• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

Columnas

Utensilios

noviembre 29, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Daniel Matamala

Periodista de CNN Chile y columnista de La Tercera 

«Para mis amigos, todo. Para mis enemigos, la ley”, es una frase que se le atribuye al líder mexicano Benito Juárez. Es la perversión de la República: convertir la ley en un instrumento de persecución política, ocupado discrecionalmente contra quienes el poder considera sus adversarios.

En septiembre, siete comunidades mapuches entregaron una carta en la oficina de partes de la Intendencia de La Araucanía. En ella amenazaban con realizar tomas de terrenos, como parte de “un proceso de restitución de tierras ancestrales, colindantes a nuestras comunidades”.

La respuesta fue fulminante. El entonces ministro del Interior anunció una querella por Ley de Seguridad del Estado (LSE) contra los firmantes. “Nadie puede, a través de una carta ni por ningún otro medio, anunciar que va a cometer delitos, sin tener ninguna sanción por ello”, advirtió Víctor Pérez.

Dos semanas después, ocho sujetos se reunieron en una oficina de Av. Apoquindo, en Las Condes, la que, según publicó La Tercera, era ocupada por la campaña del Rechazo. Desde ahí, los individuos, activos participantes de las marchas del Rechazo y miembros del grupo radical Vanguardia, llegaron esa noche al domicilio particular de la fiscal Ximena Chong. Usaron tres automóviles, entre ellos un Volvo, y dos motos, con patentes adulteradas. Mientras los vehículos vigilaban el perímetro, los motoristas entregaban una carta que recibió el hijo de la fiscal.

“Los corruptos como usted no tienen cabida en nuestra nación y (…) tomaremos las medidas que consideremos necesarias, sean cuales sean, para defender a nuestro país. Si usted considera que esta carta constituye una amenaza seria hacia su integridad sicológica y física, entonces está en lo correcto”, decía la misiva.

Al allanar los domicilios de los imputados, la policía encontró armamento de guerra: una subametralladora Uzi automática calibre 9 milímetros junto a 17 cartuchos, además de un rifle de aire comprimido, armas de fogueo, cascos y chalecos antibalas. “El equipamiento es de un grupo organizado que tenía por fin amedrentar e impedir que la autoridad cumpliera con su rol”, advirtió el director de la PDI.

El subsecretario del Interior, en cambio, dijo a radio Coopeartiva que “los utensilios que tenían no eran de gran importancia, salvo esta subametralladora Uzi”. Después del revuelo causado por sus dichos, el gobierno anunció una querella por Ley de Armas, sólo contra el dueño de la Uzi. No hubo querella alguna por el operativo de amedrentamiento. Así, los otros siete sujetos, que incluyen dueños de automotoras, jardines infantiles y empresas de maquinaria industrial, quedaron libres mientras se investiga.

Para nuestro gobierno, una carta entregada en una oficina de partes, amenazando con tomas de terrenos, es un atentado contra la seguridad del Estado, pero un operativo paramilitar contra la casa de una fiscal para amedrentarla, no lo es.

Sí lo son, también, más de mil casos. Solo desde el estallido social hasta el 7 de julio de este año, el gobierno presentó 1.054 querellas por LSE, a un ritmo de una cada seis horas. Entre los querellados están un activista por decir, en una asamblea: “Queremos que caiga Piñera, queremos que caiga este gobierno”; sujetos que lanzaron piedras y pintura contra el monumento a los héroes de Iquique en Valparaíso, y un hombre que arrojó un huevo a la gobernadora subrogante de Valparaíso.

La disparidad de criterios no es exclusiva del gobierno. Políticos de todos los sectores suelen mirar la realidad con gafas diferenciadas según el color político de los responsables de actos de amenaza o violencia, siendo comprensivos con los propios e implacables con los adversarios.

Pero es el Ejecutivo el que puede acusar a los ciudadanos, perseguirlos y usar la fuerza pública en su contra. Cuando ese enorme poder se usa arbitrariamente, discriminando a las personas según su filiación política, redes de contacto, comuna de residencia u origen racial, entonces el gobierno deja de ser garante del estado de derecho.

El uso discriminatorio de la LSE es sólo uno de los indicios alarmantes. Esa misma lógica de amigos y enemigos marcó la breve gestión de Víctor Pérez, quien usó su cargo para defender a los dueños de camiones que bloqueaban rutas, dispensar certificado de inocencia a un correligionario (“estoy seguro de que Pablo Longueira es absolutamente inocente”), criticar a la fiscal Chong al conocerse las amenazas en su contra (“carece de objetividad”) y atacar a Contraloría por hacer su trabajo al investigar a Carabineros (“no se puede debilitar la acción de Carabineros (…) los cargos van a ser desvirtuados”).

En otro episodio, funcionarios de la salud pública fueron acusados por el gobierno de negar atención a carabineros. Cuando los cargos fueron desmentidos, los trabajadores exigieron disculpas. Pero, en vez de rectificar, Pérez acusó a los injuriados de “superioridad moral” y “soberbia”.

Incluso, el ministro de Justicia intervino a favor de un amigo, al declarar su “plena confianza en Jaime Orpis” y ofrecerse “con todo gusto” a declarar en su favor en un juicio por corrupción (tras las críticas, decidió no testificar).

Con cada uno de estos actos, el gobierno divide a los chilenos en amigos y enemigos, e incumple el deber de usar su poder con imparcialidad.

Se aleja, paso a paso, del ejercicio democrático para deslizarse por la pendiente resbaladiza de la autocracia. Y así degrada la ley. Para usar la palabra de moda: la convierte en un utensilio de acción partidista.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: PDI, Policía De Investigaciones

Precandidatos a gobernador metropolitano cerraron campañas con llamado a la participación

noviembre 28, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Las elecciones se llevarán a cabo este domingo. Desde Unidad Constituyente criticaron la poca difusión que ha tenido el proceso.

Los candidatos a Gobernador regional metropolitano que participarán en las primarias de este domingo cerraron durante esta jornada sus campañas, realizando diversos llamados a la participación de independientes y militantes.

Los participantes del Frente Amplio se reunieron con Beatriz Sánchez en el centro de Santiago, oportunidad en la que Karina Oliva (Comunes) planteó que «queremos invitar a la gente a participar en estas primarias, porque sabemos que es un proceso de ciclos, de cambios, de transformaciones, en que la gente tiene el derecho y la voluntad de decidir la región que quiere».

Por su parte, María José Cumplido (PL) dijo que «hoy día tenemos la oportunidad todos, militantes, independientes, de cambiar el rumbo del barco, para dirigirlo a ese lugar donde queremos ir, donde no se discrimina a las mujeres, a las lesbianas, a los gays, a los trans».

El candidato de Revolución Democrática, Sebastián Depolo, indicó que «este 29 de noviembre es una oportunidad histórica, por primera vez vamos a elegir a la máxima autoridad regional, para poder darle democracia a la región, que el máximo cargo de autoridad regional no sea designado por el Presidente, sea elegido por la gente».

Unidad Constituyente cuestiona falta de difusión

Desde Unidad Constituyente, el candidato Claudio Orrego (DC) cerró su campaña en una plaza de bolsillo, donde dijo que «lamento mucho que el Gobierno haya demostrado, una vez más, que no cree en la descentralización, cero esfuerzo por promover estas primarias. Sabemos que es un cargo nuevo, que la gente no lo conoce muy bien y por eso habríamos esperado del Gobierno un poquito más de compromiso».

«Sin perjuicio de eso, quiero hacer un llamado a todas y todos los independientes de la Región Metropolitana, de las 52 comunas, a que vayan este domingo a votar», añadió.

El candidato Álvaro Erazo (PS), que realizó una actividad en el GAM, sostuvo que «el llamado es a que vayan a votar, a que expresen lo que todos queremos, una región más cercana a la gente, con mayor participación».

