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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

Alcaldes presidenciables, inaceptable

diciembre 11, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pablo Jaeger

Concejal por Providencia y candidato a alcalde DC por esta comuna

La Sra. Matthei ha informado recientemente por la prensa que podría ir de candidata a la reelección en Providencia y después, si gana, ser candidata a Presidenta de la República, renunciando al cargo de alcaldesa. Lo haría porque no habría “impedimento legal” y “todos lo hacen”.

Antes, el 30 de agosto pasado, había declarado que era “inaceptable” ir de candidata a alcaldesa y renunciar después para ir por la Presidencia. Ahora, tres meses más tarde, ha dejado de ser “inaceptable”.

Yo sigo pensando que es inaceptable, y agrego que sería inmoral, grosero e ilegal, además de una grave falta de respeto a los vecinos de Providencia.

Veamos cómo podrían ser las cosas: la alcaldesa se presenta de candidata a alcaldesa; en las elecciones de abril de 2021 eventualmente es electa; en mayo asumiría el cargo; ese mismo mes, o en junio, renunciaría al cargo de alcaldesa si decide ser candidata a Presidenta; el Concejo de Providencia tendría que elegir entre sus integrantes al nuevo alcalde, que estaría en funciones hasta el final del período.

Así, los vecinos de Providencia tendrían de alcalde por 4 años a una persona que nunca fue candidato a ese cargo. ¿Qué les parece? ¿Es aceptable?

Por otra parte, que la Sra. Matthei les informe a los vecinos que puede presentarse de candidata a alcaldesa, pero pensando en ser candidata a Presidenta, también es inaceptable. Es un engaño, pero además demuestra falta de compromiso con la comuna. Nos dice, «puedo ser esto o lo otro, según mi propia conveniencia».

Asimismo, creo que esta oscura maniobra es ilegal. Nos preguntamos si se ajusta a la probidad administrativa una acción como esta, que pudiera devenir en un “notable abandono de deberes” de la alcaldesa presidenciable. El artículo 8 de la Constitución señala al respecto que “el ejercicio de las funciones públicas obliga a sus titulares a dar estricto cumplimiento al principio de probidad en todas sus actuaciones”, lo que según la ley significa “observar una conducta funcionaria intachable y un desempeño honesto y leal de la función o cargo, con preeminencia del interés general sobre el particular”.

Así las cosas, juzgue usted si competir en una elección sabiendo que podrá renunciar si resulta electa, para ser candidato a otro cargo, es una actitud honesta y leal. O, peor aún, no se hará evidente que la candidata está anteponiendo su interés personal por sobre el interés general. Los vecinos de Providencia tienen la palabra.

De más está decir que todo lo aquí señalado también es aplicable a los alcaldes Lavín y Jadue.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columinista, columna, Pablo Jeager

Limitar intereses por mora no perjudica al sistema financiero

diciembre 2, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 

Por Andrés Palma

Economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible 

Las últimas semanas, desde la industria financiera, se ha hablado mucho sobre «retrocesos en inclusión financiera», a raíz de indicaciones aprobadas por la Cámara a un proyecto de ley que está en discusión en el Senado. Se ha afirmado que de aprobarse dichas disposiciones se produciría una desbancarización y se las ha calificado como “buenas intenciones con malos resultados”, entre otras alusiones.

Las reformas, que han sido propuestas por parlamentarios de diversos sectores políticos, apuntan a fortalecer, transparentar, hacer más justo y alinear los incentivos en el sistema de créditos en Chile.

Una de ellas tiene por fin regular o limitar los intereses que pueden ser cobrados en caso de mora del deudor; otra, con la posibilidad de crear un sistema en tiempo real y automático de consulta de seguros que les permita a los titulares de los mismos conocer efectivamente aquellos seguros que tienen vigentes, ya sea para hacer uso de ellos o para no incurrir en una nueva e innecesaria contratación sin tener conocimiento, como suele ocurrir.

Regular o limitar los intereses por mora no significa perjuicio para el sistema financiero, ya que no impide que este sea mayor al interés corriente, sino sólo consiste en terminar con una práctica que se origina en una relación desigual entre el deudor y el acreedor, al igual como ocurre cuando existe más de un seguro para cubrir un mismo eventual siniestro, dando origen a un “sobre aseguramiento” que no tiene efecto práctico.

Ambas son prácticas abusivas que contribuyen a dar origen al malestar ciudadano que prevalece en nuestra sociedad, y su corrección no afectará el funcionamiento del sistema financiero y mejoraría la convivencia social.

La norma que ha generado mayores controversias propone que las entidades financieras paguen igual parte de la prima de los seguros que deben contratarse.

Esta norma es del todo justa, ya que el beneficio de los seguros favorece tanto a la parte deudora como a la acreedora, los bancos e instituciones financieras (disminuyendo el riesgo del préstamo y recibiendo prestaciones directas en caso de siniestro), y no tiene otra razón que la desigual relación, para que la parte más débil deba correr, como hasta ahora, con la totalidad del costo.

Por otra parte, la norma intenta alinear los incentivos en el sistema financiero, al establecer que no debe haber premios por la contratación de seguros, que normalmente constituyen un requisito para otorgar un crédito y no tiene sentido un premio si ese requisito no existe.

Lo anterior no es solo deseable y justo tomando en cuenta que, además, hay vínculos de propiedad entre las compañías de seguros y las entidades financieras, por lo que adoptar estas disposiciones contribuye a que el sistema financiero completo se vuelva más transparente, robusto y estable, y que sus utilidades se generen por la legítima gestión eficiente de su negocio.

Se señala, para contraargumentar, que de aprobarse estas disposiciones las entidades financieras traspasarán todos los costos a tasas de interés.

Esto puede ocurrir, pero tiene dos límites claros, por una parte la competencia y transparencia que se logra limita dicha posibilidad y por otra, al transparentar todas las condiciones por la vía del sistema centralizado de registro de seguros, y eliminar las comisiones por venta de seguros, habrá una rebaja efectiva de costos.

Adicionalmente, y por lo antes expresado, ninguna de estas medidas disminuiría el acceso al sistema financiero, y posiblemente lo aumente.

Coautor Francisco Meneses, Licenciado en Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Católica de Chile; Ingeniero Comercial, Universidad Católica de Chile; Master en Economía Agricultural y Aplicada, University of Wisconsin-Madison, USA y Master en Políticas Públicas, Harvard University, USA.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Andrés Palma, columinista, columna

Medio Ambiente y Nueva Constitución

noviembre 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

 
Por Gabriela Simonetti Grez, Sociedad Civil por la Acción Climática Magallanes y
Víctor Silva Gallardo, Sociedad Civil por la Acción Climática Antofagasta

Chile ha hablado claro, de norte a sur y de cerro a mar, sobre lo que deseamos como sociedad: una nueva Constitución Política que fije las reglas del juego para el país. Creemos desde el ambientalismo que la naturaleza y la biodiversidad necesitan ser consideradas como elemento central porque un pueblo no existe si no tiene un soporte físico sobre el cual habitar. Nuestro bienestar depende de la salud de los ecosistemas. Todas nuestras necesidades, desde la alimentación hasta la salud mental dependen de un entorno natural sano.

Un Chile que desea mejor seguridad social, dignidad en la habitabilidad, la salud, educación y el medio ambiente son temas importantes que desde el estallido social del 2019 han cobrado fuerza pues hemos logrado entender que hay un desequilibrio y una mochila cargada de inequidades desde hace varios años. No es baladí considerar que el cuidado, protección y conservación de nuestro entorno es un asunto central puesto que la postura es clara: este modelo económico actual no resiste seguir sacrificando zonas de nuestro país y a su gente. Un modelo extractivista irresponsable con la biodiversidad y que nos deja a merced del mercado en el acceso a bienes comunes como el agua, no hacen más que reforzar que la crisis social del 2019 es también ambiental. Si seguimos depredando la naturaleza como lo hemos hecho hasta ahora, estamos poniendo en jaque nuestro bienestar y el de las generaciones que vendrán, amenazando incluso la consecución nuestros Derechos Humanos.

Creemos que la Nueva Constitución, en un capítulo sobre Principios Ordenadores del Estado, debiera considerar al medio ambiente como un elemento central, tal como lo son la nación, la soberanía, la población, los individuos, el territorio e -inclusive- la separación de poderes. Esta consideración es un gran avance en el modo en que nos vemos y reconocemos como nación respetuosa de nuestro entorno y sería, sin dudas, algo que marcaría precedentes.

En cuanto al capítulo de los Derechos Fundamentales es necesario comprender en una visión amplia a nuestro medio ambiente, como lo efectúan en Constituciones latinoamericanas como la ecuatoriana. Chile ha replicado un modelo de desarrollo que entiende la biodiversidad como un recurso ilimitado para ser explotado, sin comprenderlo como un eje clave para el buen vivir. Manifestación clara es que el país es quinto en el ranking de conflictos socioambientales per cápita según el Atlas de Justicia Ambiental, basta observar los 117 conflictos registrados en el Mapa de Conflictos del Instituto Nacional de Derechos Humanos que, a pesar de no estar actualizado, refleja una realidad transversal: los territorios -incluyendo las comunidades, la biodiversidad que los habitan y sus interacciones-, están fuertemente amenazados por sistemas de desarrollo que no contemplan que la sostenibilidad tiene como uno de sus pilares fundamentales la conservación de la naturaleza.

La Sociedad Civil por la Acción Climática en Chile, con eco regional en Antofagasta y Magallanes, exige que se garantice el acceso al agua como un derecho humano, con prioridad para la conservación de los ecosistemas y el fin de las zonas de sacrificio que existen hoy en Chile, asegurando a cada persona el derecho a la vida digna, a la salud y la mayor protección del medio ambiente para que nunca más en el país se exploten indiscriminadamente recursos ni dañen ecosistemas, así como el justo reconocimiento a nuestros pueblos originarios, es decir, una Constitución de cuidados, protección, recuperación y valoración.

La conversación debe ser descentralizada, levantando las voces de líderes y lideresas ambientales de todo Chile que dan a conocer cómo la actividad portuaria ha determinado el comportamiento de aves en Mejillones donde éstas construyen sus nidos con fibras de sacos plásticos, o una minería que ha hecho desaparecer lugares como Chuquicamata o las termoeléctricas que degradan la vida en Tocopilla o Huasco. En el sur los bosques han sido arrasados por monocultivos, los mares donde habitan especies únicas del país como el delfín chileno, se han infectado de jaulas de cultivo para salmones y sus pampas, turberas, árboles y lagunas desaparecen en rajos mineros para extraer carbón.

Los dolores son de norte a sur, pero tenemos la esperanza puesta en que, como sociedad, entendamos que afectar la naturaleza también degrada la calidad de vida de las comunidades locales y, aunque no lo veamos a simple vista, a la humanidad en su totalidad. Por ello, la justicia ambiental es -además- justicia social.//ELF

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Lo que el gobierno no quiere entender respecto a la atención primaria de salud y su necesario financiamiento

noviembre 23, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Alejandro Escobar Lobos

Antropólogo. Integrante de la Alcaldía Ciudadana y Territorios en Red.

Este es un tema central que los gobiernos de la concertación y la derecha no abordaron con la seriedad que se merece. Se optó por mantener un sistema muy funcional a lógica subsidiaria del Estado y a la lógica hospitalocéntrica en la que aún estamos. Sin desmerecer la importante labor que cumplen los hospitales por supuesto.

La atención primaria en salud desde sus orígenes en la declaración de Alma Ata ha sido relevada como la base y la más importante dentro de los tres niveles de atención. Ello debido al rol que juega en el desarrollo de las comunidades y sus condiciones de salud. No obstante es la que menos financiamiento recibe respecto de los niveles secundario y terciario. En cifras, estamos hablando que en promedio la Atención Primaria recibe un poco más del 20% del total del presupuesto de Salud Pública.

Esta contradicción histórica en la que ha estado la atención primaria evidencia no sólo la inequidad en la priorización del ya exiguo financiamiento de la Salud Pública sino también un problema estructural: la incapacidad de financiar el modelo de Atención de Salud Familiar y Comunitaria declarado hace ya más de 20 años.

Se trata de un problema de diseño y de estructura de la política pública en Salud que la reforma de principios del 2000 no logró resolver. Se definió un modelo familiar y comunitario en base a un sistema de atención y financiamiento de carácter preeminentemente asistencial, individual y basado en la morbilidad.

El financiamiento por tanto no sólo tiene que resolver la brecha asistencial en materia de morbilidad, sino también la brecha existente en materia de prevención y promoción de la salud y en la reducción del gasto de bolsillo, sobre todo en medicamentos.

Este es un tema central que los gobiernos de la concertación y la derecha no abordaron con la seriedad que se merece. Se optó por mantener un sistema muy funcional a lógica subsidiaria del Estado y a la lógica hospitalocéntrica en la que aún estamos. Sin desmerecer la importante labor que cumplen los hospitales por supuesto.

La Atención Primaria de Salud es el corazón y columna vertebral de la salud pública, que responde a las enfermedades producidas por la inequidad y desigualdad de miles de territorios y comunidades donde se insertan los CESFAM y SAPU, asumiendo una carga de enfermedad cada vez mayor producto de ésta.

La salud primaria es uno de los servicios más importantes de los gobiernos locales y por tanto su financiamiento es central sobre todo en comunas pobres, que intentan salir de la mera administración de la pobreza y tratamiento a las enfermedades para avanzar en la producción de la salud y bienestar, sobre todo aquellas con alto porcentaje de población mayor.

Hasta ahora el financiamiento de la APS se basa un aporte estatal anual que se compone de una asignación per cápita y programas de refuerzo, siendo el per cápita el 70% del total del presupuesto para la APS. El per cápita mensual a su vez se decide en un aporte basal y otro basado en indexadores de pobreza, ruralidad y población adulto mayor.

En los últimos años la atención primaria ha tenido un escaso desarrollo en su financiamiento. En los últimos 4 años, el aumento promedio anual del per cápita basal ha sido de $490 pesos. El año pasado se aprobó un presupuesto de $7.200 pesos por persona, en respuesta a la ya histórica demanda de $10.000 mensuales.

Este año en pleno contexto de Pandemia el gobierno propone un aumento de 160 pesos, poniendo en evidencia el desconocimiento o la subvaloración de la importancia que han jugado los CESFAM y SAPU en su abordaje y por consecuencia de sus respectivos gobiernos locales . La disminución del presupuesto tiene como consecuencia directa para la ciudadanía, un aumento del gasto de bolsillo en salud para más del 75% de la población del país que está inscrita en FONASA. Por eso la necesidad de contar con un aumento en el per cápita que considere un aumento de al menos $1000 más respecto al año pasado, de modo de avanzar a los 10.000 requeridos.

No se puede asumir la salud a costa del endeudamiento o del retiro anticipado de los ahorros previsionales, porque simplemente no existe un sistema de protección social decente. No es ético que los más pobres tengan que asumir individualmente el costo de su salud siendo que son los que más se enferman y no es ético que en plena pandemia se priorice por la salud de las finanzas (sobre todo de unos pocos) y no de las personas.

Es esto lo que el gobierno no quiere entender desde el 18 de octubre de 2019 : que necesitamos una salud pública, comunitaria, solidaria que garantice nuestros derechos. Es de esperar que esto también lo entienda el parlamento en los próximos días decisivos para la sanción del presupuesto 2021.//ELF

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Camilo Catrillanca vive

noviembre 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Camilo Escalona

Ex presidente del PS

Hace dos años, el mortífero disparo de un arma de guerra causó la muerte al comunero mapuche, Camilo Catrillanca, procedía del fusil de un carabinero del “Comando Jungla”, una unidad policial militarizada, cuyos efectivos atacaron a la joven víctima por la espalda y sin posibilidad alguna de protegerse para salvar su vida.

Esos carabineros fueron enviados por orden presidencial a la Araucanía como parte de una estrategia de violenta confrontación con el pueblo mapuche, el pueblo originario que luchó indómito contra la implantación del régimen colonial, que preservó su identidad, pero que también interactuó y mezcló con los ocupantes de su territorio y después de la Independencia Nacional sufrió por el avasallamiento en sus tierras por la acción del Estado oligárquico que se impuso y configuró hasta llegar al Chile actual.

El asesinato de Camilo Catrillanca conmovió a Chile y cuestionó en su raíz la militarización de la Región que, usando a Carabineros como fuerza de choque, ha implementado el gobierno, por orden del Presidente de la República, el que actúa imbuido del criterio extremista de la oligarquía agraria.

En efecto, con su habitual simplificación de la realidad chilena y de los hechos políticos, económicos, sociales y culturales, a fines de Junio del 2018, Piñera fue a instalar como gran solución a la demanda histórica del pueblo mapuche, el llamado “Comando Jungla”, principal fuerza de choque de esa perversa estrategia que solo aumentó la violencia estatal en la región.

En esa ocasión, el gobernante dio abundante material audiovisual, filmándose delante de los uniformados armados como si fuesen a combatir en una zona del mundo devastada por aquellas contiendas bélicas sin control, con miles o decenas de miles de víctimas. Su irrefrenable afán mediático lo hizo avalar un equipamiento y preparación totalmente ajenos a la función policial.

Con esa puesta en escena cometió un error garrafal, autorizó la violencia policial, por generar un clima bélico, totalmente artificial que alimentó en los efectivos allí emplazados, el impulso represivo con que fue acribillado a mansalva, arriba de su tractor de trabajador del campo, Camilo Catrillanca.

En las horas y días siguientes hubo intentos de ocultar la verdad de lo ocurrido. Sin embargo, sobrevivió el joven mapuche que estaba junto a la víctima el que gracias al apoyo que le brindó el Instituto Nacional de Derechos Humanos hizo imposible el montaje de las fuerzas represivas. Así se derrumbaron las falsedades que se fraguaron sobre la marcha y los involucrados empezaron a reconocer lo acontecido. La verdad se impuso, pero los culpables y sus defensores han estado retardando la justicia.

El gobernante no estaba en Chile, en su galopante autocomplacencia fue de viaje pretendiendo codearse con figuras de peso global en un evento internacional, pero el crimen del comunero mapuche frustró tales devaneos, en cosa de minutos se vio en la obligación de volver a toda prisa, porque el gabinete de sus incondicionales hacía agua.

La decisión de militarizar la Araucanía se convirtió en un boomerang y el Comando Jungla se tuvo que retirar, pero el plan de militarización continúa, por eso, la derecha ha insistido una y otra vez en involucrar al Ejército en la represión a las comunidades, lejos de aceptar que se necesita un nuevo trato con el pueblo mapuche, que reconozca sus derechos históricos.

Asimismo, al desnudarse las falsas versiones de los involucrados se derrumbó la autoridad del Alto Mando de Carabineros lo que fue usado por Piñera para su descabezamiento y la imposición de su ex edecán como Director General. El “gustito” que se dió Piñera con esa promoción arbitraria y “amiguista”, fue otra andanada en contra del profesionalismo en Carabineros y su crisis institucional ha llegado a su máxima expresión.

Desde entonces la violación de los Derechos Humanos pasó a ser práctica habitual en la Institución. En los hechos, ante las movilizaciones sociales, hacen lo que quieren. Cuando lo deciden actúan sin freno alguno y si no lo quieren dejan las custodias, sin explicación alguna, como pasó con las abandonadas Iglesias incendiadas en las cercanías de la plaza de la Dignidad.

El dolor por el crimen de Camilo Catrillanca cambió profundamente la situación en la Araucanía y suscitó una solidaridad en el pueblo chileno, de tal magnitud, tan amplia y masiva que, en el estallido social, en octubre del 2019, la bandera mapuche tuvo un lugar esencial. El reconocimiento de sus derechos, el respeto a sus raíces ancestrales y la devolución de las tierras usurpadas, el acceso a las aguas, la preservación de su cultura y el estudio de su lengua se han instalado en el centro de la agenda del país.

El martes de esta semana, Piñera volvió a la Araucanía, ya no tiene el Comando Jungla para hacer noticia y perdió toda autoridad por su incompetencia. Su gobierno se acabó, no tiene más que un plazo de término que no ha cumplido.

Al cumplirse dos años del crimen de Camilo Catrillanca, Piñera no tuvo la estatura política para encontrarse con su familia o los lonkos que representan las comunidades que han debido soportar el impacto de la violencia estatal instigada por intereses ultraconservadores, cuya defensa es lo único que rompe la inercia burocrática del gobierno.

Pero, azuzado por el berrinche de un sector político que lo respalda, Piñera viajó con el fin de hacer otro anuncio parafernalico: la designación de un “coordinador de seguridad” para lo que llamó “Macro Zona Sur”, o sea una fanfarria burocrática que no significará nada. Tan pomposa denominación ni siquiera tenía quien la ejerciera. Otro más de una lista interminable de voladores de luces, a la espera que la represión o un milagro puedan hacerse cargo de su ineptitud política.

Chile y el pueblo mapuche deberán seguir a la espera de un nuevo gobierno que, con auténtica vocación nacional, reabra el diálogo, aborde los temas de fondo y formule una vía de solución.

Al aprobarse, en el Plebiscito del 25 de octubre la redacción de una nueva Constitución, nacida en democracia, a través de una Convención Constitucional, floreció la causa mapuche y de los pueblos indígenas. Así Camilo Catrillanca vive, su presencia vuelve a latir en la demanda histórica que pretendía ser acallada cuando fue vilmente asesinado.

La Convención Constitucional es un órgano único, político e institucional, para avanzar en la puesta al día del carácter democrático, en el reconocimiento de la pluriculturalidad y diversidad, que conforman el Estado de Chile hoy y en las próximas décadas.

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Sin empatía no hay comunidad

noviembre 4, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Marcelo Trivelli

Exintendente Metropolitano y presidente de Fundación Semilla

Una educación de calidad debe ser capaz de aportar al desarrollo integral de las personas y uno de los pilares fundamentales es la educación socioemocional. Aprender y practicar para ponerse en el lugar del otro (empatía). Tomar conciencia de los cambios y de cómo estos afectan a las demás personas. No sólo pensar en uno mismo.

Llama la atención la declaración del Presidente de la República, Sebastián Piñera, quien señaló, a propósito del triunfo del Rechazo en el barrio alto de Santiago: “Yo creo que no es un problema de empatía, la empatía es algo personal, no es de dónde yo vivo, si en una comuna o en otra, son comunas de ingresos mucho más altos que el resto del país, que viven una realidad distinta y eso las hace ver el mundo distinto”.

Los dichos del presidente son un buen reflejo de su vida y su historia. Pero sobre todo es un buen exponente de cómo piensan y actúan las élites en nuestro país. Reconoce la existencia de ghettos de riqueza, pero la gravedad de sus palabras radica en que, por ser personas de alto nivel económico, se justifica que ven un mundo distinto.

Efectivamente, la empatía es algo de cada individuo, pero no se construye comunidad ni se logra cohesión social con personas que carecen de empatía y lamentablemente la educación de las élites carece de la dimensión socioemocional. Puede ser una educación eficiente en transmitir contenidos, pero pobre en formar ciudadanos y ciudadanas que estamos interrelacionados social, cultural y económicamente.

En un mundo que vive en permanente cambio impresiona ver como las élites desdeñan la empatía y cómo han dado un carácter negativo a la palabra incertidumbre. Solo se entiende este relato si, para ellos, ser empáticos significa reconocer privilegios y por ello ceder alguno de ellos o, si la incertidumbre que sienten es respecto de si lograran mantener sus privilegios en el nuevo ordenamiento institucional.

Pocas veces un proceso democrático, como lo fue el plebiscito del 25 de octubre, ha dejado de manifiesto cómo las élites se resisten a ponerse en el lugar de sus conciudadanos. El voto de mayoría fue de la ciudadanía y no de las élites. La gente busca una nueva institucionalidad, capaz de terminar con las injusticias, los privilegios y los abusos. Busca reemplazar una sociedad que refuerza los privilegios en vez crear una sociedad meritocrática. El orden institucional que comenzamos a dejar atrás le ha causado mucho daño a nuestro país y nuestro sistema democrático.

El Apruebo es el inicio de un camino que debemos construir con la participación de todas las personas y va requerir gran dosis de empatía en cada uno de nosotros. Quienes hemos sido privilegiados deberemos ser capaces de reconocerlo y renunciar a muchos de ellos. Para ello se requiere voluntad y diálogo. Si reconocemos que el sistema de educación no asumió con fuerza la dimensión socioemocional, el esfuerzo será aún mayor y también una lección para que la incorporemos con decisión y coraje en los programas educativos en el Chile que se comienza repensar.//ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Marcelo Trivelli

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