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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

¿Tropezar con la misma piedra?

agosto 27, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal

Camarada DC, exsenador, abogado y expresidente de la DC

Hay dirigentes políticos que repiten propuestas que reflejan que no han aprendido nada. Están preocupados de un nombre como candidato presidencial , cuando Chile está en una crisis integral.

La situación del país es muy grave y no se arregla con un nombre.

Cuando No tenemos confianza en las elites civiles, religiosas, militares, culturales, es el resultado de décadas en que la búsqueda de poder personal o grupal llevó a la descomposición de los partidos.

Chile necesita un proyecto cultural, político, social y económico que reemplace el paradigma neoliberal y descarte las opciones de los extremistas de ambos lados.

Es un desafío para todos los sectores y que tendrá una opción para concretarse si ganamos bien el Apruebo con 100% de Convencionales elegidos.

La DC, ya experimentó las derrotas más duras y debería ser vanguardia en propuestas nuevas y apropiadas, rechazando seguir la misma receta fracasada.

5% de los votos fue el respaldo logrado para una candidatura, con un programa impuesto por los neoliberales, sin debate en Junta Nacional y rompiendo el rol de liderazgo que por doctrina y testimonio nos ganamos.

Sus principales promotores se van del partido sin asumir sus responsabilidades políticas y un pequeño número de los que permanecen ,reiteran su visión equivocada, cooperando gustosos con las acciones del gobierno.

¿Cómo no aprender?

Yo no participaré en discusiones por el poder, pero si lo haré en materia de ideas, porque la DC tiene mucho que ofrecer a Chile.

Primero ideas, propuestas distintas a las ya fracasadas luego unidad sólida interna y concordancias con otras fuerzas que, pacíficamente , nos permitan derrotar a los explotadores y a los violentos.

Por favor, aprendamos de los errores.

Nombres para encabezar el proceso tenemos.

Que se muestren con ideas y acciones.

Hoy es tiempo de cambiar.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Sin categoría Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, DC, Democracia Cristiana, PDC, Ricardo Hormazábal

Por qué debemos votar por el Apruebo y la Convención Constituyente

agosto 25, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Carlos Gardel

Concejal de Lo Espejo

Los invito a construir un país inclusivo, la historia hoy nos da esa oportunidad, que ha sido el anhelo de muchas generaciones, de sacrificios, de sudor y lágrimas, de poder tener la oportunidad de cambio real, de construir un Chile grande, solidario, que reconozca a sus pueblos y sus diferencias, la patria justa y buena. Hoy estamos todos convocados a poder escribir esa historia, para ello, debemos ser protagonistas, tomar conciencia e importancia de la participación, de no quedarnos en nuestras casas y ver como otros toman decisiones, ya que es nuestra oportunidad de poder decidir que camino vamos a tomar.

Me he encontrado con personas que aún no comprenden la importancia del momento que estamos viviendo, el de poder entre todos construir una nueva Constitución para Chile, que sea redactada por ciudadanos que usted mismo elegirá, nunca antes en toda la vida de nuestro país esto se había hecho.

He aquí la importancia de invitarl@s no solo a votar, sino que además a construir la Patria que queremos, donde se distribuya la riqueza de esta bendecida nación con mayor equidad, con una salud pública digna, que la familia no sufra perjuicio económico por una enfermedad, quienes además de la pena y dolor de quien la padece, debe agregarle la preocupación de como obtener los recursos para diagnósticos o exámenes costosos, debe ser un derecho y garantizar el acceso a una mejor Salud.

Una mejor pensión también debe ser una de las preocupaciones, para ello se debe considerar un sistema justo y solidario, no puede ser que después de entregar toda una vida de trabajo, caer en situación de pobreza por una baja pensión.

Tenemos como país uno de los ingresos per cápita más altos de Sudamérica, con US$ 25.000, aprox. ($18.750.000) por cada habitante anualmente, contando incluso a los niños, si se dividiera el ingreso del país en partes iguales con un valor del dólar a $750), pero gran parte de esta riqueza cae en muy pocas manos, he ahí el interés de sectores políticos de no querer provocar ningún cambio y que todo siga igual, con una Constitución redactada en dictadura que promueve esta desigualdad, en donde todo se puede transar en el mercado, la salud, la educación, la seguridad, cuando estos temas deben ser un derecho garantizado.

