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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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#NuevaConstitucionParaChile

Paso a paso hacia una nueva Constitución

octubre 28, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Tras la victoria del “Apruebo” en el plebiscito, Chile inicia la carrera hacia una nueva Constitución, que será redactada por una inédita Convención Constituyente integrada de forma paritaria, con representación de nueve pueblos originarios y la participación de candidatos “independientes”, publica LaRazon.cl. 

El apabullante resultado del plebiscito constitucional en Chile a favor de reformar la Constitución abrió oficialmente las puertas de un camino que puede extenderse hasta mediados de 2022 y dotar al país sudamericano de un proceso constituyente único en el mundo.

No solo la opción “Apruebo” se llevó una contundente victoria en el plebiscito constitucional del 25 de octubre. Entre quienes votaron por una nueva Constitución, también hubo una clara mayoría (un 78,9%) de quienes optaron porque la nueva Carta Magna sea redactada por una Convención Constituyente cuya totalidad de integrantes sea electa de forma directa por la ciudadanía.

El resultado dejó por el camino la posibilidad de que la Constitución sea redactada por una Convención “Mixta”, integrada en mitades por constituyentes escogidos por el voto popular y congresistas en funciones.

En cambio, Chile sí tendrá una Convención compuesta en su totalidad por constituyentes electos específicamente para esa tarea, en comicios que ya fueron fijados para el domingo 11 de abril de 2021.

¿Cómo se integrará la Convención Constituyente?

De acuerdo a la ley que habilitó el plebiscito constitucional, la Convención Constituyente estará conformada por 155 convencionales que serán elegidos de forma proporcional según 28 distritos, de la misma forma en que se eligen los diputados.

La principal novedad estará en que, según dispuso el Congreso chileno en 2019, las listas de candidatos a la Convención Constituyente deberán estar integradas por la misma cantidad de hombres que de mujeres. Si un distrito tiene número impar de escaños, la diferencia de representantes entre ambos géneros no podrá ser mayor a uno.

Asimismo, por primera vez se asegura un cupo en el organismo para los nueve pueblos indígenas reconocidos por la ley chilena. Así es que se agregará un distrito electoral especial con 18 escaños reservados para representantes de los pueblos aymara, atacameños, coyas, diaguitas, mapuche, quechuas, rapanui, kawashkar y yaganes.

Las candidaturas para la Convención Constituyente podrán ser presentadas por los partidos políticos ya existentes en Chile pero también podrán ser independientes. Todos los candidatos deberán cumplir el requisito básico de ser mayores de 18 años y ser chilenos o nacionalizados por ser hijos de chilenos o por gracia que hayan vivido en Chile por más de un año.

La normativa prevé que quienes sean constituyentes no podrán ejercer otro cargo al mismo tiempo. Por lo tanto, cualquier jerarca del Estado cesará en el cargo que tenga apenas sea formalizado como candidato. También deberán suspender su actividad los dirigentes gremiales o vecinales que se postulen a la Convención.

A diferencia de las elecciones legislativas, el proceso hacia una Convención Constituyente prevé la participación de candidatos “independientes”, no promovidos por los partidos políticos. Las listas de independientes podrán tener un mínimo de dos candidatos y para poder registrarse tendrán que contar con la firma del 0,4% de las personas que votaron en el distrito correspondiente en la anterior elección de Diputados.

Así trabajará la Convención Constituyente

El último cronograma aprobado por el Congreso chileno prevé que la Convención Constituyente se instale formalmente entre mayo y junio de 2021. Entre sus primeras acciones deberá elegir un presidente y un vicepresidente y fijar reglas de funcionamiento.

En principio, dispondrán de un plazo de entre 9 y 12 meses para redactar la nueva Constitución. Por su trabajo, cada constituyente recibirá una remuneración de 2.518.600 pesos al mes, equivalente a unos 3.200 dólares mensuales.

La ley establece que la Convención Constituyente tendrá “por objeto exclusivo” redactar y aprobar una nueva Constitución, por lo que no tendrá injerencia en ninguna otra cuestión política ni podrá influir en otros órganos del Estado. También se propone que el trabajo de redacción se dé “desde cero”, es decir, que se elabore una Carta Magna totalmente nueva y no una modificación de la vigente, que data de 1980.

Sin embargo, el trabajo de redacción tiene limitaciones, ya que la Constitución que surja del proceso constituyente “deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales vigentes ratificados por Chile”.

