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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

Salud y nuevo Gobierno: ¿Más urgencias o menos enfermos?

diciembre 13, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Osvaldo Artaza

Exministro de Salud

El Banco Mundial publicó un oportuno documento que debe llamar a la reflexión a quienes gobiernen a nuestro país: Piezas para El Desarrollo: Notas de Política para Chile. World Bank WDC 2021.

En salud, plantea la desigualdad en el financiamiento, que es casi el doble para quienes están en isapre en relación con los beneficiarios de Fonasa; en el acceso oportuno a servicios de atención de calidad y, en las inequitativas diferencias en las enfermedades con fuertes determinantes sociales y factores de riesgo evitables, que por su naturaleza requieren de un abordaje intersectorial.

Por ello, propone 5 medidas: fortalecer la universalidad (mancomunar el financiamiento en un fondo único) y reducir la fragmentación del sistema; aumentar y mejorar la calidad del gasto público en salud, para así reducir el gasto de bolsillo de las personas y familias; ajustar el modelo de atención y organización de los servicios de salud, a objeto de que la atención primaria (APS) pueda prevenir daño y evitar hospitalizaciones; modernizar la autoridad sanitaria, para un mejor ejercicio de la rectoría sobre todo el sistema sanitario; y, expandir las políticas intersectoriales para enfrentar los principales factores de riesgo de la población. Esta última propuesta cobra particular importancia, ya que Chile ocupa el primer lugar dentro de los países de la OCDE en sobrepeso/obesidad en la población mayor de 15 años, siendo una prioridad para la salud pública y el desarrollo del país, que podría resolverse con acciones intersectoriales efectivas, que posibilitaran el acceso a una alimentación y a estilos de vida saludables, especialmente para las familias de más bajos ingresos.

El consumo de tabaco y alcohol (Chile es el segundo país con mayor consumo de alcohol en Latinoamérica), siguen siendo muy altos, generando impacto en salud y costos económicos, que podrían evitarse mediante políticas de reducción de consumo que privilegien la salud y no los intereses de la industria. Chile resolvió hace varias décadas, líder en Latinoamérica, los principales causas de morbimortalidad de la infancia con medidas tales como vacunas, agua potable y saneamiento, control de niño sano y alimentación complementaria en APS, y aumento del nivel instruccional de la madre, todas acciones y políticas preventivas exitosas de carácter intersectorial. En los adultos, con los padecimientos metabólicos y los derivados del envejecimiento, se debe actuar de la misma forma.

Desafortunadamente, desde el paradigma biomédico y desde los intereses de la industria se reduce la mirada a lo curativo. El tema no es solo más urgencias, siempre al borde del colapso con personas “hospitalizadas” en sillas, sino menos enfermos. Invertir en salud y no solo en la enfermedad, dar poder a las personas y las comunidades para resolver las causas raíz de los padecimientos pareciera ser mal negocio, ya que se sigue insistiendo porfiadamente en más de lo mismo. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Osvaldo Artaza

Discrepo de mi gran amigo Belisario Velasco y no olvido ni olvidaré su testimonio arriesgando su vida en dictadura

diciembre 9, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal 

Exsenador DC y abogado 

Parto por señalar con cariño que discrepo de una opinión de mi gran amigo, Belisario Velasco, quién en un whatsApp privado, que fue filtrado al diario la Segunda dió su opinión sobre la elección presidencial.

Belisario contó que no votaría en la segunda vuelta, ya que no apoyaba los extremos y también recordó que no había votado por nadie en la última elección interna de la DC, pero concurrió y dibujo en el voto una flecha roja, el símbolo que nos une, que apunta al infinito , con fe en el futuro de una sociedad más justa, rechazando el materialismo liberal capitalista y el marxismo leninismo, que tanto daño han hecho en Chile y el mundo.

Es razonable la visión crítica de Belisario, ya que la derecha nos ha demostrado en el pasado dictatorial y ahora en democracia, su falta de sensibilidad para el dolor de la mayoría. Asimismo, conoce muy bien los riesgos que representa el candidato Kast. Belisario fue clave para que el gobierno de Patricio Aylwin le quitara la personalidad jurídica a Colonia Dignidad, defendida por la derecha y la familia Kast a brazo partido. Mi amigo sabe de eso.

