• Saltar al contenido principal
  • Skip to secondary navigation

En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos
  • Noticias
  • Política
    • Congreso
    • Ejecutivo
    • Municipio
    • Otros
  • Entrevistas
  • Opinión
    • Editorial
    • Columnas
  • Clipping Noticioso
  • Archivos con Historia
  • En La Fontana TV
  • Quienes Somos

ex DC

Las razones políticas y de principios de algunos ex militantes DC para renunciar al partido

marzo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Para nadie es misterio la crisis que ha vivido la Democracia Cristiana (DC), en los últimos años. Después de la partida de figuras históricas como Soledad Alvear, Gutemberg Martínez o Mariana Aylwin, durante los últimos 4 meses y tras el estallido social del 18-O, esta situación no ha parado.

Si bien han refichado exmilitantes e ingresado nuevos, también es cierto que muchos camaradas históricos dejaron la falange. Ya sea por convicción, porque no se sienten identificados con el actual ideario de la DC, o por decisiones de la mesa directiva, que gatillaron salida de estas personas.

En La Fontana conocimos el testimonio de tres ex DC: Leonél Sánchez, Gloria Fuentes y Pilar Gutiérrez para dejar el partido. Los tres coinciden en que el partido ya no es un motor de cambio social, como lo era antaño y que sus principios de humanismo cristiano se han ido diluyendo en el tiempo.

«Las razones son muchas, variadas y complejas, pero dicen relación con la imposibilidad de seguir militando en un partido que no ha sabido ponerse al lado del pueblo de Chile. La gota que rebalsó el vaso fue la votación de los senadores DC aprobando la reforma constitucional que permitirá a Piñera sacar a las FF.AA. a la calle; pero también están, entre otras razones, las últimas leyes aprobadas en el Congreso Nacional —con votos de parlamentarios/as DC— que criminalizan las movilizaciones sociales producidas en Chile a partir del estallido social del 18 de octubre, en un marco de violaciones sistemáticas de los DD.HH», dijo Leonel Sánchez, militante DC de comuna San Joaquín, de 1986 hasta enero de 2020.

Y añade: «En toda mi vida de militante DC —más de tres décadas— he creído que un partido es un instrumento de transformación social para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En tal sentido, he dado una lucha interna, en forma comunitaria junto a muchos y muchas militantes; lucha que en los últimos 10 años ha sido a través del Movimiento Refundación PDC y la discusión por una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución Política.»

Por lo mismo, concluye: «Hoy llego a la absoluta convicción que el PDC ya no es y no puede ser dicho instrumento de transformación social, siendo una institución oligarquizada que se ha apartado de los valores y principios del humanismo cristiano. Mi reconocimiento a las y los miles de militantes DC que aún están, y a los que ya se fueron de la DC, que se han mantenido fieles a dichos principios y valores. Nos seguiremos encontrando en los cientos de caminos que ofrece la vida comunitaria, social y política de un país que cambió. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!».

En esa misma línea, la ex consejera nacional del PDC, Pilar Gutiérrez, señaló: «Lo primero es señalar que mi renuncia es de las decisiones más difíciles y dolorosas que he tomado. La Democracia Cristiana ha sido mi familia política durante más de la mitad de mi vida. En la DC están muchos de mis más grandes amigos y compañeros de luchas desde que era una joven estudiante. Los principios humanistas del partido, la teoría política que compone la democracia cristiana siguen identificándome plenamente».

Acto seguido, añadió: «El problema estuvo en la disociación entre esos principios y la realidad. Siempre entendí que por estar la DC más al centro del espectro político, había naturalmente personas con una tendencia mayor hacia alguno de los extremos. El progresismo y lo conservador convivieron siempre y más allá de la posición en un tema específico, siempre lo sentí como algo natural y hasta sano».

Gloria Fuentes, en tanto, ex militante falangista, comentó: «El partido Demócrata Cristiano ya no es un instrumento de transformación; no es un partido que permita lograr la justicia social. Hay un claro desgaste de la estructura partidaria, del rol de las comunas y regiones, también un desgaste de la forma de trato y relaciones internas, como también veo una baja comprensión y conocimiento sobre nuestros principios doctrinarios y por sobre todo respecto de la coherencia con dichos principios. Algunas personas han querido hacer parecer que este es un partido de centro cuando jamás se ha definido de esta manera. La doctrina de la DC es profundamente revolucionaria y transformadora».

Por eso, «muchas personas de mi generación ingresamos, con pasión por este llamado a conformar un país en que fuese posible la justicia social, el comunitarismo, superar el capitalismo y enfrentar de manera decidida el modelo neoliberal que ha generado profundas desigualdades para centrarnos en la persona humana y su dignidad. Hoy siento que la DC no ha estado a la altura de este reto, y menos del momento histórico en que nos encontramos».

Sobre lo anterior, ahondó: «Como mujer feminista, participé de la conformación del frente feminista del partido, el cual, si bien fue saludado con respeto y simpatía por un gran número de personas, también fue fuertemente cuestionado por personas al interior del partido, generándose inclusive algunos episodios de violencia en contra de integrantes, hechos que, a mi juicio, no fueron repudiados de manera enfática y en ocasiones se normalizó este trato. En este sentido, no basta marchar un 25 de noviembre o un 08 de marzo si no se vive con plenitud y coherencia el discurso por la igualdad de género. Sin embargo, guardo mucho cariño por quienes -sin compartir 100% la propuesta- alentaron o valoraron el que hubiese este frente dentro de la DC».

Por lo mismo, Fuentes concluyó: «Si bien mi militancia activa en el territorio me permitía estar conectada con la realidad, el abismo respecto de las vocerías y lo que sucede en Chile me hizo sentir que ya no era el partido en el que milité desde mi juventud. La cultura oligárquica caló hondo y creo que convirtió en un partido donde ya no se debate». //ELF

Publicado en: Politica Etiquetado como: Democracia Cristiana, ex DC, Gloria Fuentes, Leonel Sánchez Jorquera, Pilar Gutiérrez

Gloria Fuentes, ex DC En La Fontana y su renuncia a la falange: «Hay un claro desgaste de la estructura partidaria, en el rol de las comunas y regiones»

marzo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Para seguir en línea con lo que hemos publicado En La Fontana, hablamos también con Gloria Fuentes. Otra militante histórica de la Democracia Cristiana (DC), que dejó el partido porque para ella la falange ya no es una plataforma de transformación social en Chile.

-¿Desde cuándo que estuvo en la DC y qué le gustaba de este partido?

-Ingresé a la DC en 1986-1987, primero a la DCU de la Universidad de Chile y me integré a militar a mi comuna, San Joaquín donde tuvimos activa participación en la lucha contra la dictadura y para el plebiscito del 88. Un tiempo me trasladé a vivir a Talagante donde participé de dicha comunal y luego, en 2004 retorné a San Joaquín.

-¿Por que motivó renuncia?, ¿Bajo qué contexto?

-Creo que el partido Demócrata Cristiano ya no es un instrumento de transformación; no es un partido que permita lograr la justicia social. Hay un claro desgaste de la estructura partidaria, del rol de las comunas y regiones, también un desgaste de la forma de trato y relaciones internas, como también veo una baja comprensión y conocimiento sobre nuestros principios doctrinarios y por sobre todo respecto de la coherencia con dichos principios. Algunas personas han querido hacer parecer que este es un partido de centro cuando jamás se ha definido de esta manera. La doctrina de la DC es profundamente revolucionaria y transformadora.

Por eso, muchas personas de mi generación ingresamos, con pasión por este llamado a conformar un país en que fuese posible la justicia social, el comunitarismo, superar el capitalismo y enfrentar de manera decidida el modelo neoliberal que ha generado profundas desigualdades para centrarnos en la persona humana y su dignidad. Hoy siento que la DC no ha estado a la altura de este reto, y menos del momento histórico en que nos encontramos.