La otra restricción importante para la Convención es que todos los artículos de la nueva Constitución deberán aprobarse por dos tercios de los integrantes del organismo.

En caso de que la ciudadanía entienda que la Convención Constituyente ha violado alguna de las normas de funcionamiento, se podrán interponer recursos ante la Corte Suprema de Justicia, que resolverá a través de sus ministros.

Agosto 2022, la fecha tentativa para tener nueva Constitución

Vencido el plazo de nueve meses de trabajo, la Convención Constituyente podrá prorrogar su labor por tres meses y por única vez. Luego, el proyecto de Constitución será entregado al presidente de la República, quien en un plazo de 60 días convocará al plebiscito de ratificación de la nueva Constitución.

De acuerdo a las estimaciones del Gobierno chileno, el plebiscito de salida del proceso constitucional debería realizarse aproximadamente en agosto de 2022. La participación será obligatoria y se estructurará en torno a la pregunta “¿Aprueba usted el texto de Nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional?”.

El marco jurídico que sustenta este proceso aclara expresamente que “en ningún caso las medidas sanitarias de carácter general podrán afectar la realización del plebiscito”, por lo que se realizaría igualmente aún en el marco de una continuidad de la pandemia de COVID-19.

Si la nueva Constitución es aceptada, el presidente convocará al Congreso en pleno para juramentarla y que entre en vigencia.

Publicado en: Notas Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile

Galería de fotos: Los distintos banderazos y caravanas en cierre campaña del Apruebo

octubre 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos algunas imágenes respecto del cierre campaña por el #Apruebo✌️ una #NuevaConstitucionParaChile🇨🇱. 

🚩 Por ejemplo, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), junto a otros gremios, han delegado «Banderazo» en distintas zonas del país ✖️ el #Apruebo y la #ConvencionConstitucional.

De este modo, fueron la Central fue acompaña por dirigentes y partidarios del Apruebo de: Fenats, Confedeprus y Constramet.

Organizaciones sindicales, todas, que también forman parte del Comando Nacional de Trabajadores por una #NuevaConstitucionParaChile🇨🇱.

Por eso, la consigna de ellos ha sido: «Las y los trabajadores avanzando firmes hacia el #Plebiscito2020 para conquistar una #nuevaconstitución ¡Porque Chile de lo merece! ✊🇨🇱».

La campaña #YoApruebo, en tanto, de la DC también está en su última etapa. Además, de caravanas y banderazo en La Pintana y otras comunas, en Valparaíso se ha visto un despliegue con gran cantidad de público por el #Apruebo.

De hecho, se realizó la #ÚltimaCaravana durante el pasado sábado, que se desarrollaron distintas partes de la ciudad puerto y en otras latitudes de la región de Valparaíso.

Por otro lado, las campañas #QueChileDecida del FA y #AprueboChileDigno del PC se han desplegado con fuerza en los territorios. Liderados por personeros como la diputada Camila Vallejos (PC), o su colega, Claudia Mix (Comunes).

✌️🙂Acuerdate‼️
Este 25 octubre #YoVotoApruebo✍️ y #ConvenciónConstitucional📘

🔴IMÁGENES de campañas cierre del #Apruebo:

☝️Vemos arriba las postales de diferentes gremios laborales jugándosela por entero para que gane el #Apruebo✌️.

✊En Valparaíso se respira aire de #Apruebo. Las imágenes hablan por sí solas.

✖️La esperanza por un Chile mejor está intacta en diferentes rincones del país. //ELF

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: #Apruebo, #NuevaConstitucionParaChile, collage, Convención Constituyente

La teoría del todo

octubre 15, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Ad portas de vivir un proceso constituyente, como no hay registros en nuestra historia republicana, resulta pertinente preguntarnos, qué esperamos de una nueva Constitución, qué expectativas tenemos puestas en ella, qué necesitamos que esta regule.

En este contexto, y en concordancia con nuestra surrealista pretensión de que la Ley, o la Constitución, puede y debe resolverlo todo, se acumulan a diario definiciones, temáticas, instituciones y un interminable listado de Derechos individuales y colectivos que, en opinión de algún personaje político, o grupo de interés, debe estar en la nueva carta Magna que construiremos en los próximos años.

