y si hubo quienes creyeron que luchaban y sufrían por una buena causa, prosiguió el mandatario, todo aquello sirvió a los propósitos inhumanos de un liderazgo criminal.

Parafraseando el discurso del presidente von Weizsäcker, también nosotros podríamos declarar que, junto a los miles de muertos, se levanta una montaña de sufrimiento humano por los desaparecidos, por los torturados, por los exiliados, por los relegados, por los exonerados, por el hambre y la miseria, por el miedo al arresto y la muerte… y por las mujeres, tantas veces omitidas e ignoradas.

Podríamos asumir que no existe culpa, ni tampoco inocencia de todo un pueblo. Que la culpa y el perdón no pueden ser colectivos. Que toda la sociedad no puede ser inculpada por actos que no cometió. Pero que quienes vivieron la experiencia del golpe de Estado ―nunca antes más conscientes que entonces de la realidad política del país―, no pueden ignorar todo lo que ocurrió, embriagando su conciencia en un falso olvido. Deberían admitir lo que vieron, oyeron o supieron.

Los hechos y la voluntad política

Es posible que la declaración de la Democracia Cristiana del 12 de septiembre de 1973 encienda nuevas controversias respecto de lo que en ella se describe como desastre económico, caos institucional, violencia armada, crisis moral y peligros de destrucción y totalitarismo del gobierno de Allende.

Por sí o por no, seguirá suscitando polémica la carta del expresidente Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor del 8 de noviembre de 1973, ensayo histórico sobre el gobierno de Allende estructurado sobre la hipótesis general de que la Unidad Popular buscaba establecer en Chile una dictadura marxista totalitaria que, combinada con Cuba, permitiría el control del hemisferio sur americano.

Resultará, en todo caso, fútil la pretensión ideológica de forzar el consenso en torno a dichas tesis y a sus opuestas.

Con todo, no hay justificación moral ni política para el golpe de Estado.

No hay excusa para el bombardeo de La Moneda, el primer acto de agresión a los derechos humanos. No hay descargo que valga para el cese de las instituciones democráticas.

Algunos, como el Grupo de los Trece, lo supieron desde el primer momento. Otros, por la comprensión universalista que brinda el ejercicio diplomático, lo combatieron sin ambigüedades. Y hubo quienes, refugiándose en el ostracismo y la colaboración, dejaron hacer.

Muchos hasta hoy afirman que no sabían ni sospechaban nada. Sólo décadas después, cuando fueron desclasificados los archivos secretos, se habrían enterado de que la CIA financió operaciones de propaganda de sus dirigentes. ¿Debería imputárseles complicidad con quienes se lo ocultaron? Von Weizsäcker diría que ninguna persona inteligente esperaría que se vistieran la camisa de penitente solo por ser democratacristianos.

Soberanía, condición irrenunciable

Sin que sirva de atenuante a la intervención norteamericana, también sus rivales de izquierda habrían sabido de los ingentes recursos procedentes del campo socialista recién cuando, tras la caída de la Unión Soviética y del Muro de Berlín, se abrieron los registros de la KGB y de la Stasi, como lo revela la fecunda obra de la desaparecida escritora de origen ruso, Olga Ulianova.

Aquel era el mundo de la Guerra Fría. Un lugar donde el realismo cínico relativizaba la libertad, la democracia y la autodeterminación de los pueblos.

Sin embargo, culpables o no, contemporáneos o no, todos somos afectados por las consecuencias del golpe de Estado y debemos hacernos responsables de ellas. Es por eso que el deber de la memoria y la promesa de mañana están representados en la investidura del jefe de Estado.

Alemania, Italia, Francia y los países invadidos, podrán explicar que la causa del ascenso y expansión del fascismo fue la debilidad de las democracias europeas, pero nunca ello supondrá prestar legitimidad a la regresión moral y humana que significó su implantación. La misma distinción es aplicable a los hechos de nuestro pasado.

En los últimos cincuenta años se ha escrito más sobre las causas que condujeron al golpe de Estado de 1973, que todo lo registrado y publicado sobre las circunstancias que desembocaron en la Guerra Civil de 1891. Con seguridad, el debate político y académico de aquellos sucesos continuará su marcha, pero no podrá justificar la naturaleza intrínsecamente violenta y contraria al progreso civilizatorio de ambas rupturas. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columinista, columna, Columnas, Rodolfo Fortunatti

Democracia es memoria y futuro

julio 21, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jaime de Aguirre Hoffa

Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

A 50 años del 11 de septiembre de 1973, ayer lanzamos ‘Árboles por la Memoria’. Plantemos árboles nativos en diferentes espacios públicos y privados y sitios de memoria de las 16 regiones de Chile, como recuerdo y homenaje a las víctimas de la dictadura.

Este 2023 nuestro país conmemora 50 años del golpe de Estado. Un acontecimiento que no solo significó el quiebre de nuestra democracia, sino que la irrupción de una dictadura tan cruel como feroz, que violó sistemáticamente los derechos humanos y que, a la vez, marcó una herida de sangre y fuego en nuestra historia política, social y cultural.

