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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnista

La política del avestruz no sirve

noviembre 19, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador y expresidente del PS

Este jueves 18, después de largos e intensos esfuerzos de los comandos y sus adherentes, cerraron legalmente las diferentes campañas electorales a la espera del veredicto definitivo de la ciudadanía el domingo 21.

Este momento decisivo será una jornada de máxima expresión del ejercicio de la soberanía popular, en concordancia con el principio de igualdad ante la ley, la persona tiene un voto en cada cargo a elegir. Eso es lo esencial, sea trabajador o empresario, deportista o jubilado, no importa el volumen de la cuenta corriente, si tiene o no inversiones ocultas o camufladas en “paraísos fiscales” o exclusivamente sus manos y su trabajo para ganarse el pan y sobrevivir.

En estas circunstancias excepcionales, las élites de oligarcas y tecnócratas, se inundan de ansiedad y tratan de torcer, desviar o manipular la opción a tomar por las personas que concurren a sufragar en los centros de votación, son millones de preferencias individuales que se convertirán en una decisión de envergadura nacional porque determinará las autoridades que dirigirán el Gobierno o instituciones de un rol crucial como el Parlamento o los Consejos Regionales.

Con ese fin, los centros dirigentes de las finanzas, conglomerados industriales o de servicios y otros núcleos de gran poder de decisión, destinan grandes cantidades de dinero a fortalecer, potenciar y arreglar la imagen de las candidaturas que respaldan, así como, tratando de esconder su autoría, desprestigian, alimentan rumores e insidias de aquellas opciones que les desagradan.

Asimismo, financian centros de estudios con personajes de sonoros apellidos y aspecto severo e inquisitivo que dictan cátedra de lo humano y lo divino para excusar o justificar injusticias sociales, también para lamentar cínicamente atroces violaciones de los Derechos Humanos e incluso suavizar o disfrazar crímenes abyectos.

Todos a votar

De modo que las votaciones son una jornada democrática excepcional. No hay otro minuto para el hombre y la mujer de un hogar humilde y de familia trabajadora como el que se vivirá en la elección del próximo domingo. Desde sus orígenes el movimiento obrero, con Recabarren a la cabeza luchó por el voto universal y no sólo de los ricos, en esa vía avanzó la Constitución de 1925 que logró el fin del voto censitario y, en los años 50, se conquistó el derecho a sufragio de las mujeres. Esa es la raíz de la izquierda chilena, con el tenaz liderazgo de Salvador Allende, que forjó una conciencia de enorme valoración del voto de la ciudadanía.

Lamentablemente, la ultra izquierda atacó duramente esa cultura popular, de sumar fuerzas avanzando gradualmente, le llamaron despectivamente “electoralismo” o “entreguismo electoral”, así, en la población Lo Hermida, antes del golpe de Estado el siniestro criminal y torturador “el guatón Romo”, disfrazado de “revolucionario” se dedicó a difamar el sufragio popular. Los provocadores predicaban la “abstención” y se mofaban del “reformismo”, pregonando el “todo o nada“. Después, durante 17 años, la dictadura desacreditó la política dejando una huella que se arrastra hasta hoy.

Ahora bien, el camino democrático que se ha seguido, con sus aciertos, errores y contradicciones, está ante dos rutas totalmente opuestas. El dilema es una caótica regresión autoritaria o reformas que den justicia y estabilidad a Chile. En esta disyuntiva hay que ir a votar para dignificar la democracia y lograr que la institucionalidad sea capaz de evolucionar para llevar a cabo los cambios que tanto se anhelan. Esta ocasión no se puede dejar pasar. No hay omisión posible.

Decir que no se va a votar en la primera vuelta, pero que si se irá a la segunda es una negligencia que ofende gravemente las luchas democráticas y por la justicia social de tantas décadas, así como, socava y deteriora la responsabilidad política y social.

Ahora que asomó su rostro el neofascismo, crece la importancia de cada voto, porque cada sufragio contra la desigualdad y por la justicia social en democracia permite bajar el porcentaje y, por tanto, el peso político del candidato del negacionismo y el mercantilismo, así, es evidente que la política del avestruz no sirve, no hay que quitarle el traste a la jeringa. Hay que ir a votar.

Por eso, el compromiso debe ser activar la base social democrática en un intenso despliegue de cierre, apoyando nuestras candidaturas e ir a las urnas el próximo Domingo, la clave es sumar voluntades y derrotar la regresión autoritaria.

