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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

Los baches de la realidad

mayo 26, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rafael Gumucio

Escritor chileno

¿Quiénes son los monos peludos? Esta es la pregunta que muchos de los que observamos de demasiado cerca el debate político chileno nos hemos hecho esta última semana. La presidenta del PPD Natalia Piergentili –un partido de centroizquierda que forma parte del Gobierno de Boric– se refirió así a un sector indeterminado del electorado a la que la nueva izquierda buscaría satisfacer antes que al pueblo (al que, al juzgar por los resultados electorales, tampoco parece haber llegado ella). A no ser que –sus palabras eran ambiguas al respecto– los monos peludos sean la propia nueva izquierda que se caracteriza por el uso y abuso de barbas y pelos por todos los rincones de sus generalmente armónicos rostros.

En su respuesta aprovechaba de lanzar un desprecio por las agendas “sexogenéricas” y les compañeres, generalización salvaje por la que debió disculparse abundantemente. No podía hacer otra cosa. Lo cierto es que los monos peludos y su Gobierno lo dirige una histórica del PPD, Carolina Tohá, actual ministra del Interior. Acompañada está en todos los grados de la administración pública por toda suerte de militantes del socialismo democrático, es decir, de la ex Nueva Mayoría, la coalición de Gobierno que permitió que Piergentili fuera subsecretaria en el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, ideológicamente casi idéntico a este de Gabriel Boric.

Es del todo injusto decir que el Gobierno y su coalición no hayan aprendido las lecciones del 4 de septiembre pasado, cuando un 62% de los chilenos rechazó la propuesta de nueva Constitución hecha por una convención. Se le podría criticar justamente de lo contrario: de lo rápido que arriaron las banderas de las convicciones que estaban al centro de su programa. Lo cierto que los consejeros más cercanos al Gobierno, como algunos de sus ministros y subsecretarios, no pertenecen siquiera al sector autoflagelante de la Concertación (los que pensábamos que se podía haber hecho más y más rápido), sino del sector autocomplaciente de la misma (es decir, los que pensaban que había una continuidad más que secreta entre las reformas económicas y políticas de los finales de la dictadura con las transformaciones que consiguió la primera coalición que gobernó Chile entre 1990 y 2010).

Así, la crítica de Piergentili repite en el espejo quizás lo que es el principal defecto de la nueva izquierda en Chile como en España: la pasión que Freud llamó el narcisismo de las pequeñas diferencias. Lo que más espantaba de la nueva izquierda cuando empezó era, justamente, la forma ruidosa y polémica con que planteaba como nuevas y peligrosas ideas que eran parte de la herencia común de toda la centroizquierda hace más o menos un siglo. Feminista era mi mamá y mi abuela, el cuidado de la naturaleza y el antirracismo están en los programas escolares y preescolares desde mi infancia.

Es cierto: el patriarcado no murió, ni el racismo, después de mayo del 68, pero muchas de las formas más visibles y odiosas de estas se han convertido en vergonzosas y vergonzantes. Lo podría confirmar cualquier pareja homosexual, cualquier hijo fuera del matrimonio, cualquier mapuche o aymara que haya vivido los últimos 30 años en Chile. Esto era así al menos hasta que la nueva izquierda tomó el poder y la palabra. Porque la principal crítica que se le puede hacer a la nueva izquierda en Chile como en España no es intelectual sino fáctica. O más bien la debilidad intelectual de su entramado teórico ha conseguido en la práctica legitimar, hacer atendible, hacer razonable, hacer gobernable, justamente el racismo más evidente, la homofobia más visible, la justificación sin filtro de las diferencias sociales amparadas en el deseo por un mercado más desregulado que nunca.

Sin Podemos no habría habido VOX, y sin el Frente Amplio no habría Republicanos. Es la idea de que la “izquierda miente”, es decir, se contradice lo que les da alas a los que dicen “la verdad que nadie se atreve a decir”. La nueva derecha encuentra en la nueva izquierda una continuidad más que contradicción. Porque lo que separa a las feministas clásicas de la izquierda española de las nuevas feministas a lo Irene Montero, es que estas últimas no son ni feministas, ni de izquierdas. Lo que separa a los antirracistas clásicos de los plurinacionales etnocéntricos es que estos últimos son racistas. Lo que separa al ecologista tradicional del vegano es que este último no es ecologista, sino milenaristas.

