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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

Voto obligatorio: aprender y corregir

febrero 13, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

La ciudadanía pide acuerdos a sus representantes, no discusiones de sordos. Más aún, la estabilidad de las decisiones constitucionales que tomemos desde abril, la confianza que podrán poner los ciudadanos en nuestra futura institucionalidad legal, está relacionada con la calidad del debate y con la participación equitativa de las comunas en este proceso. Impedirlo será para algunos, como ya lo fue en el pasado, pan para hoy y hambre para mañana.

Por Claudio Orrego

DC exintendente Metropolitano 

El 21 de enero un porcentaje de parlamentarios de Chile Vamos y de algunos otros partidos, fue suficiente para rechazar la propuesta apoyada transversalmente por 88 diputados para que el voto fuera nuevamente obligatorio, ya que no se logró alcanzar el quorum de 3/5. La propuesta buscaba dar mayor legitimidad al plebiscito nacional del 26 de abril y, por extensión, al proceso constitucional.

En 2011, el Gobierno de la época fomentó el voto voluntario y, en ese entonces, 106 de los 120 diputados respaldaron la propuesta. Hubo, sin embargo, expertos, académicos y algunos actores políticos –entre los que me cuento– que nos opusimos a la idea.

La más evidente entre las razones esgrimidas a favor del voto obligatorio es que este hace crecer la participación y favorece así la legitimidad de los procesos electorales, reforzando una de las principales debilidades actuales de nuestra institucionalidad: la desconfianza transversal en nuestras autoridades.

Han pasado casi nueve años, apenas dos ciclos electorales y, lamentablemente, todos estos efectos han sido confirmados en nuestra historia reciente. En las elecciones del 2017, cinco de las diez comunas con mayor participación en Chile estuvieron en Santiago Oriente, cuatro de estas en un solo distrito con los mayores índices de nivel económico, sobrepasando todas 60% de participación de sus votantes. Mientras tanto, comunas más vulnerables en la misma región tuvieron cerca o incluso menos del 40% de representación. Los jóvenes, por su lado, tan activos en el debate político actual, a la hora de votar e institucionalizar sus posturas han engrosado aún más la abstención electoral.

El voto obligatorio tiende, además, a favorecer un debate en las campañas más centrado y racional, menos llevado por los discursos extremistas que, como hemos visto en anteriores campañas con voto voluntario –“Chilezuela”, en Estados Unidos y en la votación del Brexit–, incentivan que las candidaturas gatillen miedos y odios entre las posturas políticas, con tal de asegurar su presencia frente a las urnas.

En términos de representación democrática, es fundamental subrayar que el voto obligatorio potencia la voz de los más vulnerables. Estudios ya advertían el 2011 que los jóvenes estaban votando cada vez menos desde 1990 y, asimismo, con el voto voluntario sectores discriminados, los grupos más vulnerables, las minorías, y los territorios en que habitan, expresarían menos su voz electoral, por lo que la inequidad entre las comunas encontraría una nueva expresión, reforzada por una ley cuyos efectos se advirtieron.

Han pasado casi nueve años, apenas dos ciclos electorales y, lamentablemente, todos estos efectos han sido confirmados en nuestra historia reciente. En las elecciones del 2017, cinco de las diez comunas con mayor participación en Chile estuvieron en Santiago Oriente, cuatro de estas en un solo distrito con los mayores índices de nivel económico, sobrepasando todas 60% de participación de sus votantes. Mientras tanto, comunas más vulnerables en la misma región tuvieron cerca o incluso menos del 40% de representación. Los jóvenes, por su lado, tan activos en el debate político actual, a la hora de votar e institucionalizar sus posturas han engrosado aún más la abstención electoral.

Mientras escribía estas líneas, los diputados anunciaban que volverán a proponer el voto obligatorio. Todos quienes creemos en lo fundamental para la convivencia nacional de las elecciones que tendremos desde abril de este año, debemos también adelantar nuestro apoyo. No podemos permitir que un sistema que favorece discursos extremos y que refuerza una ya inaguantable inequidad entre los territorios, sea una dificultad más para el proceso constitucional.

La ciudadanía pide acuerdos a sus representantes, no discusiones de sordos. Más aún, la estabilidad de las decisiones constitucionales que tomemos desde abril, la confianza que podrán poner los ciudadanos en nuestra futura institucionalidad legal, está relacionada con la calidad del debate y con la participación equitativa de las comunas en este proceso. Impedirlo será para algunos, como ya lo fue en el pasado, pan para hoy y hambre para mañana.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: Claudio Orrego, columna, Columnista, Intendente Metropolitano, voto obligatorio

Siempre puede ser peor

febrero 3, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

“Cuando un sistema ha sido totalmente definido, y todas sus posibles derivaciones exploradas, algún investigador aficionado, independiente o inexperto, descubrirá algo que, o elimina la utilidad del sistema, o la expande mas allá de la comprensión humana», dice el columnista en nuestro medio. 

Por Mario Peñailillo

No eran 30 pesos.

Eran 30 años.

Así, tal cual.

Y nosotros no nos dimos cuenta, miramos para el costado o pensamos que nunca nos afectaría. Y aquí estamos: tristes, solitarios y final. La historia nos pasó por el lado con la ira de tanta injusticia contenida, de tanta esperanza pisoteada y de tanto esperar y esperar.

Fueron otros, no fuimos nosotros. Nuestras medallas recordatorias y nuestro pasado heroico y testimonial de nada sirvieron. No logramos leer los tiempos, el descontento acumulado y la crisis del sistema que estaba latente. Ya nos habíamos acostumbrado a los placeres de la burocracia estatal, a los cupos parlamentarios, a creer que esta democracia y sus mecanismos eran los suficientes y necesario para responder a las necesidades de un país y de su gente, de la cual ya poco sabíamos y conocíamos.

Y entonces quedamos perplejos, atónitos, sin saber qué hacer.

No fue suficiente el espacio de acuerdos y negociaciones. Menos un conjunto de parlamentarios que poco o nada entendían que estaba ocurriendo y para que decir un partido político que alguna vez se definió como “la espada y el escudo de los pobres” y que hoy navega con cierto tufillo de acuerdo con la llamada centro derecha.

Mientras los muertos, los mutilados, los heridos y los abusados pasaban por las calles y plazas; nosotros mirábamos desde un cómodo televisor las imágenes que nos llegaban y nos dedicábamos a comentar por chat o por las redes sociales el octubre rojo que nos llevaba a la verdadera realidad: el sistema se cae a pedazos, completo, entero, con todo y todos. El desplome es total.

El estallido llego para quedarse. Nos exige dejar de una vez por todas las viejas coordenadas del poder del siglo XX para construir nuevos ejes a la luz de los verdaderos desafíos de esta sociedad del 2020. La democracia que conocimos y que construimos esta agotada, el sistema neoliberal que nos oprimió hasta estrujarnos por completo no da el ancho y los arcaicos valores y perspectivas de la modernidad se esfuman.

Si no somo capaces de darnos cuenta de esto y de lo que el pueblo de una por todas implora, grita, anhela; poco quedará por hacer. Solo esperar a ver quien cierra el local por fuera y pone el letrero: SE VENDE.

Publicado en: Columnas

COLUMNA: El acuerdo de «algunos» diputados DC que no toca a las AFP

febrero 3, 2020 by Patricio Gilbert Deja un comentario

Por Patricio Gilbert

El pacto que firmaron algunos diputados de la Democracia Cristiana (DC), porque fueron algunos y no todos, perpetua el modelo de las AFP. Se dice que será mixto el sistema previsional con la incorporación de las Cooperativas de Pensiones. Sin embargo, el 10% de cotización individual lo seguirán acaparando las AFP, salvo que las Cooperativas realmenten compitan y administren esos fondos, de manera solidaria, sin fines de lucro y con reparto entre los socios de las utilidades, lo cual dudo que ocurra, puesto que las AFP no van a querer brindar de su mercado a «nuevos oferentes».

El acuerdo lo firmaron los diputados DC, Gabriel Silber, Joanna Pérez, Daniel Verdessi, Matías Walker y José Miguel Ortiz, con respaldo del jefe de bancada, Gabriel Ascencio. Y los independientes, Pepe Auth y Fernando Meza,

Víctor Torres, Pablo Lorenzini, Miguel Ángel Calisto, Jorge Sabag y Manuel Matta, en tanto, se restaron del acuerdo. Es decir, 5 de 11 diputados firmaron el acuerdo, no la unanimidad de la bancada. Eso denota falta de unidad y coherencia al interior de la falange.

Este jueves, la Cámara de Diputados aprobó y despachó al Senado la reforma de pensiones impulsada por el Ejecutivo,

La iniciativa fue votada en particular, con aprobación del 6% de cotización adicional, de los cuales una mitad irá para ahorro individual y la otra para reparto. Entonces, es mentira eso que que no va «Ni un peso más a las AFP», porque el 10% lo seguirán administrando y ya ni siquiera uno se podrá cambiar con «libertad» de fondos, de los multifondos. Y si te cambias, cobrarán a los cotizantes comisión es de sus ahorros. La reforma viene con letra chica.

También se aprobó indicación que propone la creación, composición y facultades de una comisión de usuarios del sistema de pensiones. Asimismo, se respaldó la creación y funciones del ente público, cuyo nombre será cambiado -según el acuerdo con la DC- de llamarse “consejo” como se aprobó ahora en la Cámara a “agencia”. Ojalá que, de concretarse, administre mejor los fondos, si no será más de lo mismo, más corrupción y con cargos de directores para pagar favores políticos.

Tal como lo dijo la camarada y senadora DC, Ximena Rincón, quien no comprende lo del «acuerdo», que se dio entre algunos diputados y el Ejecutivo. Específicamente, con la ministra del Trabajo, María José Zaldivar, hija de Adolfo Zaldivar, -Que en paz descanse-ex DC y creador del PRI.

“No entiendo que haya un acuerdo entre el gobierno y la DC. Entiendo que hubo un acuerdo entre diputados DC y el gobierno en el día de ayer. Soy muy crítica de cómo se ha enfrentado la discusión en materia de pensiones”, afirmó la senadora.

Además, la senadora DC aclaró, en todo caso, que ha hecho un aporte en la comisión que se conformó entregando a la ministra del Trabajo, una propuesta concreta y específica para mejorar hoy día las pensiones.

Por lo tanto, espero que el Senado pueda aportar, modificar y profundizar los cambios de este acuerdo DC, para que las pensiones suban de verdad, se toque de verdad a las AFP y que el 6% vaya todo a reparto, gestionado por esta entidad que le pusieron de forma elegante «Agencia». //ELF

Publicado en: Columnas Etiquetado como: Patricio Gilbert, Reforma a las pensiones, Reforma Previsional

El desplome

enero 24, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Myriam Verdugo

Consejera Nacional de la Democracia Cristiana 

El 18 de octubre no sólo se aparece en las peores pesadillas de Sebastián Piñera, sino en las de toda la clase política y empresarial en general, además de en las de otros integrantes del club que manda Chile desde tiempos inmemoriales: fuerzas armadas, poder judicial, carabineros, medios de comunicación, iglesia.

Para la elite fue tan brutal lo seguido a la acción de evadir, iniciada por estudiantes del Instituto Nacional y Liceo 1 de Niñas, que estos días sólo se ha consolidado con los duros porcentajes dados a conocer por lo que la clase política denomina, “la biblia”: la encuesta del Centro de estudios públicos, CEP.

Un seis por ciento de aprobación para Piñera, un tres por ciento para el parlamento y un dos por ciento para los partidos políticos, mismos actores que por estos días nos prodigan con una danza de acuerdos, leyes, proyectos, interpelaciones en las que parecen no darse cuenta que se hablan entre ellos y para ellos, no para el pueblo que desde el 18 de octubre los mantiene arrinconados y en estado de perplejidad.

Los primeros días, después del estallido, hubo un reconocimiento de las deudas que el país tiene con la gente. El 25 de octubre vimos y participamos de una de las más masivas manifestaciones en las calles de casi todo el país. Algunos dijeron “entendimos el mensaje”, otros se parapetaron en sus creencias y miedos, otros avalaron la represión brutal contra el pueblo organizado.

Los medios de comunicación descubrieron que el chileno/a medio/a piensa y sabe hablar de corrido.

Se movió levemente el cerco de la desinformación, de la protección mediática del sistema económico, social y cultural que se nos impuso en dictadura y que se “amononó” en la democracia representativa.

Pudimos oír a ciudadano/as que ya no contestaban con monosílabos; que no entregaban la repuesta políticamente correcta, sino que se atrevían a formular opiniones, elaborar argumentaciones claras contra el gobierno y la clase política; respecto del sistema previsional, de los bajos sueldos, de los costos abusivos de los telepeajes, de las deudas del CAE, de la mala atención en hospitales públicos, del precio de los medicamentos, de una justicia nada ciega que ve muy bien cómo está vestido y cuán rebosante es la billetera del acusado y de un largo etc.

Tan desconcertados estaban, que los medios de comunicación hicieron paneles con invitados más diversos, y, a la vez, más representativos del malestar ciudadano, de soluciones y respuestas alternativas; de personas que, ante la ausencia del Estado, idean, crean para salir adelante. En resumen, la pantalla se refrescó.

Pero la intensidad de las movilizaciones bajó en diciembre; se mantienen así en enero y, probablemente, desaparezcan en febrero: “ciclo”, que le llaman. Y eso fue suficiente para regresar a lo mismo.

Y la clase política y la élite volvieron a caminar a su ritmo, debatiéndose entre la mediocridad, la ignorancia, la estupidez.

Volvieron a las pantallas los mismos de siempre, en su mismo tono entre prepotente y agresivo, replicando de alguna manera el escenario vivido tras el triunfo del NO en 1988: “Chicos (estudiantes, sindicalistas, organizaciones sociales), gracias, ya hicieron lo suyo; ahora nos encargamos nosotros, los que sabemos, los ilustrados, los doctorados, los iluminados”. No entendieron nada y parece que se les olvidó el miedo que los impulsó al acuerdo del 15 de noviembre. Se les olvidó que, como a todo el mundo se nos “aparecerá marzo”.

Vivimos un desplome total de las instituciones, de la política, de la religión, de las fuerzas de resguardo del orden público, mientras esta clase dirigente sigue ebria de un poder y autoridad que ya no tiene, caminando, viviendo, respirando como si nada, hasta la estocada final, o hasta el hundimiento de la nave.

¿Qué queda?… Quiero creer que la esperanza. Esperanza de que seamos capaces de construir algo mejor. Pero esa esperanza sólo se sostendrá en la medida que, esta vez, la ciudadanía no se vaya para la casa; que esta vez nos mantengamos alertas, informados, pendientes de recordarle a una nueva clase política cuál es el origen de su autoridad y poder. Nosotros.

Publicado en: Columnas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, expresidenta de la DC, Myriam Verdugo

Nueva sección «En La Medalla»: Noventa días…de pasión futbolera

enero 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por En La Medalla

Desde muy pendejo el fútbol formó parte de mi vida. Desde chico quise ser futbolista, y al igual que Eduardo Galeano jugaba de maravillas, pero de noche, porque de día era un verdadero tronco. No había momento de mi infancia en que no imaginara, como cantaban los miserables en: “Hacer un gol a estadio lleno eludiendo al portero”. 

Eran los años 80′. El país se caía a pedazos. Las familias lloraban a sus jóvenes, la plata escaseaba y todos simplemente sobrevivían. Ante tal desastre, jugar a la pelota y vibrar escuchando por radio los principales partidos de primera, era una especie de droga. Escuchar un partido de fútbol es una experiencia que hasta el día de hoy resulta fascinante. Obliga, sí o sí, a imaginar paso a paso lo que ocurre dentro de la cancha, entregado por completo a los grandes relatos y magia de los locutores. Hoy eb día, el «Negro Palma», Carcuro y Ernesto Díaz Correa son un ejemplo vivo de eso. 

Por cada partido, por cada gol, por cada ascenso y descenso de los clubes, montones de chilenos eran detenidos y torturados. Por cada joven que se convertía en crack, había un joven universitario que perdía su carrera, porque era sumariado o era simplemente expulsado por participar en política o por ser dirigente estudiantil. Mientras el país ardía, parecía que ver a Casely a Elias Figueroa, y estar preocupado si clasificábamos o no para el mundial de España 82′, se convertía en una especie de bálsamo amnésico a la hora de enfrentar el día a día. Eduardo Sacheri decía que “el futbol tiene algo de túnel a las profundidades” ¡Vaya que cierto! O como decía un viejo entrenador de cerro, parafraseando aquella frase marxista donde la religión es el opio del pueblo, la transformaba diciendo que el fútbol es el verdadero opio del pueblo.

Cuando se juega fútbol no importa nada más. Se olvidan las penas, los problemas y lo único relevante es ganar, ocupando no solo destrezas físicas (“chispeza” diría Gary Medel), sino que además sumando planes, estrategias, trabajo en equipo y perseverancia. 

Cuanto se parece a la vida…

Se aprenden códigos que te acompañan por siempre, pase lo que pase en el mundo, y da lo mismo de qué lado de la vereda te encuentras. Si usaste un chaleco amarillo para que no te saquearan o participaste en todas y en cada una de las marchas. El fútbol te acompañará por siempre y será parte de tu destino, al igual que el viejo Casale, en ese clásico cuento de Roberto Fontanarrosa, donde a pesar del abandono de la cancha y de su querido “Rosario”, termina muriendo de un infarto, pero feliz, viendo a su equipo campeonar.

A propósito de pasión y fútbol, como olvidar en la película “El secreto de tus ojos” cuando el criminal es capturado, después de muchos fracasos, mientras concurre al estadio a ver a Racing y el personaje de Ricardo Darin reflexiona diciendo que: “Un tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”, y, ¿Cual era esa? Pues su equipo de fútbol. ESO, solo lo entiende quien tiene corazón de futbolero.

Llevamos más de noventa días tratando de entender cuánta rabia acumulada existía, tratando de explicarnos cómo llegamos a construir un país donde los viejos no pueden vivir, donde se trabaja solo para poder vivir, donde la violencia policial se apodera de las calles y al igual que hace mucho tiempo jóvenes son detenidos y maltratados por el Estado, y donde estos mismos jóvenes nos gritan que seguirán y que esto no parará: “Hasta que valga la pena vivir”, tal cual lo tituló Página 12. 

Noventa días en esa y sin fútbol…

Noventa días sin desconectarse, asistiendo al estadio a gritar y reclamar por un penal mal cobrado o un offside que se dejó pasar. Noventa días sin sentarse a ver el CDF matiné, vermú y noche. Noventa días sin soñar que remontamos el partido y que somos capaces de darlo vuelta, no solo dar vuelta el partido, sino simplemente remontarle a la vida. 

Cuánta razón le encuentro ahora al viejo Bilardo, entrenador de Argentina campeón del 86′, cuando decía que era imposible soportar esta puta vida sin fútbol.

Hoy, más que nunca añoro volver a soñar con la pelota y olvidarme de todo.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: En La Fontana, En La Medalla, Fútbol, Futbolero, Nueva sección

Es la hora de los pobres…

enero 20, 2020 by Admin Istrador 1 comentario

Por Mariano Puga

Desde su Comunidad Cristo Liberador de Villa Francia, el sacerdote nos envía esta carta que nos invita a reflexiónar sobre los recientes hechos acaecidos en la Catedral de Santiago, el sábado 11 de Enero de 2020.

*A continuación, el texto completo de la misiva:

Estamos viviendo un estallido en Chile. Los que somos discípulos de Jesús podemos leer en él que la felicidad que prometió a los hambrientos y sedientos de justicia no aguantó más silenciosa, callada, miedosa. Esto se ha dicho a través de un abrazo fraterno que ha recorrido de norte a sur. Nos hemos encontrado sueños en que la justicia, la fraternidad, la equidad es posible. Puede que la alegría de sentirnos vivos vuelva a llegar a los rostros y que el odio y la venganza puedan quedar atrás. No hay más que abrir los ojos a que algo nuevo esta pasando en Chile. Y esto nos da la oportunidad de tener un corazón abierto y ojos de compasión. Así, podemos hacer de Chile nuestro país.

Ayer, en la Catedral de Santiago asumía el nuevo Arzobispo, nuestro pastor Celestino. Mientras se distribuía el cuerpo santo de Cristo, en plena misa, dos jóvenes fueron detenidos por Carabineros ante la impavidez de nuestros pastores, por tirar al suelo casquillos de perdigones y bombas lacrimógenas. Nuestra fe nos dice que esos casquillos que hirieron, mutilaron, flagelaron, mataron y dejaron ciego para toda la vida a hermanas y hermanos nuestros son también, sobre todo en este ahora, el cuerpo de Jesucristo, quien nos grita “todo lo que hiciste a tu hermano me lo hiciste a mí”.

Hay muchos rostros de Cristo clavados en cruz en la Catedral. Los postones, las balas, la violencia usada y abusada ¿No son los clavos de ayer que crucifican hoy al pueblo? ¿Por qué no los sacamos, por qué no nos atrevemos a sacarlos? Si no se le permite al pueblo denunciar en las calles ¿No podríamos hacerlo dentro de nuestros propios templos? ¿O son acaso templos donde el pueblo no se siente en casa? ¿Habría que preguntarle a Jesús a quienes sacaría hoy, con azotes, del templo?

El hecho es que los dos jóvenes que nos ayudaron a descubrir el rostro de Cristo en los baleados y violentados fueron detenidos, conducidos por carabineros a la comisaria y como, ha sido la tónica, no sabemos hasta ahora cuál es el motivo exacto por el que se les acusa ni cuál será su destino. Solo sabemos que Jesús los alienta y les dice “por mi causa están siendo atacados”. Los que, a diferencia de estos jóvenes, dispararon contra el pueblo e hirieron con postones y enceguecieron la vida de más de doscientas personas, ¿Dónde están? ¿Lo que hicieron estos jóvenes no se podría llamar, pensando en Gandhi y Mandela “la violencia de los pacíficos”? Esos jóvenes que nos recuerdan el rostro de Jesús en cada ser humano ¿No se merecen nuestra alabanza más que la cárcel? ¿No se merecen la gratitud de los pastores y de todas y todos nosotros por recordarnos al Jesús atropellado en tantos seres humanos en el momento mismo que estamos comulgando el cuerpo y sangre de Cristo?

Vivimos un momento privilegiado de Chile, aunque muchos tienen derecho a no verlo así. Sin embargo, los que creemos en Jesús de Nazaret y la esperanza que nos dejó, el que satisface a los pobres, el que consuela a los que lloran, el que asiste a los hambrientos, el que nos limpia el corazón, vemos en este kairos un magnifico momento para preguntarnos humildemente, ¿Estamos cumpliendo el mandamiento de Jesús “haz con tu hermano lo que quisieras que se hiciese contigo?”.

Los que firmamos esta carta somos cristianos participantes en la Cena del Señor, que estamos “en las calles haciendo lío” como nos pide nuestro papa Francisco, gritando que esta es la hora de los pobres, de los excluidos, ninguneados, es la hora de Jesús.

Comunidad Cristo Liberador de Villa Francia.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Crisis social, Cura, Mariano Puga, Párroco, Sacerdote, Villa Francia

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