Mientras tanto, Helia Molina (PPD), que estará en un conversatorio en Quinta Normal, manifestó que «es primera vez que este cargo se elige democráticamente y es muy importante, porque tiene funciones que afectan a toda la región».

Sin embargo, desde el oficialismo, el secretario general de la UDI, Felipe Salaberry, desestimó los cuestionamientos, apuntando que «la oposición llega tarde y con infundadas críticas».

«Creo que el incentivo a participar en las primarias está dado principalmente por los partidos políticos, y hemos visto al Servicio Electoral, y particularmente al Gobierno, con llamados a participar de estos eventos democráticos», aseguró.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: candidatos

Medio Ambiente y Nueva Constitución

noviembre 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 
Por Gabriela Simonetti Grez, Sociedad Civil por la Acción Climática Magallanes y
Víctor Silva Gallardo, Sociedad Civil por la Acción Climática Antofagasta

Chile ha hablado claro, de norte a sur y de cerro a mar, sobre lo que deseamos como sociedad: una nueva Constitución Política que fije las reglas del juego para el país. Creemos desde el ambientalismo que la naturaleza y la biodiversidad necesitan ser consideradas como elemento central porque un pueblo no existe si no tiene un soporte físico sobre el cual habitar. Nuestro bienestar depende de la salud de los ecosistemas. Todas nuestras necesidades, desde la alimentación hasta la salud mental dependen de un entorno natural sano.

Un Chile que desea mejor seguridad social, dignidad en la habitabilidad, la salud, educación y el medio ambiente son temas importantes que desde el estallido social del 2019 han cobrado fuerza pues hemos logrado entender que hay un desequilibrio y una mochila cargada de inequidades desde hace varios años. No es baladí considerar que el cuidado, protección y conservación de nuestro entorno es un asunto central puesto que la postura es clara: este modelo económico actual no resiste seguir sacrificando zonas de nuestro país y a su gente. Un modelo extractivista irresponsable con la biodiversidad y que nos deja a merced del mercado en el acceso a bienes comunes como el agua, no hacen más que reforzar que la crisis social del 2019 es también ambiental. Si seguimos depredando la naturaleza como lo hemos hecho hasta ahora, estamos poniendo en jaque nuestro bienestar y el de las generaciones que vendrán, amenazando incluso la consecución nuestros Derechos Humanos.

Creemos que la Nueva Constitución, en un capítulo sobre Principios Ordenadores del Estado, debiera considerar al medio ambiente como un elemento central, tal como lo son la nación, la soberanía, la población, los individuos, el territorio e -inclusive- la separación de poderes. Esta consideración es un gran avance en el modo en que nos vemos y reconocemos como nación respetuosa de nuestro entorno y sería, sin dudas, algo que marcaría precedentes.

En cuanto al capítulo de los Derechos Fundamentales es necesario comprender en una visión amplia a nuestro medio ambiente, como lo efectúan en Constituciones latinoamericanas como la ecuatoriana. Chile ha replicado un modelo de desarrollo que entiende la biodiversidad como un recurso ilimitado para ser explotado, sin comprenderlo como un eje clave para el buen vivir. Manifestación clara es que el país es quinto en el ranking de conflictos socioambientales per cápita según el Atlas de Justicia Ambiental, basta observar los 117 conflictos registrados en el Mapa de Conflictos del Instituto Nacional de Derechos Humanos que, a pesar de no estar actualizado, refleja una realidad transversal: los territorios -incluyendo las comunidades, la biodiversidad que los habitan y sus interacciones-, están fuertemente amenazados por sistemas de desarrollo que no contemplan que la sostenibilidad tiene como uno de sus pilares fundamentales la conservación de la naturaleza.

