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A reconstruir la centroizquierda

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Jaime Abedrapo

¿Cómo salimos de la anomia de nuestras democracias?

octubre 8, 2023 by Admin Istrador Deja un comentario

 

Jaime Abedrapo
Por Jaime Abedrapo

La desorganización social y el aislamiento de los individuos del espacio público, es decir, extraviados del camino en comunidad ha sido causa y efecto de nuestra más evidente patología, la anomia.

En plena discusión constitucional, sienta bien un cambio de actitud que nos permita esperanzarnos en un reencuentro y sentido de vida compartida, para lo cual resulta fundamental el compromiso de sus ciudadanos, es decir, una conducta que sea las antípodas de la prescindencia como actitud generalizada en sociedad.

Pensamiento y acción debieran estar en consonancia con las transformaciones sociales que estén en sintonía con los fundamentos de la democracia, extraviados en la anomia. En efecto, los desafíos y amenazas que se ciernen sobre la humanidad requieren de un discernimiento personal y colectivo que en clave moral.

En tal perspectiva, necesitamos retornar a la razón para que ella estudie nuestros actos y nos oriente a un bien común, al objeto de distanciarnos de una mirada ensimismada o cercada por intereses individuales o visiones ancladas en una autonomía subjetiva que no reconoce nada más allá que nuestros deseos. Esa dinámica crea una realidad desconectada, fragmentada y reduccionista y nos lleva a destruir los cimientos de la democracia, principalmente porque rompemos el afecto por los demás.

En consecuencia, la anomía es un reflejo de la corrupción del alma y el abandono del espíritu del régimen democrático, el cual se consiguió tras proceso de maduración que tomo siglos, ya que proviene desde la antigua Grecia y continúa luego de la Ilustración, en un continuo del pensamiento que buscó reconocer e implementar la dignidad humana en nuestra construcción de la sociedad. En tal sentido, cabe soslayar a la cristiandad y su aporte a la noción de dignidad humana, la que hoy se banaliza a través de la relativización del concepto y sus alcances.

La libertad entendida como un fin en sí mismo ganó influencia y ello ha conllevado una interpretación libre para cada sujeto, siendo ello una de las causas de la decadencia de la humanidad en su acción cotidiana, la que observamos caótica, imberbe, inmadura, irresponsable e irreflexiva, que en términos generales se traduce en una característica de la acción política postmoderna con sello populista.

La libertad del sujeto se expresa en un especial afecto en su propio ego, tras manifestaciones sociales diferentes que tienen un común denominador, están desconectadas de la noción del NOSOTROS, de la comunidad y de una concepción de bien común e interés por una vida compartida. En esos términos, la democracia queda líquida como nos diría Bauman, sin sentido ni propósito.

Urge que la denominada «Era de Acuario» permita el nuevo despertar de la conciencia en un orden lógico, que permita la aplicabilidad de las normas centradas en las personas, lo cual nos facilitaría el argumento a favor de un juicio crítico al servicio de un orden político, económico y social, el cual requiere primeramente entender que la democracia funciona cuando la fraternidad o solidaridad cumplen la labor regenerativa del tejido social por medio de la esperanza puesto al servicio de los demás, por tanto el afecto (amistad cívica) es el quinto elemento extraviado que explicaría la anomia de las democracias actuales. //ELF

Publicado en: Columnas, Notas, Politica, Slider Etiquetado como: columna, Columnista, Jaime Abedrapo, Votación, Voto

¿Cómo salimos de la actual crisis política?

febrero 19, 2020 by Admin Istrador Deja un comentario

Por Jaime Abedrapo

Director Escuela de Gobierno de la USS

Primeramente, hay que comprender las causas que nos han llevado al estallido de violencia. Sin ello no hay comprensión del fenómeno y las respuestas serán más bien mediáticas y de corto plazo. Hay quienes se han empantanado en qué es primero: el orden público o el pacto social que permita salir de la crisis. Recuerdan aquel dilema de qué es primero, ¿el huevo o la gallina? Comprender lo que nos ha sucedido como pueblo es necesario para renovar la confianza en las instituciones de la República. Al respecto, la estrategia de desarrollo actual recogida desde la gobernanza mundial ha permitido la concentración de capital producto del sistema financiero y comercial, el cual fue instaurado voluntariamente por las élites políticas y empresariales del país, por lo que en el trasfondo de la violencia política y social estaría la percepción de injusticia que conlleva las fuerzas de la globalización.

Hace que las personas estén supeditadas a las necesidades del capital financiero.

Las respuestas del paradigma moderno (racional) no satisfacen a muchos actores sociales.

Parecieran caer en el vacío los contrargumentos tales como que el sistema ha sido beneficioso porque ha conseguido ‘objetivamente’ mejorar la calidad de vida de todos, ya que el país se ha capitalizado, la pobreza reducido, la cobertura educacional ampliado, el ingreso a las universidades se ha multiplicado por cuatro o cinco, entre otros muchos datos o realidades que parecieran incontestables desde la perspectiva ‘progresista’- racionalista. Sin embargo, no consigna el proceso que muy posiblemente explica la irrupción de la violencia, que es la constante y gradual pulverización del tejido social, es decir, el alma del pueblo.

La causa primera de aquello estaría en el individualismo, el cual ha caracterizado el diseño de las políticas públicas en particular en un contexto general de pérdida de sentido de pertenencia entre los miembros del pueblo, situación que nubla el pasado común y no proyecta un futuro unido, relegando al presente a un campo de batalla entre quienes pugnan por sus intereses contrapuestos según la autopercepción del papel al que ha sido relegado en la sociedad.

Casos para ejemplificar lo señalado son muchos, quedando en evidencia la atomización de la ciudadanía y la fragilidad de una perspectiva de vida en común. Como botón de muestra vemos cómo las encuestas revelan que una gran mayoría de los chilenos, sobre el 60 por ciento, quiere que el seis por ciento de incremento en materia de pensiones vayan a sus cuentas individuales y no al pilar solidario.

La política debe brindar las respuestas al cómo construir una nación que sea más que la simple suma de bienes o intereses individuales. En definitiva, debemos encontrar el camino para reconstruir los afectos (amistad cívica) de los unos con los otros y así renovar un compromiso de bien común de la nación como un todo.

Publicado en: Columnas, Notas, Politica Etiquetado como: columna, Columnista, Crisis en Chile, Crisis social, Jaime Abedrapo

En La Fontana te recomendamos a leer el libro: «Derecho al Desarrollo de los Pueblos»

diciembre 24, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

Te invitamos a leer el libro «Derecho al Desarrollo de los Pueblos»: La necesaria renovación del compromiso con la persona humana. El autor es director de la Escuela de Gobierno en Universidad San Sebastián. 

Esta obra busca salir en defensa del ser humano y sus derechos desde una mirada personalista-comunitaria, ya que no sobrevivirán en un contexto de desafecto e indiferencia por los demás. En efecto, unos sistemas y/o regímenes auto contenidos deshumanizados en sus relaciones globales los supeditan a estructuras egoístas que únicamente reconocen la lógica del incentivo por el lucro. Allí no podrá florecer ni ser valorado el derecho al desarrollo, y por ende no será posible aplicar y sistematizar los derechos del desarrollo de los pueblos.

Autor: Jaime Fernando Abedrapo Rojas

Editorial Tirant Lo Blanch

Publicado en: Notas Etiquetado como: Jaime Abedrapo, libro, recomendación

Jaime Abedrapo, cientista político: «El tejido social en Chile se está rompiendo»

julio 26, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

El académico dice que es fundamental hacer un llamado a las personas probas a ocupar el espacio público para que haya un resurgimiento tras la crisis que ha afectado a tantas instituciones de la República.