Por su parte, la izquierda , formada por el PC y otras fuerzas del Frente Amplio han desconocido aportes notables de lo que la Concertación, especialmente y en la Nueva Mayoría hicieron para un Chile más justo. También mantuvieron un apoyo irresponsable e instaron movilizaciones violentas que se convirtieron en dañinas para las víctimas de la injusticia y que favorecieron la recuperación de la derecha.

Esa arrogancia, en parte típica de algunos jóvenes y por la otra, el desconocimiento consciente de los hechos históricos, los hace atacarnos por una supuesta transición pactada, entre cuatro paredes a espaldas del pueblo. Esta nueva clase política olvidó estudiar el pasado.

Los que arriesgamos nuestras vidas y nuestra libertad en dictadura, como Belisario Velasco, fuimos los que reconstruimos el tejido social chileno en los jóvenes, trabajadores, profesionales, en las poblaciones y en las calles. ¿La base de nuestro accionar? La más amplia unidad basada en los derechos humanos, la lucha pacífica y la resistencia civil al dictador.

Hicimos protestas multitudinarias y reuniones masivas, sin que hubiera una sola víctima entre los pequeños comerciantes, los bienes públicos que sirven a los más pobres ni en las fuerzas represivas, aunque sí, muchas de nuestro lado, tal como ahora.

Luego, reaccionaron los grandes líderes, cómo Patricio Aylwin, Renán Fuentealba, Gabriel Valdés, Clodomiro Almeyda, Aniceto Rodríguez, Enrique Silva Cimma y otros, conduciendo a la oposición a la inscripción en los registros electorales para derrotar al tirano en el No, en su propia cancha, pero con apoderados y franja electoral, que ganamos con las movilizaciones y el apoyo de países amigos.

Muchos del FA no nacían, pero el PC sí existía, con los cuadros de dirigentes actuales , entonces volcado a una lucha armada contra el especialista en armas, lo que no sólo favorecía el miedo a la democracia, sino que se negaba a la unidad por el NO. Afortunadamente, la presión de sus bases , como lo reconoció Luis Corvalán, el PC se sumó a la hora muy última. Y hace poco, qué triste espectáculo el del PC y partidos del FA al negarse a apoyar el acuerdo político de noviembre del 2019, con la excepción relevante de Gabriel Boric.

Se olvidaron que en 1989, el 92% de los ciudadanos concurrió a un plebiscito para apoyar las 54 reformas acordadas con la dictadura. Ignoran que el principal líder de ese movimiento (Patricio Aylwin) ganó las elecciones con más del 50% de los votos y entregó el mando a un sucesor obteniendo más votos aún (Eduardo Frei). ¿De que 4 paredes hablan? ¿De que acuerdos a espaldas del pueblo nos acusan?

En estos días, los tribunales siguen enviando a la cárcel a los asesinos y torturadores de la época dictatorial, luego de juicios largos pero justos. ¿Dónde se afirman para acusarnos de pactar impunidad a cambio del poder?

Los que defienden la dictadura en Nicaragua, algunos que fueron militares en el Frente Sandinista, nada dijeron cuando Ortega pactó con los somocistas. Amnistía total para crímenes tan horribles como los de Pinochet, pero como era para acceder ellos al poder , siguen apoyando una dictadura familiar, al igual que Corea del Norte y Cuba, a la muerte de Fidel.

Yo entiendo la desconfianza de mi amigo Belisario y de otros camaradas, que constatan en las redes sociales o en contactos personales, que en esta coalición donde está Boric, hay sectores que nos ven con desprecio, y que parecen creer que la decisión de apoyarlos era casi obligatoria para nosotros. Me recuerda la posición de la UP que sólo buscaba nuestra división. Se lograron llevar una pequeña minoría, la Izquierda Cristiana, pero la DC, con ideas claras, líderes honorables logramos seguir existiendo, para después ser la oposición democrática a Allende y la fuerza que lideró la reconquista de la democracia durante la dictadura.

No hemos apoyado estas opciones por conveniencia partidaria ni ahora ni en 1970. Sólo tuvimos la madurez de examinar, primero, lo más relevante para Chile. Esperamos que si el candidato Boric triunfa, no cometa los errores de entonces y su coalición madure.

Llamo a apoyar a Gabriel Boric, porque aunque lidera una izquierda con errores, es distinta a de 1970. En esa época había partidos de izquierda que tenían la dictadura del proletariado como objetivo central y grupos armados con apoyo externo, para ganar hasta una guerra civil. Pinochet era uno de sus aliados militares, hasta que los traicionó.