Esta conmemoración representa un desafío y una obligación ineludible para el Estado y la sociedad chilena en su conjunto, en particular cuando principios y valores fundamentales que sostienen a la democracia están siendo cuestionados en distintas partes del mundo.

Desde el Gobierno, y en nuestro rol de coordinación como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, hemos asumido la tarea planteando esta conmemoración como una oportunidad para encontrarnos, dialogar y reflexionar sobre la importancia de la democracia como una conquista colectiva que hemos de cuidar y fortalecer.

Verdad, justicia, reparación, memoria y no repetición son deberes permanentes del Estado con las víctimas de la dictadura. Como representantes del Estado de Chile tenemos la responsabilidad de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para reparar el daño, buscando toda la verdad y avanzando en justicia. Hoy, a 50 años del 11 de septiembre de 1973, tenemos además el desafío y oportunidad de abordar las violaciones a los derechos humanos del pasado, un asunto especialmente prioritario cuando coexisten generaciones que no vivieron de forma directa el horror. Esta será la única forma de promover una cultura de respeto a los derechos humanos en el presente y en el futuro, y contribuir así a un mayor encuentro, a la cohesión social y garantizar un futuro en paz para todos y todas.

Democracia es memoria y futuro. La memoria es fundamental para entender y aprender de nuestra historia y la democracia permite procesar nuestras diferencias por la vía institucional y sin violencia. Son la base para consolidar una sociedad que se proyecta al futuro valorando su pluralidad, pero que comparte como principio incondicional el nunca más a un golpe de Estado y a las consecuentes violaciones a los derechos humanos.

Una política de la memoria no tiene como fin reabrir nuestras heridas y no avanzar, sino que busca todo lo contrario: construir un futuro mejor. Por eso es posible decir que la memoria no solo apela y se hace en función al pasado, sino que también a la luz de un horizonte que anhelamos. En este sentido, la consolidación de una cultura democrática sana y fuerte, donde todos podamos convivir en justicia y armonía, requiere consensuar bienes y valores compartidos.

Como institución estamos convencidos que la reflexión cultural y artística es fundamental para estos objetivos, ya que contribuye a instalar en el centro de nuestra cultura de modo amplio y diverso los valores y principios de la memoria, la democracia y el futuro. De ahí la relevancia de encontrarnos a propósito de esta fecha con una contundente programación de actividades, organizadas por diversos ministerios, instituciones públicas y privadas, sitios de memoria, agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura y de detenidos desaparecidos, y organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil. Gran parte de la información asociada a este hito se encuentra en nuestro sitio www.50.cl, plataforma que reúne la cartelera de actividades nacionales e internacionales, noticias, contenidos audiovisuales, entre otros insumos.

Como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ya hemos realizado una serie de acciones conmemorativas estos últimos meses. Hoy, por ejemplo, en conjunto con el Ministerio de Agricultura y la Red de Sitios, lanzamos Árboles por la Memoria en la Corporación 3 y 4 Álamos, lugar que es testimonio de uno de los centros de detención y tortura utilizados por la dictadura y por donde pasaron más de 6.000 presos políticos. Esta iniciativa significará que las próximas semanas plantemos árboles nativos en diferentes espacios públicos y privados y sitios de memoria de las 16 regiones de Chile, como recuerdo y homenaje a las víctimas de la dictadura.

A este hito se suma la visita realizada a la Isla Dawson junto a autoridades y familiares de presos políticos; la aprobación por parte del Consejo de Monumentos Nacionales de la declaratoria como Monumentos Históricos de siete nuevos sitios de memoria (con lo que cada región cuenta con un espacio de memoria reconocido patrimonialmente); el renombramiento del Velódromo del Estadio Nacional como Velódromo Sergio Tormen; el traspaso del Sitio Histórico excentro de Detención Balneario Popular Rocas de Santo Domingo a la Fundación por la Memoria San Antonio; y el acto de reconocimiento al rol de las iglesias y organizaciones en la defensa de los derechos humanos (Vicaría de la Solidaridad, Comité de Cooperación para la Paz y Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas); entre otras acciones.

Además, como muestra del compromiso de nuestro Gobierno con las políticas de la memoria, para este 2023 creamos como institución el Programa Sitios de Memoria. La iniciativa del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural brinda apoyo a organizaciones que gestionan espacios de memoria que han sido reconocidos como Monumento Histórico Nacional, con el fin de asegurar la correcta ejecución de sus planes de gestión de resguardo patrimonial y apoyar su sostenibilidad a largo plazo. En esta primera versión seleccionó a un total de 13 sitios de memoria de todo Chile.

Hace pocos días Ana María Arón, psicóloga y hermana de la periodista detenida desaparecida Diana Arón, nos decía: “Hay que recordar para poder sanar”. Esa es precisamente nuestra invitación: a volver a pasar por el corazón y la reflexión estos hechos y a nuestros muertos para construir un mejor futuro. Un futuro donde podamos convivir en paz y sellemos un compromiso colectivo con la democracia, y en el que nunca más toleremos un golpe de Estado y las violaciones a los derechos humanos. // ELF

➡️COLUMNA aparecida en diario El País de España. 