Como mujer feminista, participé de la conformación del frente feminista del partido, el cual, si bien fue saludado con respeto y simpatía por un gran número de personas, también fue fuertemente cuestionado por personas al interior del partido, generándose inclusive algunos episodios de violencia en contra de integrantes, hechos que, a mi juicio, no fueron repudiados de manera enfática y en ocasiones se normalizó este trato. En este sentido, no basta marchar un 25 de noviembre o un 08 de marzo si no se vive con plenitud y coherencia el discurso por la igualdad de género. Sin embargo, guardo mucho cariño por quienes -sin compartir 100% la propuesta- alentaron o valoraron el que hubiese este frente dentro de la DC.

Creo que si bien mi militancia activa en el territorio me permitía estar conectada con la realidad, el abismo respecto de las vocerías y lo que sucede en Chile me hizo sentir que ya no era el partido en el que milité desde mi juventud. La cultura oligárquica caló hondo y creo que convirtió en un partido donde ya no se debate.

-¿Qué le parece el actual estado del PDC?, ¿Ha actuado a la altura de las circunstancias desde el estallido social en adelante?

-Mi renuncia fue muy meditada. No es fácil después de más de 30 años de una activa militancia, dejar lo que para mí era un espacio desde el cual poder aportar. Con mucha desilusión percibo que muchas personas que hoy ocupan cargos no están contribuyendo a la fraternidad ni al diálogo que permita avanzar en conjunto. Tampoco veo que prime el debate de ideas. Salvo excepcionales espacios, la DC no pone en discusión sincera con toda la militancia las ideas fundamentales, los temas de fondo o la propuesta país ni respeta los órganos establecidos para tomar decisiones. Las vocerías diversas, que muchas veces responden a ideas individuales de personeros, incoherentes entre sí y muchas veces sin considerar las definiciones de los órganos de decisión generaron distanciamiento no solo con las bases sino con la ciudadanía. Como DC de base, muchas veces no supe de qué manera explicar las actuaciones del PDC al ser interpelada por mis vecinos y vecinas. La cultura oligárquica no reconoce ni visibiliza las voces de quienes están en los territorios o en temáticas y no coexiste un mecanismo para garantizar que la diversidad sea un aporte en lo concreto, ya que se aplasta en la práctica todo lo que no venga del establishment.

Asimismo, creo que la DC, salvo excepciones no supo estar a la altura de las circunstancias y diversos personeros parecen no haber entendido lo que estaba pasando, luego del estallido social; hasta el día de hoy algunas personas DC salen en prensa manifestado una clara distancia o indiferencia con la defensa de los derechos humanos. A veces parecen valorar más la infraestructura o bienes que las vidas humanas y eso es un aspecto fundamental de la DC que yo conocí y a la que entré. El PDC parece haber dejado de lado poner a la persona humana en el centro de su quehacer. Y eso gatilla mi distanciamiento con un partido que no está a la altura.

-¿Qué la DC pactara con el Gobierno en materias de reformas de pensiones y tributaria gatilló su decisión?

-Es un todo, si no se es claro con la defensa de los DD.HH. creo que no es posible pactar acuerdos cuando no hay verdad, justicia y reparación de las vulneraciones de los DD.HH. Nunca pensé que esto volvería a suceder y menos que un PDC que fue baluarte en cierta época, no siguiera esta senda. No bastan cartas o declaraciones sucesivas, requiere una posición firme y coherente.

-¿Qué debe hacer la centro izquierda para reencantar al electorado y ser alternativa real de gobierno en el futuro?

-Creo que ser una alternativa real de gobierno requiere que las personas que militan y que lideran, escuchen –en serio- el sentir de la gente. Cuando la gente manifiesta su molestia con la clase política debe abrir ojos y oídos para tomar en serio la crítica. No basta realizar una acción esporádica o reunirse con quienes son las personas electoras o de los círculos cercanos. Se debe disponer realmente a realizar la autocrítica y enmendar el rumbo. La política con la calculadora en mano, con las encuestas y otras prácticas, debe ser revisada. El PDC fue vanguardia en algunas temáticas, por ej con la paridad de género en sus órganos colegiados, formación de mujeres liderasas, pero no puede seguir haciendo política como lo hizo hasta el 18 de octubre. No puede seguir en la lógica del camino propio cuando Chile necesita la fuerza de la unidad. De no tener un trazado y posiciones claras, es un PDC que no será alternativa y que tampoco formará parte de una coalición gobernante.

-¿Qué le diría a los militantes que aún quedan en la DC?, ¿Cómo recuperar la mística partidaria de fraternidad, humanismo-cristiano y social democracia?

-Creo que muchas mujeres y hombres militantes tienen mística y son un tremendo aporte. Admiro profundamente a muchas personas y tengo muchas amigas y amigos que día a día se la juegan por sus ideales. Pero sé que muchas personas también están desencantadas y frustradas. Espero que tengan fuerza para seguir y que ojalá puedan acceder a la conducción del partido personas que puedan seguir la doctrina y el ejemplo de tantas mujeres y hombres demócrata cristianos que hicieron –o están haciendo- tanto por Chile. //ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: DC, ex DC, Gloria Fuentes, PDC

Leonel Sánchez, ex DC En La Fontana: «Hoy la DC ya no es un instrumento de transformación social como lo era antes»

marzo 16, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

En La Fontana conversamos con Leonel Sánchez Jorquera. Un ex camarada con trayectoria en la Democracia Cristiana (DC). Trabajó para el partido desde el año 1986, y desde la comuna de San Joaquín. 

Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Magíster en Gobierno y Gerencia Pública del Instituto de Asuntos Públicos, de la misma casa de estudio.

Dirigente político y social de base en diversas funciones, sobre todo, en la comuna San Joaquín. Ha sido Presidente de la Corporación de Desarrollo Comunitario CDC y Director de la Radio CDC (radio comunitaria on-line). Miembro de la Corporación 3 y 4 Álamos.

Quiso dirigir a la DC en las elecciones de 2010 y 2013 por el Movimiento Refundación PDC, pero no ganó. Sueña con la renacionalización del cobre, y la nacionalización del litio, recuperar el agua como bien de uso público, entre otras aspiraciones.

Parte comentando, En La Fontana, las razones de su renuncia a la falange en enero de este año.

 -¿Por que motivó renuncia?, ¿Bajo qué contexto?

-Las razones son muchas, variadas y complejas, pero dicen relación con la imposibilidad de seguir militando en un partido que no ha sabido ponerse al lado del Pueblo de Chile. La gota que rebalsó el vaso fue la votación de los senadores DC aprobando la reforma constitucional que permitirá a Piñera sacar a las FF.AA. a la calle; pero también están, entre otras razones, las últimas leyes aprobadas en el Congreso Nacional —con votos de parlamentarios/as DC— que criminalizan las movilizaciones sociales producidas en Chile a partir del estallido social del 18 de octubre, en un marco de violaciones sistemáticas de los DD.HH.

En toda mi vida de militante DC —más de tres décadas— he creído que un Partido es un instrumento de transformación social para la construcción de una sociedad más justa y solidaria. En tal sentido, he dado una lucha interna, en forma comunitaria junto a muchos y muchas militantes; lucha que en los últimos 10 años ha sido a través del Movimiento Refundación PDC y la discusión por una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución Política.

Hoy llego a la absoluta convicción que el PDC ya no es y no puede ser dicho instrumento de transformación social, siendo una institución oligarquizada que se ha apartado de los valores y principios del humanismo cristiano.
Mi reconocimiento a las y los miles de militantes DC que aún están, y a los que ya se fueron de la DC, que se han mantenido fieles a dichos principios y valores. Nos seguiremos encontrando en los cientos de caminos que ofrece la vida comunitaria, social y política de un país que cambió. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

-¿Qué le parece el actual estado del PDC?, ¿A actuado a la altura de las circunstancias desde el estallido social en adelante?

-El estallido social desnudó al PDC como un partido oligarquizado, lejos del sentido popular, ajeno a su tradición de partido defensor de los DD.HH.

-¿Qué la DC pactara con el Gobierno en materias de reformas de pensiones y tributaria gatilló su decisión?

-Fueron gotas y gotas que llevaron a llenar el vaso de la desilusión y convicción de que había que renunciar.

-¿Qué debe hacer la centro izquierda para reencantar al electorado y ser alternativa real de gobierno en el futuro?

