En La Fontana conversamos con Leonel Sánchez Jorquera. Un camarada con trayectoria en la Democracia Cristiana (DC), trabajando para el partido desde el año 1986, y desde la comuna de San Joaquín. Sabe, por tanto, lo que significa vivir en una zona vulnerable, viendo la realidad en terreno, la desigualdad y los abusos a los que se expone la población
Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Magíster en Gobierno y Gerencia Pública del Instituto de Asuntos Públicos, de la misma casa de estudio.
Hablamos de Leonel Sánchez Jorquera, militante de la DC desde 1986; dirigente político y social de base en diversas funciones, sobre todo, en la comuna San Joaquín. Ha sido Presidente de la Corporación de Desarrollo Comunitario CDC y Director de la Radio CDC (radio comunitaria on-line). Miembro de la Corporación 3 y 4 Álamos.
Quiso dirigir a la DC en las elecciones de 2010 y 2013 por el Movimiento Refundación PDC, pero no ganó. Sueña con la renacionalización del cobre, y la nacionalización del litio, recuperar el agua como bien de uso público, entre otras aspiraciones.
Parte comentando, En La Fontana, en esta entrevista los alcances de la violencia que aqueja el país, con vandalismo, saqueos e incendios, que explicarían el estallido social en el país.
-Para que se generen los cambios en Chile, ¿Debe haber paz social y que se termine la violencia en todas sus formas?
-Sí, pero la violencia también es estructural y explica lo que ocurre hoy en barrios vulnerables. Es algo multifactorial y tiene que ver con la pobreza no solo económica, sino que multidimensional. Eso también explica el estallido social, porque no es solo desigualdad y carencia de ingresos, sino que también tiene que ver con lo abusos, segregación y una violencia que opera en el sistema contra las personas. En todo caso, esto se viene viviendo en las poblaciones y barrios críticos, hace bastante tiempo, y ningún gobierno se ha hecho cargo de erradicar este problema.
-Se olvida que la violencia como fenómeno es un triángulo. Existe la teoría del "Triángulo de la violencia", que se refiere a que hay una violencia no tan visible, que está en la base de la pirámide, que tiene que ver con violencia social, económica, psicológica e intrafamiliar, que muchas veces, explica la violencia física y material expresada en hechos de vandalismo, que apreciamos en estos días (...) También es una burla y violencia hacia los ciudadanos que un ministro le diga las personas que se levanten más temprano para ir a sus trabajos y paga menos. Eso también es violencia.
-¿Cómo analiza el acuerdo histórico alcanzado por la clase política para una nueva constitución?
-Si lo analizo desde el punto de vista jurídico, es un acuerdo muy interesante. Dado que por vez primera en Chile se abre la posibilidad de que exista una nueva constitución, que sea emanada y sancionada por el pueblo de Chile, y que nunca lo hemos tenido en nuestra historia constitucional, con un plebiscito de entrada y de salida. Esta convención constitucional, en la práctica, es una asamblea constituyente.
-Pero, ¿Este acuerdo garantiza real participación ciudadana?
-Este acuerdo tiene un riesgo, que hay que tener presente. Este, dice relación con que este proceso constituyente debería garantizar participación ciudadana con delegados independientes y no solo de partidos.
-¿Y la trampa del acuerdo está en el quórum del 2/3 para aprobar cada artículo constitucional?
-Desde un punto de vista constitucional, más que una trampa, lo que ha allí es un grave error de la UDI, porque cuando tú tienes 2/3 para llegar a un acuerdo es importante saber que cuando se apruebe la nueva constitución, la del 80`será derogada completamente. Y, por eso, se dice que habrá una hoja en blanco. Entonces, no es un veto hacia algo nuevo que no se apruebe y se mantenga lo de la actual carta fundamental. En este caso, es una norma que dice que si no hay un acuerdo en alguna materia en la constitución, simplemente, ese materia no va en la constitución, se hace una nueva ley al respecto con quórum simple, o una reforma constitucional.
-¿Prima la mayoría?
-Cada norma que esté en la nueva constitución debe aprobarse con un quórum de un 67%, si no te tiene esa mayoría, eso no va a estar en la constitución. Entonces, en el futuro se puede establecer con mayoría simple los aspectos o instituciones que no se zanjaron en la constitución.
-Pero si no se llega a un acuerdo general, según el Andrés Allamand, se regresa o se mantiene la actual constitución...
-O sea, lo que dijo él, en parte, es cierto. Puede haber una nueva constitución tan minimalista,con tan pocos artículos, que en el fondo termina regulando casi nada. Y eso, sí puede ser un fracaso del proceso constituyente, en términos políticos. Pero se podría tener, hipotéticamente, una constitución con un solo artículo y el resto se tendría que regular con reformas constitucionales o con leyes, pero no se mantiene, según el acuerdo, la actual constitución.
-¿Tiene que haber una constitución más completa a la actual?
-Debería tener un desarrollo más profundo esta nueva constitución, no con 400 artículos, pero sí con aspectos esenciales que regulen las reglas del juego del país. Hay una parte orgánica, que regula al poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, el Banco Central, las Fuerzas Armadas, el Cosena, etc. Ahora bien, en esta nueva constitución no es necesario que todas las instituciones estén reguladas en la nueva constitución.
"Lo fundamental es que estas movilizaciones no tienen que cesar ni siquiera cuando comience este proceso constituyente. Tiene que haber un movimiento permanente de la sociedad civil, de la comunidad, la ciudadanía, más allá del órgano constituyente. La movilización debería ser permanente e institucionalizada", dice Sánchez En La Fontana.
-Sin embargo, deben garantizarse ciertos derechos fundamentales...
-Claro, porque lo que sí debe regular son materias de derechos. Y, en ese aspecto, la Democracia Cristiana tiene toda una doctrina del humanismo cristiano que vela por los derechos fundamentales que deben estar insertos en una nueva carta magna. Es toda una doctrina de Derechos Humanos, de tres generaciones. Si se analiza, la constitución actual reconoce estos derechos, pero no los garantiza. Como los derechos de segunda generación, que son los económicos, sociales y culturales. En la salud, por ejemplo, se reconoce la libertad de escoger entre salud privada y pública, pero actualmente este derecho no se garantiza. La derecha siempre argumenta que no sacamos nada con garantizar muchos derechos si el Estado no será capaz de velar por ellos. Y los de tercera generación, como la protección del medioambiente, la paz, entre otros. Entonces, ahí hay un debate interesante, y la DC tiene mucho que decir.
-¿Debemos transitar desde un Estado subsidiario a un Estado benefactor?
-Hoy, tenemos un modelo de Estado neoliberal, que se manifiestan con algunos principios como del Estado subsidiario, que en Chile se aprecia con una serie de normas de orden público y económico. El tema de la propiedad individual, es garantizado por la actual constitución. Pero hay otras propiedades, como la de los pueblos originarios, que dicen relación con las propiedades comunitarias, o el cooperativismo.
-¿Cómo se deben reconocer constitucionalmente a los pueblos indígenas?
-El Estado de Chile debe definirse como plurinacional, no pluricultural. O sea, el país debe definirse como multicultural, pero para efectos de pueblos originarios, debe definirse el Estado como plurinacional dada la existencia de varios pueblos indígenas, además de este reconocimiento que hace años se viene hablando. También debe haber un Estado comunitario para mayor participación ciudadana, con plebiscitos revocatorios, elegir de planes reguladores o iniciativas legislativas desde nivel ciudadano con firmas determinadas. Hoy las movilizaciones crean leyes, como la Ley Zamudio, Ley Emilia, entre otras.
-Pero esta nueva carta fundamental no soluciona todo lo que se manifiesta en las calles..
-La nueva constitución no es la única demanda, dado que hoy ha un problema de asimetría de poder, que se tendría que resolver, a través de una nueva Constitución, pero tenemos demandas que son urgentes y que debe ser abordadas por el Estado de Chile, que dicen relación con el tema de pensiones, medicamentos, educación, deudas del CAE, etc. Lo fundamental es que estas movilizaciones no tienen que cesar ni siquiera cuando comience este proceso constituyente. Tiene que haber un movimiento permanente de la sociedad civil, de la comunidad, la ciudadanía, más allá del órgano constituyente. La movilización debería ser permanente e institucionalizada.
-¿Con la nueva constitución se acaba el modelo neoliberal?
-Una nueva constitución lo que hace es un rayado de cancha. Y el nivel de cancha hoy es disparejo. Con un nuevo rayado de cancha, todo será más transversal, con mayor participación ciudadana y menos segregación social, con más integración, se irá desarmando el modelo neoliberal vigente y se va construyendo un nuevo modelo de sociedad, más participativo, inclusivo, más feminista, más democrático, más comunitario, según las definiciones que se obtengan desde este proceso constituyente. //ELF






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