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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Responsabilidades que asumir

noviembre 4, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

 

Por Cecilia Valdés

Camarada DC

Hemos visto estas semanas como el pueblo de Chile se ha expresado en las calles, cansados y agobiados por un sistema fracasado y que no cumple con los derechos sociales y humanos. En este clamor el mundo político tratamos de interpretar lo que ya no fuimos capaces de hacer. La Democracia Cristiana es quizá un ejemplo de lo mal que se encuentran los partidos políticos de la oposición.

Claro está que no se puede borrar lo que ya hizo, y en eso hay responsabilidades políticas de dirigentes de un partido que se conduce a la deriva sin tener coherencia ni con su historia ni con sus raíces.

Señalo “dirigentes” y no partido porque reivindico a esa base social y política que en regiones y comunas hacen esfuerzos por dar explicaciones y desmarcarse del actuar de sus dirigentes , desde Reforma Tributaria, dándoles privilegios a los más ricos con mínimas compensaciones que en nada se condicen con acortar las brechas groseras de desigualdad, hasta una Reforma Previsional en donde no se cuestiona el sistema sino por el contrario se Fortalece, sin tocar ese 10% por el cual la rentabilidad de las empresas que lucran con la vejez siguen en aumento.

Estamos frente a un suicidio político, de un partido que gracias a sus Dirigentes y la élite se ha tornado poco confiable porque no cumple con representar esa explosión social manifestada espontáneamente en las calles hace ya 15 días y que no va a parar sino existen respuestas que tengan relación con la desigualdad y los abusos del cual son objeto la mayoría de los ciudadanos.

Nos culpan, con justa razón, de traicionar a la gente. Esto ha puesto a los Parlamentarios y representantes populares en tela de juicio frente a sus electores, quienes les piden explicaciones y los emplazan a representar sus demandas.

La autocrítica inexistente, hace que la rabia del ciudadano con la política se acreciente y peor aún ha hecho que la política no pueda, porque perdió credibilidad, representar y canalizar las demandas, conduciendo a una solución. Ese rol lo perdió, y difícilmente lo podrá recuperar, salvo que se vuelva a conectar con la realidad estando dispuestos también a renunciar a sus privilegios. Los que han sido parte del problema deben entender que es necesario que den un paso al costado porque tienen responsabilidad de sus decisiones, de sus acciones y omisiones.

La solicitud de una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución, es una muestra nítida de que los cambios que exigen los chilenos y chilenas son Éticos y no cosméticos, ya está bueno de insultar la inteligencia de los Ciudadanos.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Cecilia Valdés, columna, DC, Democracia Cristiana

La revuelta de octubre: ¿Una crisis de la subjetividad neoliberal chilena?

noviembre 1, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Si bien parte importante de las reivindicaciones y salidas de la crisis se asientan en el trabajo (las pensiones, los ingresos, las prestaciones de salud), el debate social no ha estado focalizado directamente en el trabajo, por ejemplo en el modelo de organización vía redes flexibles y precarias de subcontratación, las condiciones de trabajo y empleo, las relaciones de autoridad o el desgaste.

Por Álvaro Soto Roy

Durante los últimos años, si no décadas, los investigadores de las ciencias sociales, y particularmente los investigadores del trabajo, venimos retratando una cierta “subjetividad neoliberal chilena”, la existencia de ciertas formas compartidas de entender(se), de vivenciar, de justificar y de actuar dentro de la vida social, que de alguna manera son coherentes y funcionales al “neoliberalismo avanzado” que marca tan fuertemente a nuestra sociedad desde hace ya décadas.

Una subjetividad que es el resultado del orden neoliberal, pero al mismo lo reproduce, ofrece buenas razones –éticas, prácticas, existenciales- para actuar dentro de él. Una suerte de equilibrio y correspondencia entre un eje simbólico y un eje material dentro del orden social.

¿Qué representa en este marco el estallido social de 2019? ¿Qué está pasando con aquella “subjetividad neoliberal chilena” detrás de la profunda manifestación de descontento y hastío, de las múltiples demandas que comienzan a esbozarse?

Algunas precauciones antes de intentar describir a ese “sujeto neoliberal” de la postdictadura chilena. La subjetividad que describiremos no corresponde a un sistema ideológico altamente coherente y aceitado, sino más bien a significaciones y disposiciones comunes dentro de prácticas y discursos dispersos y heterogéneos, que los individuos tienden a asumir en diversas esferas de la vida social, y del cual a ratos toman distancia.

Luego, estamos hablando de una subjetividad neoliberal “global”, que tiene expresiones diversas en función de las particularidades históricas, estructurales y culturales en que se desarrollan. De hecho es posible suponer múltiples “subjetividades neoliberales chilenas”, dependiendo de los territorios y las posiciones sociales en que se construyen los actores sociales.

Diversos estudios de las ciencias sociales han permitido construir entonces una descripción de esta “subjetividad neoliberal chilena”, compuesta obviamente de ciertos contenidos virtuosos sobre el sentido de la acción (bastante en sintonía con el sujeto neoliberal “global”), pero que porta también de un cúmulo de vacíos y contradicciones, ciertamente vinculadas a las propias contradicciones económicas, políticas y sociales de cada sociedad (ver Boltanski y Chiapello, 2002; Bröckling, U. 2015; Durand, 2019; Rose, 1990; Walkerdine y Bansel, 2010).

El sujeto neoliberal chileno ha sido descrito, en primer lugar, desde su profunda individualidad. Ante todo valora y enfatiza su propia autonomía, su distancia de pertenencias o ataduras colectivas. En ese sentido es un sujeto despolitizado. Nuestros estudios en el mundo del trabajo dan cuenta de una fuerte autoexigencia por construir un proyecto propio, para el cual la clave está en la capacidad de autogestionarse, de administrar el propio “capital” de competencias.

La vida social y laboral constituye un espacio estratégico en el que me desenvuelvo solo/a, y mucho depende de mi responsabilidad y mi personalidad. Coherentemente, el sujeto neoliberal es profundamente activo, en permanente movimiento. Quienes investigamos el mundo del trabajo hemos constatado en diversas ocupaciones y lugares, individuos muy concentrados en “emprender”, en sus múltiples y flexibles traducciones: estar incansablemente atentos a nuevas oportunidades, hacer crecer las propias redes, demostrar compromiso, desarrollar la propia empleabilidad.

El sujeto neoliberal chileno se concibe a sí mismo en movimiento, en camino a algo mucho mejor, en el que el mérito se transforma en un valor fundamental. Nuestras investigaciones muestran que muchas personas dan sentido a su esfuerzo presente apostando a un futuro distinto, si bien esto no necesariamente implique un plan concreto en el que se esté inmerso.

El sujeto neoliberal, además, vive permanentemente enfrentado a pruebas en las que debe mostrar su valor. El corto plazo inunda la experiencia del sujeto neoliberal chileno, no sólo por el deber de mostrar logros, sino porque en esa dimensión busca además el goce. El consumo se hace central, no sólo porque sostiene el desafío de construir un estilo de vida propio y hedonista, sino porque ofrece una suerte de igualdad social, de ciudadanía.

Pero la investigación de las ciencias sociales también ha logrado identificar tensiones y fisuras de esta subjetividad neoliberal chilena, situadas fundamentalmente en la fuerte desigualdad de la sociedad y en la privatización de las condiciones de vida de los chilenos (Araujo y Martuccelli, 2011, 2012; Ruiz y Boccardo, 2014).

El sujeto neoliberal chileno está inmerso en una experiencia permanente de desgaste, de “desmesura laboral”, al límite de sus esfuerzos, sobreexigido. Se siente permanentemente en riesgo, tanto de no responder, como de que se derrumbe la posición que ha alcanzado. La deuda funciona como cortina de fondo de la experiencia, el eventual fracaso tensiona la experiencia. En investigaciones propias hemos constatado cómo los trabajadores y trabajadoras se presentan como una suerte de “personajes”, siempre desafiados, siempre coherentes a su estilo de vida y a sus convicciones, pero que rápidamente dan luces de una profunda ansiedad respecto del presente y del futuro.

El sujeto neoliberal chileno es un sujeto tensionado. Su apuesta por el mérito se da de bruces con la evidente desigualdad de oportunidades que constata día a día. Su expectativa de horizontalidad en las relaciones sociales se enfrenta a experiencias cotidianas de autoritarismo o abuso, que vive como un agravio a su dignidad personal, como menosprecio, como abuso de poder (Araujo, 2013, 2015, 2016).

Las actuales jornadas de movilización social dan luces de una olla a presión que si bien se presumía encendida, no anticipaba un estallido tan categórico. Lo que se denuncia y demanda en la calle estos días gira precisamente en torno a la dignidad, al rechazo del abuso, al reconocimiento. Todas las causas caben, en cuanto denuncien la obstrucción al sujeto, a su esfuerzo.

¿El actual escenario informa de un giro radical de la subjetividad neoliberal chilena o es más bien una explosión puntual por acumulación en una de tensión acumulada? ¿Se deshacen progresivamente los pilares subjetivos de la autonomía individual, la puesta a prueba, la movilidad, el logro y el goce de corto plazo, o más bien éstos se abren y moldean a nuevos idearios de igualdad y horizontalidad?

Los investigadores e investigadoras del trabajo estaremos atentos a esta evolución. Si bien parte importante de las reivindicaciones y salidas de la crisis se asientan en el trabajo (las pensiones, los ingresos, las prestaciones de salud), el debate social no ha estado focalizado directamente en el trabajo, por ejemplo en el modelo de organización vía redes flexibles y precarias de subcontratación, las condiciones de trabajo y empleo, las relaciones de autoridad o el desgaste. Debates que politizan al sujeto neoliberal chileno.

Mientras tanto, es fundamental atender a las vivencias y reivindicaciones de la movilización social, a las nuevas expresiones de esa subjetividad neoliberal chilena que ha estallado de hastío. Y observar desde ahí el potencial impacto de esta transformación de la subjetividad en los ejes estructurales del orden neoliberal chileno.

Alvaro Soto Roy es investigador del Núcleo Milenio Autoridad y Asimetrías del Poder.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Manifestaciones sociales

Estamos en un momento constituyente

octubre 28, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Leonel Sánchez Jorquera

Ya se inició el proceso constituyente en Chile, basta ver las diversas expresiones de una ciudadanía movilizada para comprender que esta crisis tiene un sustrato de fondo, que ya no se puede sostener en un ordenamiento jurídico constitucional deslegitimado.

La actual crisis no obedece solamente a un conjunto de demandas sociales que no fueron satisfechas.

Estamos en la presencia de una crisis del sistema político, de un agotamiento del modelo de desarrollo, de un cuestionamiento de las formas en que nos organizamos como sociedad, principalmente con una profunda crítica y rabia a la fuerte asimetría del poder en todos los ámbitos.

Es conveniente tener claro que el poder constituyente, esta soberanía originaria que manifiesta una voluntad política de crear un estado de cosas, parte de un poder originario cuyo titular es el pueblo o comunidad.

Las manifestaciones y protestas desarrolladas en Chile dicen relación con el ejercicio del poder constituyente originario. Debemos comprender que las personas no protestamos contra un alza de pasajes, ni exigimos un cambio de gabinete.

Estamos protestando contra un sistema que abusa y explota, y lo hace de forma institucionalizada. Por tal sentido, este estallido social tiene características de desobediencia civil que pretende atacar a un sistema del cual se perdió toda fidelidad y lazo afectivo.

La desobediencia civil surge, entre otras razones, cuando un significativo número de ciudadanos y ciudadanas ha llegado a convencerse de que ya no funcionan los canales normales de cambio y, por lo tanto, sus quejas no serán oídas. (Arendt, 2013).

En otras palabras, el pacto social se rompe porque una de las partes no lo cumplió, al establecer un sistema injusto y abusivo, que en palabras de otros autores “de ningún modo puede justificarse la sumisión del 99% de la humanidad al 1% restante compuesto por los individuos y empresas que dominan el poder político-económico” (Costa Matos y de Sá Souza, 2017: 18).

Es deber de las diversas instituciones de la República tomar nota de este movimiento constituyente y lograr que tenga un cauce institucional en un sistema democrático.

Debemos tener siempre presente que el lenguaje constitucional es de los ciudadanos y ciudadanas y no de expertos o juristas (Atria, 2013), es así como el debate de las instituciones de la República no debe centrarse en los aspectos técnicos sino políticos del momento constituyente que estamos viviendo.

De lo contrario el movimiento del poder constituyente originario seguirá su curso, cual río que se abre paso en el devenir histórico, y más temprano que tarde llegará al mar, para transformarse en un nuevo ordenamiento jurídico que regula la vida de la nación.

En tal sentido, una de las propuestas pacíficas, democráticas, institucionales y ordenadas de salida de la actual crisis es una Asamblea Constituyente que redacte y defina una Nueva Constitución, que tiene que ser posteriormente plebiscitada por toda la ciudadanía.

Por lo tanto, el debate debe centrarse en cómo y cuándo organizamos la Asamblea Constituyente, cómo recoge el sentido paritario en la igualdad de género, la incorporación de los pueblos originarios, las diversas minorías que conforman la mayoría del país, la cantidad de miembros, cómo se escucha e incorporan las propuestas de los que no estén sentados en dicha Asamblea… En fin, cómo le damos cauce institucional.

Los distintos actores políticos, o por lo menos una gran mayoría, deben tomar una decisión histórica: asumen la oportunidad en estos momentos o serán sobrepasados por el proceso histórico.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Columnas

La chispa

octubre 24, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

 

Por Nicolás Preuss

Camarada DC, 

Magíster en economía aplicada, ex concejal y director del Injuv

En La Fontana

Iskra en ruso, o simplemente “La Chispa” en español, fue el nombre que eligió Vladimir Lenin y otros militantes del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia -antecesor de mencheviques, bolcheviques y del Partido Comunista de Rusia- eligieron para denominar al más importante de sus diarios militantes.

En la rusia zarista, los diarios políticos constituían una de las principales fuentes de expansión política y social de la naciente clase política, ilustres como Trotsky, Pléjanov y otros también referenciaban su accionar político y social a través de estos medios.

“La Chispa” proviene de un poema dedicado a los prisioneros políticos anti-zaristas recluidos en Siberia, el lema del periódico se extrajo de aquel poema, y versaba así: “De una chispa el fuego se reavivará”, en una clara alusión al momento en el cual las condiciones sociales permitirían la revolución en la rusia de los zares Romanov.

Hoy, pocos dudarían en hablar de estallido social para catalogar los hechos acaecidos en los últimos días, algunos han realizado analogías como las del estallido de una olla de presión, el alfiler que revienta un globo y otros de similares características. Sin embargo, tanto los estallidos sociales como la analogía a la olla de presión suelen ser explosiones con poca sintomatología, fulminantes y repentinas.

La situación que vemos hoy en nuestro país dista de tener esas características, más bien, responde a un largo proceso de agotamiento de las condiciones sociales presentes en las últimas décadas, hemos construido un país de castas con nula movilidad social, un país donde la distribución del ingreso muestra un GINI de 0,48 siendo el segundo país más desigual de América Latina, un país donde los aranceles universitarios son más altos que los de muchos países europeos, un país que depende del IVA para recaudar el 54% de los tributos, y del cual las familias pagan casi el 80%, representando uno de los impuestos más regresivos del mundo. Construimos una sociedad aspiracional en lo material, porque durante años la forma de movilidad socialmente aceptada ha sido la consecución de objetivos materiales, la obtención del estatus se ha obtenido mediante la ostentación material de la cual se desprenden las relaciones familiares, amistades, laborales y sociales.

Pero todo fuego que se reaviva necesita una “chispa”, y la acumulación de cenizas, en forma de colusiones del confort y farmacias, evasión de contribuciones del propio presidente de la república, los llamados a comprar flores, la desidia de llamar “reuniones sociales” a las necesidades médicas de la población, los llamados a rezar para que las cosas mejoren y decenas de situaciones similares, encontraron su “chispa” en las palabras del Ministro Fontaine, y su lamentable llamado a que la ciudadanía asumiera el alza del coste del transporte público adelantando el horario de su despertar y el viaje a sus lugares de trabajo.

“La Chispa” encontró su fuego, halló sus cenizas y avivó el fuego del malestar ciudadano, pero cuando el día de mañana nos preguntemos por qué llegamos hasta aquí, no olvidemos que cada ceniza, fue una chispa que aportó al fuego.  Y por sobre todas las cosas, no olvidemos que apagar las cenizas, implica pensar en un nuevo modelo que no sucumba ante nuevas “chispas”.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, DC, Democracia Cristiana, La Chispa, Nicolás Preuss

Pese a estado de Emergencia CONFUSAM reafirma con mayor fuerza llamado a Paro Nacional para hoy

octubre 22, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

DECLARACIÓN PÚBLICA

Chile nuevamente se levantó, contra la corrupción y contra el abuso sistemático de los poderosos de derechas y de izquierdas la gente de a pie dijo BASTA! En la memoria histórica quedará reflejada la protesta de las y los estudiantes secundarios contra el alza de las tarifas del metro de Santiago, como el detonante que dio paso a una creciente explosión de ira popular, ira que se explica por décadas de estar sometidos a un modelo neoliberal depredador que enriquece a unos pocos, contra la pobreza de millones. Como se ha dicho y reiterado, no son los $30 pesos más en el metro, los causantes de la rabia acumulada y que en estos días explotó, es la salud en crisis, la educación en crisis, el trabajo precarizado, las pensiones miserables, las zonas de sacrificio, el agua privatizada, justicia benigna para ricos y poderosos, además de una Constitución hecha a la medida de los dominadores.

Claramente, la actitud prepotente y soberbia de las autoridades de Gobierno empezando por el propio Presidente Piñera, contribuyó decisivamente a que en estas manifestaciones hasta La Dehesa estuviera presente. Es una ceguera política pretender apagar el fuego con bencina cuando, en vez de abordar las causas del malestar ciudadano, se lanza a las fuerzas policiales a una irracional represión contra la ciudadanía y se invocan leyes que se enmarcan en la nefasta herencia de la dictadura como la Ley de Seguridad Interior del Estado y el Estado de Emergencia. Qué tristeza debe evocar sufrir, en pleno tercer milenio, restricciones tan burdas a la libertad de las personas como las que se expresan bajo las condiciones de Toque de Queda con militares en las calles disparando a la gente a mansalva.

La CONFUSAM es una organización de gente de trabajo, somos parte de la ira ciudadana. Previo a las recientes manifestaciones y ante el mísero presupuesto destinado a la salud de millones, CONFUSAM había resuelto convocar a sus bases a un Paro Nacional de Actividades a ejecutarse el 22 de Octubre próximo, en demanda de soluciones de fondo a la grave crisis de la salud pública en general y de la Atención Primaria municipal en particular.

Los hechos recientes, en particular bajo las condiciones de Estado de Emergencia en la Región Metropolitana, en la V Región y en la VIII Región, reafirman con mayor fuerza nuestra convocatoria al Paro Nacional acordado por la organización y por tanto, hacemos un llamado ferviente a la ciudadanía a no concurrir a nuestros establecimientos salvo casos de necesidad para lo cual, se implementarán Turnos Éticos en cada consultorio en paro. A nuestras demandas previas, hoy exigimos derogar el Estado de Emergencia y el retorno de los militares a sus cuarteles.

DIRECTORIO NACIONAL CONFUSAM

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Confusam, Contingencia, declaración pública, Manifestaciones sociales

El gran estallido

octubre 21, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Chile despierta. La injusticia social ha provocado este reventón. No estoy de acuerdo con la violencia y creo que la gran mayoría lo rechaza. Pero tiene una causa, ni los famosos paneles de expertos, ni los políticos, ni mucho menos el gobierno han sido capaces de leer lo que está pasando socialmente en Chile. Aquí se está mostrando el descontento contra toda la clase política, sea de derecha o izquierda.

Por Mario Aguilar

Presidente del Colegio de Profesores

El alza del pasaje es solo la gota que ha rebalsado el vaso. Esto es un estallido por las pensiones de hambre, el negociado de la salud y la educación, es la indignación que ya no se contiene en un país donde hasta el agua es un negocio con el que lucran unos pocos, es el reclamo visceral contra la mercantilización de todos los derechos sociales y hasta de los afectos.

Obviamente la mayor responsabilidad es de Piñera, un presidente que cree que Chile es una de sus empresas y nos pretende gobernar como un gerente que da ordenes a sus empleados, un gobierno incapaz de percibir al pueblo porque siempre se han movido sobre la cota mil de Santiago.

Pero también son responsables Bachelet, Lagos, Frei y Aylwin que se entregaron mansitos a este modelo que hace propaganda de sus supuestos éxitos económicos pero que son a costa de convertir todo en crueles y fríos negocios que deshumanizan la vida y consolidan una injusticia social indignante.

El alza del metro es solo un indicador de toda la injusticia y desigualdad que existe y que es real. Este es el país que presume de un gran desarrollo económico pero en donde hay gente que muere esperando una atención de salud y sus ancianos se suicidan porque ya no toleran el abandono y la miseria.

No estoy de acuerdo con la violencia, al final es funcional a los poderosos, pero defiendo el derecho a la rebelión no violenta y la legitimidad de la desobediencia civil cuando la arrogancia de los poderosos pretende manosear y mancillar nuestra dignidad.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Colegio de Profesores, Manifestaciones sociales, Mario Aguilar

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