• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

Escritor

Jorge Baradit, candidato a constituyente En La Fontana: «Más que un listado de derechos que deben estar sí o sí en la nueva Constitución, lo que debemos evitar son las prohibiciones que tenía la constitución pinochetista»

marzo 8, 2021 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos al escritor Jorge Baradit, autor de la trilogía de superventas Historia secreta de Chile. Va por el emblemático distrito 10, que comprende las comunas de Santiago, Ñuñoa, Providencia, Macul, La Granja y San Joaquín. Compite como independiente y va en «Lista del Apruebo». Quiere obtener los votos suficientes, este 11 de abril, que le permitan ser uno de los 155 delegados constituyentes que escriban la nueva carta fundamental en Chile. 

Consultado acerca de cuáles derechos sociales le gustaría defender en la Convención, señala: «Más que un listado de derechos (que, por supuesto, sí o sí, deben estar, en la nueva Constitución) lo que debemos evitar son las prohibiciones que explícitamente tenía la Constitución pinochetista en contra del ejercicio de esos derechos. Por ejemplo, las barreras que impiden que el Estado participe de actividades económicas o que haya control civil de las Fuerzas Armadas y de las policías… o que la Constitución impida que las leyes puedan otorgarle mayores poderes a los sindicatos y trabajadores, como dice la actual».

Sobre aquello añade: «Lo que debe establecerse en la nueva Constitución es el resguardo de los Derechos Humanos de todas y todos los ciudadanos y el levantamiento de cualquier prohibición que impida que futuros gobiernos propongan políticas públicas que promuevan y profundicen esos derechos».

Y profundiza en los anterior, aseverando: «Debe estar explícito que es obligación de los futuros gobiernos, sean del signo que sean, actuar promoviendo y profundizando esos derechos y que no hacerlo sería un acto contrario a la Constitución. La Constitución es el marco que definimos entre tod@s para organizar nuestra vida en común. En ella definimos nada menos que cómo se distribuye el poder y las posibilidades de desarrollo individual y colectivo de todas y todos los chilenos. Tremendo desafío».

-¿Está por un sistema previsional solidario? ¿Salud para todos, como derecho?

-Por supuesto, en ambos casos deben priorizar el interés de las grandes mayorías, no de las empresas o de los ricos que es lo que la actual Constitución promueve. Como dije antes, al margen de las políticas públicas concretas (que son imprescindibles), lo que debe estar en la Constitución es que las y los ciudadanos son el único eje de cualquier política pública y que, sin respetar sus derechos, no puede dictarse ninguna política pública referida a ninguna materia. Ahora, si me preguntas sobre ambas políticas públicas yo creo en el fin del sistema previsional actual y su reemplazo por uno solidario y en el fortalecimiento absoluto de la salud pública para que las Isapres se conviertan apenas en seguros complementarios para quien lo quiera.

«El pueblo chileno es muy sabio. El 18 de octubre comenzó un proceso que es irreversible. Lo confirmamos con el 80% de votación en contra de los que quieren establecer el statu quo. Y estoy seguro de que en abril dará otra lección democrática. Estamos haciendo historia entre todas y todos», dice En La Fontana.

-¿Qué sacaría de la actual Constitución?

-La actual constitución tiene un origen ilegítimo, no tiene una validez reconocida por tod@s: fue escrita en la dictadura de Pinochet y fue sometida a plebiscito en 1980, el que no contó con garantías democráticas básicas. No había registro electoral y por lo tanto no había control real del proceso de votación. Tampoco se permitió a la oposición hacer campaña para informar lo que estaba en juego. Por eso hay que cambiarla radicalmente. La pregunta debería ser otra, por ejemplo, ¿qué dejaría de la Constitución actual? Y creo que son muy pocas cosas.

-¿En Unidad Constituyente fueron en distinta lista con Frente Amplio y el PC, eso puede favorecer a Chile Vamos?

-Siempre he propuesto que la unidad de la oposición de centroizquierda y de izquierda es imprescindible para derrotar a la derecha y al Gobierno, y para tener una constitución que realmente represente a las grandes mayorías.
Hasta ahora no ha sido posible, pero espero que en la Convención Constitucional y en el futuro actuemos unidos porque el veredicto de las y los chilenos ha sido clarísimo: el 80% se pronunció por un nuevo Chile y los partidos políticos, los constituyentes, todas y todos debemos que estar a la altura del pueblo chileno.

