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En la Fontana

A reconstruir la centroizquierda

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Jorge Lindemann

Nueva Ley de reforma al Sename nacerá muerta

mayo 22, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Lindemann

Profesor de Estado y camarada DC

Durante 24 años estuve comprometido con una ONG colaboradora del Sename, se de tema, se de lo graves atropellos, vejaciones, maltrato y perversidad del Estado en contra de los «beneficiarios, usuarios o clientes» del Sename, se del negocio empresarial y conseciones políticas de los niños como mercadería económica subvencional.

Se de la ceguera inexplicable y cómplice de los gobiernos, agentes públicos y medios de comunicación. Se de la impresionante ignorancia y silencios de políticos y humanistas pensantes sobre derechos infanto-juveniles.

Ahora, si hoy, se está terminando de cocinar y ornamental una ley que deja todo igual, solo más maquillado y presentable. A ese Frankinstein que se armó a pedazos y parches desde la dictadura, ahora entra con un nuevo traje a la medida de esta sociedad neoliberal; pero es el mismo monstruo.

Los niños, niñas y adolescentes seguirán siendo una mercadería de transacciones políticas, religiosas y de control social. Seguirán siendo la escoria a la que hay que tapar, ignorar y contener.

Lamentable, mientras no tengamos un gobierno y un parlamento que entienda lo que es humanismo integral y justicia social como un digno derecho vital no hay nada más que hacer por hoy.
Chile es y seguirá siendo una vergüenza mundial en políticas de infancia.

Espero, como algunos dicen, que luego de esta pandemia cambiarán los paradigmas sociales, en que las cuarentenas nos harán pensar en el carnaval de mentiras en que vivíamos, pueda nacer una nueva ley de infancia y adolescencia, pero nacida desde una concepción inclusiva, de una infancia que es considerada persona y ciudadana, en una responsabilidad y no una carga. //ELF

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnas, Columnista, Coronavirus, Jorge Lindemann, Sename

Los colegios particulares y el Covid-19

mayo 18, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Liberman

Profesor de Estado y militante DC

Los dueños de los colegios particulares se defendieron con dientes y muelas para que no los tocara la reforma ni el Estado (a su negocio), argumentaban ser empresas privadas, autosuficientes, protegidas sacralizadamente por la Constitución, que sus instituciones funcionaban por las leyes del mercado. Pero es la falacia del marketing y la «libre competencia»; mostraron ser poderosos intocables.

Apoderados obnubilados con ese mundo de los distintos, seguidores de una experiencia religiosa y arribista.
Jamás «patipelaos» de la picante educación pública.

Dueños y apoderados fueron soberbios, superiores, manipuladores y proselitistas de un futuro seguro, con aliños de falditas, bandas, kermeses, viajes de estudio y listas de apellidos como parte de su estatus y caminos al éxito.
Contratos bancarios, avales…todo por la fantasía de compra de futuros proyectos profesionales…

De repente, todo a la mierda…nada seguro…nada es siempre … el virus…aparece,… choqueados… por una incertidumbre total, por circunstancias apocalípticas jamás pensadas. Quedaron solos. Se les derrumbaron sus dioses, ven ahora que el sueño era un sueño, que sus colegios quedarán en ruinas si no siguen pagando las cuotas o mensualidades para el éxito…la compra de una quimera… como cualquier Pyme, como cualquier negocio.
¿Ahora les servirá el Estado?, ¿Ahora somos todos iguales?.

Lo siento por los colegas que no tienen organizaciones ni sindicatos que los defiendan y amparen. Siempre subyugados por el temor y la inseguridad, y porque no decirlo, por la comodidad de no arriesgar nada.//ELF

Publicado en: Columnas Etiquetado como: colegios particulares, columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, Jorge Lindemann

Retorno seguro: La falsa «seguridad social» del nefasto modelo neoliberal, que aplaudía José Piñera

abril 28, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Lindemann

Profesor de Estado y militante DC

En estos trágicos momentos en que nos confinamos, he aprovechado de ordenar mi clóset personal, el que no se ve pero que la vida en su vorágine lo dejó convertido en un desparpajo de ideas, libros, recuerdos, colores, alegrías, etc.; entre esta diversidad me reencontré con un librito, el que una buena vez compré en Santiago para amenazar mi viaje de regreso, se llama «El cascabel al gato» de José Piñera, (cual recomiendo leer, pequeño y simple), este caballero a la sazón hermano del….monstruo social. Lo releo y se me produce un gusanismo cerebral asociandolo con las «creativas» ideas huecas del gobierno actual y el uso reiterativo del sustantivo «seguro(a)», dudosamente ideológico.

