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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Leonel Sánchez Jorquera

Gobierno inauguró ayer proyecto “Árboles por la Memoria” por los 50 años del golpe

julio 21, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

La vicepresidenta de la República, Carolina Tohá, junto con otros ministros y diversas organizaciones, lanzó este jueves “Árboles por la Memoria”, proyecto que recuerda a las víctimas de la dictadura con 2.000 árboles nativos plantados a lo largo de Chile y que busca, en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, simbolizar la importancia de cultivar la memoria.

En el sitio de memoria 3 y 4 Álamos (exrecinto de detención) de San Joaquín, la secretaria de Estado indicó que esta iniciativa es parte de “una serie de actos que haremos como Estado, que impulsaremos como Gobierno y que hará también la sociedad civil”.

Asimismo, anunció que en las próximas semanas el Ministerio de Justicia comenzará un proceso de entrega paulatina de dependencias del edificio a la Corporación 3 y 4 Álamos.

Desde el organismo, su presidente Lautaro Araneda agradeció el gesto y expresó que “es un día, quisiera decir de alegría, pero la génesis de esto es trágico, pero la memoria de aquellos compañeros y compañeras que hoy no están está aquí con nosotros”.

Shaíra Sepúlveda, sobreviviente del lugar e integrante del directorio de la Corporación, afirmó que “más allá de las actividades e hitos”, los 50 años del golpe evidencian “la urgencia de que el Estado avance respecto a sus obligaciones y deudas, considerando para ello las demandas centrales del movimiento de DD.HH.: fin a la impunidad, a los pactos de silencio, al secreto de los archivos del Infoeme Valech y derogar la ley que impide el acceso a los archivos de las FF.AA.”.

Mientras que sobre la recuperación de recintos como 3 y 4 Álamos, Marcelo Acevedo, representante de la Red de Sitios de Memoria, exigió al Estado que “ponga, en primer lugar, la protección de los DD.HH. y para eso necesitamos que los sitios de memoria que aún se encuentran en manos de particulares, de instituciones públicas o de policías o militares puedan ser entregados a la sociedad civil para hacer este trabajo de memoria”.

Publicado en: Notas, Politica, Slider Etiquetado como: 3y4 Álamos, Leonel Sánchez Jorquera

Las razones políticas y de principios de algunos ex militantes DC para renunciar al partido

marzo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Para nadie es misterio la crisis que ha vivido la Democracia Cristiana (DC), en los últimos años. Después de la partida de figuras históricas como Soledad Alvear, Gutemberg Martínez o Mariana Aylwin, durante los últimos 4 meses y tras el estallido social del 18-O, esta situación no ha parado.

Si bien han refichado exmilitantes e ingresado nuevos, también es cierto que muchos camaradas históricos dejaron la falange. Ya sea por convicción, porque no se sienten identificados con el actual ideario de la DC, o por decisiones de la mesa directiva, que gatillaron salida de estas personas.

En La Fontana conocimos el testimonio de tres ex DC: Leonél Sánchez, Gloria Fuentes y Pilar Gutiérrez para dejar el partido. Los tres coinciden en que el partido ya no es un motor de cambio social, como lo era antaño y que sus principios de humanismo cristiano se han ido diluyendo en el tiempo.

«Las razones son muchas, variadas y complejas, pero dicen relación con la imposibilidad de seguir militando en un partido que no ha sabido ponerse al lado del pueblo de Chile. La gota que rebalsó el vaso fue la votación de los senadores DC aprobando la reforma constitucional que permitirá a Piñera sacar a las FF.AA. a la calle; pero también están, entre otras razones, las últimas leyes aprobadas en el Congreso Nacional —con votos de parlamentarios/as DC— que criminalizan las movilizaciones sociales producidas en Chile a partir del estallido social del 18 de octubre, en un marco de violaciones sistemáticas de los DD.HH», dijo Leonel Sánchez, militante DC de comuna San Joaquín, de 1986 hasta enero de 2020.

Y añade: «En toda mi vida de militante DC —más de tres décadas— he creído que un partido es un instrumento de transformación social para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En tal sentido, he dado una lucha interna, en forma comunitaria junto a muchos y muchas militantes; lucha que en los últimos 10 años ha sido a través del Movimiento Refundación PDC y la discusión por una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución Política.»

Por lo mismo, concluye: «Hoy llego a la absoluta convicción que el PDC ya no es y no puede ser dicho instrumento de transformación social, siendo una institución oligarquizada que se ha apartado de los valores y principios del humanismo cristiano. Mi reconocimiento a las y los miles de militantes DC que aún están, y a los que ya se fueron de la DC, que se han mantenido fieles a dichos principios y valores. Nos seguiremos encontrando en los cientos de caminos que ofrece la vida comunitaria, social y política de un país que cambió. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!».

En esa misma línea, la ex consejera nacional del PDC, Pilar Gutiérrez, señaló: «Lo primero es señalar que mi renuncia es de las decisiones más difíciles y dolorosas que he tomado. La Democracia Cristiana ha sido mi familia política durante más de la mitad de mi vida. En la DC están muchos de mis más grandes amigos y compañeros de luchas desde que era una joven estudiante. Los principios humanistas del partido, la teoría política que compone la democracia cristiana siguen identificándome plenamente».

Acto seguido, añadió: «El problema estuvo en la disociación entre esos principios y la realidad. Siempre entendí que por estar la DC más al centro del espectro político, había naturalmente personas con una tendencia mayor hacia alguno de los extremos. El progresismo y lo conservador convivieron siempre y más allá de la posición en un tema específico, siempre lo sentí como algo natural y hasta sano».

Gloria Fuentes, en tanto, ex militante falangista, comentó: «El partido Demócrata Cristiano ya no es un instrumento de transformación; no es un partido que permita lograr la justicia social. Hay un claro desgaste de la estructura partidaria, del rol de las comunas y regiones, también un desgaste de la forma de trato y relaciones internas, como también veo una baja comprensión y conocimiento sobre nuestros principios doctrinarios y por sobre todo respecto de la coherencia con dichos principios. Algunas personas han querido hacer parecer que este es un partido de centro cuando jamás se ha definido de esta manera. La doctrina de la DC es profundamente revolucionaria y transformadora».

Por eso, «muchas personas de mi generación ingresamos, con pasión por este llamado a conformar un país en que fuese posible la justicia social, el comunitarismo, superar el capitalismo y enfrentar de manera decidida el modelo neoliberal que ha generado profundas desigualdades para centrarnos en la persona humana y su dignidad. Hoy siento que la DC no ha estado a la altura de este reto, y menos del momento histórico en que nos encontramos».

Sobre lo anterior, ahondó: «Como mujer feminista, participé de la conformación del frente feminista del partido, el cual, si bien fue saludado con respeto y simpatía por un gran número de personas, también fue fuertemente cuestionado por personas al interior del partido, generándose inclusive algunos episodios de violencia en contra de integrantes, hechos que, a mi juicio, no fueron repudiados de manera enfática y en ocasiones se normalizó este trato. En este sentido, no basta marchar un 25 de noviembre o un 08 de marzo si no se vive con plenitud y coherencia el discurso por la igualdad de género. Sin embargo, guardo mucho cariño por quienes -sin compartir 100% la propuesta- alentaron o valoraron el que hubiese este frente dentro de la DC».

Por lo mismo, Fuentes concluyó: «Si bien mi militancia activa en el territorio me permitía estar conectada con la realidad, el abismo respecto de las vocerías y lo que sucede en Chile me hizo sentir que ya no era el partido en el que milité desde mi juventud. La cultura oligárquica caló hondo y creo que convirtió en un partido donde ya no se debate». //ELF

Publicado en: Politica Etiquetado como: Democracia Cristiana, ex DC, Gloria Fuentes, Leonel Sánchez Jorquera, Pilar Gutiérrez

Leonel Sánchez, ex DC En La Fontana: «Hoy la DC ya no es un instrumento de transformación social como lo era antes»

marzo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con Leonel Sánchez Jorquera. Un ex camarada con trayectoria en la Democracia Cristiana (DC). Trabajó para el partido desde el año 1986, y desde la comuna de San Joaquín. 

Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Magíster en Gobierno y Gerencia Pública del Instituto de Asuntos Públicos, de la misma casa de estudio.

Dirigente político y social de base en diversas funciones, sobre todo, en la comuna San Joaquín. Ha sido Presidente de la Corporación de Desarrollo Comunitario CDC y Director de la Radio CDC (radio comunitaria on-line). Miembro de la Corporación 3 y 4 Álamos.

Quiso dirigir a la DC en las elecciones de 2010 y 2013 por el Movimiento Refundación PDC, pero no ganó. Sueña con la renacionalización del cobre, y la nacionalización del litio, recuperar el agua como bien de uso público, entre otras aspiraciones.

Parte comentando, En La Fontana, las razones de su renuncia a la falange en enero de este año.

 -¿Por que motivó renuncia?, ¿Bajo qué contexto?

-Las razones son muchas, variadas y complejas, pero dicen relación con la imposibilidad de seguir militando en un partido que no ha sabido ponerse al lado del Pueblo de Chile. La gota que rebalsó el vaso fue la votación de los senadores DC aprobando la reforma constitucional que permitirá a Piñera sacar a las FF.AA. a la calle; pero también están, entre otras razones, las últimas leyes aprobadas en el Congreso Nacional —con votos de parlamentarios/as DC— que criminalizan las movilizaciones sociales producidas en Chile a partir del estallido social del 18 de octubre, en un marco de violaciones sistemáticas de los DD.HH.

En toda mi vida de militante DC —más de tres décadas— he creído que un Partido es un instrumento de transformación social para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En tal sentido, he dado una lucha interna, en forma comunitaria junto a muchos y muchas militantes; lucha que en los últimos 10 años ha sido a través del Movimiento Refundación PDC y la discusión por una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución Política.

Hoy llego a la absoluta convicción que el PDC ya no es y no puede ser dicho instrumento de transformación social, siendo una institución oligarquizada que se ha apartado de los valores y principios del humanismo cristiano.
Mi reconocimiento a las y los miles de militantes DC que aún están, y a los que ya se fueron de la DC, que se han mantenido fieles a dichos principios y valores. Nos seguiremos encontrando en los cientos de caminos que ofrece la vida comunitaria, social y política de un país que cambió. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

-¿Qué le parece el actual estado del PDC?, ¿A actuado a la altura de las circunstancias desde el estallido social en adelante?

-El estallido social desnudó al PDC como un partido oligarquizado, lejos del sentido popular, ajeno a su tradición de partido defensor de los DD.HH.

-¿Qué la DC pactara con el Gobierno en materias de reformas de pensiones y tributaria gatilló su decisión?

-Fueron gotas y gotas que llevaron a llenar el vaso de la desilusión y convicción de que había que renunciar.

-¿Qué debe hacer la centro izquierda para reencantar al electorado y ser alternativa real de gobierno en el futuro?

-Buscar la unidad sobre algunos ejes que permitan convocar a grandes mayorías. En la refundación trabajamos algunos de dichos ejes:

Planteamos la propuesta de una Asamblea Constituyente como mecanismo de redacción y definición de la Nueva Constitución Política de la República de Chile, en base a los principios de legitimidad, justicia social, solidaridad, participación y democracia, que devuelva al Estado su función primordial de promotor del bien común.

La DC está llamada a impulsar y promover un debate en torno a la definición de una nueva política pública de conservación, administración, explotación, industrialización y comercialización de nuestros recursos naturales. Principalmente, impulsar fórmulas para la renacionalización del cobre, la nacionalización y defensa del litio, de los peces y del agua; además de un nuevo modelo forestal que implique un rol más activo del Estado chileno, cuyo estatuto jurídico ha de considerar la protección de dichos recursos para fortalecer un modelo de desarrollo sustentable conforme a los intereses de la mayoría del país y nunca de los grupos económicos.

Un fuerte desarrollo de iniciativas innovadoras incorporando la investigación y desarrollo (I+D) a la política de industrialización. Un especial cuidado y protección de nuestros recursos naturales, siendo parte de la estrategia de dotarlo de valor agregado en el proceso productivo.

El compromiso con el medio ambiente ha de incluir toda actividad productiva desarrollada en el país con una fuerte acción estatal para lograrlo, incentivando y premiando a los actores económicos que cumplan con las normas y lleven a cabo procesos de innovación en estos temas; apoyando toda industria o actividad que no genere daño ambiental y entregue valor agregado a la economía. Especialmente, el cambio de la matriz energética, buscando energías alternativas y sustentables con el medio ambiente.

La reforma laboral, habrá de respetar el fortalecimiento del derecho a negociación de los trabajadores organizados en sindicatos de cualquier tipo, propiciando que exista titularidad sindical real, y se estudie la negociación colectiva por ley para el sector público.

Una educación pública gratuita y de calidad para todas las personas que así lo requieran y deseen acceder a ella, estableciendo metas anuales conforme a la capacidad financiera del Estado. Establecer en la malla curricular de los establecimientos educacionales la educación cívica, ciudadana y las normas éticas que rigen una adecuada vida en sociedad. Establecer también en forma obligatoria la educación ambiental y el desarrollo de la cultura y las artes en todas sus expresiones, incorporados en todas las áreas del currículo.

-¿Qué le diría a los militantes que aún quedan en la DC?, ¿Cómo recuperar la mística partidaria de fraternidad, humanismo-cristiano y social democracia?

-No les diría nada. Cada uno tiene que recorrer su propio camino de discernimiento y decisiones. //ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: Entrevista, ex DC, Leonel Sánchez Jorquera

¿Qué es una Estado feminista?

noviembre 27, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Leonel Sánchez Jorquera y Gloria Fuentes Needham

Licenciada en Filosofía, Diplomada en Políticas Sociales, Diplomada de Postítulo en Gobierno y Gerencia Pública y Magister@ Gobierno y Gerencia Pública. Universidad de Chile. Especialista en genero, con énfasis en genero y trabajo. Integra el Frente Feminista de la Democracia Cristiana.

En el proceso constituyente que nos encontramos, entre los muchos desafíos presentes, está el definir, en la nueva Constitución, el Estado que queremos.

Así podemos debatir y sancionar que en Chile se establezca un Estado cuya finalidad es promover el bien común, de carácter plurinacional, intercultural, unitario, laico, libre y soberano, independiente, feminista, comunitario, inclusivo e integrador, sustentable, social de derecho, respetuoso y promotor de los derechos humanos.

En particular, queremos detenernos en establecer qué significa que se defina a un Estado como feminista, qué corolario tendría dicha declaración en el propio texto constitucional y algunas manifestaciones en un nuevo modelo de desarrollo y sistema político chileno.

Como pregunta preliminar planteamos, ¿es posible construir una teoría de Estado a partir de los aportes del feminismo?

O, dicho desde la actual situación, ¿es posible superar una estructura patriarcal del Estado contemporáneo? Ello enfocándose en un problema de asimetría de poder en un aspecto tan antiguo como permanente cual es la discriminación arbitraria de una persona por razón de su sexo.

El genero es un sistema social que divide el poder, donde a lo largo del tiempo las mujeres han sido económicamente explotadas, relegadas a la esclavitud doméstica, forzadas a la maternidad, sexualmente objetificadas, físicamente ultrajadas, utilizadas en espectáculos denigrantes, privadas de voz y de cultura auténtica y del derecho al voto, excluidas de la vida pública (MacKinnon, 1989).

Reconozcamos que es un tema nuevo, emergente y poco desarrollado lo de un Estado feminista; sin duda el feminismo tiene una teoría del poder, pero no tiene una teoría específica de su forma estatal (MacKinnon, 1989) o, dicho más recientemente en nuestras latitudes por Claudia Dides, socióloga y Directora Ejecutiva de Miles, que en Chile hay muy poca discusión sobre el tipo de Estado que necesitamos.

Por ahora enfocaremos el tema en algunas bajadas concretas en cuanto a definir a un Estado como feminista, pero queda el debate abierto al profundo concepto ya planteado. Tomaremos referencias de procesos en Iberoamérica, a partir de textos de Magdalena Valdivieso (2016), María Eugenia Palop (2018) y el Centro de Estudios de la Mujer (2019).

En primer lugar, la Constitución debe incorporar de manera transversal aspectos que permitan garantizar no solo de manera simbólica, sino también práctica, la igualdad sustantiva, esto es el pleno ejercicio de los derechos universales y la capacidad de hacerlos efectivos a la vida cotidiana.

Ello implica propender a la democracia paritaria, la cual ha sido planteada como un desafío por la XXIX Asamblea General del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO) en 2013, promoviendo una Ley Marco que reconozca la paridad como clave para la democracia y cuyo objetivo es lograr la igualdad en el poder, en la toma de decisiones y en los mecanismos de representación social y política para erradicar la exclusión estructural de las mujeres.

Hay tres ámbitos fundamentales como ejes vertebradores a abordar: un modelo de Estado inclusivo que debe asumir su responsabilidad con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la paridad en todos los poderes del Estado y, finalmente, el cambio en las relaciones y dinámicas de poder de los partidos y organizaciones políticas (ONUMUJERES y PARLATINO, 2015).

La nueva Constitución debe incorporar elementos para evaluar la paridad de manera cualitativa, para lograr cambios culturales que permitan sostener y consolidar los avances. Un primer paso es que sea elaborada con criterio de paridad, pero esta democracia paritaria debe ser una exigencia de la nueva Constitución en todos los aspectos que conlleva.

Por ello, debe contener el principio de paridad democrática en todos los procesos y órganos de decisión del país. Y, como no basta la igualdad formal, requiere que tenga referencia específica a las acciones afirmativas (medidas legales, administrativas o prácticas, dirigidas a reducir/eliminar prácticas discriminatorias en contra de las mujeres) las cuales, por cierto, son temporales, tal como las leyes de cuotas, debiendo la Constitución proveer de condiciones para que sea posible.

Debe contemplar el reconocimiento, visibilización y valorización del trabajo doméstico no remunerado, realizado mayoritariamente por mujeres, y propiciar que se incorpore en las cuentas nacionales (cuentas macroeconómicas que buscan reflejar los aspectos más relevantes de la economía nacional).

Se debe consignar, asimismo, el derecho al cuidado y a la conciliación de la vida laboral, familiar y personal para mujeres y hombres, promoviendo el cambio cultural necesario para un reparto equitativo de los roles de cuidado (corresponsabilidad).

Debe incorporar el derecho a la Educación no sexista siendo obligatorio en el currículum escolar materias que fomenten la educación en la diversidad y en igualdad entre mujeres y hombres, y propiciar mecanismos para el cambio cultural, con énfasis en prevención y actuación efectiva contra todo tipo de violencia machista.

Consignar el derecho a una vida libre de violencias; no basta contar con un cuerpo de leyes, hoy insuficientes, que busquen tipificar y sancionar las violencias que afectan a las mujeres y niñas, sino que la Constitución debe abordarlas de manera integral, con un Estado que, asumiendo su responsabilidad, tenga una actuación efectiva y prioritaria.

Incorporar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, respetando la diversidad de ellas y su autonomía efectiva. Implica que el Estado actúe para disponer de todos los mecanismos que permitan el ejercicio pleno y en dignidad de estos derechos.

Tener derechos sociales en igualdad de condiciones para mujeres y hombres es fundamental en la nueva Constitución, con mirada crítica sobre los roles tradicionales para enfrentar aspectos en los que se expresan las desigualdades que impiden la plena autonomía económica de las mujeres (desigualdad salarial, segregación ocupacional, violencia laboral, pensiones, entre otros).

Una democracia paritaria es el desafío para que Chile tenga una nueva Constitución Política que refleje el mínimo de los derechos de más de la mitad de la población. Una Constitución Feminista es la manera en que las mujeres efectivamente podrán ver sus derechos reflejados y garantizados, por un Estado que las considera como personas legítimas y dignas, sujetas de derechos inalienables.

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: Leonel Sánchez Jorquera

Leonel Sánchez Jorquera, abogado y camarada histórico DC En La Fontana: «Las movilizaciones no tienen que cesar ni siquiera cuando comience este proceso constituyente»

noviembre 25, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con Leonel Sánchez Jorquera. Un camarada con trayectoria en la Democracia Cristiana (DC), trabajando para el partido desde el año 1986, y desde la comuna de San Joaquín. Sabe, por tanto, lo que significa vivir en una zona vulnerable, viendo la realidad en terreno, la desigualdad y los abusos a los que se expone la población

Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Magíster en Gobierno y Gerencia Pública del Instituto de Asuntos Públicos, de la misma casa de estudio.

Hablamos de Leonel Sánchez Jorquera, militante de la DC desde 1986; dirigente político y social de base en diversas funciones, sobre todo, en la comuna San Joaquín. Ha sido Presidente de la Corporación de Desarrollo Comunitario CDC y Director de la Radio CDC (radio comunitaria on-line). Miembro de la Corporación 3 y 4 Álamos.

Quiso dirigir a la DC en las elecciones de 2010 y 2013 por el Movimiento Refundación PDC, pero no ganó. Sueña con la renacionalización del cobre, y la nacionalización del litio, recuperar el agua como bien de uso público, entre otras aspiraciones.

Parte comentando, En La Fontana, en esta entrevista los alcances de la violencia que aqueja el país, con vandalismo, saqueos e incendios, que explicarían el estallido social en el país.

-Para que se generen los cambios en Chile, ¿Debe haber paz social y que se termine la violencia en todas sus formas?

-Sí, pero la violencia también es estructural y explica lo que ocurre hoy en barrios vulnerables. Es algo multifactorial y tiene que ver con la pobreza no solo económica, sino que multidimensional. Eso también explica el estallido social, porque no es solo desigualdad y carencia de ingresos, sino que también tiene que ver con lo abusos, segregación y una violencia que opera en el sistema contra las personas. En todo caso, esto se viene viviendo en las poblaciones y barrios críticos, hace bastante tiempo, y ningún gobierno se ha hecho cargo de erradicar este problema.

-Se olvida que la violencia como fenómeno es un triángulo. Existe la teoría del «Triángulo de la violencia», que se refiere a que hay una violencia no tan visible, que está en la base de la pirámide, que tiene que ver con violencia social, económica, psicológica e intrafamiliar, que muchas veces, explica la violencia física y material expresada en hechos de vandalismo, que apreciamos en estos días (…) También es una burla y violencia hacia los ciudadanos que un ministro le diga las personas que se levanten más temprano para ir a sus trabajos y paga menos. Eso también es violencia.

-¿Cómo analiza el acuerdo histórico alcanzado por la clase política para una nueva constitución?

-Si lo analizo desde el punto de vista jurídico, es un acuerdo muy interesante. Dado que por vez primera en Chile se abre la posibilidad de que exista una nueva constitución, que sea emanada y sancionada por el pueblo de Chile, y que nunca lo hemos tenido en nuestra historia constitucional, con un plebiscito de entrada y de salida. Esta convención constitucional, en la práctica, es una asamblea constituyente.

-Pero, ¿Este acuerdo garantiza real participación ciudadana?

-Este acuerdo tiene un riesgo, que hay que tener presente. Este, dice relación con que este proceso constituyente debería garantizar participación ciudadana con delegados independientes y no solo de partidos.

-¿Y la trampa del acuerdo está en el quórum del 2/3 para aprobar cada artículo constitucional?

-Desde un punto de vista constitucional, más que una trampa, lo que ha allí es un grave error de la UDI, porque cuando tú tienes 2/3 para llegar a un acuerdo es importante saber que cuando se apruebe la nueva constitución, la del 80`será derogada completamente. Y, por eso, se dice que habrá una hoja en blanco. Entonces, no es un veto hacia algo nuevo que no se apruebe y se mantenga lo de la actual carta fundamental. En este caso, es una norma que dice que si no hay un acuerdo en alguna materia en la constitución, simplemente, ese materia  no va en la constitución, se hace una nueva ley al respecto con quórum simple, o una reforma constitucional.

-¿Prima la mayoría?

-Cada norma que esté en la nueva constitución debe aprobarse con un quórum de un 67%, si no te tiene esa mayoría, eso no va a estar en la constitución. Entonces, en el futuro se puede establecer con mayoría simple los aspectos o instituciones que no se zanjaron en la constitución.

-Pero si no se llega a un acuerdo general, según el Andrés Allamand, se regresa o se mantiene la actual constitución…

-O sea, lo que dijo él, en parte, es cierto. Puede haber una nueva constitución tan minimalista,con tan pocos artículos, que en el fondo termina regulando casi nada.  Y eso, sí puede ser un fracaso del proceso constituyente, en términos políticos. Pero se podría tener, hipotéticamente, una constitución con un solo artículo y el resto se tendría que regular con reformas constitucionales  o con leyes, pero no se mantiene, según el acuerdo, la actual constitución.

-¿Tiene que haber una constitución más completa a la actual?

-Debería tener un desarrollo más profundo esta nueva constitución, no con 400 artículos, pero sí con aspectos esenciales que regulen las reglas del juego del país. Hay una parte orgánica, que regula al poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, el Banco Central, las Fuerzas Armadas, el Cosena, etc. Ahora bien, en esta nueva constitución no es necesario que todas las instituciones estén reguladas en la nueva constitución.

«Lo fundamental es que estas movilizaciones no tienen que cesar ni siquiera cuando comience este proceso constituyente. Tiene que haber un movimiento permanente de la sociedad civil, de la comunidad, la ciudadanía, más allá del órgano constituyente. La movilización debería ser permanente e institucionalizada», dice Sánchez En La Fontana.

-Sin embargo, deben garantizarse ciertos derechos fundamentales…

-Claro, porque lo que sí debe regular son materias de derechos. Y, en ese aspecto, la Democracia Cristiana tiene toda una doctrina del humanismo cristiano que vela por los derechos fundamentales que deben estar insertos en una nueva carta magna. Es toda una doctrina de Derechos Humanos, de tres generaciones. Si se analiza, la constitución actual reconoce estos derechos, pero no los garantiza. Como los derechos de segunda generación, que son los económicos, sociales y culturales. En la salud, por ejemplo, se reconoce la libertad de escoger entre salud privada y pública, pero actualmente este derecho no se garantiza. La derecha siempre argumenta que no sacamos nada con garantizar muchos derechos si el Estado no será capaz de velar por ellos. Y los de tercera generación, como la protección del medioambiente, la paz, entre otros. Entonces, ahí hay un debate interesante, y la DC tiene mucho que decir.

-¿Debemos transitar desde un Estado subsidiario a un Estado benefactor?

-Hoy, tenemos un modelo de Estado neoliberal, que se manifiestan con algunos principios como del Estado subsidiario, que en Chile se aprecia con una serie de normas de orden público y económico. El tema de la propiedad individual, es garantizado por la actual constitución. Pero hay otras propiedades, como la de los pueblos originarios, que dicen relación con las propiedades comunitarias, o el cooperativismo.

-¿Cómo se deben reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas?

-El Estado de Chile debe definirse como plurinacional, no pluricultural. O sea, el país debe definirse como multicultural, pero para efectos de pueblos originarios, debe definirse el Estado como plurinacional dada la existencia de varios pueblos indígenas, además de este reconocimiento que hace años se viene hablando. También debe haber un Estado comunitario para mayor participación ciudadana, con plebiscitos revocatorios, elegir de planes reguladores o iniciativas legislativas desde nivel ciudadano con firmas determinadas. Hoy las movilizaciones crean leyes, como la Ley Zamudio, Ley Emilia, entre otras.

-Pero esta nueva carta fundamental no soluciona todo lo que se manifiesta en las calles..

-La nueva constitución no es la única demanda, dado que hoy ha un problema de asimetría de poder, que se tendría que resolver, a través de una nueva Constitución, pero tenemos demandas que son urgentes y que debe ser abordadas por el Estado de Chile, que dicen relación con el tema de pensiones, medicamentos, educación, deudas del CAE, etc. Lo fundamental es que estas movilizaciones no tienen que cesar ni siquiera cuando comience este proceso constituyente. Tiene que haber un movimiento permanente de la sociedad civil, de la comunidad, la ciudadanía, más allá del órgano constituyente. La movilización debería ser permanente e institucionalizada.

-¿Con la nueva constitución se acaba el modelo neoliberal?

-Una nueva constitución lo que hace es un rayado de cancha. Y el nivel de cancha hoy es disparejo. Con un nuevo rayado de cancha, todo será más transversal, con mayor participación ciudadana y menos segregación social, con más integración, se irá desarmando el modelo neoliberal vigente y se va construyendo un nuevo modelo de sociedad, más participativo, inclusivo, más feminista, más democrático, más comunitario, según las definiciones que se obtengan desde este proceso constituyente. //ELF

Publicado en: Entrevista, Notas Etiquetado como: Entrevista, Leonel Sánchez Jorquera, Nueva Constitución

¿Cómo construimos una Asamblea Constituyente?

noviembre 18, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Parece que el consenso en torno a la necesidad de una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente aumenta cada día entre los diversos actores políticos y sociales del país, así como de la ciudadanía en general.

Por Leonel Sánchez Jorquera 

Por tal motivo, se hace necesario profundizar respecto de lo que se entiende por Asamblea Constituyente y resolver participativamente una serie de dudas y mitos en torno a este procedimiento.

Un Asamblea Constituyente se puede definir como un órgano colegiado conformado por un grupo de personas electas por sufragio popular, para discutir y diseñar exclusivamente una nueva Constitución Política (PNUD, 2015).

Por lo tanto, el debate se puede centrar en algunas preguntas claves que tiene que resolver la propia ciudadanía, teniendo claro que no existe un modelo único ni una receta estandarizada de cómo proceder con una Asamblea Constituyente.

Algunos temas por debatir dicen relación con la forma de convocarla, elección de sus miembros, funcionamiento y formas de participación ciudadana incluyendo el tema de un plebiscito ratificatorio, para lo cual se seguirá en esta columna el estudio del PNUD (2015) denominado Mecanismos de cambio constitucional en el mundo.

El momento constituyente actual de Chile abre el debate sobre el capítulo XV de la Constitución Política y el estallido social acompañado de los cabildos.

De hecho, la llamada primera línea del Estado, es decir, las municipalidades se preparan para una consulta a la ciudadanía sobre el tema constitucional. Lo anterior debería concluir en un plebiscito vinculante que establezca la necesidad de una nueva constitución, como, asimismo, la definición del mecanismo.

En estos momentos contamos con un amplio consenso sobre la necesidad de una nueva Constitución, que va desde el Gobierno hasta la Oposición, lo cual no era posible antes del estallido del 18-O, demostrando el momento constituyente que estamos viviendo.

Estamos en aquellos casos en que la Asamblea Constituyente surge como consecuencia de la presión ejercida preponderantemente por la ciudadanía, es decir, una asamblea constituyente originada “desde abajo”, como los casos de Colombia e Islandia (PNUD, 2015).

En cuanto a los miembros de la Asamblea Constituyente son varios los desafíos a resolver. El número de miembros, en la experiencia internacional, es muy variado, desde 25 personas (Islandia) hasta 255 miembros (Bolivia), en algunos casos con algunas restricciones tales como no ser parlamentario en ejercicio, de las FFAA o miembro del ejecutivo.

Por regla general, son personas electas por votaciones populares directas, con los más variados sistemas electorales, y excepcionalmente se reservan escaños para determinados grupos (PNUD, 2015).

Es así como en Chile tenemos el desafío de construir una Asamblea Constituyente con equidad de género, lo cual implica definir una fórmula de cuotas de género ya establecida en otras elecciones nacionales.

También definir la representación de los pueblos originarios, tal vez respetando los porcentajes de respuesta del último Censo en relación con la consulta de pertenencia a algún pueblo indígena u originario.

Como también la correcta representación de regiones, de los sectores rurales y de sectores populares de las grandes urbes, de manera que sean representados por sus propios integrantes y no por una oligarquía que reside en tres o cuatro comunas del barrio alto de la capital. Todos estos son grandes desafíos del debate en la construcción de una Asamblea Constituyente.

En cuanto al funcionamiento, la función exclusiva y el mandato constituyente deberían ser el debate y redacción de una nueva Constitución, el cual debería establecerse en un tiempo limitado.

El estudio comparado del PNUD señala que el promedio de funcionamiento de las Asambleas Constituyentes ha sido un poco más de un año.

Su funcionamiento interno se puede configurar en torno a los grandes temas que se debatirán en su interior, sesionando en comités o comisiones y en pleno.

También se pueden generar paneles de expertos o asesorías externas, las cuales tienen que ser muy transparentes en su funcionamiento, recogiendo y previniendo la mala experiencia en Chile de un lobby informal o abiertamente corrupto del debate sobre alguna materia. En general, tiene que ser una Asamblea Constituyente con un debate público y muy transparente.

Un aspecto muy importante dice relación con la participación permanente de la comunidad toda, mientras sesiona la Asamblea Constituyente, la cual se ejerce a través de diversos mecanismos, incluyendo las TICs en general y las redes sociales en particular.

En el caso de Ecuador existía una Unidad de Participación Social que recogía, sistematizaba y hacía llegar a cada mesa temática las propuestas de la ciudadanía y, en el caso de Islandia, la ciudadanía era consultada permanentemente de los avances en la redacción de las normas constitucionales (PNUD, 2015).

La Nueva Constitución elaborada y aprobada por una Asamblea Constituyente debe ser sancionada en un plebiscito donde el pueblo de Chile se pronuncie finalmente y ratifique todo el proceso constituyente, dándole la legitimidad necesaria para la refundación de un nuevo Chile.

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