La Sociedad Civil por la Acción Climática en Chile, con eco regional en Antofagasta y Magallanes, exige que se garantice el acceso al agua como un derecho humano, con prioridad para la conservación de los ecosistemas y el fin de las zonas de sacrificio que existen hoy en Chile, asegurando a cada persona el derecho a la vida digna, a la salud y la mayor protección del medio ambiente para que nunca más en el país se exploten indiscriminadamente recursos ni dañen ecosistemas, así como el justo reconocimiento a nuestros pueblos originarios, es decir, una Constitución de cuidados, protección, recuperación y valoración.

La conversación debe ser descentralizada, levantando las voces de líderes y lideresas ambientales de todo Chile que dan a conocer cómo la actividad portuaria ha determinado el comportamiento de aves en Mejillones donde éstas construyen sus nidos con fibras de sacos plásticos, o una minería que ha hecho desaparecer lugares como Chuquicamata o las termoeléctricas que degradan la vida en Tocopilla o Huasco. En el sur los bosques han sido arrasados por monocultivos, los mares donde habitan especies únicas del país como el delfín chileno, se han infectado de jaulas de cultivo para salmones y sus pampas, turberas, árboles y lagunas desaparecen en rajos mineros para extraer carbón.

Los dolores son de norte a sur, pero tenemos la esperanza puesta en que, como sociedad, entendamos que afectar la naturaleza también degrada la calidad de vida de las comunidades locales y, aunque no lo veamos a simple vista, a la humanidad en su totalidad. Por ello, la justicia ambiental es -además- justicia social.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Gabriela Simonetti Grez

Lo que el gobierno no quiere entender respecto a la atención primaria de salud y su necesario financiamiento

noviembre 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Alejandro Escobar Lobos

Antropólogo. Integrante de la Alcaldía Ciudadana y Territorios en Red.

Este es un tema central que los gobiernos de la concertación y la derecha no abordaron con la seriedad que se merece. Se optó por mantener un sistema muy funcional a lógica subsidiaria del Estado y a la lógica hospitalocéntrica en la que aún estamos. Sin desmerecer la importante labor que cumplen los hospitales por supuesto.

La atención primaria en salud desde sus orígenes en la declaración de Alma Ata ha sido relevada como la base y la más importante dentro de los tres niveles de atención. Ello debido al rol que juega en el desarrollo de las comunidades y sus condiciones de salud. No obstante es la que menos financiamiento recibe respecto de los niveles secundario y terciario. En cifras, estamos hablando que en promedio la Atención Primaria recibe un poco más del 20% del total del presupuesto de Salud Pública.

Esta contradicción histórica en la que ha estado la atención primaria evidencia no sólo la inequidad en la priorización del ya exiguo financiamiento de la Salud Pública sino también un problema estructural: la incapacidad de financiar el modelo de Atención de Salud Familiar y Comunitaria declarado hace ya más de 20 años.

Se trata de un problema de diseño y de estructura de la política pública en Salud que la reforma de principios del 2000 no logró resolver. Se definió un modelo familiar y comunitario en base a un sistema de atención y financiamiento de carácter preeminentemente asistencial, individual y basado en la morbilidad.

El financiamiento por tanto no sólo tiene que resolver la brecha asistencial en materia de morbilidad, sino también la brecha existente en materia de prevención y promoción de la salud y en la reducción del gasto de bolsillo, sobre todo en medicamentos.

Este es un tema central que los gobiernos de la concertación y la derecha no abordaron con la seriedad que se merece. Se optó por mantener un sistema muy funcional a lógica subsidiaria del Estado y a la lógica hospitalocéntrica en la que aún estamos. Sin desmerecer la importante labor que cumplen los hospitales por supuesto.

La Atención Primaria de Salud es el corazón y columna vertebral de la salud pública, que responde a las enfermedades producidas por la inequidad y desigualdad de miles de territorios y comunidades donde se insertan los CESFAM y SAPU, asumiendo una carga de enfermedad cada vez mayor producto de ésta.

La salud primaria es uno de los servicios más importantes de los gobiernos locales y por tanto su financiamiento es central sobre todo en comunas pobres, que intentan salir de la mera administración de la pobreza y tratamiento a las enfermedades para avanzar en la producción de la salud y bienestar, sobre todo aquellas con alto porcentaje de población mayor.

Hasta ahora el financiamiento de la APS se basa un aporte estatal anual que se compone de una asignación per cápita y programas de refuerzo, siendo el per cápita el 70% del total del presupuesto para la APS. El per cápita mensual a su vez se decide en un aporte basal y otro basado en indexadores de pobreza, ruralidad y población adulto mayor.

En los últimos años la atención primaria ha tenido un escaso desarrollo en su financiamiento. En los últimos 4 años, el aumento promedio anual del per cápita basal ha sido de $490 pesos. El año pasado se aprobó un presupuesto de $7.200 pesos por persona, en respuesta a la ya histórica demanda de $10.000 mensuales.

Este año en pleno contexto de Pandemia el gobierno propone un aumento de 160 pesos, poniendo en evidencia el desconocimiento o la subvaloración de la importancia que han jugado los CESFAM y SAPU en su abordaje y por consecuencia de sus respectivos gobiernos locales . La disminución del presupuesto tiene como consecuencia directa para la ciudadanía, un aumento del gasto de bolsillo en salud para más del 75% de la población del país que está inscrita en FONASA. Por eso la necesidad de contar con un aumento en el per cápita que considere un aumento de al menos $1000 más respecto al año pasado, de modo de avanzar a los 10.000 requeridos.

No se puede asumir la salud a costa del endeudamiento o del retiro anticipado de los ahorros previsionales, porque simplemente no existe un sistema de protección social decente. No es ético que los más pobres tengan que asumir individualmente el costo de su salud siendo que son los que más se enferman y no es ético que en plena pandemia se priorice por la salud de las finanzas (sobre todo de unos pocos) y no de las personas.

Es esto lo que el gobierno no quiere entender desde el 18 de octubre de 2019 : que necesitamos una salud pública, comunitaria, solidaria que garantice nuestros derechos. Es de esperar que esto también lo entienda el parlamento en los próximos días decisivos para la sanción del presupuesto 2021.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista

Camilo Catrillanca vive

noviembre 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Ex presidente del PS

Hace dos años, el mortífero disparo de un arma de guerra causó la muerte al comunero mapuche, Camilo Catrillanca, procedía del fusil de un carabinero del “Comando Jungla”, una unidad policial militarizada, cuyos efectivos atacaron a la joven víctima por la espalda y sin posibilidad alguna de protegerse para salvar su vida.

Esos carabineros fueron enviados por orden presidencial a la Araucanía como parte de una estrategia de violenta confrontación con el pueblo mapuche, el pueblo originario que luchó indómito contra la implantación del régimen colonial, que preservó su identidad, pero que también interactuó y mezcló con los ocupantes de su territorio y después de la Independencia Nacional sufrió por el avasallamiento en sus tierras por la acción del Estado oligárquico que se impuso y configuró hasta llegar al Chile actual.

El asesinato de Camilo Catrillanca conmovió a Chile y cuestionó en su raíz la militarización de la Región que, usando a Carabineros como fuerza de choque, ha implementado el gobierno, por orden del Presidente de la República, el que actúa imbuido del criterio extremista de la oligarquía agraria.

En efecto, con su habitual simplificación de la realidad chilena y de los hechos políticos, económicos, sociales y culturales, a fines de Junio del 2018, Piñera fue a instalar como gran solución a la demanda histórica del pueblo mapuche, el llamado “Comando Jungla”, principal fuerza de choque de esa perversa estrategia que solo aumentó la violencia estatal en la región.

En esa ocasión, el gobernante dio abundante material audiovisual, filmándose delante de los uniformados armados como si fuesen a combatir en una zona del mundo devastada por aquellas contiendas bélicas sin control, con miles o decenas de miles de víctimas. Su irrefrenable afán mediático lo hizo avalar un equipamiento y preparación totalmente ajenos a la función policial.