Con el cambio climático, el agua tiene un rol protagónico, cada vez será más escasa, y como la actual Constitución toma este vital elemento para la vida como un bien transable (Artìculo 19º), se ha privatizado y entregado los derechos a particulares, hace unos mese vimos como en el congreso y debido al alto quórum en el Senado (es la proporción necesaria que se requiere, en este caso 2/3, 29 votos de 43 en total) y a pesar de haber tenido una mayoría en la votación, fue rechazada. Teniendo una nueva oportunidad de que el agua sea considerada un Bien Nacional de uso público en la nueva Constitución.

Para llegar a ser un país verdaderamente desarrollado, debemos primero romper las barreras del egoísmo, no puede ser que la distribución de la riqueza no solamente es desigual en los ingresos familiares, sino que además como se distribuye también en los Municipios, y ahí podemos ver como son de diferentes los barrios más ricos y los más pobres.

Es tiempo de cambio, hay que tomarlo con esperanza y alegría y llamamos a aprobar una nueva Constitución para Chile, y que sea redactada por una Convención Constituyente.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: #Apruebo, #NuevaConstitucionParaChile, columna, Columnista

El ciudadano Piñera

agosto 24, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

El término anticipado del Gobierno de Sebastián Piñera, en noviembre de 2019, cuando, con millones de chilenos en las calles exigiendo dignidad, los partidos políticos llegaron a un acuerdo para un proceso constituyente, fue el intento de la elite, de una salida pactada a una profunda crisis social y política. Aunque cupular, el acuerdo permitió descomprimir, en cierta medida, la presión social y puso fin a un Gobierno que simplemente era incapaz de enfrentarla.

Ya, a partir del 18 de octubre, cuando el estallido social se hace evidente, todos sabíamos que el programa de gobierno había muerto y que la crisis requería una redefinición de objetivos que ese gobierno, sobreideologizado y dogmático, difícilmente sería capaz de abordar, sin embargo, tuvo oportunidades, no una, sino varias, de asumir, con humildad y responsabilidad, que la ciudadanía demandaba un golpe de timón significativo, un cambio de rumbo estructural para el país… y las desperdició.

El ex Presidente Piñera tuvo también la oportunidad de asumir, con grandeza, la responsabilidad histórica de liderar un proceso democrático y participativo que encausara la revolución de la dignidad que desbordaba las calles de Chile, con miras a concretar un nuevo trato social, político y económico, consagrado en una nueva Constitución, la primera de nuestra historia gestada en verdadera democracia… pero la desperdició.

Piñera y su gobierno, antes que militar en algún partido político, son miembros obsecuentes de la religión neoliberal y mas específicamente de la secta nacida en Chicago, por lo que, todos sus esfuerzos se concentraron en mantener las bases del modelo y su acervo cultural en la sociedad chilena, y, en ese contexto, pretender que iniciaran voluntariamente un proceso revolucionario que cambiara las bases de ese modelo era, por decirlo menos, ingenuo, pero la cándida oposición siguió creyendo por meses que el gobierno “no entendía” la magnitud de la crisis y ello explicaba sus propuestas timoratas e insuficientes, sin embargo, el tiempo, y los hechos, finalmente hicieron patente que simplemente no querían, ni quieren, cambios profundos y reales que alteren el modelo del que se han beneficiado por décadas, y esa, y no otra, es la causa del término de ese gobierno.

El ex Presidente Piñera pudo pasar a la historia, pudo no solo salvar un gobierno tambaleante, sino incluso transformar su legado en un hito de nuestra historia republicana, pudo y no lo hizo, algunos creen que le faltó visión, coraje y osadía política, una falta de liderazgo y estatura, pero la verdad es mas prosaica, mas mezquina, simplemente estaba atrapado en un dogma totalitario, su gobierno fracasó por su apego casi fanático a su credo neoliberal.

Sin embargo, el ciudadano Piñera sigue presente, como un atribulado personaje de alguna novela romántica o un drama shakesperiano, que vive en una fantasía trágica, en la que todos saben la verdad, pero el no se da por enterado, o, para los “milenials”, como el profesor de Historia de la Magia del colegio de hechicería Howarts en las novelas de Harry Potter, que llevaba siglos enseñando su asignatura y en algún momento murió, pero todos creían que ni siquiera se había dado cuenta, y siguió dictando su clase sin siquiera darse por enterado que ahora era un fantasma y que casi nadie lo escuchaba, el ex mandatario parece seguir actuando como si todavía fuera Presidente, como si la Constitución de 1980 no fuera solo un mero remedo formal y estuviera totalmente vigente, vive la fantasía de que sus palabras, sus discursos, pueden hacer alguna diferencia en el Chile post estallido social, y día a día hace pseudo cadenas nacionales a la hora del almuerzo, intervenciones que pasan desapercibidas para los chilenos, aunque el ciudadano Piñera, en su alienación fantasiosa, piense que está recuperando el control de la agenda pública.

Durante este intermedio forzado por las cuarentenas en el contexto del COVID 19, el país es administrado por un aparato estatal relativamente eficiente, que enfrenta esta pandemia feroz tan solo con funcionarios de tono menor, sin conducción política ni liderazgo, y aún así, esta administración interina ha sido capaz de llegar a acuerdos legislativos gracias a que tenemos también una oposición virtual o casi simbólica y, en general, mantiene una apariencia de normalidad. Cambios de gabinete y anuncios rimbombantes simplemente se suceden día a día, mientras el congreso controla la agenda política y los chilenos tratan de sobrevivir, para variar sin poder contar con el Estado, a una profunda crisis económica y social, mientras el ciudadano Piñera sigue gobernando un país que ya no existe, sigue predicando un sermón en la plaza pública, donde algunos todavía lo ven, pero ya nadie lo escucha.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnas, David Pellizzari Ossa

Pasan las semanas, seguimos ciegos

agosto 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rafael I. González, Gonzalo Bacigalupe y Muriel Ramírez Santana

El MINSAL ha estado testeando donde es menos probable encontrar enfermos de COVID, sostienen los autores y la autora de este artículo. Eso explicaría la baja abrupta en los casos positivos. Si se suma a eso el constante cambio en las metodologías de medición, estiman que no es posible saber realmente cuánto hemos controlado la enfermedad. Seguimos tan ciegos como en marzo, pero con un gobierno que impulsa el desconfinamiento, advierten.

Las cuarentenas son una medida medieval pero popular para controlar tempranamente el contagio en todo el mundo. El principio es simple: el virus necesita huéspedes para trasladarse y su permanencia en superficies y en el aire es de unos días. Al reducir la movilidad de las personas, el virus, una partícula inerte, no puede reproducirse. Es indudable que la larguísima cuarentena en el gran Santiago redujo el contagio, reflejado en una reducción sustancial de la demanda por camas críticas en el sistema hospitalario. De un promedio semanal de cerca de 4.700 casos nuevos el 16 de junio, durante el peak, la Región Metropolitana (RM) bajó a 1.000 casos nuevos, cinco semanas después. Esto implica una reducción cercana al 80%.

Los datos disponibles, sin embargo, hacen dudar de que la caída del nivel de contagio sea tan intensa como se ha informado. Aunque la baja de casos debe ser real, llevamos meses de constantes cambios metodológicos y de estrategias de testeo, lo que hace difícil afirmar si la “mejoría” es leve o si “los casos disminuyen de forma muy impresionante” como reportó el propio ministro de Salud en una de sus últimas vocerías diarias.

En esta columna presentamos un análisis de los efectos de estos cambios metodológicos y sostenemos que el 80% de reducción que tiene la RM es producto de una peor búsqueda de casos. Parte de este problema se debe a una política que el gobierno ha llamado “búsqueda activa de casos”, implementada desde fines de julio, (aunque no hay precisión sobre eso) y que ha llevado a buscar contagiados donde es menos probable encontrarlos.

Dicho de otro modo: tal como en marzo y abril, hoy no tenemos claridad sobre la evolución de la curva de contagios. Es posible que las cifras de positividad (es decir, la relación entre la cantidad de test que se hacen y la cantidad de contagiados que se detectan en esos exámenes) nos estén llevando a un desconfinamiento adelantado; esto, debido a que la positividad es muy sensible a errores metodológicos (por ejemplo, testear lugares y situaciones donde el número de test positivos sería menor).

El siguiente gráfico muestra por qué los datos oficiales despiertan dudas. Al mirar la evolución de la positividad acumulada de nueve países durante la pandemia, Chile aparece como un caso extremadamente distinto. Después de alcanzar el peak, nuestra positividad demora en comenzar a caer. Pero luego, y aquí está lo extraño, la positividad cae en forma acelerada.

