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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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columna

La guerra de los cincuenta años (parte 1)

julio 2, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista DC del Foro para el Desarrollo Justo y Sustentable

Hace cincuenta años Nixon inició la guerra contra las drogas. Ha sido un completo fracaso, pero se insiste en ella. ¿Quiénes son los que la sostienen, quién gana en esta guerra?

El 17 de junio recién pasado, EMOL reproducía un artículo de El Universal de México con el siguiente título: “Guerra contra las drogas” de EE.UU. cumple 50 años: Los operativos y hechos violentos que han marcado a la región.” A continuación, subtitulaba: “En 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon declaró el combate contra el narcotráfico. Desde entonces, han muerto miles de personas y, lejos de ceder, el alcance y la violencia han incrementado.”

Lo que a continuación señalaba el artículo no es nada nuevo: el fracaso de una estrategia reiterada como si fuera exitosa.

Einstein nos enseñó : si algo no funciona, por muchas veces que se repita no va a funcionar. Es el caso de esta guerra de cincuenta años. Entonces cabe preguntarse, ¿por qué, si se sabe que se va a ser derrotado en esta guerra, como lo demuestran cincuenta años de lucha, se insiste en lo mismo?

En primer lugar, sin duda alguna, por visiones ideológicas obtusas que no permiten ver la realidad. La discusión sobre el tema adquiere caracteres de religiosa, ya que el debate científico sobre el efecto en las personas y en la sociedad de las drogas está abierto, hay visiones en pro y en contra de legalizar el consumo de unas drogas y de otras, y no hay un argumento determinante que resuelva la cuestión. Sin embargo, habiendo un consenso generalizado que, desde que se declaró la guerra “han muerto miles de personas y, lejos de ceder, el alcance y la violencia han incrementado”, resulta inexplicable la cerrazón a reconocer el fracaso.

El rostro antiguo de un fracaso repetido

Resulta igualmente paradojal que el país que declaró la guerra hace cincuenta años, y que nos embarcó en ella, no considerara su propia experiencia: declaró ilegal el consumo de alcohol, una droga que en exceso causa enormes daños sociales, para luego levantar esa disposición al comprobar que en lugar de disminuir los daños sociales estos se habían incrementado.

Entonces cabe preguntarse si, dado que es un buen negocio, ¿no habrá otros intereses detrás de mantener esta guerra, luego de cincuenta años de derrotas?

Está claro que, así como ha crecido el negocio del narcotráfico, ha crecido la demanda por seguridad, y respondiendo a ella la oferta de servicios de seguridad. Aunque la seguridad que otorguen sea incierta, ya que no tienen, ni pueden dar ninguna garantía de darla. Su aparente beneficio se construye con más fuerza en la medida que la inseguridad aumenta. Así las policías reclaman mayores recursos, que se incrementan año a año, y muchos expolicías instalan empresas que ofrecen aparente seguridad. Lo dramático de esta situación es que también lo hacen los narcos en los territorios sobre los que van adquiriendo dominio, extendiendo su poder y sus bases de apoyo.

No quiero que se distorsione mi reflexión. Debemos distinguir entre las personas, policías y expolicías, de la industria de la seguridad y su desarrollo. La industria tiene un comportamiento independiente de las personas.

Así como la industria de la seguridad, domiciliaria y personal, otra industria que se beneficia de la guerra es la de las cárceles, especialmente si son concesionadas, como promueve el país que declaró la guerra, y resulta inevitable para los países cuyos gobiernos disponen de menos recursos. Los que administran sistemas concesionados reciben recursos por el número de internos que ingresan a sus establecimientos. ¿Cuál es la proporción de personas recluidas por microtráfico en nuestro país?

También está el negocio de las armas. Es obvio, pero sin guerras no se necesitan armas. En esta guerra hay dos demandas por armamento. Por un lado, están las personas que son incentivadas a tener un arma en casa para su propia defensa ante el clima de inseguridad; pero por otra están los propios narcos que las necesitan para proteger a sus soldados y su negocio frente a otros narcos y a la policía.

En conclusión, se puede decir que hay diversos intereses detrás de esta guerra, económicos los más, pero también ideológicos, y estos son complicados porque reconocer el fracaso de lo afirmado por cincuenta años se transforma en algo difícil de asumir por instituciones, grupos y personas.

Pero, como se enseña en economía, a veces los incentivos son perversos, es decir, conducen a un resultado diferente del que se busca. Es el caso de las políticas de represión al narcotráfico. Con la represión se busca que el narcotráfico desaparezca, pero solo se consigue aumentar el riesgo de comprar y vender drogas. Se sabe que, al aumentar el riesgo en un negocio lo que ocurre es que, como cuesta más producir y acceder a la mercadería, se eleva el precio, pero como la demanda es estable el resultado es que el volumen de negocio aumenta, lo que le permite eliminar riesgos, crecer y corromper. Tal como ocurrió en Estados Unidos para la prohibición del alcohol.

Así ocurre con las drogas ilegales, se suman los intereses de uno y otro lado, aumenta el volumen del negocio, lo que lo hace más rentable y difícil de contener. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: Andrés Palma, columinista, columna, Columnas

La DC en el nuevo ciclo político

julio 2, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Esteban Vega.

Dirigente Regional DC en Valparaíso

Han culminado las mega elecciones de mayo y junio. Después de semanas de incertidumbre y muchas sorpresas, el panorama comienza a despejarse. Y aunque los analistas políticos hacen distintas reflexiones que definen ganadores y perdedores, todos coinciden en que se ha configurado un nuevo mapa político en Chile, que remite a nuestra geografía electoral de hace cincuenta años, o tiene semejanzas con la España post Aznar y Rodríguez Zapatero, como resultado de la crisis económica europea de inicios de la década pasada.

La Democracia Cristiana, actor fundamental del Chile de los últimos 60 años, ha estado en el debate y el análisis de todos los politólogos de la plaza. Y no pocos han caído en la tentación de decretar su muerte, apelando al desastroso resultado de las elecciones de convencionales constituyentes, donde la otrora todopoderosa DC solo obtuvo 2 de 155 convencionales constituyentes. Ese resultado, funesto por donde se mire, se contrapone con la condición de partido político con más alcaldes del país, una gran cantidad de concejales, y 4 gobernadores regionales electos (5 si contamos al Ex DC Rodrigo Díaz en Bio Bio), entre ellos, Claudio Orrego, en la Región Metropolitana.

¿Ganó o perdió la DC en estas elecciones? ¿Cómo leer los resultados obtenidos? ¿Mal resultado, considerando las elecciones de convencionales? ¿Buen resultado, considerando las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores? Casi como una ironía del destino, el mismo partido que muchos vienen dando por muerto hace décadas, hoy tiene la primera opción presidencial, en manos de la presidenta del Senado, Yasna Provoste.

No es posible configurar, respecto de los resultados, una sola lectura y una sola visión; sin embargo, es posible avanzar hacia la construcción de un diagnóstico común, y proyectar caminos que permitan definir qué rol debe cumplir la Democracia Cristiana en el nuevo ciclo político de nuestro país.

En primer lugar y en relación al diagnóstico, es necesario entender que el resultado de este domingo es multicausal. Tan importante como el rechazo que el tono soberbio y polarizante de Karina Oliva y Daniel Jadue producen en muchas personas, es la confianza que las personas han depositado en Unidad Constituyente como representante de la oposición que es garantía de cambios con responsabilidad política.

En relación a las proyecciones, es importante que el resultado electoral no nos impida “ver los árboles en el bosque”. Y es que la ciudadanía ha hablado: Quienes han votado (pocos, para ser honestos) nos han dicho que en Chile las cosas deben cambiar.

La Democracia Cristiana ha sido grande cuando ha liderado procesos transformadores. Lo ha sido cuando, sin mirar el cálculo pequeño y de corto plazo, ha sido capaz de representar una esperanza para los chilenos y chilenas. Transformaciones fundamentales de nuestra patria son el legado de un partido que está en el corazón de miles de chilenos: la reforma agraria, la promoción popular, la recuperación de la democracia o la reducción de la pobreza y la indigencia en Chile son el legado de la Democracia Cristiana para Chile.

Hoy son otros los desafíos. El próximo gobierno deberá enfrentar el arduo proceso de recuperación económicas post pandemia, el cual requerirá de mucha unidad y capacidad de anteponer el bien de Chile. Ese mismo gobierno deberá implementar las definiciones de la nueva Constitución, y conducir las reformas urgentes que la ciudadanía demanda en salud, pensiones, educación y descentralización.

¿Puede seguir aportando la DC en este nuevo Chile? Sin duda. Para ello, debe ser capaz de actuar, de cara a la ciudadanía, para ofrecer un proyecto de transformaciones construido en paz social, sin exclusiones ni polarizaciones, y que ponga al ser humano al centro, para la construcción de un Chile más justo, y donde valga la pena vivir. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, DC, Esteban Vega, PDC

Exsindicalista Rodolfo Seguel que enfrentó a la dictadura y que estuvo 28 veces preso, se indigna con comando de Karina Oliva y los compara con los CNI y la DINA

junio 10, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

*En La Fontana publicamos columna enviada especialmente a Cambio21 por Rodolfo Seguel Molina, ex Presidente de los Trabajadores del Cobre en dictadura y quién estuvo 28 veces presos en cárceles, cuarteles, comisarías y otros recintos de reclusión por orden del dictador Pinochet y su gobierno. Seguel Molina fue quién inició, lideró y organizó las primeras manifestaciones y protestas en contra la dictadura.

Al leer tantas y tantas denuncias mentirosas, falsas, con ánimo de montajes gráficos, afiches intimidatorios en contra de quienes estamos con Claudio Orrego y especialmente en contra de él, me recuerdo inmediatamente a los agentes de DINA y la CNI y hago un parangón.

Estos de hoy son iguales…pero 2.0.

Los de la DINA, CNI que nos perseguían, nos asesinaban, torturaban, hacían montajes falsos, realizaban reportajes mentirosos en diarios de circulación nacional («Murieron como ratas», tituló uno de ellos). Estos de hoy, están en campaña para apoyar a una candidata a Gobernadora en la región Metropolitana, pero no usan bigotes, no andan con armas para asesinar y no torturan en casas de reclusión. No. Usan otros métodos, pero son parecidos en sus objetivos.

Mentir, falsear los hechos, amedrentar porque si no estás con ellos, con la candidata a Gobernadora, soy «su enemigo». Y hay que «destruirlos».

Nos dicen: Son DC, son mis enemigos y nos intentan amedrentar. Estuve 28 veces preso en la dictadura, entre cárceles, comisarías, retenes y otros cuarteles. Nunca les tuve miedo. Menos ahora…

Es lo más probable, que muchos de los padres y madres de estos «valientes» que se escudan tras supuestos objetivos políticos para apoyar a una candidata a Gobernadora de la Metropolitana para falsear y mentir, estuvieron conmigo en las multitudinarias protestas que organizamos contra la dictadura. Sus padres tampoco le tenían miedo a quiénes usaban las armas del Estado para asesinar y perseguir a los chilenos. Los enfrentamos con las manos limpias y a cara descubierta. Y les ganamos.

Durante todos estos días, he sido objeto de las peores expresiones de parte de quienes tienen una opinión diferente respecto de esta candidatura. Son los que se escudan tras un nombre falso en las redes sociales. Son bots, me dicen mis nietos. Usan los mismos lenguajes que los de la otrora DINA y CNI. Son calcados. ¿Qué viene después de las mentiras y falsedades de los integrantes de este comando? ¿Usar la violencia contra nosotros, sus enemigos?

Los ataques que he recibido y que también los ha recibido Claudio Orrego son de un vocabulario soez, intolerante, amenazador, vulgar, dictatorial, incoherente, al nivel de acusarme a mi de derechista, pinochetista, vendido, y cómplice de la derecha.

Lo mismo han dicho de Claudio, que también luchó en las calles contra la dictadura, donde en esa época los militares no eran tan disuasivos como ahora. Disparaban balas para matar, lo mismo que carabineros. Y ahí estábamos los «enemigos» del comando de la candidata a Gobernadora. Ahí estábamos en primera línea. Ahí estábamos miles de DC, defendiendo a los que eran perseguidos. En tribunales, en las puertas de las comisarías, regimientos, cuarteles, comisarías. Ahí estuvo Claudio y miles de los DC, hoy «enemigos» de este grupo político.

Este grupo de «valientes» del comando de la candidata, reciben órdenes de sujetos descerebrados y violentos y son iguales que los CNI y la DINA, que también recibían órdenes del dictador y sus esbirros.

Este grupo 2.0, que nos atacan a nosotros, son en su mayoría jovenes que lo que más conocen son las legítimas movilizaciones en democracia, con la cara tapada -no por el covid- y las manos sucias. Nunca muestran la cara. Igual que los CNI. Se esconden detrás de su cobardía.

Sólo les pido un favor: Ojalá que no arrastren al país a la intolerancia politica donde todos terminemónos odiándonos y tratando de hacer desaparecer y violentar al adversario que para ellos, somos sus enemigos.

Quien sufre con eso, es justamente a quienes dicen representar: EL PUEBLO.
Seguiré con mi derecho que me gané por elegir a quién creo es el mejor: Claudio Orrego.

Miente, miente que siempre algo queda, decía Goebbels, el jefe de la propaganda nazi. Lo mismo hacía, el vocero Cuadra en dictadura. Y estos de hoy, hacen lo mismo: Miente, miente que algo queda.

Una pregunta y un deseo: ¿Creen acaso que de esa forma supuestamente gobernarán la Región Metropolitana? Están muy equivocados.

El deseo: Hoy Claudio, yo y miles o millones de chilenos y chilenas somos sus adversarios políticos. No somos sus enemigos. Construyan país desde sus legítimas posturas, pero no destruyan la convivencia entre hermanos.
Después va a ser muy tarde, restañar esas heridas…

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Después de 15 de meses, llega el apoyo fiscal a las pequeñas empresas

junio 9, 2021 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

 

Por Jorge Pizarro

Senador DC y vicepresidente de la Cámara Alta

En estos 15 meses, las pequeñas empresas –que son cerca de 1,0 millón de unidades productivas- fueron abandonadas, no hubo apoyo fiscal potente.

Por eso como Senado hicimos una propuesta para salvar a las pequeñas empresas mediante subsidios y apoyos directos. Esta inyección de liquidez a las miles de pequeñas empresas la empezamos a plantear en junio 2020, después en la discusión en la ley de presupuesto 2021, donde insistimos en la urgencia de que se implementara una política fiscal activa pro pymes.

Lamentablemente pasaron 15 meses de pandemia, de cero actividad económica para muchos rubros como turismo y cultura, en otros sectores ha sido un permanente tobogán de actividades seguidas de paralizaciones de actividades y un gobierno que solo implementaba créditos vía la banca para una porción menor de empresas.

En los últimos meses como Senado insistimos que debíamos “salvar a las PYMES” y lo dijimos junto a diversos gremios PYMES como ASECH, como Conapyme, como la Convergencia de PYMES, como los gremios de cultura y turismo, en que juntos hicimos una propuesta de un plan de apoyo fiscal destinada a salvar estas miles de pequeñas empresas.

Lo insistimos la semana pasada cuando supimos que la administración Piñera había ingresado un proyecto de ley que solo beneficiaba a 313.000 pequeñas empresas y significaba un gasto fiscal de US$ 1.200 millones.

Hoy estamos conociendo los cambios que modifican estos proyectos de ley que se hacen cargo de nuestras críticas.

Los beneficiarios del apoyo fiscal pasan de 313.000 pequeñas empresas a 820.545 pequeñas empresas ahora, este aumento de cobertura de más del 160% es el resultado de la fuerte presión política y social que se generó desde las PYMES y desde el Senado.

El gasto fiscal comprometido pasó de US$ 1.200 millones a un gasto superior de US$ 3.200 millones, que se acerca a la propuesta planteada por la Oposición en su documento de “Mínimos Comunes”.

En materia de alivios tributarios se logró incrementar las devoluciones de remanente de los créditos fiscales del IVA para las pequeñas empresas que al ampliar su plazo significan menores ingresos fiscales de US$ 1.200 millones –cifra superior del diseño inicial del gobierno que sólo significaba US$ 120 millones-.

Otra señal relevante es que se apoyan a las pequeñas empresas que están acogidas a la ley de protección del empleo y que a partir de ahora esa cotización previsional se paga de cargo del Fondo Solidario de Seguro de Cesantía; además, se da a las pequeñas empresas “que hayan declarado y no pagado las cotizaciones de seguridad social de sus trabajadores suspendidos por ley de protección del empleo, podrán solicitar un “anticipo solidario” ante el SII para cubrir el total de la deuda, con 12 meses de gracia y cuyo pago será en un periodo de 5 años a tasa 0%”.

O sea, se aliviana una pesada mochila que ha generado esta crisis en las PYMES como son las deudas previsionales y aquí hay soluciones que objetivamente ayudan a resolver este problema que angustia a las pequeñas empresas.

Aquí estamos frente a una política pública activa para las pequeñas empresas, con este proyecto de ley pasamos de la indiferencia de 15 meses y se entra en un camino de políticas activas de auxilio y apoyo a las PYMES.

Eso fue lo que demandamos como Oposición.

En las crisis las familias y las pequeñas empresas no pueden quedar a merced del mercado, donde se salvan con sus propios ahorros; esto fue lo que impulsó el gobierno y que ha fracasado.

Con este proyecto de ley se inaugura una nueva etapa, de ayudas fiscales directas, de protagonismo de la política pública y eso también se requiere para la reactivación, para la recuperación de la economía.

Creo que hemos dado un importante paso político, entramos a una fase de políticas públicas activas para la recuperación de la economía y del empleo.

Se requiere mayor aceleración de la ejecución de la inversión pública, donde por ejemplo a nivel del FNDR sólo se ha ejecutado 20% de los US$ 1.700 millones; se requiere mayor inversión en Innovación Productiva y en Ciencias, se requiere más subsidios al empleo para facilitar la contratación laboral en las pequeñas empresas, se requieren apoyos para que los emprendedores puedan capacitarse en la economía digital.

Hemos sufrido una crisis económica sin precedentes, pero debemos recuperar el tejido productivo y por eso, debemos salvar a las pequeñas empresas y aquí hay un relevante paso político.

Me alegro que este paso haya sido mediante un diálogo transversal y que el oficialismo se haya sumado a nuestra visión de que en momentos de crisis, deben haber potentes ayudas fiscales a las pequeñas empresas, así como las que legislamos para las familias.

El Chile del futuro requiere un protagonismo importante del sector fiscal, naturalmente esto requiere mayor recaudación fiscal y es urgente que el gobierno -en las próximas semanas- envíe el proyecto de ley que elimina las exenciones tributarias que favorecen a las rentas del capital porque eso ayudará a la sostenibilidad fiscal futura que es clave para que en próximo gobierno se consolide la recuperación económica.

Hay temas que se deben seguir debatiendo. La rebaja de la tasa de interés mensual no puede ser transitoria al 31 de diciembre, debe rebajarse de modo permanente esta abusiva tasa mensual de 1,5% porque a las pequeñas empresas debemos ayudarlas y no ahogarlas. En el sistema de compras públicas seguiremos bregando por revertir ´el sesgo gran empresa que ha implementado la actual gestión y que permitan retomar el sello propymes que se tuvo hasta el gobierno anterior, entre otras materias.

Repito esto es un primer paso para construir una economía que de valor a las pequeñas empresas y que debe continuar en un próximo gobierno Progresista. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Jorge Pizarro, Senador

Poder constituyente y poder local: Construir una democracia participativa

junio 3, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Andrés Palma

Economista del Foro para el Desarrollo Justo y Sostenible

No tiene sentido ni lógica democrática que las elecciones de diferentes niveles de representación territorial se realicen descoordinadamente, como absurdamente ocurre en nuestro país, favoreciendo el centralismo.

Con motivo de la segunda vuelta en la elección de Gobernador para la región Metropolitana se han suscitado varios foros entre Claudio Orrego y Karina Oliva, respecto de las características de uno y otra en cuanto a su potencial desempeño en la Gobernación he emitido mi opinión en diversas redes sociales. Pero esos debates me han hecho reflexionar sobre algo que espero aborde la asamblea de la Convención Constitucional, y tengo una positiva expectativa, dada la composición de la asamblea.

La reflexión se refiere a la simultaneidad, o no, de los procesos electorales que inciden en todo o partes del territorio, y a la conformación de las candidaturas en esos procesos.

Hoy tenemos varios absurdos enredos, originados en diferentes decisiones tomadas por personas involucradas en los resultados de esas decisiones.

Para ser explícito, los Consejeros Regionales se eligen junto con el parlamento nacional y la presidencia de la República, es decir, un poder claramente regional se elige en conjunto con uno nacional. Si todas las elecciones fueran en un mismo día, para todos los niveles, esto no sería raro. Pero sí lo es debido a que la gobernación de las regiones no se elige junto con los Consejeros Regionales, sino con las alcaldías y concejalías.

Para agregar pelos a la sopa vale destacar que las circunscripciones en que se eligen los Consejeros Regionales son diferentes a las de los parlamentarios. En el caso de la Región Metropolitana esto se hizo para que no compitieran en el mismo territorio.

Esta mezcla de elecciones en diferentes niveles hace que también se mezclen los objetivos y, como he aprendido de la elección reciente, ello no es bueno por dos motivos principales.

El primero es que se confunden los cargos, las funciones y los objetivos. No es la misma función la de un gobernador o gobernadora que la de un alcalde o alcaldesa, ni la de las concejalas y concejales, y tampoco son los mismos sus territorios de desempeño. En suma son distintos sus objetivos. Esto vale también para las elecciones nacionales, de presidenta o presidente y del parlamento, que son simultáneas con los consejeros regionales, como ya lo he escrito.

Pero eso no es lo más complicado, porque si hubiera educación cívica se podría entender fácilmente. Lo más complicado es que la simultaneidad de elecciones en distintos niveles de territorios tiende a centralizar las decisiones y a politizarlas de manera centralista. Explico estas ideas. Centralizan las decisiones porque, en un país marcado por el centralismo contra las autonomías territoriales, va a prevalecer la visión desde el centro político y el espacio territorial más amplio respecto de la visión del territorio de menor densidad. Y las politiza de manera centralista porque serán, hoy legalmente esta establecido así, los acuerdos políticos centrales los que prevalecerán respecto de lo que podría darse en el nivel territorial de menor población o territorio. Y esto no tiene por qué ser así.

Le elección de los constituyentes mostró que era posible que organizaciones de base se unieran para tener representación con mayor vinculación al territorio, como es el caso de las listas de independientes, y eso es positivo para efectos de la representación en una instancia como la asamblea que elaborará una constitución. Pero la diversidad de las listas de independientes también demuestra que en distintos territorios las politizaciones o el tomar partido (aunque no les guste a algunos independientes, eso es lo que hacen al integrar una lista) puede ser diferente que la politización o el tomar partido a nivel nacional.

Las experiencias de primarias convencionales el Providencia y La Reina, acordadas por los todos los partidos de oposición y muchas organizaciones de base de esas comunas, que permitieron la presencia de una única candidata en cada una de esas comunas, en algunos casos contraviniendo las orientaciones e instrucciones de las direcciones nacionales y regionales de sus partidos, muestran que la politización en un territorio local puede ser diferente de la politización nacional. También es el caso de Renca, y es posible que de otros territorios respecto a los que no tengo antecedentes, y tal vez sea el caso de Atacama para la última elección senatorial.

Estos ejemplos sirven para demostrar que la democracia representativa no está agotada, sino que lo que está agotado es la politización centralista, o el centralismo democrático practicado por muchas fuerzas políticas.

Entonces bueno sería que la asamblea de la Convención Constitucional diera pasos para corregirlo. Yo creo que deben ser dos.

El primero, y más obvio, es que las elecciones de cada nivel sean separadas de las de los otros niveles: una elección para el nivel nacional sea que se mantenga el presidencialismo, se avance a un sistema semi presidencial o definitivamente a la democracia parlamentaria (de la que soy partidario); una elección regional, de la gobernación y de los consejeros regionales (que también debiera ser democracia parlamentaria); y una local de alcaldías y concejalías. Tres elecciones en cuatro años no son una dificultad, pero si se adopta el principio del parlamentarismo sería tres elecciones en lugar de cuatro, debido a las segundas vueltas. Hasta habría ahorros.

Pero el más importante sería el que los acuerdos o pactos para cada elección debieran adoptarse en los territorios involucrados y entre los actores de esos territorios, ejerciendo la democracia participativa. Así, en una comuna, como se ejemplificó, las fuerzas políticas y sociales de esa comuna se pondrán de acuerdo o de acuerdos en cómo enfrentar los desafíos de la comuna, y en cada comuna los acuerdos y desacuerdos, y las propuestas responderán a la realidad local más que a la nacional. De manera similar, para las elecciones regionales se podrá acordar pactos y programas de alcance regional, aún entre fuerzas políticas que no tengan la misma posición en el nivel nacional (sería interesante mirar la experiencia del País Vasco), debido a las particularidades que los territorios tienen y sus poblaciones demanden.

Por cierto, las elecciones nacionales son las elecciones políticas por excelencia, y allí si serán las estructuras políticas, los partidos, a nivel nacional las que construyan acuerdos y programas, como hasta ahora ha sido.

Volviendo a la elección de la Región Metropolitana, tal vez los resultados habrían cambiado, y los previsibles para el próximo fin de semana también, si se hubiera practicado ya esta forma de democracia.

Si cambiamos la forma de hacer política en los territorios locales y regionales, ampliando la democracia participativa, mejoraremos la convivencia, la eficiencia y la sapiencia de nuestro país.

Las y los constituyentes pueden hacerlo efectivo.//ELF

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Las expectativas del «Pueblo»

mayo 28, 2021 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge A. Cash Sáez

Abogado

Soy cristiano. Formado en los valores y principios del humanismo cristiano. En consecuencia, la culpa surge como compañera natural de la tarea política, deformando quizás lo que debiese aflorar espontáneamente, producto de la observación permanente de la realidad, y muy especialmente, de las condiciones de quienes viven en la más absoluta marginalidad y abandono.

Del mismo modo, formo parte de una generación que bordea los 40 años, de activo compromiso partidario, de sólida formación política y profesional. Sin embargo, y con honrosas excepciones, profundamente desconectados con lo que está pasando realmente en Chile. Muchos de nosotros fuimos candidatos y muchos fuimos ampliamente derrotados.

En mi caso, como candidato a constituyente por el distrito Nº 9 de la Región Metropolitana, que comprende a las comunas de Renca, Conchalí, Huechuraba, Quinta Normal, Cerro Navia, Lo Prado, Independencia y Recoleta, simplemente me quedé sin argumentos. No fue un asunto de culpa. 

Fue constatar la existencia de ciudadanos que viven en condiciones infrahumanas, desechados por las instituciones, públicas y privadas, que han asentado culturalmente una renovada conciencia de clase y que se expresa en concreto, en una fractura de confianza con el orden institucional vigente. Lo anterior, ha dado lugar a un desarrollado sentido de “autotutela”, facilitando casi con alfombra roja el ingreso del narcotráfico, prestamistas y otros grupos delictuales abocados estratégicamente a satisfacer necesidades públicas.

La realidad descrita, explica en buena medida la “limpieza” y reemplazo drástico de las estructuras y lógicas poder fijadas con posterioridad a la Constitución de 1980 que tuvo lugar en las denominadas “mega-elecciones”, al mismo tiempo, que permite predecir la sustitución de instituciones políticas críticas que nos han acompañado desde Portales a la fecha.

Surge en consecuencia, la necesidad de comprender el resultado electoral, no desde la lógica del debilitamiento de los partidos tradicionales ni mucho menos de sus fuentes de pensamiento e inspiración histórica, sino más bien, desde la insondable desolación de millones de chilenas y chilenos que simplemente no esperaban nada de la política. Así, el problema no era el manejo de las expectativas, el punto es que simplemente no existían expectativas.

De este modo, es trascendental, imperativo y definitivo para cualquier fuerza política, más o menos tradicional, que realmente se proponga mostrar un camino serio de reforma, conducción y gobierno, una ponderación urgente y responsable de los hechos electorales del pasado 15 y 16 de mayo, en el marco, claridad y entendido que “el pueblo” nada espera de nosotros.//ELF

 

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