Si bien es cierto, la neutralidad constitucional no existe mas allá de las discusiones académicas, la experiencia de las democracias estables demuestra que las Cartas Fundamentales mas exitosas son aquellas que fijan un marco institucional y valórico para el desarrollo de las corrientes políticas que inspiren sucesivos gobiernos que no necesiten refundar todo en cada elección, evitando así casarse con definiciones pétreas que traben el debate político y lo constitucionalicen innecesariamente.

La formalmente vigente Constitución de 1980 está en las antípodas de ese ideal, pues es un texto profundamente militante, y confesional, estrictamente apegado al dogma del credo neoliberal impuesto por la dictadura cívico militar y, además, fiel a la tradición nacional, intenta abordar la mayor cantidad de materias posible; regula las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial, Organos autónomos y hasta el sistema electoral, en un coherente intento de consagrar en un texto constitucional, la refundación del país que impulsó el régimen dictatorial.

La reacción, casi natural, a esta realidad, es intentar construir una constitución que sea un opuesto completo a la actual, es decir, una Constitución también militante, pero de una ideología que sea un verdadero negativo de la actualmente impuesta, y que, consecuentemente, incorpore la mayor cantidad de materias posibles a objeto de refundar las bases de la institucionalidad completa y grabar a fuego un modelo de desarrollo específico… un error a mi juicio.

Chile lleva décadas entrampado en una eterna discusión constitucional que, crisis social mediante, desemboca finalmente en un proceso constituyente y, al margen del obvio cuestionamiento a la legitimidad de origen de la actual constitución, el debate político en nuestro país ha estado constitucionalizado precisamente porque nos rige, al menos en el papel ahora, una carta fundamental que intenta resolverlo todo y francamente no parece razonable que se cometa el mismo error para perpetuar la discusión constitucional por otras 4 décadas mas.

La tentación de querer regular y resolver todo en la Constitución es atractiva, permitiría aceptar las peticiones de un sinnúmero de grupos organizados, o no, que desean incluir sus definiciones en la Carta Fundamental, así, animalistas, ecologistas, agrupaciones de diversidad sexual, organizaciones civiles de múltiples áreas, además por cierto de los actores políticos tradicionales, esperan incluir en la nueva Constitución un interminable listado de definiciones y regular casi todo el ámbito de desarrollo humano y medioambiental, y considerando que nuestra política se ha limitado los últimos años a ser una especie de vocera de la calle, parece probable que se termine cediendo a esas presiones (legítimas por cierto), y acabemos con una Constitución llena de declaraciones de principios, Derechos consagrados y, en definitiva, un texto aspiracional y que terminará siendo la semilla de nuevas divisiones e inestabilidades institucionales.

¿Qué hacer entonces?

La opción alternativa es pensar en una Constitución que regule los aspectos esenciales de nuestra institucionalidad, nuestro sistema de gobierno y la organización del Estado, pero que no abarque mas allá de lo estrictamente indispensable, que no se case con un sistema o modelo económico en particular, que no intente agotar todas las discusiones y fijar por décadas un modelo determinado de desarrollo, sino que sea un marco institucional moderno y flexible que deje espacio para el desarrollo del proceso político natural de una democracia, que enriquezca esa democracia y la fortalezca, no con normas innumatables, sino con principios generales e inspiradores.

Chile necesita oxigenar su sistema político, y para ello debemos ser capaces de construir una estructura institucional acorde al siglo XXI y los desafíos de la democracia moderna, y para ello debemos evitar cometer los mismos errores del pasado y abandonar las falsas tradiciones que nos tienen atrapados en la teoría del todo… del todo o nada.//ELF

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Lo que quiero en la nueva Constitución

octubre 10, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma Irarrázaval

Exministro y economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible 

Hay mayorías electorales, institucionales, políticas, sociales y no siempre coinciden. Una mayoría electoral es la que efectivamente otorga un mandato ciudadano en las urnas, una mayoría institucional es la que se refleja en la composición de las diferentes estructuras del Estado que tienen su origen en la voluntad popular, una mayoría política se alcanza por acuerdos entre las partes representadas y una mayoría social corresponde al sentir ciudadano que se expresa en organizaciones, medios de comunicación y opinión pública. ¿Hay una solución para que se siga la lógica democrática y gobierne la mayoría? Las hay de diferentes formas, y una de ellas debiera contener nuestra nueva Constitución.

La democracia se ha definido como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, pero no es exactamente así, ya que no es el pueblo el que gobierna, sino personas elegidas por el pueblo para que cumplan esa función. Así, si todo funciona bien, los elegidos gobiernan por el pueblo y para el pueblo.

También se ha dicho que la democracia no es perfecta y que, con sus limitaciones, es “la peor forma de gobierno si exceptuamos todas las demás” y, por lo tanto, es perfectible.

La clave de su funcionamiento es que, respetando a todas y todos, gobierne una mayoría. Y es el que gobierne la mayoría, con respeto a todas y todos, lo que quiero en una nueva Constitución. Pero ¿qué es una mayoría? La respuesta obvia es que es la mayoría la que saca más votos. Esto no es tan obvio y es lo que deseo exponer.

La Cámara de Diputadas y Diputados se elegiría cada cuatro años, por votación popular en proporción a la población de las regiones, con criterios de paridad de género y mediante un sistema proporcional, en tanto que la persona que ejerza la Presidencia de la República también sería electa por votación popular, pero cada siete años, para que su mandato no coincida con el de la Cámara. El Senado se renovaría después de la elección presidencial, para que asuman en las mismas fechas y sus mandatos coincidan plenamente.
Hay mayorías electorales, institucionales, políticas, sociales y no siempre coinciden. Una mayoría electoral es la que efectivamente otorga un mandato ciudadano en las urnas, una mayoría institucional es la que se refleja en la composición de las diferentes estructuras del Estado que tienen su origen en la voluntad popular, una mayoría política se alcanza por acuerdos entre las partes representadas y una mayoría social corresponde al sentir ciudadano que se expresa en organizaciones, medios de comunicación y opinión pública.

Como demuestra la historia, incluida nuestra historia de Chile, no siempre las mayorías coinciden y, cuando no lo hacen, suele haber conflictos que afectan el desarrollo de los pueblos y comunidades. Por ejemplo, el Presidente Piñera obtuvo una mayoría electoral en la segunda vuelta presidencial, pero esa mayoría no tuvo un correlato en el Congreso, por lo que no fue una mayoría institucional y tampoco logró construir una mayoría política y menos social. El resultado es el que vivimos a partir del 18 de octubre.

Las sociedades pueden vivir con gobiernos de minorías, pero siempre que esos gobiernos logren construir acuerdos políticos para gobernar. Eso es lo que ocurrió en los gobiernos durante la vigencia de la Constitución de 1925, en que todos, incluido el de Frei Montalva que fue electo por una mayoría absoluta, fueron de minoría y para gobernar tuvieron que buscar acuerdos, pero eso no genera estabilidad a los procesos, como el que Chile necesita para dar bienestar a todas y todos sus habitantes.

También pueden vivir con gobiernos de mayoría, pero bloqueados por las instituciones, de manera que parezcan de minoría, como lo que ocurrió en los gobiernos de la Concertación, debido a las trabas institucionales contenidas en la Constitución de la dictadura: senadores institucionales, distritos y circunscripciones desproporcionadas y leyes Orgánicas Constitucionales inamovibles. En estos casos, también se pudo gobernar sobre la base de acuerdos, pero sujetos a vetos de las minorías.

Entonces, ¿hay una solución para que se siga la lógica democrática y gobierne la mayoría? Las hay de diferentes formas, y una de ellas debiera contener nuestra nueva Constitución.

La propuesta es que establezcamos un mecanismo para garantizar que los gobiernos sean de mayoría electoral e institucional, lo que asumirá que serán también de mayoría política y, probablemente, social. Ese mecanismo es que tengamos un régimen parlamentario: que gobierne el o la que logre construir una mayoría en el órgano representativo de la ciudadanía, nuestra Cámara de Diputadas y Diputados, bajo la figura de canciller, jefe o jefa de Gobierno o primera ministra o primer ministro.

Es un cambio institucional relevante, profundo y necesario.

Pero siendo Chile un país cargado con la tradición presidencial y bicameral, no es posible dejar de lado dichas figuras. Entonces, complementando el cambio, propongo que la persona que ejerza la Presidencia de la República represente al Estado, separando los roles de jefatura de Estado y jefatura de Gobierno. Esta última tendrá todas las facultades inherentes a dicha función, incluidos el mando de las Fuerzas Armadas y de las policías y las relaciones exteriores, en tanto la Presidencia tendrá las facultades de proponer al Jefe de Gobierno, promulgar las leyes y decretos, designar con consulta a las altas magistraturas y autoridades de los poderes del Estado diferentes del Gobierno, y representar ante el Gobierno las inquietudes ciudadanas.