Ese comportamiento no se observa en ningún país. El único que tiene una evolución algo parecida, es Holanda. Pero eso se puede explicar porque Holanda aumentó un 75% del testeo diario entre el 31 de mayo y el 7 de junio, cuando acumulaba cerca de 46 mil casos. Chile, en cambio, experimentó esta reducción de positividad acelerada con más de 300 mil casos acumulados y aumentando el testeo en un 65% en los últimos 30 días.

Creemos que los cambios metodológicos han repercutido en lo que podemos ver. Ello implica que hay riesgo de que la autocomplacencia del gobierno sobre la estrategia de testeo tenga como consecuencia más meses de confinamiento, con otros cientos de personas muertas semanalmente.

LA ESTRATEGIA 3P: PASO A PASO SIN POSITIVIDAD

Partamos el análisis examinando la positividad de Chile y otros 22 países cuando daban sus primeros pasos en desconfinamiento. Todos comenzaron gradualmente, cuando tenían positividad por debajo del 5%; y muchos fueron más exigentes aún desconfiando por debajo del 2%.

Chile, en cambio, tenía una positividad del 11,6%, cuando el Ministerio de Salud decretó el desconfinamiento de varias comunas.

En los países del gráfico el inicio de desconfinamiento o de relajo en las medidas fue en diferentes fechas, pero para efectos de poder comparar, situaremos todos los desconfinamientos el 28 de mayo. En el caso chileno, el inicio de la etapa de transición en 7 comunas de la Región Metropolitana y 2 comunas de la Región de Valparaíso ocurrió el 28 de julio. El gráfico también indica la positividad que debe tener cada región para que una comuna pueda avanzar en el plan “Paso a Paso” según los criterios del MINSAL de finales de julio. La última etapa, de “apertura avanzada”, requiere de una positividad no mayor al 5%, criterio de referencia que la OMS publicó el 12 de mayo. Chile parece estar lejos de seguir normativas mínimas.

Bastaría mostrar este gráfico para rechazar inmediatamente la factibilidad del plan de desconfinamiento. Por otra parte, la imprecisión de las cifras e indicadores que ofrece la autoridad chilena es demasiado grande, y eso impide saber si el panorama es aún peor. Pero es posible que lo sea. Para entender por qué, echemos una mirada a los estándares que se recomienda cumplir antes de iniciar el desconfinamiento. En su informe de mayo la OMS estableció, como primer criterio para evaluar si un país tenía control sobre el contagio local, es que lograra bajar la cantidad de casos nuevos en 50% desde el último valor máximo. Pero esto solo es válido “siempre y cuando” se mantenga “la estrategia de realización de pruebas o se refuerce para hacer pruebas a un porcentaje mayor de casos sospechosos”.

Chile no ha cumplido ni con la mantención de la metodología ni con el refuerzo de las pruebas en los casos sospechosos. Desde el 30 de mayo no han pasado tres semanas sin cambios relevantes en la búsqueda de posibles enfermos. La línea de tiempo a continuación ilustra la cambiante situación tanto de las definiciones, estrategias, como de la cantidad de tests que se reportan. Los cambios en la medición de la pandemia hacen imposible estudiar el testeo de modo sistemático. Una política pública basada en la evidencia requiere de metodologías consistentes en el tiempo para poder evaluar la implementación de medidas. Si en una encuesta de opinión se pregunta el primer mes si le gustan las manzanas y al siguiente mes el gusto por las peras, no podemos sacar una conclusión sobre el gusto por las frutas de la población.

Un cambio metodológico importante, que puede haber afectado nuestra capacidad de medir el Covid-19, fue introducida en la resolución exenta publicada el 30 de mayo en el Diario Oficial. Allí ocurrieron dos cosas importantes. Primero, se ampliaron los criterios para optar a un test PCR en el sistema público (caso sospechoso). Antes de esa resolución los casos sospechosos eran, en palabras simples, aquellas personas que tenían: 1) fiebre más otro síntoma respiratorio e historia de viaje; 2) una enfermedad o infección respiratoria aguda a grave (necesita hospitalización); o 3) síntomas respiratorios con historia de ser contacto estrecho de un caso confirmado PCR positivo (Ver el documento del MINSAL del 23 de marzo).

Luego de la resolución exenta, la nueva definición de caso sospechoso establece que la persona debe tener al menos dos de los siguientes síntomas: fiebre (37,8°C o más), tos, disnea (dificultad respiratoria), dolor toráxico, odinofagia (dolor de garganta), mialgias (dolores musculares), escalofríos, cefalea (dolor de cabeza), diarrea, anosmia (pérdida brusca del olfato) o ageusia (pérdida brusca del gusto), o bien, paciente con infección respiratoria aguda grave (que requiere hospitalización). Las personas que cumplen con dos de estos síntomas pueden acceder a un PCR en el sistema público.

Segundo, se estableció el concepto de caso probable: es la persona que cumple con la definición de caso sospechoso con un test PCR con resultado indeterminado o, que estuvo en contacto estrecho con un caso confirmado y que presenta al menos uno de los síntomas del caso sospechoso.

En el caso probable, no será necesaria la toma de examen PCR, pero sí se le debe hacer seguimiento epidemiológico igual que a un caso confirmado.

La nueva definición de caso sospechoso fue un avance para poder realizar el examen en personas con síntomas leves y que no podían pagar por un test PCR. Sin embargo, esta nueva definición utiliza tests para diagnosticar a un grupo de personas con síntomas que son comunes en otras patologías. Es esperable entonces que, a igual número de tests, la positividad de los test PCR baje, porque se le hacen tests a personas con otras patologías.

Por otro lado, tampoco se cumplió con el necesario aumento de test recomendados por la OMS. En los primeros días de junio se alcanzó el peak de test reportados, cercano a 19 mil; y en el siguiente mes se registró una baja sostenida hasta llegar a cerca de 14 mil test. Desde esa fecha aumentó el testeo a cerca de 25 mil exámenes diarios en promedio a mediados de agosto. Ese último aumento podría haber solucionado el problema metodológico, pero se sumó otro más. Parte importante de los test, (64,7% en la RM según reporte epidemiológico del 17 de agosto), se están usando en la “búsqueda activa de casos”, una estrategia desplegada por el gobierno desde julio y que tiene un problema grave, como discutiremos más adelante.

Es necesario notar que el cambio de definición de caso sospechoso y la incorporación de caso probable tuvieron efecto rápido en los casos que se detectaron desde fines de mayo y comienzos de junio.

El siguiente gráfico ilustra el registro de los nuevos casos diarios según fecha de notificación[1] (e incluye los casos probables, que también parecen haber tenido un efecto en la reducción de casos confirmados por PCR[2]). El gráfico da cuenta de dos problemas. En primer lugar, ilustra un comportamiento extraño. Por ejemplo, durante los días hábiles la cantidad de casos diarios es cerca del doble de lo que se reportan los fines de semana. Y los lunes han sido, salvo entre finales de abril y la primera semana de mayo, los días con más casos por semana. De igual manera, los días feriados presentan un descenso abrupto (indicados con una flecha roja). En segundo lugar, producto del cambio metodológico, queda claro que es imposible comparar lo que se observa antes y después del 30 de mayo. Las curvas deberían ser dos curvas no relacionadas, como la encuesta de opinión que le mencionamos antes sobre peras y manzanas.

Otra situación extraña del comportamiento de los datos que tenemos se observa en las comunas de la región metropolitana, todas las cuales empiezan a caer en la positividad al día siguiente de aprobada la resolución exenta. Además, en los primeros días de julio se observa una nueva baja brusca en la positividad en la RM, que se replica en muchas comunas. Lo que coincide con la confusa implementación de la trazabilidad (TTA) en la RM.

Las cifras entregadas por el gobierno tienen otro problema y es que la “búsqueda activa de casos” (BAC), una política que se comenzó a aplicar a finales de julio muestra otra caída en la positividad de algunas comunas. En los gráficos anteriores está indicada con una línea amarilla.

Si bien la BAC habría comenzado a finales de julio, esta metodología aparece recién en el reporte epidemiológico publicado el 15 de agosto, definida como la “Estrategia de vigilancia epidemiológica basada en la búsqueda dirigida y proactiva de potenciales casos en la comunidad.” Es una definición operacionalmente ambigua. Según el ministro “significa que vamos a testear a personas que no tienen síntomas, que no están consultando, se va a ir a buscar a la persona”.