-¿Qué rol debe jugar el Estado en la nueva constitución?,¿Sacaría el principio de Estado subsidiario?

-Por supuesto, es lo primero que debemos hacer. Es impresentable que en pleno siglo XXI la Constitución actual establezca un sistema económico neoliberal, que genera desigualdad e injusticias para la gran mayoría de los chilen@s. Una de las consecuencias principales es que entrega las grandes riquezas del país a los privados e impide que ellas sean explotadas en beneficio de los intereses de las grandes mayorías. Necesitamos una nueva Constitución que le de al Estado herramientas para que pueda participar de la economía en beneficio de las grandes mayorías y que pueda controlar a los privados cuando incumplan sus obligaciones.

-¿Cómo ve el proceso constituyente, en medio de elecciones y el Covid-19 y posibles manifestaciones?

-El pueblo chileno es muy sabio. El 18 de octubre comenzó un proceso que es irreversible. Lo confirmamos con el 80% de votación en contra de los que quieren establecer el statu quo. Y estoy seguro de que en abril dará otra lección democrática. Estamos haciendo historia entre todas y todos.//ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: constituyente, Entrevista, Escritor, Jorge Baradit

Fesal Chain (IND), escritor y candidato a concejal por Valparaíso En La Fontana: «La unidad social del pueblo porteño es el eje de transformación en la comuna»

febrero 13, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana entrevistamos a Fesal Chain, escritor, sociólogo y microempresario de 54 años. Candidato a concejal por Valparaíso. 

El año pasado escribió la novela «Los Infelices» sobre la vida cotidiana en la dictadura pinochetista. Dirigió durante más de cinco años junto al pintor Gonzalo Ilabaca el programa radial «Vuelvo al Sur», visibilizando a más de 200 actores sociales del Puerto. Espacio que fue trasmitido desde Valparaíso a radios de Chile, Argentina, Uruguay y Suecia.

Su experiencia política y social nace en 1984 en la Universidad Católica de Valparaíso, para luego trabajar como militante de la izquierda revolucionaria en Santiago, desde 1985 a 1989, luego en Valparaíso desde el año 2010 en distintas iniciativas y proyectos políticos, sociales y culturales ligados al Partido Comunista (PC).

Su experiencia como luchador social, de desarrollo local y comunal es desde 1985 en San Miguel, La Florida, La Pintana, Pedro Aguirre Cerda y Cerro Navia.

Actualmente, trabaja en el «Comité de Adelanto» de la Calle Dos de Cerro Alegre Alto junto a más de 20 familias del sector. Y se presenta como candidato en la comuna de Valparaíso a Concejal Independiente en la lista Partido Comunista-Independientes del Pacto Chile Digno Verde y Soberano.

-¿Qué cambio y mejoras para la ciudadanía de Valparaíso quiere implementar en su gestión?

-El eje central de mi trabajo como concejal será fiscalizar el cumplimiento de los planes y programas, en especial los relacionados con desarrollo comunitario y cultura, pero sobre todo el proponer proyectos de la propia comunidad al concejo y al alcalde, influyendo directamente que estos proyectos comunitarios sean acogidos y ejecutados por el municipio. Es decir, hacer carne el lema «Poder Comunitario al Municipio». Ya no solo se trata de un municipio ciudadano que atienda demandas o escuche a los vecinos y vecinas, sino que abra las puertas de la participación concreta a las comunidades porteñas, acogiendo sus proyectos.

–¿Por qué los vecinos y vecinas deberían votar por usted para concejal?

-En primer lugar, porque tengo experiencia en gestión municipal de 10 años. Fui profesional de desarrollo comunitario y de planificación comunal, en especial en las áreas de comunicaciones, microempresa y elaboración de proyectos. Tengo un conocimiento de cómo las comunidades y los actores sociales y culturales pueden participar plenamente de la elaboración de sus propuestas y que lleguen, a través de la concejalía a influir en el poder municipal y local.

-De ganar la concejalía ¿cuáles serán sus alianzas políticas?

-Mi primera alianza es con los actores sociales y culturales, las comunidades de Valparaíso. Creo que la unidad social del pueblo porteño es el eje de cualquier política de transformación en la comuna. Respecto de los partidos políticos, formo parte del Pacto Chile Digno, Verde y Soberano, donde participan el Partido Comunista, Territorios en Red, el Frente Regionalista y el Movimiento Victoria Popular del cual soy miembro. Todos partidos y movimientos anti neoliberales y que trabajan por la participación popular en el poder local. En ese sentido, ellos son mis aliados naturales. Sin embargo, estoy dispuesto a conversa y llegar acuerdos con todos aquellos que fuera del pacto tienen una genuina vocación de transformación del modelo neoliberal y que propongan la participación de la comunidad en el poder municipal y local.

-¿Qué importancia ve en el rol del concejal en solucionar de modo más territorial los problemas de las vecinas y vecinos?

-No hay política comunal si no hay política territorial. No hay política de participación popular si lo cerros de Valparaíso no se hacen presentes a través de sus comités de adelanto, juntas de vecinos, organizaciones de mujeres, de la diversidad sexual, culturales y otras. Yo no voy a ser un concejal que vaya de su casa a la oficina y tenga una política de puertas abiertas como un gerente de empresas. Creo que mi deber es ir de mi casa a los territorios, a los cerros y que sean las vecinas y vecinos los que tengan una política de puertas abiertas conmigo, que me abran las puertas de sus casas y de sus sedes sociales y culturales para conversar y elaborar Proyectos que se ejecuten en el municipio. Necesitamos hoy concejales activos, pero sobre todo una comunidad activa que haga valer su poder, y yo estoy dispuesto a ser un promotor de eso.//ELF

Publicado en: Entrevista, Notas, Politica Etiquetado como: candidato a concejal, Entrevista, Escritor, Fesal Chain

Baradit será candidato a constituyente para que Chile sea “la copia feliz del Edén”

diciembre 3, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Junto con ello, hizo un llamado a que los partidos políticos entreguen el 50% de los cupos a independientes.

El escritor Jorge Baradit dio a conocer un video para anunciar su candidatura independiente, con cupo del Partido Socialista, a la Convención Constitucional como representante del distrito 10, que incluye a La Granja, Macul, Ñuñoa, Providencia, San Joaquín y Santiago.

En su presentación, Baradit señaló que espera representar el “orgulloso linaje de trabajadores y trabajadores” en “la nueva Constitución de la República, para conseguir ese Chile mejor que ellos no pudieron ver”.

El novelista planteó que la actual Carta Magna -“cruel, mala con la gente débil e individualista”- debe ser “totalmente borrada y cambiada por una sola palabra: solidaridad, para que nunca más alguien quede atrás”.

“Buscamos convertir esta Convención Constitucional en algo lo más parecido posible a una asamblea constituyente y que sea desde nuestras plaza y nuestros barrios donde se escriban los mandatos que nosotros llevemos a la Convención. Desde hoy pido reactivar todos los cabildos, todas las asambleas para que sean los vecinos los que escriban este mandato para llevarlo a la asamblea constitucional”, reflexionó.

Baradit recalcó que llevará los mandatos de estos cabildos para que la nueva Constitución “no sea algo escrito en las cúpulas del poder político; que el sueño del 18 de octubre se haga realidad y sea el pueblo de Chile el que determine su futuro”.

Junto con ello, apostó que está será la oportunidad para que Chile sea “finalmente una copia feliz del Edén”, haciendo además un llamado a que los partidos políticos entreguen el 50% de los cupos a independientes.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: cultura, delegado constituyente, Escritor, independientes, Jorge Baradit

Escritor Jorge Baradit confirma que irá como candidato a la Convención: “Tengo todo el interés”

septiembre 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

El historiador también hace un llamado a la izquierda para que presenten listas comunes de ganar el Apruebo.

Un nuevo candidato confirmado tiene la eventual elección de constituyentes que se podría desarrollar en nuestro país de ganar el Apruebo durante el 25 de octubre. Se trata del escritor e historiador, Jorge Baradit.

“Lo he pensado muchísimo y hoy tengo todo el interés de ser candidato a la convención, por supuesto por el segmento progresista de nuestra política”, reveló Baradit en entrevista con The Clinic.

El escritor contó que, si bien, aún no ha decidido con qué movimiento levantar su candidatura, “algún partido tendrá que querer llevar a este bicho rabiosamente independiente en sus listas”.

Al ser consultado sobre por qué no se postulará como candidato independiente, el autor de la Historia Oculta de Chile dijo que “se ve muy difícil” y culpó a la derecha de ello.

“La derecha terminó imponiendo condiciones que hacen muy compleja la participación de independientes y los partidos políticos van a tener que abrirse a la presencia de líderes territoriales y sociales (…) este es un momento histórico al que no podemos hacerle el quite”, agregó.

Si algo tiene claro Jorge Baradit es que el “Apruebo va a ganar, sin duda y por goleada”, por lo que tras el plebiscito de octubre llamó a la izquierda a ponerse de acuerdo para llevar listas únicas de candidatos.

De lo contrario, “la derecha puede ser mayoría en la Convención Constitucional y corremos el riesgo de haber padecido todo para nada”.

“Si la izquierda no se pone de acuerdo y deja de lado los cálculos, nuestros hijos y nietos van a escupir las páginas donde salgan sus nombres”, continuó el escritor.

Para Jorge Baradit, el desafío de cara a la elección de constituyentes es aún mayor porque “muchos no van a entender que van a tener que conversar todos los segmentos de la sociedad”.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: Asamblea Constituyente, Escritor, Jorge Baradit, Plebiscito constituyente

Réquiem en verde o la muerte de una institución

julio 6, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Fueron miles los hombres y mujeres que sirvieron con valor, dedicación y corrección en sus filas, que materializaron los principios en que se basa toda institución policial. Algunos incluso llegaron a entregar su vida con genuino heroísmo, y, en este réquiem, debemos reconocer su entrega, procurando que su recuerdo sea lo que atesoremos hacia el futuro, cuando recordemos a la institución que hoy despedimos, que ha muerto… Carabineros de Chile.

Su activa participación en las deleznables violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura cívico militar, su evidente ineficacia en el control de la delincuencia común y el narcotráfico, su actuación desproporcionada y errática durante las movilizaciones posteriores al 18-10 y, en general en cualquier manifestación masiva, así como el triste historial de irregularidades y cuantiosos desfalcos, fueron minando su credibilidad y legitimidad en la ciudadanía, fueron matando el alma de una institución teóricamente concebida para servir a la comunidad; sin embargo, aunque graves, no son la causa de muerte de la institución, sino, más bien, síntomas de una enfermedad congénita, que la aquejó toda su existencia, pero que en los últimos años se hizo cada vez más visible y gravosa: su carácter militarizado.

“Carabineros de Chile es una institución policial técnica y de carácter militar”, así comienza el artículo 1 de su Ley Orgánica Constitucional; ese carácter militar grabado a fuego desde su definición más básica fue el cáncer que terminó por matarla.

La definición citada no solo está escrita en una Ley que pocos conocen, determinó la naturaleza misma de la institución, su misión, atribuciones y tristemente, el modo en que se relacionó con la comunidad. La naturaleza castrense de Carabineros significó su aislamiento del resto de la sociedad, con una justicia diferenciada, con un sistema de salud separado del resto de los chilenos y hasta con pensiones que se sujetan a reglas distintas y que no responden, necesariamente, a la naturaleza de sus funciones, sino más bien, a una concepción decimonónica de la “carrera militar”.

La policía militarizada tuvo una concepción vertical no solo del mando en su interior, sino en el ejercicio de la autoridad respecto de los civiles, profundamente machista, burocrática, racista y clasista, a pesar de estar compuesta, en su mayoría, por chilenos provenientes de los estratos sociales menos favorecidos, terminó siendo percibida como una especie de guardia pretoriana de los poderosos, y no como un aliado de los desposeídos; los que más necesitaban de su protección.

La lógica militar de buscar “enemigos” y  “escenarios de conflicto”, se fue haciendo cada día mas evidente en su actuar, la represión, los abusos, las torturas y la violencia desproporcionada, se explican así de un modo estructural, y no se subsana con una distinta formación o mejores protocolos; está determinada por la naturaleza de la institución.