Esas son condiciones necesarias pero no suficientes, los cambios demandan como pilar indispensable la conducción política que los realice, por tanto, hay que lograr que Yasna Provoste pase a la segunda vuelta y asegurar una clara derrota del neofascismo que permita avanzar en reformas democráticas que den gobernabilidad y justicia social a Chile. //ELF

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Sondeos políticos: ¿Se siguen equivocando las encuestas?

noviembre 8, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Víctor Allan

Se autodefine como despistemólogo. Pescador de metáforas.

La evidencia es la siguiente:
– Las encuestas daban una amplia ventaja a Jadue en la primaria, pero fue Boric quien obtuvo un triunfo categórico.
– Las encuestas daban por ganador a Lavín, pero ganó claramente Sichel.
– Dato menos conocido: las encuestas (al menos, las que me ha tocado analizar) sobrerrepresentan la participación electoral en el plebiscito y la elección de mayo en más de un 50%.
– Las tasas de respuesta a estas encuestas son bajas, del orden del 20% o menos.

Descarto la manipulación en las encuestas que se publican más sistemáticamente (Agenda Pública de Criteria, Pulso Ciudadano de Activa, Datainfluye e incluso Plaza Pública de CADEM), básicamente porque concuerdan más de lo que difieren.

Mi hipótesis es que hay un sesgo sistemático no identificado ni controlado por los investigadores. ¿Cuál es?
La dirección del sesgo la pudimos observar en las primarias simultáneas de la izquierda y la derecha. El candidato favorito de las encuestas, en ambos casos, era el representante del partido más extremo, que convocaba al voto más duro, con mayor convicción (esto era menos evidente en el caso de Lavín, por su intento de ganar el centro diciendo incluso ser «socialdemócrata»). Ambos perdieron frente a un contrincante más ambiguo y menos asociado a un domicilio político tradicional. Se dijo que fue «el triunfo de la moderación».

Habría que entender mejor esa supuesta moderación. Es un voto más independiente, menos anclado a definiciones del pasado (lastres ideológicos y biográficos), menos cargado emocionalmente, con expectativas acaso más realistas y menos radicales. Un voto ejercido con mayor distancia crítica, menos adhesión personal, más prudencia.
Lo más probable es que ese tipo de votante, aun en el contexto de voto voluntario, sea más abundante que el voto de convicción. Y no es aventurado suponer que su interés en responder encuestas políticas es significativamente menor que su disposición a concurrir a la votación.

Entonces, cuando tenemos bajas tasas de respuesta en las encuestas, nos arriesgamos a un importante sesgo de autoselección, que nos lleva a sobrerrepresentar al voto más convencido y a subestimar al elector moderado, que fue decisivo en el resultado de las primarias.

No es un sesgo binario, sino una distribución de probabilidad continua; no se trata de tener o no interés, sino tener cierto grado de interés. Por eso es muy difícil de corregir, porque no solo tenemos sobrerrepresentado al votante del plebiscito o la elección de mayo, sino que al interior de esos segmentos hay una sobrerrepresentación del voto duro. No basta con aplicar un factor de corrección a la participación electoral, porque nos seguirían faltando las respuestas de aquellos que votan «moderadamente».

Si tengo razón, las fluctuaciones de izquierda a derecha en la opinión pública en el lapso de pocos meses se deben a la sobrerrepresentación de los grupos más involucrados emocionalmente en la política. Cuando uno de ellos se deprime, como ocurrió con la izquierda tras la derrota de Jadue, se abre un espacio para que el otro se entusiasme, como ocurrió con la derecha cuando los errores de Sichel se convirtieron en una transfusión que favoreció a Kast.

Esto puede influir en los resultados, qué duda cabe, pero las oscilaciones que muestran las encuestas probablemente esconden una realidad más estable, justamente debido a ese voto que hoy todos consideran «líquido».

La paradoja es que, si tengo razón, la sensación de liquidez la produce el voto de las minorías más involucradas, mientras que la estabilidad se debe al voto silencioso de los menos entusiastas, no por ello necesariamente «indecisos».

Las encuestas, en definitiva, se están pareciendo más a las redes sociales (Twitter) que a las elecciones que pretenden predecir. A la hora de la verdad, podríamos encontrarnos incluso con que Boric y Provoste pasan a segunda vuelta. //ELF

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Paraísos fiscales vs infiernos tributarios

octubre 23, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Elías Casanova Cabrera

Académico Advance Contador Auditor, Universidad Central.

Contrariamente a lo que se ha dicho hasta ahora, los paraísos fiscales no constituyen por si solo una oportunidad de evadir los impuestos, ni tampoco de eludirlos. El hecho de que presenten ventajas respecto de otros países o territorios son el resultado de la potestad tributaria que cada Estado tiene sobre sus residentes. Distinto es decir si eso nos gusta o no, o si parece ético que una persona, cualquiera que sea, mantenga sus inversiones (capital) en un territorio preferencial.

Los paraísos fiscales son calificados de esa forma porque no cumplen los estándares internacionales dictaminados por un grupo de países, en este caso por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En Chile, se ha tipificado a un paraíso fiscal o territorio preferencial, cuando cumple dos de las siguientes características: sus tasas son bajas o de nula tributación para las rentas de fuente extranjeras (menos del 17,5%); no existen convenios de intercambio de información; solo tributan por la renta que se genera en el territorio (fuente local); no existen normas de precios de transferencia; existe secreto bancario o limitado acceso a la información financiera o no forma parte de la OCDE.

Por lo tanto, es cada país o territorio quien fija sus propias reglas de tributación para sus residentes y si algún residente de otro Estado, como Chile, opta por invertir en ese lugar, habiendo pagado sus impuestos, no existe impedimento legal para hacerlo, porque corresponde a la autonomía de la voluntad y al derecho de propiedad que cada quien posee de sus bienes. El hecho de que un Estado cobre elevadas tasas de impuestos, bajo sistemas complejos, convirtiéndose en “infiernos tributarios” hará, por supuesto, escapar a sus residentes hacia estos paraísos fiscales en donde estén mejor tratados, por lo menos.

Elegir y buscar la mejor alternativa es una cuestión casi intrínseca del ser humano y lo hacemos a diario, por ejemplo en las vacaciones buscando sol, playa y arena, o un buen restaurant o un concierto, por lo tanto es muy complejo prohibir o cuestionar tales acciones respecto de otras cuando, además, están permitidas por ley. Sin embargo, debemos ponernos de acuerdo en que si lo legalmente permitido es suficiente sin considerar el punto de vista ético, moral o ideológico. Eso es lo complejo.//ELF

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El desafío de escribir un futuro en plural más allá de la soberbia del Frente Amplio

octubre 21, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por José Toro Kemp

Secretario general del PPD

Transcurrido el tiempo y, con la perspectiva de los años, veo con distancia la superficialidad de muchos de nuestros representantes. Estos últimos años hemos visto emerger a políticos jóvenes, quienes, pese a haber vivido siempre en los sectores más ricos de Chile, aseguran conocer la realidad periférica y, lo que resulta todavía más insólito, afirman ser representantes de esta.

Con total seguridad dicen rejuvenecer la vieja política, cuando más bien han rejuvenecido los rostros de esta. Me refiero a varias figuras del Frente Amplio, que provienen de una élite no solo económica sino también política.

Nunca soportó el silencio ni la calma. Sentía urgencia por moverse, gritar quizás, para no escuchar el insoportable son de la realidad. Creció, al igual que yo, en la villa Lomas de Macul. Una población de calles estrechas y casas a medio pintar, cercana al Zanjón de la Aguada. Un barrio invadido por guarenes que algo aturdidos surgían de ese cauce y donde nuestro relajo llegaba al mirar la imponente cordillera. Se llamaba Sergio, pero sus amigos le decíamos Checho. Nuestras edades eran similares. Vivía a cinco casas de la mía. Flaco, de tez cobriza y mirada profunda. Parecía esconder una tragedia en esos ojos oscuros. Muy pocas veces sonreía, pero, cuando lo hacía, unas inmensas paletas quedaban al descubierto.

Una mañana de marzo, hace ya casi treinta años, llegué con mi mamá hasta la puerta de su casa. Tocamos varias veces, hasta que por fin nos abrió su papá, quien con voz ronca y un fuerte olor a alcohol, nos dijo que el Checho se alegraría con nuestro regalo. Y así ocurrió. Tomó el uniforme escolar y se cambió frente a nuestros ojos, bajo el umbral de la entrada, con rapidez. Esa escena nunca se fue. El Checho, a sus diez años, por fin vestía un uniforme escolar de su talla y se le veía radiante.

Nuestras similitudes se distanciaron cuando ya éramos jóvenes. En sexto básico colgó, para siempre, el uniforme que le habíamos regalado. Y se dedicó a pasar las mañanas sentado en distintas cunetas del barrio, compartiendo una pipa artesanal con otros desertores. Su colegio también fue clausurado poco después. Acontecimiento que a nadie sorprendió, pues no solían asistir más de cien estudiantes al “Guarén School”, como lo llamaban los propios apoderados. Todavía veo al Checho en las mismas cunetas y pasajes, con sus antiguos ojos profundos, ahora extraviados, hablando lentamente con su círculo. Pronto cumplirá cuarenta años.

Cuento lo anterior porque ha transcurrido el tiempo y, con la perspectiva de los años, veo con distancia la superficialidad de muchos de nuestros representantes. Estos últimos años hemos visto emerger a políticos jóvenes, quienes, pese a haber vivido siempre en los sectores más ricos de Chile, aseguran conocer la realidad periférica y, lo que resulta todavía más insólito, aseguran ser representantes de esta. Con total seguridad dicen rejuvenecer la vieja política, cuando más bien han rejuvenecido los rostros de esta.

 

Me refiero a varias figuras del Frente Amplio, que provienen de una élite no solo económica sino también política. Categóricos, drásticos, muy severos con el resto (y poco consigo mismos o con los propios), difunden sus certezas sobre todo lo malo ocurrido desde el regreso de la democracia y los muchos planes que tienen en el papel, para un cuanto hay. Esto sugiere dos hipótesis: ven solo una cara de la moneda o sencillamente ignoran lo que el pueblo vivió esos años, porque no son pueblo.

No es un problema de intenciones, porque percibo que creen en lo que hacen. No es ese mi punto. Más bien, no necesitan someter sus juicios a la sana crítica o a la razonable duda metódica, y reparten sentencias por la vida, sin considerar cuánto cuesta construir la democracia, cuán difícil es superar paso a paso la pobreza, cuánta organización y pequeñas y grandes luchas hay detrás de lo logrado y también cuánto pesa la resistencia a reconocer errores, remover poderes enraizados y resistencias atávicas.

No fue sino hasta el fin de la dictadura cuando, finalmente, en la Villa dejamos de “colgarnos” del cableado eléctrico de otros barrios y pudimos tener luz por cuenta propia. Cuesta creerlo, pero esa fue mi realidad y la de mi familia. Desde 1851 las lámparas iluminan Chile, pero en las Lomas de Macul, hasta los noventa, tuvimos que rebuscar una forma para no vivir en la oscuridad.

Fui el primero de una numerosa familia en pisar la universidad. Hoy tengo 36 años, soy abogado y milito desde los catorce en mi partido, Por la Democracia. Me siento orgulloso de lo que hemos hecho, hay un legado de estas últimas décadas desde el cual pararnos, porque lo hicimos a pulso, con la gente, sobre todo en lo que respecta a la disminución de la pobreza en el país. También, sin sentirme dueño de la verdad, creo que gracias a mi primera juventud, a la villa y a personas como el Checho, he formado parte de una cotidianidad que muchos frenteamplistas desconocen y que, de adentrarse en ella, probablemente no soportarían. No es el trabajo voluntario teniendo la seguridad de poder salir sin drama; es vivirla y superarla vitalmente. No es culpa ni romanticismo, sino vida real.

Los juicios draconianos han sido la tónica del Frente Amplio, sin darse cuenta de que, en más de alguna ocasión, han escupido al cielo. Hay miles de muchachos como el Checho, tanto en las Lomas de Macul como en otras villas y poblaciones que no los escuchan ni tienen ganas de entender su metalenguaje. Tampoco escuchan a otras fuerzas políticas, incluyendo la mía, porque hay desesperanza. Es responsabilidad de nosotros, los nuevos políticos, afrontar los problemas sociales desde la premisa de que no somos moralmente superiores, y que no es posible proclamarnos apóstoles de quienes ni siquiera hemos comenzado a conocer. Debemos partir de un acto más humilde, pero que creo más profundo, de mirar la complejidad y profundidad de los desafíos que tenemos, donde la mera descalificación no basta. Hoy, estamos llamados a pensar el futuro en plural.//ELF

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Pensiones en Chile: la imperiosa necesidad de diálogo social para una reforma urgente

octubre 20, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Fabio Bertranou

Director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo para el Cono Sur de América Latina.

En este atículo Fabio Bertranou, Director de OIT Cono Sur, destaca que el contexto actual demanda conjugar la necesidad de continuar asumiendo los desafíos que había en materia de pensiones en la prepandemia y agregar las nuevas circunstancias que ésta última ha generado, desafío en el que el dialogo social, será una herramienta clave para alcanzar acuerdos.