El Presidente o Presidenta de la República sería aconsejado por el Senado, que hará las veces de Consejo de Estado y sería elegido de manera indirecta, por todas las personas que ocupen cargos de representación popular: diputados y diputadas, gobernadoras y gobernadores, consejeros y consejeras regionales, alcaldesas y alcaldes y concejales. En la misma proporción que la Cámara de Diputadas y Diputados. El Senado no tendría una función permanente, sino sería convocado por el Presidente en el ejercicio de sus facultades, evitando así un choque de representaciones con la Cámara.

La Cámara de Diputadas y Diputados se elegiría cada cuatro años, por votación popular en proporción a la población de las regiones, con criterios de paridad de género y mediante un sistema proporcional, en tanto que la persona que ejerza la Presidencia de la República también sería electa por votación popular, pero cada siete años, para que su mandato no coincida con el de la Cámara. El Senado se renovaría después de la elección presidencial, para que asuman en las mismas fechas y sus mandatos coincidan plenamente.

Al conformarse el Gobierno por un acuerdo mayoritario de la Cámara y siendo esta representativa del pueblo que la elige, estaríamos creando una forma de hacer efectivo el gobierno de mayorías que el país necesita para su desarrollo pleno.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #NuevaConstitucionParaChile, Andrés Palma, columna, Columnista, Plebiscito constituyente

El otro protagonista del proceso constituyente

octubre 1, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ernesto Moreno

Sociólogo DC

A menos de treinta días del plebiscito, primer hito fundamental del proceso constituyente, el debate se intensifica y las posiciones comienzan a develarse, con algunas sorpresas gratas en favor del apruebo y otras definitivamente oportunistas que responden a una estrategia con cierto perfume maquiavélico (el fin justifica los medios).
En la génesis de este proceso, como ya ha sido debidamente analizado, se encuentra la crisis del sistema político (legitimidad) y una estructura del poder concentradora y abusiva.

Las implicancias de esto y sus ramificaciones derivaron en el movimiento social que en los próximos días cumplirá un año, el cual fue precedido por diferentes movilizaciones en la década anterior (Pingüinos el 2006; Movimiento Estudiantil por la Gratuidad el 2011; No Más AFP el 2016; Movimiento Feminista Universitario el 2018).

Se trata de una tensión social acumulada que alcanza su clímax en un gran movimiento contestatario que reivindica aspiraciones y derechos de la inmensa mayoría de los chilenos. Es la ciudadanía (el pueblo) que se instala como protagonista y principal “propietario” del proceso constituyente.

De este movimiento surge un mandato, con plena legitimidad democrática y popular, para transformar nuestra sociedad en diferentes ámbitos y dotar a los chilenos de plena dignidad.

Sin embargo, hay un componente del actual proceso constituyente, el que denominamos “el otro protagonista”, que es imprescindible abordar y que adquiere un carácter omnicomprensivo y de orientación central en las propuestas para el nuevo texto constitucional.

Se trata del marco valórico-cultural que debe iluminar e impregnar todo el armazón y estructura de la nueva constitución. Es el ethos que forma parte de la esencia del relato constituyente y que permite dilucidar el por qué y a partir de qué queremos relacionarnos entre nosotros y con la sociedad y cuáles son los elementos que definen el núcleo de nuestro destino vital que nos hace parte de una misma comunidad.

Su núcleo está compuesto por un conjunto de valores y/o principios, los que no solo son inherentes al espíritu de una democracia, sino que también participan de ellos los más variados humanismos.

Ellos son la Dignidad de las Personas, la Justicia Social, la Inclusión, el Bien Común, la Comunidad Reflexiva y Participativa y un Medio Ambiente Saludable y Protegido.

En consideración a esta matriz fundamental, cabe entonces preguntarse, ¿quiénes estamos por una nueva constitución redactada por los ciudadanos, ¿lo hacemos porque el gobierno del presidente Piñera ha fracasado rotundamente?, claramente no (aunque sin duda ha fracasado); ¿lo hacemos porque tenemos con la derecha diferencias ideológicas insalvables?, tampoco (aunque dichas diferencias existen); ¿lo hacemos porque creemos que una nueva constitución solucionará automáticamente los problemas, como nos reprochan algunos majaderos?, ciertamente no, en fin, ¿lo hacemos porque queremos aprovechar una eventual mayoría para “aplastar a una minoría?, evidentemente que no. Lo hacemos por mucho más que eso.

Lo hacemos porque la Dignidad de las Personas, nos mandata para asegurar que todos los chilenos alcancen en el curso de su vida umbrales necesarios para una vida plenamente humana en alimentación, salud, educación y recreación.

Lo hacemos porque la Justicia Social es el fundamento de un Estado social de derechos y nos mandata a que las relaciones capital-trabajo sean equilibradas, con negociaciones colectivas por rama y actividad, con un derecho a la huelga real y sin restricciones, con participación de los trabajadores en las empresas y cumpliendo, en los hechos, con el concepto de trabajo decente establecido por la OIT (donde un compatriota, Juan Somavía, fue uno de sus autores).

Lo hacemos porque la Inclusión nos mandata a consagrar un Estado plurinacional y pluricultural, en que todos tengan cabida y se ponga término a todo tipo de discriminación.

Lo hacemos porque el Bien Común nos mandata a que se reivindique la propiedad pública y el Estado pueda asumir el control total y/o una participación significativa de aquellas empresas que manejan los recursos naturales (agua, cobre y litio). El bien común de la sociedad política es el fin supremo del Estado, de donde los bienes económicos que produce la sociedad no pueden concentrarse en manos de unos pocos por lo que dicho Estado debe jugar un rol activo regulando el proceso económico que permita hablar de una sociedad político-céntrica y no económico-céntrica.

Lo hacemos porque el querer construir una Comunidad Participativa y Reflexiva nos mandata a establecer espacios e instancias participativas vinculantes a nivel comunal, regional y nacional, que ayuden a una reorganización del poder en la sociedad y que permitan encauzar las demandas y aportes de la ciudadanía en general y de los grupos de más baja productividad en particular.

Lo hacemos porque un Medio Ambiente Saludable y protegido nos mandata no solo a esperar la buena voluntad de las personas, sino a consagrar en el texto constitucional normas inequívocas que garanticen que las empresas, las más variadas industrias y tecnologías y los ciudadanos, respeten y cuiden el eco-sistema. La premisa capitalista de que hay que crecer, crecer y crecer, porque detrás se encuentra la felicidad humana, no solo ha resultado errada, sino que ha llevado a un extractivismo ilimitado y amoral, sin ninguna consideración con los costos ambientales de su funcionamiento, los que deben ser asumidos con gran impotencia por las respectivas localidades y sus habitantes.
Son estas convicciones y dicho marco valórico los que juegan un rol fundamental en nuestra opción por el Apruebo y le dan sentido a nuestra causa; son estas fuentes las que impulsan los anhelos de quienes aspiramos a una democracia integral, en su forma y en su espíritu.

Después de un par de décadas de logros importantes, pero en que lo más significativo estaba por hacerse, nuestro país y democracia se fue aletargando y pareció que nuestro espíritu y sentido de vida se asentó en supuestas bases seguras e incuestionables, sin dirigir la mirada hacia nuestras voces interiores y las de nuestra gente, entonces, y no podría ser de otra forma, vino la tempestad.

A solo días de este gran e inédito momento en la historia del país y en medio de esta latente y siempre amenazante tempestad, habrá que decir con Platón que, precisamente, “todo lo grande está en medio de la tempestad”.
Y lo grande, lo grandioso de este momento es, ni más ni menos, que ser coherentes con lo que el siempre vigente Maritain aseveraba: “la democracia es el régimen en el cual el Pueblo goza de su mayoría social y política, y la ejerce para decidir su destino”. //ELF

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Sondeo constituyente En La Fontana: Tres dirigentes políticos y ciudadanos opinan sobre cómo anhelan una nueva constitución para Chile

septiembre 24, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana realizamos un sondeo ciudadano a dirigentes políticos, ciudadanos, militantes de partidos, sociólogos, abogados, entre otros. Nos dirigimos a ellos, como medio de comunicación online, para conocer sus anhelos y expectativas respecto de lo que será la Nueva Constitución para Chile.

⛔En ese marco, realizamos un sondeo de tres preguntas- a modo encuesta- para saber la opinión de la ciudadanía respecto del plebiscito del 25 de octubre. Solo indicamos por su nombre a los consultados, sin mencionar cargo ni partido.

Por todo lo anterior, agradecemos En La Fontana la participación y opinión de cada uno de los lectores y seguidores de nuestro portal web, en este cuestionario de cara a lo que será un momento histórico en Chile.

⭕❔Estas son las preguntas que realizamos:

1. ¿Cuáles son los 3 temas más relevantes que deberían estar en la Nueva Constitución?

-Alberto Undurraga:

«A mi juicio, los temas más importantes son: Establecer derechos sociales garantizados (salud, educación, pensiones, ciudad) de acuerdo a estándares que defina le ley. Darle al Estado el carácter de solidario, inclusivo, sustentable, descentralizado y paritario. Y establecer nuevas formas de participación ciudadana», dice.

-Daniel Verdessi:

«Para mí, los tres temas más relevantes que deberían estar en la Nueva Constitución son: el derecho constitucional a la salud, educación y de vivir en un ambiente libre de contaminación», asevera.

-Manuel Gallardo:

«Un primer paraguas tiene que ser el establecer un Estado que garantice derechos sociales. Me parece que en temas de educación, y no solo de acceso, sino que también de calidad. En temas de salud, que no existan ciudadanos de primera y segunda categoría, de acuerdo a lo que puedan pagar. En materia de viviendas y pensiones, me da la impresión que es un gran paso que tiene que dar esta nueva Constitución», dice.

Y añade: «En segundo lugar, el avanzar hacia una democracia más participativa y deliberativa, que fortalezca a la actual democracia representativa, también es una cuestión fundamental. Ya el movimiento social ha demostrado de que la gente quiere más participación, pero no solo quiere que le consulten, sino también generar ejercicios de vinculación con la decisiones de poder y eso me parece importante. Y en tercer lugar, es importante velar por la descentralización del poder para que las regiones pueden también participar en la toma de decisiones respecto de proyectos de innovación, desarrollo o presupuestos».

2. ¿Cuál es el rol que debería jugar el Estado chileno, en estos tres temas señalados?

-Alberto Undurraga:

«En general, garantizar derechos, a través de estándares y dictar leyes especificas consistentes con lo dicho en la respuesta anterior», sostiene.

-Daniel Verdessi:

«El Estado chileno, en estos tres temas, debe tener un rol relevante y fundamental. La educación y la salud deben ser de calidad, como derechos garantizados para que no exista ningún tipo de discriminación por ingreso», plantea.

-Manuel Gallardo:

«Tiene que ser un Estado que garantice derechos sociales, que sea fuerte y que esté encima de las cuestiones que son fundamentales para la vida de las personas. Un Estado que permita una mayor participación ciudadana en las decisiones del país y un Estado que mire a las regiones como se merecen. La pandemia ha demostrado que la centralización de las decisiones ha venido a ser la guinda de la torta para un modelo que ya no resiste más», dice.

3. ¿Cuáles son los 3 temas que rescataría de la Constitución del 80′ y de qué manera se deberían incluir?

-Alberto Undurraga:

«Mantendría la autonomía del Banco Central», menciona brevemente.

-Daniel Verdessi:

«De la Constitución del 80`, que viene en parte siendo una prolongación de la del 25`, se pueden rescatar los elementos esenciales, y que fueron ratificados por el exPresidente, Ricardo Lagos, lo que dice cuando plantea que Chile es una República democrática, es decir, las instituciones democráticas deben permanecer. Debe haber un parlamento, un Ejecutivo, y todas las instituciones democráticas permanentes, como el Banco Central, la Contraloría, etc. Es decir, no es verdad que se parte de una hoja en blanco, porque Chile es y seguirá siendo una República», manifiesta.

-Manuel Gallardo: 

«Más que rescatar temas de la Constitución del 80`y hacer un listado, me parece que dio un orden a un sistema político, pero que está obsoleto. Creo que el presidencialismo tampoco resiste mucho más. El derecho de propiedad se debe revisar para ver cómo estará en la nueva Constitución. La hoja en blanco representa eso, pero manteniendo lo básico de cualquier constitución democrática, pero sacándonos los velos y así pensar entre todos el país que queremos», concluye. //ELF  

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