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: 3y4 Álamos, columna, Columnas, Jaime de Aguirre

América del Sur, un nuevo comienzo

julio 20, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Henry Saldivar

Los presidentes sudamericanos se reunieron el pasado 30 de mayo en Brasilia, convocados por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, quien buscaba reforzar la desvalorizada integración del sur y poner en tabla el rol de la región en la nueva geopolítica internacional, en momentos en que varios de los concurrentes afrontan conflictos políticos, crisis económicas y tensos vínculos bilaterales.

Los presidentes no se reunían desde la VIII Cumbre de la Unasur en Quito, en el 2014, ocasión en que se transfirió la presidencia pro témpore de la Unasur del presidente de Surinam, Dési Bouterse, al presidente de Uruguay, José Mujica. Lo más valioso entonces de la convocatoria es que acudieron todos al llamado del presidente Lula. Como es lógico después de nueve años de desencuentros, se puede considerar una Cumbre aproximativa.

Estando así las cosas, no fue entonces una gran sorpresa que los presidentes acordaron establecer solo un grupo de contacto, integrado por los cancilleres, quienes trazarán una hoja de ruta para la integración. Este es ni más ni menos que el logro de esta Cumbre. Un resultado modesto, pero realista.

Este es el consenso, un mínimo que retrotrae la integración de la región hacia sus inicios en las primeras cumbres presidenciales donde se buscaba acordar políticas de integración regional y temas de interés para la región. Sin embargo, el encuentro era necesario ya que se considera un foro clave para el conjunto de temas pendientes entre los países participantes.

En la declaración final los presidentes acordaron «reafirmar la visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de nuestros pueblos». Los cuatro compromisos son similares a los acordados hace 23 años. 1. Democracia y Derechos Humanos 2. Desarrollo Sostenible y Justicia Social 3. Estado de Derecho y Estabilidad Institucional 4. Defensa de la Soberanía y No Injerencia en Asuntos Internos.

Los compromisos tuvieron una discusión de fondo. Si bien es cierto que la presencia del presidente de Venezuela fue acogida con respeto por parte de sus homólogos, también las críticas estuvieron presentes. Lo que muestra que América del Sur es un territorio que tiene problemas comunes y requiere de todos sus miembros para resolverlos. Es meritorio que la Cumbre haya adoptado compromisos entre sus miembros, aunque en su discurrir se revelara una tensión interna sobre todo en materia de Democracia y Derechos Humanos, el que parece equilibrarse con otro compromiso, el de la Defensa de la Soberanía y la No Injerencia en Asuntos Internos.

La presentación de la «cuestión» de Venezuela como una narrativa demonizada por los enemigos del régimen por parte del presidente Lula recibió sendos reproches, tanto del presidente de Uruguay y, del Presidente Boric, quien destacó a los derechos humanos y la democracia como las bases de su acercamiento regional. Lula y Boric quedaron en las antípodas. El primero ha buscado un acercamiento pragmático, el segundo ha sincerado una cuestión de principios.

La sorpresa fue el total y absoluto rechazo a relanzar la Unasur. Todo va a comenzar de nuevo ya que el esfuerzo estará enfocado en instaurar «un diálogo regular, con miras a impulsar el proceso de integración de América del Sur y proyectar la voz de la región en el mundo». Aunque ¿se puede decir que América del Sur está en movimiento de nuevo?

Los cancilleres quedaron sin plazo para realizar su labor. Tampoco será expedito, y será sometido a un trámite regular, aunque se espera una colaboración sin pausa ante el cometido. Los cancilleres tienen un menú de opciones en materia de integración. Una de ellas, es la creación de un área de libre comercio en América del Sur.

Esto implica reemplazar el paradigma europeo por el norteamericano: La UE o el Nafta. A diferencia de la Unión Europea, el Nafta no establece organismos gubernamentales supranacionales ni crea un cuerpo de leyes por encima de las leyes nacionales de cada país. Nafta es un tratado en virtud del derecho internacional, del que forman parte los tres países de América del Norte. Eso es lo que llamaríamos una integración menos ideológica y más comercial. Lo que parece un buen punto de partida para acrecentar el intercambio intrarregional en América del Sur.

Existen obstáculos, y el principal es que gran parte de la opinión pública considera que la integración debe ser entre democracias que respeten los DD.HH. y el Estado de derecho, lo que implica restaurar una democracia legítima en Venezuela. La transparencia, los procedimientos institucionales y la separación de poderes se ha vuelto crucial en las democracias del sur. La democracia venezolana tiene tareas pendientes: retirar a los militares de la política contingente, garantizar elecciones legítimas, repatriar a millones de sus compatriotas y permitir la alternancia en el poder. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Henry Saldivar

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 7
  • Página 8
  • Página 9
  • Página 10
  • Página 11
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 79
  • Ir a la página siguiente »

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp