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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

50 años del golpe de Estado en Chile

agosto 22, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Michelle Bachelet

Expresidenta de Chile

El 11 de septiembre de 1973 fue un día trágico que marcó nuestra historia como país. Aplastó nuestras esperanzas de vencer una tremenda desigualdad estructural, acabó con el Gobierno de Salvador Allende y con nuestra democracia; también nos dividió profundamente. A 50 años del golpe de Estado es necesario revisar ciertos mínimos comunes para poder proyectarnos como país hacia los próximos 50 años, porque la historia hay que comprenderla para no repetirla.

Cuando hoy hablamos del golpe de Estado, debemos entender que el 70% de los chilenos y chilenas no había nacido hace 50 años. Es decir, quienes fuimos testigos de esos hechos brutales somos hoy una minoría en nuestro país. Y somos justamente quienes vivimos de cerca estos acontecimientos quienes tenemos una responsabilidad con la memoria, porque es lo que nos permite como sociedad reconocernos en el presente, y conectar el ayer con el mañana.

La política, en términos simples, consiste en procesar nuestras diferencias de manera pacífica, respetando las libertades y visiones de unos y otros; es clave entender las limitaciones y ponerse de acuerdo en cuestiones básicas. En 1973 la política fue derrotada y eso es algo que no puede volver a ocurrir.

Un golpe de Estado no puede justificarse jamás. Nunca puede formar parte de las opciones que tienen los países para resolver sus diferencias, porque no es más que la forma de aplastar a un Gobierno y aterrorizar a un pueblo. Esta es una de las cuestiones básicas en las que debemos estar de acuerdo hoy. Imágenes como la del bombardeo a La Moneda y los tanques rodeando la casa de Gobierno, no pueden dejar a nadie indiferente.

En segundo lugar, no importa cuán complejo sea el contexto político, la democracia no debe ser puesta en duda nunca. La dictadura no hizo más que confirmar el enorme abismo que separa una democracia, con todas sus imperfecciones, y un régimen que recurre a la fuerza más brutal para eliminar las libertades civiles y políticas básicas.

La democracia no es un sistema perfecto, pero es el mejor sistema que tenemos. Es un sistema que cuenta con las herramientas e instituciones para corregir sus falencias. La democracia se construye en un diálogo entre miradas plurales y diversas en donde la autocrítica y la crítica honesta son bienvenidas en cualquier proceso político; son, de hecho, una de las armas de la democracia.

Una tercera cuestión en la que todos debemos estar de acuerdo, es que los crímenes de lesa humanidad no tienen cabida en nuestra patria ni en ningún lugar del mundo. Aún estamos cargando dolores como sociedad, porque durante 17 años una política de Estado se basó en aniquilar a quienes pensaban distinto o a quienes se consideraban peligrosos.

Nada nunca podrá justificar que se atropelle la dignidad que nos define como humanidad.

Es innegable que hay hechos incuestionables, documentados, y las heridas son más difíciles de sanar si hay quienes niegan o justifican lo que ya establecieron comisiones como Rettig o Valech, o las mismas investigaciones judiciales. Esto deteriora nuestra posibilidad de ser comunidad. Es por ello que nuestro deber moral es hacer todo lo posible para que no se repitan casos tan dolorosos como los que se vivieron durante la dictadura.

En Chile cuando hablamos del golpe de Estado, de la dictadura, de los crímenes de lesa humanidad, no hablamos de conceptos abstractos, sino que hablamos de hechos que quedaron marcados a fuego en nuestra memoria individual, institucional y nacional.

Cuando observamos las encuestas sobre la democracia y cómo se ha perdido la credibilidad en esta, debemos alertarnos. Un ejemplo de ello es la última encuesta CEP que refleja la desconfianza de chilenos y chilenas hacia el sistema político institucional. La frase “a la gente como uno le da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario” es apoyada por el 25% de los encuestados y las encuestadas. Otras encuestas muestran que para un porcentaje de chilenos y chilenas el mejor gobernante de Chile ha sido Augusto Pinochet.

Septiembre siempre llega como un espejo en el que nos reconocemos como chilenas y chilenos, y en estos 50 años debemos mirarnos y reconocernos como hermanos de un mismo país para llevarnos a defender y profundizar la democracia, y respetar siempre los derechos humanos. Esa es una responsabilidad de todos nosotros. Debemos asegurar que haya verdad plena, justicia plena y un compromiso de todos de cuidar la democracia. De ahí la importancia del Plan de Búsqueda de Detenidos Desaparecidos anunciado por el actual Gobierno.

Recientemente leí las memorias de Patricio Aylwin, La experiencia política de la Unidad Popular. Al inicio y al final el expresidente se pregunta qué podríamos haber hecho mejor o distinto para haber logrado cambiar el curso de los acontecimientos. La desconfianza en ese entonces hizo imposible llegar a acuerdos, algo de lo que debemos aprender. Debemos también cuidar el lenguaje y la forma en que nos relacionamos los unos con los otros, porque las formas también importan y debemos cuidarlas.

A 50 años de una tragedia conocida mundialmente por su brutalidad, debemos tener claridad sobre lo que vivimos. Debe ser una lección para el futuro que construiremos para los próximos 50 años, para que en nuestro país nadie dude sobre la gravedad de lo ocurrido, para que todos tengan la sensatez de que eso no puede volver a ocurrir. Para que seamos un Chile más unido, en el que todos luchemos por nuestro más profundo anhelo: terminar con la desigualdad que ha marcado históricamente a nuestro país, alcanzar el bienestar y la dignidad para todas y todos quienes habitan nuestro territorio.

La memoria es una herramienta poderosa. Recordar el golpe de Estado y sus consecuencias nos permite reflexionar sobre nuestro pasado, comprender nuestro presente y, lo más importante, construir un futuro mejor. No olvidemos el pasado, pero utilicémoslo como un faro para guiar nuestras acciones futuras y construir un Chile más justo y equitativo. //ELF

*Columna aparecida en El País de España.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: A 50 años del golpe de Estado, columinista, columna, Columnas, michelle bachelet

Justicia para el Presidente Frei: La lucha continúa

agosto 21, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pedro Vera Castillo

Militante Democracia Cristiana

El reciente fallo de la Corte Suprema desestimó todas las causales de forma y de fondo del recurso de casación presentado por el Consejo de Defensa del Estado, la familia y la Democracia Cristiana en contra del fallo de la Corte de Apelaciones que absolvió a todos los inculpados por el homicidio de Eduardo Frei Montalva. En una entrevista de enero de 2019, el juez Alejandro Madrid mencionó las irregularidades en las intervenciones médicas, señalando que “hubo un cúmulo de circunstancias anormales, dolosas» que afectaron al mandatario, incluyendo la intervención de “alguna sustancia química que evidentemente que colaboró a la situación definitiva que tuvo el ex Presidente”. Así, el fallo justificaba plenamente la figura del homicidio al igual que las culpabilidades de los seis condenados.

La Corte Suprema, en cambio, ha acogido todas las argumentaciones del fallo absolutorio de la Corte de Apelaciones ya referido. De manera sorprendente, el máximo tribunal del país ha desconocido el cúmulo de circunstancias dolosas ya referidas y, más aún, ha evitado situarse en el contexto de violación sistemática de los derechos humanos que se vivió en el periodo de la dictadura. ¡En general, señores magistrados las dictaduras intentan no dejar pruebas materiales! Habría que recordar que los asesinatos de Letelier y su secretaria en los Estados Unidos de Norteamérica  y del general Carlos Prats y su esposa en Argentina sólo han podido ser aclarados por las declaraciones del propio asesino, que hoy vive tranquilamente protegido en el país del norte.

Como muy bien indicó en su último alegato, nuestro destacado abogado Luciano Fouillioux: “el 90% de los crímenes de derechos humanos se han podido resolver a partir de presunciones”, y es el trabajo investigativo que da a esa presunción el peso de una prueba. Fue lo que hizo el juez Madrid de manera incuestionable. El fallo del máximo Tribunal reconoce que la mayor parte de quienes rodearon al Presidente Frei en su hospitalización: médicos y personal de salud, más otros agentes, eran efectivamente funcionarios o colaboradores de la DINA y la CNI pero que tal situación no permite asignarles la condición de responsables de la muerte del Presidente. ¡Eran samaritanos de buena voluntad!

Recordando la marcha de la patria joven, sueño una gran marcha nacional del norte al sur y de la cordillera al mar, en compañía de todos los sectores progresistas, sin violencia y con una unidad inquebrantable, en contra de la impunidad para los crímenes de la dictadura contra miles de compatriotas.

Por nuestra parte, vamos a seguir acompañando la lucha y el testimonio ejemplar de nuestra camarada Carmen Frei, sea en el país o en tribunales internacionales, para poner fin a la impunidad y obtener justicia para el presidente Frei. //ELF 

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Eduardo Frei Montalva

Llegar a tiempo 50 años después

agosto 20, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Poblete 

¿Cómo ha marcado el golpe de Estado a las décadas que lo sucedieron? Cada conmemoración tuvo su afán y contexto, revisarlas pueden darle más de una respuesta a estos 50 años que estamos viviendo en medio de una coyuntura febril, donde reina la desconfianza.

¿Se repite la historia? No necesariamente, pero hay algunos ejemplos que sustentan eso de que la historia no avanza en forma lineal, sino en círculos, como un espiral. “Muchas veces rima”, decía Mark Twain.

La primera década del golpe, 11 de septiembre 1983, plena dictadura, se vivió en medio de una convulsión creciente, inédita para esos tiempos de control y autoritarismo.

El desgaste y deslegitimación de Pinochet era evidente. La crisis económica y las crecientes denuncias de violaciones a los Derechos Humanos atizaban la movilización social, cuya máxima expresión fueron las protestas nacionales de mayo y agosto de ese año. El país perdía el miedo.

La marea social también activó la reorganización de los movimientos o partidos políticos, algo que hoy también parece estar en curso en todo el arco ideológico.

El mismo 83 la oposición logró ensamblar sus primeras orgánicas. Así nacieron la Alianza Democrática y el Bloque Socialista que inició el largo camino de recomposición de sus cuadros. Más a la izquierda, se conformó el Movimiento Democrático Popular (MDP), que aglutinó inicialmente al PC, al MIR y también al llamado PS Almeyda.

Al frente, el oficialismo pinochetista también ajustaba sus piezas: el mismo 1983 nacía la UDI, guiada ideológicamente por Jaime Guzmán y el movimiento Avanzada Nacional.

La primera conmemoración en democracia

En 1993, los 20 años del Golpe se conmemoraron en la recta final del gobierno democrático odel presidente Patricio Aylwin, administración que convivió y soportó a un poderoso Pinochet como comandante en jefe del Ejército y celoso guardián de la institucionalidad, su creación.

Ese 11 de septiembre fue un fiel reflejo del momento. A tres meses de las elecciones presidenciales, el gobierno no tenía interés en conmemorar la fecha. Otro DC, Eduardo Frei, figuraba como el seguro ganador. Sin embargo, Pinochet quiso mover el tablero.

Días antes, motivado por una claque de encendidos partidarios, habló para la historia en el Rotary Club de Santiago, justificando el golpe y lamentando el avance en los casos de Derechos Humanos, sumando desafiantes comentarios: “Este Ejército tiene una tradición. No es deliberante, perdonen la licencia, estimados amigos, pero tampoco es castrado mental. Tenemos que pensar, señores. ¡Cómo no vamos a pensar!“.

Era el precio de una transición pactada y frágil, con un itinerario que le daba al dictador cinco años más al mando del Ejército.

30 años, verdad, justicia y reparación

El 11 de septiembre del 2003, 30 años después, el presidente Ricardo Lagos encabezó un simbólico acto en La Moneda. Reabrió la puerta de Morandé 80, asumiendo con realismo histórico que la fecha era “un día de dolor, de ese dolor que entró en el alma de Chile y con el que debemos vivir“.

Días más tarde se conformó la “Comisión sobre Prisión Política y Tortura”, presidida por el obispo Sergio Valech, que gestó el informe que lleva su apellido, con el desgarrador testimonio de las víctimas de la represión.

Los 30 años remecían el presente, generando una sucesión de acontecimientos, entre ellos, el “Nunca más” del general Juan Emilio Cheyre.

El entonces comandante en jefe del Ejército, hoy condenado por la justicia, usó la misma frase con la que Ernesto Sábato tituló en 1983 el informe sobre desaparición de personas en la dictadura militar trasandina.

A diferencia de Argentina, el Informe Valech incluye un embargo legal que impide divulgar los testimonios y el detalle de lo vivido en la prisión y tortura hasta el 2054.

No obstante, el 2018, en un gesto poco conocido, fue el entonces ministro del Interior, Andrés Chadwick quien dio la autorización a la editorial “La Copa Rota” para imprimir 1500 ejemplares con un resumen ejecutivo, que bajo el título “Así se torturó en Chile” narra la historia de algunas víctimas (sin identificarlas) y detalla los tormentos a que fueron sometidos.

Los cómplices pasivos y las presidenciales 2013

El sello de las cuatro décadas del golpe lo puso el presidente Sebastián Piñera con un mensaje directo a su propio sector, que había vuelto a gobernar el país después de 20 años.

El 30 de agosto del 2013 habló de los “cómplices pasivos“, en una entrevista a La Tercera. El concepto lo desarrolló indirectamente días más tarde, el mismo 11 de septiembre de 2013, en un comedido acto de conmemoración en La Moneda.

Al momento de enumerar las responsabilidades penales, políticas y morales por las violaciones a los Derechos Humanos, Piñera fue explícito:

“Esta responsabilidad también alcanza a quienes ejercieron altos cargos en el Gobierno Militar, o a quienes, por su investidura o influencia, conocieron de estos hechos, y pudiendo alzar su voz para evitar estos abusos, muchas veces no lo hicieron, ya sea porque subordinaron los principios a sus intereses o porque sucumbieron ante el temor“.

Estas palabras remecieron el ambiente electoral de la primera vuelta presidencial fijada para diciembre de ese mismo 2013.

Su alusión a los “cómplices pasivos”, sumado al cierre del penal Cordillera, le dieron rédito en las encuestas. Entre agosto y noviembre, Piñera escaló seis puntos en la muestra de Adimark, pero minó las posibilidades de Evelyn Matthei que llegaba tarde y debilitada a convencer a un electorado confundido por la cruenta Primaria de Allamand vs Longueira y desorientado por el debate histórico que el mismo Piñera abrió.

Semanas después, Michelle Bachelet ganaba con holgura la primera y segunda vuelta presidencial enarbolando un proyecto reformista con foco en la desigualdad.

50 años, la asfixia de la coyuntura

Fragmentación política, un proceso constitucional desgastado y un péndulo político mecido por la desconfianza ciudadana, marcan los 50 años del golpe de Estado, que se conmemorarán en menos de un mes.

El panorama no es alentador. Un gobierno debilitado, de minoría parlamentaria, superado por el día a día y con un lento aprendizaje en la administración del Estado, sigue intentando ponerle riendas a su itinerario de reformas y destrabar la agenda política.

Al frente, la oposición construye su nueva identidad mirando el auge electoral de Republicanos y sumando exigencias casi diarias para avanzar en las reformas por las que este mismo país eligió al presidente Boric hace menos de dos años. Ya no es desigualdad, es seguridad, probidad y hasta permisiología; ya no es por Giorgio Jackson, es por Sergio Onofre Jarpa.

Mientras tanto, la ciudadanía acumula desafección y desconfianza al ver que las promesas fundacionales de probidad de hace menos de dos años, se esfuman en escándalos millonarios, que esta vez no benefician inmoralmente a los más poderosos -como fue en la década pasada- sino que afectan a los más pobres, los que esperan certezas para el día a día.

En paralelo, la necesaria reflexión de los 50 años se ha concentrado y alimentado en los espacios universitarios y en una prolífica publicación de libros sobre la fecha, pero la falta de un marco (frame) le ha restado orden a la conmemoración.

Además, la débil gestión en el manejo de un relato o sello por parte del gobierno, sumado al desinterés de los medios masivos, ha impedido visualizar los diversos actos de alta significación organizados en las últimas semanas.

Por lo anterior, la envergadura del desafío de las nuevas autoridades del Ministerio de las Culturas es mayúsculo: llegar a tiempo y con sentido a una fecha que se escribió hace 50 años.

Medio siglo, con el peso de la historia y sus lecciones, deberían ser un argumento suficiente para destrabar el presente y enfrentar con un mínimo de consenso -al menos- el poderoso individualismo de la modernidad. //ELF

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No queda mucho tiempo, no nos queda mucho tiempo

agosto 18, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Santiago Jara Campo

No se necesita seguir investigando sobre las causas ni buscando culpables del “calentamiento global”, ahora “ebullición global”, se requiere cambiar hábitos de consumo y uso de los recursos, cambiar la mentalidad consumista y el modelo extractivista y egoísta, de los que solo quieren ellos disfrutar ahora, perjudicando al resto para terminar todos afectados.

Para eso, no se precisa tanta ciencia, quizás basta, por ejemplo, bajar el interruptor de la luz, cerrar bien la llave del agua y no comprar tanta ropa, que luego tiramos para hacer espacio en nuestro clóset, para comprar más y más ropa, para tapar nuestras vergüenzas.

Sí, en efecto, estamos ante la peor crisis de la humanidad, donde nos estamos acercando a nuestra propia extinción como especie, y esta vez no se trata de un simulacro ni una falsa alarma de un grupo religioso.

Quizás otras especies más adaptables y resistentes, como los insectos, logren sobrevivir a la hecatombe planetaria, como sucedió en el pasado, y la vida continúe aquí en el planeta sin nosotros, los seres humanos, y tal vez sea lo mejor que le pueda pasar a la Tierra, pues las especies que vengan pueden que cuiden mejor lo que nosotros solo destruimos.

La Tierra está moribunda y la naturaleza no se cansa de darnos gritos de alerta.

La nuestra es la última generación que puede detener este desastre, pues después, quizas no haya un después.

Es ahora.

Estamos bailando, como humanidad, una danza de desenfreno en la cornisa de nuestra destrucción…//ELF

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La memoria histórica es una piel irrompible

agosto 16, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Exsenador y expresidente del PS

Sin saber quiénes somos, sin conocer la identidad que nos caracteriza, no podemos vivir. Si un día perdiéramos la piel tampoco podríamos vivir. Por eso, es justo decir que sin memoria histórica no es posible existir. Ahora que el negacionismo en materia de derechos humanos se reposiciono en el debate público, aferrándose al viejo y falaz argumento que no vale la pena mirar hacia atrás, hay que develar el reiterado objetivo de impunidad que lo inspira.

En efecto, es el mismo y ruin concepto que el entorno de Pinochet exhibió en las discusiones sobre las responsabilidades, tanto políticas como penales, que debían asumir las autoridades del régimen militar y los agentes que ejecutaron el terrorismo de Estado cegando las vidas de miles de personas, desde la instalación de la dictadura el 11 de septiembre de 1973.

Por mandato del Presidente Aylwin en 1990 se formó la Comisión sobre Verdad y Reconciliación, que entregó a Chile y a la humanidad el Informe Rettig como inamovible testimonio de las crueles y sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Luego, en 1995, se condenó a Manuel Contreras y otros por el asesinato de Orlando Letelier y su secretaria Ronni Moffitt, una acción de terrorismo de Estado de la dictadura chilena en la capital de Estados Unidos; y posteriormente, en 2003, por decisión del Presidente Lagos, se creó la Comisión sobre Prisión Política y Tortura que dio vida al Informe Valech.

Antes, la investigación del vil asesinato del general Prats y su esposa en Buenos Aires, en septiembre de 1974, dio pruebas que llevaron directamente a la DINA, Manuel Contreras y Pinochet.

En suma, todo hecho, investigación o circunstancia que denunció los crímenes de lesa humanidad de Pinochet, salió a la palestra el mismo y manido argumento para evitar la acción de la justicia: no se podía mirar el pasado.

Cuando seguía en la comandancia en jefe del Ejército, Pinochet sacaba a los comandos a realizar «ejercicios de enlace» para chantajear a la autoridad civil. Un servil general del entorno del dictador sofisticó la excusa, en un alarde argumental, señalando que un automóvil no puede manejarse mirando al espejo retrovisor.

Ahora, al reunirse la semana recién pasada, el Concejo Municipal de Santiago que resolvió honrar la memoria de parte de las víctimas apresadas, asesinadas y/o desaparecidas, colocando sus nombres en calles y plazas, se escuchó nuevamente el coro de los defensores de la impunidad, aquellos que recurren a cualquier pretexto para impedir la formación de la memoria histórica necesaria para el futuro democrático de la nación chilena.

Los grupos ultraconservadores reventaron de rabia y rechinaron los implantes de algunos oligarcas, eternos antagonistas de la verdad y la justicia, por el roce de sus iracundas mandíbulas ennegrecidas por el odio y la impotencia.

Quienes militamos en el Partido Socialista y recordamos a Carlos Lorca y Carolina Wiff valoramos en toda su dimensión el coraje de la alcaldesa Irací Hassler, y agradecemos profundamente a los concejales y concejalas que aprobaron este acto de memoria y reconocimiento a las víctimas del terrorismo de Estado.

La memoria histórica que nos sostiene con el valor inquebrantable de los caídos en la lucha por la libertad y la democracia es la piel que recubre nuestra existencia y nos permite perseverar y proseguir la brega por la dignidad y la justicia social. //ELF

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Es la derecha la que gana

agosto 12, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Rodolfo Fortunatti

Se dibujó la figura maldiciente de líder de una banda criminal y la imputación se consolidó en los medios y en la opinión, fue medida por las encuestas y volvió a los medios como decisión ciudadana, ahora como cosa juzgada, como hecho real, concreto e irrefutable.

El proceso constitucional en curso fracasará, y lo hará a causa de la mentira, la injuria y la calumnia, esa siembra de irracionalidad política, de rencor y odio que ocasionó la caída de Giorgio Jackson.

La manipulación de las comunicaciones llevó muy lejos —ya durante la anterior convención— el empleo del envilecimiento, la banalización y la intriga como armas de debate público. Cayeron en la bajeza de la prensa, encuestadoras y redes sociales de la derecha política y económica, incluso referentes éticos que pudieron haber sorteado la crisis de convivencia y de diálogo en que nos hallamos. Y así mismo, el próximo 17 de diciembre se cosecharán las tempestades de estos vientos de ira.

Todo el poder de la derecha se volcó contra Jackson. Fue el chivo expiatorio contra quien apuntaron las culpas del estallido social, de la transición constitucional, del Frente Amplio y de la generación dorada que asumió el gobierno, aunque es el socialista Carlos Montes el jefe de la cartera donde ocurrió el eventual ilícito que se le atribuye a Democracia Viva, y aunque es el senador Juan Ignacio Latorre el timonel de Revolución Democrática. Jackson estaba distante del epicentro del conflicto difundido por un irrelevante medio local, pero amplificado eficazmente por las cadenas de diarios, radios, canales de televisión y redes de la derecha.

Y entonces, sobre la sospecha y el reconcomio instalados tras la fallida acusación constitucional de enero contra el ministro, se dibujó la figura maldiciente de líder de una banda criminal. Quien lo hizo no fueron los oportunistas republicanos, que lo utilizan todo para domesticar a su sector. Fue el senador socialista Fidel Espinoza, cuyo talante es abonado por la suspicacia y el prejuicio de otros parlamentarios de su partido. La imputación se consolidó en los medios y en la opinión, fue medida por las encuestas y volvió a los medios como decisión ciudadana, ahora como cosa juzgada, como hecho real, concreto e irrefutable. Tal cual lo dice de manera prosaica la tránsfuga Camila Avilés, «se fue porque su sector se está robando la plata de l@s chilen@s».

En la operación no interesan las instituciones, la moral ni los derechos. Lo importante es el poder que se consigue manipulando la voluntad colectiva. Por eso, la derecha de Kast, que amenazó con una segunda acusación constitucional a Jackson y se desistió de ella tan pronto éste dimitió, no frenará su ofensiva contra el gobierno, como no lo harán quienes necesitan de los neofascistas para sobrevivir. Quedará, además, mucho más claro que la presencia del ministro era sólo una excusa obstruccionista, y que las expectativas de diálogo que cifra Boric en una tregua legislativa, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. //ELF

 

🔴 La columna la puedes ver acá en sitio del autor👇

https://fortunatti.wordpress.com/2023/08/12/es-la-derecha-la-que-gana/

 

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