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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnista

Defensoría del Pueblo: Las normas ausentes en el proceso constitucional

abril 17, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Leonel Sánchez
Por Leonel Sánchez

El movimiento de los derechos humanos ya lo solicitaba al señalar que “planteamos la existencia de la Defensoría de los Pueblos con rango constitucional, destinada a promover, proteger los derechos humanos y prevenir su trasgresión, que garantice que todas las personas tengan una debida defensa frente a las afectaciones a sus derechos. Dicho organismo debe dar alcance a la amplitud de los DD.HH. y estar dotado de atribuciones que permitan efectivamente monitorear y perseguir judicialmente, así como contar con los recursos monetarios financieros, materiales y humanos para el cumplimiento de sus objetivos y funciones”.

Todos sabemos que el triunfo del Rechazo significó la vuelta del ejercicio del veto de las fuerzas políticas de derecha, pero también el condicionamiento de ciertas normas e instituciones que deberían estar en nuestro texto constitucional, y que su incorporación será cuesta arriba.

Por otra parte, también sabemos que el avance del constitucionalismo del siglo XXI hace imposible ignorar ciertos principios, normas e instituciones que deberían quedar establecidos en cualquier Constitución del actual siglo. La humanidad avanza a pesar de las fuerzas conservadoras, o por lo menos debería ser así.

Una de dichas instituciones dice relación con la Defensoría del Pueblo, más conocida en el derecho internacional de los derechos humanos como el ombudsman. Básicamente es una institución que dice relación con la existencia de un alto funcionario público encargado de proteger los derechos fundamentales de los(as) ciudadanos(as) ante los poderes públicos.

El movimiento de los derechos humanos ya lo solicitaba al señalar que “planteamos la existencia de la Defensoría de los Pueblos con rango constitucional, destinada a promover, proteger los derechos humanos y prevenir su trasgresión, que garantice que todas las personas tengan una debida defensa frente a las afectaciones a sus derechos. Dicho organismo debe dar alcance a la amplitud de los DD.HH. y estar dotado de atribuciones que permitan efectivamente monitorear y perseguir judicialmente, así como contar con los recursos monetarios financieros, materiales y humanos para el cumplimiento de sus objetivos y funciones” (Documento de la Asamblea Popular Constituyente “Por una Nueva Constitución con enfoque de Derechos Humanos”, 2021).

Obviamente, una institución de esta naturaleza no estaba ni está regulada en la actual Constitución, redactada en plena dictadura, pero la Convención Constitucional sí recogió esta demanda de la Defensoría del Pueblo, estableciéndola en tres artículos insertos en el capítulo II de “Derechos Fundamentales y Garantías”. Además, integró con rango constitucional la Defensoría de los Derechos de la Niñez, la Defensoría de la Naturaleza y la Defensoría Penal Pública.

Básicamente, establecía la Defensoría del Pueblo como un órgano autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, que tendría como función la promoción y protección de los derechos humanos asegurados en la Constitución, en los tratados internacionales de derechos humanos ratificados y vigentes en Chile, así como los emanados de los principios generales del derecho y de las normas imperativas reconocidas por el derecho internacional, ante los actos u omisiones de los órganos de la Administración del Estado y de las entidades privadas que ejercieran actividades de servicio o utilidad pública.

¿Cuál es el estado del arte en el proceso constitucional 2023? La Comisión Experta en su primer borrador, que terminó de aprobar el miércoles 5 de abril, no la establece. No sabemos hasta qué punto y bajo qué normativa se intentó incluir en el debate previo a la presentación que vencía el 31 de marzo, pues no hay actas de dichas deliberaciones y estamos sujetos(as) a las versiones que puedan entregar los(as) comisionados(as) de la Comisión Experta.

Ahora se está en el proceso de presentar indicaciones que serán debatidas, pero que requieren de 3/5 para ser incorporadas en el anteproyecto que tiene que presentar la Comisión Experta. ¿Será posible en dicho debate incorporar la Defensoría del Pueblo?