Tenemos: Aula segura, Calle Segura, Salud segura, Plaza segura, Sename seguro, Estadio seguro….y muchos,… y ahora » Ingreso seguro» (a las escuela).

Esta palabra de raíz latina, securus, se = separar; curus= cuidado, es decir, «separar con cuidado»; apartar y cuidar.
Pero bien, para estos tecnócratas administradores de su gran empresa Chile entienden por seguro algo así como «protegido, intocable e incorruptible». Cliente seguro.

Es así que revolotean en el traqueteo obsesivo de las mentes de ministros, entes maniquemente creativos, por marcar sueños triunfalistas, orientados por la pericia en esto de SU Gran Hermano, a crear puestas en escena con logos y sonoras frases preocupantes y maniqueas, cuyos conceptos mal aplicados y explicados y reexplicados, aclarados y reaclarados, desmentidos y rementidos o no entendidos, no hay duda que nos llevarán a conclusiones convenientemente erradas, y resultados irreversibles, y tb de congoja por dolor y muerte.

Es así como Plaza segura, Aula segura, Salud segura, Cárcel segura, Estadio seguro, etc.. pasarán a ser unas falacias de la historia.

Por esto hago recuerdo de J. Piñera como ejemplo. En este librito mencionado habla de «Pensión segura» equivalente al 70% de su remuneración imponible…de «seguridad» en invalidez y muerte garantizada…(pag.20), de «asegurar» una renta mínima equivalente a las últimas …las rentas contarían con garantía estatal (pag.24)…pensión de orfandad y viudez garantizadas por el Estado (pag.25)…garantía estatal asegurada a las pensiones y sus ahorros (pag.27).
Esa fue la ideología de lo seguro del modelo.

Ahora salen con eso del retorno seguro a las escuelas. ¿Seguro?, ¿Están seguros?, Nadie juega con mi sobreviviencia y vida, pues ya lo otro me lo quitaron todo, con este experimento de modelo neoliberal en Chile. //ELF

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Columnista, Coronavirus, COVID19, Jorge Lindemann, José Piñera, Retorno Seguro, Sebastián Piñera

Apocalipsis de siempre, ahora mas lúcidos y a caballo, según dijo el 18-O el general Baquedano

abril 13, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Lindemann

Profesor de Estado y militante DC

Con el tiempo me he ido narrando mi propia visión del apocalipsis, pero uno universal. Ahora, me construyo el criollo.

Sólo tengo una ensalada de factores que tengo que ordenar y procesar.

Una pandemia que ni en mi más perversa imaginación pensé que viviría.
Una de forma de vida feudal que le llaman democracia.
Un confinamiento físico y mental en mi propio espacio.
Un entorno social en qué todos son potenciales enemigos mortales, y yo para los demás.

Mi conexión al mundo es con una TV estandarizada y monoteista de verdades absolutas y en coro, conductistas y generadora de miedos y terrores, como el Gran Hermano.
Miedo al hambre, al desamparo, a la soledad y a sentirse desechado.
Pueblos que se aislan y rechazan como leprosos y de asco.

Naciones poderosas que confinan su tecnología y posiones mágicas porque son elegidos por los Dioses y merecen la salvación eterna.
Criminales sanguinarios que saldrán de las cárceles como soldados de Satanás y motivar a sus incondicionales soldados la venganza.

El faraón que traslada su trono de la crueldad revelada a los altares de los Dioses de la Dignidad.
Mercantileros amasando oro extraído de la vísceras de los ancianos cesantes y pobres.
Clérigos, Pastotyes y monjas escondidos en cuevas sin su Dios olvidado ni vergüenza.
Senadores del César, jugando al corre el anillo.
Bufones y saltinbanquis danzándole al rey.
Una sequía de lucha y batallas nobles.

Ahora tengo que hacer conclusión, pero de algo estoy seguro, que la tierra es redonda y pasaremos después por la misma esquina, por el mismo Apocalipsis; pero siempre habrá un buen vino tinto y sopaipillas como brebaje para reír y digerir la realidad. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: apocalipsis, columna, Columnista, Coronavirus, Jorge Lindemann

Semana Santa de rodillas frente al espejo: Un reencuentro con la fe

abril 7, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Lindemann S.