Con esa puesta en escena cometió un error garrafal, autorizó la violencia policial, por generar un clima bélico, totalmente artificial que alimentó en los efectivos allí emplazados, el impulso represivo con que fue acribillado a mansalva, arriba de su tractor de trabajador del campo, Camilo Catrillanca.

En las horas y días siguientes hubo intentos de ocultar la verdad de lo ocurrido. Sin embargo, sobrevivió el joven mapuche que estaba junto a la víctima el que gracias al apoyo que le brindó el Instituto Nacional de Derechos Humanos hizo imposible el montaje de las fuerzas represivas. Así se derrumbaron las falsedades que se fraguaron sobre la marcha y los involucrados empezaron a reconocer lo acontecido. La verdad se impuso, pero los culpables y sus defensores han estado retardando la justicia.

El gobernante no estaba en Chile, en su galopante autocomplacencia fue de viaje pretendiendo codearse con figuras de peso global en un evento internacional, pero el crimen del comunero mapuche frustró tales devaneos, en cosa de minutos se vio en la obligación de volver a toda prisa, porque el gabinete de sus incondicionales hacía agua.

La decisión de militarizar la Araucanía se convirtió en un boomerang y el Comando Jungla se tuvo que retirar, pero el plan de militarización continúa, por eso, la derecha ha insistido una y otra vez en involucrar al Ejército en la represión a las comunidades, lejos de aceptar que se necesita un nuevo trato con el pueblo mapuche, que reconozca sus derechos históricos.

Asimismo, al desnudarse las falsas versiones de los involucrados se derrumbó la autoridad del Alto Mando de Carabineros lo que fue usado por Piñera para su descabezamiento y la imposición de su ex edecán como Director General. El “gustito” que se dió Piñera con esa promoción arbitraria y “amiguista”, fue otra andanada en contra del profesionalismo en Carabineros y su crisis institucional ha llegado a su máxima expresión.

Desde entonces la violación de los Derechos Humanos pasó a ser práctica habitual en la Institución. En los hechos, ante las movilizaciones sociales, hacen lo que quieren. Cuando lo deciden actúan sin freno alguno y si no lo quieren dejan las custodias, sin explicación alguna, como pasó con las abandonadas Iglesias incendiadas en las cercanías de la plaza de la Dignidad.

El dolor por el crimen de Camilo Catrillanca cambió profundamente la situación en la Araucanía y suscitó una solidaridad en el pueblo chileno, de tal magnitud, tan amplia y masiva que, en el estallido social, en octubre del 2019, la bandera mapuche tuvo un lugar esencial. El reconocimiento de sus derechos, el respeto a sus raíces ancestrales y la devolución de las tierras usurpadas, el acceso a las aguas, la preservación de su cultura y el estudio de su lengua se han instalado en el centro de la agenda del país.

El martes de esta semana, Piñera volvió a la Araucanía, ya no tiene el Comando Jungla para hacer noticia y perdió toda autoridad por su incompetencia. Su gobierno se acabó, no tiene más que un plazo de término que no ha cumplido.

Al cumplirse dos años del crimen de Camilo Catrillanca, Piñera no tuvo la estatura política para encontrarse con su familia o los lonkos que representan las comunidades que han debido soportar el impacto de la violencia estatal instigada por intereses ultraconservadores, cuya defensa es lo único que rompe la inercia burocrática del gobierno.

Pero, azuzado por el berrinche de un sector político que lo respalda, Piñera viajó con el fin de hacer otro anuncio parafernalico: la designación de un “coordinador de seguridad” para lo que llamó “Macro Zona Sur”, o sea una fanfarria burocrática que no significará nada. Tan pomposa denominación ni siquiera tenía quien la ejerciera. Otro más de una lista interminable de voladores de luces, a la espera que la represión o un milagro puedan hacerse cargo de su ineptitud política.

Chile y el pueblo mapuche deberán seguir a la espera de un nuevo gobierno que, con auténtica vocación nacional, reabra el diálogo, aborde los temas de fondo y formule una vía de solución.