El día 10 de agosto el MINSAL indicó que la positividad de los casos por búsqueda activa era de un 4,4% y la de los otros casos, los que consultan, alcanzó un preocupante 17%. Es decir, cuando el Minsal no ocupa la BAC, encuentra muchos más enfermos.

Solo es posible evaluar el testeo de la población general, cuando es guiado por los esfuerzos de trazabilidad, testeando personas sintomáticas y/o contacto estrecho y con un índice bajo 5%.

En el escenario actual de miles de casos nuevos cada día, la BAC debiera enfocarse exclusivamente entre personas relacionadas a casos positivos reportados, por ejemplo, lugares de trabajo, familiares; o búsqueda en lugares con poblaciones cerradas como casas de reposo, hogares de menores, cárceles; o personas de riesgo como trabajadores de la salud. Sin embargo, lo que se está haciendo incluye ofrecer el test en lugares de afluencia de público (ferias, salas de espera de centros de salud), trabajadores de empresas. Todas ellas personas con baja probabilidad de estar contagiados.

La definición ambigua de la BAC da lugar para que los tests que realizan las empresas (mineras, salmoneras, constructoras e incluso clubes de fútbol) a sus trabajadores, al entrar a turno, tengan el mismo peso que una persona que se hace un examen PCR por tener síntomas o por ser un contacto estrecho. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional informa que entre el 1 y 14 de agosto tuvieron una positividad del 1% en clubes de fútbol profesional.

Como el gobierno insiste en no entregar los datos con precisión, en el siguiente esquema mostramos que con la BAC, haciendo un ejercicio hipotético con algunos indicadores dados en las vocerías, se encuentran menos casos y la positividad se reduce por diseño.

La BAC contrasta con que diariamente se reportan alrededor de 500 casos probables a nivel nacional, incluyendo casos con contacto estrecho de personas con PCR positivo. Si de 30 mil test, que se han llegado a reportar, tan sólo 1.500 se usarán en testear a los casos probables, representaría un -leve- 5% de los test, lo que podría implicar una “gran mejoría” en la búsqueda de casos ¿Por qué usar un 50 o 60% de los test en BAC donde es menos probable encontrar casos y no usarlos en los contactos estrechos? Se está dejando de testear familias completas con síntomas luego de que una persona fue PCR positivo, mientras se usan test en personas sin antecedentes.

¿VIENEN TIEMPOS MEJORES?

La disminución de la positividad puede estar artificialmente orquestada debido a los cambios en las directrices de a quién se toma el examen, comenzando por el cambio en la definición de casos sospechoso y probable; siguiendo por la búsqueda activa de casos (BAC), enfocada en personas con baja probabilidad de ser positivas, en lugar de enfocarse a contactos estrechos y grupos de riesgo.

La positividad ha bajado de manera importante, pero en esta columna mostramos que este indicador es sensible a la forma de reportar los casos. Si este indicador se basa en promedios sin desagregación geográfica y en que se mezclan situaciones diversas tales como: tests del sistema público, del sistema privado, contactos estrechos, trabajadores de empresas, de la búsqueda activa de casos; sin desagregar por comuna, grupo de riesgo o del personal de salud; estamos frente a un enmarañado de cifras y definiciones que hacen el análisis muy confuso.

Lamentablemente, la estrategia de testeo es aún más confusa, ya que no existe gratuidad universal de los exámenes y los criterios establecidos para casos sospechosos y probables parecieran incluir sólo a las personas que no pueden pagar por un exámen. La falta de datos hace que sigamos con muchas dudas ¿Qué porcentaje de los test se hacen en el sistema público y cuántos se hacen de manera particular? Desde el 30 de mayo muchos contactos estrechos con síntomas de Covid-19 han sido calificados como casos probables sin tomarles test PCR. Esto es preocupante porque los contactos estrechos, aunque sean asintomáticos, son un vector de contagio. ¿Cuántas de estas personas se tomaron de manera particular test PCR y resultaron positivos o negativos? No lo sabemos. En la cuenta diaria de tests, no sabemos cuántos corresponden a testeos promovidos por lugares de trabajo, cuáles son de pacientes que acuden al sistema de salud, o cuántos corresponden a esfuerzos de municipalidades por testear a sus habitantes con, aparentemente, libertad de decidir en criterios para la toma del test.

Sin datos, sin cifras confiables, y sin definiciones y protocolos coherentes con la experiencia internacional y el consenso de la comunidad epidemiológica continuamos en un viaje a ciegas.//ELF

*Este artículo es parte del proyecto CIPER/Académico, una iniciativa de CIPER que busca ser un puente entre la academia y el debate público, cumpliendo con uno de los objetivos fundacionales que inspiran a nuestro medio.

CIPER/Académico es un espacio abierto a toda aquella investigación académica nacional e internacional que busca enriquecer la discusión sobre la realidad social y económica.

Hasta el momento, CIPER/Académico recibe aportes de cinco centros de estudios: el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), el Instituto Milenio Fundamentos de los Datos (IMFD), el Centro de Investigación en Comunicación, Literatura y Observación Social (CICLOS) de la Universidad Diego Portales y el Observatorio del Gasto Fiscal. Estos aportes no condicionan la libertad editorial de CIPER.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Ciper Chile, columna, combate del coronavirus, Coronavirus, Minsal, víctima del Covid-19

El club de los desconectados

agosto 21, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por David Pellizzari Ossa

Hace unos días volvió a la televisión chilena un icono de los programas políticos de los años 70`, “A esta hora se improvisa”, haciendo un homenaje a su antecesor, mantuvo, en general, el formato de conversación e incluso fue transmitido en blanco y negro para construir una atmósfera de nostalgia, sin embargo, y pese a las “caras nuevas” mezcladas con otras mas conocidas, el triste resumen de ese programa, como ejemplo de la expresión comunicacional de la política en Chile, es el encapsulamiento de la clase política en una burbuja teórica y su completa desconexión con la realidad que viven los chilenos de a pie.

En ese programa, y, muchos otros, así como en las discusiones de las sesiones del congreso, o al interior de los partidos, abundan los lugares comunes, la construcción de fachadas e imágenes estancadas en los cánones comunicacionales y políticos de los 90 (para ser generoso), la pirotecnia dialéctica vacía, como llamados a la “unidad” y la evocación de las “fuerzas de la historia” o conceptos difusos y completamente desprovistos de contenido real. La política sigue funcionando casi como si nada hubiera pasado en los últimos meses, y los políticos y los que reniegan de ser tales con disfraces de comentaristas o analistas, terminan por ser partícipes de la realidad alterna en que se encuentran atrapados, representando una tragicomedia mediocre.

Todos los grupos de nuestra sociedad moderna que, por diversas razones, se sustraen de la realidad que viven los ciudadanos, están hoy en tela de juicio. Hay una crisis profunda de las Iglesias, de las Instituciones uniformadas, y por cierto, de los políticos… todos esos grupos tienen en común privilegios y condiciones de vida distintas del resto de la sociedad, todos han buscado a través de los años, separarse del resto de la población, porque no se les aplican las mismas reglas que a los demás, porque tienen normas de comportamiento o hasta una justicia paralela, tienen fueros y una cultura de secretismo, un lenguaje propio y distintivo, y, en definitiva, una tradición de aislamiento.

Podremos discutir acerca de las causas de éste fenómeno sociológico y cultural, pero, en términos prácticos, y en el caso particular de la clase política, su resultado concreto es patético y paradojal, por cuanto, la lógica dicta que es, o debiera ser, de la esencia de un representante, no perder contacto con su representado, conocer la realidad en la que vive, los problemas que debe enfrentar, las trabas legales y administrativas que afectan su desarrollo, y, en general, vivir en el mismo país que aquellos a quienes aspira a representar.

Sin embargo, la realidad, es muy distinta, quienes ejercen cargos importantes de representación popular no viven, ni remotamente las condiciones que la mayoría de sus representados debe enfrentar, de hecho, muchos ni siquiera viven realmente en las comunas, distritos, y hasta en las regiones que representan, aunque discuten a diario las políticas públicas sobre la salud y la educación proveída por el Estado, no son usuarios de ninguno de estos servicios públicos, no usan el transporte público que deben regular, no se les aplican las reglas laborales que deben aprobar e implementar y terminan viviendo en un Chile distinto, lo que termina por reflejarse en sus discusiones y decisiones.

Esta dicotomía, digna del realismo mágico, tiene consecuencias graves; las normas legales se alejan de la realidad que pretenden regular y el lenguaje y la discusión política se aleja tanto de los ciudadanos que termina por crear desconfianza y hasta resentimiento en éstos, la política es cada vez menos valorada y las instituciones democráticas empiezan a perder legitimidad y credibilidad, lo que prepara el terreno para la entrada triunfal de los populismos y las aventuras autoritarias.

Mientras en “A esta hora se improvisa” se hablaba de tolerancia, de nuevas tendencias en las redes sociales y las elecciones en Estados Unidos, en nuestro país miles de chilenos se preguntan si en su barrio harán una olla común para poder comer mañana, miles se preguntan como enfrentaran sus deudas sin trabajo, miles todavía lloran a sus muertos por COVID, qué pasará con la educación de sus hijos, y muchas otras preocupaciones que, los políticos y sus comentaristas, parecen no conocer.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, David Pellizzari Ossa, descolgados

Voluntad de entendimiento

agosto 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Camarada DC y exministro

Escribo esto cuando faltan unas diez semanas para el plebiscito al que hemos sido convocados las chilenas y chilenos para decidir, el 25 de octubre, si queremos una nueva Constitución, y en caso de que triunfe esa opción, el Apruebo, si esta nueva regla fundamental será redactada por una Convención enteramente electa por las ciudadana y ciudadanos, o si su integración será mixta, es decir, una mitad electa por los ciudadanos y otra mitad electa por los actuales integrantes del Congreso, de entre ellos mismos.

En octubre, si triunfa el Apruebo, será la primera vez en que los ciudadanos y ciudadanas actuaremos como poder constituyente entregando un mandato a los Convencionales para que entreguen un nuevo texto fundamental.

En estas diez semanas cada persona convocada a pronunciarse deberá resolver si ejerce su poder constituyente o si renuncia a el para devolverlo a los diputados y diputadas, y senadores y senadoras, que es lo que ocurre si triunfa el rechazo. Confío que todos, sin temor, ejerceremos nuestro poder constituyente.

Pero, ejercido el derecho y siendo poder constituyente, corresponderá elegir a los convencionales que se reunirán a redactar el texto que, luego, en otro plebiscito, tendremos que ratificar. Y esto tiene tanta importancia, o más, como el inicio del proceso.

La Constitución es la regla fundamental que fija las normas de convivencia de una sociedad y, para que sea sólida, debe ser aceptada voluntariamente por todos y todas, o al menos por la inmensa mayoría de aquellos y aquellas para las que va a regir. Es lo que se quiso hacer al acordar, casi todas las fuerzas políticas con representación institucional, convocar a la ciudadanía. Cambiar una norma impuesta por la fuerza de las armas, por una generada por la fuerza de la voluntad.

El acuerdo que le dio origen fijó dos cuestiones que permiten suponer que ello es posible.

Lo primero es que se parte de una “hoja en blanco”. Esto es muy importante para que todos sientan que lo que surja de la Convención es producto de su deliberación, y que no hay una imposición previa.

Lo segundo es que las normas deben aprobarse por un quorum de dos terceras partes de la Convención, lo que obliga a buscar acuerdos y garantiza, ya que ninguna lista u organización va a obtener dos tercios de los convencionales, que el resultado será producto del diálogo y requerirá un alto grado de concordancia entre personas que piensan y sienten diferente.

Pero ello no es suficiente. Hay un requisito adicional que es aún más importante. Es necesario que los convencionales concurran con voluntad de entendimiento, con disposición a buscar los acuerdos más amplios y duraderos. Esta debe ser la clave al elegir a los convencionales.

Las chilenas y los chilenos no somos violentos, ni sectarios, ni gustamos del autoritarismo. Queremos una sociedad menos desigual, con derechos y oportunidades originadas en el ser persona, y no en el patrimonio personal.

Pero el país está polarizado, socialmente separado, y en tensión por la injusticia social, las reacciones violentas y los efectos de la pandemia. En este estado de cosas hay quienes anuncian un proceso constituyente que conducirá al caos, la inseguridad y la pobreza.

Las normas que se han fijado impedirán que ello ocurra, pero también lo impedirá que en la Convención primen las y los dialogantes, las y los que creen en el otro, los y las que estén dispuestas a ceder en pro de construir un futuro común para todas y todos, en palabras de don Jaime Castillo Velasco: una Patria para todos.

En estas diez semanas podemos construir espacios de diálogo y confianza, para que el plebiscito del 25 de octubre marque el inicio de la construcción de esa Patria para todos y todas //ELF.

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