La segunda oportunidad dice relación con lo que pueda resolver el Consejo Constitucional, cuya composición va a depender del resultado electoral del 7 de mayo, que también estará condicionado a buscar los acuerdos de 3/5 para aprobar, aprobar con modificaciones o incorporar nuevas normas al anteproyecto de nueva Constitución que le presentará la Comisión Experta.

Por último, existe la posibilidad de impulsar una iniciativa popular de norma, la cual estará mucho más condicionada, tanto a la indiferencia ciudadana en participar como a la abierta crítica al proceso constitucional que han manifestado distintos sectores. Recordemos que estás iniciativas populares de normas también caerán en el debate de esta suerte de troika institucional (Consejo Constitucional, Comisión Experta, Comité Técnico de Admisibilidad), que opera bajo el criterio de veto de las fuerzas políticas de derecha presentes ahí.

¿Las fuerzas progresistas o transformadoras tendrán la fuerza de impulsar la idea de una Defensoría del Pueblo? ¿Los(as) ciudadanos(as) estarán interesados(as) en este proceso constitucional al punto de querer incidir en algunos aspectos como una Defensoría del Pueblo? ¿La derecha presente en el proceso constitucional estará disponible a incorporar dicha Defensoría del Pueblo en la propuesta de nueva Constitución? Son todas inquietudes de pronóstico reservado al devenir histórico del año 2023. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnista, Nueva Constitución

Reactivación educativa

marzo 18, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcelo Trivelli

Fundación Semilla

El Plan de Reactivación Educativa 2023 fue dado a conocer en enero pasado y consiste en mitigar y superar los efectos de dos años de no presencialidad, aumentando los esfuerzos en la convivencia, salud mental, aprendizajes y vinculación de las y los estudiantes y sus familias con los establecimientos educativos.

Ver PDF👇

https://reactivacioneducativa.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/127/2023/01/Plan-Reactivacion-.pdf

El gobierno ha destinado importantes recursos económicos, profesionales y de materiales pedagógicos para abordar los desafíos antes mencionados. El Plan va acompañado de una campaña publicitaria dirigida a madres, padres y apoderados con un mensaje que pretende reforzar la asistencia y evitar la deserción: “que no falte el compromiso con la educación porque el jardín y el colegio te dan herramientas que te servirán para toda la vida”.

Existen suficientes estudios en el ámbito publicitario que concluyen que apelar a la racionalidad no genera los cambios de conducta deseados. El consumo de tabaco, alcohol y otras drogas duras no disminuye por campañas publicitarias que entregan información sobre el daño que produce su consumo. Lo mismo sucede con alimentos altos en azúcar, sodio y/o grasas saturadas, el sedentarismo o la obesidad.

En el ámbito público hemos visto que el deterioro urbano no se detiene con campañas publicitarias, sino que con una toma de conciencia ciudadana integral y transversal junto con acciones participativas y de apropiación del territorio por parte de las comunidades.

Si bien el Plan de Reactivación es bien intencionado y logra identificar bien los problemas que se deben abordar, una vez más es una política pública diseñada desde la cúpula gubernamental, académica y gremial y no desde la mirada y necesidades de niñas, niños y jóvenes estudiantes.

No se hace cargo de la imperiosa necesidad de renovar el Currículum Nacional y repriorizar los objetivos de enseñanza respondiendo preguntas tales como: ¿Cómo enseñar arte, para desarrollar el potencial creativo? ¿Cómo potenciar la investigación científica con el trabajo en equipo? ¿Cuál es el rol del o la profesora jefe para hacer de la sala de clases un lugar de convivencia y no de violencia ni agresión? ¿Cómo transformar la escuela en un lugar de entretención y no de aburrimiento? ¿Cómo enfrentar la historia y la filosofía para desarrollar el pensamiento crítico y no sólo memorizar frases y fechas?

En resumen, ¿cómo invitar y convocar desde la más temprana edad a niñas, niños y jóvenes a adentrarse en la hermosa y maravillosa aventura del conocimiento y de la socialización con sus pares y referentes educativos?

El presidente Gabriel Boric, en su discurso con ocasión del cambio de gabinete, interpeló al Ministro de Educación con las siguientes palabras: “Ministro Ávila, la reactivación educativa es prioridad. No podemos permitir que en nuestra patria haya niños sin matrícula, que están desertando o que tengan ausentismo grave. Los queremos de vuelta en las escuelas”.

El regreso a la escuela no es garantía de socialización, aprendizaje, entretención, bienestar ni entretención. Para ello se necesita una revisión profunda del sistema educativo. // ELF

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La alternativa de una tercera policía nacional

enero 23, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Leonel Sánchez 

Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

La historia de las policías en Chile es muy dinámica y condicionada a la coyuntura del devenir histórico. De hecho, las actuales policías chilenas son muy jóvenes dentro de la historia del país, con 95 años de trayectoria en el caso de Carabineros de Chile y 89 años en el caso de la Policía de Investigaciones de Chile, cuyos recorridos han tenido cambios radicales en su proceso de reestructuración, dependencias y roles.

Las necesidades de policías deben ser uno de los aspectos más consensuados entre las necesidades y servicios que un Estado moderno debe brindar a una sociedad. Las funciones policiales se inscriben en los ámbitos de prevenir y detectar delitos, mantener el orden público y proveer asistencia a quienes la necesiten (Araya, 2021). Es así como en la redacción utilizada en la propuesta constitucional del año pasado, se concebían como instituciones destinadas a dar eficacia al derecho, garantizar la seguridad pública y resguardar los derechos fundamentales.

Por tal motivo, su permanente replanteamiento debe ser una tarea que siempre debe enfocarse en una sociedad que se organiza bajo los parámetros del Estado de Derecho, la democracia y los valores y normas de los derechos humanos. A nivel internacional esto no es novedad. En las últimas décadas, el debate acerca de la reforma policial ha estado presente en América Latina, a raíz del incremento del crimen y del colapso de instituciones policiales afectadas por el desprestigio, la corrupción y los elevados grados de violencia contra las personas (Frühling, 1999).

Chile vive una nueva crisis con sus policías y debe ser enfrentada desde una perspectiva estructural más allá de la contingencia o la mera voluntad declarada de sus altos mandos o las autoridades políticas responsables de la seguridad ciudadana.

La actual crisis se manifiesta en la deslegitimidad de su actuar, en los casos de corrupción de fondos públicos que administra, en la eficacia de los mandatos constitucionales y legales relacionados con su desempeño policial y, por sobre todo, en el respeto de los derechos humanos que se ven involucrados.

Las falencias descritas, sobre todo en Carabineros de Chile, hacen que sea una institución lejana a la ciudadanía y sin control efectivo de las autoridades democráticas y civiles respectivas, con un sistema normativo y de control autárquico, de defensa corporativa y absolutamente discrecional (Araya, 2021).

¿Por qué enfrentar esta crisis de las policías con una propuesta de creación de una tercera policía nacional? Está demostrado que la posibilidad de hacer reformas desde las actuales policías, sobre todo a Carabineros de Chile, es casi un imposible en el cual se han visto involucradas las distintas autoridades de las más variadas tendencias políticas en las últimas décadas.

Por lo tanto, la posibilidad de tener una nueva política pública sobre las policías es una oportunidad para la configuración de una tercera policía nacional, que aborde funciones en específico, libre de una carga histórica de ilegitimidad y de ciertos códigos de la cultura organizacional que están arraigadas en dichas instituciones, las cuales han sido verdaderos obstáculos para las reformas necesarias tanto de Carabineros como de la PDI.

En efecto, la crisis actual no es solo consecuencia del desempeño policial en el estallido o revuelta social comenzada el 18 de octubre de 2019, no es un fenómeno puntual (Araya, 2021), ni tampoco tiene una explicación exclusiva en la participación y rol que jugaron las policías en la dictadura de Pinochet. La crisis ha sido casi permanente y tiene un sentido más amplio y profundo de cómo la violencia policial ha sido descrita en la historia del movimiento popular por parte de diversos autores, como Mario Garcés o Sergio Grez, prevaleciendo la mirada de unas policías al servicio de la elite gobernante [oligarquías] y sus afanes coercitivos (Palma, 2014).

Cuando se instalan en la opinión pública los problemas de seguridad ciudadana como unos de los más importantes, obviamente sube el apoyo y la confianza en las policías, que se ven como la primera línea en la prevención y control del delito. Eso no debe ser una cortina que tapa la necesidad de reestructurar completamente la labor policial en el país. Dicha confianza puede inhibir el poder político y el accionar de los actores políticos y sociales para enfrentar los procesos naturales de cambio y reforma institucional (Dammert, 2016).

Al momento de enfrentar dichos cambios, existe el temor de que el proceso de transformación pueda afectar la labor policial, pues no hay tiempo para esperar el surgimiento de una nueva policía que reemplace a la vieja. Por lo tanto, debe ser un proceso en paralelo, lo cual dificulta el proceso de reformas y modernización.

Es así como una alternativa para romper dicha inercia es la de organizar una tercera policía nacional, cuyo objetivo principal sea la prevención, control y persecución de conductas ilícitas asociadas a delitos de alta complejidad, como podrían ser las conductas asociadas al negocio de comercialización de drogas ilícitas o actividades de narcotraficantes u otras similares, incorporando estrategias modernas para enfrentar el fenómeno delictual.

Esta tercera policía podría configurarse en el corto plazo, con miembros de las actuales policías, y con la formación profesional de nuevos miembros en un mediano plazo. Sus características serían las de ser una policía de alta calificación profesional, con incorporación de todos los adelantos tecnológicos y con un alto estándar de probidad, transparencia y respeto a los derechos humanos, desde su formación inicial y su sistema de capacitación permanente, con claros mecanismos de control social y democrático.

La posibilidad de la configuración de una tercera policía nacional evitaría los problemas de transformación cultural, institucional y logística de las actuales policías, evitando cambios parches que no tienen el impacto deseado, cambios y reformas que se vienen arrastrando por décadas y que no han logrado una transformación y actualización real de dichas instituciones del país.

Independientemente de la opinión que se tenga sobre esta propuesta u otras similares, no podemos abandonar la idea de perfeccionar nuestras policías, las cuales cumplen un rol insustituible en la sociedad chilena. Tampoco abandonar la idea de la prevención integral del delito, que incluye temas mucho más amplios que la prevención policial, implicando dimensiones que no hemos abordado en esta columna, que dicen relación con la reinserción social, la prevención situacional, psicosocial y sociocomunitaria, aspectos que se tienen que asumir por el conjunto de la sociedad y del Estado de Chile. //ELF

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Un mundo sin ruedas

diciembre 20, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jordi Valenzuela Muñoz

Lector de EnLaFontana.cl

El 19 de diciembre no fue cualquier día. En concreto, desde el año 2015 que está propuesto a la ONU que ese día se conmemore como el Día Internacional del Transporte. La elección de fecha no es aleatoria, puesto que fue un 19 de diciembre de 2014, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución instando a todos los miembros a eliminar las trabas al transporte y fomentar su crecimiento.

¿Y cómo va la cosa en Chile, y en específico, en la Región de Los Lagos?

Mal. Muy mal.

Me es difícil resumir todo lo que he vivido en nuestro transporte público y también todos los testimonios que he recabado en el último tiempo.

En las comunas de Puerto Varas, Frutillar y Calbuco, turísticas por excelencia, la situación es similar y a la vez no muy prometedora. Durante los últimos años se han construido nuevos sectores, con paraderos y señaléticas de solo bus y más, pero la ausencia de transporte es evidente. Casas del Valle, Praderas de Frutillar, Paisajes del Sur, Alta Esperanza, Brisas de Puerto Varas, Mirador y otros, todos estos sectores con alta población, pero sin microbuses, y colectiveros reticentes a ir. El caso más crítico es el de Brisas de Puerto Varas, que cuenta con una garita de colectivos, pero que – según relatan vecinos -, no llevan a la gente aunque espere fuera y aunque hayan adversas condiciones climáticas. Pero esto no se queda aquí, ya que peor situación se vive en Los Muermos, donde no existe un transporte diario hacia el sector de Río Frío, obligando a los vecinos – en palabras del propio alcalde de Los Muermos – a “hacer dedo”. Dentro del radio urbano de la comuna tampoco existen colectivos ni microbuses. En Fresia la situación es casi idéntica. Por otro lado, la ciudad del velero vive una situación inversa, donde los vecinos de sectores históricos y de las terrazas de Puerto Montt, no tienen transporte a sus poblaciones, y miran con recelo la sobreoferta de transporte que tiene Alerce y Mirasol.

Y para viajar desde afuera a la capital regional uno podría esperar mejor cobertura, pero no. En Maullín, los vecinos del cerro Ten-Ten, detrás de la Municipalidad, deben pagar $2,000 para ir al centro en taxi (no hay colectivos), y ahí recién en el terminal deben pagar $2,200 más para ir a Puerto Montt, donde además deberán tomar un colectivo o microbus. En total una persona que vive en Ten-Ten, debe desembolsar cerca de $10,000 diarios para viajar 80 kilómetros a Puerto Montt, lo que contrasta tremendamente con los usuarios de la línea 712 en Santiago, que por casi 98 kilómetros no pagan más de $800 el viaje. Esta es la situación más horrorosa, pero en otras comunas no cambia mucho la situación. En Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas, Calbuco y Los Muermos, los pasajes no han parado de subir, significando un viaje a Puerto Montt casi $6,000 diarios, lo que representa un porcentaje altísimo comparado a los sueldos de la región. Todo esto con frecuencias antojadizas y término de operaciones a cerca de las 19 horas. No dejo atrás a Fresia, que en una situación casi de película, subió $200 los pasajes a comienzo de año para luego subir otros $500 a mediados de año. Una de las empresas subió $200 en vez de $500, ¿y el resultado?: tuvo que retirarse de la comuna porque empezaron a vandalizar sus buses en el terminal. En Cochamó, el hermano más pequeño de nuestra Provincia, cuesta retratar la situación porque los recorridos son prácticamente éticos, apenas 2 veces al día.

Todo lo mencionado sólo confirma lo difícil que es resumir lo que acontece a nuestra región en este tema. Me gustaría detallar lo que sucede en sectores rurales también, pero sinceramente, ahí la situación es agónica. En una conversación con la Presidenta de la JJVV de Ralún, me comenta que en algunas ocasiones se cae el equipaje de los buses en la carretera. En otros sectores rurales, ni transporte hay, o el que había, se retiró. Incluso hace unos días vimos como en Maullín un chofer en estado de ebriedad chocó en 2 ocasiones mientras llevaba a Carelmapu a los pasajeros que en realidad iban a Puerto Montt.

Nuestro país está en deuda con las regiones. Está en deuda con la Región de Los Lagos. Nuestras autoridades son quienes poco han hecho por solucionarlo, y lo saben. No sólo hay pésimas frecuencias, recorridos no planificados y altísimos valores, también hay nula mantención y limpieza de máquinas, malos tratos y no respeto de tarifas rebajadas. Una situación crítica.

Espero, quiero y lucho porque esto cambie. Llamo a quienes se sientan igual de pasados a llevar, a hacer lo mismo. //ELF

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Después del plebiscito: ¿Ahora qué en salud?

octubre 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

La propuesta de nueva Constitución en el ámbito del derecho a la salud tenía la gran virtud (y por ella la promoví y defendí en diversos foros) de romper un empate político, que nos tiene por décadas imposibilitados de superar la actual ineficiente e inequitativa fragmentación y segmentación de nuestro sistema de salud. De haberse aprobado la propuesta, estaríamos de alguna manera forzados a negociar sobre la estructura y forma de funcionamiento de un órgano público encargado de mancomunar los fondos vía impuestos generales y cotizaciones, junto a democráticamente debatir y resolver la forma en que participaría el sector privado a nivel del aseguramiento y de la prestación. La cancha y sus reglas serían distintas y el debate tendría que ceñirse a cómo los diversos actores se acomodan a un sistema universal, con un modelo de atención común y con clara rectoría del Estado.

Eso ya no fue, la propuesta fue rechazada y estamos donde mismo. Lo triste es que tenemos ya a 2 millones de compatriotas esperando un promedio de 2 años por una consulta de especialidad y a varios centenares de miles por una cirugía. En el sector privado, los problemas no son menores, las isapres, además de seguir discriminando y dando insuficiente protección financiera, están quejándose de problemas de sostenibilidad y los tribunales de justicia en la práctica están supliendo la incapacidad de los legisladores de resolver los problemas del sector.

A su vez, los prestadores privados no tienen ningún incentivo a controlar el gasto, ya que transfieren todo el riesgo al usuario y los prestadores públicos hospitalarios, ningún incentivo a aumentar la producción y satisfacción usuaria, pues igual les transfieren más y más recursos, hagan o no hagan.

Lo curioso es que en el diagnóstico prácticamente todos están de acuerdo, pero no hemos logrado consensos básicos en el tratamiento, por lo que probablemente el enfermo seguirá agravándose. ¿Cuáles son los nudos para viabilizar transformaciones?

El primer nudo, es que a todos nos gustaría mancomunar fondos por razones de eficiencia, pero se paraliza la posibilidad de avanzar, sea ante la disyuntiva de que exista un solo seguro público o que los seguros privados, sobre todo lucrativos, puedan participar de un sistema de seguridad social en salud. Dado lo anterior, uno podría entonces plantearse solo mejorar lo que hay: hacer cambios legislativos para que el Ministerio de Salud defina un plan universal en salud basado en las recomendaciones de una sólida institución de evaluación de tecnologías (ETESA), donde el Fonasa tenga más autonomía y mejores capacidades para responsabilizarse de dicho plan y resolviendo los gruesos fallos de las isapres, de modo que estas otorguen el plan de salud universal, idealmente con el mismo modelo de atención (redes basadas en atención primaria), sin preexistencias, ni discriminación por sexo, edad o riesgo (tarifa plana) y relacionándose con los prestadores a través de mecanismos de pago que contengan costo e incentiven eficiencia e impacto sanitario. Pero tampoco hay disposición a mejorar lo que hay, ya que o se hace la “verdadera gran reforma” (la que yo quiero) o, si no, prefiero que todo siga igual.

El segundo nudo, guarda relación con la prestación pública. Hay ya varios informes independientes sobre los problemas de eficiencia del sector, guardados en los cajones del Parlamento o de la academia. Resolverlos implicaría sacar el gobierno de los hospitales del Ministerio de Salud y dar una gobernanza a las redes públicas diferente a la actual; hacer modificaciones legales que faciliten una mejor gestión y generar una relación salarial con los médicos que apunte a resultados e impacto (hoy se les paga por tiempo, independientemente de lo que hagan); aumentar de manera significativa el financiamiento y el rol de la atención primaria; y asumir que los usuarios y sus comunidades deben ejercer protagonismo y responsabilidad real. En la teoría parece haber acuerdos, pero a la hora de decidir e implementar, todos temen tocar los enormes intereses en juego y se escoge al cómodo statu quo.

El tercer nudo, no menos complejo, es el incentivo permanente que los prestadores privados tienen a inducir más prestaciones y de mayor costo, junto al nulo incentivo para evitar que las personas enfermen. En el discurso todos declaran la importancia de la prevención y el fomento de la salud, pero en la práctica el negocio está en la enfermedad.

Entonces, ¿Qué hacer? Luego de la derrota del 4S, del actual balance de poder en el Parlamento y de que probablemente una eventual nueva Constitución sea bastante más neutra y ligera en el ámbito de la salud, pareciera que el escenario más cómodo es que no pase nada. Esto, sería de una gravedad sin nombre e implicaría no comprender que la ciudadanía espera mejoras desde el diálogo y el acuerdo.

Quizás la única alternativa, nada de fácil, es intentar concordar un itinerario, como política de Estado, desde pasos intermedios en lo que genera mayor consenso y más alto impacto y que en un futuro posibiliten resolver los nudos de mayor disenso. ¿Será posible? Espero una respuesta afirmativa, en la medida que la ciudadanía lo exija cada vez con mayor fuerza. //ELF

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Los cuestionamientos a la democracia representativa de la Democracia Cristiana

septiembre 13, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Javier Igor Ascencio

En una democracia representativa como la que tenemos, nuestra participación en la toma de decisiones es indirecta. Se limita a elegir a alguien para que nos represente en las instancias de poder. Y cada cierto periodo, podemos renovar o revocar a ese representante. Pero nunca participamos directamente en la toma de decisiones. En él otro extremo tenemos una democracia directa, donde todos participamos siempre en todas las decisiones. Parece una democracia ideal, pero es poco práctico. Y tenemos la democracia participativa, que es la democracia en la que los ciudadanos tienen mayor participación en la toma de las decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa.

En estos tiempos la democracia representativa está quedando obsoleta, solo pongamos por ejemplo la decisión tomada por la última junta nacional, en relación al apruebo o al rechazo, donde la decisión tomada por nuestro órgano representativo, la junta nacional, fue fuertemente cuestionada. De fondo y de forma se cuestionó que hubiese sido una decisión representativa y no una participativa.

La junta nacional lo integraban 405 camaradas, si consideramos que en la segunda vuelta de la mesa nacional votaron 11.539 militantes, la junta nacional representa el 3.5% de los militantes activos.
Por otro lado el consejo nacional está integrado en total por 51 camaradas, o sea representan el 0,4% de los militantes activos. Entre estos miembros, la junta elige a 18 consejeros (as) nacionales de libre elección, que son electos por la junta nacional, que se transforman en la práctica en representantes de los representantes. Además el 81,2% de estos consejeros (as) son de la Región Metropolitana.

La democracia representativa del PDC va en directa relación con los bolsones de votantes, por ejemplo la región metropolitana tiene el 25% de los integrantes de la junta nacional y diez regiones suman entre todas los mismos 25% de representantes en la junta nacional. (Arica y Parinacota 1,75%; Antofagasta 1,75%; Magallanes 1,75%; Aysén 2,00; Atacama 2,75%; Tarapacá 3,25%; Los Ríos 3,25%; O’Higgins 4,0%;
Ñuble 4,5% y Coquimbo 5,0%)

La Ley Orgánica de Partidos Políticos, exige que exista un órgano ejecutivo, que en nuestro caso es la directiva nacional, un órgano intermedio, que en nuestro caso es la junta nacional. La figura del consejo nacional es solo una definición nuestra.

En resumen creo debemos al menos reflexionar sobre nuestra democracia representativa principalmente nuestras estructuras partidaria, composición y elección de nuestros órganos representativos.
Y definir con claridad los temas donde participara directamente la militancia.

Los tiempos han cambiado, somos pocos los militantes activos y la tecnología vigente permite una participación real y efectiva. No insistamos en la democracia representativa, sino los militantes seguirán exigiendo libertar de conciencia y acción. //ELF

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