Al aprobarse, en el Plebiscito del 25 de octubre la redacción de una nueva Constitución, nacida en democracia, a través de una Convención Constitucional, floreció la causa mapuche y de los pueblos indígenas. Así Camilo Catrillanca vive, su presencia vuelve a latir en la demanda histórica que pretendía ser acallada cuando fue vilmente asesinado.

La Convención Constitucional es un órgano único, político e institucional, para avanzar en la puesta al día del carácter democrático, en el reconocimiento de la pluriculturalidad y diversidad, que conforman el Estado de Chile hoy y en las próximas décadas.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columinista, columna

Sin empatía no hay comunidad

noviembre 4, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcelo Trivelli

Exintendente Metropolitano y presidente de Fundación Semilla

Una educación de calidad debe ser capaz de aportar al desarrollo integral de las personas y uno de los pilares fundamentales es la educación socioemocional. Aprender y practicar para ponerse en el lugar del otro (empatía). Tomar conciencia de los cambios y de cómo estos afectan a las demás personas. No sólo pensar en uno mismo.

Llama la atención la declaración del Presidente de la República, Sebastián Piñera, quien señaló, a propósito del triunfo del Rechazo en el barrio alto de Santiago: “Yo creo que no es un problema de empatía, la empatía es algo personal, no es de dónde yo vivo, si en una comuna o en otra, son comunas de ingresos mucho más altos que el resto del país, que viven una realidad distinta y eso las hace ver el mundo distinto”.

Los dichos del presidente son un buen reflejo de su vida y su historia. Pero sobre todo es un buen exponente de cómo piensan y actúan las élites en nuestro país. Reconoce la existencia de ghettos de riqueza, pero la gravedad de sus palabras radica en que, por ser personas de alto nivel económico, se justifica que ven un mundo distinto.

Efectivamente, la empatía es algo de cada individuo, pero no se construye comunidad ni se logra cohesión social con personas que carecen de empatía y lamentablemente la educación de las élites carece de la dimensión socioemocional. Puede ser una educación eficiente en transmitir contenidos, pero pobre en formar ciudadanos y ciudadanas que estamos interrelacionados social, cultural y económicamente.

En un mundo que vive en permanente cambio impresiona ver como las élites desdeñan la empatía y cómo han dado un carácter negativo a la palabra incertidumbre. Solo se entiende este relato si, para ellos, ser empáticos significa reconocer privilegios y por ello ceder alguno de ellos o, si la incertidumbre que sienten es respecto de si lograran mantener sus privilegios en el nuevo ordenamiento institucional.

Pocas veces un proceso democrático, como lo fue el plebiscito del 25 de octubre, ha dejado de manifiesto cómo las élites se resisten a ponerse en el lugar de sus conciudadanos. El voto de mayoría fue de la ciudadanía y no de las élites. La gente busca una nueva institucionalidad, capaz de terminar con las injusticias, los privilegios y los abusos. Busca reemplazar una sociedad que refuerza los privilegios en vez crear una sociedad meritocrática. El orden institucional que comenzamos a dejar atrás le ha causado mucho daño a nuestro país y nuestro sistema democrático.

El Apruebo es el inicio de un camino que debemos construir con la participación de todas las personas y va requerir gran dosis de empatía en cada uno de nosotros. Quienes hemos sido privilegiados deberemos ser capaces de reconocerlo y renunciar a muchos de ellos. Para ello se requiere voluntad y diálogo. Si reconocemos que el sistema de educación no asumió con fuerza la dimensión socioemocional, el esfuerzo será aún mayor y también una lección para que la incorporemos con decisión y coraje en los programas educativos en el Chile que se comienza repensar.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Marcelo Trivelli

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 56
  • Página 57
  • Página 58
  • Página 59
  • Página 60
  • Páginas intermedias omitidas …
  • Página 98
  • Ir a la página siguiente »

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp