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En la Fontana

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Mariano Puga

«Merecido homenaje»: calle de Villa Francia llevará el nombre «Cura Obrero Mariano Puga»

octubre 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

«Su labor dejó huellas en Estación Central y su legado sigue vivo. Por esta razón respaldamos la solicitud de los vecinos», dijo el alcalde Rodrigo Delgado.

Con el objetivo de rendir homenaje al sacerdote que falleció el pasado 14 de marzo, el Concejo Municipal de Estación Central, presidido por el alcalde Rodrigo Delgado, aprobó el cambio de nombre de calle «Las Estepas» por «Cura Obrero Mariano Puga».

La iniciativa, que fue solicitada por vecinos y vecinas de Villa Francia, tuvo un respaldo político transversal para cambiar el nombre de la calle y destacar la labor social que realizó el Padre Puga en la comuna y en el país.

«Este es un merecido homenaje para quien cumpliera una tremenda labor humana y social. Desde joven dedicó su vida a trabajar por los más pobres, buscando incansablemente la justicia social y la dignidad de las personas. En la década de los 70 llegó a Villa Francia como nuevo sacerdote. Su labor dejó huellas en Estación Central y su legado sigue vivo. Por esta razón respaldamos la solicitud de los vecinos», declaró al respecto el alcalde Rodrigo Delgado (UDI), posterior a la votación.

Por su parte, el concejal Ivo Pavlovic (UDI), quien votó a favor del cambio de nombre, comentó que «una vida de ejemplo y de servir a Dios siempre debe ser reconocida, hoy con felicidad apruebo una calle para el Cura Obrero Mariano Puga».

De esta misma forma, el concejal Robinson Valdebenito (PS) destacó que este homenaje «reconoce el tremendo trabajo y entrega a nuestra comunidad por el cura obrero Mariano Puga, a quien hoy homenajeamos con su calle donde vivió».

El Padre Mariano Puga, fue gran defensor de los derechos humanos durante la dictadura militar, falleció a los 88 años a causa de un cáncer linfático que lo aquejaba desde el año 2019.

Publicado en: Notas Etiquetado como: Calle, homenaje, Mariano Puga, Villa Francia

Mariano Puga, el “cura obrero” de La Legua y Villa Francia, murió a los 88 años

marzo 14, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El Arzobispado de Santiago informa el fallecimiento del padre Mariano Puga, a los 88 años de edad. Fue el pasado jueves 12 de marzo. 

La Iglesia invitar a los creyentes a mantenerse unidos en oración por el descanso eterno del querido padre Mariano.

*Datos biográficos del padre Mariano Puga:

Mariano Puga Concha fue un sacerdote diocesano chileno. Conocido como “cura obrero”, ex párroco de La Legua, creador de la Parroquia Universitaria y defensor de los Derechos Humanos durante la dictadura militar de Chile.

Nació el 25 de abril de 1931 en el barrio Concha y Toro, en pleno centro de Santiago, donde se crió junto a seis hermanos en el seno de una familia tradicional, republicana y aristocrática, entre cuyos ancestros figuran don Mateo de Toro Zambrano. Su padre, Mariano Puga Vega, fue un ilustre parlamentario y embajador en Estados Unidos. Su madre, Elena Concha Subercaseaux, era hija de Melchor Concha y Toro, por lo que estaba emparentada directamente con los dueños de Viña Concha y Toro.

Realizó sus estudios primarios y parte de los secundarios en Londres, donde se había establecido temporalmente su familia. Al regresar a Chile asistió al Colegio Grange y continuó en la Escuela Militar, para finalmente cursar estudios superiores en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde abandonó la carrera de Arquitectura para seguir su vocación sacerdotal, que surgió cuando un trabajo relacionado con vivienda social lo condujo junto a algunos compañeros al campamento de San Manuel, en la comuna de San Joaquín, donde entró en contacto con la extrema pobreza.

Tras un voluntariado permanente ayudando a los más pobres, optó por abandonar sus estudios universitarios para ingresar al Seminario Pontificio. Fue ordenado sacerdote en 1959 y enviado a París ese mismo año, para estudiar Liturgia. Desde ahí continúa estudios en Italia y Bélgica, obteniendo el grado de Doctor en Teología Moral, lo que le permitiría impartir cátedra teológica en la Universidad Católica de Chile.

También fue director espiritual del Seminario Pontificio Mayor de Santiago, en la década de los 60, cuando el seminario estaba en Apoquindo 7218, Las Condes, donde actualmente hay una sede de INACAP, y formador del mismo instituto formador de sacerdotes hasta 1972.

Además, fue uno de los gestores de dejar ese edificio para crear un nuevo estilo de seminario, en el cual los futuros sacerdotes vivían en parroquias o casas en sectores populares, en contacto más directo con las bases del catolicismo, y desde allí viajaban a realizar sus estudios. Esta experiencia duró diez años.

En la década de los 70 llega como nuevo sacerdote a la Villa Francia, en la comuna de Estación Central en Santiago, y trabaja como pioneta de la fábrica de casas Corvi. La cesantía lo llevó a ofrecer servicios como pintor de obra gruesa para capillas, colegios y ferreterías de la capital.

Ya en los 80′, y luego de un breve autoexilio a Perú, retornó a Chile para integrarse a la Bolsa de Cesantes con que la Vicaría de la Solidaridad buscó aliviar la crisis laboral y económica que hubo en la época.

En 1987 participó en la visita a Chile del Papa Juan Pablo II.

Por espacio de 12 años (1980-1992) ejerció el ministerio sacerdotal en Pudahuel y luego en la población La Legua, donde permaneció hasta 2002.

Desde la década de los 90, el padre Mariano Puga se hizo misionero en la Región de Los Lagos, específicamente en la localidad de Colo, isla de Chiloé, donde continuó su labor pastoral. Posteriormente vuelve a establecerse en Villa Francia.

Además, el padre Mariano fue uno de los fundadores y miembro de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Charitas, inspirada en el carisma del beato Carlos de Foucauld, de la cual fue su responsable internacional entre 2000 y 2006.

Durante el ejercicio de su ministerio, Mariano Puga predicó numerosos retiros espirituales en diversas partes, tanto a sacerdotes, religiosas y laicos, además de dar clase de Liturgia.

En 2009 es condecorado con el premio «Héroe de la Paz», que anualmente otorga la Universidad Alberto Hurtado. La ceremonia, efectuada en dependencias del Congreso Nacional, fue encabezada por la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

En 2019 abandona Villa Francia y viaja al Encuentro Mundial por la Fraternidad, celebrado en Filipinas. De regreso en Chile, comienza en abril del mismo año el tratamiento contra el cáncer linfático.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Cura obrero, La Legua, Mariano Puga, Padre, Sacerdote, Villa Francia

En su último tiempo: El regreso de Mariano Puga a Villa Francia

marzo 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El «cura obrero», quien fuera una de las figuras religiosas alineadas con la clase oprimida durante la dictadura, y uno de los últimos en su tipo, llegó hasta la comunidad La Minga, su hogar en plena Villa Francia, este jueves tras ser dado de alta del Hospital Clínico de la Universidad Católica por su agravado estado de salud. Llegaron amigos, cercanos, seguidores y admiradores a mostrarle amor, o «regaloneo», como dijo él. Un relato del retorno al lugar que buscó proteger y vivir.

Hubo dos palabras que Mariano soltó cuando llegó este jueves a La Minga, esa comunidad que construyó en la Villa Francia, en Estación Central, y que significó el trabajo de toda su vida. Su voz sonó casi imperceptible, pero el estado de salud en el que se encuentra hizo que todos los que estaban allí, en esa pieza, tuvieran puestos sus ojos y oídos en él. Dos palabras que fueron también un resumen, una declaración de principios, o una promesa con fuego. Anita, amiga suya que ayuda en el funcionamiento de la misma residencia, pudo escucharlas.

Lo que ella sabía, y que era también en lo que se había concentrado la misma comunidad de informar, era que el “cura obrero” estaba “estable dentro de su gravedad, ha podido dormir profundamente y hoy su ánimo es el mejor porque podrá ir a su casa”; que se sentía “regaloneado” por las muestras de amor que le habían llegado, y que “su deseo profundo en esta etapa es gozar este momento con Jesús”. Todo, luego de una descompensación que lo había dejado internado desde la semana pasada en el Hospital Clínico de la Universidad Católica.

Las siete personas que viven en La Minga corrieron la voz y comenzaron los preparativos. Un cartón en la entrada de la casa rezaba: “Padre Mariano, gracias por todo tu amor dado en la lucha. Nosotras y nosotros seguimos”.

La indicación, al menos en esa intimidad, era una: prohibido el acceso a los medios de comunicación. Irene era quien restringía el ingreso. Tiene 67 años, a Mariano lo conoció a los 27, cuando ella vivía en Puente Alto y cuando la dictadura limitaba las confianzas. Con él, dice, fue distinto. Y asegura que él lo vivió así también: si los medios no iban a entrar, iba a ser porque el cura obrero iba a descansar tal como vivió. O dicho en sus palabras: “No queremos nada que Mariano no haya tenido en vida”.

“Qué bacán que te quieran así”, le comentó una mujer a Irene en la puerta de la casa.

Avanzaba la tarde y crecía también el grupo de amigos, vecinos, cercanos, admiradores, fieles de Mariano que llegaban a visitarlo.

Le siguió luego el comentario de todos los asistentes: una mujer que había viajado 14 horas para verlo; o Bernardita Mella, vecina de a la vuelta de la casa, que se divertía cuando lo veía caminando por la misma Villa o las veces que le cantó “morena de 15 años”; o Miguel, que recuerda cuando Mariano le insistió que se casara, que él lo casaba, pero que lo hiciera luego porque le quedaba poca pila; o Pedro Pablo Achondo, ex cura, amigo, que viajó desde Valparaíso.

Achondo lo conoció a principios de la década, pero ya sabía de él por su trabajo en las poblaciones. Con los años, supo también de esa lucha que Puga tuvo contra los falsos ídolos: “Él ha peleado toda su vida contra esa admiración desbocada, esa idolatría, esa imagen de ‘¡oh, Mariano, la luz!’. Está lleno de gente impresionantemente santa, pero Mariano ha vivido con un camino único, que es también un cruce de la historia de Chile: pre-dictadura, dictadura, post-dictadura, democracia, y ahora el estallido”, plantea el también teólogo.

Un poco más: cuando Achondo entró en “el discernimiento”, entre elegir seguir en el camino religioso o no, su decisión estuvo en las manos de Puga: “Si me decía que no me saliera del sacerdocio, yo tenía que hacerme cargo de eso. Y no fue así: me dijo: ‘sé libre, eres un discípulo, pero no te olvides nunca de los pobres’”.

Hay también, a su juicio, una etiqueta que funciona con el cura obrero: “Encarna la figura del profeta: denuncia las injusticias en nombre de dios y se opone al opresor, enfrenta las jerarquías eclesiásticas o lo que sea que vea que hace el mal y lo enfrenta. A eso súmale lo que hace con el acordeón: la música, el ánimo, la fiesta, los gritos. Es anunciar una manera de vivir que es celebrar la vida misma y encontrarse con el otro”.

Pero los profetas también coinciden todos con los finales trágicos. Según Pedro Pablo, lo de Puga podría ir por el lado de la marginalidad: sus años en Chiloé, en La Legua o en Villa Francia, lejos de los seminarios o de la formación de jóvenes religiosos. En definitiva, que no fuese una molestia para las altas esferas clericales.

El declive de Mariano pudo haber comenzado con el estallido. Los mismos cercanos recuerdan que se le vio afectado, incluso desanimado. Supo de los militares en la calle y quizás recordó sus propias experiencias en Villa Grimaldi durante la dictadura. Pero también estaba la dicotomía: la violencia enfrentada a la esperanza de un cambio mejor. “El llamado de Mariano era a que despertemos, a que no nos cansemos, pero que construyamos sin destruir”, recuerda que conversó Achondo con él.

Durante la tarde también llegó Manuel Vergara, padre de Rafael y Eduardo Vergara Toledo. Repasó su historia con Puga: cuando se conocieron mientras el cura era director espiritual del seminario mayor, y el reencuentro en la Villa Francia durante la dictadura. “Él fue un refugio para los militantes de izquierda”, dice. Lo de estos últimos años, en cambio, “pareciera que fue el último cura que juntó la fe con lo social y lo político. Entregó su vida al cristianismo y a los pobres, a los sin poder. No conozco a los curas de hoy, pero ojalá hayan más Marianos”.

A eso de las 20:30 se celebró una oración en la Capilla Cristo Liberador, a unas pocas cuadras de La Minga, la comunidad que construyó en la Villa Francia, donde resistió a la dictadura y que, cuando llegó este jueves, cuando finalmente pudo palpar la pared de esa pieza de un golpe con la palma de su mano, hizo que dijera con un hilo de voz eso que pocos escucharon y que resumió su vida: “La casa”.

Por Diego Alonso Bravo

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: enfermedades, Ley del cáncer, Mariano Puga, Padre Mariano Puga, Párroco, Protesta

Padre Felipe Berríos En La Fontana: «Los curas tenemos que dejar de ser protagonistas y adherir más a la idea de que las mujeres religiosas lleven el pandero»

febrero 29, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana, el padre católico, Felipe Berríos, entrega sus impresiones acerca del rol de la Iglesia durante el estallido social y explica su voz ausente. También aboga por un rol más protagonista de las mujeres. 

Apunta, del mismo modo, a las claves que podrían ir superando la crisis en Chile, transitando hacia un país más comunitario y menos individualista.

Berríos es sincero y dice lo que piensa. Opina de la realidad que lo circunda con opiniones, que puede molestar a parte de la Iglesia más conservadora, pero no se inmuta. Por ende, habla de política, de lo necesario de una una constitución en Chile, sobre religión y fútbol.

No es parte de la jerarquía eclesiástica y prefiere vivir el evengelio predicando con la gente, en sitios donde las personas tienen más necesidades. A partir del año 2015, dejó todo para establecerse en el campamento de la Chimba desde donde construyó una iglesia, en Antofagasta, además de un centro de formación técnica y un comedor que recibe a cientos de niños y permita a sus madres y padres trabajar.

«Cuando en Chile hablamos de la Iglesia, entendemos que nos referimos a la jerarquía, pero en realidad la base de la Iglesia somos todos los bautizados, y esa es la Iglesia que ha estado, y muchos de ellos han protestado, pidiendo cambios. La Iglesia jerárquica es la que ha estado muda, porque en realidad tiene poco que decir. Ha estado poco en contacto con el pueblo de Dios y de ahí su silencio», parte diciendo En La Fontana.

-La Iglesia no ha mandado ningún mensaje de unidad…

-Es que esos mensajes, para que tengan efectividad, tienen que tener autoridad de quien lo dice, legitimada por la gente. Y si la Iglesia se mantuvo en silencio por distintas razones y también cuando le sacaban los ojos a los jóvenes, o cuando se provocaban incendios, bueno, decir ahora algo como un llamado a la paz es como un huevo pasado por agua. Ya no valdría la pena.

-¿El proceso constituyente puede calmar un poco las aguas en esta crisis social que enfrentamos? 

-No hay que dejarse confundir por unos pequeños grupos que pueden armar violencia. Hay que tratar de aislarlos y controlarlos. Yo creo que lo importante es que el pueblo de Chile, que desde el Gobierno anterior de Michelle Bachelet se planteó un cambio constitucional, no es que sea algo que estén pidiendo en masa, a gritos en la calle, pero sí la gente está pidiendo cambios fundamentales que son imposibles hacerlos sin un cambio de Constitución, como es el rol del Estado, que no sea subsidiario, sino que tenga un rol en la educación pública, en las universidades, que el Estado tenga un rol en las pensiones, en distintas cosas que son claves en la sociedad.

-¿Usted espera un Estado más fuerte y un mercado más débil en el nuevo Chile que deberá emerger? 

-El mercado es excelente para lo que es. Se trata de un animal muy bonito y admirable, pero si el león se sale del zoológico y está metido en el living de tu casa, o en el comedor se transforma en algo peligroso, es decir, se convierte en peligroso cuando empieza a determinar la salud y la educación, que son cosas que le pertenecen al Estado.

-¿Falta introducir el principio de solidaridad que reemplace el de subsidiariedad en la nueva Constitución?

-Lo que pasa es que debemos entender al país como una comunidad. Y no como una máquina dispensadora donde yo saco lo que necesito y si no tengo plata, mala suerte. Uno está aterrado porque no puede estudiar, o los jóvenes terminan el colegio y no van a poder pagar algún estudio superior, o están aterrados de llegar a viejo y no se va a poder mantener, o porque no quiere enfermarse, etc. Entonces, acá en Chile no hay comunidad, cada uno se rasca con sus uñas. Y eso es lo que se trata de cambiar. No se trata de destruir lo bueno que se ha hecho. Se han hecho muchas cosas buenas en el país, pero llega un momento en que tenemos que pensar qué Chile queremos proyectar hacia adelante. Un Chile en el que cada uno se rasque con sus propias uñas o que el Estado te garantice ciertos derechos mínimos.

-¿Tampoco la idea es que sea todo gratis? 

-Nadie está pidiendo las cosas gratis. No se trata tampoco de esa pelea infantil de si es mejor lo privado o público. O cuando te preguntaban si es mejor la mamá o el papá. Los dos son necesarios en colaborar entre el sector público y privado, pero eso no resta el hecho de que el Estado tiene que tener una presencia real en ciertas cosas básicas como lo son la salud, educación y pensiones.

-¿Falta un llamado a la paz por parte de la Iglesia católica y terminar con su silencio? 

-Lo que pasa es que el problema con la jerarquía de la Iglesia católica es un problema de credibilidad, entonces, la ciudadanía no la siente cercana. No ven a la Iglesia en las micros, en las poblaciones, la gente ve a la jerarquía eclesiástica defender las institución más que vivir el evangelio, y mientras eso esté así, su palabra va a ser insignificante.

-¿Qué mensaje le diría a la población chilena? 

-No nos dejemos llevar por el miedo, porque es mal consejero. La idea es que no entremos a la polarizaciones y nos descalifiquemos los unos a los otros. No hay que tratar de enemigo al adversario político, porque tiene algo que aportar y nadie sobra en el país. No hay que tener miedo y debatir con altura de miras, escuchar al otro y dejar de lado las descalificaciones y la violencia.

-¿Valora que sacerdotes hagan un trabajo comunitario, como el padre Mariano Puga en Villa Francia? 

-Yo creo que los curas tenemos que dejar de ser protagonistas y adherir más a la idea de que las mujeres religiosas lleven el pandero, y dejemos que ellas organicen las cosas, junto con los laicos. Ya pasó el momento en el que los curas éramos los profesores jefes. El Concilio Vaticano II hace muchos años planteó que los sacerdotes teníamos que tener un rol más secundario. // ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: Cura, Entrevista, Felipe Berríos, Iglesia Católica, Mariano Puga, Padre, Sacerdote

Cura Mariano Puga ofició misa frente al Centro de Justicia para exigir la liberación de los presos del estallido social

febrero 27, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Ayer, el frontis del Centro de Justicia fue escenario de una misa encabezada por el sacerdote Mariano Puga, para exigir la libertad de los presos -en su mayoría jóvenes- del estallido social.

Junto a madres, padres y familias, el religioso reconocido por su lucha contra la violación de Derechos Humanos en dictadura, pidió justicia en estos casos de personas, como los de Diego Ulloa, Nicolás Ríos, César Yañez Santana, Diego Espinoza, Jonathan Marigual, Damián Toro y Elías Cruz.

Todos cumplen prisión preventiva tanto en recintos penitenciarios como en centros del Servicio Nacional de Menores (Sename).

La actividad fue convocada por la Coordinadora 18 de Octubre y la Agrupación de Familiares de Santiago 1.

Cabe recordar que en mayo del año pasado, a sus 88 años de edad, Mariano Puga fue diagnosticado con cáncer linfático. La instancia fue encabezada por este sacerdote, reconocido por su lucha contra la violación de Derechos Humanos en dictadura.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: carta, Cura, Iglesia Católica, Mariano Puga, Misa, oficio, Religión, Sacerdote

La indignación del cura obrero Mariano Puga con el régimen de Piñera

febrero 17, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El cura obrero Mariano Puga está indignado por cómo ha reaccionado el régimen de Sebastián Piñera ante las protestas de Chile. Hoy, enfermo de cáncer, y a sus 89 años, escribió una muy lúcida carta hacia el pueblo Chileno.

Por Mariano Puga

…»Aburrido hasta el tuétano. Despierto en la mañana y lo primero que me encuentro es con la parálisis política que da cuenta de falta de liderazgo. Discursos fomes, repetitivos, sin creatividad y estúpidos. Somos dictadura y prisioneros de Pinochet, prisioneros de nosotros mismos, de nuestras propias prisiones, de nuestros propios odios (…) Ese pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido, habrá que preguntarse ¿¡Qué cariño le hemos tenido, qué hogar les hemos brindado!? ¿Qué amor les hemos dado? ¿Qué he hecho yo por afectar para mejor sus vidas?

Piñera no entiende lo que está detrás del clamor de la gente, él y muchos como él, no pueden entender el despertar del pueblo, no entiende que las leyes que sostienen el sistema social, de salud, de trabajo, de previsión es excluyente, egoísta, inhumano (…) La revolución no se hace con los poderosos, sino con aquellos que hacen suya la causa de los sin poder y ésos nos faltan hoy. No veo cómo este sistema los va a producir, más bien al revés, el sistema toma a los sin poder y los transforma en los adoradores del modelo de consumo.

Y la iglesia apenas musita declaraciones, la iglesia ha sido cómplice del sistema de mercado. ¿Qué les pasa a los pastores de Chile? Han perdido la capacidad de estar con el pueblo, hacer suyo sus gritos y gemidos, han perdido credibilidad porque hemos escandalizado a nuestro pueblo, le hemos dañado y mentido y ahora estamos en exilio en nuestra propia tierra, encerrados y exiliados en nuestra propia iglesia. Como decía Violeta ¿Qué dirá el santo padre? El proyecto no era de los hombres, era de Dios. La iglesia no es capaz de estar en sintonía con las demandas del pueblo porque dejo de ser pueblo, no entendemos a la gente ni a Jesús, más bien lo sacrificamos, lo destruimos, lo deshumanizamos, lo pisoteamos y lo transformamos en un rito de muertos, de misas convencionales, de ritos justificadores.

Qué soledad más increíble me embarga. Esta soledad no se soluciona ni con ansiolíticos, es la soledad de Jesús que grita “padre porque me has abandonado” es la soledad de los discípulos que también lo van a abandonar. Hoy leí “el llamado de Jesús” ese que dice comparte lo que tienes y parte a la misión. Qué miedo más grande, perderlo todo, perderme yo para que otros vivan (…).

Y me vuelvo a mí y me pregunto qué significa darme por entero. Anda Mariano, me dice Jesús, véndete, entrégate a los demás, sé mi colaborador, aunque nadie te entienda, aunque ni Dios sienta que está contigo, no me atrevo si quiera pedirte algo Señor, pero yo sé que todos vamos a pasar por ahí. En esto, empecé a ponerme creativo y entonces si pudiera estar ahí entre la gente que está levantando su voz y poniendo el cuerpo, levantaría una tarima en plaza Italia, agarraría a todos los acordeonistas y guitarristas e invitaría a bailar a la gente, a hacer de esa plaza un gran centro de baile en donde cada una y uno pueda mirar pal lado e invitar a otros que nunca han cantado, que nunca ha reído.

¿A quién invitarías a bailar tú? A mí me gustaría sacar a los paralíticos, a los ciegos, a los cabros volaos o alcoholizados, a los esquizofrénicos, a los negados en su condición u opción de vida, a los postergados y olvidados, a los que deben taparse la cara para contribuir con su cuota de violencia. Me gustaría invitarles a ellas y a ellos. Están tan cerca de nosotros y los despreciamos y nunca nadie les ha preguntado porqué de su vida o quiénes son. Transformaríamos la plaza en una fiesta donde nos tomaríamos de la mano con los que son pisoteados y haríamos de Chile, al menos por un rato, un baile chilote.

Quiero olvidarme de mí, de mi comida y de mis prioridades, de mis gustos y pertenencias, quiero olvidarme de mi yo. Solo para que el otro pueda tener lo que le hace feliz, tener lo que no tiene. Olvidarme de la imagen, de la falsa imagen de Jesús y poder producir lo que él dice “el que come y bebe conmigo es un hombre y mujer nuevo”. Estoy seguro de que la vida en Jesús sana, renueva, libera y que él no quiere ni necesita beatas ni beatos.

Me pregunto ¿Qué puedo dar yo? la única felicidad que puedo dar, después de haber sido odiado y amado, es servir hasta dar la vida por los demás, dar mi felicidad de ser calumniado, malinterpretado, perder la imagen, ser torturado y negado, pero a esta altura puedo decir que he ganado la posibilidad de amar, de sentirme hermano de los humillados, de los que no son amados, ni escuchados.

Estoy seguro de que ante esta pregunta de qué puedo dar yo, la respuesta de las personas sería lindísima, mucho más fuerte que todas las estupideces que nuestra máxima autoridad y su sequito está dando porque somos seres humanos, porque nos han quitado todo, menos la humanidad, que es un don de Dios y nadie puede quitar lo que Dios no dio, ni el peor de los dictadores puede quitar esa condición (…) , ese Dios es más fuerte que todas nuestras resistencias.

Ese Dios lo entienden los simples, yo te alabo padre porque te revelas a los pequeños a los considerados como nada. Sí padre, yo te alabo porque te diste a la maravilla de tu hermano, tú que dijiste haz con tu hermano lo que te gustaría que hicieran contigo, y lo haces porque crees que el Dios de los cristianos y el Dios de todas las religiones es pobre, un Dios sin poder, no milagroso, que se hizo último entre los últimos, asesinado, martirizado, como un inocente abandonado, como un “ejecutado político”. Ése es nuestro Dios, el que resucitó y proyectó un modelo de una humanidad nueva, para todas y todos.

Ese espíritu que lo animó a él es el que también anima a cada ser humano, ese espíritu es el que habla a través del profeta y es el que está diciendo que organizándonos nosotros, ayudándonos nosotros, podremos ayudarnos de él para salir de nuestras frustraciones, miedos, odios, decepciones, afanes de poder, ídolos. Voy a poner ese espíritu en ustedes y ustedes vivirán, y volverán a su tierra y la cultivarán para germinar en una sociedad nueva más linda que la de Allende, porque pasearán por las grandes alamedas de la humanidad entera y ahí nos daremos cuenta de que en el fondo, cada una y uno de éstos seres humanos, los que tocan las ollas, los que rompen el metro, los que silenciosamente buscan, arriesgan, dan la vida por un mundo distinto, todas y todos tenemos algo de Dios; de soñadores, constructores de equívocos y sueños, capaces de bailar, cantar, crear, construir belleza, colocando canto-teatro-vida, amor.

Quiero pedir a María, a María de Nazaret: tú que pariste al Dios de los sin poder, que descubriste al Dios de los débiles y no de los ricos, sé tú la madre de esta nueva humanidad. Al Papa Francisco, tú que elegiste al pobre pati pelao y su espíritu para gobernar la iglesia en estos tiempos, dale Señor tu mano y cuenta con nuestra pobre oración, perdona nuestro infatigable clericalismo.

¿Qué está pasando con los líderes nuestros,?¿dónde están? ¿dónde está el arte? (…) ¿Quién se hace voz de las esperanzas de la calle, qué cresta pasa con los artistas de lo nuevo? Cántennos, grítennos, enséñennos a soñar, sin ustedes no somos capaces, sin los otros y otras de este mundo, no somos capaces. ¡El despertar no tiene que morir nunca más! hasta que volvamos a ser seres humanos “yo te voy a sacar de sus sepulcros, pueblo mío, y te voy a llevar a la tierra” (…) recordemos la memoria subversiva de Jesús de Nazaret y no olvidemos que lo que le llevo a ser rechazado fueron sus gestos de amor y ternura, de opción radical entre y para los pobres de la tierra, el anuncio de la buena nueva, del Evangelio, pagado con su propia vida.

“Algo nuevo está naciendo, con los pobres va creciendo, nuestro Dios se hizo pueblo” cantábamos en nuestros vía crucis, REINVENTÉMOSLA HOY, ARRIESGÁNDONOS HASTA EL PELLEJO»…

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Cura, Cura del pueblo, Mariano Puga, Sacerdote, Villa Francia

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