Los DC, la primera fuerza de entonces en el Congreso, teníamos claro, al igual que analistas serios, que Allende tenía tres opciones: 1.- Avanzar en un programa de cambios democráticos, opción que tendría nuestro respaldo; 2.- Respaldar las fuerzas que estaban por la dictadura del proletariado o 3.- Mantener un gobierno sin optar. En los casos 2 y 3, su gobierno terminaría en un Golpe de Estado. Así consta en un documento de la JDC, redactado por un dirigente que llegó a ser Ministro de Allende después.

Optamos por Allende porque la derecha estaba herida en sus intereses y buscaría derrocar a cualquier gobierno con el apoyo de la CIA. La derecha con la CIA apoyó un Golpe contra Eduardo Frei Montalva, en 1969, que fracasó por la unidad interna y el apoyo de países amigos. La izquierda, con vacilaciones, estuvieron con nuestro gobierno. Escogimos a Allende, para no fortalecer la vía armada de la izquierda y poder frenarla democráticamente. Los DC fuimos la oposición más madura y derrotamos a la UP en el mundo social. Intentamos durante 3 años evitar un golpe que estaba anunciado y que llegaría de todas maneras. La derecha tuvo éxito en 1973, pero la principal responsabilidad fue de la UP, cómo lo he descrito en libros y artículos.

Hoy la izquierda tiene posiciones equivocadas pero no es un peligro para la democracia. Es un error abstenerse frente al peligro de una derecha fortalecida en el Congreso, por culpa de las debilidades de la DC, PS, PPD, PR , la conducta torpe del PC y los que alentaron y siguen alimentando actos violentos.

Estos sectores olvidaron una lección básica. «El miedo es la mejor anestesia para calmar los dolores de la injusticia». Tampoco me preocupa su mirada despreciativa. Me preocupa Chile y ellos, como nosotros somos pasajeros que debemos convertirnos en servidores.

Esta equivocación de mi amigo Belisario, me la explico pero no la comparto. No me hace olvidar su valentía y testimonio en tiempos muy duros que los jóvenes del FA ni se imaginan. Firmó la declaración de los Trece DC a horas del Golpe, mantuvo la Radio Balmaceda como una bocanada de aire fresco en un medio corrompido por el horror, fue detenido, relegado, amenazado de muerte por los militares y se mantuvo firme en sus ideales.

Creo que no podemos vacilar en nuestra decisión de votar por Boric, ante el riesgo de una derecha fuerte en el Congreso, con apoyo empresarial y militar, debemos evitar que siga imponiendo un modelo injusto y usando la violencia para eliminar legítimas protestas pacíficas.

Hay que votar Boric, y, desde la oposición democrática, corregir sus excesos y errores.

Hay que cambiar de actitud en la DC para recuperar la confianza ciudadana y poder cumplir nuestro rol de oposición democrática. Hay que aprender de los errores que casi nos hacen desaparecer del mapa político. Nuestra doctrina está vigente. Más del 50% de los chilenos espera un mensaje distinto. Dejemos de lado las pequeñeces y a recuperar el cuerpo nacional y el alma popular de la DC.

Por Chile, a pesar de los gestos inamistosos, soberbios y algunas veces prepotentes, hay que votar por Boric, no abstenerse, ya que ello favorece a la derecha.

Ya nos encargaremos de los soberbios y prepotentes si no cambian, con una DC fortalecida.

En cambio, si no gana Boris, seremos todos Kastigados. Y Chile y los chilenos perderemos…//ELF

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La política del avestruz no sirve

noviembre 19, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador y expresidente del PS

Este jueves 18, después de largos e intensos esfuerzos de los comandos y sus adherentes, cerraron legalmente las diferentes campañas electorales a la espera del veredicto definitivo de la ciudadanía el domingo 21.

Este momento decisivo será una jornada de máxima expresión del ejercicio de la soberanía popular, en concordancia con el principio de igualdad ante la ley, la persona tiene un voto en cada cargo a elegir. Eso es lo esencial, sea trabajador o empresario, deportista o jubilado, no importa el volumen de la cuenta corriente, si tiene o no inversiones ocultas o camufladas en “paraísos fiscales” o exclusivamente sus manos y su trabajo para ganarse el pan y sobrevivir.

En estas circunstancias excepcionales, las élites de oligarcas y tecnócratas, se inundan de ansiedad y tratan de torcer, desviar o manipular la opción a tomar por las personas que concurren a sufragar en los centros de votación, son millones de preferencias individuales que se convertirán en una decisión de envergadura nacional porque determinará las autoridades que dirigirán el Gobierno o instituciones de un rol crucial como el Parlamento o los Consejos Regionales.

Con ese fin, los centros dirigentes de las finanzas, conglomerados industriales o de servicios y otros núcleos de gran poder de decisión, destinan grandes cantidades de dinero a fortalecer, potenciar y arreglar la imagen de las candidaturas que respaldan, así como, tratando de esconder su autoría, desprestigian, alimentan rumores e insidias de aquellas opciones que les desagradan.

Asimismo, financian centros de estudios con personajes de sonoros apellidos y aspecto severo e inquisitivo que dictan cátedra de lo humano y lo divino para excusar o justificar injusticias sociales, también para lamentar cínicamente atroces violaciones de los Derechos Humanos e incluso suavizar o disfrazar crímenes abyectos.

Todos a votar

De modo que las votaciones son una jornada democrática excepcional. No hay otro minuto para el hombre y la mujer de un hogar humilde y de familia trabajadora como el que se vivirá en la elección del próximo domingo. Desde sus orígenes el movimiento obrero, con Recabarren a la cabeza luchó por el voto universal y no sólo de los ricos, en esa vía avanzó la Constitución de 1925 que logró el fin del voto censitario y, en los años 50, se conquistó el derecho a sufragio de las mujeres. Esa es la raíz de la izquierda chilena, con el tenaz liderazgo de Salvador Allende, que forjó una conciencia de enorme valoración del voto de la ciudadanía.

Lamentablemente, la ultra izquierda atacó duramente esa cultura popular, de sumar fuerzas avanzando gradualmente, le llamaron despectivamente “electoralismo” o “entreguismo electoral”, así, en la población Lo Hermida, antes del golpe de Estado el siniestro criminal y torturador “el guatón Romo”, disfrazado de “revolucionario” se dedicó a difamar el sufragio popular. Los provocadores predicaban la “abstención” y se mofaban del “reformismo”, pregonando el “todo o nada“. Después, durante 17 años, la dictadura desacreditó la política dejando una huella que se arrastra hasta hoy.

Ahora bien, el camino democrático que se ha seguido, con sus aciertos, errores y contradicciones, está ante dos rutas totalmente opuestas. El dilema es una caótica regresión autoritaria o reformas que den justicia y estabilidad a Chile. En esta disyuntiva hay que ir a votar para dignificar la democracia y lograr que la institucionalidad sea capaz de evolucionar para llevar a cabo los cambios que tanto se anhelan. Esta ocasión no se puede dejar pasar. No hay omisión posible.

Decir que no se va a votar en la primera vuelta, pero que si se irá a la segunda es una negligencia que ofende gravemente las luchas democráticas y por la justicia social de tantas décadas, así como, socava y deteriora la responsabilidad política y social.

Ahora que asomó su rostro el neofascismo, crece la importancia de cada voto, porque cada sufragio contra la desigualdad y por la justicia social en democracia permite bajar el porcentaje y, por tanto, el peso político del candidato del negacionismo y el mercantilismo, así, es evidente que la política del avestruz no sirve, no hay que quitarle el traste a la jeringa. Hay que ir a votar.

Por eso, el compromiso debe ser activar la base social democrática en un intenso despliegue de cierre, apoyando nuestras candidaturas e ir a las urnas el próximo Domingo, la clave es sumar voluntades y derrotar la regresión autoritaria.

Esas son condiciones necesarias pero no suficientes, los cambios demandan como pilar indispensable la conducción política que los realice, por tanto, hay que lograr que Yasna Provoste pase a la segunda vuelta y asegurar una clara derrota del neofascismo que permita avanzar en reformas democráticas que den gobernabilidad y justicia social a Chile. //ELF

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Que el voto le gane a la violencia

noviembre 10, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Ricardo Hormazábal y Jaime Hales, abogados. 

Los autores de este artículo estamos decididos a votar por Yasna Provoste, pero queremos compartir algunas reflexiones con los que tienen legítimamente otras opciones y, principalmente, con los que no quieren ir a votar. Es un intento de establecer un diálogo respetuoso entre los que somos adversarios políticos, para no incentivar el clima de enemigos irreconciliables.

Chile vive una de las situaciones críticas de su historia, por la incapacidad de sus élites – políticas, económicas, religiosas, uniformadas, intelectuales y sociales – de dar una respuesta apropiada al cambio de época mundial que nos desafía, con sus injusticias sociales y la falta de conciencia y acción sobre la crisis ambiental que nos amenaza.
Se percibe en el aire, en los debates y en las conductas, una ausencia de la amistad cívica esencial para un proyecto de país en este siglo. Jaime Castillo Velasco nos enseñaba y convocaba en tiempos de la dictadura a Una Patria para

Todos, incluso para los que no la quieren. Respondimos positivamente en su momento para derrotar al tirano sobre la base sólida del respeto y la promoción de los derechos humanos.

Los avances en los últimos 30 años han sido importantes, aunque insuficientes para muchos de nosotros. Chile es mejor de lo que era en dictadura, pero aún falta camino para recorrer para lograr nuestras metas de justicia social, inclusión, libertad y desarrollo pleno de las personas y las comunidades en nuestra sociedad.
Las injusticias del modelo, agudizadas por la pandemia; la falta de canales adecuados que permitan a los ciudadanos y a las comunidades participar en las decisiones relevantes; los actos de corrupción en las élites religiosas, políticas, económicas y uniformadas, han producido una brecha en la convivencia nacional. Así se intentan colar los defensores de injusticias y las fuerzas que reemplazan con la violencia los proyectos pluralistas y la necesidad de construir una sociedad multinacional, de mayor justicia, mayor libertad, mayor fraternidad, en un clima de desarrollo humano integral, con un Estado cumpliendo su rol principal de promotor del Bien Común.

El fracaso de las élites se expresa, una y otra vez, en los comportamientos frente a las elecciones. En las de carácter nacional, en donde la mitad de los que tienen derecho a hacerlo no concurre a votar, a pesar de que hoy postulan miles de candidatos de las más variadas posiciones: del pinochetismo extremo al maoísmo recalcitrante, partidos viejos y nuevos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Pero, también este negativo fenómeno se produce en las organizaciones estudiantiles y gremiales, dónde participan aún menos personas, aunque se pueda hacer incluso por internet.

Estamos a pocos días de unas elecciones de tremenda relevancia y cerca del 50% de los ciudadanos no tienen decidido por quién votar o, algo que es peor aún, un alto porcentaje NO quiere participar. Nunca una campaña despertó tan poco entusiasmo en el pueblo y en los propios militantes de los partidos políticos, lo que no sólo se debe a la pandemia que amenaza con rebrotes, sino a la debilidad de las instituciones participativas y democráticas.

Eso incentiva la desesperanza y el desinterés. El manejo antojadizo de encuestas o el uso de las nuevas tecnologías para manipular a los votantes, ha creado un vacío muy dañino que no podemos ignorar. Si vota muy poca gente, escenario posible y probable, quien sea elegido quedará debilitado. Por lo tanto, la primera tarea de los demócratas es intentar que vote mucha gente.

El riesgo democrático se ve en el devenir, cuando hay quienes buscan generar miedo ante cambios que son ampliamente compartidos. Usan este método que daña la buena convivencia, para generar sistemas autoritarios, sobre la base del desprestigio de la actividad política.

Necesitamos salir de la visión polarizada de la política y apoyar ahora debates de fondo. Después de las elecciones, incentivaremos la búsqueda de acuerdos sobre planes concretos y programas claros, a partir de mínimos comunes éticos que sean integradores de las fuerzas sociales, de las personas y comunidades que, con sus inquietudes e intereses, ven con reparos, dudas y temores lo que puede suceder en el país.

La gran crisis de Chile es de confianza y participación. Hace más 50 años no pudimos llegar a un acuerdo de gobernabilidad, debido a las distancias existentes entre los proyectos ideológicos y culturales. Como consecuencia, se nos vino el horror de la dictadura. Pero, aprendimos, por nuestras ideas y la dolorosa realidad que vivíamos y en 1988 logramos dejar atrás ese período horrible, que esperamos no volver a vivir. No podemos renegar de 30 años en que, al margen de los errores, tuvimos un progreso como país, en el que participaron actores muy diversos, fuerzas nuevas y antiguas, de manera que ni los éxitos ni los fracasos son sólo de algunos.

Hoy no queremos más dolor ni desesperanza, no queremos más violencia ni inseguridad, no queremos más injusticia ni incertidumbre. Queremos que el pueblo chileno participe masiva y organizadamente en el proceso político a través de sus manifestaciones económicas, culturales y sociales, con toda su fuerza y su creatividad.

Llamamos a votar en estas elecciones para fortalecer la democracia, ya que ella no es solo un proceso de confrontación electoral, sino sobre todo, un espacio para buscar acuerdos que permitan avanzar hacia una sociedad más justa y libre.

Votaremos por Yasna Provoste, no sólo por sus condiciones personales, porque la alianza que la acompaña, con todas las limitaciones que pueda tener, nos da más garantías que las otras acerca de la profundización y fortalecimiento de la democracia. Ofrece un camino de paz y seguridad para los habitantes de Chile y de esperanza para un pueblo que necesita justicia, libertad y fraternidad en un marco de respeto y desarrollo cultural, social y económico.

Respetamos el derecho de otros a respaldar opciones distintas, pero creemos que todos o una gran parte de los ciudadanos podríamos coincidir en que Chile necesita un clima humano más fraterno y soluciones factibles y adecuadas. Las movilizaciones sociales multitudinarias del 2019 lograron que la élite política adoptara acuerdos que encauzaron un clamor de nuevo orden. Tenemos una Convención Constituyente que debe proponernos un camino compartido y necesitamos elegir autoridades que sintonicen con este sentir, que creemos ampliamente mayoritario.

Es el momento de usar nuevamente el voto como el instrumento más idóneo para restablecer ciertas pautas de orden, líneas claras de acción, recuperación de los espacios públicos y para que el país vuelva a tomar un ritmo de progreso, inclusivo, no excluyente, esta vez con más justicia, más libertad real, más reconocimiento de derechos, más igualdad de oportunidades, mejores ingresos, pensiones y salud dignas, con más desarrollo de la cultura y del arte.

Una vez elegido el nuevo gobierno, deberá decidir cómo enfrentar los desafíos. Si se repite el escenario de hace 4 años, un gobierno arrogante de un sector sin mayoría parlamentaria, se deberá respetar la voluntad ciudadana y abandonar todo intento de imponer un programa. Todas las partes deberán hacer un serio esfuerzo para satisfacer los anhelos de cambios existentes y facilitar una vida mejor.

La legitimidad de movilizaciones pacíficas es clara para evitar que nuevas o viejas élites políticas olviden las necesidades del pueblo. Sobre todo para que no repitan escenarios ya padecidos por Chile y que no queremos vivir de nuevo. Los auténticos luchadores sociales sabemos que la violencia sólo favorece a los grupos minoritarios que las realizan y a los que se escudan en ellas para defender sus privilegios.

El objetivo principal del nuevo gobierno, cualquiera que sea el sector que gane, debe estar en construir la paz social indispensable, cuyo fundamento esencial es la cultura de los derechos humanos, la justicia social y la cooperación para que el trabajo de la Convención Constituyente sea positivo en orden a definir el marco de un Chile para todos, basado en la participación, la fraternidad y la solidaridad, indispensables para que la construcción de un nuevo orden social sea posible en el más breve plazo.

Nosotros creemos que la mejor opción en este reto es Yasna Provoste, pero actuaremos como ciudadanos responsables en cualquier escenario. El país necesita un gobierno y una oposición que actúen con altura de miras, ampliando los espacios de justicia, inclusión y participación y buscando los acuerdos máximos posibles y respetando las diferencias existentes. Los invitamos a ser constructores de esperanzas y no actores activos o pasivos de más desastres.//ELF

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Sondeos políticos: ¿Se siguen equivocando las encuestas?

noviembre 8, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Víctor Allan

Se autodefine como despistemólogo. Pescador de metáforas.

La evidencia es la siguiente:
– Las encuestas daban una amplia ventaja a Jadue en la primaria, pero fue Boric quien obtuvo un triunfo categórico.
– Las encuestas daban por ganador a Lavín, pero ganó claramente Sichel.
– Dato menos conocido: las encuestas (al menos, las que me ha tocado analizar) sobrerrepresentan la participación electoral en el plebiscito y la elección de mayo en más de un 50%.
– Las tasas de respuesta a estas encuestas son bajas, del orden del 20% o menos.