La idea de que nacemos libres e iguales es el centro de cualquier izquierda de ayer, de hoy o de mañana. Cometemos siempre el error de pensar que esta es una intuición común ya asumida de alguna manera por todos. Lo cierto es que esta es una idea no solo compleja sino contraintuitiva, porque es fácil observar en la práctica que no nacemos ni libres ni iguales nunca. La derecha siempre ha hablado por los que no creen que sea ni bueno ni verdadero repetir esa ficción sin la que los de izquierda pensamos que no hay civilización posible. El problema moral e intelectual de la nueva izquierda es que opina en esto lo mismo que la derecha. Solo piensa que al hacer más iguales a los que son oprimidos, o al dejarlo elegir su opresión, puede terminar con los baches de la realidad. La manera en que cada cual supera este bache, define el peso y el alcance de los que lo enfrentan esos monos peludos, que somos finalmente todos los seres humanos. //ELF

*Columna publicada en El País de España, que como medio de comunicación En La Fontana compartimos, dado que es atingente a lo que ocurre actualmente con el PPD, las críticas de su presidenta a Apruebo Dignidad y a la realidad del Gobierno de Gabriel Boric. 

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Salir del victimismo, reivindicar la emancipación

mayo 25, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Saavedra 

Abogado. Magíster en Derecho Constitucional y Derechos humanos, Universidad de Talca. 

El arrollador triunfo del ultraderechista Partido Republicano en las pasadas elecciones de consejeros constitucionales, celebradas el 7 de mayo, no fue para nada sorprendente. Responde al mismo desincentivo ciudadano, el «apagón constituyente», que se vio claramente reflejado en las encuestas de opinión pública, luego de la aplastante victoria del Rechazo a la propuesta de nueva Constitución en septiembre de 2022.

Es cierto que la opción Rechazo nunca perteneció exclusivamente a la derecha, no es menos cierto que la irritada impaciencia ciudadana frente a una urgente demanda de seguridad en sus barrios, acordonados por el crimen organizado, y alguna respuesta inmediata a la inseguridad económica y al desempleo, le ha impuesto el «voto castigo» al actual gobierno de Gabriel Boric.

Y en este sentido, la mayoría de la Convención Constitucional incurrió en la peor irresponsabilidad, al presentar una propuesta de nueva Constitución completamente ajena a esta nueva realidad. No haber acordado un texto que fuese «aprobable» para la mayoría ciudadana, fue, en efecto, el mayor daño que se le hizo a las propias demandas democráticas y de bienestar social que esos mismos convencionales pregonaron representar.

El ala más radical de la izquierda, que fue mayoritaria en la Convención, insistió en acomodarse en el victimismo de las identidades y el rasgamiento de vestiduras en contra de quienes no compartieran o se atrevieran a cuestionar su delirio de soberbia.

Y cuando después del triunfo del Rechazo, la clase política tomó las riendas y suscribió el Acuerdo por Chile, en diciembre pasado, ya era tarde: El cambio de Constitución había dejado de ser prioridad como eje articulador de esta crisis.

El denominado «estallido social» de 2019, provocado principalmente por una frustración de expectativas en la generación actual, dejó en evidencia la debilidad de la fuerza pública y de la autoridad estatal. Vulnerabilidad que se prestó para que la violencia del crimen organizado se «viralizara» en los barrios y en las calles. Mientras que la crisis del Covid-19 generó una severa desaceleración económica y, consecuentemente, un brusco aumento del desempleo, que hasta hoy no se supera.

En suma, se produjo una reconducción del malestar desde la frustración aspiracional a la extrema inseguridad; y quien mejor supo representarlo fue el radicalismo de derecha del Partido Republicano, que ha obtenido el poder de veto en el nuevo Consejo Constitucional.

Ahora bien, dado este nuevo escenario político y más allá del resultado (desastroso o no) que pueda emerger de este Consejo, la tarea más urgente para quienes no deseamos el país que quiere la ultraderecha es salir del victimismo y reivindicar la emancipación.