Profesor de Estado
Militante DC

La Semana Santa es, para nosotros los golpeados y avergonzados católicos y para todos los amigos y amigas fraternales, un espacio de tiempo de reposo e introspección y la acción. Primero, el de continuar siendo agentes de cambios y testimonio de humanidad viva, no solo con los que comparto este poco prestigiado dogma de fe, sino para todas las personas de buena voluntad que son y viven con nuestro prójimo o nuestros » legítimos otros».

En este tiempo de pandemia o pestes democráticas, es tiempo que debe servir más que nunca, para hacer revisión del vivir y el actuar, siendo partícipes y promotores de grandes liberaciones del pueblo y de perversiones sociales, que según la historia son momentos de nacimiento de una gran fuerza revolucionaria, para toda la sociedad, las culturas, los dogmas petreos y nuestras conductas, como lo fueron en su época la Peste Bubónica y la Gripe Española; en que se generaron grandes y profundos cambios, radicales movimientis sociales y que permitió a la humanidad y las estructuras societarias de la época reconocer la de una vez la dignidad humana, la urgente cuestión social, la evangélica caridad, el desarrollo de vivencia más justas y consideradas frente al dolor, la condición y miserias humana y la ignorancia.

Esas plagas hicieron que la dominante y omnipotente iglesia católica pierdiera su imágen monárquica, mágica, culpadora y poderosa. El pueblo cristiano se reveló frente a la ausencia de ese Dios castigador, culpable de los signos de muerte y dolor. Los aterrorizó los jinetes del mal, el miedo a lo desconocido y al horror del fin.

Se derrumbó toda la estructura social, sus verdades absolutas, «la tierra prometida» y sus paradigmas absolutistas.

Pasaron los años y nuevamente nos sorprende la fragilidad, la insignificancia de la realidad, el dolor, el miedo y pavor de una pandemia que nos paraliza, y una sociedad que se desafía a sí misma y se muestra impávida, en que se desnuda la injusticia, la discriminación, los poderes fácticos absolutos y que termina por dejar a la iglesia católica en una vergonzosa evidencia de lo lejana que ha estado de su doctrina y por ende del ser humano.

En las antiguas pandemias la rebelión social puso todos los sistemas de gobierno y absolutismos en jaque, en desvaríos, y en una evidente desconfianza en los autodefinidos poderes protectores contra el bien y el mal, una rebeldía que sublima y desahoga en la quema de palacios, castillos y templos religiosos. Su conciencia oculta explotaba buscando el origen de las maldiciones apocalípticas. Huyen como ratas estás curas y monjes; se deconstruye el poder de lo absoluto, la colusión, el desprecio al pacto iglesia-Estado, poder y miedo fundido en un solo verbo.

El remesón de la iglesia católica fue enorme y fuerte, los Papas de los años siguientes se obligan a un proceso de inflexión culposa, de recuperar las verdades y profundidades del evangelio, leer con el alma las profesias reveladas; hasta hoy tratan de descubren lo que siempre fue La Verdad, leyeron las entrelineas de los evangelios, ven el mensaje de la doctrina que ocultaron, del compromiso social, laboral, de los derechos humanos, de la encarnación de la fe en la propuesta de Dios para la justicia, derechos, bienaventuranzas, la amigabilidad con lo natural, de los humanos como obra divina de las artes y toda la cultura, y el conocimiento humano al servicio de todos y no de algunos.

Se inicia un reencuentro con la auténtica fe, la del amor.

En chile recién en los años cincuenta nace un movimiento que recoge los grandes propósitos de está iglesia con propuestas renovadoras, junto a los cambios nace la doctrina demócrata cristiana, con una fuerza social de grandes esperanzas, proyectos liberadores y muchos sueños, en la que le me uní con convicciones que aún mantengo; pero como condición humana también, me sostengo en dudas de pertenencia. Abandonamos principios fundamentales en el camino y caimos en el » lugar común» de los tiempos, en los acomodados pensamientos post modernos, del individualismo, de una cautivadora confianza en un capitalismo desbordado y deshumanizante. Tranzamos la fe por un estado de bienestar impersonal y anónimo, nos olvidamos de la verdadera caridad, la del sermón de la montaña, el anuncio de la buena nueva en comunidad y optamos por el egoísmo del propio confort y la ceguera.

Espero que con esta nueva y no última prueba de la fragilidad del todo, con mucha humildad podamos rehacernos y recuperar nuestra doctrina e influencia clerical que aún nos traiciona.
La DC no cae en su propuesta social solo por si misma, sino que matrimoniada con la iglesia formada por humanos y sus grandes y eternas debilidades.

Nuevamente está humanidad pseudocristiana sucumbió a la atracción mágica del poder, la soberbia, el egoísmo, el legitimado y enmascarado abuso esclavizante de las personas y su vida familiar y su trabajo; en los privilegios y placeres materiales, en las complicidades con la maldad y con la injusticia.

Para los que hemos recibido el mensaje del evangelio y el estar realizando un esfuerzo por comprenderlo, escuchamos y sabemos que es “Él”, Jesús, quien nos llama siempre como obreros, nos convoca a la denuncia, la renuncia y a la acción. Nos lo dice de forma majadera permanentemente. Nos llama al compromiso de ser cristiano como militante de una verdad revolucionaria como la de muchos que nos ha dado la historia del hombre, que siendo agnósticos y ateos o de otras opciones y religiosas repiten y gritan el mismo llamado.

Sabemos que la debilidad es parte nuestra condición humana, que el uso de la fe para manipular y usar al mundo para el beneficio propio y de su elite ha nublado el humanismo.
En esta Semana Santa viviremos nuevamente la pasión, junto con hermanos y hermanas no creyentes, con la más grande fraternidad que podamos construir. Esta vez más dolorosa que otros años; recordaremos los atropellos a la dignidad humana, el calvario de la pobreza, de los presos, los cesantes, los migrantes, los enfermos, etc… Nuevamente veremos a los autonominados «cristianos», los privilegiados de los bienes y los poderes, los que se sienten escogidos a ser invitados a la mesa de Dios según F.Cabral, verán pasar, con su habitual conducta indolente a su cristo de yeso, a adorar sus muchos cristos de fantasía romántica o histórica o de dramaturgias sangrientas y penosas, lacrimosa y chocolateras. Ahora, sin viajes ni turismo, ni misas en la playa, sin banquetes marinos, sin retiros en el barrio alto salvando culpas.

Nosotros, el pueblo de Cristo, viviremos el Cristo vivo, sabemos que hay Pascua (como dicen, saldremos de esta).

No esperemos que los obispos y muchos curas se desvistan de príncipes, ni que se arrepientan de haber gastado fortunas en construir templos ahora vacíos, en vez de hogares de ancianos, ni casas para mujeres agredidas, ni policlínica en sectores populares, ni equipos salvavidas, pues ahí está el Cristo que resusitará, entre el dolor y la esperanza. No hay que esperar que los médicos «católicos» de clínicas privadas colaboren en hospitales públicos, ni que un farmacéutico » católico» no abuse con los precios. No, no será, pero nuevamente renace la ESPERANZA, con todos, nadie queda fuera, para todos y todas.

Que el miedo y la incertidumbre de ahora, el derrumbe de lo seguro, y el desnudo del sistema nos haga rescatar lo bueno. Con es cardad que nace los rincones más profundos de la voluntad humana, no esa que te sacan artificialmente con las mismas herramientas que te la apagaron, la esa » caridad de mercado», rebelate con lo hermoso y bueno que llevamos cada uno de nosotros y nosotras dentro.

¡Felices Pascuas!

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: artículo, columna, Columnista, Jorge Lindemann, Opinión, profesor

El neoliberalismo avasallador: Rememorando el cuento de «Los Viajes de Gulliver»

abril 3, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jorge Lindemann S.
Profesor de Estado
Militante DC

Dentro de mi cuarentena y rescatando el legítimo un derecho al ocio le he dado vuelta al cuento de «Los viajes de Gulliver», historia de un médico viajero que naufraga (primera sutileza del autor), y sobrevive a orillas de una isla, esto me ayuda a pensar un poquito.

Para no dar mucha lata quiero detenerme en una parte del cuento, en el momento en que el gigante (que en ese contexto de realidad lo era sin serlo, segunda sutileza del autor) despertó de un agotador esfuerzo atado de fuertes cuerdas, por unos seres diminutos y frágiles, en la isla de los liliputienses (llamados hombrecillos por el autor, tercera sutileza). Recuerden, los que están al tanto del cuento, que este pueblo tenía como preocupación existencial su guerra permanente con un enemigo común de otra isla, cuyo motivo de la histórica disputa era que para los liliputienses esos eran un pueblo muy malo (textual), pues se comían los huevos pasados por agua haciéndole un hoyo por el lado redondo de este y no por la punta como ellos, esto lo encontraban un asco, siendo que su pueblo lo hacía a la inversa, cuestión que gigante Gulliver encontraba una ridiculez y absurdo. Bueno, este astutamente se transforma en aliado de esta intrascendente causa para él, pero muy relevante para ese pueblo, esto hace que dejen de temerle y cultiva empatía, genera certezas, proyectándose para ser su gran protector y a la vez ser protegido por el emperador (cuarta sutileza del autor); y aquí me detengo; pues deseo hacer una analogía con nuestra propia historia que no es tan lejana a la fantasía de un cuento.

La llegada del neoliberalismo avasallador, gigante y temerario en los años 60`, fue contenido con ideologías fuertes, cuerdas, firmes, con un pueblo culto, (aunque de élites), con luchas nobles, que luego fueron debilitándose en las sombras, transformándose en escuálidos lazos con dosis de entreguismos y trueques blandos, por el dorado y los espejismos, soltando las amarras del gigante, que pronto se transforma en un generoso garantista del bien, constructor de magias y sueños, superior al bien y el mal, dueño de todos los eros. El cuento relata que solicita al emperador del pueblo barras metálicas con las cuales construye anzuelos, con los que le ayudará combatir a esos enemigos que pensaban distinto y arrebatarles sus poderes de guerra (quinta sutileza del autor). Camina de villano a héroe, al poder sobre la corte real, sus mentes y planes, de su presente y futuro.

Todos sabemos el significado literario y mítico de los metales y anzuelos, son armas, símbolos de milicia para el poder, espadas para conquistarlo, dominarlo o arrebatarlo.
Así, entonces, este gigante arrastra 50 barcos de guerra para gloria del emperador (sexta sutileza del autor), empoderándose en este reino de nuestro cuento y de la realidad.

Ahora bien, ¿Qué habría ocurrido si en el cuento se hubiesen incorporado otros elementos y personajes? ¿Si un grupo de jóvenes liliputienses (hombrecillos), vestidos de estudiantes se hubiesen revelado frente al poderoso gigante y desnudado su omnímodo poder?, ¿si este acto se hubiese transformado en un despertar del imaginario de los liliputienses?, ¿Qué este despabilamiento hubiese significado el darse cuenta de estar divididos por un huevo y sometidos a un poderoso aparentemente indestructible?, ¿Qué dormían distraídos por la presencia de un gigante real y endiosado por el imaginario colectivo, además de una corte real obsecuente, dependiente y cohabitada?.

Si hubiese mutado así el cuento, ¿Cuál hubiese sido el epílogo de este?, ¿Qué hacer con este personaje de Gulliver? ¡¡¡¡Esa es la cuestión!!!!, …gran problema…

Pues era tan potente e incuestionada su presencia, el temor por sus garras y poder ya arraigado y legitimado, su doctrina penetrada en todas las raíces de un pueblo, su organización y estructura dominante que llenaría de incertidumbre el desenlace de este cuento.

Un final que se esperaba que nos liberara de un invasor con tanto poder y maquiavélico encanto, era un sueño.

Pero en todo cuento siempre aparece una inesperada salida a un desenlace encantado. Agreguémosle un factor, que cuando Jonathan Seift lo escribió a comienzos del S.XVIII, en ese tiempo no estaba en su pluma el incluir en su relato una plaga mortal, invisible, cruel y despiadada, que amenazaba toda la historia presente y futura, que destruye toda la cordura de realidad, que viene a poner todo este relato en la crisis más inesperada e inimaginable de todo el cuento. Un fin que desarmaría juicios y paradigmas, debilitaría todos los poderes, cuestionaría los saberes, esfumaría la autoridad, pulverizaría la soberbia, los gigantes se transformarían en enanos, los enemigos dejarían de serlo, los superlativos arrogantes, clasistas y discriminadores sucumbirían frente a la fragilidad de la existencia.

El cuento original termina cuando Gulliver huye al ser acusado de traicionero. Le perdonaron la vida porque les era útil, solo le arrancarían los ojos (importante séptima sutileza del autor), se lanza al mar adentro de un vetusto bergantín del emperador (octava sutileza), es encontrado flotando en este galeón robado, que para su tamaño parecía que estaba dentro un barril.

Bueno, concluyo, que esto ya sucedió en mi imaginación y reescribiría el cuento.

La naturaleza, aunque a veces cruel y despiadada siempre rescata la esencia pura de la vida, lo más profundo de cada ser. Se burla de lo humano, satiriza lo absoluto y rescate cósmico del universo. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas Etiquetado como: columna, Columnista, Contingencia, Coronavirus, Jorge Lindemann, Los Viajes de Gulliver, neoliberalismo

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