-Buscar la unidad sobre algunos ejes que permitan convocar a grandes mayorías. En la refundación trabajamos algunos de dichos ejes:

Planteamos la propuesta de una Asamblea Constituyente como mecanismo de redacción y definición de la Nueva Constitución Política de la República de Chile, en base a los principios de legitimidad, justicia social, solidaridad, participación y democracia, que devuelva al Estado su función primordial de promotor del bien común.

La DC está llamada a impulsar y promover un debate en torno a la definición de una nueva política pública de conservación, administración, explotación, industrialización y comercialización de nuestros recursos naturales. Principalmente, impulsar fórmulas para la renacionalización del cobre, la nacionalización y defensa del litio, de los peces y del agua; además de un nuevo modelo forestal que implique un rol más activo del Estado chileno, cuyo estatuto jurídico ha de considerar la protección de dichos recursos para fortalecer un modelo de desarrollo sustentable conforme a los intereses de la mayoría del país y nunca de los grupos económicos.

Un fuerte desarrollo de iniciativas innovadoras incorporando la investigación y desarrollo (I+D) a la política de industrialización. Un especial cuidado y protección de nuestros recursos naturales, siendo parte de la estrategia de dotarlo de valor agregado en el proceso productivo.

El compromiso con el medio ambiente ha de incluir toda actividad productiva desarrollada en el país con una fuerte acción estatal para lograrlo, incentivando y premiando a los actores económicos que cumplan con las normas y lleven a cabo procesos de innovación en estos temas; apoyando toda industria o actividad que no genere daño ambiental y entregue valor agregado a la economía. Especialmente, el cambio de la matriz energética, buscando energías alternativas y sustentables con el medio ambiente.

La reforma laboral, habrá de respetar el fortalecimiento del derecho a negociación de los trabajadores organizados en sindicatos de cualquier tipo, propiciando que exista titularidad sindical real, y se estudie la negociación colectiva por ley para el sector público.

Una educación pública gratuita y de calidad para todas las personas que así lo requieran y deseen acceder a ella, estableciendo metas anuales conforme a la capacidad financiera del Estado. Establecer en la malla curricular de los establecimientos educacionales la educación cívica, ciudadana y las normas éticas que rigen una adecuada vida en sociedad. Establecer también en forma obligatoria la educación ambiental y el desarrollo de la cultura y las artes en todas sus expresiones, incorporados en todas las áreas del currículo.

-¿Qué le diría a los militantes que aún quedan en la DC?, ¿Cómo recuperar la mística partidaria de fraternidad, humanismo-cristiano y social democracia?

-No les diría nada. Cada uno tiene que recorrer su propio camino de discernimiento y decisiones. //ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: Entrevista, ex DC, Leonel Sánchez Jorquera

Pilar Gutiérrez, ex consejera nacional de la DC En La Fontana: «Renuncié al partido porque vi contradicciones en materia de violaciones a los Derechos Humanos, dado que no se condenaron con fuerza»

marzo 16, 2020 by Gabriel Angulo González Deja un comentario

En La Fontana conversamos con la exconsejera Nacional de la Democracia Cristiana (DC), Pilar Gutiérrez, quien renunció la semana pasada al partido, debido a que no se sentía identificada con las decisiones de la falange, en materia política en los últimos meses.

Extrañaba una condena más férrea por parte de la mesa directiva y de personeros de la falange a las violaciones a los Derechos Humanos por parte de agentes del Estado, a partir del 18-O.

-¿Desde cuándo que estuvo en la DC y qué le gustaba de este partido?

-Mi acercamiento con la Democracia Cristiana es en los años 80, cuando vivía en la Comuna de El Carmen (Región del Ñuble) y se hacían las concentraciones para derrotar la dictadura. Mis papás siempre fueron activos participantes de la Iglesia y eso los hacía naturalmente cercanos a la DC. Crecí escuchando que la DC era la esperanza para recuperar la Democracia y que en sus filas militaban grandes hombres (en ese tiempo era impensado que dijeran hombres y mujeres) que luchaban día a día contra el dictador.

Después siendo dirigente estudiantil secundaria, integró el 1° Parlamento Juvenil como primera vicepresidenta nacional y ahí conoció por primera vez a parlamentarios y militantes DC. Estudiaba en la escuela de su comuna, donde tenía compañeros que sólo comían lo del colegio y sus papás siempre le hacían pensar en lo sacrificios que había que hacer para vestirse, estudiar y comer, y también estar siempre actualizada en noticias.

En ese contexto, despertó su vocación por lo público, por preocuparse por el otro, y de alguna manera eso marcó mi vida y decisiones hasta el día de hoy.

«La Democracia Cristiana era el conglomerado en el que identifiqué mi forma de ver el mundo. Siempre fui muy activa en la iglesia católica y el desembarco que me resultaba del todo natural era en la DC. Habían liderazgos reconocidos y valorados públicamente en ese entonces que me hacían admirar lo que la DC estaba construyendo post dictadura en Chile, pero lo que más me conmovió para ingresar al partido sin duda fue verificar que la persona humana era el centro pero con un sentido profundamente comunitarista, principios y valores que tengo muy arraigados como parte de mis convicciones inamovibles. Uno es un individuo con dignidad y valor en sí mismo, pero nada tiene sentido si no hay una construcción de la mano con el que está a mi lado», cuenta en nuestro medio.

-¿Por que motivó renuncia?, ¿Bajo qué contexto?

-Lo primero es señalar que mi renuncia es de las decisiones más difíciles y dolorosas que he tomado. La Democracia Cristiana ha sido mi familia política durante más de la mitad de mi vida. En la DC están muchos de mis más grandes amigos y compañeros de luchas desde que era una joven estudiante. Los principios humanistas del partido, la teoría política que compone la democracia cristiana siguen identificándome plenamente.

El problema estuvo en la disociación entre esos principios y la realidad. Siempre entendí que por estar la DC más al centro del espectro político, había naturalmente personas con una tendencia mayor hacia alguno de los extremos. El progresismo y lo conservador convivieron siempre y más allá de la posición en un tema específico, siempre lo sentí como algo natural y hasta sano.

-¿Cuestionó la gestión de la DC en materia de Derechos Humanos?

-Muchas veces no estuve de acuerdo con las posturas oficiales del partido, muchísimas más veces no compartí las votaciones de nuestros parlamentarios, y defendí internamente mi postura cada vez que lo sentí necesario, pero de algo siempre me sentí segura era que la DC defendería los Derechos Humanos con todas las fuerzas siempre, en cualquier contexto.

Todas las diferencias internas del PDC se acababan cuando eran los DD.HH. los que estaban en juego.
¿Y qué pasó? Siento que el estallido social del 18 de octubre marca claramente un antes y un después en nuestro país. Pero ese estallido fue el resultado de una olla a presión en la que las injusticias y desigualdades fueron acumulándose. Y la DC tiene harta responsabilidad en este resultado al que nos empujó el hacer las cosa “en la medida de lo posible”, y por supuesto en eso me incluyo de manera personal como parte responsable, porque pude haber hecho más, porque tuve posiciones de privilegio en las que pude haber entregado más o haber sido más firme, etc. Los gobiernos de la Concertación hicimos mucho sin duda, pero pudimos hacerlo mejor para todos y no sólo para algunos.

Y en ese contexto de responsabilidad de la DC por la tremenda desigualdad con la que vivimos, el gobierno de Sebastián Piñera decide desde un primer momento apagar el fuego con bencina, realizando declaraciones destempladas, declarando guerra a enemigos invisibles, y aparecen las teorías conspirativas, medios de comunicación mintiendo, y en todo este escenario comienza a ser público que las cosas no estaban en buen camino, que el estado estaba haciendo uso desmedido de la fuerza, que habían denuncias de torturas en metro Baquedano, de desaparecidos en incendios extrañamente muertos en posición vertical y no fetal, perdigones causando traumas oculares irreversibles, lumazos, gases tóxicos, aguas con corrosivos que queman el cuerpo de manifestantes, sangre, represión, tortura, muerte….