Es difícil tener una visión optimista cuando son tantas las señales de crisis. No obstante, Jaime Abedrapo Rojas dice que tras los periodos de decadencia siempre viene el renacer que, esta vez, él espera que llegue de la mano de liderazgo y jóvenes de movimientos sociales y no necesariamente de los partidos políticos.

Antes de ese resurgimiento, es preciso buscar el origen de la corrupción que ha corroído a tantas instituciones que antaño, aparentemente, eran modelo de probidad.

El cientista político, periodista, magister en ciencias políticas y Doctor en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, hace un análisis descarnado de la situación por la que atraviesa el sistema político. Director de Investigaciones de la Escuela de Gobierno de la Universidad San Sebastián, se define como un humanista cristiano y con esa mirada ahonda la contingencia.

Dice que debemos recordar que apenas hace diez años en Chile todavía creíamos en nuestras instalaciones y que, en comparación al resto de la región, teníamos una situación bastante sana. «Carabineros, hasta hace poco tiempo, era un baluarte de las policías en América Latina, eran personas que parecían incorruptibles. Hoy, después del Caso Huracán y del desfalco de dineros, hemos cambiado nuestra percepción, la Contraloría también está en tela de juicio y podríamos sumar prácticamente a todas las instituciones de la República».

-¿Cuál es su visión de estos casos?

-Es muy lamentable, pero más que quedarse apenados, apesadumbrados y en una posición de crítica, lo que tenemos que hacer es salvaguardar nuestro espacio republicano.

-¿Qué significa eso?

-Renovar liderazgos, volver a participar en en lo público, sé que no está muy de moda, no es muy convincente para muchos volver a los partidos políticos, pero sí es a través de movimientos sociales, sí es a través de una participación activa en los espacios comunes, debemos llevar a los mejores hombres y mujeres a las instituciones de la República. Tiene que haber un rediseño, el gobierno planteó una mesa, porque se dio cuenta de que esto no se podía seguir ocultando, ya que hay mucha desconfianza. Creo que está en juego nuestro propio sistema democrático republicano, en el mediano y largo plazo. ¿Por qué no? Si seguimos teniendo crisis institucionales, como las que hemos estado viviendo últimamente, entonces, estamos perdiendo la confianza en lo que somos.

-Ante este escenario, ¿Podríamos esperar que la corrupción baje hacia el ciudadano común?, ¿Que la gente diga que lo hacen ellos por qué no nosotros?

-Por cierto, lo que aquí está en juego es el tejido social. El tejido social en Chile se está rompiendo.

Individualismo desenfrenado

Abedrapo plantea que el origen de la crisis que hoy enfrentamos está en el individualismo, en que se pierde el interés por lo comunitario para centrarse en el yo y la familia. «En una consecuencia más o menos natural, del camino que habíamos emprendido, que era el preocuparnos poco por los demás, no creamos en nosotros, no pensábamos en que cómo podíamos generar más comunidad, más vasos comunicantes».

Enfatiza que el actual panorama es el resultado de esta senda. «No debiera llamarnos tanto ha asombro. Antes se pensaba en las visiones comunitarias añejas que quedan en el pasado, para qué queríamos eso, si el futuro era diferente, las personas pensaban que tenían más coincidencia con alguien que vive en Singapur, que con su propio vecinos. Esa forma de entender el mundo, la confusión entre el ser y el tener, está teniendo sus frutos y hoy vemos que oficiales de Ejército, excomandantes en jefe, también buscaban, infringiendo la legislación, enriquecerse».

-¿Estas situaciones generarán más delitos en la población en general?