Descarto la manipulación en las encuestas que se publican más sistemáticamente (Agenda Pública de Criteria, Pulso Ciudadano de Activa, Datainfluye e incluso Plaza Pública de CADEM), básicamente porque concuerdan más de lo que difieren.

Mi hipótesis es que hay un sesgo sistemático no identificado ni controlado por los investigadores. ¿Cuál es?
La dirección del sesgo la pudimos observar en las primarias simultáneas de la izquierda y la derecha. El candidato favorito de las encuestas, en ambos casos, era el representante del partido más extremo, que convocaba al voto más duro, con mayor convicción (esto era menos evidente en el caso de Lavín, por su intento de ganar el centro diciendo incluso ser «socialdemócrata»). Ambos perdieron frente a un contrincante más ambiguo y menos asociado a un domicilio político tradicional. Se dijo que fue «el triunfo de la moderación».

Habría que entender mejor esa supuesta moderación. Es un voto más independiente, menos anclado a definiciones del pasado (lastres ideológicos y biográficos), menos cargado emocionalmente, con expectativas acaso más realistas y menos radicales. Un voto ejercido con mayor distancia crítica, menos adhesión personal, más prudencia.
Lo más probable es que ese tipo de votante, aun en el contexto de voto voluntario, sea más abundante que el voto de convicción. Y no es aventurado suponer que su interés en responder encuestas políticas es significativamente menor que su disposición a concurrir a la votación.

Entonces, cuando tenemos bajas tasas de respuesta en las encuestas, nos arriesgamos a un importante sesgo de autoselección, que nos lleva a sobrerrepresentar al voto más convencido y a subestimar al elector moderado, que fue decisivo en el resultado de las primarias.

No es un sesgo binario, sino una distribución de probabilidad continua; no se trata de tener o no interés, sino tener cierto grado de interés. Por eso es muy difícil de corregir, porque no solo tenemos sobrerrepresentado al votante del plebiscito o la elección de mayo, sino que al interior de esos segmentos hay una sobrerrepresentación del voto duro. No basta con aplicar un factor de corrección a la participación electoral, porque nos seguirían faltando las respuestas de aquellos que votan «moderadamente».

Si tengo razón, las fluctuaciones de izquierda a derecha en la opinión pública en el lapso de pocos meses se deben a la sobrerrepresentación de los grupos más involucrados emocionalmente en la política. Cuando uno de ellos se deprime, como ocurrió con la izquierda tras la derrota de Jadue, se abre un espacio para que el otro se entusiasme, como ocurrió con la derecha cuando los errores de Sichel se convirtieron en una transfusión que favoreció a Kast.

Esto puede influir en los resultados, qué duda cabe, pero las oscilaciones que muestran las encuestas probablemente esconden una realidad más estable, justamente debido a ese voto que hoy todos consideran «líquido».

La paradoja es que, si tengo razón, la sensación de liquidez la produce el voto de las minorías más involucradas, mientras que la estabilidad se debe al voto silencioso de los menos entusiastas, no por ello necesariamente «indecisos».

Las encuestas, en definitiva, se están pareciendo más a las redes sociales (Twitter) que a las elecciones que pretenden predecir. A la hora de la verdad, podríamos encontrarnos incluso con que Boric y Provoste pasan a segunda vuelta. //ELF

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Algunas notas sobre los sindicatos, los acuerdos de libre comercio y la integración

noviembre 4, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Juan Manuel Sepúlveda

Exespecialista senior de la Organización Internacional del Trabajo; actualmente integrante del equipo de Trabajo de la candidata a la presidencia Yasna Provoste; del Frente de Trabajadores DC; miembro de las comisiones técnicas-políticas de trabajo e internacional de la DC.

Apuntes para sindicatos y acuerdos de libre comercio. 

• La integración no solo no destruye empleo ni deprime los salarios, sino que, por el contrario, refuerza el respeto a los derechos fundamentales, lo que constituye un elemento central de la estabilidad social y política y de la seguridad jurídica, necesarias para el aumento sostenido de la inversión, el crecimiento económico y la generación de empleo de calidad.

• La actuación de los sindicatos está, entre otros, fuertemente condicionada por los acuerdos de libre comercio (TLC) y por los procesos de integración que los obligan a ajustar sus propuestas y reivindicaciones a la marcha de esos acuerdos, empujándolos a reforzar sus intereses a escala supranacional.

• Los representantes de las organizaciones sindicales y sociales de nuestro país son, en general, favorables a los procesos de integración y al desarrollo de una dimensión social y laboral de los mismos y de los TLC, en especial la relacionada con el respeto a los derechos fundamentales del trabajo. Sin embargo, para el desarrollo de dichos procesos y de su dimensión socio-laboral la participación de los actores sociales es esencial.

• Ha sido importante el desarrollo normativo de los procesos de integración y en algunos acuerdos de libre comercio en lo relacionado con los derechos fundamentales en el trabajo, si bien requieren de un mayor desarrollo en nuestra legislación.

• Se debe tener presente que Chile es un Estado miembro de la OIT, por tanto tiene una obligación ante sí mismo y ante los compromisos adquiridos en tanto que Estado miembro de la organización de poner en práctica los principios generales que originan los derechos fundamentales del trabajo por cuanto éstos son expresión de unos valores que fueron aceptados al adherirse libremente a la Constitución de la OIT. Este es el mandato específico que fue especialmente confirmado en la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de 1998 de la OIT, instrumento que confirma y reafirma el consenso mundial iniciado en Copenhague.

Sin embargo, nuestro país mantiene limitaciones en materia de aplicación de dichas normas y compromisos, tanto por la no observancia de la ley, como por la existencia de amplios sectores ocupacionales no cubiertos por la legislación laboral. Los comentarios de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones, CEACR, de la OIT, evidencian los problemas existentes en materia de aplicación de la 2 normativa laboral internacional. Basta ver las recomendaciones de la OIT por las sucesivas Resoluciones del gobierno para despojar a los trabajadores del derecho a huelga en decenas de empresas.

• También existe un consenso en que no se deben promover ni aceptar competitividades espurias basadas en el no respeto a los derechos fundamentales en el trabajo. Los acuerdos de integración y de libre comercio deberían ser claros y taxativos al respecto.

• Es indudable que Chile requiere mejorar el nivel de aplicación de las normas y compromisos laborales incorporados en los acuerdos de integración y, en algunos acuerdos de libre comercio, si se quiere que los mismos no se conviertan en una mera declaración de buenas intenciones. Para ello es necesario fortalecer a las administraciones de trabajo y a los sindicatos, agentes directos del proceso.

• No parece conveniente para la propia legitimidad social del proceso de integración en general, y para el TPP11 en particular, mantener los actuales bajos niveles de participación o la ausencia de los actores sindicales y sociales.

• Es fundamental considerar el traspaso de información y de experiencias como base del desarrollo nacional. Es necesario explorar estrategias que permitan un acceso igualitario a la buena información y a la difusión de buenas practicas laborales.

• Para mejorar la aplicación de las normas relativas a los derechos fundamentales en el trabajo se requiere no solo el fortalecimiento de las instituciones de inspección del trabajo y de justicia laboral, en general de toda la administración del trabajo sino también el desarrollo de campañas orientadas a fomentar una cultura de aceptación de que el respeto a esos derechos no es solo una obligación ética y social, sino también una exigencia para la estabilidad política y una buena inversión económica, al menos en el largo plazo.

• La mayor participación de los sindicatos y los actores sociales en las instancias y organismos de integración, así como en los procesos de negociación propiamente dicho, otorgará mayor dinamismo a los mismos y les proveerá del apoyo social del que en ocasiones carecen. En consecuencia, impulsar y facilitar esa mayor participación de los sindicatos y actores sociales debería ser una de las prioridades del programa de gobierno del Nuevo Pacto Social como una política integral de relaciones internacionales.

• Se deberían desarrollar con detalle y desde una perspectiva global proyectos de cooperación multilaterales y bilaterales que permitan 3 reforzar el objetivo de cumplimiento de los derecho fundamentales. Dichos proyectos deben buscar una verdadera efectividad, reflejar las necesidades y buscar formulas de trabajo que se adapten a las nuevas situaciones de cumplimiento de los principios en el contexto de la globalización.

• Finalmente y a efecto de lograr una aplicación efectiva de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, además de reforzar los mecanismos existentes, detectar y desarrollar medidas legales y políticas innovadoras capaces de incluir a las micro, pequeñas empresas y empresas de los sectores rurales es urgente.

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