El 1º de octubre fue designado por Naciones Unidas como el Día Internacional de las Personas de Edad. En el marco de esta conmemoración, resulta clave reflexionar sobre el presente y futuro de las pensiones en Chile. No hay país en el mundo en el que el sistema para otorgar seguridad económica en la vejez no sea parte prioritaria de la agenda pública, más aún en países con sistemas maduros y con transiciones demográficas avanzadas, en el que las personas mayores constituyen una proporción importante y creciente de la población.

Las pensiones han sido parte de intensos debates y discusiones de política económica y social de Chile en las últimas cuatro décadas, y el modelo de provisión de seguridad económica para la vejez ha transcendido las fronteras con sus virtudes y sus defectos.

Hasta antes de la pandemia había un diagnóstico con cierto consenso sobre los principales desafíos: insuficiente financiamiento, especialmente de naturaleza contributiva, traducido en prestaciones bajas; brechas de cobertura; desigualdades e inequidades; falta de confianza con el sistema e insostenibilidad social; entre otros. Estos desafíos quedaron en mayor evidencia aún a partir de octubre de 2019, momento en que se manifestaron socialmente estas limitaciones.

La pandemia, además, trajo nuevos problemas. Por un lado, el impacto en el mercado de trabajo, en el empleo y los ingresos laborales ha sido de gran envergadura y perduran incertezas sobre cuándo podrá recuperarse la situación prepandemia. Esto ha implicado menores cotizaciones e interrupciones de las trayectorias laborales, especialmente para jóvenes y mujeres.

Por otro lado, los retiros de los fondos de pensiones, si bien colaboraron para mitigar los efectos de la pandemia en los ingresos de las familias, han dejado más frágil al componente contributivo del sistema, en la medida que han disminuido fuertemente los ahorros previsionales. Esto ha puesto en riesgo la capacidad del sistema para dar respuesta a las necesidades de seguridad económica futura de varias generaciones.

Hoy el contexto demanda conjugar la necesidad de continuar asumiendo los desafíos que había en la prepandemia y agregar las nuevas circunstancias que ésta última ha generado.

Desde la OIT hemos destacado que, en el marco de los principios de la seguridad social, los efectos económicos y sociales de la pandemia constituyen una oportunidad para refundar un pacto social en el que convergen las distintas visiones en materia de pensiones. Incluir un componente de seguro social, financiado tripartitamente, legitimado por empleadores y trabajadores, con solidaridad intra e intergeneracional es una oportunidad, y una necesidad, más urgente que nunca. Ello no implica eliminar o cambiar completamente los componentes actuales del sistema, sino pensar en su reconfiguración.

Implica generar un camino de consenso para construir un sistema que transite de uno centrado en la “capitalización individual subsidiada por recursos fiscales” hacia un sistema de “seguridad social complementado por la capitalización individual”, lo que permitiría aprovechar las ventajas de ambos componentes en un auténtico sistema mixto en el que participen plenamente en su gobernanza, junto al Estado, tanto empleadores como trabajadores.

Para alcanzar estos objetivos, sobre todo en tiempos de crisis, el diálogo social es una institución y herramienta clave para el mundo del trabajo. Es la piedra angular del funcionamiento de la OIT que, a lo largo de sus 102 años de historia, ha permitido la adopción en forma tripartita de 190 convenios internacionales del trabajo y colaborado para traer más justicia social al mundo del trabajo.

Hay que continuar ampliando y modernizando los espacios de diálogo social, por ello, los distintos caminos que han seguido países como Francia, Uruguay y España en materia de pensiones, pueden entregarnos elementos claves para la actual reflexión en Chile. Estamos en un momento especial en materia política e institucional, con elecciones presidenciales muy próximas y con el proceso para una nueva Constitución en marcha, situación a la que se han sumado nuevos actores y generaciones que pueden hacer contribuciones relevantes en estos espacios de diálogo.

Desde la OIT nos ponemos a disposición para dar continuidad a los debates de una materia pública compleja, pero sumamente necesaria para el desarrollo y progreso social de todas las personas en Chile, pero particularmente para las actuales y futuras personas de edad. //ELF

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Perspectivas económicas para las políticas públicas

octubre 16, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Exministro y economista del Foro Para el Desarrollo Justo y Sostenible

En estos días se están discutiendo dos proyectos de gran impacto macroeconómico: La ley de Presupuestos del Sector Público, y un cuarto retiro de fondos previsionales administrados por las AFP y las Compañías de Seguros de Vida.

La ley de Presupuestos del Sector Público es la que define la gestión del gobierno para el año siguiente a su promulgación, por eso dura desde el 1 de enero al 31 de diciembre de cada año. Define la gestión del gobierno porque establece la estimación de ingresos que tendrá el sector público en el año siguiente, cuestión que no puede ser modificada durante la discusión del proyecto de ley, lo que significa en la práctica hacer un “acto de fe” al respecto, y fija el límite o la autorización máxima de gasto que el gobierno puede realizar en ese año.

El parlamento la discute, en la Comisión Mixta de Presupuestos integrada por 13 integrantes de cada Cámara, durante 60 días y el gobierno debe presentarla, a más tardar el 30 de septiembre, lo que este año hizo unos días antes de esa fecha. Por su parte, si el parlamento no despacha la ley en la fecha correspondiente, rige íntegramente el Proyecto de Ley enviado por el Presidente, por lo que el parlamento tendrá siempre el incentivo para despacharlo en el plazo.

Es importante destacar que la iniciativa de gasto radica exclusivamente en el Presidente de la República, por lo que las y los parlamentarios solo pueden reducir gastos y fijar condiciones para su ejecución.

En el proyecto en tramitación, el Gobierno ya ha propuesto una reducción significativa respecto a la ejecución presupuestaria de este año, un 27%, que según señala, corresponde al retiro de lo que se ha gastado en ayudas con motivo de la pandemia. Desde el punto de vista del presupuesto, esto corresponde a una normalización, pero desde el punto de vista macroeconómico significa el fin del estímulo reactivador.

Políticamente esto representa una situación crítica para el próximo gobierno, que se verá limitado para acoger las demandas ciudadanas en el momento relevante de su instalación y estará obligado a presentar una modificación a la Ley para poder atenderlas, pero en un contexto en que, dado el presupuesto propuesto por el gobierno, los primeros meses del nuevo gobierno, y mientras no se modifique la Ley, serán restrictivos

Para la macroeconomía, el que simultáneamente, el Banco Central, esté subiendo la tasa de interés, lo que también representa el fin del estímulo reactivador, significa que el conjunto de las políticas fiscal y monetaria impactan la demanda agregada de manera negativa, afectando el Consumo y la Inversión.

Pero, como por otra parte se estima que el precio del cobre se mantendrá alto, lo que hará que los ingresos del Fisco y de las exportaciones se mantendrán altos, y la Inversión Extranjera Directa está creciendo, pese a que el efecto de la ley de presupuestos será recesivo, se prevé una dinámica global positiva, por lo que se estima que la economía crecerá un 2% el próximo año.

Por su parte, el cuarto retiro de fondos previsionales administrados por las AFP y las Compañías de Seguros de Vida, si se aprueba, tendrá efectos menores que los retiros anteriores, tanto en volumen de recursos retirados como en su impacto en el gasto agregado.

El volumen de retiros será menor, porque hay mucho menos personas que pueden efectuarlos, pero los que pueden hacer retiros son personas que tuvieron o tienen altos ingresos y fondos, por lo que igualmente será alto. Como son personas que, en un número importante, no necesitan los recursos, el retiro se realiza para evitar el pago de impuestos en el futuro y serán reinvertidos en el mismo sistema (efecto Sichel), por lo que su impacto en la demanda agregada, y la inflación, será menor.

Será aún menor si se aprueba que estén afectos al Impuesto Global Complementario y si se excluye los retiros desde las Compañías de Seguros de Rentas Vitalicias, por lo que ello sería deseable, además de que, en lo tributario, justo.

Pero los retiros acumulados, y el cuarto según se apruebe, tienen impactos importantes en el sistema de pensiones, lo que es obvio, y en el Ahorro Nacional, lo que no se explicita mucho.

Los fondos retirados del sistema previsional, y no reinvertidos, como lo fueron la mayoría en los primeros tres retiros, motivados por la urgencia alimentaria y de habitabilidad ante la ausencia de un apoyo efectivo del Gobierno (no hay que olvidar que hasta ahora el mayor esfuerzo ha provenido de los ahorros personales), significan una disminución del Ahorro Nacional, y ello redunda en un mayor interés, que afecta los créditos y las deudas, disminuyendo el consumo de las familias, y al afectar los hipotecarios de largo plazo, también el acceso a la vivienda.

Las perspectivas para las políticas públicas y la urgente solución de los problemas sociales no son halagüeñas. La herencia del gobierno será la peor desde el retorno a la democracia, comparable a la que entregó la Dictadura. Inexplicable incompetencia.//ELF

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