-Si terminas rompiendo el tejido social, sí, evidentemente, vamos a normalizar ciertas prácticas. En América Latina ha ocurrido, en otras latitudes, cuando el narcotráfico entra, ahora también tenemos incidencia de la narco-política, tenemos esta descomposición social a todo nivel. Se justifican y normalizan ciertas formas de vida, se generan estilos de vida, cambian las nociones de ética, hay confusiones entorno a qué está bien y qué esta mal, y finalmente cada uno tiende a asumir su propio estilo de vida, en este estilo, se pueden masificar los actos ilícitos, justificándolos o bien entendiendo que, si los otros lo hacen por qué yo no, porque el concepto que está en crisis es la autoridad.

-A propósito, ¿Se considera que la situación del Partido Socialista en San Ramón es puntual o podría haber más casos en otros partidos?

-Yo dudaría que sea un problema puntual, me ha extrañado muchísimo cómo en un comienzo manejaron la situación, porque es recurrente, pero más que entrar en la casuística, creo que no nos podemos descuidar y me resulta muy difícil pensar que esto solo ocurre en el PS y solo en la comuna de San Ramón. Hace mucho tiempo tenemos ciertos indicios de que, en el norte del país, hay evidencia de no solo de inteligencia, sino que los propios Carabineros y distintas organizaciones sociales lo han manifestado, el narcotráfico está más presente de lo que habíamos querido reconocer.

-¿Tiene una visión pesimista respecto del futuro del país?

-No, creo que todo debe tener un renacer, el asunto está en nosotros mismos, en los actores, en no quedarnos solo en el juicio crítico que, por cierto, hay que hacerlo, pero también entrar a lo público. Uno escucha muchas veces el cuestionamiento de profesionales idóneos, de gente muy proba, pero cuando uno les pide que entren al espacio público, no lo hacen.

Todas las sociedades tienen un proceso de decadencia y luego viene el resurgimiento, ahora, cuándo vendrá, ojala qe sea lo antes posible.

-¿Tenemos líderes que impulsen este resurgimiento?

-En los partidos políticos veo gente más joven que puede ser una esperanza, si bien no los veo con una corriente de pensamiento bien vertebrada, con propuestas, con una visión de país, pero en ellos deposito algo de esperanza. Donde sí veo, es en la Academia de Líderes Católicos, ahí veo a muchos jóvenes y secundarios, universitarios y también profesionales, que están dispuestos a cumplir un rol de líderes, ya sea sindical, político, en el lugar en el que se desempeñen, para cambiar las cosas. Los veo con hambre, con ansias, con la probidad que se requiere. Me imagino que no es el único espacio donde eso está sucediendo, tenemos que darle los espacios para facilitarles el acceso a la toma de decisiones, tenemos que apoyarlos, colaborativamente.

-En los partidos políticos, ¿Hubo una generación perdida, no hubo recambio de aquellos que ayudaron a recuperar la democracia?

-Claro, hubo errores de los partidos políticos, que dejaron de capacitar a sus dirigentes, cortaron vínculos con temas éticos, con temas sobre la importancia de la República y, por cierto, no dejaron el poder, no dieron espacio para que entraran nuevas generaciones, pero en general fue transversal y con ese diagnóstico pareciera que las personas estaban más renuentes a entrar a partidos políticos doctrinarios. Ahora, parece que la tendencia, no solo en Chile sino en el mundo, es ir más por los movimientos sociales.

-¿Cree que en Chile estén las condiciones para que surjan movimientos populistas?

-Si se siguen rompiendo los tejidos sociales, habiendo escaces de liderazgos en los partidos tradicionales y en los que surjan, si es que no se toman acciones concretas, coaliciones, grandes acuerdos nacionales, yo creo que no estamos vacunados contra esos fenómenos. Los populismos que hemos vivido son el resultado de la desconfianza, de querer expresiones simples, nos dicen lo que nos encandila, dicen cosas que nos gustan, tienen a hablar mal del inmigrante, a relativizar los Derechos Humanos. /ELF

Publicado en: Entrevista Etiquetado como: Cientista político, DC, Entrevista, Jaime Abedrapo

La nueva misión para las fuerzas armadas chilenas

julio 17, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

Por Jaime Abedrapo 

Dr. en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales.

Académico de la Universidad San Sebastián.

Ha sido sorpresiva la decisión presidencial de sumar a las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico, en una labor de apoyo y colaboración con las policías. El giro en la política de defensa nacional trae interrogantes relevantes, sobre todo si comprendemos que estamos frente a políticas de Estado y de seguridad nacional.

Los argumentos expresados por el gobierno tras la decisión, son básicamente el aumento del consumo de drogas en el país y la proximidad de nuestro país con centros de producción mundial de drogas, tales como la cocaína y la marihuana, en un contexto de fronteras marítimas y terrestres fáciles de penetrar por razones geográficas, sobre todo por el norte.

Al respecto, primeramente, cabe preguntar ¿qué tan efectivas pueden ser las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico?, la respuesta la podemos encontrar desde los estudios comparados, ya que países en Latinoamérica han debido reconocer que sus fuerzas policiales han sido superadas por el narcotráfico o crimen organizado, ya sea por la capacidad de fuego, adiestramiento, logística o simplemente porque las policías habían sido corrompidas o chantajeadas por los narcos.

En términos generales el caso mexicano es muy ilustrativo al respecto, en el cual, ante la evidencia de una falta o vacío de Estado de Derecho sobre una parte de su territorio, decidieron dar un combate militarizado al narcotráfico. Ello antes de que este flagelo corrompa más profundamente las bases de institucionalidad democrática, dañando – corrompiendo- irreparablemente a la República.

En dicha situación, no existe evidencia acerca de la eficacia de esta política militar en México. En efecto, las lecciones más bien apuntan a la necesidad de mejorar los niveles de inteligencia y las políticas preventivas, las cuales requieren de una policía altamente especializada en estos asuntos.

Debemos recordar el antiguo plan Frontera Norte que se impulsó durante el primer gobierno del Presidente Piñera, el cual intentó principalmente a través de invertir en mejor tecnología para las policías, aumentar el control en el acceso de droga al país, sin que ello pudiera ejecutarse según el proyecto original debido a que no se asignaron los recursos que ello demandaba.

En esta ocasión el Presidente optó por apostar por las capacidades estratégicas que tienen las fuerzas armadas en el combate al narcotráfico, en vistas a mejorar la vigilancia de las fronteras, la inteligencia, la logística y la tecnología.

No obstante, la sorpresiva decisión escapa de lo que recientemente se había fijado (2017) para el país como política de defensa y, dentro de ella, las funciones de las fuerzas armadas, es decir, la formulación de la política de defensa se ha roto tras el decreto presidencial.

Por otro lado, el decreto que otorga estas nuevas tareas y funciones a las fuerzas armadas requiere de la presentación de un diseño que permita comprender los alcances de la nueva normativa, y así valorar de mejor manera lo que se busca con este golpe de timón, el cual ojalá no responda a un interés de corto plazo como sería un cambio en agenda comunicacional del país o simplemente busque sintonía con algún estudio de opinión.

En tal sentido, quedamos a la espera de una política consistente y sostenible en un asunto de Estado complejo que en general no acepta improvisaciones, ya que sus secuelas pueden ser muy perniciosas en el tiempo.

Por último, la decisión presidencial también ha sorprendido a los migrantes venezolanos que están en Chacalluta, ya que ciertamente existen narcotraficantes que están entrando ilegalmente al país, sin embargo también están por razones humanitarias cientos de venezolanos. ¿Serán los militares capaces de discernir entre quienes por afán de lucro buscan comercializar su veneno entre los que habitan en Chile (droga), y quienes buscan un refugio tras la persecución política y el hambre?

Publicado en: Columnas Etiquetado como: columna, Ejército de Chile, Fuerzas Armadas, Jaime Abedrapo

El informe de los que sobran

julio 4, 2019 by Admin Istrador Deja un comentario

 

 

 

Por Jaime Abedrapo

Dr. en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. Académico de la Universidad San Sebastián.

Hemos visto como los medios de comunicación han recogido de autoridades acusaciones cruzadas respecto de quien ha ocultado el Informe de la PDI, en el cual entrega los resultados de una investigación realizada en el SENAME durante el 2017.

El informe al que hemos podido acceder gracias a que CIPER lo ha publicado íntegramente, viene nuevamente a revelar lo que antes había señalado el informe del INDH y una investigación realizada por la UNICEF, que sostuvo que en Chile se han violado sistemáticamente los derechos humanos de los niños vulnerables que están bajo la protección del Estado.

Los funcionarios de la PDI nos señalan que el 88% de las residencias registran abuso físico, maltrato y abuso sexual, es decir, entrega antecedentes contundentes para insistir que en Chile se viola no sólo la Convención de los Niños de 1989, sino que la misma Declaración de los Derechos del Niño de 1959, situación que de golpe nos derriba la narrativa de “país en el umbral del desarrollo”. En efecto, hay quienes mantienen tozudamente la tesis de que ello se mide por el per cápita de los países, sin embargo, es tiempo de reconocer y aceptar que el crecimiento per sé no nos convierte en una mejor nación.

El crecimiento de algunos en la sociedad o la mayor libertad de oportunidades para una parte de la sociedad, no es sinónimo de desarrollo, sino que precisamente puede ser la condicionante para establecer conflictos sociales, aumento de delitos o corrupción. Difícilmente la probidad, el acato a la ley y el compromiso con bien común sean hijos de la falta de interés por la comunidad, sino que, por el contrario, la injusticia social genera desconfianza e ilegitimidad de las instituciones de la República, rebaja la moral de sus ciudadanos y fomenta la crispación social. ¿No se parece en algo a la realidad chilena actual?

Esta columna no pretende levantar una bandera anti crecimiento, sino una de crecimiento con sentido político y social ante la comunidad (toda). La situación que nos reveló el informe de la PDI nos advierte que Chile no resguarda algunos principios fundamentales de los derechos que emanan de la propia dignidad de los niños, niñas y adolescentes, como lo es el “derecho a recibir cariño, afecto y compresión”, que por cierto Chile se comprometió a respetar desde 1959. A la luz de los nuevos antecedentes podríamos afirmar que ello fue un acuerdo internacional suscrito, entre muchos otros, que no se acompañó de los recursos y las políticas públicas requeridas para su cumplimiento. La pregunta que debiéramos hacernos entonces ¿ello sucedió por ineficacia o desinterés?

Para los que entienden que el progreso es lineal y que sin duda vamos en camino hacia él, les resulta complejo comprender que a pesar de que nuestro país en los últimos 30 años haya prácticamente triplicado su Producto Interno Bruto, estos temas sigan siendo acuciante. Posiblemente se deba a que su perspectiva material de desarrollo no entregue elementos de juicio que le permitan comprender que el tejido social no se regenera automáticamente, y que el individualismo no es la estrategia más eficaz para ello.

En los hechos la situación de los niños del SENAME viola prácticamente los diez principios que se comprometieron por Chile a mediados del siglo XX, sin embargo, el más notoriamente incumplido ha sido el derecho que tienen los NNA de protección contra malos tratos.

Recientemente en el país se ha creado una nueva institucionalidad para la niñez, la cual posiblemente no podrá sola superar la situación actual del ex SENAME, por lo que se requerirá nuevos esfuerzos de todos los actores políticos y sociales para abordar gradualmente la situación de nuestros niños. En definitiva, avanzar de manera decidida hacia las casas de acogida, intentando evitar más íntegramente que los NNA lleguen a instituciones despersonalizadas y carentes de afecto.

Publicado en: Columnas Etiquetado como: Académico, columna, Columnista, Jaime Abedrapo

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