Carabineros se fue encerrando en sí mismo, sus procedimientos empezaron a ser más importantes que su función, y, en ese proceso, se fue divorciando crecientemente de su necesaria relación con la comunidad; éste fenómeno es relativamente normal en las organizaciones que tienen reglas distintas del resto de la sociedad en que funcionan, y tampoco es privativo de las uniformadas, también están en crisis las instituciones religiosas y las políticas, ambas constituidas en verdaderas castas encerradas en burbujas, que las mantienen separadas de las personas que dicen representar.

La Ley y la forma en que se concibió fueron construyendo una policía uniformada que, con el paso del tiempo, fue acrecentando su desconexión con la realidad del país y terminó siendo profundamente ineficiente en el cumplimiento de las tareas esenciales, y, por tanto, requerimos replantearnos la función permanente del Estado que pretendía cumplir la institución que hoy despedimos, así como la necesidad de la existencia de dos policías distintas con una superposición de funciones difícil de comprender.

En Estados Unidos, a raíz del estallido social desencadenado por un nuevo hecho de violencia racial con la policía como protagonista, hemos escuchado con envidia que se estudiará, no una reforma a las policías, no una modernización de sus protocolos, no, lo que se ha anunciado es una redefinición de la función policial.

En Chile, después del debido luto, corresponde construir un modelo de función policial acorde a las necesidades de nuestra sociedad actual, y diseñar instituciones adecuadas para su cumplimiento, que, uniformadas o no, deben tener un carácter civil y absolutamente inmerso en los territorios y empapadas de cada realidad particular. Nuestro país requiere una policía organizada bajo un modelo comunitario, en estrecha relación con la comunidad en que se inserta, distribuida en pequeñas unidades policiales en las que se presten además otros servicios públicos y sociales, sin distancias ni barreras insalvables que solo son mascaras de “autoridad”. Necesitamos y merecemos una policía moderna y funcional, con otro nombre y otra “alma”, más allá de la nostalgia de instituciones anacrónicas.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Abogado, camarada DC, Carabineros de Chile, columna, Columnista, Coronavirus, David Pellizzari Ossa, Escritor, institución

El partido del orden y su intelectual orgánico entran en pánico

noviembre 10, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Gonzalo Martner

No me gusta comentar a comentaristas. Pero hoy en su columna de El Mercurio Carlos Peña vuelve a hacerse el adalid del partido del orden cargando con virulencia inusitada contra los intelectuales que no querrían asumir como éxito propio la «modernización capitalista» que debieran aplaudir y que ahora unos vándalos están amenazando. Y esto a pesar que él le explica esto a los intelectuales todos los domingos desde el medio emblemático de la derecha chilena.

Estos intelectuales serían unos necios que no entienden que la «mejoría en el bienestar material de los chilenos ha sido resultado de las últimas décadas y, en especial, de los veinticuatro años de gobiernos de centroizquierda» bajo Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet, «y sus abundantes ministros, embajadores, asesores» que «contribuyeron a ello». Supongo que me encuentro entre ellos, pues soy doctor en economía, profesor titular de la Universidad de Santiago y autor de una decena de libros y muchos artículos, lo que también supongo me daría credenciales de intelectual. Fui además subsecretario en La Moneda de Aylwin y Lagos, dirigente y presidente de un partido de gobierno y embajador del primer gobierno de Bachelet. Aquí viene la acusación: «pero los mismos intelectuales que fungieron de funcionarios de esos gobiernos —y que no dijeron palabra mientras ayudaban a que lo que hoy llaman neoliberalismo se construyera— ahora descubren que todo eso, nada menos que dos décadas y media de gobiernos, fue un gigantesco error, un error moral que pareciera justificar las demasías de estos días».

En mi caso, por lo menos, es mentira aquello de «no dijeron palabra» y «ahora descubren». Escribí, por ejemplo, un texto en 1993 -hace 26 años- siendo subsecretario de Aylwin, y que a él no le gustó pero que entendía era parte de un debate necesario, llamado la Transición Inconclusa (https://gonzalomartner.blogspot.com/1994/12/la-transicion-inconclusa-y-las-tareas.html) en el que afirmaba que «a pocos meses de finalizar el período constitucional del actual gobierno, puede afirmarse que, a pesar de los éxitos en la normalización del clima democrático, en la vigencia de un estado de derecho, en el crecimiento económico, en la expansión del gasto social, en algunas reformas laborales, en la democratización y descentralización de la administración territorial, en la reinserción internacional, no ha terminado la transición: no vivimos aún en un régimen plenamente democrático». Recalcaba que no se había hecho una justicia necesaria en materia de violación de los derechos humanos y que en «la próxima etapa política de la concertación deberá mantener su voluntad de terminar con los senadores designados, con la actual composición del consejo de seguridad nacional, con la actual forma de generación de la corte suprema, con el rol de la justicia militar, con la inamovilidad de los comandantes en jefe y con la legislación que expresa la no sujeción de las FFAA al poder civil. Se deberá mantener la tesis de disminuir los quórum de reforma de la constitución y de aprobación de las leyes orgánicas constitucionales. También deberá mantenerse como compromiso programático y político concreto con nuestros socios de coalición avanzar en la creación de condiciones de reforma del sistema electoral para establecer uno de carácter proporcional y en el establecimiento de un régimen semipresidencial». Concluía que «no es posible soslayar que los socialistas aspiramos a establecer una sociedad en la que prevalezcan niveles de justicia social ampliamente superiores a los ya logrados. Chile debe consolidar una economía solidaria, que combine un rol para el mercado y un rol para el Estado. El mercado, con las debidas regulaciones antimonopólicas y protectoras del medioambiente y de los derechos del consumidor, debe tener un rol activo en la producción de bienes y servicios y ayudar a obtener una asignación eficiente y descentralizada de los recursos con adecuadas señales a los productores y los consumidores. Es universalmente aceptado que el mercado, sin embargo, no puede producir bienes públicos ni corregir las desigualdades sociales, ni proteger el ambiente y que el Estado debe proveer infraestructuras y servicios y asegurarle ingresos mínimos a la población más pobre, interviniendo en los mercados de trabajo y de capital para redistribuir los ingresos y orientar el crecimiento. Chile debe seguir avanzando hacia una economía solidaria, en la que el mercado opere donde sea posible asignar descentralizada y eficientemente los recursos y el Estado donde sea necesario actuar solidariamente en beneficio del interés general».

Escribí un libro en 1999 que abundaba en estas posturas y que llamé «Remodelar el Modelo» e innumerables artículos a lo largo del tiempo en el mismo sentido (ver https://sites.google.com/view/gonzalomartner). Al asumir como presidente del PS en 2003 señalé: «Dice la UDI: senado sin designados, porque ya sirvieron lo suficiente sus intereses, y con sistema binominal, para que todo esté siempre empatado. Una vez más para que no puedan gobernar las mayorías, sino que mantengan el poder de veto las minorías privilegiadas de Chile. ¡Esa es la derecha que posa de democrática y que luego contesta a quienes los cuestionamos que esos no son problemas concretos de la gente! ¡Como si a la gente no le importara la democracia y sólo se interesara por sus necesidades primarias! ¡Como si la gente no se diera cuenta que a la derecha le interesa mantener ese poder de veto para defender los privilegios de los más ricos y que la sociedad no pueda decidir democráticamente de qué manera quiere vivir y solucionar sus problemas cotidianos!».

Pues bien, sigo pensando lo mismo, como muchos otros. Sostengo y reitero que Chile, a pesar de un leve progreso, está en el rango de mayor desigualdad en la distribución de ingresos en el mundo, como otros países latinoamericanos, y que su sistema de impuestos y transferencias no la disminuye, como es el caso de casi todos los países de la OCDE (ver mi artículo http://old.clad.org/portal/publicaciones-del-clad/revista-clad-reforma-democracia/articulos/071-junio-2018/Martner.pdf). Sostengo y reitero que la pertinacia de la derecha en mantener un sistema político que no hace efectivo el principio de mayoría y que ha sido intervenido de manera corrupta por el poder económico ha terminado por deslegitimarlo por completo, vistos sus resultados en materia de extrema concentración de la riqueza, nueva prosperidad pero plagada de inseguridades cotidianas y de falta de movilidad social para sectores medios tradicionales y emergentes y un 20% que vive en la pobreza multidimensional (según los datos oficiales), es decir en la precariedad y la exclusión. Sostengo que ese resultado, que muchos venimos previendo y criticando desde hace décadas, por mucho que hayamos intentado remodelar el modelo desde dentro, tienen una consecuencia inequívoca: se requiere ahora de un nuevo pacto constitucional propiamente democrático que contenga un nuevo pacto social y de sostenibilidad.

Peña llama a que los intelectuales vean los hechos. Aquí va: el hecho básico es que Chile no ha logrado tener una democracia que deje de lado el veto de la minoría que representa el poder económico en el parlamento, y por lo mismo no ha podido aplicar políticas económicas de «crecimiento con equidad» como las postuladas en el programa de gobierno de 1989 o las de «crecimiento con igualdad» del programa de 1999, en cuya redacción participé. Esto no fue fruto de las opciones de la sociedad, que habría adherido al neoliberalismo, sino de bloqueos institucionales ilegítimos, ante cuyos resultados nos encontramos primero con una abstención masiva en los procesos electorales y ahora con una rebelión social que cuestiona directamente la legitimidad del orden político y económico existente. Si muchos se resignaron a los bloqueos institucionales que permitieron una continuidad híbrida del neoliberalismo (la lista es larga), algunos no lo hicimos, aunque quedamos en creciente minoría y con pocos espacios de expresión. Así y todo, somos objeto de estos ataques furibundos, cuya agresividad sorprende.

Lo más irrespetuoso es la apelación de Peña a un supuesto deber de lealtad con el derecho a veto empresarial y de la derecha consagrados por la actual constitución y suponer que reclamar una nueva es atribuirle «a esos violentos actos callejeros la dignidad de un reclamo constitucional». Esta afirmación es el grado cero de la honestidad intelectual y simplemente una bajeza.

Como lo es la afirmación según la cual «a la hora de señalar caminos para resolver la crisis, en vez de subrayar la función de las instituciones y el valor de la democracia (que consiste en permitir la competencia pacífica en base a normas) sugieren (imaginándose, sin duda, como miembros de una constituyente) que la salida consiste en restarles lealtad a las reglas hoy existentes retrocediendo a un punto cero donde todo podría reescribirse». Si, señor Peña, eso creemos muchos desde siempre, los que luchamos por la democracia, incluyendo en las calles y las barricadas (mientras usted guardaba el silencio de los no muy honorables contra la peor dictadura de la historia de Chile): hay que reescribir de cero una constitución que resguarda un orden oligárquico y no expresa la soberanía popular ni el principio de mayoría que son la esencia de la democracia, junto al respeto de las minorías y de los derechos fundamentales. Y la desobediencia civil de estos días es enteramente legítima, la que nada tiene que ver con los actos de destrucción de grupos pequeños e irracionales y del lumpen -cuya existencia supongo no estará descubriendo ahora- que hemos condenado todos desde el primer momento. Su catadura moral, ya que usted pretende juzgar la nuestra, se aprecia en un solo hecho: no ha sido capaz de decir una palabra de condena a la violencia policial, que ha incluido heridas a bala, graves golpizas y vejaciones sexuales, ni al hecho de que cientos de jóvenes estén perdiendo sus ojos fruto de esa represión. En estos días, cada uno ha tenido la ocasión de demostrar dónde se sitúa. Algunos, en la defensa -incluyendo la violación descarnada de los derechos humanos- del orden que nos rige. Otros, en su impugnación y la defensa de la necesidad urgente de iniciar un proceso constituyente, junto a amplias medidas sociales antineoliberales, para salir de la crisis provocada por el gobierno de Sebastián Piñera y las consecuencias de larga data de un modelo económico excluyente y desigual. La tragedia de Chile ha sido que este modelo se ha logrado perpetuar gracias a un sistema político que no refleja las opciones mayoritarias de la sociedad, a pesar de los esfuerzos de muchos desde 1990. Para algunos de nosotros, esta es la esencia de la democracia, aunque a Tocqueville (un aristócrata no precisamente igualitario) y a usted nunca les haya gustado, y a Jaime Guzmán tampoco, claro. Son de los que siempre han postulado que la democracia debe ser en el mejor de los casos un orden de contrapesos de la mayoría, cuando no de anulación de la voluntad popular. Voluntad popular que hoy se encuentra en la calle, pese a quien le pese.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Escritor, Gonzalo Martner

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp