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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

Comentarios de Luis Maira tergiversan los hechos previos al 11

agosto 31, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Homazábal

Exsenador y expresidente de la Democracia Cristiana (DC)

Con motivo de cumplirse 50 años de un Acuerdo que aprobó la Cámara de Diputados el 22 de agosto de 1973, Luis Maira, entonces diputado, sostiene que ese texto (ver aquí) señalaba “que el Presidente Salvador Allende había abandonado el orden constitucional, que era el fundamento de su legitimidad” y formula comentarios que tergiversan hechos y que pretenden afectar la consecuencia democrática de algunos destacados líderes de la DC.

Yo también fui testigo presencial de ese debate, ya que era diputado en esa fecha, elegido por primera vez, a los 26 años, en mi condición de presidente nacional de la Juventud Demócrata Cristiana. Reviso el texto del proyecto analizado y mis conclusiones son diferentes a lo que señala Luis Maira, como lo prueban las opiniones que dimos los tres DC que hablamos en ese debate. El mal uso del acuerdo como luz verde al golpe, u otras, son expresiones sesgadas, no confirmadas por el debate de ese día ni por la conducta de muchos de los que lo apoyamos.

El proyecto señalaba en su considerando quinto “que es un hecho que el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema democrático representativo, que la Constitución establece”.

El considerando sexto afirmaba que “para lograr ese fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás Poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho”.

Los hechos mencionados lesionaban normas constitucionales que el Presidente Allende se había comprometido a respetar, establecidas especialmente en el Estatuto de Garantías Democráticas, en cuya redacción había participado el propio Maira cuando militaba en la DC. Si bien en el PDC casi nadie hablaba de apoyar a Alessandri, Maira presentó un documento al Consejo Nacional en el que se argumentaba la necesidad de exigir algunas garantías especiales, basado en los siguientes argumentos:

1.- La posición del PS y el MAPU, que querían crear las condiciones para un enfrentamiento político con el uso de todos los medios para crear un Estado autoritario.

2.- La conducta hegemónica del Partido Comunista en todas las organizaciones que controlaba.

3.- Las experiencias históricas de los países socialistas en que implantaban regímenes de fuerza y liquidaban las libertades fundamentales (La experiencia política de la Unidad Popular, Patricio Aylwin, 2023, páginas 95-96).

También es innegable que, en marzo del 71, Salvador Allende, ya como Presidente, declaró a Régis Debray que su firma en dicho Estatuto, convertido en norma constitucional, fue solo un paso táctico para obtener los votos DC.

En su discurso de agosto del 73, Luis Maira, hablando a nombre de la UP, no reconoce nada de estas graves situaciones, aunque no puede negar que hay una tensión entre la forma en que la UP interpreta las normas jurídicas vigentes y la visión distinta de la oposición. Sostuvo Maira entonces: “Había en consecuencia, entre una parte importante del ordenamiento jurídico y la necesidad de encauzar un proceso de cambios, una importante contradicción que debía ser resuelta”. Ello, señaló, “se torna posible en el contexto de una compatibilización entre el ordenamiento jurídico en sus partes progresivas y la realización real, eficaz y resuelta de las principales transformaciones y reformas revolucionarias contenidas en el programa UP”, para luego  enfatizar que “el gobierno usa la legislación progresista, reforma agraria, cobre y adquiere las acciones de los bancos”.

En mi breve intervención de ese día, en una sesión llena de tensión, gritos e insultos, señalé que nuestra fortaleza radicaba en la razón y no en la fuerza, y sobre todo en el respaldo que el pueblo nos daba. Expresé que pedíamos “a través del proyecto de acuerdo, que se clarifiquen situaciones pendientes, que tienen al país enfrentado a una situación dramática, extraordinariamente grave”. Hice un llamado a la consecuencia de los sectores de Gobierno, ya que opiniones como la de Maira eran similares a las de Joan Garcés, cercano asesor del Presidente Allende, quien sostenía que “en el caso de Chile estamos viendo el desarrollo del mencionado proceso, como consecuencia de las modificaciones experimentadas por el contenido de ciertas normas jurídicas de importancia crucial. El Poder Ejecutivo las respeta formalmente y el Gobierno constitucional las invoca como legitimación de su actuación. Pero, simultáneamente, les da el contenido que corresponde a la definición de clase de las fuerzas sociales que están detrás del Gobierno. Por su parte, el bloque burgués de oposición les atribuye el contenido que corresponde a su propia definición de clase. ¡La contradicción entre forma y contenido que se está dando ante nuestros ojos entraña un grave peligro para el futuro del Estado de derecho! ¡Eso habíamos dicho nosotros y nos acusaban de sediciosos!”.

Más adelante, argumenté que los cambios en democracia seguirían, ya que “cambios se harán, porque estamos por el proceso de cambios, en contra de la visión que el Gobierno tiene en muchos casos, pero a favor del proceso de cambios”. También pedí “responsable y democráticamente” al Gobierno que fuera coherente con el marxismo que profesaban, con la visión de Marx que enseña que la forma no tiene valor sino como la forma del contenido, “forma y contenido que este Congreso está dispuesto a dar para realizar el cambio legal y revolucionario que Chile quiere”.

Las conclusiones son también claras, pues la Cámara de Diputados acordó:

“PRIMERO.- Representar a S.E., el Presidente de la República y a los señores Ministros del Estado, miembros de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros, el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República que entrañan los hechos y circunstancias referidos en los considerandos Nos 5º a 12 precedentes.

“SEGUNDO.- Representarles, asimismo, que en razón de sus funciones, del juramento de fidelidad a la Constitución y a las leyes que han prestado y, en el caso de dichos señores Ministros, de la naturaleza de las instituciones a las cuales son altos miembros y cuyo nombre se ha invocado para incorporarlos al Ministerio, les corresponde poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas, que infringen la Constitución y las leyes, con el fin de encauzar la acción gubernativa por las vías del Derecho y asegurar el orden constitucional de nuestra patria y las bases esenciales de convivencia democrática entre los chilenos.  Se ha criticado que enviarlo a los ministros uniformados era meterlos en política. Seamos claros, a esas alturas los uniformados ya deliberaban abiertamente, empujados por todos los sectores. Eso no debe repetirse”.

Se puede entender que se tenga una opinión política distinta, pero nobleza y conocimiento obligan, sobre todo en el trato a las personas. Maira pretende desfigurar la estatura moral y política de figuras como Bernardo Leighton, Renán Fuentealba, Mariano Ruiz-Esquide, Claudio Huepe, Andrés Aylwin, entre otros. Si estos camaradas (como yo) apoyaron el acuerdo, no fue por miedo o por formar parte de la conspiración para el golpe: emitimos un juicio político legítimo, que se conectaba con las opiniones que habíamos repetido en diversas oportunidades en la valoración de las acciones del Gobierno de la UP. Además, nuestra conducta frente al golpe fue clara y no puede ser desvirtuada por Maira.

Es el propio Luis Maira el que recuerda que, en agosto del 73, vivíamos “en medio de una crisis política terminal que dividía a Chile”. En ese tiempo, los aliados de Maira buscaban soluciones distintas: el enfrentamiento armado o un acuerdo político. También había diferencias en la oposición y en la DC, y terminamos como la trágica historia nos recuerda. A diferencia de esa época, tenemos el deber de dar salidas pacíficas, que respondan a las urgencias que tiene la mayoría de los chilenos, pero que profundicen la democracia y no la destruyan.

En sus memorias, el general Prats recuerda que él le propuso al Presidente Allende, como solución, que saliera del país por un año. La respuesta fue negativa. La DC propuso la renuncia de todos los parlamentarios y del Presidente, para que fuera el pueblo el que resolviera la crisis. Tampoco fuimos escuchados.

La situación en Chile es muy delicada y los políticos debemos aportar lo que creemos, pero generando puntos de encuentro o estableciendo diferencias con el máximo respeto. Todos podemos ser objeto de críticas, pero desconocer el valor de las personas que conociste y dijiste respetar, no es el camino. Mirar la historia es esencial para aprender de ella, como lo hicieron, entre otros, Aylwin y Almeyda, Valdés y Lagos, Leighton y Briones, que nos permitieron salir de una cruel dictadura.

Maira tiene la solvencia intelectual y el carácter para ser un aporte positivo. Por ello, espero que no insista en descalificaciones tan injustas como las de su columna. //ELF

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Urgencia de resolver brechas en la industria del hidrógeno verde

agosto 31, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista (DC), miembro del Foro por el Desarrollo Justo y Sostenible

Recientemente, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, casi por unanimidad, un proyecto de acuerdo presentado por la diputada Javiera Morales (CS, por Magallanes) en que “solicita a S. E. el Presidente de la República considerar en la Estrategia Nacional y en el Plan de Acción de Hidrógeno Verde medidas ambientales, de ordenamiento territorial, mejoras regulatorias y tributarias para que las Regiones de Magallanes y Antofagasta sean las primeras regiones verdes de Chile”.

En el Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible consideramos que los temas planteados en el proyecto de acuerdo son de la mayor importancia para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde, pero no solo para dicha industria, sino también para el desarrollo armónico de las industrias en todo el territorio.

Si bien la realidad de Magallanes y de Antofagasta (y Atacama) no son homologables desde la perspectiva de la industria del hidrógeno verde, hay puntos comunes de gran importancia. El principal de ellos consiste en que no existe línea de base ni Evaluación Ambiental Estratégica, cuyo reglamento data del año 2015, pero –según la información disponible– no se ha llevado a efecto por los Gobiernos Regionales, como tampoco los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT).

El acuerdo de la Cámara explicita que “es urgente avanzar en la elaboración del ‘Plan Regional de Ordenamiento Territorial’ y un ‘Plan Regulador Intercomunal’ de la Región de Magallanes, y de las demás regiones que alberguen esta industria, que contemplen las áreas aptas y óptimas para la instalación de la industria, respetando los Parques Nacionales, Áreas Protegidas y demás aspectos ambientales que abundan en la Región. Dichos planes, que se deben someter a Evaluación Ambiental Estratégica, deben avanzar en planificación territorial, indicando los lugares más adecuados para instalar las desaladoras y puertos que requiere la industria”.

La importancia de lo anterior fue ratificada por la diputada Morales en reunión con el Foro, al señalar que “ya hay varias empresas que están arrendando terrenos para instalar en el futuro centrales eólicas, infraestructura para producir hidrógeno, que incluye plantas desaladoras, y puertos” y que ya se puede dibujar en el mapa de Magallanes la estructura de arriendos por empresas interesadas en el desarrollo de proyectos de hidrógeno. Otro tanto ocurre ya en Antofagasta, con la diferencia de que en el norte son concesiones de terrenos fiscales y, eventualmente, se podría planificar un ordenamiento por esa vía, en tanto que en Magallanes son arriendos sobre propiedades privadas.

En Magallanes, al no existir un PROT ni haber estudios sobre las migraciones de las aves o sobre las corrientes marinas en el estrecho, es muy difícil pensar que antes de tres o cuatro años puedan iniciarse procesos de inversión. Ello otorga tiempo para resolver cuestiones críticas, como el problema migratorio y posmigratorio, que se relaciona con la gran cantidad de técnicos que llegarían a Magallanes con motivo de las construcciones de las plantas, la relación con el abastecimiento de energía a la comunidad magallánica que hoy día recibe el gas natural, y el tema de los encadenamientos productivos, que resulta fundamental si queremos que el desarrollo de esta industria, en el sur y en el norte, no se limite a ser una fuente de recursos financieros, sino también una generadora de empleos de calidad y de iniciativas que complejicen y diversifiquen la estructura productiva del país.

Por otra parte, el estudio contratado por Corfo el año 2019 señaló la existencia de numerosas brechas institucionales y de mercado para el desarrollo de la industria del hidrógeno verde. De acuerdo con dicho informe (Informe Final Mercado de Hidrógeno Verde en Chile), las principales brechas transversales se refieren a la falta de información para lograr el entendimiento del potencial del H2V como vector energético, carencia de capital humano capacitado en H2V y falta de regulación específica y de mecanismos de certificación, a lo que se suman los desafíos técnicos sectoriales para la aplicación del hidrógeno y los problemas de financiamiento de una industria con alto potencial pero incipiente desarrollo. El examen detenido de estas brechas nos revela que, salvo en cuanto al conocimiento del potencial del hidrógeno, entre 2019 y 2023 es poco lo que se ha avanzado, pese a los esfuerzos de Corfo.

Se suma a lo anterior el que los combustibles fósiles, en especial el diésel, siguen siendo subsidiados mediante diversos mecanismos, lo que no facilita la transformación de la matriz energética hacia el uso de fuentes limpias, en particular el H2V.

Las necesarias medidas “ambientales, de ordenamiento territorial, mejoras regulatorias y tributarias” que solicita el acuerdo parlamentario son urgentes para colocar a Chile a la vanguardia de la industria del hidrógeno verde, para hacer verdes las regiones de Magallanes y Antofagasta, pero no solo para esas regiones.

Los estudios internacionales han señalado que el pasado 1 de agosto el planeta consumió la totalidad de los recursos que la naturaleza aporta en un año; es decir, estamos consumiendo 1,7 veces lo que la Tierra es capaz de producir en un año. Esos antecedentes nos refuerzan respecto de la urgencia de avanzar en el camino de reemplazar fuentes contaminantes por fuentes limpias, como el H2V.

Esto es aún más apremiante en nuestro país, ya que nuestro consumo de la naturaleza es mayor que el del conjunto del planeta. Si la Tierra consume 1,7 veces el producto de la naturaleza, los chilenos lo hacemos 2,7 veces. En otras palabras, ya el 15 de mayo consumimos el producto que genera nuestra naturaleza en un año. Ciertamente, hay otras emergencias coyunturales, como los efectos de los temporales que hemos sufrido, pero hay que tomar conciencia de que ellas se producen porque no damos sentido de urgencia al cambio necesario para que dejen de ocurrir. //ELF

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Transformación digital en el mes del corazón

agosto 31, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Dr. Edgardo Escobar

Jefe de Cardiología Atrys Chile

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en el mundo, siendo sólo en Chile, las responsables del 30% de las defunciones cada año. Por eso, en este mes del corazón, resulta relevante que nos detengamos a pensar en cómo, desde la medicina, podemos utilizar los avances y potencialidades de la transformación digital para revertir este problema.

Los avances tecnológicos en el campo de la cardiología han sido extraordinarios y exponenciales en las últimas décadas, pero con la IA recién desarrollándose y planteándonos desafíos -y también incertezas-, aún hay una discusión pendiente.

No hay duda que la IA vino para quedarse. Gracias a ésta, los especialistas pueden optimizar su trabajo, obtener ayuda para el análisis de múltiples datos clínicos y biomarcadores para predecir el riesgo de eventos cardíacos futuros (ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares), mejorar la precisión del diagnóstico y diseñar estrategias preventivas. Hoy más que nunca, es una herramienta fundamental para apoyar y complementar el trabajo de los médicos en la toma de decisiones informadas sobre el tratamiento y la atención que se le dará al paciente.

Lo anterior en ningún caso significa que la IA reemplazará al médico, ni tampoco que sea más inteligente. Sigue siendo el médico quien tiene el conocimiento y la capacidad de considerar una amplia gama de factores -como la historia médica del paciente, los síntomas específicos y el contexto emocional, entre otros-, pero quienes no la usen (y aprovechen) quedarán indudablemente postergados.

Avances como estos se pueden aplicar a una práctica de la medicina hasta hace pocos años inimaginable, como la telemedicina, que tuvo una explosión durante la pandemia y que provocó que la consulta presencial ya no fuese indispensable, especialmente si se trata de controles. Esto derivó en consultas más ágiles, menores costos y aumento de las coberturas, por lo que se convierte en una herramienta muy útil para aumentar el alcance poblacional, contribuyendo a reducir las listas de espera en distintas especialidades.

Un segmento de la población que se vería notablemente beneficiado, si se incorporan cabalmente las nuevas tecnologías disponibles, son las personas que viven en zonas extremas, quienes dada la escasez de especialistas e infraestructura, son las que más sufren con las esperas de atención y entrega de diagnósticos. Es necesario brindar un acceso igualitario a la salud para todos y todas, independiente de la zona geográfica que se encuentren.

Las Facultades de Medicina también tienen un rol, en el sentido que aborden estos avances desde el pregrado, complementado por la difusión y desarrollo que realicen las Sociedades Científicas. Los futuros médicos vivirán una Sociedad distinta a la actual, aún más “digitalizada”, y debemos enfrentar este desafío, a pesar del “riesgo” que haya que correr y que en este caso es la deshumanización de la medicina, que ya está sucediendo con nuestras relaciones interpersonales.

En este contexto, es fundamental y urgente que las autoridades de Gobierno promuevan y apoyen la digitalización de la medicina. Ya existe una ley de Telemedicina que detalla las regulaciones necesarias para llevarla a la práctica, aprovechémosla y pongámosla en marcha hoy, no mañana. //ELF

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La vigencia de la Unidad Popular, a 50 años del golpe de Estado

agosto 30, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Jadue

Alcalde de Recoleta

Ya es un hecho irrefutable que el asedio y posterior irrupción militar contra el gobierno democrático del Presidente Salvador Allende fue digitado desde EE.UU., en complicidad con la derecha chilena (económica y política) y los altos mandos de las Fuerzas Armadas y Carabineros, para romper la institucionalidad democrática.

A pocos días de conmemorar los 50 años del golpe militar, hay una fuerte disputa en torno al pasado para lograr mirar el futuro. Algunos sectores, por no decir los mismos que justificaron el quiebre democrático y los posteriores horrores de la dictadura, pretenden instalar la tesis de que la Unidad Popular fue la responsable del golpe, obviando los hechos históricos, muchos de ellos documentados, de la sedición montada en contra (antes y durante)del gobierno de Allende.

Se intenta, actualmente, y con toda la máquina de la derecha y algunos de sus medios de comunicación, deslavar los logros de los mil días del gobierno popular y también desprestigiar cualquier atisbo para retomar el proyecto inconcluso que, en varias de sus propuestas, sigue plenamente vigente.

¿Alguien puede negar, por ejemplo, que el gobierno de la UP se hizo cargo del déficit habitacional de la época, con una política de construcción masiva y con altos estándares de calidad? No ha habido, desde esos años, políticas de construcción de viviendas sociales que superen el tamaño o una privilegiada ubicación en la trama urbana de la ciudad.

¿Se olvidan algunos de la formidable política de participación cultural del gobierno de Allende que no ha sido igualada por ningún gobierno posterior? Para qué hablar del acceso de las capas populares y de las y los trabajadores a la educación superior de carácter gratuita o la defensa de la soberanía nacional representada en el hecho incuestionable de la nacionalización del cobre.

Pero vamos a los números. Como resultado de la política económica y social del gobierno, el alza del costo de la vida bajó considerablemente con la llegada de Allende. Entre enero a noviembre de 1970 se situaba cercano al 30%, y en el mismo período, pero de 1971, bajó a menos de 15%.

En la misma línea, en el primer año de la UP hubo un incremento de las remuneraciones, lo que permitió -nunca antes visto- el acceso a bienes que hasta entonces eran considerados de lujo. Productos esenciales como la carne, vestimenta de calidad, zapatos para niños y niñas, un televisor o un refrigerador pasaron a ser aspiraciones realizables para todos y todas. El aumento de los sueldos y del poder adquisitivo trajo consigo el aumento de la producción de las empresas e industrias, permitiendo que la cesantía se redujera a 3%.

También hubo otros importantes avances, como cuando el año 1972 el gasto en salud llegó a 3,5% del presupuesto de la Nación, mientras que con la llegada de la dictadura éste se redujo drásticamente a 0,6%. Misma figura en educación, pues Allende determinó un gasto del 7,2% del PIB, alcanzando una escolaridad del 94% de los niños y niñas entre 6 y 14 años, algo nunca antes visto en Chile.

Los años de la Unidad Popular fueron tiempos de grandes avances para el pueblo, sin embargo, algunos sectores, subordinados a la versión de «los vencedores», argumentan hoy día «los errores de la Unidad Popular» para justificar el golpe, desconociendo la brutal conspiración e intervención internacional que sacudió profundamente nuestra institucionalidad democrática y el bienestar del pueblo.

Son de público conocimiento los archivos desclasificados que dan cuenta que funcionarios de EE.UU. realizaron acciones secretas para frenar la asunción de Allende al poder. Hubo apoyo político y económico desde el país del norte a la oposición, que recibió miles de millones de dólares para su accionar desestabilizador, incluido la politización de las Fuerzas Armadas, el financiamiento por parte de la CIA al paro de camioneros y al diario El Mercurio.

Pero debemos ir un poco más allá, pues si bien se cumplen 50 años del golpe en Chile; también se cumple 1 año del golpe en Perú; 3 y 43 años de los golpes de Estado que ha sufrido Bolivia; 14 y 41 años de los golpes de Estado en Honduras; 22 años del golpe de Estado en Venezuela; entre otras intervenciones en nuestro continente, todos ellos dirigidos desde EE.UU. con los «servidores» de cada país.

Tampoco podemos olvidar que se cumplen 200 años de la Doctrina Monroe, a través de la cual EE.UU. definió que América Latina era de su propiedad y que naturalmente podrían aprovecharse de todo los bienes comunes existentes en nuestros respectivos países.

Ante esto, debemos mirar el golpe de Estado en Chile no sólo como un suceso particular de nuestra historia, sino como la aplicación de una política imperial norteamericana que busca, aún en nuestros días, mermar la libre determinación de los pueblos y con ello torpedear cualquier proyecto transformador alternativo a los intereses del capital.

Los 50 años no sólo debemos conmemorarlos desde la perspectiva de la justicia y la memoria, sino también desde las causas más profundas de estos hechos. Esa necesaria disputa sobre el pasado queda lisa y llanamente incompleta y se torna insuficiente e impotente para los desafíos que el futuro depara a los pueblos del mundo como lo son sus luchas emancipadoras y las contradicciones del capitalismo mundial que hoy levanta guerras, hambrunas y una creciente y profunda desigualdad, sin contrapeso aparente.

El desafío es inmenso y a la luz del agotamiento del neoliberalismo, impuesto por Pinochet y luego administrado por diversos gobiernos en los últimos 30 años, vuelve a cobrar vigencia la esencia del proyecto de la Unidad Popular que buscaba mejorar la vida de las y los chilenos, revirtiendo las tendencias hacia la concentración excesiva de la riqueza y trabajando contra la profundización de la desigualdad, pues los dolores, las angustias y las necesidades del pueblo de Chile, a 50 años, siguen pendientes. //ELF

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En primera persona

agosto 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Cristian Oyaneder

Yo tenía 12 años, mi papá trabajaba en una fábrica de cuero. Siempre que llegaba en la tarde tomaba un libro y me leía una historia que me hacia viajar por muchos lugares.

Con él éramos compañeros de aventura, éramos amigos.

Una tarde gris y fría mi mamá toma el mismo libro que solía tomar mi papá y comienza a leer. No era la misma voz grave y profunda de él. A pesar de la lectura suave, pausada y dulce, me costaba imaginar un viaje con ella. De mi mamá siempre preferí su comida y caricias, más que sus lecturas. Saborear el amor de su mano en la cocina era mi momento con ella. Las aventuras de papel eran mi momento con papá.

A mamá siempre la escuché feliz cocinando, pero últimamente solo la escuchaba llorar. Las risas en la cocina se habían extinguido con el vapor de la comida caliente.

Pasaron los días y mi papá no volvía del trabajo. Mi mamá ya no sabía que esperar, pero esperaba. Pasaron meses y luego años, con ello la foto de mi papá que descansaba en el velador del dormitorio matrimonial, se transformó en una miniatura colgante en el pecho de mi mamá.

Yo crecía esperando que papá llegara, pero con los años, y en medio de las burlas de mis compañeros de colegio, entendí que él no volvería.

Mi papá pasó de ser un trabajador, a convertirse en un detenido desaparecido. Los rumores y noticias falsas comenzaron a llegar a casa, pero tal como llegaban los datos, prontamente se iban disolviendo. “Está en la playa” decía una vecina, “Lo vi en Puerto Montt” comentó un supuesto amigo de la familia. Viajamos con esperanza a varios lugares. Mi mamá no se rendía pero las pistas nos llevaron a nada.

Han pasado 50 años y sueño con volver a escuchar un cuento con su voz.

————
Lee esta historia en primera persona, y pregúntate: Si tu papá de un momento a otro desapareciera ¿Lo seguirías buscando?

Esta historia tiene como fin motivar la empatía en quienes no entienden que buscar y llorar a los tuyos es un derecho que a miles se les negó, y a 50 años del golpe cívico militar tenemos el deber como país de comprender que este “nunca más”, debe estar acompañado de verdad, justicia y reparación. Probablemente la profunda herida jamás sanara, pero estamos a tiempo de contribuir con empatía al respecto y la reparación. //ELF

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50 años del golpe de Estado en Chile

agosto 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Michelle Bachelet

Expresidenta de Chile

El 11 de septiembre de 1973 fue un día trágico que marcó nuestra historia como país. Aplastó nuestras esperanzas de vencer una tremenda desigualdad estructural, acabó con el Gobierno de Salvador Allende y con nuestra democracia; también nos dividió profundamente. A 50 años del golpe de Estado es necesario revisar ciertos mínimos comunes para poder proyectarnos como país hacia los próximos 50 años, porque la historia hay que comprenderla para no repetirla.

Cuando hoy hablamos del golpe de Estado, debemos entender que el 70% de los chilenos y chilenas no había nacido hace 50 años. Es decir, quienes fuimos testigos de esos hechos brutales somos hoy una minoría en nuestro país. Y somos justamente quienes vivimos de cerca estos acontecimientos quienes tenemos una responsabilidad con la memoria, porque es lo que nos permite como sociedad reconocernos en el presente, y conectar el ayer con el mañana.

La política, en términos simples, consiste en procesar nuestras diferencias de manera pacífica, respetando las libertades y visiones de unos y otros; es clave entender las limitaciones y ponerse de acuerdo en cuestiones básicas. En 1973 la política fue derrotada y eso es algo que no puede volver a ocurrir.

Un golpe de Estado no puede justificarse jamás. Nunca puede formar parte de las opciones que tienen los países para resolver sus diferencias, porque no es más que la forma de aplastar a un Gobierno y aterrorizar a un pueblo. Esta es una de las cuestiones básicas en las que debemos estar de acuerdo hoy. Imágenes como la del bombardeo a La Moneda y los tanques rodeando la casa de Gobierno, no pueden dejar a nadie indiferente.

En segundo lugar, no importa cuán complejo sea el contexto político, la democracia no debe ser puesta en duda nunca. La dictadura no hizo más que confirmar el enorme abismo que separa una democracia, con todas sus imperfecciones, y un régimen que recurre a la fuerza más brutal para eliminar las libertades civiles y políticas básicas.

La democracia no es un sistema perfecto, pero es el mejor sistema que tenemos. Es un sistema que cuenta con las herramientas e instituciones para corregir sus falencias. La democracia se construye en un diálogo entre miradas plurales y diversas en donde la autocrítica y la crítica honesta son bienvenidas en cualquier proceso político; son, de hecho, una de las armas de la democracia.

Una tercera cuestión en la que todos debemos estar de acuerdo, es que los crímenes de lesa humanidad no tienen cabida en nuestra patria ni en ningún lugar del mundo. Aún estamos cargando dolores como sociedad, porque durante 17 años una política de Estado se basó en aniquilar a quienes pensaban distinto o a quienes se consideraban peligrosos.

Nada nunca podrá justificar que se atropelle la dignidad que nos define como humanidad.

Es innegable que hay hechos incuestionables, documentados, y las heridas son más difíciles de sanar si hay quienes niegan o justifican lo que ya establecieron comisiones como Rettig o Valech, o las mismas investigaciones judiciales. Esto deteriora nuestra posibilidad de ser comunidad. Es por ello que nuestro deber moral es hacer todo lo posible para que no se repitan casos tan dolorosos como los que se vivieron durante la dictadura.

En Chile cuando hablamos del golpe de Estado, de la dictadura, de los crímenes de lesa humanidad, no hablamos de conceptos abstractos, sino que hablamos de hechos que quedaron marcados a fuego en nuestra memoria individual, institucional y nacional.

Cuando observamos las encuestas sobre la democracia y cómo se ha perdido la credibilidad en esta, debemos alertarnos. Un ejemplo de ello es la última encuesta CEP que refleja la desconfianza de chilenos y chilenas hacia el sistema político institucional. La frase “a la gente como uno le da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario” es apoyada por el 25% de los encuestados y las encuestadas. Otras encuestas muestran que para un porcentaje de chilenos y chilenas el mejor gobernante de Chile ha sido Augusto Pinochet.

Septiembre siempre llega como un espejo en el que nos reconocemos como chilenas y chilenos, y en estos 50 años debemos mirarnos y reconocernos como hermanos de un mismo país para llevarnos a defender y profundizar la democracia, y respetar siempre los derechos humanos. Esa es una responsabilidad de todos nosotros. Debemos asegurar que haya verdad plena, justicia plena y un compromiso de todos de cuidar la democracia. De ahí la importancia del Plan de Búsqueda de Detenidos Desaparecidos anunciado por el actual Gobierno.

Recientemente leí las memorias de Patricio Aylwin, La experiencia política de la Unidad Popular. Al inicio y al final el expresidente se pregunta qué podríamos haber hecho mejor o distinto para haber logrado cambiar el curso de los acontecimientos. La desconfianza en ese entonces hizo imposible llegar a acuerdos, algo de lo que debemos aprender. Debemos también cuidar el lenguaje y la forma en que nos relacionamos los unos con los otros, porque las formas también importan y debemos cuidarlas.

A 50 años de una tragedia conocida mundialmente por su brutalidad, debemos tener claridad sobre lo que vivimos. Debe ser una lección para el futuro que construiremos para los próximos 50 años, para que en nuestro país nadie dude sobre la gravedad de lo ocurrido, para que todos tengan la sensatez de que eso no puede volver a ocurrir. Para que seamos un Chile más unido, en el que todos luchemos por nuestro más profundo anhelo: terminar con la desigualdad que ha marcado históricamente a nuestro país, alcanzar el bienestar y la dignidad para todas y todos quienes habitan nuestro territorio.

La memoria es una herramienta poderosa. Recordar el golpe de Estado y sus consecuencias nos permite reflexionar sobre nuestro pasado, comprender nuestro presente y, lo más importante, construir un futuro mejor. No olvidemos el pasado, pero utilicémoslo como un faro para guiar nuestras acciones futuras y construir un Chile más justo y equitativo. //ELF

*Columna aparecida en El País de España.

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