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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Columnas

El 5 de septiembre

agosto 30, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Francisco Huenchumilla

Senador DC

Como se ha escuchado y leído, algunos actores, de lado y lado, han puesto sus ojos en cambiar las normas relativas a los independientes y a los escaños reservados. Creo que esto no solo sería un grave error político, sino que demostraría que los partidos no han sacado las lecciones del proceso que se fue gestando, lenta y subterráneamente, hasta emerger con violencia el 18 de octubre y que tiene, como una de sus causas, el desprestigio total del Congreso y del sistema de representación.

¿Habrá recuperado este sector su prestigio, como para convencer a la opinión pública de que ahora sí son dignos de confianza, y que con un acuerdo cupular entre cuatro paredes pueden dejar fuera a los independientes, o colocarles trabas y/o exigencias de tal naturaleza que en el hecho se anule o minimice su participación? Todo ello se haría, además, sin comprender que una de las razones para el éxito de los independientes no solo fue su mecanismo electoral, sino que un voto de castigo de la gente a los desprestigiados partidos políticos.

El día 5 de septiembre tendremos un nuevo escenario político. Si gana el Apruebo, independientemente de los gustos personales, tendremos certeza en las nuevas reglas del juego, y la política podrá desarrollarse en toda su amplitud. Si gana el Rechazo, las reglas serán las de la vieja Constitución del 80, y la política tendrá que exigirse al máximo, para ver cómo continuamos.

En el primer caso, tendremos certezas. En el segundo, incertidumbre.

La primera incertidumbre será resolver –interpretar– cuál es el alcance del art. 142, inciso final, de la actual Constitución. Este artículo está dentro de las normas permanentes, en el epígrafe “Del procedimiento para elaborar una Nueva Constitución” en el capítulo XV; o sea, dentro de las normas que, según el inciso final del citado artículo, continúan vigentes, de ganar el Rechazo.

Este es el primer problema que tendrá que resolver la política; pero es evidente que, más allá de toda interpretación posible, el sentido del epígrafe ya referido fue establecer, como norma permanente, un “procedimiento para elaborar una nueva Constitución”. Es decir, el procedimiento está ya establecido. Pero, como ese procedimiento ya se realizó y se agotó, en este escenario hipotético del Rechazo, la pregunta es qué queda vigente en la repetición de ese procedimiento, y cómo se materializa esta segunda oportunidad constituyente.

Las que se agotaron, parece obvio, son las normas contingentes –como las fechas y los plazos–, pero las que permanecen son aquellas que confieren legitimidad al proceso que regula el epígrafe, tales como el pronunciamiento del plebiscito de entrada, en virtud del cual se optó por una Convención, íntegramente elegida como el órgano que debe elaborar la nueva Carta Fundamental. Su composición, por otra parte, igualmente está en las normas transitorias –que forman parte de la Constitución– y también forman parte del principio de legitimidad: la paridad de género, los escaños reservados y la participación de los independientes y los discapacitados.

Aquí se abren varias alternativas que son factibles desde el punto de vista jurídico, pero que deberán procesarse y ponderarse políticamente por los distintos actores, tanto del Gobierno, de la oposición y del resto, que están en posiciones distintas.

Una primera posibilidad –a título de enunciación, no de prioridades– es que a sectores del Parlamento “se les ocurra” presentar reformas parciales a la Constitución –bajo el amparo del nuevo quórum de los 4/7, establecido por la Ley 21.481 del 23 de agosto del 2022, que modificó el art. 127– e irse por ese camino, soslayando de esa manera “el procedimiento para elaborar una nueva Constitución”. La modificación y posterior aprobación de ese quórum de los 4/7 fue presentada por sus autores como una forma de facilitar los acuerdos, en caso de que ganara el Rechazo; me opuse solitariamente a ese proyecto porque estimaba que era una estrategia encubierta a favor del Rechazo, pero, además, porque puestos en ese escenario, el único sector que puede actualmente juntar ese quórum de los 4/7 es la derecha y sus actuales aliados, no necesitando a los sectores de Apruebo Dignidad ni del Socialismo Democrático.

En otras palabras, ese quórum puede ser una tentación para la derecha y sus aliados que, baipaseándose a la izquierda, tendrán los votos necesarios en el Senado –los tienen– y en la actual Cámara de Diputados –seguramente también los tendrán– para hacer reformas parciales, presentándolas a la opinión pública como justas, necesarias y que cumplan el objetivo de reformar la Constitución. El problema que tendrían esas reformas parciales es si eventualmente logran tener legitimidad frente a la opinión pública, en lugar de ser vistas como una maniobra cupular no solo para eludir la soberanía popular; y el peor escenario sería, además, que el propio contenido de las mismas fuera rechazado.

El mismo peligro podría ocurrir si la vía de usar reformas parciales fuera concordada por el conjunto de los actores políticos del Gobierno y del Parlamento; a menos que fueran de tal entidad que la opinión pública las aceptara como suficientes en su contenido, cuestión, a mi juicio, no de fácil despacho.

Otra alternativa es que se acepte la Convención como el órgano válido para redactar la nueva Constitución, en su segunda oportunidad; y que en dicha instancia sectores de la derecha, ya sea ella misma y sus aliados, o con la concurrencia de la centroizquierda, quieran alterar su composición, ya sea en todos, o en alguno de sus componentes –probablemente los escaños reservados y la participación de los independientes–. Claramente aquí tendríamos un cuestionamiento de legitimidad, por parte de los sectores afectados, con efectos políticos que afectarían al conjunto del proceso; dejando además una puerta abierta a la protesta social, con dimensiones difíciles de prever.

Una tercera alternativa es que se quiera iniciar un nuevo proceso desde cero, donde la derecha y sus aliados, o con la concurrencia de toda o parte de la centroizquierda, traten de revivir las alternativas a la Convención –como podría ser el actual Congreso, un grupo de expertos, o alguna fórmula mixta; y, por supuesto, una nueva composición, si tuviera lugar alguno de los casos–.

En resumen, el triunfo del Rechazo significará un escenario de incertidumbre jurídica y política, donde la derecha no solo recupera su poder de veto, sino que ahora lo hace con el plus de que también recupera la iniciativa, puesto que, con la rebaja del quórum a los 4/7, es el único sector, más sus aliados, que pueden cambiar no solo las reglas del juego del procedimiento constitucional, sino el contenido mismo por sí solos, sin necesitar los votos de la centroizquierda. ¿Usarán este camino la derecha y sus aliados? Es una pregunta sin respuesta. Pura incertidumbre.

Los actores políticos de gobierno, y de la oposición, deben entender que el proceso político y social que el país comenzó a vivir a partir del mismo 18 de octubre del 2019, en caso de triunfar el Rechazo, quedará abierto; sin cerrar las heridas que allí se produjeron; sin dar respuesta a las expectativas, demandas y esperanzas que se generaron y, por lo tanto, con un escenario de incertidumbres acerca de cuál será la respuesta de los diversos actores que gatillaron uno de los conflictos sociales más intensos y graves que ha tenido el país.

Como se ha escuchado y leído, algunos actores, de lado y lado, han puesto sus ojos en cambiar las normas relativas a los independientes y a los escaños reservados. Creo que esto no solo sería un grave error político, sino que demostraría que los partidos no han sacado las lecciones del proceso que se fue gestando, lenta y subterráneamente, hasta emerger con violencia el 18 de octubre y que tiene, como una de sus causas, el desprestigio total del Congreso y del sistema de representación. ¿Habrá recuperado este sector su prestigio, como para convencer a la opinión pública de que ahora sí son dignos de confianza, y que con un acuerdo cupular entre cuatro paredes pueden dejar fuera a los independientes, o colocarles trabas y/o exigencias de tal naturaleza que en el hecho se anule o minimice su participación? Todo ello se haría, además, sin comprender que una de las razones para el éxito de los independientes no solo fue su mecanismo electoral, sino que un voto de castigo de la gente a los desprestigiados partidos políticos.

Respecto de los escaños reservados, también se ha escuchado y leído que algunos, de lado y lado, están propugnando la idea de dejarlos fuera del proceso, o de elegirlos de acuerdo con el número de electores que concurran a votar. Este planteamiento es de dudosa constitucionalidad –de acuerdo con las normas de la vieja Constitución, respecto del principio de igualdad–: ¿por qué a ese sector se le aplicaría dicha norma, mientras los partidos políticos elegirían sus candidatos sin importar los votos emitidos?

Estos sectores olvidan, y/o ignoran, la naturaleza del conflicto que tiene el Estado en el sur del país, donde se juegan distintas estrategias en el mundo mapuche, entre la violencia política y la vía institucional; empujando a estos últimos, en caso de dejarlos fuera o reducir su participación, a perder la poca credibilidad que todavía tienen en el valor de las reglas políticas de la democracia, con lo cual aquel conflicto se potencia. Todo, por la falta de visión de Estado de los sectores que propugnan estas alternativas.

La derecha, y los grandes empresarios, tienen una enorme responsabilidad en este escenario, no solo por la incertidumbre que se generaría con el triunfo del Rechazo, sino por haber contribuido al financiamiento de la campaña, y al desprestigio y las mentiras que se han instalado respecto del texto constitucional propuesto. Lo han hecho sin dar la cara en lo que representan, utilizando con mano mora a otros sectores, descolgados de la centroizquierda que se prestaron, ingenua o sibilinamente, para hacer el trabajo sucio. Ahora, tendrían una nueva oportunidad para entender que un Estado democrático y social de derecho, que recoja nuestra realidad sociológica y con descentralización del poder, no se opone para nada a los pilares fundamentales de una sana convivencia, en democracia y con una economía social y ecológica de mercado.

Si gana el Rechazo, tendremos un escenario de incertidumbres en las reglas del juego, y en la forma como el mundo político, empresarial y social moverán sus cartas y se movilizarán. Nada será fácil.

Pero si gana el Apruebo tendremos certezas en las reglas del juego. Corresponderá a la política la implementación de las mismas, y el Presidente de la República tendrá un rol fundamental para conducir este proceso, cuyo norte deberá ser que tales reglas del juego adquieran plena legitimidad y nos guíen, como país, por muchos años, para construir una sociedad democrática con justicia y dignidad para todos y todas.// ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columinista, columna, Columnas, Francisco Huenchumilla, Plebiscito de salida, Senador DC

Salud pública: Sin claridad, fecha ni esperanza

agosto 27, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Iván Flores

Senador DC

Esperar.

Sin claridad, fecha ni esperanza. 

Lo saben muy bien miles de chilenos y chilenas que forman parte de la interminable lista de espera para ser atendidos en el sector público, tanto en patologías GES, como en otras. 

Según el informe entregado por el subsecretario de Redes Asistenciales a la comisión de Salud del Senado, que integro, 1.764.937 personas esperan una consulta con un especialista; 294.632 aguardan una cirugía y otras 67.417 una atención GES; ello, sólo en el primer semestre de este año. 

En Chile, un paciente del sistema público debe esperar 574 días para acceder a una cirugía electiva no incluida en el AUGE, pero esto varía a nivel nacional. En Valdivia se registra el mayor tiempo promedio de espera, con 906 días, equivalentes a dos años y medio.

Es lapidario y doloroso; porque además los principales afectados son adultos mayores y mujeres. 

Se han entregado explicaciones vinculadas al impacto que ha tenido la pandemia por Covid, con las suspensiones de intervenciones electivas y consultas a especialistas. Ello es cierto, en algún porcentaje; pero, en ningún caso puede servir como justificación porque el estado no puede permitir que esto ocurra. Se trata de personas que terminan muriendo porque no recibieron una atención.

Entre los tratamientos con más espera se encuentran los vinculados a cataratas (14.940), seguido por vicios de refracción (8.687); órtesis (5.484), retinopatía diabética (3.500) y colecistectomía preventiva (3.381).

En la región de Los Ríos hay un total de 4.581 casos de retrasos y el promedio de días es de 181 días de retraso en patologías GES. En patologías no GES, hay más de 41 mil personas esperando. Por operaciones, en la región hay más de 5.200 personas esperando desde hace tres años. 

El año pasado en la Ley de Presupuesto dispusimos millonarios recursos para disminuir las listas de espera; estamos pidiendo que se nos informe qué ocurrió con la ejecución respectiva. Aquí se requiere un esfuerzo extraordinario y con total dedicación. Esto no puede seguir ocurriendo y debe ser prioridad para el Gobierno. 

 Cuando las listas de espera se transforman en espacio y tiempos sin esperanza, muchos y muchas no alcanzan a contarlo y, ello, es inexcusable. //ELF

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Iridiscencia

agosto 18, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Joaquín Orellana

¿El problema? Twitter es más rápido que la democracia y sus demostraciones están desterritorializadas, encontrando representaciones reales en otros espacios, por ejemplo, las escuelas, las familias, la vía pública, los grupos de WhatsApp, entre otros. Aquí es donde la política tiene un rol.

Hace un par de días, navegando por las aguas turbulentas de Twitter, me encontré con una publicación que hablaba sobre las “10 palabras más lindas del español”, entre las que destacaba “iridiscencia”. Dicho concepto se remite a un fenómeno óptico donde el tono de la luz varía creando pequeños arcoíris. Lindo, ¿no? Más aún cuando no es el contenido al cual estamos acostumbrados en la batalla campal de 280 caracteres.

Los tonos y las emociones volcadas en la red social del pajarito azul representan en buena parte los sentimientos que contiene la contienda electoral a la cual nos enfrentamos este 4 de septiembre. Por un lado, rabia, miedo, revancha e incertidumbre; por otro, esperanza y optimismo. ¿El mínimo común? El reconocimiento de una otredad que debe ser superada políticamente. Puro agonismo. La dimensión del conflicto exacerbada en la anulación de un otro. Preocupante.

¿El problema? Twitter es más rápido que la democracia y sus demostraciones están desterritorializadas, encontrando representaciones reales en otros espacios, por ejemplo, las escuelas, las familias, la vía pública, los grupos de WhatsApp, entre otros. Aquí es donde la política tiene un rol.

Desde hace un tiempo, en agendas sensibles para la ciudadanía, como la seguridad, pareciera que la política se ha vuelto impotente, incapaz de resolver los problemas que aquejan a los ciudadanos. ¿Por qué? Mi tesis se apoya en las lecturas de Peter Mair (2013), Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (2015), y Daniel Innerarity (2021), quienes en sus obras desprenden como fundamental para el funcionamiento complejo de la política y, especialmente, de las democracias: el rol de los partidos políticos.

Los partidos políticos se constituyen como los guardianes de la democracia y, en este sentido, como los acreedores de soluciones robustas a los problemas públicos. ¿Qué ha pasado en Chile? El sistema de partidos y los partidos políticos como tal se han debilitado. Para muestra, un botón: la centro izquierda se disputa en el apruebo y el rechazo. Cuestión inédita, en tanto se utiliza un mismo referente para dos visiones de mundo contrapuestas. A lo menos raro o, como diría Giovanni Sartori, alguien está haciendo uso de un “estiramiento conceptual” inadecuado. En definitiva, por la crisis de este espacio político, planteado como progresista y democrático en sus orígenes, algunos buscan capturar su esencia, distorsionándolo a su conveniencia, como lo hicieron con la imagen del “No”, e incluso dotándolo de características y colores, el amarillo por ejemplo.

La política tiene un rol y este tiene que ver con concretar el camino iniciado, una vía sin retorno de transformaciones responsables, que le hagan sentido a la población y que por sobre todo le brinden certezas en su cotidianidad. Este rol necesariamente pasa por los partidos políticos. Y más allá de los resultados, el 5 de septiembre no habrá caos, porque la democracia nunca será el caos.

Sí, habrá una tarea y está tiene que ver con mejorar nuestro ánimo societal. Volver a transitar el camino del diálogo y del bien común, reconociendo al adversario y respetándole en la disputa de las ideas. De esta manera, dejaremos atrás el odio, la manipulación de la verdad y la desconfianza.//ELF

Fuente: Freepik

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La última oportunidad

agosto 12, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

David Suazo Guastavino

Vicepresidente PDC Viña del Mar

En estos días hemos visto -algunos con espantosa alegría y otros con franca tristeza- cómo una organización política que engendró cientos de escenas de justicia social con estabilidad política ha sido capaz de arriesgarse a ser carcomida por dentro, desde sus propios interiores. Ese es el menesteroso e indignante estado en el que se encuentra el Partido Demócrata Cristiano de Chile.

Y, con honesta humildad, me he atrevido a bucear en algunas de las causas de este coma, sin buscar exponer culpas personales ni responsabilidades de lotes (para quienes no son de la DC, equipos), sino más bien, como un deber ético y político ante la catástrofe de identidad, estrategia y proyección de un partido que logró lo que otros han anhelado, pero no han podido alcanzar: Gobernar con paz en medio de caos. Debo agregar que, en la justa proporción, todas y todos (me incluyo primero en el listado) somos parte de este problema profundo, ya que este austero análisis intenta abordar la implosión que se avizora y NO las causas externas de esta complicada situación, cuestión que en su dimensión electoral, política y cultural revisaremos en otra oportunidad. Por último, luego de cada razón dada, planteo una solución posible y verosímil ante la crisis vigente.

1. Ausencia de UN SOLO PROYECTO entre sus huestes.

Cada vez que le preguntamos a nuestros amigos o familia cual es su opinión de la DC, la respuesta se repite infinitamente: “ambiguos”, “dos caras”, o –gracias a la cultura popular- “ni chicha ni limoná”. Omití intencionalmente el típico “amarillos” porque ha surgido un grupo que, sin pudor alguno, ha hecho de ese término una tendencia política, abrazando desvergonzadamente la tibieza y neutralidad como una causa por la cual luchar.
Lo anterior, no debería sorprendernos tanto.

Nuestra colectividad ha tenido históricamente dos almas, si es que muchas más. Y no me refiero a equipos, sensibilidades o lotes ya que siempre podemos agruparnos con quienes hay afinidad o posturas coyunturales comunes, sino que a una convicción diferente de la visión y de la misión, y su consecuente exteriorización dicotómica. Un partido en donde tienes a fulano creyendo A y a zutano creyendo Z debe examinarse con urgencia, no tan solo por la evidente confusión que se ventila en la comunidad política. Debe hacerlo más allá de todo, por su propia supervivencia.

Los tiempos presentes, aun más con la caída de las ideologías y la primacía de la política de las identidades parecieran no admitir que un órgano que se supone unánime, tenga dos versiones. Probablemente, algunos dirán que esto se arrastra desde las décadas de la Falange, mas cuando los “puristas” con Tomic o Jaime Castillo a la cabeza se distinguían de los “populares cristianos” (liderados por Frei, Leighton y Gumucio) lo hacían en base a tesis doctrinarias, con un nítido fervor espiritual-social y con la elocuencia que la honestidad intelectual entrega.
Nuestros camaradas fundadores no se anclaban a una corriente filosófica a partir de componendas electorales internas, de liderazgos melifluos, ni de protagonismos mediáticos. Al final de la tarde, eran demócratas cristianos sin apellidos.

La doble faz del partido ha provocado incertidumbre y una baja notable de credibilidad, sumado a la desafección del militante que a ratos no sabe a qué partido pertenece. Algunos predican de la DC entendiéndola como de vanguardia, revolucionaria, atrevida y no neutral y otros, muy por el contrario, hablan de ella como una fuerza política llamada a moderar la balanza, centrista a más no poder, ubicada justo ahí, en el medio de la línea. Este claroscuro debe acabar.
Sin embargo, como dije antes, creo que hay una posible salida de este túnel fatigoso y es el VI Congreso Ideológico y Programático que iniciará la DC y que felizmente está liderado por jóvenes.

De ese evento, debe emanar el marco en que el partido puede desenvolverse, cuáles son sus verdaderas creencias en base a lo que nos hemos dado como doctrina a lo largo de la historia, pero con la necesaria actualización de conceptos y alcances. En ese importante evento, los y las demócratas cristianos debemos salir con un alma en el cuerpo. Y, una vez definida la línea editorial por la vía democrática y con la mayor participación posible, quienes planteen una tesis distinta, deben abandonar la casa.

Lo antes dicho puede sonar traumático, pero es sanador. No deben lanzarse al vacío a quienes pierdan en su postura (ni a través de leguleyadas en los tribunales internos ni por medio de la odiosa ocasión que dan la prensa y las redes sociales), sino que con madurez y prudencia, comprender que no somos todos lo mismo y que no creemos en lo mismo. Incluso, es interesante elucubrar una alianza electoral entre estas dos entidades a futuro, como se hacen los pactos en una democracia saludable. Algunos ya han planteado esa idea y es digna de ser analizada. En otras palabras, una escisión pactada, amigable e inteligente.

2. Necesidad de comprensión del sentido y utilidad del instrumento.

Tomic decía “nadie es más grande en el partido que el partido mismo”. Esta no es una frase que tenía por propósito modelar un partido omnipotente, alzado en la colina encima de todos y de todo. Lo que busca demostrar esta oración es la consigna que debiera inspirar a quien sea que milita en un partido político: la concepción del partido como un instrumento. Aunque esto parezca contradictorio, no lo es, ya que si logramos dilucidar el sentido de un partido, entenderemos de inmediato su utilidad, su razón de ser, y donde radica su grandeza.
Ingresamos a un partido político por motivaciones profundas, así como lo hace quien adscribe a una religión o como quien se inscribe en una agrupación de defensa o promoción de causas.

En este caso específico lo hacemos por una motivación política, esto es, de alcanzar el poder. Suena sencillo, pero no lo es tanto cuando reparamos en que hacernos del poder no es una tarea que se logre con facilidad individualmente. No es eficaz buscar el poder en soledad, a menos que seamos unos despóticos o caigamos en el populismo más vil. La política es por excelencia un acto colectivo, un acontecer gregario, una experiencia que debe ser vivida con otros y para otros. Pero además, para hacer de la práctica política un hecho impactante y no inocuo, debemos asegurar que esta tenga un brazo, una herramienta que permita la acción coordinada y que no perdamos de vista la utilidad que esta tiene para conseguir ciertos fines.

Entonces, cabe preguntarnos lo siguiente: si queremos mejorar nuestra comunidad política, ¿Podemos hacerlo solos o solas? La respuesta es no. Por eso optamos voluntariamente por adherir a una vía específica para experimentar la política, asumiendo sus errores, sus caídas y las vicisitudes que enfrentaremos. He aquí el sentido de un partido, una comunión en donde doblegamos nuestros propios instrumentos personales ante aquel instrumento colectivo que nos parece más eficiente para la consecución del poder.

Pero, los humanistas cristianos adicionalmente tenemos otra regla de oro, que es el sueño final o –si se quiere- la utopía que nos impulsa en el camino público: El bien común. El bienestar de la comunidad, su realización más plena o lo que Jaime Castillo llamaba “la comunidad de hombres libres”. Aquel paraíso de libertad y justicia, de igualdad y hermandad en esta tierra. Ese Reino de Dios en la Tierra que señala Maritain no es posible sin orgánica, no logra su fin sin reglas, sin ritos, sin posiciones. En definitiva, sin partido, nuestra misión queda inconclusa. Esta es la utilidad más exquisita del instrumento: mejorar la vida de la comunidad que amamos a través de un dispositivo llamado partido político.

Sin embargo, como todo utensilio, cuando pierde efectividad y se oxidan sus piezas, debemos tratarlo. Si nuestros artefactos eléctricos ya no encienden, los llevamos donde un especialista que los repara. Y si nuestro instrumento político (El PDC) ya está agotado, debemos arreglarlo.

Creo que frente a la hecatombe que atravesamos, es necesaria una catarsis. Decirnos las cosas a la cara, con la mirada fija en el que está al frente nuestro. Sin ambages, sin miedos, desprovistos de toda deshonestidad. Sin embargo, debe ser respetuoso, con el afecto y la confianza que se traduce en la fraternidad. El VI Congreso, en sus etapas preliminares, puede ser la perfecta ocasión para sincerar posturas y confrontar ideas, asumiendo que cada uno y una tenemos trayectorias de vida radicalmente distintas y que nuestras experiencias son únicas e irrepetibles. Aquel – en mi modesta opinión – es el inicio de un camino de salida del pantanoso escenario de las rencillas, las venganzas, los recados por los medios y las incesantes declaraciones públicas que se van desmintiendo entre sí. Un partido político de raíz cristiana tiene que actuar a la altura de la vocación con la que fue llamado. Es esta una tarea de extrema urgencia.

3. La obligación moral de consecuencia.

He querido terminar este pequeño aporte al debate interno, asumiendo con franqueza que estamos en estado terminal. Y no lo digo echando mano a las estadísticas electorales ni a los datos cuantitativos. Otros son mejores en esas dimensiones de análisis que yo. Lo digo con los lentes de la realidad, de esa realidad que azota día a día a los que menos tienen en sus mesas, de los que transitan errantes en un mundo que les da la espalda, de los que no le encuentran significado a sus vidas. Ese bajo mundo alejado de las sedes partidarias existe y a veces no lo vemos. Soy testigo de los cientos de demócratas cristianos que se sumergen en el dolor del otro para ayudar a ese otro desde la fe, desde la iglesia, desde una ONG, desde la organización de barrio o desde sus puestos de trabajo. No obstante, es un deber moral de un partido cuya piedra angular es la filosofía social de Cristo, adentrase institucionalmente en los intersticios de injusticia que el capitalismo, en sus versiones más furiosas, produce.

La sola existencia de sufrimiento debería estremecernos. Porque ¿Qué sentido tienen las sedes, las comisiones, las juntas nacionales, los congresos y los discursos si estos no inciden en el bienestar de las personas? Ya dijimos que este instrumento llamado PDC no es una guitarra hueca, sin cuerdas o sin retorno. No somos un mero grupo de gente que tiene ideas en común, ni menos un ramillete de activistas de propaganda política que se dedica a entregar volantes para las campañas. Somos cristianos en política.

Tendremos que actuar con consecuencia si queremos volver a ver a las personas jurando por la DC. Y la consecuencia es un acto de respeto, de empatía, de demostración de preocupación por el prójimo. Es decirle “esto creemos y esto hacemos”.

Los accesorios de la política (o los pasillos del poder) no deben hacernos perder el norte, que es servir y vivir por el otro, aquel “sacerdocio público” que nos enseñaba Alberto Hurtado y que compartía con Frei Montalva. Las personas deben volver a creer que la política es tal vez la más bella y noble de las maneras de amor al prójimo.

En días aciagos, de desorden y perplejidades, tal vez sea esta la última oportunidad que tenemos de honrar nuestra historia y de enmendar el rumbo. Chile necesita una Democracia Cristiana a la altura de los tiempos que corren. Y la Democracia Cristiana requiere de sus hombres y mujeres dispuestos a dar lo mejor de sí para renacer. De nosotras y nosotros depende. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, David Suazo

Soy DC, votaré Apruebo

agosto 7, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Pedro Vera

Estoy convencido de que ninguno de nosotros decidirá su voto por estar de acuerdo o entender en su complejidad la totalidad de los 388 artículos que la propuesta constitucional contiene y que, más bien, dicho texto dibuja un escenario que deberemos transitar para vivir en un mejor país para todas y todos y que, como todas las constituciones, en un proceso de implementación gradual, confiando en la madurez de las fuerzas políticas y los actores sociales, llegará a convertirse en la llamada «Casa de todas y todos».

En una reciente declaración pública leo: «Al adoptar mi decisión he tenido presente que hay elementos en el trabajo de la Convención Constitucional que son valiosos. Me refiero al tránsito hacia un Estado Social y Democrático de derechos, a la ampliación de los derechos sociales, al reconocimiento de los pueblos originarios y la multiculturalidad, a los derechos de las minorías sexuales, a la supresión de las leyes supramayoritarias, y a la definición de nuevas formas de participación. En lo económico respaldo el fin del Estado subsidiario. Y ciertamente, valoro el fortalecimiento de los derechos de la mujer, la preocupación más profunda por el cambio climático, y la aparición de otros derechos, particularmente aquellos asociados a las nuevas tecnologías».

En su habitual estilo parco y sintético, el expresidente de la República, camarada Eduardo Frei, señala de una manera brillante los aspectos esenciales que aporta la propuesta constitucional para un nuevo Chile. ¡Me entusiasma ayudar a construir ese país! Justamente, por esta descripción, que agradezco, es que como militante DC votaré Apruebo.

Luego, en su declaración, el expresidente, expresa tener «discrepancias insalvables sobre varios contenidos de esta propuesta los que considero comprometen la paz, el desarrollo y la prosperidad de nuestro país». Se trata efectivamente de temores que escapan de lo que la propuesta constitucional explícitamente plantea y que se refieren fundamentalmente a: sistema político, independencia de los jueces, regionalización y plurinacionalidad.

Lo más grave es que, en estos temores que manifiesta el militante Frei, se observa un desconocimiento absoluto de los documentos oficiales del partido que ya desde el V Congreso (2007) y luego en el Documento de Invitación al VI Congreso (2020) ha venido tomando posición y preparando la renovación de la DC para asumir los nuevos escenarios y los nuevos desafíos de la sociedad global en la que estamos insertos.

Por ejemplo, respecto al sistema político, en el V Congreso, número 131, nuestro partido señaló: «Proponemos optar por un régimen unicameral que representa mejor la soberanía popular. Una sola Cámara para un nuevo Chile asegura el equilibrio de los poderes». Jamás se planteó que ello nos condujera a una dictadura. Además, para ser fieles a la verdad, en el texto constitucional propuesto se establecen 2 cámaras con facultades específicas, con sesiones conjuntas en varias materias y con atribuciones comunes en un amplio conjunto de normas importantes.

La discrepancia es perfectamente admisible, pero crear temores sin argumentos o faltando a lo establecido expresamente en el texto constitucional propuesto, es impropio de un debate serio y lamentable si quien lo hace es un expresidente.

En su declaración pública, el militante Frei agrega -con total olvido de las facultades que ejerció cuando fue Presidente- otro de sus temores: «… el texto arriesga que los jueces sean controlados políticamente a través del Consejo de la Justicia…». Es justamente lo que sucede ahora, en que, por ejemplo, los ministros de la Corte Suprema son nombrados por el Presidente de la República con el acuerdo del Senado, estableciendo verdadero cuoteo político. Hay que recordar que la creación del Consejo de la Justicia -que libera a la Corte Suprema de funciones administrativas y disciplinarias- existe en otras experiencias y aquí ha sido demandada por la propia Asociación Nacional de Magistrados.

Un tercer temor se refiere a que la regionalización en la forma propuesta «hace que se frustre por una superposición de autonomías…». Recordemos a este respecto, que nuestro V Congreso afirmó en el numeral 136: «Para ganar el futuro, Chile se debe construir desde sus regiones. La Democracia Cristiana considera que el proceso de descentralización impulsado por los gobiernos de la Concertación es aún insuficiente. Asumimos el compromiso de su profundización, propiciando un desarrollo más equilibrado de nuestro territorio y sus habitantes, reconociendo nuestras capacidades y potencialidades a nivel regional y local y relevando el rol de la sociedad en la construcción de su destino».

Es claro que, siendo perfectible, lo propuesto en el texto constitucional representa un claro y profundo avance en la dirección señalada que el expresidente, en una sola frase, anticipa que fracasará.

Finalmente, en sus aprehensiones el militante Frei señala: «la plurinacionalidad en la forma que está propuesta puede ser una amenaza al Estado unitario y a la igualdad de derechos de los habitantes del país. El poder que se entrega a los pueblos originarios para vetar iniciativas administrativas o legislativas, constituye un privilegio que no tiene el resto de la ciudadanía».

Baste citar aquí el documento del V Congreso en su numeral 137 referido a los Derechos Humanos, que ya en 2007 señaló: «…es preciso la inmediata aprobación y ratificación del Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas». Y en el voto de la Junta Nacional de septiembre 2020 se ratifica de modo que no puede ser ignorado por sus militantes: «La Democracia Cristiana se compromete con nuestros pueblos originarios, en su reivindicación de avanzar hacia un estado plurinacional y escaños reservados en la Convención Constitucional, y en todas aquellas medidas que permitan reencontrarnos en paz, justicia y armonía».

Pues bien, como se ha demostrado el proyecto de Constitución propuesto incorpora específicamente el numeral a) del artículo 1 del Convenio 169 de la OIT y como el expresidente Frei no puede ignorarlo, éste es ley para Chile, después de haber sido aprobado por el Congreso Nacional, desde el 15 de septiembre de 2009. No hay aquí amenazas al Estado unitario, garantizado por lo demás en el articulado de la propuesta.

Justamente, por todo lo anterior, y debido a que los temores que lo llevan a decidir su rechazo, además, escapan de las propias definiciones que ya, con anterioridad a la propuesta constitucional nos hemos dado como partido, es que como militante DC votaré Apruebo. Y, por último, no menor, la reciente Junta Nacional del partido, en un voto político aprobado por una clara mayoría, llamó a votar Apruebo en el plebiscito de salida del proceso constituyente. Por esta otra razón, como militante DC votaré Apruebo.

Tanto el expresidente como los militantes que han llegado a ocupar cargos de elección popular gracias al apoyo del partido y al trabajo abnegado de miles y miles de militantes a lo largo del país, regiones o distritos, saben que la libertad de conciencia se ejerce en el secreto de la urna y no autoriza a levantar y a difundir posturas que vayan en contra de los acuerdos institucionales del partido. Es triste ver que esas personas, incluido el militante Frei, actúen en contra y pretendiendo ignorar los valores y los acuerdos del partido que tanto les ha dado.

Tal como señala el documento que invita al VI Congreso de la DC: «Si quiere ser auténticamente fiel a los estándares exigentes del humanismo cristiano, nuestro partido nunca podrá contentarse con una correcta administración del orden vigente.

Con Emmanuel Mounier, queremos decir que «hoy no se puede ser totalmente cristiano sin ser un rebelde». Y por mucho que pueda sentir una legitima satisfacción por el progreso que ha contribuido a generar, nunca podría, sin negarse a sí mismo, dejar de ser parte de las fuerzas de cambio que buscan una sociedad más solidaria y fraterna. No somos jardineros, somos sembradores». //ELF

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Mario, semilla de libertad

agosto 6, 2022 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Eduardo Reveco 

«Por mi amigo que está preso porque ha dicho lo que piensa,

por las flores arrancada, por la hierba pisoteada,

por los cuerpos torturados … yo te nombro liberad» 

Mario, a 36 años de tu partida hoy sigues iluminando nuestro camino en la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna. No te hemos olvidado y no lo haremos.

Recuerdo con intensidad aquel año 86, año que fue especialmente duro para los jóvenes que éramos perseguidos y reprimidos con fiereza por las fuerzas del régimen en los claustros universitarios, en las organizaciones sindicales, en las poblaciones y en los diversos espacios donde nos organizábamos levantando la voz para recuperar la libertad y la democracia. Dirigentes estudiantiles apresados en cárceles comunes con el riesgo de ser atacados por los presos comunes, en donde muchos contrajeron enfermedades, otros camaradas estudiantes que fueron relegados a lugares remotos del país, camaradas torturados en los cuarteles, camaradas expulsados por sumarios ilegales y arbitrarios en manos de los mal recordados rectores delegados designados por Pinochet. 

Las Democracias Cristianas Universitarias (DCUes) lideraban las movilizaciones sociales y federaciones, la Fech de la Chile, la Feusach de Universidad de Santiago, la Feuc de la Católica, la Fec en la Universidad de Concepción, la Feuach en la Austral, en Valparaíso la Feucv de la Católica, la UPLA de Universidad de Playa Ancha, la FEUTFSM de la Santa María y la Feuv de la Universidad de Valparaíso.

Ese fatídico año 86 Ronald Wood es asesinado en Mayo en el puente Loreto en el contexto de la Jornada por la Democracia, dos meses después Carmen Gloria Quintana es quemada junto a Rodrigo Rojas por una patrulla militar en la protesta del 2 y 3 Julio, Rodrigo fallece producto de la gravedad de las quemaduras. Un mes después Mario salía un sábado 2 de Agosto rumbo a la casa de un amigo a quien debía devolver una mochila y unos libros, destino al que nunca llegó.

Su cuerpo con la mochila a cuestas fue encontrado por recolectores de algas en el sector de Santo Domingo en la Quinta Región el miércoles 6 de Agosto y llevado al hospital de San Antonio en donde es reconocido por sus padres, por el presidente de la Confech Humberto Burotto, el dirigente de la comisión de DDHH Sergio Velasco y los camaradas Luis cabrera y el Doctor Palma. La autopsia arrojo agua dulce en sus pulmones lo que confirmaba la tortura que había sufrido con el posterior asesinato.

El rol que cumplía Mario en el movimiento venia de sus aptitudes personales, muy ordenado, metódico, de claros objetivos, cada rol que asumía lo cumplía con devota responsabilidad y sentido de equipo.

Mario combinaba racionalidad y poesía, un ingeniero preocupado de la literatura y del movimiento estudiantil que lo llevaron a desempeñarse como secretario General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago y Secretario de Finanzas de la Confederación de Estudiantes de Chile recién formada, el CONFECH. Desde dicho cargo investigaba a los agentes de seguridad que seguía, apresaba y reprimía al movimiento estudiantil en la Universidad de Santiago. 

Ver columna anterior del autor: Camarada Partido

La Iglesia de la Recoleta Dominica recibió el cuerpo de Mario por una multitud que lo acompaño  y recordó. En medio de esa multitud y mientras Sol y Lluvia interpretaba el “Para que nunca más en Chile” su féretro es cargado por amigos, camaradas y compañeros en sus hombros, turnándose en el trayecto hasta llegar al cementerio mientras las lacrimógenas estallaban alrededor y la policía del régimen amenazaba. Hubo que hacer cadenas humanas, una tras otra para proteger su ataúd. 

El patio en que se sepulto a Mario estaba silencioso, una tarde obscura y fría, en donde se escuchaba a lo lejos el estallido de las bombas lacrimógenas y el grito de la gente, mientras Mario era dejado en el nicho que los funcionarios del cementerio sellaron de inmediato. El ruido de la espátula  el cemento hasta el día de hoy lo tengo grabado en mi cabeza y en mi corazón.

El mensaje que desde la cárcel envió Andres Rengifo decía: cuantas generaciones del movimiento estudiantil te deberán el haber forjado una organización como nuestra federación y a la cual podemos defendernos solidariamente de la militarización de la enseñanza. Tú fuiste el primero en acusar a quienes asesinaron a Oscar Fuentes y Julio Santibáñez, tú organizaste la solidaridad de la federación con Carmen Gloria Quintana. Camarada Mario, el más claro en construir una patria para todos.

Mario, fuiste valiente y consecuente y dejaste una marca profunda en nosotros. Nuestra gratitud y cariño de nosotros tus camaradas que hoy como ayer te lloramos.

Representábamos a la Democracia Cristiana en las universidades con sueños e ideales, con las manos alzadas con los dedos en señal de uve transitamos por las calles de Chile y dábamos fe de las demandas de justicia social, de libertad y democracia. 

Tú, el mejor de los nuestros, sacrificaste tu vida. No te hemos olvidado y no lo haremos. //ELF

Justicia para Mario Martinez!!!

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