Hace algún tiempo mi participación en los consejos se limitó a enviar mis opiniones a través del chat del Consejo Nacional principalmente debido a que estoy radicada en Chillán y al nacimiento de mi tercer hijo. Fue entonces que por esta vía -apenas hubo denuncias de posible centro de torturas en Baquedano- comencé a pedir que la DC saliera con todas sus fuerzas a pedir explicaciones al gobierno y diéramos señales inequívocas de que la DC defendería la democracia, el derecho a manifestarse y los DDHH poniéndose de escudo entre el estado opresor y la gente.
Y qué pasó? Que a poco andar terminamos con declaraciones apenas tibias y con sendas fotografías de los nuestros firmando o aprobando proyectos de la mano con el gobierno.

-¿Y esa posición del partido la incomodó?

-Sigo sin entender que la DC tenga posiciones tan contradictorias con lo que siempre creí como natural. Hace 5 meses para mí hubiese sido imposible imaginar a nuestro Presidente del PDC, enviando una carta a Piñera diciendo que no le parece oportuno asistir a la conmemoración de los 30 años de gobierno de Don Patricio Aylwin y que en ella, no condene enérgicamente las violaciones a los Derechos Humanos, exigiendo el término de la violencia de estado, sino que se limite a decir que los lamenta y no los puede tolerar. ¡A mi juicio estos no son tiempos para medias tintas! Acá la DC debió haber sido el partido que liderara la defensa de los DDHH, que impidiera que sigamos teniendo personas que como Gustavo Gatica y Fabiola Campillai nunca más podrán ver la sonrisa de sus hijos simplemente porque a un carabinero se le pasó la mano o le dio la gana. Porque eso es lo que ocurre hoy en Chile.

Familiares y hasta propios camaradas han sido víctimas de la violencia física del gobierno, entonces, ¿Cómo puede la DC ser tan ciega y egoísta como para no hacer suyas las demandas ciudadanas -e incluso de organismos internacionales- de que se detengan inmediatamente las violaciones a los DDHH y en cambio estar dispuestos a aprobarles y aplaudirles medidas represivas? Lo más cómodo y fácil sería quedarme callada, no ofender ni al gobierno ni tocar a los poderosos del que fuera mi partido, pero no estoy dispuesta a que mi falta de coraje de hoy signifique que no pueda mirar a los ojos a mis hijos cuando me pregunten qué hice yo cuándo ocurrió la crisis que estamos actualmente viviendo.

-¿Qué le parece el actual estado del PDC?, ¿Ha actuado a la altura de las circunstancias desde el estallido social en adelante?

-Claramente el PDC no ha estado a la altura de las circunstancias. Nos pudimos haber equivocado mucho durante los años en que fuimos gobierno en decisiones políticas y eso ya nos hace cuestionables, pero respecto a la defensa de los derechos humanos nunca hubo dudas de nuestro domicilio. En este minuto no hay espacio para titubeos ni amarillismos. Nadie nunca debió poner en duda cuál era el lugar de los dirigentes y parlamentarios demócrata cristianos en esta crisis. La DC debió haber sido el punto de equilibrio al que naturalmente los chilenos sentían que podían recurrir para encausar sus demandas y también para sentirse protegidos, pero elegimos dar declaraciones sólo cuando la presión social era evidente y seguir negociando proyectos como si nada estuviese ocurriendo.
Y en esto quiero ser enfática.

Las bases demócrata cristianas han estado en la calle, mis camaradas que no salen en la tele ni entran en el salón del consejo nacional son los que están al otro lado de esta lucha, pidiendo dignidad, viviendo con lo justo, apañando a sus vecinos con completadas para sobrevivir a una enfermedad, poniéndose a disposición como profesionales de manera gratuita para acompañar a los manifestantes, como es el caso de Mauricio Mass, abogado DC que recientemente fue atacado con gas pimienta y golpes por Carabineros por el sólo hecho de exigir la legalidad de detenciones de manifestantes. Esa es la base militante demócrata cristiana.
La complicidad con el gobierno es de la dirigencia y gran parte de los parlamentarios, no de las bases.
Y en esto hago un mea culpa.

Nuestros y nuestras camaradas de base han estado en la calle poniendo literalmente el pecho a las balas de Arica a Punta Arenas, las mujeres del frente feminista han estado a diario en Plaza Dignidad, en Antofagasta, en Valdivia, participando activamente como observadores de DDHH, reunidas con generosidad con otros actores políticos con los que en otras ocasiones han estado como adversarios y han estado enfrentando en la calle a los guanacos y policías desenfrenados. Familiares y hasta propios camaradas han sido víctimas de la violencia física del gobierno, entonces, ¿Cómo puede la DC ser tan ciega y egoísta como para no hacer suyas las demandas ciudadanas -e incluso de organismos internacionales- de que se detengan inmediatamente las violaciones a los DDHH y en cambio estar dispuestos a aprobarles y aplaudirles medidas represivas?

-¿Qué la DC pactara con el Gobierno en materias de reformas de pensiones y tributaria gatilló su decisión?

-Mi decisión la gatilló que la DC no fuera capaz de entender que este no es un momento normal, que el gobierno está violando sistemáticamente los derechos humanos aunque muchos con eufemismos quieran negarlo, lo gatilló el que las declaraciones no sean más que eso, declaraciones para no quedar mal en puntos súper específicos que tienen gran connotación mediática, pero que no se hace cargo del fondo del asunto. Y el fondo del asunto es que tenemos un gobierno que no sólo no responde a las demandas ciudadanas, sino que además o es incapaz de controlar a las fuerzas de orden y seguridad, o lo que puede ser aún peor, un gobierno que está utilizando a las fuerzas policiales para mantener el status quo de sus privilegios a cualquier precio, dejando y/u ordenando que carabineros mutilen, torturen y maten a nuestros compatriotas.

De verdad no me dio el alma. Y así se los dije a los miembros del consejo el momento de informar sobre mi renuncia. Llevaba meses pidiendo que fuéramos enérgicos en rechazar las violaciones a DD.HH., obligando al gobierno a tomar medidas en serio, pero sólo encontré eco en no más de 3 consejeros. El resto, o no sabía lo que estaba ocurriendo en Chile cosa que dudo con todo derecho, o definitivamente eligió mirarse el ombligo y seguir adelante. A mí, no me da ni la conciencia ni el corazón para pertenecer a una dirigencia que a mi juicio se ha perdido la tremenda oportunidad de estar dónde debía estar, defendiendo el estado de derecho, pidiendo el castigo de los responsables de las aberraciones ocurridas y exigiendo que no fuera derramada la sangre de ningún chileno más. La DC es cómplice- por hechos y omisiones- de la impunidad con la que nos están violentando, y eso está a la vista, no es algo que yo inventé.

-¿Qué debe hacer la centro izquierda para reencantar al electorado y ser alternativa real de gobierno en el futuro?

-La centro izquierda tiene un tremendo desafío y creo tiene su propia crisis. A mi entender tampoco ha estado a altura como oposición. Las peleas chicas el frente amplio, los enredos con marcar AC o no en el voto del PC… al final, si analizamos fríamente, creo que no existe ningún partido político de la centro izquierda que como tal haya estado a la altura real de las circunstancias.

Ha habido liderazgos personales que han hecho la diferencia, quizás podría nombrar al diputado Iván Flores o a la defensora de la niñez Patricia Muñoz, al ex fiscal Carlos Gajardo, pero partidos de centro izquierda que estén dando la cara como corresponde, creo que no existen.

En ese contexto, me parece que pensar en ser alternativa de gobierno será bastante complejo y que se arriesga terminar haciendo alianzas meramente electorales, pero que en concreto no se traduzcan en proyectos políticos viables que ofrezcan con seguridad un gobierno sólido y en que no veamos lo que nos pasó en el último gobierno de la presidenta Bachelet, en que los proyectos más emblemáticos se caían por las zancadillas de los mismos aliados, varias veces parlamentarios DC.

-¿Qué le diría a los militantes que aún quedan en la DC?, ¿Cómo recuperar la mística partidaria de fraternidad, humanismo-cristiano y social democracia?

-Lo primero que debo decir es que pido perdón a las bases por no haber tenido la fuerza de seguir dando la pelea desde adentro. Tengo la conciencia y las manos limpias, di lo mejor de mí durante todos mis años de militancia, claramente me hubiese gustado tener más energías para seguir, pero me fue insostenible. Sigo siendo la misma persona, mis ideales, sueños, convicciones siguen siendo los mismos por lo que espero encontrarme en el mismo camino que la mayoría de ustedes. Sólo me alejo de un instrumento que está profundamente dañado por la ceguera de sus dirigentes.

Y sobre recuperar la mísitica… la mística partidaria está viva! Esta viva en la militancia de base, en las poblaciones en que se hace partido tomando once en casa de camaradas, en las sedes que se han mantenido por años sólo gracias al amor y entrega gratuita de un par de militantes.

Lo dije en algún minuto cuándo luchamos por conseguir que la DC se abriera a legislar sobre las 3 causales. La vida real es mucho más dura de lo que los que están en el poder piensan y sienten. Esta crisis es una tremenda oportunidad para la Democracia Cristiana de superar las diferencias internas, volver a las bases y escuchar a un Chile que en alguna oportunidad le dio 3 Presidencias de la República y que hoy no confía ni les quiere porque se sienten traicionados, y con toda razón.

Y sobre recuperar la mísitica… la mística partidaria está viva! Esta viva en la militancia de base, en las poblaciones en que se hace partido tomando once en casa de camaradas, en las sedes que se han mantenido por años sólo gracias al amor y entrega gratuita de un par de militantes.

Y aquí no puedo sino destacar a las mujeres de la DC que integran el frente feminista. Mujeres que a pura convicción han luchado contra la violencia de género en todas sus formas dentro y fuera del partido luchando contra poderosos, yendo contra la corriente en una DC altamente machista, siendo ignoradas incluso por la vicepresidencia de la mujer, pero que se mantienen permanentemente en las calles, leyendo -a mi juicio- de manera mucho más pura y directa lo que la sociedad espera del partido. Si eso no es mística, no sé qué es.

//ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: Entrevista, ex DC, Pilar Gutiérrez

Raúl Soto desafiante con la DC: “Chahín y Ascencio deben explicar por qué se arrodillan frente al Gobierno”

agosto 25, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Tras su renuncia a la falange, el diputado Soto deberá renunciar a las dos comisiones en las que participaba.

El diputado Raúl Soto, quien renunció a la Democracia Cristiana tras la aprobación de la reforma tributaria, sostuvo que el presidente del partido y al jefe de bancada de la Cámara de Diputados tienen que dar explicaciones al país del por qué se arrodillan ante el actual Gobierno.

Una vez que con votos de gran parte de sus excamaradas el proyecto de reforma tributaria fuera aprobado por la Sala de la Cámara Baja, el parlamentario Raúl Soto decidió renunciar a la falange, cuestionando el manejo político de sus principales líderes.

«Fuad Chahín (presidente de la DC) y el jefe de bancada, Gabriel Ascencio son ellos los que tienen que dar explicaciones al país y ciudadanía respecto de del por qué se arrodillan una y otra vez frente a un gobierno de derecha que lo que busca es beneficiar a los grandes poderes económicos de nuestro país”, manifestó el ahora ex DC.

El legislador, que en su momento tuvo roces con el propio Ascencio, reiteró que la actual reforma tributaria que se tramita en el Congreso Nacional “terminan apoyando una medida (…) que lo único que hace es aumentar la desigualdad en Chile”.

Tras su renuncia a la falange, el diputado Soto deberá dejar las dos comisiones en las que participaba.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: diputado, ex DC, Raúl Soto, Renuncia de Soto

Ex DC Mariana Aylwin: “Los partidos de oposición están enojados porque ahora la DC es la que toca la música”

julio 11, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

La exministra de Educación no ha vuelto a militar en la Democracia Cristiana, desde que renunció en 2018, pero aprueba lo que está haciendo la actual directiva. “Es el único partido que está haciendo política”, afirma y rechaza los requiebros de sus colegas de coalición que acusan a la colectividad de deslealtad en las negociaciones sobre reforma tributaria y previsional. “La única lealtad que importa es la lealtad con los electores”, dice. De esto, de Educación y de los tiempos políticos conversó con The Clinic.

Mariana Aylwin nos recibe con café y quequito en sus oficinas de la Corporación Educacional Aprender, de la que es secretaria ejecutiva. Otro espacio que ocupa con frecuencia es el de la Fundación Patricio Aylwin, creada para mantener el legado de su padre, el primer Presidente tras el retorno a la democracia en Chile. A pesar de la tradición familiar, ella renunció a su partido en 2018, tras el conflicto que se desató cuando ella y otros militantes se negaron a respaldar a Alejandro Guillier en la segunda vuelta de las pasadas elecciones presidenciales. Sin embargo, eso no significa que haya dejado de tener opinión y reconoce que de tanto en tanto se toma un café con antiguos correligionarios con los que siente cercanía.

“Me siento muy cómoda siendo independiente. Siento que puedo opinar, que tengo libertad. También puedo decir que me gusta lo que está pasando en la Democracia Cristiana. Si hubiera ejercido este tipo de liderazgo en el gobierno anterior y en otros periodos, a lo mejor, no me hubiera ido; pero tampoco sé bien lo que va a pasar y, de verdad, estoy tranquila, me gusta esta libertad”.

¿Pero te llaman, te tomas cafés con la nueva directiva?

-No. He conversado con Fuad Chaín, sí, una vez y fue una reunión interesante. Tengo muchos amigos en la Democracia Cristiana con quienes me he juntado, como Genaro Arriagada, Jorge Burgos, Jorge Correa. Siento cercanía a muchas personas y a la gente de Cieplan también, como José Pablo Arellano, con quien he trabajado bastante en temas de educación. Con ellos me siento muy afín, pero mi experiencia como militante en el último tiempo fue muy dura. Estoy como aliviada de estar fuera.

Los socios históricos de la DC la han criticado mucho por su conducta, particularmente, en la discusión sobre la reforma tributaria.

-Y también la previsional. Creo que al mundo de la oposición no puede gustarle que la Democracia Cristiana ejerza este liderazgo porque, durante años, el liderazgo lo ejercieron ellos y la DC estuvo como vagón de cola. En el gobierno anterior (de Michelle Bachelet), las decisiones que se tomaban pasaban muy por encima de la Democracia Cristiana. Eran mucho más escuchados el Partido Comunista y los dirigentes del Partido Socialista, incluso, los del Frente Amplio. Entonces, por supuesto que no puede gustarles hoy día que la Democracia Cristiana está poniendo la agenda, porque los que van a tener que alinearse o no alinearse son los que antes ponían las reglas del juego. Me parece que es natural que pase eso. Sin embargo, creo que la Democracia Cristiana está haciendo política y que los otros partidos están muy atomizados, paralizados, divididos. No quiere decir que la DC no esté dividida y tampoco sabemos bien qué va a pasar en el Senado con los acuerdos a los que ha llegado la directiva con el gobierno; pero tengo confianza en que incluso se sumen a estos acuerdos personas como (Ricardo) Lagos Weber, José Miguel Insulza ¡Anda a saber tú! Es un cambio bien grande porque, al final, la música la pone la DC y eso, a mí me parece interesante, como fenómeno.

¿Qué no había ocurrido desde hace cuánto?

-Te diría que desde el primer gobierno de Michelle Bachelet, pero que ya en el segundo fue un poco patético. Acuérdate tú que Mario Fernández dijo que “la Democracia Cristiana es el arroz graneado de este gobierno” y era ministro del Interior…

Y era DC

-Y era DC. Así se sentía la Democracia Cristiana: el arroz graneado de ese gobierno y no fue capaz, teniendo más parlamentarios que ahora, de haber ejercido un rol preponderante. En cambio, ahora, con menos parlamentarios, lo está haciendo. A mí me gusta eso.

Nicolás Eyzaguirre y otros han comentado que la DC tenía todo el derecho de negociar con el gobierno. Pero que el haber realizado gestiones paralelas y secretas, sin informar a sus socios, con los cuales había constituido comisiones de trabajo para llegar a acuerdos, fue una deslealtad. ¿No hubo tampoco una falta en las formas? ¿O la política es así no más, sin llorar?

-La política es sin llorar. O sea, ¡Por favor! ¿cuántas deslealtades ha habido de lado y lado? La política no se define por lealtades, sino también por oportunidades. Requiere ver esas oportunidades y tener la voluntad de influir. No digo que las lealtades no sean importantes, pero cuando tú estás gestionando un acuerdo de todos y cuesta encontrar un consenso y no estás de acuerdo en todo lo que se está planteando y tienes la oportunidad de generar un acuerdo en beneficio del país, de destrabar una discusión, a mí me parece que la lealtad principal, al final, es con los electores, con la ciudadanía, con el país. De verdad, yo siento que la oposición ha sido muy obstruccionista. Llegar a un acuerdo en la oposición ya es difícil, pero, además, es una forma de decir: “Mira, no vamos a facilitarle las cosas al gobierno”. Lo que ha hecho la DC con las Pymes le ha redituado, porque ha interpretado a un sector de la población. Y ya veremos qué pasa. Finalmente, la lealtad tiene que ser con la gente.

En términos del contenidos de la reforma y de estos acuerdos, se dice que el punto central de discrepancia, la “reintegración”, beneficia a los más ricos y que el Estado dejará de percibir recursos necesarios para el gasto social. Desde la oposición señalan que la DC, al participar de este acuerdo, está pecando, por lo menos, de ingenua, porque es imposible encontrar una forma razonable de compensar esos recursos ¿No teme la DC darle votos al gobierno, a cambio de poco?

-Yo no sé si está cediendo poco. Tampoco me atrevo a opinar de una cosa tan técnica. Lo que sí percibo es que la reintegración tiene un beneficio grande para las Pymes, que son mayoritarias. Mucho en este tema tiene que ver con cómo se compensan los recursos y también en cómo evitar la elusión, porque el gran problema de la desintegración en el pasado tuvo que ver mucho con eso.

Hay muchos abogados y expertos tributarios trabajando en diseñar ingenierías para que empresas y personas de ingresos altos paguen menos impuestos.

-Sí. Con un agregado: la reforma anterior pretendía recaudar un monto de recursos que tampoco se han recibido. Uno no sabe bien si, efectivamente, se consiguió el objetivo que se planteó al separar los sistemas de tributación (entre empresas y personas).

¿Fue un error de estimación o sucedió que la gente terminó encontrándole la forma de hacer trampa?

-No sé por qué, pero se hablaba de 8 mil millones de recaudación en régimen y resulta que estamos muy lejos de eso. Al final, los recursos para la gratuidad y para las cosas que se iban a hacer no están. Es evidente que esa reforma tuvo problemas, que se legisló muy rápido. Ahora se están corrigiendo esos problemas en un gobierno de derecha y lo que está haciendo la Democracia Cristiana es buscar una salida razonable, en vez de oponerse a que la reforma salga.

MEJORES EXAMIGOS

¿Qué posibilidades ves de un proyecto político común en los sectores que constituyeron la Concertación y luego la Nueva Mayoría?

-El mundo de la política se ve más polarizado. Es interesante ver que en las encuestas las personas que salen con más aprobación como futuros candidatos son José Antonio Kast y Beatriz Sánchez.

Y Joaquín Lavín

-También Lavín. Probablemente, Lavín será quien se encumbre más. Yo veo en el mundo de la exConcertación a personas mayores y no ha habido una continuidad de ese mundo en los más jóvenes. Donde uno ve dirigentes jóvenes, como en las universidades, no hay líderes que sean de los partidos de la Concertación. Eso no existe ahora y existía hasta hace 15 años. Los jóvenes están en otra posición, mucho más radical, yo diría nostálgica de una épica que no han tenido. Miran a los años 60, los 70 como referentes, porque había una lucha muy potente, pero ellos no han encontrado una causa tan potente como esa, porque no existe. Su tema hoy es la igualdad, pero es distinto luchar por la igualdad que luchar por los derechos humanos. Ellos quieren el cambio del mundo, pero el mundo es mucho más incierto. Nosotros sabíamos que estaba dividido en tres tercios y uno estaba aquí, acá o allá. En cambio, ahora no sabemos bien cómo viene el futuro. Yo creo que estamos interpretándolo muy poco y los jóvenes también. La política está muy coyuntural y, de verdad, no sabemos qué nos espera. Por ejemplo, en los últimos 30 años en Chile las nuevas generaciones han progresado en relación a sus padres, pero no sabemos si eso va a seguir ocurriendo. De hecho en Estados Unidos ya no pasa, tampoco en Europa. La globalización trae una disminución grande de la pobreza, un aumento del bienestar, pero, también una tremenda desigualdad.

¿Un techo al ascenso social?

-Sí y una incertidumbre muy grande. Por ahí no hay muchas cosas que estén pasando. Uno ha visto un grupo de una generación más joven, donde está Oscar Landerretche, Carolina Tohá, Javiera Parada del Frente Amplio, que me parece muy potente, gente que debiera ser capaz de levantar estos temas y también personas en la derecha, como Sebastián Sichel, quien por trayectoria y mirada cultural es hijo de la Concertación y creo que es bastante potente también. Por ahí podría surgir algo nuevo que pueda dar respuestas a este nuevo escenario, pero no veo a la antigua Concertación reapareciendo. Sí su ethos: uno empieza a ver que emerge esporádicamente en el mismo discurso de la izquierda, del Frente Amplio, la necesidad de conectar con la gente, de ir paso a paso, de buscar acuerdos, un sentido común más propio de la Concertación, aunque todavía no ha madurado.

Hay también movimientos potentes que no se reconocen en esos partidos, pues sus temáticas estuvieron, históricamente, muy lejanas de la agenda política, como el tema de género, las discriminaciones, el tema mapuche, y parece que ya pasó la micro. Por ejemplo, en los 90, su padre abordó las demandas de los pueblos originarios, pero, después, se esfumó.

-A mí me da pena, porque, la verdad, estamos discutiendo cosas que se discutían en el año 2003 ¡No puedo creer que todavía no se apruebe el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas! Esa fue una promesa que se hizo en el 90 y que se reiteró en el 2003 ¡Y estamos en 2019 y todavía no pasa nada! Y así, con muchos otros temas.

¿Le parece que se puede construir un proyecto político a partir de esos silencios?

-Estos asuntos nuevos que se han puesto en la agenda, básicamente, son temas de las minorías, que estaban más desapercibidas. A mí me parece muy importante que estén, pero no que “se coman” la agenda. Uno ve, por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, Trump gana con un discurso antiminoría, porque la mayoría dice: “Yo no pertenezco a esa minoría y quiero que me miren a mí”. Ahí hay una disyuntiva de cuánto asumes los temas, pero, cuánto te comen la agenda. Si los temas de la nueva izquierda van a ser solo los de las minorías, va a tener un techo, no va a poder expandirse. Es algo que tenemos que mirar, que ha ocurrido en otras partes, para no cometer el mismo error. Esto no significa seguir invisibilizando esos problemas, pero, por ejemplo, el mismo movimiento estudiantil levanta el tema feminista con mucha fuerza y se termina cuando consiguen que las universidades adopten los protocolos. Ahí se corrió el cerco, pero si esas van a ser las causas de la política, se va a reducir la búsqueda del bien común, en general.

UN PROYECTO PARA CHILE

¿Y cuál debiera ser, en tu opinión, el tema de la política?

-Yo creo que tiene que ver con el desarrollo de Chile, un desarrollo que sea inclusivo, pero que se enfoque en el desarrollo. Voy a hablar de educación, por ejemplo: si no se hace un cambio sustantivo en cómo se aprende, cómo se enseña, cómo funciona el tiempo y la organización escolar, no vamos a salir del estancamiento en que nos encontramos. Llevamos muchos años discutiendo sobre la institucionalidad, sobre el financiamiento, pero los colegios siguen funcionando como en el siglo XX, incluso, como en el siglo XIX, con un profesor desmotivado dictando clases a los alumnos desmotivados. Ahí hay que hacer un cambio muy radical, pero se hace un pequeño cambio, para que haya más flexibilidad en tercer y cuarto medio, para que los alumnos puedan escoger entre distintas alternativas y todo el foco se pone en que habrá una hora menos de Historia o en que un grupo tendrá menos Educación Física. No estamos entendiendo de qué se trata.

¿De qué se trata entonces?

-En todo el mundo la tendencia es a que haya menos asignaturas, más profundas, con más trabajo colaborativo, con más profesores que guían y más conexión con los problemas del mundo real. Yo asistí a un seminario hace cinco o seis años, donde todo lo que se veía era cómo la enseñanza media debía vincularse con los temas del mundo de hoy, con el cambio climático, con las energías, con las enfermedades, con los problemas de la globalización, con los problemas comunitarios y con las nuevas tecnologías, y eso no lo estamos haciendo aquí aún.

¿Te parece injustificado el revuelo por el recorte en las horas de Historia?

-Me parece muy liviano. De verdad, y lo digo como profesora de Historia que soy, en estricto rigor, hoy día, en cuarto medio, Historia es Educación Cívica. El cambio hacía que en tercero medio también se dictara una hora de Educación Cívica o Educación Ciudadana. Por lo tanto, es un curso no más que no va a tener Historia como tenía antes y todo el programa original se va a ver hasta segundo medio. Yo me encontré con unos profesores del ramo hace un tiempo, en un foro al que fui, y una profesora me dijo: “Oiga, en tercero medio estamos repitiendo lo que hacíamos en segundo, porque el currículum iba a cambiar y no ha cambiado todavía”.

¿No faltará, entonces, una forma de diseñar las políticas públicas en conexión, por ejemplo, con los profesores, con los alumnos? Porque, cuando las cosas caen de arriba…

-De todas maneras, eso es así, pero este currículum se hizo con harta consulta, mucha. Tú podías opinar por internet, pero, además, un día se suspendieron las clases y se hicieron consultas en los colegios. No sé cuánto de eso llega, pero el Consejo Nacional de Educación vio creo que siete veces este currículum y le hizo observaciones y ahí hay gente buena, hay técnicos que miran. Probablemente, hay un problema y es que la gente, aunque participe de esa manera, no se siente influyendo, pero, también, quiero decirlo, aunque me duela, que el mundo de los profesores es muy tradicional, muy conservador. Y las facultades de educación son muy malas, porque no están enseñando de manera distinta tampoco. La experiencia nuestra es que nosotros formamos a los profesores cuando llegan a los colegios y la mía personal también: yo estudié en la Universidad Católica y aprendí a hacer clases cuando empecé a trabajar. Mira, por ejemplo, en Singapur, tienen una escuela de formación de profesores y qué les enseñan: los contenidos de su asignatura, por cierto, pero lo otro es desarrollo personal, que los profesores vayan al teatro, al cine, que lean, que sean cultos.

¿Que se eduquen?

-Que se formen para poder comunicarse bien, que aprendan a no frustrarse con facilidad. Hoy las cosas son muy difíciles en los colegios. Tenemos profesores que, a veces, no se la pueden con alumnos de primero básico. Yo los entiendo. Por último, les enseñaran a resolver conflictos. Yo creo que por ahí va la cosa y no tanta psicología y sociología de la educación, pues el tema es que los profesores egresan y no saben manejar a sus cursos, no saben motivar, muchos no están motivados ellos mismos, porque es fome lo que tienen que enseñar.

¿No son muy grandes los cursos? ¿Cuánto influye la falta de recursos, la precariedad del sistema?

-Influye, pero, te digo algo, mira, nosotros en la Corporación Aprender, administramos dos colegios, ninguno es nuestro. Hemos puesto un tope de 38 alumnos por curso, con lo cual tenemos menos subvención, porque con 45 alumnos es muy difícil hacer clases. Pero la mayoría de los colegios no tiene esa cantidad de alumnos. Son pocos, porque hay menos niños. Ahora, están llegando más, con la inmigración, pero, la verdad, es que los colegios municipales pueden tener, tranquilamente, 25 alumnos por curso. A mí me extraña que, en nuestro caso, los cursos con 30 alumnos no sean mejores que los que tienen 38, entonces, debe haber algo más.

DROGA EN LA MOCHILA

¿Cuánto afecta el entorno, la sociedad, los padres? ¿El Transantiago, por ejemplo, en el tiempo que los niños pasan solos?

-Los cambios que ha habido en la sociedad en la última década son enormes: uno lo ve en los colegios, el nivel de conflictividad era mucho menor antes.

¿Conflictividad de qué tipo?

-Por ejemplo, de niños que amenazan a otro de muerte o que pertenecen a bandas, que llegan los familiares al colegio a buscar a un niño que fue amenazado con palos, con pistolas. O sea, conflictividad grave: niños que los detienen y les decomisan droga, pero no poca. Existen los casos, y yo los conozco, de alumnos que han estado detenidos, porque les han decomisado cuatro kilos de droga.

¿Niños de qué edad?

-Diecisiete años. O niñas desertoras del sistema que vuelven y que no son capaces de estar en la sala, que tienen 17 años y están en octavo básico, que amenazan con tijeras a sus compañeras. Ese tipo de cosas pasan en los colegios más vulnerables, muy frecuentemente.

¿Entonces, la discusión no es sobre educación, sino sobre el tipo de sociedad en que vivimos?

-Claro, pero, fíjate que ahí hay formas. Nosotros hemos bajado mucho la conflictividad en uno de esos colegios, con un sistema en que los niños se juntan todos los días en un círculo y conversan sobre qué les ha pasado. Por media hora, todos los días, hablan con el profesor jefe y si tienen conflictos, ven cómo los resuelven. Así hemos bajado la conflictividad.

¿Quiere decir que la educación puede ayudar?

-Se puede. En los colegios los educadores también se quejan mucho contra los padres, que no vienen. Y yo digo: “Bueno, esa es la realidad. Chao. Con eso trabajamos”. Si los padres no vienen, es porque quizás no pueden venir, algunos padres están presos, otras madres trabajan todo el día y no les dan permiso. Hay un problema de deterioro social que es súper preocupante.

¿A qué lo atribuyes? Porque me imagino que no es por la voluntad de las personas, no es que sean “malas”.

-Por supuesto que no. Me voy a ir por dos lados. Uno, la vida moderna, dura, los trabajos que quedan lejos, poco espacio para estar con los hijos, agotamiento, muchas familias de madres solas con los hijos, abuelos solos con los hijos, y los alumnos llegan con muy poca estructura a los colegios. Dos, y esta es mi veta más conservadora, me parece que hay un relajo respecto a las responsabilidades. Aquí los padres sienten que el colegio se tiene que hacer cargo del hijo. Son súper reclamadores. Por ejemplo, tú llamas a la mamá para preguntar por qué el niño no fue a clases y te responde: “Es que no quiso ir y está en cama”. O le dices: “Mire, pasó tal cosa con su hijo, que hizo equis”, y te responden: “Yo no acepto eso, así es que me lo llevo”. Hay algo entre sobreprotección, falta de responsabilizarse y de los mismos chiquillos, porque hay unos que van al colegio y quieren salir adelante, pero otros que no, que no tienen ese interés y que, más bien, sienten que todo se los deben, como una cultura de puros derechos. Yo creo que esa cultura se ha exagerado y hay muchos más derechos que deberes.

¿Eso influye en la capacidad de cumplir las metas educativas?

-Sí, claro, completamente.

DESERCIÓN EN AUMENTO

¿Qué pasa con niños y niñas desertores? Cuando yo era niña, si uno faltaba al colegio, te iban a buscar los carabineros…

-Ahora también los van a buscar, pero no los carabineros. En general, los colegios van a buscarlos, cada vez más.

¿Los municipales también?

-No sé, pero en los particulares subvencionados hay mucha preocupación. La Fundación Oportunidades hizo un estudio súper interesante, con la Universidad de Harvard, que muestra que el tema de la asistencia es clave. Si un niño falta dos días en 15 días, ese niño ya falta un mes al año y con eso, de todas maneras, va a tener un retraso en el aprendizaje. Se habla de la inasistencia crónica y hay mucha campaña al respecto, se han creado comités de asistencia y otras soluciones. Hay colegios municipales que lo hacen. En O’Higgins, Fundación Oportunidades ha hecho cosas estupendas en toda la región. Con niños de 4 y 5 años, que son los que menos van, han logrado asistencias muy buenas, pero es cierto que tenemos un tremendo problema con la deserción. Si bien todos los colegios están obligados a que los niños asistan, por ejemplo, nosotros este año ya tenemos unos cuatro niños que no pudimos retener, porque a pesar de las medidas, los chicos simplemente no van, aunque les lleves carabineros a la casa.

¿Qué pasa cuando logran que regresen?

-Muchas veces no se la pueden para estar en el colegio, porque han sido desertores, han estado en la calle, no resisten estar una hora en clases, menos en las clases como son. Tendría que haber, también, dispositivos especiales. Si uno pudiera tenerlos dentro de los colegios, a lo mejor, pero no tenemos los recursos para hacerlo. Si tú a cada a unos de esos chiquillos le pusieras un tutor que lo acompañe, tal vez lo integrarías, pero si no tienes esa posibilidad, ese chico va a terminar yéndose y así sucede. Nosotros siempre estamos preocupados de que si se van, ver dónde se les recibe, pero, por ejemplo, ahora sabemos que una chica que llegó de desertora, no está yendo a ninguna parte. Se quedó fuera y eso que está en un programa del Ministerio del Interior para niños en situación de riesgo, que involucra a la familia. Tiene que haber instancias especiales que no existen. Yo creo que ese es un tremendo problema y no ha habido ningún gobierno, en el último tiempo, que se haya preocupado de la deserción. Y la deserción ha aumentado. Durante años fue disminuyendo, pero ahora ha aumentado.

¿Cuándo comenzó a aumentar?

-Yo creo que hace unos tres o cuatro años empezamos a ver que la deserción estaba aumentando.

¿Quienes son los niños desertores?

-Son de enseñanza media y, la mayoría, se retira por fracaso escolar.

¿Cuál es el pronóstico para ese niño o niña?

-Pésimo.

¿Se van a trabajar?

-Esos niños trabajan en la calle y están echados a su suerte. Están botados. Si tú me preguntas cuáles son los problemas más graves que yo enfrentaría hoy día, uno es ese y, el otro, los jóvenes que egresan de la enseñanza media y que no ingresan ni a educación superior ni al mundo laboral. Ese es un 20% de los jóvenes que salen de Enseñanza Media, todos los años. Por lo tanto, ahí debe haber como 500 mil jóvenes.

¿Aparte de los desertores?

-Aparte. Es es una bomba de tiempo que ya está explotando.

¿Hay una relación entre esto y el copamiento de ciertos barrios por el narcotráfico?

-Por supuesto. A lo mejor a nosotros nos tocó una etapa que era más fácil, porque se trataba de completar la Enseñanza Media. Cuando yo estaba en el ministerio en el año 2000, no teníamos ni siquiera a todos los niños con RUT, estaban confeccionándose recién unas listas. No sabíamos bien, pero el Banco Mundial hizo un estudio y recuerdo que un día llegó uno de sus funcionarios y me dijo: “Preocúpese, porque ustedes tienen, en los sectores más vulnerables, un 60% de deserción en la Enseñanza Media y un 40% en promedio en todo el sistema”. Yo dije: “¡No puede ser!”, pero el dato era correcto.

¿Qué hicieron?

-Ahí empezamos a crear programas para retener a los alumnos en la Enseñanza Media. Me acuerdo perfecto de haber ido a un liceo en Puerto Varas, y había una mamá sentada. Le pregunté: “¿Qué está haciendo aquí?” “Vengo a retirar a mi niña”, me dijo. “¿Y por qué la retira?” “Es que ella no tiene cabeza para estudiar”. Ese era el concepto en ese tiempo. Ya no es así. Ahora, los jóvenes desertan por otros motivos. Claro, hicimos un tremendo esfuerzo para llegar a una cobertura por sobre el 80% en la Enseñanza Media, con programas especiales, liceo para todos, etcétera y estábamos súper contentos, pero yo creo que esto también tiene que ver con que el mundo ha cambiado mucho, con que los jóvenes tienen otras opciones y el narcotráfico es una de ellas. La educación no está siendo lo suficientemente atractiva, ni flexible como para darle salida a todos estos jóvenes.

LA ANTIPATÍA DE CUBILLOS

El Ministerio de Educación tiene fama de ser el más cabrón del Estado. Muchos temen a esa silla porque no es difícil conducir en medio de todos los intereses que se mueven bajo la superficie ¿Cómo evalúas la gestión de la ministra Cubillos? ¿Crees que sido criticada injustamente o que es víctima de sus errores?
-Ella tiene muchas condiciones políticas, tiene liderazgo, sabe de educación, pero creo que lo que le falta es empatía y más flexibilidad. Me parece que haber repuesto el tema de la selección, cuando fue rechazado en el gobierno anterior con un Congreso menos difícil que éste, sin tener mayoría, es dispararse en los pies, es revivir un tema que divide ideológicamente, en que no hay espacio para ponerse de acuerdo. Entonces, para qué.

En un tema que ya se resolvió…

-Sí. No era el momento de ponerlo. La forma en que ella lo ha planteado, muy convencida y recorriendo el país, ha generado anticuerpos.

¿La ha desgastado políticamente?

-La desgasta para poder sacar otras cosas. Y, ahora, en el tema de los profesores, han llegado a acuerdos en casi todo, pero el tono en que se ha dado la relación no facilita la negociación. Yo creo que, efectivamente, hay un problema en cómo los profesores y otros, como los estudiantes, toman decisiones. Carlos Peña lo pone en una columna y es verdad que el asambleísmo es un problema. Los dirigentes cada vez conducen menos. Estoy de acuerdo en que eso pasa, pero si tú eres ministra y quieres llegar a acuerdos con el dirigente, no le dices: “Oiga, usted no maneja a su gente”, porque, en el fondo, le estás diciendo que es inepto.

¿Lo estás dinamitando?

-Se cometen errores en ese sentido, pero, ahí, me parece que es un tema más cultural del mundo de Chile Vamos o de la derecha, que no tienen empatía. El gran problema de este gobierno es que no tiene empatía con la gente, no sabe cómo comunicar. Mira el tema de los medidores, sale el Presidente y dice ¡Paf!, se acabó, los medidores van y, después, no van. Falta de empatía total y así, uno puede dar 20 ejemplos. La ministra no es la excepción.

Algunos señalan que más que falta de empatía, el problema es que, a diferencia de Piñera Uno, este gobierno se siente obligado a hablarle a una barra brava de extrema derecha.

-Sí, también. Al gobierno le importan mucho las encuestas y eso es pan para hoy y hambre para mañana. A los gobiernos que les va bien persisten en una línea y, al principio, puede no notarse, pero después se nota. Creo que este gobierno comete un error si piensa que tiene que darle en el gusto a la extrema derecha, porque puede sacar muchas más cosas si logra tener acuerdos con la Democracia Cristiana. Además, hay que tener criterios de realidad, si cuando uno no tiene mayoría en el Congreso, debe negociar. Ahora, me temo que es una actitud parecida a la que ha tenido el Partido Socialista con el Frente Amplio, que por darle en el gusto, para que no se le vaya la gente para allá, pierde su identidad. Acá, por darle el gusto al mundo de José Antonio Kast, al mundo de la UDI más reaccionaria, terminan perdiendo una identidad, que es por la que fueron elegidos. O sea, Piñera ya perdió el apoyo de la gente que votó por él porque no quería que ganara Guillier. En cambio el apoyo de la derecha dura no tenía riesgo de perderlo.

Publicado en: Notas, Politica Etiquetado como: DC, Democracia Cristiana, ex DC, Mariana Aylwin

Copyright © 2026 · Author Pro on Genesis Framework · WordPress · Acceder

Enviar WhatsApp