Porque una lección de esta doble derrota de la izquierda en el proceso constituyente ha sido, precisamente, que «el victimismo paraliza», como ha dicho el escritor colombiano Carlos Granés.

¿Cuánto tiempo no perdieron los convencionales en intensos pero estériles debates sobre «plurinacionalidad» o «pluralismo» jurídico, como leyes inquebrantables para satisfacer las expectativas de las diversas «víctimas identitarias», mientras la mayoría del país padecía los efectos de la inseguridad ciudadana, económica y sanitaria?

Cierto es que Chile y Latinoamérica están llenos de víctimas reales, como son las personas asesinadas, desaparecidas, torturadas, exiliadas, relegadas o exoneradas por las dictaduras militares. Así como las minorías étnicas, sexuales y extranjeras, que han sido discriminadas, desplazadas y maltratadas, y quienes todavía sufren las fatales consecuencias de la infame represión policial del último tercio de 2019.

Sin embargo, como advierte Granés, la reparación (moralmente encomiable) y la memoria (políticamente interesante) deben incluir la emancipación. Porque el anquilosamiento se produce justamente cuando no intentamos liberarnos del peso del pasado, del dolor y el resentimiento, y nos detenemos en el tiempo para no olvidar la dolencia y el atropello.

Es por ello por lo que apelo al sacrificio, entendido como esfuerzo mancomunado por abrazar el futuro sin petrificarnos en el pasado. Porque de lo que se trata es de volcar nuestra mirada hacia el otro a través de una conciencia histórica con proyección futura.

La historia de Chile del siglo XX nos aporta la experiencia política de una clase media organizada, que luchó incesantemente por dejar de ser víctima, forjando sus espacios de participación, tanto en el poder político como en la esfera económica y cultural del poder, teniendo como eje el bienestar de sus hijos por quienes se sacrificaba, para no seguir siendo lo mismo toda la vida.

Los avatares de nuestra organización social mesocrática son un valioso testimonio del pasado para reorientar nuestros anhelos presentes hacia una emancipación futura; y recogiendo las lecciones de esa experiencia, podamos cumplir, tal vez en otro tiempo, la promesa liberadora de un auténtico proceso constituyente y democratizador para el pueblo de Chile.

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El avance de la extrema derecha en Chile: ¿qué nos queda a los que no veremos las anchas alamedas?

mayo 18, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Raúl Zurita

Poeta chileno, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2020 y columnista de El País de España.

Defender nuestro pasado. Nos queda defender la dignidad insomne, enorme y alucinada de nuestro pasado y decirnos, aunque no existan palabras para decirnos estas cosas: mira yo estuve allí, y tú ¿estuviste también allí? Sí, yo también estuve allí, en esa partícula infinitesimal de la historia de la que fui testigo y como si fueran los ecos lejanos de un rumor, de un viento, de un océano que nos cerca, son miles, millones de voces las que se van diciendo unas otras ¿estás allí? Sí, yo también estuve allí; en un pequeño país de un sur remoto, en el que por unos segundos creímos entrever un mundo nuevo, algo seguramente inalcanzable para el brevísimo instante en que vivimos y que, por eso mismo, porque era inalcanzable, nos dio un respiro, un aliento, una vida. Hechos pedazos, nos vimos entonces deambulando entre las ruinas y una figura que levantaba para siempre sus brazos saludándonos.

Defender nuestro pasado y defender en él cada uno de los triturados pedazos del infinito que fuimos, de esa minúscula porción de la eternidad que fuimos amor mío cuando irguiéndonos por un minuto más desde el fondo del más terrible amanecer, 11 de septiembre de 1973, nos abrazamos para que yo sintiese y tú sintieras los últimos latidos de nuestros cuerpos que caían y que caían y que caían. Y yo estaba allí y tú estabas allí y nosotros estábamos allí doblados, rotos, muriendo de todas las muertes.

Sí, defender ese pasado donde cogidos de la mano amor, niño mío, hija mía, gritamos las consignas más hermosas y límpidas de la tierra y que continuamos gritando hasta hoy frente a los balcones perpetuamente bombardeados del palacio en llamas. No vimos el mundo nuevo, no contemplamos sus islas, sus fiordos ni sus cordilleras, no fue el horizonte en el que creímos, sino el eco de las últimas voces haciéndose añicos entre los dientes fúnebres de la intemperie.

Defender nuestro pasado, defender ese ayer incandescente donde vimos el fulgor de las viejas multitudes desplegándose en el viento, pero no pudimos con el peso de nuestras propias sombras y mi sombra pegada siempre con tu sombra se arrastra ahora como una masa negra hundiéndose.

No se nos dio el fervor de un tiempo nuevo. No se nos dio lo que creímos ni lo que ansiamos ni lo que deseamos, sino solo el testimonio arrasado de haber cubierto las calles gritando lo que ansiamos y soñamos y deseamos mientras que amontonados frente a nosotros los escombros de todas las derrotas, de todas las pérdidas, de todos los golpes, nos saltaban a la garganta igual que corvos degollándonos.

No se nos dio la aurora, solo defender todo lo vivo y todo lo muerto que nació cuando nacimos, cuando abrazados unos a otros cruzamos como otra noche la noche, porque sabíamos que solo así podríamos guarecernos, guardarnos un poco de las jaurías que nos aullaban.

No miraremos las estrellas deslumbradas de las nuevas mañanas, no conquistaremos las espléndidas ciudades, no fue para nosotros esa ardiente paciencia y las briznas incendiadas del futuro se nos clavan en los ojos chirriando.

No vimos abrirse las anchas alamedas, no se nos dio esa vida en esta vida. Pero estuvimos allí y es nuestro el pasado, ese pasado insobornable en que se nos rompieron las piernas y los brazos y la boca y nos quedamos postrados, caídos, incrédulos mirando las ruinas de los sueños y de los sueños de los sueños.

Cuando entrevimos el mar, pero no fue para nosotros el mar, cuando entrevimos las nuevas plazas llenas de gente y sus banderas, pero no fueron para nosotros esas plazas ni esas banderas y se nos quedaron los ojos vacíos, dados vuelta, llorando en los pañuelos desechados del mundo.

Porque no fue así, no fue lo que quisimos.

Defender entonces el pasado, defenderlo ahora, aquí, frente al escarchado país en el que moriremos. No pudimos hacer más, amor mío, palomo mío, palomita, no pudimos hacer más y los jóvenes que fuimos nos dan vuelta la cara, alzan por última vez sus banderas hechas jirones y se van perdiendo en el humo blanco de la noche incancelable. // ELF

➡️Fuente: El País de España👇

https://elpais.com/chile/2023-05-17/el-avance-de-la-extrema-derecha-en-chile-que-nos-queda-a-los-que-no-veremos-las-anchas-alamedas.html

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El Covid-19 sigue con nosotros, a pesar del fin de la emergencia sanitaria internacional

mayo 15, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Osvaldo Artaza
 

Por Osvaldo Artaza 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de señalar que el Covid-19 deja de ser calificada como una emergencia sanitaria internacional.

Esto no implica que la pandemia haya finalizado, sino que sigue su curso, transitando a quedarse como otra afección viral de carácter endémico como la gripe, que produce enfermedad y riesgo de morir, especialmente en grupos de mayor vulnerabilidad como son los adultos mayores y quienes tienen padecimientos crónicos o que debilitan la respuesta de defensa inmunitaria.

El decreto de emergencia que ahora finaliza es la herramienta que la OMS usa para facilitar decisiones para movilizar recursos de forma más rápida, autorizar medicamentos o vacunas con menos trámites o dictar resoluciones que tengan más eco en los Estados miembros, cuando una enfermedad se expande globalmente.

Han pasado 1.191 días (tres años y tres meses) desde que la OMS decretara la emergencia y es un momento propicio para recordar los casi 7 millones de muertes reportadas oficialmente, incluso la propia organización calcula que dicha cifra podría haber llegado hasta los 20 millones de vidas. La pandemia sin duda ha cambiado el mundo y nos ha cambiado a nosotros como personas.

El Covid-19 ha sido mucho más que una crisis sanitaria, los efectos económicos y sociales a las familias y a los países han sido devastadores. Se necesitarán años de estudios, de diseño e implementación de políticas públicas para contrarrestar los efectos negativos en salud mental, en pérdidas de escolaridad y otros impactos en niñas, niños y adolescentes, así como en los adultos mayores quienes han experimentado particularmente soledad, aislamiento, ansiedad y depresión.

Es momento también para hacer aprendizajes. Tanto dolor y muerte no pueden quedar en vano. A nivel internacional hay que revisar las atribuciones y herramientas que la OMS, en su calidad de autoridad sanitaria mundial, tiene para alinear una respuesta global eficiente y oportuna. Dichas herramientas, así como el Reglamento Sanitario Internacional, probaron ser totalmente insuficientes. Hoy el mundo tiene mayores capacidades para regular al comercio, que para apoyar una respuesta efectiva ante una crisis sanitaria. Más cuida el mundo a los bienes que a la salud de las personas. Ello no resiste más y obliga a cambios sustantivos en la gobernanza de la salud.

A nivel local, hay que reconocer la exitosa campaña de vacunación, la articulación público-privada en cuidados intensivos y la resiliencia del sistema de salud. A su vez, también hay que reflexionar sobre cómo, ante una crisis de tanta magnitud, lograr una gestión del riesgo que involucre tempranamente a las personas y a los actores locales, alcanzando confianza y adhesión con las medidas a seguir y en la comprensión de que resguardar la salud implica una respuesta solidaria y la disposición a aceptar ciertas restricciones a nuestra libertad personal. //ELF

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¿Giro hacia la (ultra)derecha? Tres tesis y una advertencia

mayo 9, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Cristóbal Rovira Kaltwasser 

Profesor de la Universidad Diego Portales (UDP) e Investigador del Centro de Estudio de Conflicto y Cohesión Social (COES)

Existe un claro ganador en las elecciones de este domingo: el Partido Republicano. Se trata de una fuerza política nueva de ultraderecha, aunque parte importante de sus dirigentes provienen de la derecha tradicional. En cierto sentido, el Partido Republicano es una escisión de la derecha convencional que lenta y difícilmente fue moderando sus posturas políticas desde inicios de los años 1990 en adelante. Si bien es cierto que José Antonio Kast tiene un estilo de liderazgo diferente al de Donald Trump, no cabe duda de que sus propuestas programáticas son similares a las que levanta la derecha radical a nivel global y que tiene a la democracia en una situación crítica en el mundo entero. En efecto, los vínculos internacionales de Kast no son con la derecha convencional, sino que con la ultraderecha. Abundan las fotos de Kast con figuras como Jair Bolsonaro y Santiago Abascal, pero no existen fotos de él con líderes como Angela Merkel o Emmanuel Macron.

¿Cómo explicar que la derecha radical obtuvo 35% de los votos y que la derecha convencional logró movilizar al 21% del electorado? ¿Experimentó el país un giro hacia la (ultra)derecha? Para responder esta pregunta es necesario contar con información empírica más sólida y realizar así un análisis detallado. Por lo pronto, tan solo me atrevo a levantar tres tesis y plantear una advertencia.

Primera tesis. Esta elección fue muy peculiar, porque existió escasa información sobre el proceso y además rigió el voto obligatorio, de modo que una parte importante del electorado fueron personas que por lo general no han votado en el pasado. La evidencia demuestra que estos son sujetos más bien apolíticos, quienes toman su decisión muy tardíamente y con escaso conocimiento. Particularmente llamativo es que si bien la participación fue muy alta (85%), los votos nulos y blancos equivalen al 18%. Esto quiere decir que el Partido Republicano obtuvo en realidad el 35% de los 10 millones de votos válidamente emitidos, lo cual equivale aproximadamente a 23% del total del padrón electoral. Sin duda alguna que es un número muy alto, pero no hay que pasar por alto que un 18% del electorado nacional votó blanco o nulo. No sabemos bien cuáles son sus preferencias y, por tanto, hay que indagar más al respecto para pensar cómo podrían votar el día de mañana.

Segunda tesis. La elección de este domingo fue para escoger quienes van a redactar una nueva Carta Magna, pero lo que primó en el debate público no fue la cuestión constitucional, sino que otros dos temas: inmigración y seguridad ciudadana. Todos los actores políticos – desde el Gobierno hasta la oposición – se dedicaron a hablar profusamente sobre estos dos temas, los cuales son justamente las banderas de lucha de la ultraderecha. Tal como sucede en Europa, si todos hablan sobre los temas que comulga la ultraderecha, no debemos extrañarnos que su peso electoral aumente. Cabe recordar que el mismo presidente Boric dijo hace poco “vamos a ser unos perros en la persecución de la delincuencia”, mientras que la derecha convencional no escatimó esfuerzo en defender políticas de mano dura con vehemencia. Es verdad que el país está experimentado una situación crítica en inmigración y seguridad ciudadana, pero el nivel de alarmismo que generan los medios de comunicación y la clase política no se condice del todo con las cifras.

Tercera tesis. La ultraderecha obtuvo 23 miembros en el consejo constitucional que está compuesto por 51 personas y esto le da poder de veto para bloquear cualquier iniciativa que se intente materializar en la nueva Constitución. Las palabras iniciales del candidato del Partido Republicano electo por Santiago muestran una disposición al diálogo para escribir un texto que represente a todas y todos.

Sin embargo, esto dependerá sobre todo del talante de los consejeros constitucionales de ultraderecha. Por ejemplo, una mayoría de ellos está en contra de la legislación vigente para la interrupción del embarazo, la cual tiene un amplio apoyo ciudadano. A su vez, líderes del Partido Republicano en la Cámara de Diputados han postulado ideas que son rechazadas masivamente (basta pensar en el cuestionamiento al derecho a voto de las mujeres por Johannes Kaiser o las constantes actitudes violentas de Gonzalo de la Carrera).

Mientras más radicales se muestren los consejeros constitucionales de la ultraderecha, más difícil se tornará el debate y mayores serán las chances de que el texto propuesto sea rechazado en el plebiscito de diciembre. Esto sería un problema serio para el país, pero sobre todo para la misma ultraderecha, ya que afectaría gravemente su posibilidad de crecimiento electoral y potencial capacidad para gobernar.

En resumen, lo que sucedió no necesariamente es extrapolable a lo que pueda acontecer el día de mañana en una elección municipal, parlamentaria o presidencial.

Hay que tener entonces mucho cuidado con sacar conclusiones apresuradas, pero no pocos actores y partidos políticos van a caer en la tentación de leer los resultados de este domingo como una suerte de termómetro de sus propios proyectos políticos. Decir esto no le da esperanzas a un Partido como la Democracia Cristiana (es un paciente terminal) y otras fuerzas políticas, sino que más bien es una invitación a estudiar los resultados de esta elección con calma.

Por último, cierro con una advertencia. Aun cuando es cierto que los aires parecen soplar a favor de la ultraderecha, la consolidación de este proyecto político depende no solo de su propio actuar, sino que también y sobre todo de la derecha convencional.

La evidencia comparada demuestra que cuando se produce una simbiosis entre derecha convencional y la ultraderecha, quien gana es esta última y quien pierde es la primera.

Si entonces quienes hoy lideran Evópoli, RN y UDI están dispuestos a negociar, pactar y gobernar con el Partido Republicano, no deberíamos extrañarnos que estos mismos líderes se sientan huérfanos el día de mañana y estén obligados o bien a retirarse de la política o terminar siendo los actores de reparto en una película titulada cómo murió la democracia chilena. //ELF

➡️Fuente: El País de España👇

https://elpais.com/chile/2023-05-09/giro-hacia-la-ultraderecha-tres-tesis-y-una-advertencia.html

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Una vez más se comprueba que una izquierda soberbia favorece a la derecha extrema

mayo 8, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

El Partido Republicano alcanzó un resultado muy favorable, 35,86% en la reciente elección, que sólo es la confirmación de los resultados de la primera vuelta electoral presidencial.

Algunos olvidaron que en esa elección el candidato Kast derrotó a los candidatos de la derecha tradicional y que el presidente Boric fue elegido en segunda vuelta, solo cuando hizo declaraciones que implicaban un cambio en las posiciones políticas tan agresivas que sus fuerzas defienden.

La actitud asumida por las fuerzas de gobierno en la Convención y su apoyo categórico a un proyecto que la mayoría abrumadora Rechazó, son responsables en parte importante del triunfo del rechazo y la alta votación que obtuvo el partido de la extrema derecha en esta elección.

Una vez más se comprueba que una izquierda soberbia e incapaz de leer adecuadamente la realidad, favorece a la derecha extrema. Después de esta elección, el partido Republicano se convierte en el principal del país, superando ampliamente a la alianza de la derecha y a las coaliciones que apoyan al gobierno, y sin duda, colocan a su líder como seguro candidato presidencial con reales posibilidades de éxito electoral.

¿Qué programa resultó tan atractivo, qué ideas para una nueva Constitución fueron explicitadas?

La verdad es que sólo percibí una campaña que sembró temores, sobre dimensionando los problemas reales y demostrando una incapacidad manifiesta para presentar soluciones.

Aprovecharon muy bien los errores de las fuerzas de gobierno y cosecharon la siembra de odio y violencia de los grupos extremistas.

La derecha presentó esta elección como un plebiscito sobre el Gobierno. Si esto se aceptara, cerca del 58% de los votos válidos reflejarían un rechazo al gobierno y sólo un 37% de los votantes lo respaldaría.

Pero esta no era una elección plebiscitaria y una parte del voto nulo y blanco fue promovido por sectores que supuestamente apoyaban al gobierno.

Un 20% de los votantes que hicieron esto, podrían acortar la distancia entre ambos sectores, pero también podría ser leída como una expresión adicional de la desinformación o molestia de muchos electores.

Las discrepancias entre las fuerzas políticas oficialistas y la falta de apoyo del propio partido del presidente ayudaron a esta derrota electoral tan clara.

No sabemos qué ocurrirá en la Convención, dónde la derecha obtendrá una clara mayoría si actúa unida. No sería extraño que las controversias se agudicen entre las candidaturas presidenciales y se llegue con al menos dos candidaturas.

Por su parte, las fuerzas oficialistas se dividirán entre los que le nieguen legitimidad a la Convención, usando el 20% de los votos nulos y blancos. Bueno sería que los sectores oficialistas que promovieron el voto Nulo, asuman su responsabilidad en estos resultados y no jueguen a desprestigiar esa nueva Convención.

Creo que sería un grave error, ya que ello sólo debilitará aún más las instituciones democráticas y favorecerá la polarización. No soy tan ingenuo como para creer que los que vienen buscando el derrumbe democrático dejen su errónea visión, pero respaldo al presidente Boric, que habló anoche, y llamó al partido Republicano a no repetir los mismos errores que cometieron él y sus fuerzas aliadas.

Espero que sea escuchado y que él recoja primero que nadie la lección.

Existe el peligro real que la derecha más dura arrastre a otros sectores a una conducta más obstructiva, ese peligro existe, pero se puede reducir si se buscan acuerdos que recojan parte de las posiciones que fuerzas más maduras pueden ofrecer.

Hay cambios en pensiones e Isapres que no pueden seguir pendientes.

Urge una actitud más responsable de los partidos que apoyan al gobierno y la colaboración de las nuevas fuerzas que buscan un espacio. No cabe duda que la atomización y los personalismos tendrán que aportar positivamente a la creación de un clima más apropiado a los acuerdos.

La nueva Convención debe ganar apoyo para cumplir su importante tarea, para ello, sus integrantes deben estar disponibles a escuchar, dialogar con respeto y tener una gran disposición a buscar acuerdos.

Chile espera mucho de ellos. Ante el clima de odiosidad que los extremistas de ambos lados buscarán crear, las instituciones democráticas, los partidos políticos, las fuerzas uniformadas, las entidades culturales, los gremios y las iglesias deben apoyar un gran reencuentro en torno a la justicia social, base indispensable de la disciplina social. //ELF

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